Mostrando entradas con la etiqueta Ben Gibbard. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ben Gibbard. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de diciembre de 2022

Death Cab For Cutie : Asphalt Meadows (2022)

 "De regreso a las grandes canciones..."

Diez años han pasado desde el último buen disco de Death cab for cutie, quince a veinte desde su más alto momento. Bastante tiempo, por lo que las expectativas ante un nuevo lanzamiento muy arriba no estaban, más considerando el bajonazo que representaron los discretos (y espesos) Kintsugi (2015) y Thank you for today (2018). Sin embargo, y contra todo pronóstico, el décimo álbum de la banda da muestras de un Ben Gibbard de cierta forma renovado, (nuevamente) luminoso y creativo, un disco que retoma las guitarras, la electrónica y energía, que se centra en la potencia melódica de las canciones sin perder en ningún momento lo personal del mensaje. 

Gibbard sigue hablando de sus momentos y esto se expresa de inmediato en 'I don't know how I survive', que sabe encontrar esas características explosiones en los coros y en ese cierre repitiendo una y otra vez un notable "No se como sobreviví a esas noches...". Partida notable que complementa perfecto con una ágil 'Roman candles', que va al hueso en apenas dos minutos, intercalando sintetizadores con redobles y otro mensaje que apunta a la reconversión personal ("Pero estoy tratando de soltar todo aquello a lo que me trataba de aferrar..."). 

El resto del álbum oscilará por donde el compositor sabe transitar, esos medios tiempos pop sencillos en sus estrofas pero que transmiten fuerza y optimismo en los coros, como ocurre en 'Asphalt meadows' , 'Here to forever' o 'Pepper', aunque también habrá tiempo para momentos más melancólicos en 'Rand McNally' y oscuros en 'Fragments of a decade', exquisitas aceleraciones en 'I miss strangers', nuevamente reflexionando con la almohada en momentos de soledad ("En tiempos como estos extraño más a gente extraña que a mis amigos / Y olas de conversaciones chocan con los límites de mi mente..."), 'Wheat like waves' que es pura dulzura y freakeríos dignos de destacar, como la curiosa 'Foxglove through the clearcut', cinco minutos de Ben Gibbard recitando líneas y amenizando con un coro atmosférico de vez en cuando, jugando con la tensión entre guitarras que lentamente van aumentando en intensidad.

Sabemos que estamos ante un gran disco cuando la segunda línea algo te dice, cosa que ocurre en Asphalt meadows, un álbum de grandes canciones que trae de regreso tras mucho a un Ben Gibbard iluminado y creativo, como hace demasiado no lo oíamos. Por donde se mire, tener nuevamente un gran álbum de Death cab for cutie es una gran noticia. 

¿Canciones? 'I don't know how I survive', 'Roman candles' y 'I miss strangers'.

8,2 /10
¡Excelente!


Otras reseñas de Death cab for cutie:

lunes, 3 de septiembre de 2018

Death Cab For Cutie: Thank You For Today (2018)

"Exceso de comodidad..."

Hasta 2008 Death cab for cutie fueron una banda más que interesante, la seguidilla Trasatlanticism (2003) + Plans (2005) + Narrow stairs (2008) fue evidencia de un talento creciente que parecía poco a poco encontrar un camino propio que equilibraba exquisitos elementos alternativos (click acá) con otros melódicos y con enorme vocación de masas (y acá). Lamentablemente, a una década y algo de distancia de dichos lanzamientos hemos ido constatando como la banda estancó su crecimiento al punto de navegar hoy prácticamente en el anonimato. Y si bien Codes & keys (2011) cumplió entregando un puñado de gratos lugares comunes, las luces de alarma se encendieron cuatro años más tarde con la llegada de Kintsugi. Y aunque el de 2015 resultó ser un álbum fallido (y aburrido, digámoslo) teníamos la esperanza de que este fuese únicamente un trabajo de ajuste, considerando que era el primero sin el guitarrista Chris Walla en las filas y uno que encontraba a Ben Gibbard viviendo un mal momento fruto de su reciente separación. Tres años han pasado y ha llegado a nosotros Thank you for today, un disco que gana en diversidad respecto a su antecesor pero continúa dando muestras de una banda más preocupada de no fallar que de desatar su sonido. 

