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jueves, 14 de mayo de 2026

Bunbury: De Un Siglo Anterior (2026)

 "Abrazando el presente..."

Más allá de las idas y vueltas que ha dado en su carrera, si algo no se le puede negar a Enrique Bunbury es la capacidad que ha mostrado para siempre invitarnos a abrazar el presente. El tipo podría vivir de giras de reencuentro junto a Héroes del silencio, sin embargo, constantemente se ha negado a aquello y en cambio ha optado por un camino muchísimo más desafiante: el de la creación y el riesgo constante. 

En dicho sentido convendría también admitir que el español se encuentra viviendo su momento creativo más regular y talentoso en al menos veinte años, así como se lee. Desde hace un tiempo el vocalista viene agarrando experiencia y aprendiendo de los errores del pasado, sus discos han dejado de ser esos ensayos eternos, verborreicos y exagerados para lentamente ir adoptando posturas sobrias y reflexivas. En su ruta lo más reciente fue el sólido Cuentas pendientes (2025), un trabajo donde predominó su fascinación por los sonidos latinos (algo que viene explorando desde Pequeño, allá por 1999), y bueno, este De un siglo anterior insiste en dicha senda, con la curiosidad de mejorar incluso la propuesta respecto a su antecesor, lo cual llama la atención considerando que el disco llega apenas un año más tarde. Pero insisto, que Bunbury anda tocadísimo... 

Desde un comienzo acá captamos por donde irán los tiros, medios tiempos y personales baladas en donde el vocalista vuelve a mirar hacia adentro, a reflexionar respecto al paso del tiempo, el fracaso y la necesidad de aprender del error. Bajo esta última idea es que el álbum abre en un tono bastante optimista mediante 'Creer que se puede creer' (el título anticipa) y la fantástica 'Brindis al sol', una de aquellas canciones dispuestas a vivir en nuestro sub consciente por siempre (y de esas el español vaya que tiene varias) gracias a la complicidad que sus fantásticas líneas ("¿Quién va a lloriquear por los años que pasan? / En la imagen que devuelve el espejo no te reconocerás...") encuentran entre arreglos de cuerdas sobrios pero llenos de magia. En la misma línea profunda que mira hacia el pasado para tomar impulso se mueve otra joya como 'La voz' ("Que más da cuanto te equivoques Siempre puedes echar marcha atrás / Regresar, completar el ciclo / Y quizás volver otra vez hasta el mismo lugar...") y delicadas piezas como 'La próxima vez no habrá próxima vez'. 

El álbum ha sido grabado en su adorado México, y vaya que se nota. El perfume latinoamericano se huele todo el tiempo y se percibe con claridad en un sentido bolero como 'De un siglo anterior', donde realmente pareciese definirse entre líneas como "No hay más brújula que la convicción...", al meterle sabor a la cosa en 'Peor que como estamos (es difícil ya que estemos)', el tema más político y punzante de la lista, en los coqueteos con el tango en 'En el arcén' o la sentida 'Zamba para olvidar'. Bunbury claramente se ha empapado de estos sonidos, ha trabajado con múltiples músicos y seguro ha sabido escuchar, lo cual ha derivado en un trabajo que jamás suena a caricatura y muestra un notable crecimiento para un artista que vuelve acá a encontrar un punto altísimo en su carrera. Y ya van...

¿Canciones? 'Brindis al sol', 'La voz', 'De un siglo anterior'.

8 / 10
Excelente.


Otras reseñas de Bunbury:
2025: Cuentas pendientes

martes, 8 de julio de 2025

Bunbury: Cuentas Pendientes (2025)

 "Vuelta a la balada cebolla..."

Excluyendo aquella aventura furiosa (y brillante) que fue Radical sonora (1997), un disco que más bien respondió a las ansias de Enrique Bunbury por alejarse del sonido de Héroes del silencio, desde un comienzo la carrera del español estuvo ligada a su fascinación por la cultura y sonidos latinos. Sin ir muy lejos, tanto Pequeño (1999) como álbumes posteriores estuvieron marcados por aquella búsqueda, y bueno, este Cuentas pendientes retoma aquella senda, un disco que lo aleja del sonido eléctrico y experimental de Posible (2020), Curso de levitación intensivo (2020) e incluso Greta Garbo (2023), para una vez más internarse en la arista más dramática del sonido latinoamericano, algo que acá en Chile llamamos "la balada cebolla". De vuelta entonces al bolero, el pesimismo y sufrimiento, aquellas canciones que empapan con sangre sus líneas y que vuelven a mostrar al Bunbury más visceral.

Lo anterior se anticipa de buena forma en la sobria partida que entregan 'Para llegar hasta aquí' + 'Saliendo del arrabal' + 'Las chingadas ganas de llorar', diez minutos iniciales marcados por la sencillez del sonido y líneas directas, sin embargo, será a partir de 'Serpiente' cuando el álbum efectivamente mostrará las garras, desatando la convicción que prometía con ese puente/coro lleno de fuerza ("Quítate el bozal para masticar / Eres una serpiente, no sabe ir de frente y me clava el puñal por detrás..."). De hecho, desde acá el disco se irá por un tubo sin jamás bajar el nivel, aportando sensibilidad en la delicada pasada por 'Loco' + 'Cuentas pendientes' para definitivamente desatarse en 'Te puedes a todo acostumbrar', el momento cúspide del álbum y uno donde Bunbury nos saca a bailar armando una especie de 'Nunca es suficiente' (la de Natalia Lafourcade) en versión propia. 

