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miércoles, 5 de octubre de 2022

Megadeth: The Sick, The Dying... And The Dead! (2022)

 "Más que lo esperado sin llegar demasiado lejos..."

Y bueno, caía de cajón el cerrar este mini ciclo dedicado a Megadeth con su más reciente álbum, uno que llega además en un contexto especial, con Dave Mustaine recuperándose de un cáncer de garganta, exclamando con fuerza que acá está y seguirá en esto mientras las fuerzas se lo permitan. En ese sentido, The sick, the dying... and the dead! (título completamente ad hoc) se percibe inevitablemente como un regalo para quienes respetan a la histórica banda y por que no decirlo, a la música misma. La salud de Dave, sin embargo, no es el único elemento que ha rondado en el aire durante la grabación de este álbum, también estaba la idea de consolidar la más reciente formación de Megadeth, ahora con Kiko Loureiro en guitarra, Dirk Verbeuren en batería y James LoMenzo reemplazando al despedido David Ellefson en bajo, y ver si con estos siguiendo las directrices de Mustaine el asunto podía mejorar tras una seguidilla de álbumes que mucho más allá de dejar satisfecho a algún fan no llegaron. ¿Y con qué nos hemos encontrado esta vez? Con un trabajo directo (quizás demasiado), que no, no intenta emular los inicios ochenteros de la agrupación pero si persigue la intención de contagiar en base a su afilada dinámica. 

Y es que si bien el disco se anticipó con cosas como 'We'll be back' y 'Night stalkers', dos canciones demoledoras en su trámite (sobre todo la primera) y que efectivamente recuerdan a los tiempos más gloriosos de Megadeth, estás no dejan de ser una excepción a la regla, una que se complementa con una serie de temas gancheros (o que pretenden serlo), todas veloces, donde cada cual encontrará su favorita pero también deberá reconocer que "algo falta", que ese equilibrio impecable que la banda logró durante sus primeros quince años, entre un thrash metal punzante y melodías gloriosas, acá no aparece. Y tampoco pasa nada eh? Que no le vamos a pedir a una gloria como Dave Mustaine que venga a reinventar la rueda tras cuarenta años de carrera y un legado a estas alturas incontestable, pero las cosas como son: The sick, the dying... and the dead! está bien, es más de lo que quizás habríamos esperado pero tampoco se acerca a sus más altas cotas, y solo quizás logra competir codo a codo (por debajo claramente) con un Endgame (2009), que ha sido lo mejorcito que la banda acabó por publicar pasado el año 2000, y también con el más reciente Dystopia (2016), que mal no estuvo.

A destacar esas cositas bien armadas que se disfrutan en 'Dogs of Chernobyl', principalmente ese duelo de guitarras que se propone en la recta final (pasando el 4:00), o la energía de 'Life in hell', exquisita esta y además de las pocas, por no decir la única, donde Dave logra subir el registro llevándolo incluso sobre sus actuales capacidades, pero la verdad es que entrando en el nudo el disco tiende a entramparse entre temas bastante obvios que solo comen minutos como la rocanrolera 'Junkie' o 'Killing time' y en la segunda parte el álbum es poco lo que propone, siendo 'Soldier on!' y la mencionada 'We'll be back' (me atrevería a decir que la única en TODO el disco donde la magia aparece) de lo poco que cuenta con mal rollo suficiente como para seguir ahí, dejándonos un álbum que efectivamente entrega la mejor forma posible del Megadeth actual pero eso, no demasiado más.

¿Canciones? 'Life in hell', 'We'll be back' y 'Night stalkers'.

6,9 / 10
Cumple y algo más...


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martes, 26 de enero de 2016

Megadeth: Dystopia (2016)

Encausando el camino.

En la vorágine del "disco cada dos años" Dave Mustaine perdió el rumbo en algún momento. Y es que cuando optas por privilegiar cantidad por sobre la calidad, además con fines meramente comerciales (dicho en simple: mantener la marca en movimiento), es imposible sostener un buen nivel. Si a eso agregamos un carácter difícil, el cual ha provocado una serie de cambios en la formación de su banda, lo de Mustaine evidentemente olía cada vez peor desde hace un largo rato. Su último buen disco debe haber sido Endgame (2009) y antes que eso la verdad es que cuesta encontrar algo realmente destacado sin tener que ir a buscar álbumes de casi quince o veinte años atrás. El caso es que, con nuevos miembros, el brasileño Kiko Loureiro (ex Angra) en guitarra y Chris Adler (Lamb of god) en batería, Dave Mustaine se metía al estudio una vez más para grabar el álbum número quince en la carrera de Megadeth, y tal parece que las nuevas juntas le han venido bien al hombre ya que Dystopia sin alcanzar cotas demasiado altas en lo creativo se cuela fácilmente entre lo más destacado que el vocalista ha entregado en el último tiempo. 

Como pez en el agua Mustaine se sumerge en su tema favorito: la política y el Estado, aunque esta vez abordado en el contexto de una sociedad futurista, distópica y apocalíptica. Desde ahí construye un álbum en general sólido, que recupera a ratos la rabia que alguna vez fue característica primordial de Megadeth pero que, insisto, tampoco escapa demasiado del sonido clásico de la banda. 

El álbum abre con los singles. 'The threat is real' + 'Dystopia' (la canción) son un combo efectista, que apunta a quedarse en tu inconsciente, el punto es que ambas dan muestra inmediata de un nivel técnico impecable que desde ya convence. Sonará luego 'Fatal illusion', que debe ser el mejor tema del álbum, con un quiebre de tiempo endemoniado a media canción que inevitablemente trae al presente el recuerdo de los mejores tiempos de Megadeth, sin embargo, a partir de acá se sucederán una seguidilla de canciones correctas pero que honestamente te las encuentras en cualquier disco de mediano nivel de la banda. Vuelvo a destacar el nivel instrumental que esta versión 2016 de Megadeth ostenta y el mal rollo temas como 'Bullet to the brain' o 'Lying in state' desprenden. 

Dystopia es un buen disco, un muy buen disco incluso si consideramos el aspecto técnico y lo convincente que Mustaine suena en las voces, sin embargo fuera de tres o cuatro temas, el trabajo no sorprende demasiado y no queda claro si la buena recepción que el álbum en general ha obtenido se debe efectivamente a su nivel o a lo mal que venía el asunto. Mustaine cumple acá con dignidad aunque conociendo su historial no me atrevería a apostar por su siguiente entrega. 


7/10
Muy bueno.



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