Mostrando entradas con la etiqueta 1997. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1997. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de julio de 2023

25 Años De... Bunbury : Radical Sonora (1997)

 "Hambriento y salvaje cambio de piel..."

No deja de impactar el que tras tantos años Enrique Bunbury deba seguir enfrentando en cada entrevista alguna pregunta respecto al final de Héroes del silencio y/o una posible reunión de la banda. El hombre debe estar harto, sin embargo, con infinita paciencia en este último período ha decidido referirse al tema una y otra vez, en un gesto que reconoce de cierta forma la grandeza de su banda madre, con quienes el tiempo ha hecho justicia situándolos en un sitial privilegiado dentro de la escena habla hispana noventera. El caso es que muchos nos hemos preguntado (en un ejercicio inútil claro está) el qué hubiese ocurrido con Héroes de haber continuado la banda, y es que los españoles decidieron dejarlo todo cuando estaban muy muy arriba, Avalancha (1995) fue un álbum magnífico y por ende las expectativas ante un siguiente paso eran gigantes (por algo también lo traumático de la ruptura). Y acá quisiera aventurarme con una idea loquísima pero que prometo justificar: fuese lo que fuese que viniese para Héroes del silencio, creo se habría acercado a lo que Enrique propuso en los cincuenta minutos de este Radical sonora.

¿En qué me baso para afirmar semejante disparate? Pues en que si bien Bunbury se aventura en su debut en solitario con sonidos que se alejan forma del rock duro y ortodoxo desarrollado junto a su ex banda (también marca claras diferencias en lo estético, yendo a los colores y cortándose el pelo), lo que cambia acá es la piel, el envoltorio, más la fuerza, pasión, el desgarro y la convicción se siguen percibiendo muy a flor de piel, esto a diferencia de cualquiera de los futuros álbumes del vocalista. 

Aunque no lo pareciese en su momento, el rock sigue corriendo por las venas de Enrique Bunbury en Radical sonora, sin embargo, al no estar ya acompañado por sus antiguos compañeros de ruta, el vocalista pudo dar rienda suelta a todo aquello que retumbaba en su cabeza por aquellos años, dicho por él mismo: el trip hop de cosas como Massive attack o la electrónica inquieta de bandas tipo The prodigy. Se acompaña para esta labor de Phil Manzanera en producción (quien había trabajado con él en un par de álbumes de Héroes, además de haber colaborado a mediado de los noventa con Os Paralamas, Fito Páez y Aterciopelados) publicando un disco poderoso, descarnado en lo lírico y explorador en materia de arreglos. Lo dicho se aprecia con claridad en la partida del álbum, en 'Big-bang' hay guitarras y Bunbury suena desaforado y desafiante ("Derrumba los muros, abre las puertas / Deshazte los nudos que te sujetan..."), sin embargo, las baterías programadas serán absolutas protagonistas, algo que también ocurrirá más adelante en cosas como 'Negativo', en la declaración de principios que es 'Contra corriente' (donde Enrique manifiesta su intención de rebelarse la perfección y lo programado abrazando el desorden y lo espontáneo), en el grito rebelde que es 'Servidor de nadie' (reiterando conceptos estilo "Extravagancia, irreverencia, desobediencia o impertinencia / Insolencia , desvergüenza, rarezas y resistencia") o llegando al cierre en 'Nueve'.

En otra arista del álbum, las atmósferas calmas vendrán empapadas de electrónica + trip hop en canciones como 'Encadenados', 'Planeta sur', 'Despacio' o 'Alfa', en el single promocional 'Salomé' desatará de manera fantástica su curiosidad por los sonidos orientales (no olvidar que viajó a Marruecos para grabar el álbum), mientras que 'Alicia (expulsada al país de las maravillas)' o 'Polen' serán las únicas excepción del álbum, digamos, baladas pop acústicas y melosas que escapan del salvajismo que ronda en el álbum y, por cierto, las únicas que harán de puente con todo lo que vendría a futuro para el vocalista.  

En su momento, en aquel ya lejano 1997, Radical sonora sufrió de la incomprensión del público a causa de la ruptura del vocalista con Héroes del silencio. Mirado a 25 años de distancia, sin embargo, el álbum no solo se valora por el tremendo nivel que muestra en el canción a canción y por la valentía que transmite durante todo su trayecto, si no que se enmarca (junto al inmediatamente posterior Pequeño, de 1999) como lo mejor que Bunbury ha compuesto a día de hoy. Lo que si está claro es que el vocalista nunca volvió a sonar así de salvaje e iracundo, y que si algo quedaba en sus venas de la furia de su ex banda, aquello quedó inmortalizado en los cincuenta minutos de este enorme álbum.

¿Canciones? 'Big bang', 'Contracorriente', 'Salomé'. 

9/10
¡Brillante!


martes, 29 de noviembre de 2022

25 Años De... Björk : Homogenic (1997)

En memoria de mi primo Piero. Él nunca lo supo, pero fue la primera persona que conocí en mi vida que rayaba con Björk y este disco. Me hubiese gustado decírselo...

"Brillante viaje emocional..."

Si hay algo que acabó por caracterizar la carrera de la islandesa Björk fue su singularidad, la manera en que supo encontrar identidad escapando de la comodidad del éxito y la masividad para entregarse a si misma y su obra. Digamos, una artista con mayúsculas. Todo aquello, sin embargo, se forjó posterior a su etapa comercialmente más accesible, marcada a fuego por sus dos primeros álbumes y donde perfectamente pudo haberse quedado un buen tiempo estirando el elástico hasta cuando diese. Aquel 1997, sin embargo, la atrapa con la idea de ir más allá, de explorar fuera de la caja, que es lo que haría finalmente en Homogenic , su obra maestra definitiva y aquella que la consagraría como una creadora inquieta y vanguardista.

Haciendo historia, el mencionado escape seguro tuvo mucho que ver con el incidente que la islandesa vivió en 1996 con un fan obsesionado intentando asesinarla, así como el ataque de ira que protagonizó y donde agredió a una periodista (también en 1996). Todo esto seguro la movilizó a encerrarse en su mundo y buscar caminos que la alejasen de aquella imagen que había construido en su primera etapa post Sugarcubes. Con este objetivo es que Björk emigra a España en la idea de encontrar caminos que mostrasen un crecimiento respecto a sus antecesores, lo cual acabó plasmándose en un conjunto diverso que oscila entre beats + electrónica y momentos sinfónicos pero con un claro hilo conector: un sentir a flor de piel que inunda al álbum por completo. 