Entrando en su recta final el disco ya ha ganado pero de todas formas confirmará sensaciones mediante una sólida 'La hiedra' (que me ha recordado en su coro a 'Es el amor quien llega', una vieja gloria de la mexicana Ana Gabriel) para entregar un cierre sentido y reflexivo mediante 'Como una sombra' + 'El baile de los disfraces y la tentación', marcadas ambas por un piano sutil + guitarras acústicas que proporcionan atmósferas propicias para que Bunbury vuelva a expandir su tono más teatral.  

Sacando cuentas y haciendo historia, no sería exagerado afirmar que a partir de 2020 Enrique Bunbury se encuentra viviendo un período sólido y estable dentro de su carrera en solitario, también aquel en donde con mayor claridad ha sabido expresar sus convicciones musicales, equilibrando esto con álbumes que oscilan entre el bueno y el notable. No es poco para un artista que lleva treinta años luchando contra su propia sombra...

¿Canciones? 'Serpiente', 'Te puedes a todo acostumbrar' y 'Como una sombra'.

martes, 18 de julio de 2023

Bunbury : Greta Garbo (2023)

"Irregular..."

El período de pandemia resultó particularmente fecundo para Enrique Bunbury, quien en 2020 publicó dos álbumes, un EP en 2021 y en este 2023 llega con otras diez canciones bajo el brazo dispuestas a expresar su momento, uno que coincide con un forzado alejamiento de los escenarios que el vocalista debió anunciar el año recién pasado a causa de problemas de salud. Greta Garbo es un trabajo por tanto que bebe de estos dos hechos, en lo lírico se encuentra centrado en la reflexión en torno a la partida y el que "todo pasa", mientras que en materia de arreglos apuesta por un sonido orgánico, minimalista y que escapa del uso de teclados + sintetizadores de sus antecesores inmediatos. En este camino, la austeridad que Bunbury propone en estos cuarenta minutos de música funcionan de manera irregular, de menos a más para ser más preciso. Y por cierto, tampoco ayuda la producción de Adan Jodorowsky, en exceso tímida y contenida. 

Y es que cuando el vocalista apunta al rock en la partida del álbum con 'Nuestros mundos no obedecen a tus mapas' lo hace con una timidez que impacta, lo mismo en 'Invulnerables', con unas guitarras que no pueden estar más adormecidas. La sensación es que el español tiene algo que decir (las letras están muy bien, ahí no caben dudas) pero lo musical muestra una falta de hambre que lastra bastante el resultado. Lo mismo con el medio tiempo 'Alaska', totalmente inofensivo (e incluso aburrido). De esta forma, tras un tridente inicial olvidable el disco recién muestra su potencial pasado el primer tercio, cuando 'Desaparecer', pese a ser una balada de piano completamente de manual, funcione gracias a la interpretación de un resentido Bunbury que aborda la idea del abandono ("El día menos pensado tengo que aprender a desaparecer..."), algo que también logrará en 'Para ser inolvidable' o la excelente 'De vuelta a casa', nuevamente volando alto gracias al mensaje ("Vamos, adelante, no te olvides de mi / Aquí nada termina, es la lección que aprendí..."), en un sonido que evoca con claridad el 'Let me roll it' de Paul McCartney.  

El mejor tramo del disco culminará con la rabiosa 'La tormenta perfecta', una que hubiésemos querido se extendiese algo más allá de sus escasos tres minutos, con Bunbury subiendo el registro línea a línea en el coro y regalando exclamaciones de hastío ("Este es un tiempo de mierda / Todo se está transformando / De mariposa a gusano / Atrapado en la enredadera..."). Finalmente, en la recta final se retomarán los medios tiempos, destacando unicamente el cierre a cargo de 'Corregir el mundo con una canción', quizás la más completa en todo el disco en materia de arreglos, entre percusiones y un saxofón encargados de construir una atmósfera envolvente que vaya que funciona.

Greta garbo tiene una idea clara y la desarrolla. También la transmite. Es coherente en ese sentido y al menos durante medio álbum convence. Sin embargo, cuenta con un problema de producción, la cual no ha sabido sacar provecho a todo lo que acá se presenta. El resultado es por tanto irregular, de altos y bajos, un disco de grandes letras y mensajes pero que musicalmente queda bastante al debe.

¿Canciones? Todo el nudo: 'Desaparecer', 'Para ser inolvidable', 'De vuelta a casa' y 'La tormenta perfecta'.

6,8 / 10
Cumple y algo más...

sábado, 15 de julio de 2023

25 Años De... Bunbury : Radical Sonora (1997)

 "Hambriento y salvaje cambio de piel..."