De todas formas durante la primera mitad del álbum nos encontraremos con una dinámica que atrae nuestra atención. La paz de 'I dreamt we spoke again' y sus pausados ambientes se conectan de buena forma con las aceleraciones propuestas en 'Summer year' seguidas de la mecánica 'Gold rush'. Esta diversa sucesión de tiempos volveremos a vivirla más adelante, 'Your hurricane' aportará un acercamiento con los Death cab más melosos mientras que 'Autumn love' + 'Northern lights' recuperarán los aires pop de la agrupación, aunque ambas darán muestras al mismo tiempo de uno de los principales defectos que continúa acarreando esta banda: ¡suenan tan inofensivos! No desagradan pero jamás sacan las garras. 

Curiosamente, quienes tengan la paciencia de llegar hasta la recta final del disco se encontrarán ahí con los mejores pasajes que este contiene. Primero gracias a la exquisita acústica de 'You moved away', con seguridad el mejor tema de todo el álbum, y luego con 'Near/Far', otra que funciona más que bien con sus ambientes llenos de teclados. Sin embargo, la sensación de estar frente a un álbum que jamás despega a causa de su exceso de cerebro es patente, de hecho, tan "de manual" es el disco que cierra su cara A y cara B con dos baladas, 'When we drive' y '60 & punk', las dos tan predecibles como monótonas. 

En definitiva, Thank you for today cumple, regala tres o cuatro momentos más que agradables pero mucho más allá no logra llegar. Para quienes venimos siguiendo el paso de la banda desde hace largos años probablemente el disco nos sepa bien, considerando lo más reciente que habían editado, pero con igual énfasis cabe comentar el que la agrupación continúa sonando en exceso acomodada.

6/10
Bueno, cumple...


Otras reseñas de Death cab for cutie:

miércoles, 1 de abril de 2015

Death Cab For Cutie: Kintsugi (2015)

Popurrí mal logrado. 

Más de diez años han pasado desde el mejor momento de Death cab for cutie, un excelente disco en 2003 (uno de los mejores de la pasada década) más algún exitoso single posterior se encargaron de dejar la promesa instalada, sin embargo a partir de ahí la banda no pudo (o no supo) ir mucho más allá. Ahora, con todo, discos como Narrow stairs (2008) o Codes & keys (2011) pese a caer en una serie de lugares comunes si lograron sostener un nivel más que digno, nivel que en esta ocasión me parece ha decaído dramáticamente, encontrando así un álbum que comienza con una idea relativamente clara para acabar desgranándose canción a canción en medio de la intrascendencia. 

Dos hechos importantes precedieron a las grabaciones de Kintsugi, el más relevante de ellos guarda relación con el alejamiento de Chris Walla (guitarrista y productor de la banda), pero también fue tema el divorcio entre Ben Gibbard y Zooey Deschanel, ambas situaciones se ven reflejadas en cierto perfume nostálgico y enrarecido que abarca el sonido de parte importante del disco, sin embargo el asunto no va tan lejos como hubiésemos querido. Dicho en simple: al disco le falta sangre. 

Kintsugi abre con dos medios tiempos, suena primero 'No room in frame', que no escapa demasiado del sonido habitual de Death cab for cutie mientras que 'Black sun' si se muestra más interesante gracias al aire pesimista que arrastra el tema, el cual cerca del final revienta entre sucias guitarras. Un poco más adelante 'Little wanderer' funcionará en la misma linea no sin antes acelerar un poco el asunto con el rock (?) de 'The ghost of Beberly Drive'. Todo muy correcto, demasiado quizás. Luego, en el nudo del disco, este bajará los tiempos drásticamente con dos baladas acústicas que exponen a un Gibbard en pleno desangre, 'You've haunted me all my life' engancha pero 'Hold no guns' agota. 