En este sentido, Homogenic es un álbum tremendamente emocional y aquello se percibe de inmediato cuando 'Hunter' comienza a sonar. La islandesa se define como una cazadora que se ve forzada a salir por necesidad ("Podías olerlo / Así que me dejaste conmigo misma / Para completar la misión / Ahora estoy dejando todo atrás...") pero entrelaza de manera brillante su voz con percusiones electrónicas y arreglos orquestales en una canción maravillosa que abre y cierra en calma, anticipando además aquella obra maestra en si misma que es 'Jóga', una pieza hermosa que define el enamoramiento como un "estado de emergencia" entre violines ("Las coincidencias tienen sentido solo contigo / No tienes que hablar / Me siento en paisajes emocionales..."), con una Björk que en cierto modo se re encuentra consigo misma vocalmente hablando. Sobran las palabras acá, hablamos de un clásico incontestable.


En términos temáticos Homogenic ,sobre todo en su primera mitad, se muestra como un álbum que retrata el amor desde diferentes lugares y aquello lo ilumina. Luego, si 'Jóga' apostó por una sensibilidad tremendamente presente, tierna incluso, 'Unravel' juega en una línea similar ("Mientras estás afuera mi corazón de deshace / Así que cuando regreses deberemos crear un nuevo amor..."), nuevamente entre violines y una Björk absolutamente entregada a la labor de transmitir con su garganta, tal como hará en 'Bachelorette', aunque esta vez desde la contundencia del sonido sinfónico (junto con 'Jóga', esta es seguramente la GRAN canción del disco), en otra pieza colosal desde la propuesta, personal en el mensaje ("Soy una fuente de sangre / En la forma de una niña / Eres el pájaro en el borde / Hipnotizado por el torbellino...") y una demostración del tino que la artista ostenta acá, yendo y viniendo con las atmósferas, consciente del nivel del material que tenía entre manos.  

El nudo del álbum, sin embargo, entregará un giro hacia un sonido mucho más maquinal e industrial, primero con 'All neon like' seguida de '5 years', más rabiosa que las anteriores en el tono e interpretación ("Te desafío / Estoy cansada esos cobardes / Que dicen que lo quieren / Pero no pueden manejarlo..."), luego con 'Immature' + 'Alarm call', que centran su estilo en el trabajo de percusiones y anticipan el caos + desate electrónico que se vive en 'Pluto', que es techno en absoluto descontrol donde Björk se deja la vida, descontrol que por cierto (y para tristeza de muchos de sus fanáticos) no volveríamos a oír nunca más en su carrera. 

Tras la locura, el viaje culminará con la delicadeza de 'All is full of love' y la voz volviendo a lo básico, como alguna vez hicieron The beatles, repitiendo una y otra vez que es el camino del amor el que debemos seguir, cerrando así un verdadero viaje emocional, brillante, iluminado e inspirado, un disco que efectivamente sirvió como catalizador de un momento para Björk pero no solo eso, si no que representó el comienzo del fin de una ruta para la islandesa. 

Con Homogenic, la artista abre las puertas de su propia libertad, a partir de acá tendría licencia para hacer realmente lo que quisiese. Su nombre ya estaba escrito con letras doradas en la historia de la música contemporánea. A esta obra maestra le seguirían sus andanzas en el cine junto al maestro Lars Von Trier en Dancer in the dark (2000) y el posterior Vespertine (2001), álbum que confirmaría su liberación de las ataduras del mainstream, aunque aquello será motivo de una siguiente reseña...

¿Canciones? 'Hunter', 'Jóga', 'Unravel' y 'Bachelorette'.

10/10
Obra maestra.

sábado, 1 de octubre de 2022

25 Años De... Megadeth: Cryptic Writings (1997)

"Accesible y de nivel.." 

A estas alturas del partido no es secreto para nadie el cuanto influyó en la carrera de Dave Mustaine su temprano despido de Metallica, encontrando desde entonces luces y sombras en la carrera del vocalista. Por una parte, fue aquella frustración la que le permitió encontrar fortaleza suficiente (rabia también) como para desarrollar los primeros álbumes de Megadeth, hallando un momento cumbre claramente en Rust in peace (1990), pero también cabe mencionar que de aquel momento traumático Mustaine no pudo separarse en largo tiempo, al punto de inevitablemente siempre verse persiguiendo la obra de sus ex compañeros. De ahí que cuando estos giraron hacia sonidos más accesibles durante los noventa, Megadeth también hizo lo propio, siendo Crypting writings el ejemplo más palpable de esta búsqueda. 

Siendo claros, el de 1997 es por lejos el disco comercialmente más accesible en la carrera de los norteamericanos, dando continuación a un camino iniciado en la pasada Countdown to extinction (1992) +  Youthanasia (1994) pero que acá va en la búsqueda de canciones aún más reconocibles, que colocan a las armonías por sobre la velocidad, aspecto que se palpa desde la partida a cargo de 'Trust', perfecta carta de presentación que da muestras de un trabajo cuidadísimo en materia de arreglos donde cada integrante luce y tiene su momento (inolvidable ese Nick Menza redoblando en el inicio), pero sobre todo en 'Almost honest' (donde esta vez es el bajo de Dave Ellefson el que se muestra), una canción claramente pensada para ser single. A estas se sumarán más adelante cosas muy melódicas como 'I'll get even', 'A secret place' o 'Use the man', donde se sumergen en sonidos acústicos, las cuales se compensarán con canciones donde nos recuerdan el que aún pueden acelerar y sacar músculo, como ocurre en 'The disintegrators' y en toda esa pasada final 'She-wolf' (el dúo Mustaine/Friedman es puro rock and roll aquí), 'Vortex' y 'FFF' , muy Kill'em all esta, hay que decirlo. 