No deja de impactar el que tras tantos años Enrique Bunbury deba seguir enfrentando en cada entrevista alguna pregunta respecto al final de Héroes del silencio y/o una posible reunión de la banda. El hombre debe estar harto, sin embargo, con infinita paciencia en este último período ha decidido referirse al tema una y otra vez, en un gesto que reconoce de cierta forma la grandeza de su banda madre, con quienes el tiempo ha hecho justicia situándolos en un sitial privilegiado dentro de la escena habla hispana noventera. El caso es que muchos nos hemos preguntado (en un ejercicio inútil claro está) el qué hubiese ocurrido con Héroes de haber continuado la banda, y es que los españoles decidieron dejarlo todo cuando estaban muy muy arriba, Avalancha (1995) fue un álbum magnífico y por ende las expectativas ante un siguiente paso eran gigantes (por algo también lo traumático de la ruptura). Y acá quisiera aventurarme con una idea loquísima pero que prometo justificar: fuese lo que fuese que viniese para Héroes del silencio, creo se habría acercado a lo que Enrique propuso en los cincuenta minutos de este Radical sonora.

¿En qué me baso para afirmar semejante disparate? Pues en que si bien Bunbury se aventura en su debut en solitario con sonidos que se alejan forma del rock duro y ortodoxo desarrollado junto a su ex banda (también marca claras diferencias en lo estético, yendo a los colores y cortándose el pelo), lo que cambia acá es la piel, el envoltorio, más la fuerza, pasión, el desgarro y la convicción se siguen percibiendo muy a flor de piel, esto a diferencia de cualquiera de los futuros álbumes del vocalista. 

Aunque no lo pareciese en su momento, el rock sigue corriendo por las venas de Enrique Bunbury en Radical sonora, sin embargo, al no estar ya acompañado por sus antiguos compañeros de ruta, el vocalista pudo dar rienda suelta a todo aquello que retumbaba en su cabeza por aquellos años, dicho por él mismo: el trip hop de cosas como Massive attack o la electrónica inquieta de bandas tipo The prodigy. Se acompaña para esta labor de Phil Manzanera en producción (quien había trabajado con él en un par de álbumes de Héroes, además de haber colaborado a mediado de los noventa con Os Paralamas, Fito Páez y Aterciopelados) publicando un disco poderoso, descarnado en lo lírico y explorador en materia de arreglos. Lo dicho se aprecia con claridad en la partida del álbum, en 'Big-bang' hay guitarras y Bunbury suena desaforado y desafiante ("Derrumba los muros, abre las puertas / Deshazte los nudos que te sujetan..."), sin embargo, las baterías programadas serán absolutas protagonistas, algo que también ocurrirá más adelante en cosas como 'Negativo', en la declaración de principios que es 'Contra corriente' (donde Enrique manifiesta su intención de rebelarse la perfección y lo programado abrazando el desorden y lo espontáneo), en el grito rebelde que es 'Servidor de nadie' (reiterando conceptos estilo "Extravagancia, irreverencia, desobediencia o impertinencia / Insolencia , desvergüenza, rarezas y resistencia") o llegando al cierre en 'Nueve'.

En otra arista del álbum, las atmósferas calmas vendrán empapadas de electrónica + trip hop en canciones como 'Encadenados', 'Planeta sur''Despacio' o 'Alfa', en el single promocional 'Salomé' desatará de manera fantástica su curiosidad por los sonidos orientales (no olvidar que viajó a Marruecos para grabar el álbum), mientras que 'Alicia (expulsada al país de las maravillas)' o 'Polen' serán las únicas excepción del álbum, digamos, baladas pop acústicas y melosas que escapan del salvajismo que ronda en el álbum y, por cierto, las únicas que harán de puente con todo lo que vendría a futuro para el vocalista.  

En su momento, en aquel ya lejano 1997, Radical sonora sufrió de la incomprensión del público a causa de la ruptura del vocalista con Héroes del silencio. Mirado a 25 años de distancia, sin embargo, el álbum no solo se valora por el tremendo nivel que muestra en el canción a canción y por la valentía que transmite durante todo su trayecto, si no que se enmarca (junto al inmediatamente posterior Pequeño, de 1999) como lo mejor que Bunbury ha compuesto a día de hoy. Lo que si está claro es que el vocalista nunca volvió a sonar así de salvaje e iracundo, y que si algo quedaba en sus venas de la furia de su ex banda, aquello quedó inmortalizado en los cincuenta minutos de este enorme álbum.

¿Canciones? 'Big bang', 'Contracorriente', 'Salomé'. 

9/10
¡Brillante!


sábado, 30 de enero de 2021

Mis 15 Discos Favoritos De 2020 (Actualizado)

Corresponde la explicación:  A fines de 2020 realicé un conteo con los álbumes que, para ese entonces, más había disfrutado durante el año. Sin embargo, nobleza obliga a admitir que hubo discos que dejé en el borrador y no había escuchado lo suficiente (o incluso ni siquiera dado play aún). Y bueno, en enero 2021 me he dedicado a escuchar y re escuchar todo aquello que tenía pendiente, observando con esto que varios de los mejores álbumes del año se me habían quedado ahí. No me quedó otra que corregir y de paso decidir que desde ahora los resúmenes de fin de año llegarán en Enero del año siguiente, así no me vuelve a ocurrir...

