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viernes, 3 de noviembre de 2023

Code Orange : The Above (2023)

 "Bicho raro valiente aunque irregular..."

Tras dos discos que dieron que hablar dentro de la escena metalera de la última década como I am king (2014) + Forever (2017), llegó para Code orange el siempre complicado momento del tercer disco, en este caso un Underneath (2020) mediante el cual la banda buscó equilibrar la agresividad de su sonido con una producción un tanto más modernilla y plagada de efectismos (de la mano de Nick Rasculinecz en producción), esto en un evidente afán por volver más masivo su sonido y acceder a nuevos públicos. Lamentablemente el lanzamiento coincidió con la pandemia por lo que todo quedó en nada, no hubo posibilidad de promoción y los estadounidenses debieron replantearse todo, incluso el si seguir o no. Desde ahí, no deja de llamar la atención el camino que finalmente han decidido tomar en The above, uno que lejos de acercarlos a ese sonido crudo y oscuro de sus inicios (que habría sido el paso lógico), intenta nuevamente romper esquemas y expandir aún más el abanico de posibilidades. Para esto han decidido mirar hacia atrás con total convicción y como si estuviésemos en pleno 1998 meten mano con descaro al nu metal de fines de siglo aunque también incorporando elementos industriales en el sonido (algo con lo que también habían coqueteado en discos anteriores) e incluso realizando guiños al grunge. 

Ya de entrada el disco anticipa cositas. 'Never far apart' es un bicho realmente raro que abre en calma con una Reba Meyers absolutamente protagonista en el relato, sin embargo, en el camino el tema irá metiendo sonidos industriales para finalmente reventar durante el minuto final, algo que conectará directo con la vibra nu metalera de 'Theatre of cruelty', donde la banda oscila entre las atmósferas etéreas de Deftones y las aceleraciones de Korn (muy en la línea del clásico 'Blind', sobre todo en el comienzo del tema). Este ir y venir se volverá constante, en 'Take shape' tomarán elementos de Tool en la energía de las estrofas (por cierto, ¿algo más noventero que incorporar a Billy Corgan a media canción?), aparecerán cositas grunge en 'The mask of sanity lips' (aunque en esta combinando con elementos caóticos a lo largo de todo el tema), 'I fly' o 'Splinter the soul', luego 'A drone opting out of the hive' será nu metal oscuro y violento (con un notable juego a dos voces entre Jami Morgan y Eric Balderose) mientras que entre todas estas sonará una melosa pero sólida 'Mirror' (nuevamente con Reba al frente), donde incluso elementos trip hop se hacen presentes. 

Que decir, el cóctel de influencias llegando al nudo del disco es bastante completo aunque por lo mismo, desde acá el álbum se vuelve algo pesado y redundante, evidenciando (tal como les pasó en Underneath, donde también se extendieron por cincuenta innecesarios minutos) el que cuando Code orange apuestan por un conjunto más contundente tienden a fallar. 

Y es que ya metidos en la Cara B, cosas como 'The game' o 'Grooming my replacement' retomarán la carta agresiva pero terminan estorbándose al insistir en la misma tecla, lo mismo con 'Snapshot' que intenta experimentar en velocidad pero no ofrece nada recordable. No se entiende tampoco que pinta acá el rock pop de 'Circle through' y es recién mediante la quejumbrosa 'But a dream...' en que parecen diversificar nuevamente, tal como en ese cierre a la Nine inch nails de 'The above' (la canción), cargado a atmósferas reflexivas y oscuras. 

Nos quedamos entonces ante un álbum de dulce y agraz, con una primera mitad sólida y contundente pero una segunda en donde la banda termina quedándose sin argumentos. Code Orange claramente se han propuesto dividir aguas con The above, y vaya que lo han logrado. Habrá quienes les menosprecien dada la cantidad de referencias obvias que muestra su sonido y también quienes valoren la apuesta, lo cierto es que han jugado una carta valiente, no han tirado por lo obvio y aquello desde acá se agradece. Lamentable lo débil/confusa/redundante de la segunda mitad del disco, con la primera ya basta para valorar la propuesta. Aunque claro, siguen muy lejos del nivel de sus notables dos primeros álbumes...