También, en una arista oscura y algo experimental que anticiparía los caminos que la banda retomaría en el siguiente Risk (1999), llegarán cosas como 'Mastermind' o 'Sin', cerrando así un álbum diverso, marcado por momentos accesibles y otros marca de la casa pero donde cada canción da muestras de una banda ganosa y (aún) fresca, a lo cual suma la producción a cargo de Dann Huff, quien supo equilibrar el sonido entregando momentos para que esta formación estelar pudiese mostrarse en plena comodidad, en Cryptic writings hay juegos vocales, duelos de guitarras, un bajo siempre presente y una batería que aporta trucos, lo cual se agradece. Para algunos el álbum será recordado como el fin de una era para Megadeth (sin ir muy lejos, Nick Menza ya no estaría en el siguiente), para otros el comienzo del fin, como sea, el álbum cuenta con méritos suficientes para se revisitado con cariño. Siendo un disco con una mirada comercial, acá hay cosas de mucho nivel.

¿Canciones? 'Trust', 'Use the man' y 'She-wolf'.

viernes, 27 de mayo de 2022

25 Años De... Foo Fighters : The Colour And The Shape (1997)

"El éxito de la tercera vía..."

Con un primer (y gran) paso dado en 1995 mediante el álbum homónimo de Foo fighters, llegaba el momento en que Dave Grohl debía afinar puntería y demostrar para que estaba. De esta forma, en el debate entre decantar hacia un sonido ligado al rock alternativo y algo más comercial, finalmente el ahora vocalista lograría transitar por una tercera vía, una que tomaría algo de ambos mundos sabiendo conectarlos de buena forma, comenzando desde acá a cimentar una carrera marcada por hits tremendamente exitosos pero que serían acompañados por álbumes de bastante nivel (a diferencia de pares generacionales como The offspring o Green day, por ejemplo, que durante los noventa fueron bandas más de hitazos que de discos). Este equilibrio del que hablo se expresa con total claridad en los dos trabajos que siguieron al debut de Foo fighters pero por sobre todo en este The colour and the shape.  

De esta forma, el de 1997 es un segundo disco que estira un tanto el rock duro y árido del debut pero lo mixtura con sonoridades melódicas, generando un contraste que consigue sonar atractivo y acaba por confirmar el nivel creativo de Grohl, quien para esta ocasión se hizo secundar primero por Nate Mendel y Pat Smear en bajo y guitarra, para luego incorporar a Taylor Hawkins (aunque la batería del álbum fue grabada por Dave), quien venía de trabajar con a Alanis Morissette y tras este álbum acabaría por incorporarse definitivamente a la agrupación. 

Y bueno, The colour and the shape es lo que llamaríamos un álbum liviano pero contundente. No hay nada acá demasiado complicado en materia de estructuras, las canciones rondan los 2 a 4 minutos de duración, son directas y contagiosas pero la mayoría cuenta con una vibra rabiosa que conecta de buena forma con el debut de 1995, a la cual la producción de Gil Norton (quien volvería a trabajar con la banda diez años más tarde en Echoes, silence, patience and grace) supo sacarle partido al entregarle un énfasis marcado al sonido de batería (era que no, teniendo a Dave Grohl atrás atento) pero también jugando con el peso de las guitarras. Esto se expresa con claridad en canciones como 'Hey, Johnny Park!', 'My poor brain' y sobre todo 'Wind up' o 'Enough space', muy ruidosas todas y de bastante crudeza. 

A la arista mencionada se anexará una pasada ganchera que aparece en los singles 'Monkey wrench', 'My hero' y 'Everlong', enormes todas en lo suyo, de mucha fuerza, una vocación melódica que enamora e inmensos coros. Digamos, aquello que se suele llamar "canciones de estadio". Y si, que con The colour and the shape los de Dave Grohl comienzan a transformarse en una banda de estadios, eso hay que dejarlo escrito. Por cierto, mención aparte merece 'Everlong', una canción que en su momento (para quienes vivimos su comercialización) pareció "una más" e increíblemente acabó por transformarse en todo un himno de la banda y, por que no decirlo, de la década. 

Finalmente el disco se complementará con algunos momentos en donde Dave Grohl sacará el pie del acelerador, primero mediante el folk en acústico de la ligera 'See you', luego con la notable 'February stars' (la más ambiciosa del disco con tres minutos de tranquilidad que desembocarán un desenlace explosivo) y finalmente con la delicada balada 'Walking after you' (que fue promocionada con videoclip pero en una versión diferente, menos rústica que la del álbum), cerrando así un trabajo notable que en su momento (y quizás aún) fue menos preciado a causa de la aparente ligereza de sus singles pero que, mirado a distancia, mereció bastante más crédito que el recibido. 

En su siguiente disco, There is nothing left to lose (1999) la banda inclinaría la balanza hacia su arista más melódica para luego en One by one (2002) intentar recular con un trabajo más duro, el equilibrio, sin embargo, lo encontraron en 1997 con el que a veinticinco años de distancia sigue sonando como el álbum más contundente y convincente en la carrera de Foo fighters, la confirmación además de la estatura de Dave Grohl como compositor, algo que con los años acabaría por re afirmarse.

¿Canciones? 'Everlong', 'My hero', 'Monkey wrench'  y 'Enough space'.

martes, 17 de mayo de 2022

25 Años De... Supergrass: In It For The Money (1997)

"Salto cualitativo..."

En el tren del inconsciente colectivo no hay espacio para todos, de hecho, son pocas las bandas que logran pasar a la historia e instalarse en la memoria global. Algunas, pese a sus méritos, quedan relegadas al olvido y son recordadas únicamente por aquellos que vivieron una determinada época. Supergrass es uno de estos casos. Quienes experimentamos los noventa y rondamos los cuarenta años (por arriba y por abajo) les recordamos con especial cariño, sin embargo, entre millenials (y posteriores) seguro una amplia mayoría no tiene idea de quienes hablamos. Así son las cosas pero bueno, acá estamos para hacer hoy un poco de justicia...

Hablando de Supergrass, con ellos estuvo siempre en el aire esa sensación de que tenían pasta para lograr algo más y lograr escapar al fenómeno "one hit wonder", generado a partir del exitazo de una canción como 'Alright', más aún considerando el que I should coco (1995) fue un disco debut que poco y nada tenía que ver con los aires livianos y joviales de dicha canción, por lo que la duda era sensata: ¿Qué tendrían para ofrecer en un segundo álbum? ¿Más de lo mismo o el giro en búsqueda de hacer historia? Y con In it for the money lo intentaron, vaya que lo intentaron. En este se lanzaron en la búsqueda de un sonido más profundo y maduro respecto al debut, expandiendo sus evidentes influencias arraigadas en el rock 60s/70s hacia un sonido a ratos más duro y crudo, un conjunto que los hiciese ver como una banda a tomar en serio. 