Hecha la aclaración, el  Top 15 definitivo del año me ha quedado conformado de la siguiente manera:

15. U.D.O : We are one
"Quienes apostaban por encontrarse frente a un disco de metal puro y directo, acompañado de arreglos sinfónicos, se llevarán una sorpresa. A diferencia de lo típico, en We are one nos encontramos con una mixtura en donde ninguna de las dos partes acaba aplastando a la otra, con canciones que exponen un dialogo fluido entre el hard rock y el sonido sinfónico..."

14. Bunbury: Posible
"El disco carece de canciones contagiosas, de ganchos comercialmente atractivos y apuesta más bien por la intimidad pero nadie podría criticarle algo a un álbum trabajado con tal nivel de transparencia..."
Reseña acá

13. Doves: The universal want
"Se sostiene de comienzo a fin sin ningún problema, regalando en su primera mitad sonidos sólidos que responden a la experiencia de la banda pero desatando en la segunda parte todo un segmento más atrevido. Excelente regreso, uno de aquellos que uno desearía no pasasen tan desapercibidos por el mundo..."

12. Haken: Virus
"Al metal progresivo se le suele atribuir una tendencia a sonar poco amable con el auditor, colocando la técnica interpretativa por sobre cualquier otra cosa. Ahí Haken realiza un esfuerzo por acercar su música y por momentos lo logra, aunque el desafío sigue estando presente. De todas formas cada álbum de Haken es mundo en si mismo, y Virus no ha sido la excepción, el sexto disco de la banda funciona como una segunda parte de su antecesor pero es capaz de volar con alas propias gracias a la diversidad y osadía con que cuenta..."
Reseña acá

11. Killer be killed: Reluctant hero 
"No era tarea fácil pero han logrado generar un conjunto que suena plenamente homogéneo, once canciones que regalan dinámica, fuerza y peso, agresividad y fiereza pero sin conformarse con lo obvio en sus estructuras, algo que se ya se apreciaba en el debut pero acá han mejorado muchísimo. Un tremendo segundo álbum para el proyecto. Metal fresco y equilibrado"

10. Deftones: Ohms
"La banda en versión actual, exprimida al máximo. Más allá de uno que otro guiño, no descubren nada en su sonido ni tampoco lo intentan, más bien se concentran con ayuda de Terry Date en recuperar un filo que en 2016 pareció extraviarse y potenciar sus habilidades lo mejor posible. El punto es que lo logran. Suenan potentes, agresivos y emocionales, como hoy muy pocas bandas pueden llegar a sonar..."
Reseña acá

9. Havok: V
"Ejecuciones impecables, cariño por el género, ganas de explorar, diversidad en el sonido, un endemoniado David Sánchez en las vocales y una banda que continúa en estado inspirado enmarcan un álbum fascinante en sus detalles y globales..."

8. Anaal nathrakh : Endarkenment
"Han vuelto a cumplir de sobra mediante un álbum que continúa mostrándolos ansiosos por expandir sus límites y que también los re inventa en función de su presente. Se concentran en continuar sonando extremos, lo cual es bastante decir tras dos décadas de existencia, pero han sabido adaptarse a sus condiciones actuales... "

7. Tame Impala : The slow rush
"Un álbum que de todas maneras mejora notablemente la experiencia respecto a su antecesor justificando los años que se tuvieron que esperar por el y continúa situando a Kevin Parker en la élite musical actual, un compositor que no parece detener su crecimiento..."
Reseña acá

6. Protest the hero: Palimpsest
"Un disco ambicioso, que explota la contundencia del sonido de la banda, de gran producción y ejecución, tremendamente interesante en los textos y donde cada miembro de la banda ha interpretado como si se le fuese la vida en ello..."
Reseña acá

5. The Flaming lips: American head
"No es un disco conceptual como tal pero posee una coherencia lírica y musical que lo transforma en un viaje fantástico y sin desperdicio. Diálogos varios con la madre, referencias a drogas y singulares declaraciones de amor marcan el regreso de The flaming lips a su cara más melódica. Como resultado han acabado por parir una obra exquisita en matices, triste y luminosa a la vez, brillante y profunda..."
Reseña acá

4. Ulcerate: Stare into death and be still 
"Un trabajo contundente capaz de llevar la música extrema a un nivel que hoy en día pocas agrupaciones son capaces de llevar, conjugando técnica, brutalidad y estructuras progresivas con una emocionalidad que se percibe todo el tiempo presente"

3. Cadaver : Edder & Bile 
"Un álbum que ciertamente no descubre nada nuevo y tampoco pretende disfrazar aquello. Edder & Bile trata de dos amigos que se han reunido a hacer lo que mejor saben hacer, el punto es que les ha quedado honesto, afilado, furioso y creativo"