Y si hasta acá el disco convencía a medias, es en la recta final donde el asunto se vuelve todo confusión. 'Everything's a ceiling' , 'Good help (is so hard to find)' , 'El dorado' e 'Ingenue', con sus aceleraciones, voces filtradas y baterías electrónicas parecen ser sobras de lo que fue Codes & keys, no son malos temas pero huelen a relleno todo el tiempo, eso además de no poseer ninguna conexión con lo que antes había sonado. Y del cierre con 'Binary sea' ni hablar, una balada más sobre un piano, una más. 

Casi cuatro años se tomó la banda para editar Kintsugi, demasiado para un disco que salvo en dos o tres canciones no funciona ni en lo individual ni en lo colectivo, acá no hay sorpresas y la sensación de estar más que nada frente a un popurrí de ideas que no van hacia ningún lado es potente. Un disco apto solo para ultra fanáticos de la banda. 

5/10
Nada muy especial...


Otras reseñas de Death cab for cutie:
2011 // Death cab for cutie // Codes & keys

lunes, 1 de agosto de 2011

Death Cab For Cutie: Codes & Keys (2011)

"En búsqueda de la redención..."

Mirado a distancia, el mundo del rock post año 2000 acabó por dividirse entre dos vertientes: la del post punk revival y otra más dulce. Esta segunda corriente  fue abrazada a fines de los noventa por bandas como Travis o Coldplay, fuera de algunas que por debajo intentaron hacer lo suyo, entre ellas, Death cab for cutie. Estos sembraron camino mediante sus primeros discos pero el batatazo en grande lo dieron con el fantástico (y sub valorado, digámoslo) Transatlanticism (2003), uno de los mejores discos que nos habrá dejado la pasada década, aunque pocos se enteren (si aún no lo has oído tienes que hacerlo). Sin embargo, luego de aquella auspiciosa partida alguien los convenció de que tenían la pasta para ser otros Coldplay. Se lanzaron entonces en búsqueda de la masividad, primero mediante el sólido Plans (2005), que encontró sus dos éxitos más grandes a la fecha ('Soul meets body' y 'I will follow you into the dark'), y luego con Narrow Stairs (2008) . Buenos discos ambos (el primero excelente en términos melódicos) pero tras los cuales inevitablemente dejaron a la banda a medio camino de todo, digamos, ni tan exitosos como Coldplay o Keane ni tan genialmente alternativos como Arcade fire.

Codes and keys huele entonces a redención, un álbum que va en búsqueda de recuperar terreno y re encontrarse con la inspiración, el crédito y la credibilidad. De ahí que sus canciones suenen en general sesudas, milimétricamente pensadas. Muestras claras de estos son cosas como 'Home is a fire' (fantástica en toda su construcción, hay que decirlo), 'Doors unlocked and open' (auto plagio total eso si, emulando la mítica partida de 'I will possess your heart' de 2008) o 'Unobstructured views', con una maravillosa partida a puro piano, aunque el tema llegando a los cinco minutos claramente no sabe cerrar como corresponde y simplemente se diluye. Todas estas son canciones extensas, con instrumentos que van apareciendo de a poco y construyendo atmósferas sólidas como roca, sin embargo, entendiendo lo pesado que podría hacerse el disco y también el que deben responder a las exigencias del mainstream, es que Ben Gibbard ameniza el asunto con cosas más bonitas, melódicas y llevables  "Codes and keys", "Some boys""You are a tourist" o "St. Peter's Cathedral", dejándonos un global diverso, a momentos encantador y que en otros se limita a cumplir. 

El resultado está bien, a momentos más que bien, pero desprende esa sensación de seguir dejando a la banda cerca de la meta pero con falta de fuerzas para lograr llegar. Hay grandes momentos en el álbum y otros que se conforman con rellenar sobriamente. El disco funciona de todas formas y nos dejará más de alguna canción que diez años más escucharemos con placer pero sigue faltando (como decimos en Chile) la chaucha pal peso...

¿Canciones? 'Home is a fire', ´Codes and keys, y 'Doors unlocked and open'

7 / 10
Muy Bueno