Basta oír la partida en plan intro de 'In it for the money' (la canción), con esas maravillosas/oscuras guitarras abriendo paso a la característica voz de Gaz Coombes, para comprender que este disco iba a disparar hacia otro lado. Un tema que pasado el minuto acabará encontrando la explosión precisa, metiendo instrumentos de viento incluso, cerrando muy arriba en cuanto a intensidad y funcionando como perfecto enlace para 'Richard III', un alarde rockero desbordante en energía y dinámica que a día de hoy continúa sonando fabuloso. Más adelante el disco volverá a tocar esta tecla con la enorme 'Sun hits the sky' (el gran single de este álbum, o digamos, el único que logró tener algo de pegada comercial), donde la influencia psicodélica setentera se torna evidente en medio de esos teclados (so Deep purple) y ese exquisito minuto final marcado por un bajo tan hipnótico como adictivo.

Entre las mencionadas, encontraremos esas diferentes almas que conviven en el disco, una rocanrolera en plan melódico en cosas como 'Tonight' o 'G-Song' y otra melancólica en la sentida balada 'Late in the day' (es perfección lo que logran en ella pasando del acústico al piano y luego al sonido eléctrico), desarrollando una idea que replicarán más adelante en la fantástica 'It's not me' (otra pequeña gran joya del disco). De hecho, es tanto el salto que Supergrass se pegan en In it for the money que es recién comenzando la Cara B del disco cuando oímos por primera vez ecos del debut en 'Going out', digamos, algo que suena a I should coco, rock sesentero y jovial. 

Entrando en la recta final el nivel no bajará. 'Cheapskate' + 'You can see me' son pura dinámica, la primera en base a riffs acelerados mientras que la segunda yendo a las guitarras acústicas. En 'Hollow little reign' harán la última pausa del álbum intentando entregar algo en un tono más reflexivo y profundo, para cerrar definitivamente con 'Sometimes I make you sad', una locura de tema, muy juguetón y circense, donde se lanzan a experimentar con distintos sonidos.  

Relegados siempre a un segundo plano, Supergrass debió convivir constantemente con la sensación de merecer mayor crédito al recibido. Sin ir muy lejos, a In it for the money le tocó "competir" en 1997 con el arrollador reconocimiento de Ok computer de Radiohead (nada más ni nada menos que uno de los álbumes más grandes en la historia de la música contemporánea), el regreso de Oasis mediante Be here now, el fenómeno de Urban hymns de The verve o ese as bajo la manga que Blur sacó mediante su álbum homónimo (vaya añito, eh?), es decir, ante dicha vorágine un gran disco como este realmente lució como algo menor, de hecho, de aquí en adelante todo fue a contra corriente para Supergrass, con el brit pop relegado al olvido sus posteriores discos quedaron fuera de época y nunca más se supo de ellos, pese a su innegable singularidad, es cosa de ir al disco homónimo de 1999 para constatar lo que digo. Un tremendo disco que nadie sabe que existe.

Como sea, nunca estará de más recordarles con cariño y sobre todo con este, el mejor álbum de su (corta) carrera, uno que pegó un tremendo salto de calidad respecto al debut y concentró varios de los mejores momentos de su corta pero sólida carrera. 

¿Canciones? 'Richard III', 'Late in the day', 'Sun hits the sky'.

8,5/10
¡Excelente!

martes, 28 de diciembre de 2021

Discos Que Cumplirán 20, 25 ó 30 en 2022...

(Último post de 2021...)

Me produce sensaciones encontradas el escribir respecto a discos que cumplen 30, 25 o 20 años de edad. Por un lado disfruto el revivir joyas que marcaron de alguna forma tu vida pero el constatar que discos de tu adolescencia o temprana juventud de pronto cumplen dos décadas de existencia (y más) ... complica. De todas formas la vida avanza por lo que no queda otra que asumir, y si bien siempre quiero escribir respecto a discos "del ayer", es tanto lo que va saliendo semana a semana que muchas reseñas acaban quedando en el borrador. 

En lo concreto, cae de cajón el que debería aprovechar 2022 para realizar una pasada especial por bandas que tienen más de un disco que cumple años, como Faith no more, Peter Gabriel, Foo fighters, Morrissey o Radiohead, pero bueno, el tiempo dirá. Pasemos a la lista, en negritas consignaré aquellos discos con los que, por diferentes motivos, tengo el corazón comprometido, así que seguro les daré prioridad...

(Algunos) Discos que cumplen 30 años:
Faith no more: Angel dust, R.E.M: Automatic for the people, Alice in chains: Dirt, Pantera: Vulgar display of power, Peter Gabriel: Us, Dream theater: Image and words, Megadeth: Countdown to extinction, Iron Maiden: Fear of the dark, Bon Jovi : Keep the faith, Madonna: Erotica, PJ Hayvey: Dry, Soda Stereo: Dynamo, Gustavo Cerati: Colores santos, Nine inch nails: Broken, Stone temple pilots: Core, Juan Luis Guerra: Areito y Morrissey: Your arsenal.

(Algunos) Discos que cumplen 25 años:
Radiohead: Ok Computer (A ver si me da el cuero para lanzar una trilogía especial aprovechando que siguen en borradores las reseñas para Kid A y Amnesiac), Bjork: Homogenic, Supergrass: In it for the money, Daft punk: Homework, Faith no more: Album of the year, The verve: Urban hymns, Foo fighters: The colour and the shape, The prodigy: The fat of the land, Mogwai: Young team, Portishead: Portishead, Morrissey: Maladjusted y Judas priest: Jugulator.

(Algunos) Discos que cumplen 20 años:
Coldplay: A rush of blood to the head, Norah Jones: Come away with me, Opeth: Deliverance, Interpol: Turn on the bright lights, Dream theater: Six degrees of inner turbulence, Porcupine tree: In absentia, The flaming lips: Yoshimi battles the pink robots, Wilco: Yankee hotel foxtrot, Queens of the stone age: Songs for the deaf, Johnny Cash: American IV, Peter Gabriel: Up, Sigur Ros: (), Foo fighters: One by one, Beck: Sea change y Korn: Untouchables.