2. Imperial Triumphant : Alphaville 
"Con una propuesta estética y lírica muy cuidada, Alphaville debido a su diversidad puede considerarse como el conjunto más "accesible" (nunca mejor puestas las comillas) que Imperial triumphant ha publicado a fecha de hoy. El disco es una invitación para adentrarse en el universo de una agrupación dispuesta a llevar al límite su brillante y caótica mixtura, la cual hasta ahora no ha hecho sino crecer de manera exponencial. "

Disco del año

1. Fiona Apple: Fetch the bolt cutters
"No se presenta como un disco fácil de agarrar, un álbum compuesto por una artista que no responde a patrón alguno ni a convencionalismos, lo cual en estos tiempos escapa absolutamente de la norma y resulta incluso incómodo. Cuesta asimilar la coherencia cuando la tenemos frente a nosotros, el que una artista hable de libertad y efectivamente se oiga plenamente libre. Pero aquello es oxígeno en nuestros días. Estamos frente al primer gran álbum de esta década..." 
Reseña acá

Y bueno, (ahora si) no queda sino agradecer a quienes pese a los múltiples estímulos visuales que nos bombardean a diario, continúan pasando por acá a leer y compartir ideas. Vaya acto de rebeldía el seguir leyendo en pleno 2020...

¿Mi deseo de fin de año? Que 2021 venga como tenga que venir pero nos pille firmes, valientes y creativos(as).

martes, 29 de diciembre de 2020

Resumen Blog + 50 Grandes Canciones 2020


Hora los resúmenes por lo que sin más, una breve pasada por lo que publiqué durante 2020. Al finalizar este año: 

- Habré publicado 118 entradas, el número más alto desde la creación del blog (allá por un lejano 2009). El año que más había escrito había sido 2015 (117 entradas)

- De esas 118 entradas: 22 correspondieron a reseñas de aniversario mientras que comenté 74 álbumes del año. 

- De los 74 álbumes que comenté de 2020: un 17% (trece) correspondieron artistas o voces femeninas, mientras que un 83% (sesenta y uno) a artistas masculinos.

- De los 74 álbumes comentados: 35 (un 47%) provenían de los Estados Unidos, 16 (un 21%) desde Inglaterra, 4 desde Canadá, 3 desde Noruega, Australia y España, 2 desde Argentina y Suecia, y comenté un álbum proveniente Brasil, Uruguay, Alemania, Gales e Islandia.  

Estaría interesante comparar estas cifras con las de todos los años anteriores. A ver si me da la vida y el tiempo para en algún momento revisar como han ido variando mis preferencias/intereses a lo largo de la década. 

Y ahora, las diez canciones que más me tocaron la fibra durante este 2020:

10. Paradise lost: Fall from grace
¿Desesperanzador video + excelente canción? Combinación perfecta... 

9. Francisca Valenzuela : No te alcanzo
El alza de intensidad hacia la recta final, con vientos entrando y esas líneas depresivas transforman lo que venía siendo una canción corriente en un verdadero temón. Lo mejor que ha hecho Francisca en su carrera. 

8. Taylor Swift + Bon Iver : Exile
Esa entrada fenomenal de Bon Iver (2:16) entablando un diálogo de reproches mutuos con Taylor, propios de una pareja ya rota, transmite todo el dolor que el tema exigía... ¡Impecable!

7. Bunbury : Los términos de mi rendición
¿Una canción que resuma a la perfección el tono pesimista de sus más recientes trabajos? Pues este...

6. Car seat headrest : Weightlifters
Notable reflexiva introspección llena de dudas y temores. 


5. Deftones: The spell of mathematics
Las atmósferas de siempre pero cuando crees que te van a meter un alza de intensidad, cuando esperas a un desaforado Chino Moreno, te meten unos aplausos y una sección instrumental absolutamente sublime. 

4. The killers : My own soul's warning
Sean como sean los discos de The killers, cada vez que lanzan uno, alguna de sus canciones están arriba en el top. Bandota de hits incontestables.

3. The weeknd : Blinding lights
Vaya golazo. Contagiosa de principio a fin. 

2. The flaming lips : Mother I've taken LSD
"Madre, he tomado LSD, creí me liberaría pero me deprimió, ahora puedo ver toda la tristeza del mundo..." + un montón de historias tristes. 
Enorme. Como para fumarse uno e irse con Wayne a donde él quiera.

1. Taylor Swift : Cardigan

¿Alguna mujer no ha sido "la amante" alguna vez? ¿A alguna no le prometieron ser más que un buen rato y se ilusionó con eso? 

"Cuando eres joven asumen que no sabes nada..."  

La canción del año para mi. Empoderamiento pop que nace desde el dolor. 

Para finalizar, comparto mi lista de Spotify con 50 canciones que me acompañaron durante este año, en orden decreciente, es decir, desde la 50 a la número 1. Acá hay de todo...

¡Que la disfruten tanto como yo!

jueves, 24 de diciembre de 2020

Bunbury: Curso De Levitación Intensivo (2020)

 "Las ideas por sobre las melodías..."