¿Canciones? 'Take shape', 'The mask of sanity lips' , 'Mirror' y 'I fly'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Code Orange:
2020: Underneath

jueves, 9 de abril de 2020

Code Orange: Underneath (2020)

"Giro hacia la sobre producción..."

Fue en 2014 cuando los estadounidenses Code orange lograron generar interés y buenos dividendos mediante la llegada de I am king, todo gracias a un sonido furioso y oscuro que respondiendo a ciertos patrones del deathcore lograba desviar hacia el punk coqueteando en ocasiones incluso con el metal industrial mediante temas cortos que buscaban impactar en base a la histeria del sonido. Toda una mixtura oscura y sucia, a momentos rabiosa, a veces lenta y espesa pero que logró su cometido: captar oyentes. Los cuales ciertamente se radicalizaron tres años más tardes con la llegada de Forever (2017), un disco que sostuvo la mezcolanza de géneros exacerbando el tándem lento/agresivo. Cabe mencionar que ambos discos poseían un elemento de crudeza y falta de pulcritud que continuaba siendo llamativo e interesante, aspecto que en su más reciente entrega, Underneath, ha desaparecido. Para bien o para mal Code orange ha cambiado, probablemente para nunca más regresar. 

Muchas cosas han mutado para este cuarto disco. En lo estético vemos una portada en un estilo diferente a las anteriores y también la duración del trabajo se ha extendido llegando casi a los cincuenta minutos. Sin embargo, los cambios no han sido solo de forma sino también de fondo, donde la sobre producción (a cargo de Nick Raskulinecz) ha adoptado un rol relevante entregándole una vuelta de tuerca al sonido de la banda, el cual se ha llenado de efectismos, sacrificando oscuridad por la búsqueda de impacto. 

Hay inversiones en este álbum y esperanzas de sacarle dinero al proyecto, lo cual se evidencia al ver el video de ‘Swallowing the rabbit whole’, más aún tras oír el tema. Y es que la canción en si es sencilla pero son los efectos, sampleos por millón o filtros vocales que saturan los guturales lo que finalmente acaba por entregar el peso, asunto que se intensificará con 'In fear', mucho más industrial y maquinal que la primera pero también saturada hasta el cansancio con efectos, los cuales incluyen unos muteos bruscos que aparecen y realmente no se entiende que pintan acá (o más bien que aportan). Este estilo a la hora de arreglas las canciones con parones que interrumpen una y otra vez volverá a aparecer en la genérica 'You and you alone', en 'Who I am', que abre melódicamente con Reba Myers cantando limpio (en una atmósfera algo Deftones) para luego ir levantando vuelo con los guturales de Jami Morgan, o la desesperante e innecesaria 'Cold.metal.place'. En este sentido, si el objetivo del experimento era exasperar al oyente, vaya que lo logran, al punto de que terminas agradeciendo la llegada de una canción como 'Sulfur surrounding', que sin ser ninguna maravilla al menos logra fluir, así como también funcionará 'Autumn and carbine' más adelante.  

La ya mencionada extensión del disco habla también de que lo han querido meter todo, lo cual provoca que el álbum sea irregular, que pase de temas violentos a otros que se construyen sobre una melodía muy nítida, perdiendo cohesión. Esto se vuelve patente en toda la recta final, aquí sonará una pasada bastante agresiva con 'Erasure scan' + 'Last ones left' o la olvidable 'Back inside the glass', cuyo factor común continuará siendo la saturación vocal, filtros, quiebres bruscos y la constante sensación de querer sonar violentos mediante un sonido maquinal (muy Nine inch nails a ratos) pero que abusa absolutamente de los recursos "de estudio", para cerrar (¡al fin!) con  'A silver' + 'Underneath', que nadan sobre olas suaves para en sus cierres incorporar efectos más dinámicos. 

Se agradece el que Code orange se desmarque del hardcore tradicional y hayan intentado diversificar su sonido, en este sentido la sensación que deja Underneath es la de estar frente al disco con el que evidentemente han buscado dar su salto definitivo a la fama. De aquí seguramente no se moverán en un largo rato, es de esperar por tanto que en un siguiente trabajo logren sonar menos artificiales...

6 / 10
Bueno, cumple.