Bonus track:
Cumplen 40 años... Iron Maiden: The number of the beast, Michael Jackson: Thriller, Judas priest: Screaming for vengeance.

Cumplen 35 años... Def Leppard: Hysteria, Michael Jackson: Bad, Aerosmith: Permanent Vacation, Pink Floyd: A momentary lapse of reason, King Diamond: Abigail, Pet shop boys: Actually, Sting: Nothing like the sun, Napalm Death: Scum, Prince: Sign o' times.

Joder, me faltará vida para tanto...

Despido así este 2021, agradezco la oportunidad de poder escribir acerca de todo esto que tanto me apasiona y también a quienes pasan, muchas veces de manera anónima, por acá a leer. Mientras pueda, no dejaré de escribir...

Un abrazo. Mucha fuerza.

sábado, 20 de enero de 2018

20 Años de ... Oasis : Be Here Now (1997)

"El comienzo del fin..."

Tras un grandioso debut en 1994 y un posterior multi éxitos como fue (What's the story) Morning glory?, llegaba para los británicos de Oasis el inevitable momento de enfrentar el siempre complicado tercer álbum. Y si bien la banda gozaba de una enorme popularidad por aquellos años, lo cual cierto margen entregaba para pensar la siguiente jugada, también es cierto que la presión sobre los hombros de Noel Gallagher no era menor, mal que mal, absolutamente todo el peso de la composición de Oasis por ese entonces recaía en sus hombros y la banda debía responder a las expectativas creadas incluso por ellos mismos, no olvidemos la cantidad enorme de bravuconerías que estos hermanos lanzaban por aquellos años.  

El caso es que tras una compleja búsqueda de inspiración (sabido es que a Noel le costó dar con este conjunto de canciones) finalmente llegó a nosotros, un 7 de Julio de 1997 (un mes antes al lanzamiento del álbum), un sencillo promocional titulado 'D'you know what I mean?', un tema que desde su duración (7:43) y sonido se mostraba grandilocuente, dispuesto a devorarse al planeta. Las dudas quedaban planteadas desde ya respecto a como vendría el disco. ¿Apostarían por un sonido más duro, experimentarían o jugarían a la segura? Finalmente, Be here now llegaría a nosotros y en el global se mostraría confuso, un disco de dulce y agraz, individualmente potente, repleto de buenas canciones pero gran parte de ellas mal tratadas por una producción excesiva de comienzo a fin donde múltiples capas de guitarras (idea del propio Noel Gallagher, quien estaba obsesionado en desarrollar un álbum colosal e imponente) acabaron tapando y estorbando a buenas melodías. 

Esta producción exagerada se aprecia durante gran parte de Be here now, un disco extenso (son doce canciones en donde la mitad de ellas sobre pasa los siete minutos de duración) y en general ruidoso, al punto de volver algunos temas prácticamente intolerables, es el caso de 'My big mouth' (que perfectamente pudo llamarse 'My big NOISE', porque es una canción insoportable de oír) o 'I hope, I think, I know', por ejemplo, dos buenas canciones de rock pero que en el álbum suenan terribles. Cabe destacar en ese sentido que en 2016 atrás apareció una versión aniversario del álbum donde Noel se dio el trabajo de remasterizar 'D'you know what I mean?' (ojalá lo hubiese hecho con el álbum completo), dejándola como debió sonar en su momento, y si, cambia el asunto...


Ahora, analizando el disco desde lo individual, este comienza insinuando un rock duro en las ya mencionadas 'D'you know what I mean?' + 'My big mouth', para luego encarar en 'Magic pie' la clásica balada interpretada por Noel Gallagher (en todos los discos de Oasis hay una) pero también colocando un énfasis en las guitarras (con una duración también importante, más de siete minutos). Más adelante otros temas abordarán un enfoque directo, ahí 'I hope, I think, I know' o finalizando el álbum 'It's getting better man!' cumplirán regalando energía y dinámica. Sin embargo, entre todo este rock nos encontraremos también con temas dispuestos a ser hits, como 'Stand by me', que pese a sus molestas guitarras funcionó bastante bien en su momento y sigue sonando incluso veinte años después, la sensible 'Don't go away' y 'All around the world', que es como comer manjar a cucharadas durante casi diez minutos y en donde Noel evidentemente quiso componer un himno beatlesco tipo 'Hey Jude' (uno de esos eternos) pero se le ve el plumero desde la primera nota...

Por cierto, el mejor momento del disco llega en el nudo de este, precisamente cuando más limpio logra sonar. Ahí la pasada por el medio tiempo acústico 'The girl in the dirty shirt', la fantástica y explosiva 'Fade in-out' (de las mejores canciones en la carrera de Oasis, una joya escondida en su discografía), la mencionada 'Don't go away' y el rock de la genial 'Be here now' (la canción), funciona a la perfección. Esas cuatro por si solas hacen que el experimento de Noel haya valido la pena. 

En definitiva y mirado a la luz de los años, Be here now se muestra como un disco excesivo que resume de manera genuina el momento que Oasis vivía por aquel entonces, con unos hermanos Liam y Noel que ya no se soportaban (no se toparon jamás en las sesiones de grabación), con una banda absolutamente eufórica, sumergida en el consumo de drogas (mucha coca en el estudio eh?) y un Noel Gallagher que intentó entregar un disco que se devorase al planeta y acabó estorbando con esto a las propias canciones. Ahora, aún ese contexto caótico cabe reconocer que el resultado es notable, las canciones están y en su mayoría son excelentes, de hecho, Be here now representa el último gran disco de Oasis pues a partir de acá comenzaría un lento descenso creativo que haría crisis una década más tarde, aunque aquello será motivo de futuras reseñas.

7,5 / 10
¡Muy  bueno!


lunes, 15 de enero de 2018

20 Años De... David Bowie : Earthling (1997)


21 en realidad, pero que más da...