A seis meses de la publicación de un notable Posible, un álbum oscuro, atrevido, denso y afilado en lo lírico, Enrique Bunbury ha sentido que (aunque cueste creerlo) aún le quedaban cosas por decir. De esta forma casi cerrando este nefasto y fatídico año el español nos ha entregado una segunda parte para el mencionado, un disco que funciona en una línea similar en lo musical, insistiendo sobre los tiempos pausados, sintetizadores y el saxofón, aunque esta vez deja un tanto de lado las melodías para centrarse fuertemente en las líricas. 

Bunbury nos regala por tanto nuevamente diez canciones en donde ha plasmado todo su sentir en torno a una serie de temas actuales, siempre en un tono crudo, afilado y desafiante. Ahí dispara directo en muchas direcciones, apunta a lo que él entiende por nuevo orden mundial en 'N.O.M' ("Este es el terreno de juego / Y tu aportación serán ladridos de perro...") o desatando el pesimismo frente a lo que vivimos en 'El día de mañana' ("Ahorra un poco, no gastes tanto / Resérvate para un por si acaso y prepárate para lo peor..."), mientras que en un tono mucho más personal se cantará a si mismo en 'El precio que hay que pagar' ("Se que digo tonterías y a veces me río de la moral...") o en 'El momento de aprovechar el momento' ("¡Que temeridad! No caer en la mediocridad / Que elegancia y que genialidad..."). Ahora, probablemente el momento más alto del disco llegará con su descargo a las redes sociales y el palo a todos quienes osamos hablar de sus obras en 'Malditos charlatanes'.

"Porque mientras yo escribo, 
Otro habla de lo que hago o digo, con aires de superioridad moral,
y una incapacidad total para crear algo de belleza..."

En definitiva, si algo resuena con fuerza en Curso de levitación intensivo (vaya título, eh?) son las letras, sin embargo, un problema se evidencia en lo musical, principalmente en la segunda parte del álbum. Se suceden de esta forma canciones como 'Tsunami', 'El pálido punto azul' o 'Ezequiel y todo el asunto del big bang' y el asunto se vuelve en exceso plano, con tiempos muy similares y una falta de intensidad evidente tanto en materia de arreglos como de interpretación, quizás con la única excepción de 'Tenías razón en todos', un cierre memorable para el álbum. En este sentido, a diferencia de lo que ocurría en Posible, donde podíamos observar una influencia en el sonido de los Depeche mode más recientes (entre muchas otras), en esta ocasión el asunto va muy en la línea de un Nick Cave pero se pega totalmente en la misma tecla, cerrando así un álbum que seguramente entre los fans, aquellos que todo aceptan y aplauden será bienvenido pero para un auditor cualquiera resultará absolutamente inaccesible. 

Tampoco es que el disco sea un desastre pero al lado de su antecesor inmediato queda enano. Perdón Enrique, pero es la opinión de este humilde charlatán...

¿Canciones? 'El día de mañana', 'Malditos charlatanes' y 'Tenías razón en todo'. 

6 / 10
Bueno, cumple.

domingo, 14 de junio de 2020

Bunbury: Posible (2020)

"Profundo, atrevido y pesimista..."

Hay quienes se han sorprendido un tanto con el tono reflexivo y pesimista que marca el más reciente álbum de Enrique Bunbury. No deberían. Desde siempre la carrera del compositor español ha estado marcada por confesiones intimas, personales y existenciales, las cuales ciertamente se han intensificado en los años más recientes. De esta forma en Palosanto (2013) llegaron canciones fatalistas como 'Salvavidas' ("Todo lo que necesito hoy quítamelo / Y déjame seguir atrapado en este bote navegando a la deriva y sin timón..."), en el MTV Unplugged (2015) el artista decidió declarar principios mediante las profundas 'Ahora', 'Dos clavos a mis alas' o 'El boxeador' mientras que en Expectativas (2017) pudimos verlo algo más incisivo frente al poder político ('La ceremonia de la confusión', 'Bandeja de plata' o 'Parecemos tontos'). Las temáticas lúgubres por tanto, siempre han estado ahí, sin embargo, los arreglos esta vez han marcado una clara diferencia, intensificando las atmósferas y logrando que el álbum se perciba aún más intenso.  

Y es que lejos de su zona de confort, Posible se anota como uno de los discos más oscuros (junto a Las consecuencias, 2010) y atrevidos (junto al extraordinario Radical sonora, 1997) en la carrera de Enrique Bunbury, un álbum en donde el vocalista ha trabajado su sonido con herramientas que incluso ha admitido le causaron más de un dolor de cabeza al no saber manejarlas adecuadamente. Pero así lo quería Enrique, la idea era aprender, crecer y encontrarse con un trabajo que escapase intencionadamente de lo analógico y el formato de banda de rock, lanzándose de lleno a los sintetizadores y baterías electrónicas, con contados momentos en donde la guitarra adopta protagonismo. 