Hemos dicho en el pasado que los noventa dieron para todo. La popularidad alcanzada por el grunge fue el punto de partida para una década que celebró de pie la exploración y puso de moda a lo alternativo. De esta forma, bandas que hoy pasarían por el absoluto anonimato como, Underworld, The prodigy o Nine inch nails (por mencionar algunas) se las arreglaban para sonar en las radios y generar rotación de sus videos. Fue en aquel contexto que ocurrió el extraño (pero notable) fenómeno de artistas consagrados que quisieron beber de nuevas fuentes (ya comenté acá meses atrás lo que ocurrió con U2 y su fallido Pop), y David Bowie fue uno de aquellos que con seguridad mejor asimiló dicho momento y, pese a los palos que le llovieron en su momento, entregarnos un par de álbumes de alto vuelo para el recuerdo. 

Digo par de álbumes porque debemos recordar que el inglés venía de colaborar con Brian Eno en 1995 para el lúgubre y poco comprendido Outside, disco de culto a estas alturas dentro de la discografía de Bowie, por lo que Earthling viene a funcionar como una especie de sucesor lógico del mencionado, una evolución de cierta forma. Y es que si en Outside el artista encaró una mirada pesimista del presente mediante sonoridades pantanosas y tétricas, dos años más tarde daría continuidad a la temática pero desde la rabia, lanzándose sobre un sonido de corte más explosivo y que miraría al rock de reojo mediante el uso constante de la electrónica, loops, sintetizadores y sampleos varios como herramienta principal de trabajo. 

El álbum abre con 'Little wonder', seis fenomenales minutos que desde ya dan muestras de por donde irá el resto del trabajo. Soberbio trabajo de guitarras que se entrelaza con bases electrónicas, una estructura dinámica y contagiosa dispuesta a funcionar como primer promocional del álbum (y así fue). Muy similar a esta es 'Battle for Britain (The letter)', que pareciese haber sido construida sobre el mismo riff pero se diferencia en los notables juegos vocales que Bowie logra, además de un exquisito toque caótico que contiene el tema (espectacular ese piano desordenado que aparece en la recta final). Más adelante sonarán otros temas que insistirán sobre baterías electrónicas aceleradas que se conectarán con guitarras explosivas, como ocurre en 'Telling lies', la tremenda 'The last thing you should do' o 'Dead man walking', que cuenta con un puente + coro que debe estar entre los mejores logrados en la carrera del inglés. 

Entre todas estas aparecerán algunas dispuestas a bajar las pulsaciones y que como crítica podría mencionar que aparecen muy pronto en el disco y efectivamente restan un tanto de ritmo al asunto. Ahí tenemos la repetitiva 'Looking for satellites', luego la explosiva 'Seven years in Tibet' y 'I'm afraid of americans', que se sostiene exclusivamente en su coro. 

Mirado a dos décadas de distancia Earthling aparece como un álbum claramente menos preciado dentro de la carrera de David Bowie. El experimento fue criticado en aquellos años por sonar forzado, por mostrar a un vocalista que, en lugar de ser vanguardia, esta vez intentaba sumarse a una tendencia que ya se encontraba en boga. La calidad del álbum, sin embargo, es indiscutible. Estamos frente a un álbum inquieto, a ratos creativamente desbocado y caótico, que funciona en lo individual y colectivo. El mejor álbum de Bowie durante los 90's y el último además donde lo veríamos experimentar a ciegas con su música, además de mostrarse fenomenal en términos de imagen (pelos de colores, cortes extravagantes, chaquetas con estilo), lo cual también lo coloca en un sitial tremendamente especial dentro de su discografía.

8/10
Excelente.


Otras reseñas de David Bowie:
2016 // Blackstar
2013 // The next day

sábado, 6 de enero de 2018

20 Años De... Babasónicos: Babasónica (1997)

"De culto..."

Tiempo atrás mencionaba en la reseña de aniversario para Dopádromo (1996) la categoría única en la que Babasónicos se enmarcó durante su primera década de existencia, período donde la banda se mostró valiente e inquieta como realmente pocas. Es cierto que los noventa se prestaban para aquello (tuvimos muchas agrupaciones que arriesgaron el pellejo y transgredieron límites constantemente) pero estos argentinos entraron con todo y gracias a dos o tres discos lograron ganarse el respeto de muchos, aunque claro, no así la masividad, recién con la edición en 2003 de Infame, y gracias a singles como 'Irresponsables' o 'Putita', fue que Babasónicos abandonó el anonimato y dejó de ser una banda de nicho. Y es que la miel no está hecha para el asno, eso bien lo sabemos...

El caso es que tras ese bicho raro de 1996, y tan solo un año más tarde, la banda se despacharía una joya de culto: Babasónica, su álbum más denso, oscuro y duro a la fecha. Basta oír de hecho los primeros acordes de 'Egocripta', primer sencillo promocional además con que contó el disco, para anticipar lo que oiremos el resto del trabajo: guitarras pesadas, una producción poco cuidada y líricas plagadas de referencias satánicas. En la producción me quisiese detener, ya que me parece es el gran punto negativo con que cuenta este álbum y que a causa de su suciedad no permite que este sea disfrutado como corresponde, Babasónica suena excesivamente ruidoso cuando aparece la distorsión y aquello lamentablemente entorpece el trámite, particularmente en temas como 'Delnitro' o 'Calmado, matamos al venado', que realmente suenan espantosos, lo cual insisto, es una lástima, ya que las canciones están... y son tremendas. 

Pero vamos a ellas, donde a diferencia del antecesor Dopádromo (que mostraba gran diversidad en materia sonora) esta vez la gran mayoría se muestran cohesionadas sobre un concepto: las guitarras duras. Fuera de la ya mencionada 'Egocripta' nos encontramos con una serie de temas de rock muy directo como 'Seis vírgenes descalzas' (a la altura de otras joyas de la banda como 'Su ciervo' o 'Viva Satana'), la psicodelia de 'Demonomanía' (que reza en sus lineas aquel notable: "hijo de nadie, falso mesías naciste muerto..."), 'Satiro' (y su "cada uno de tu raza que convenza es mi victoria") o las ya mencionadas 'Delnitro' + 'Calmados, matamos al venado'. Mientras todas estas se suceden aparecerán en el álbum soberbios puentes acústicos, todos excelentes, como es el caso de 'Sharon tate', 'Parafinada' y las preciosas 'Esther narcótica' + 'Convoy' , donde la banda comienza a mostrar una veta melódica que sería explotadas en álbumes posteriores como Jessico (2001) o Infame (2003). 