También este es un disco que pone especial énfasis en sus líricas, donde los arreglos de teclados + vientos construyen más bien atmósferas para aquello que se desea transmitir. Dicha línea se expresa con claridad en un tema como 'Deseos de usar y tirar', una canción que jamás encuentra un remate o momento de alta intensidad si no más bien se mantiene sobrio de la mano del mensaje ("En estos tiempos donde todo es tan fugaz y pasajero..."), algo similar a lo que ocurre en la calma y reflexiva 'Mis posibilidades (Interestellar)'

Lo anterior no quita eso si que el álbum encuentre algunos pasajes que meten algo más de fuerza y van en busca de coros marcados, como ocurre en la notable 'Cualquiera en su sano juicio (se habría vuelto loco por ti)', una partida enorme y elegante (muy en la línea del Depeche mode más reciente, el de Spirit) donde un piano comenzará marcando el tiempo para que luego los teclados vayan aumentando la intensidad o en 'Mariachi sin cabeza' ("Equivocado pero convencido / Inquilino de una soledad devastadora..."), mientras que los momentos más dinámicos del disco llegarán con ''Hombre de acción' (lo más parecido a un single tradicional que contiene el disco) o 'Las palabras', el único tema del álbum donde se un redoble clásico de batería adopta protagonismo, el cual por cierto se enlaza con elementos electrónicos que inevitablemente traen al presente un perfume a Radical sonora.

Estando muy bien todo lo antes mencionado, los puntos más altos del disco llegarán cuando este vaya aún más adentro en lo personal, como ocurre en la arrogante 'Arte de vanguardia' ("Tengo solo ya la urgencia de librarme / Y vivir tan al margen de todo, como pueda..."), que toma prestado el saxofón de 'Early to bed' de los olvidados Morphine, y el increíble cierre a cargo de 'Indeciso o no' ("Cuando ya no sabes navegar a que puerto / Da igual a que lado sople hoy el viento...") + 'Los términos de mi rendición' ("Se que el romper de una ola no puede explicar todo el mar..."), que acaba el disco con un solo de guitarra que si se alargaba un minuto más no nos quejábamos. 

El disco carece de canciones contagiosas, de ganchos comercialmente atractivos y apuesta más bien por la intimidad y profundidad del sonido, pero nadie podría criticarle algo a un álbum trabajado con tal nivel de transparencia. En 2013 escribí en la reseña de Palosanto el que extrañaba los tiempos más osados de Bunbury, pues bien, he aquí el disco que muchos llevábamos demasiados años esperando. De lo mejor que ha grabado en su carrera...

¿Canciones? 'Cualquiera en su sano juicio (se habría vuelto loco por ti)', 'Arte de vanguardia', 'Los términos de mi rendición'.

8,2 /10
Excelente.


Otras reseñas de Bunbury:

viernes, 3 de noviembre de 2017

Bunbury : Expectativas (2017)

"Coherente y equilibrado..."

Pese a que su último álbum de estudio data de cuatro años atrás, quienes seguimos a Bunbury no podríamos decir que no hemos sabido de él durante este período. Tuvimos un álbum en vivo grabado en Madrid, un más que interesante MTV Unplugged y un compilado doble con rarezas varias. Tocaba ya, sin embargo, ir por algo realmente nuevo, sobretodo considerando que la pasada por Licenciado Cantinas (2011) y Palosanto (2013), pese a ser proyectos que daban rienda suelta al Bunbury inquieto, ese que se sumerge de lleno en cada uno de sus productos y participa en todo detalle, no convenció del todo. La edición, por tanto, de Expectativas contaba con cierta presión encima, la de re alinear un tanto la carrera del español, que independiente de su innegable (e inagotable) talento, desde siempre ha mostrado un dejo de irregularidad en su andar...

Estas intenciones, las de entregar un conjunto de temas coherentes entre si, se aprecian en Expectativas, un álbum que efectivamente suena compacto, tanto en temáticas a tratar como en sonido. Hablando de las letras habría que mencionar el que esta vez Bunbury ha escapado del personalismo, ha dejado un tanto de hablar de si mismo para abordar un enfoque más social, disparando dardos a la política en canciones como 'En bandeja de plata' ("Nada ocurre por casualidad / No puede un retrasado mental estar al mando de todo...") o incluso a colegas artistas en 'La actitud correcta' ("No es cuestión de credibilidad, no tampoco de autenticidad / Es el resultado final el que me parece insuficiente..."). Ahora, lo interesante acá está en que si bien volvemos a tener al vocalista en plan full band, a diferencia de lo desarrollado en Palosanto (2013) esta vez los arreglos lucen diversos incorporando teclados y sintetizadores a las atmósferas, lo cual evidentemente genera un salto de crecimiento respecto al antecesor. Y algo más: el disco es corto, solo once canciones. Lo cual también ayuda a la experiencia.

El disco desprende una espontaneidad importante, percibes a la banda tocando junta y aquello se disfruta muchísimo. En lo personal he disfrutado con los sintetizadores de 'La ceremonia de la confusión' , el rock de 'Cuna de Caín' y todo lo que suena a partir de 'Parecemos tontos', con momentos altos vividos en la intensa 'Al filo de un cuchillo', la cambiante 'Bartleby - Mis dominios' o la exquisitamente oscura 'Supongo'. Y si bien no se encuentra en el disco alguna joya con mayúsculas que explote a un nivel mayor, el conjunto es capaz de sostenerse y lucir debido a su regularidad. Dicho en simple: no hay canción mala en la lista.

Enrique Bunbury regresa entonces con uno de los buenos álbumes que nos dejará su carrera, un disco centrado en las canciones y que suena equilibrado, lo cual ha acabado por configurar con conjunto que resulta fácil de seguir y disfrutar. Se extrañan algunas canciones particularmente potentes o algo más de riesgo, pero insisto, en el tema a tema el asunto no debería dejar a nadie disconforme.

¿Canciones? 'La actitud correcta', 'Parecemos tontos' y 'Al filo de un cuchillo'.

7,5 / 10
¡Muy bueno!



Otras reseñas de Enrique Bunbury:

jueves, 21 de noviembre de 2013

Bunbury: Palosanto (2013)

Sumergido en la autocomplacencia. 

En palabras del mismísimo Bunbury, tanto Hellville de luxe (2008), Las consecuencias (2010) como Licenciado Cantinas (2011) fueron álbumes que miraban hacia atrás e intentaban rescatar las influencias que motivaban su música. A diferencia de aquello, Palosanto vendría a ser un álbum que trataría del presente, tanto temática como musicalmente. En algunos aspectos estoy de acuerdo con el autor, existen elementos en este nuevo trabajo que marcan diferencias con lo que venía realizando recientemente. Se mantiene la (siempre) excelente producción y la lírica notable por un lado pero por otro se aprecian elementos novedosos, el tono contingente o interpretaciones vocales que se alejan un poco de las exageraciones, en ese sentido (al fin!) Bunbury se dedica a cantar y no a imitarse a si mismo como venía haciendo desde hace rato. Todos estos elementos convierten a Palosanto en un disco interesante, sin embargo, no siempre los esfuerzos de un autor encuentran la inspiración precisa y aquello siento que acá ocurre... 

En el intento de no repetir el plato y de reencontrarse con su presente, Bunbury nos entrega un disco que pretende ser incisivo, el problema es que salvo alguna excepción se queda por lo general en meras intenciones. Me explico, el álbum se divide básicamente en dos segmentos, una primera parte de corte social (que llega hasta el noveno tema) en donde lo escuchamos muy comprometido con la contingencia política y una segunda fase más clásica e íntima. En general el tono del álbum es reflexivo, primero hacia afuera y luego hacia adentro, el problema es que ambas secciones no tienen mucho que ver entre si y producen un contraste demasiado evidente, ahora, esto no sería tan incómodo si las canciones en su contexto funcionasen, lo cual solo ocurre a goteos. 

Yendo a la música, la partida del álbum se carga hacia los medios tiempos. El formato es de banda rock tradicional (vuelven las guitarras, batería y banda) pero a 'Despierta' le falta ira, le falta garra para ser un verdadero llamado a la subversión y la pasada por 'Más alto que nosotros solo el cielo' + 'Salvavidas' + 'Los inmortales' está bien, se deja oír, pero luce en exceso inofensiva. Las letras resultan interesantes pero musicalmente los temas son muy planos, falta algún quiebre en las estructuras que te saque de lo obvio. De hecho, en toda la primera mitad cuando mejor cala el álbum es cuando va a las baladas, ocurre primero en 'Prisioneros', una balada muy sentida que parece haber sido sacada del repertorio de Las consecuencias, y luego en 'El cambio y la celebración' (la mejor de todo el disco), una que luce gracias a sus notables líneas ("Muere un poco para nacer mejor en parto doloroso...").  También se conecta de buena forma con 'Hijo de Cortés', el único momento del disco donde Bunbury abandona la poesía para ser directo en sus mensajes, un buen salud "con chelas y pisco" dirigido la hermandad entre los distintos países, con menciones a Fujimori y Pinochet incluidas. 

Lamentablemente lo demás no da con el mismo nivel entre (demasiadas) canciones autocomplacientes en cuanto a arreglos por lo el disco inevitablemente termina volviéndose muy espeso en una segunda parte carente de filo. Queda la sensación de que el hombre quiso meter al disco todo lo que tenía (nada nuevo en todo caso, a la mayoría de sus discos le sobran temas) con la intención de darle contundencia pero terminó logrando precisamente lo contrario. 

Palosanto con cuatro o cinco temas menos, sin ser brillante, era un mejor disco. Bunbury se ha propuesto el realizar un álbum de metas más exigentes que los anteriores, un álbum donde no le cantase todo el tiempo al personaje pero en el global no lo ha logrado Se extrañan sus tiempos realmente osados, una semana atrás, luego de mucho tiempo me puse Radical sonora (1997) y como lo disfruté... 

¿Canciones? 'Más alto que nosotros solo el cielo',  'El cambio y la celebración'  e 'Hijo de Cortés'.

6,5  / 10 
Cumple y algo más...