Y para cerrar, dos maravillas: 'Passionale' y 'El adversario'. La primera juega con las estructuras y se muestra inquieta en materia de arreglos mientras que la segunda es una pieza pop que experimenta con electrónica y guitarras dando muestras de que la banda estaba prendidísima en términos creativos. 

Babasónica es una joya de disco. De esas escondidas. Su lamentable producción (¿porqué no lo han remasterizado? Incomprensible) y también el carácter alternativo que la banda sostenía por aquel entonces lo transformó en un álbum de bajo perfil y que terminó transformándose en un trabajo de culto, que muy pocos en realidad conocen pero que de todas maneras merece ser recordado a poco más de veinte años de su creación. 

7 / 10
¡Muy bueno!



Otras reseñas de Babasónicos
1996 // Dopádromo 

martes, 2 de enero de 2018

20 Años De... Metallica : Reload (1997)


Para Joaquín, el único ser que seguramente conoceré en mi vida capaz de tocar tantos temas de Load/Reload en una guitarra de palo...

Corría 1997 y la polémica estaba instalada con Metallica. Y es que si bien a comienzos de década la banda había editado con evidentes intenciones comerciales el llamado "disco negro", fue definitivamente tras la llegada de Load en 1996 cuando la ruptura con gran parte de los "viejos fans" acabó por concretarse. Nunca le perdonaron estos a la banda el que abandonasen el thrash metal de sus inicios para abrazar un hard rock que ralentizaba los tiempos de sus canciones realizando concesiones melódicas importantes además de experimentar con sonidos que nada tenían que ver con el metal. 

Pero más allá de lo estrictamente musical, la banda parecía por aquellos años obsesionada con escapar por completo de la imagen que se habían forjado durante la anterior década, tanto en términos estéticos (aparecían ahora de pelo corto y posando en revistas) como actitudinales (paseándose por cuanto estelar o premiación pudiesen), aspectos que acabaron generando un distanciamiento absoluto entre Metallica y su público tradicional, aunque al mismo tiempo abrieron puertas para la entrada de una nueva generación de seguidores.

El caso es que en plena gira promoción, y en diversas declaraciones a medios, la banda comenzó a insinuar la idea de que aún habían suficientes canciones como para editar un nuevo álbum, el cual supuestamente contendría material un poco más pesado al seleccionado para Load. De esta forma, la publicación de Reload se concretó finalmente en noviembre de 1997 y en los hechos nos encontramos con un álbum similar en materia de estructuras a su hermano mayor aunque si con un sonido levemente más directo, con canciones que aceleraban más que las de Load pero con menos momentos de experimentación (la hay pero en dosis más contenidas). 

En una arista cargada al hard rock directo aparecen canciones como 'Fuel' (que fue adelantada en múltiples ocasiones por la banda en vivo aunque en una versión no terminada), 'Better than you', la fantástica 'Bad seed' (otra cuyos riffs también fueron adelantados en gira), 'Prince charming' o 'Attitude'. Estas se enlazan con pasadas más comerciales como 'The memory remains' (con participación de Marianne Faithfull en aquel mítico coro final) y 'The unforgiven II', otras más densas como las que se viven en 'Devil's dance' (refrito descarado de 'Sad but true', digámoslo), 'Slither' + 'Carpe diem baby' o la balada 'Low man's lyric' mientras que la experimentación únicamente llegará en 'Where the wild things are' (la única en todo el álbum que contó con participación de Jason Newsted en composición) y el desate absoluto que resulta ser la espectacular (y tremendamente personal) 'Fixxxer', una en donde James Hetfield se decide a soltar todos sus dolores y traumas.

En definitiva, al escuchar Reload completo, incluso a más de veinte años de su salida, desprende esa sensación de contener las sobras de Load, o digamos, lo que no se alcanzó a cocinar adecuadamente en 1996. Dentro de lo positivo habría que mencionar el que sobre la marcha la banda logró terminar varias piezas de manera adecuada, las cuales funcionan de maravillas en el disco ('Fuel', 'Devil's dance', 'Better than you', 'Bad seed' o 'Fixxxer') o también la ejecución de un Kirk Hammett que en las guitarras está superlativo a lo largo del álbum, sin embargo, también hay trabas importantes en el disco , sobretodo en canciones que resultan algo tediosas y provocan que el disco suene inconexo a ratos ('Slither', 'Carpe diem baby'  o 'Low man's lyric'). Ahora, en materia de medios el álbum no obtuvo la repercusión ni aceptación deseada. Lo cual incluso ha sido reconocido por el mismísimo James Hetfield en declaraciones. Llegaron a nosotros tres sencillos promocionales aunque solo 'The memory remains' contó con importante rotación, de hecho junto a 'Fuel' fueron los únicos temas que la banda  interpretó en vivo durante la gira de promoción (y eso hasta el día de hoy). Una lástima ya que muchos temas de Reload se quedaron sin un directo que les hiciese justicia. 

Cerraba de esta forma el ciclo Metallica quedando por cierto en tierra de nadie, entre la odiosidad de sus fans y una repercusión mediática conseguida a medias. Tomarían aire por tanto más adelante mediante un álbum de refritos (Garage inc, cuya reseña de aniversario espero llegue en este 2018) y un disco en vivo junto a la Sinfónica de San Francisco para luego vivir una fuerte crisis creativa que acabaría desembocando en el desastroso St.Anger de 2003. Todo aquello será materia de un futuro análisis pero hoy me pongo al día con Reload, el que hasta 1998 vendría siendo el disco "menos bueno" de Metallica (insisto, ya llegaría St. Anger para batir todos los records negativos). Finalmente, le pese a quien le pese, hay algo que al período 1996/1997 de Metallica nadie podrá quitarle: el haber sido los últimos años realmente creativos de la banda. 

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Metallica:
2016 // Hardwire... to self destruct
2011 // Lulu
1996 // Load
1991 // Metallica
1986 // Master of puppets
1984 // Ride the lightning 

domingo, 3 de diciembre de 2017

20 Años De... U2: Pop (1997)

"Caótico, confuso y valiente..."

La mutación vivida por los irlandeses de U2 a comienzos de los años 90 debe estar entre las más exitosas e impresionantes en la historia de la música. El paso desde la dupla The Joshua Tree/ Rattle & Hum a Achtung Baby/Zooropa da muestras de una agrupación que, cual Zenedine Zidane, en un momento complicado y clave del partido, agarró el centro de volea y logró meterla en el ángulo. Con esta jugada los irlandeses se despeinaban estéticamente (Bono dejaba de ser el personaje político mesiánico para meterse en cueros y disfrazarse de una especie de arrogante Elvis moderno) mientras en lo musical lograban conjugar vanguardia, modernidad y masividad. Sin embargo, y para sorpresa de todos, por ahí por 1995, la banda se siente tan pero tan genial que, en la cresta de la ola, decide hacer una pirueta suicida, la cual desembocaría un un álbum titulado simplemente: Pop. 

El contexto es el siguiente. La maratónica gira Zoo TV, que promocionaba los álbumes Achtung Baby + Zooropa, había terminado por lo que se toman entonces un (merecido) descanso para repescar ideas. En esa búsqueda es que deciden desarrollar un proyecto paralelo alternativo junto a Brian Eno titulado Passengers (desde donde emerge la fabulosa colaboración 'Miss Sarajevo' junto a Luciano Pavarotti) y regalan la fantástica 'Hold me, thrill me, kiss me, kill me' para la banda sonora de la película que fue Batman Forever. Llega 1996, van tres años desde Zooropa, el plato aún sigue caliente y el sello presiona, por lo que se meten al estudio. Hay un pequeño problema eso si: las canciones no están. Hay ideas, maquetas, discusiones respecto a que dirección tomar, pero el grueso de las canciones no está, lo cual los lleva a posponer el lanzamiento y comenzar a decidir a contratiempo. El plazo fatal para el lanzamiento sería marzo de 1997, ya que la gira está contratada (¡error fatal!) y esta debía partir en abril de dicho año, lo cual los obligaba a tener el single promocional en Diciembre y el disco terminado en Enero, estuviese como estuviese. Colocan entonces la carreta antes que los bueyes, por lo que el resultado no podía ser otro: un álbum confuso, que proyecta algo que no es y contiene muchas canciones que evidentemente no están terminadas (de hecho, las finalizan en vivo, en medida que avanza la gira). En palabras del mismo The Edge: "en el estudio queríamos expresar todo aquello que estábamos conociendo en la vida nocturna, y si hubiésemos sido Prince creo habría sido más fácil, pero no somos Prince..."

¿Y qué pretendía U2 proyectar con Pop? Una especie de crítica inteligente respecto a la cultura de consumo. Querían ser un enemigo interno del mercado. El álbum fue, de hecho, promocionado meses previo a su salida por 'Discotheque', cuyas líneas insinuaban estas intenciones ("Tu sabes, estás masticando chicle / Tu sabes lo que es pero quieres algo más...") enmarcadas además en un sonido que buscaba ser tan divertido como sofisticado. Sin embargo, el chiste no se entendió. 

¿Qué proyectó en lo concreto Pop? La idea de que la banda se había aligerado al abandonar el rock, abrazar la música nocturna y la electrónica de manera forzada, además de encarnar una incoherencia musical enorme: el disco pretende avanzar hacia muchos lugares, demasiados diría yo...

Dicho por Bono en su visita a Sarajevo en 1997: "promocionamos Pop como el álbum más alegre de nuestra carrera, siendo que probablemente es el más triste de todos". Y esa es una gran verdad. El disco abre con tres potentes temas que se lanzan a la electrónica de lleno, 'Discotheque' + 'Do you feel loved' + 'Mofo', las cuales cuentan con capas y capas de sonidos, mezcladas todas por los productores del álbum, Howie B y Flood, sin embargo, baja a terreno bruscamente con dos baladas: 'If god will send his angels' (que es una crítica al mercadeo religioso) y 'Staring at the sun', una gran canción de amor inmersa en un contexto bélico ("Intransigencia a nuestro alrededor / Los militares aún están en la ciudad..."). Posteriormente aparece el rock, primero en 'Last night on earth', uno de los temas que sufrió la inclemencia de haber sido incluido casi como una maqueta en el disco, la extraordinaria 'Gone', profunda reflexión personal de Bono respecto a la fama ("Querías llegar a ese lugar tan rápido / Que tuviste que perderte durante el camino...") y probablemente una de las mejores canciones de U2, no solo de esa década, sino que de su carrera entera, y la mixtura electrónica/guitarras que es 'Miami' (otra que evidentemente entra en el disco sin estar acabada) que en algún momento se barajó como nombre del álbum. 

Entrando en la recta final Pop se adentrará sobre ambientes muy oscuros de los que no volverá a salir, sonará la irónica y astuta 'The playboy mansion' ("Si la coca es un misterio / Michael Jackson, historia / Si la belleza es verdad y la cirugía fuente de juventud...") , la increíblemente elegante 'If you wear that velvet dress' (que venía de las sesiones de Zooropa), luego 'Please' (la única que retoma con fuerza el carácter político de la banda) y el cierre con otra reflexión espiritual notable por parte de Bono en 'Wake up dead man'.  El disco cierra por tanto en un lugar completa y absolutamente diferente a donde comenzó, lo cual habla claramente de que la banda no logró ensamblar con coherencia en estas doce canciones, probablemente por un exceso de ambiciones, una sobre estimación de sus capacidades y también lo apurados que debieron trabajar al haber firmado contratos con un disco en pleno proceso de gestación. En definitiva la banda acabó siendo devorada por su propia sombra. 

En materia de direcciones por tanto Pop resulta un ejercicio algo caótico, sin embargo, mirando el vaso medio lleno, acá hay excelentes canciones (algunas derechamente brillantes) y en lo suyo la mayoría de estas funcionan, además de dar muestras de una dupla Bono/The Edge aún en éxtasis creativo, tanto en materia lírica como en cuanto al tratamiento de las guitarras (lo que Edge logra en 'Mofo' o 'Gone' es un asunto de otro planeta). Pop representa además el último gran salto al vacío que U2 dio en su carrera. En 1997 una facción de los irlandeses, esa valiente y arriesgada, dejaba de existir, dando paso a una agrupación mucho más temerosa, cuidadosa de cada paso a dar y que desde 2000 en adelante se sumergiría en terrenos realmente comerciales y seguros (porque Pop fue cualquier cosa, menos un disco comercial). Pero aquello será motivo de una futura reseña de aniversario, la de All that you can't leave behind, que en 2020 cumplirá dos décadas de existencia...

7,5/10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de U2: