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lunes, 23 de octubre de 2023

Baroness : Stone (2023)

 "Un nuevo comienzo que huele a transición..."

Había ganas con el nuevo álbum de Baroness. Principalmente porque hablamos de una banda imposible de no querer, una que quince años atrás abrió un camino que inevitablemente ilusionó a demasiados oscilando su sonido entre el slugde metal y el progresivo mediante discos tan llenos de talento como el Red album (2007) o el Blue record (2009) para luego optar por la reinvención en el Yellow & Green (2012). Lamentablemente tras este vino aquel accidente que sacó a dos miembros de la banda, situación que truncó el camino que llevaban, desembocando en un furioso y directo Purple (2015) seguido del lamentable Gold & Grey (2019). Este último representa lo más bajo que Baroness ha entregado a la fecha, un conjunto monótono, agotador y por si fuese poco, con una producción de espanto, saturada y chata al punto de volver el disco prácticamente inaudible. En este sentido, el buen John Baizley ha aprendido la lección: Stone efectivamente se puede oír por lo que podemos centrarnos en que tan disfrutable es el viaje que esta vez proponen, así como han reducido también la duración del álbum, volviendo a los cuarenta y algo minutos, lo cual se agradece pues si algo ha mermado la carrera de Baroness es esa tendencia a alargar sus álbumes más allá de lo necesario. 

Ahora, yendo a la música propiamente, esta vez entregan luce algo irregular entre canciones que echan mano a esas guitarras duras que les caracterizan y otras en donde van en busca de atmósferas más etéreas en el afán de seguir mostrando que son "más que una banda de sludge metal". En el primer camino encontramos a temas directos, efectivos e inquietos como 'Last word', 'o 'Beneath the rose', donde Baizley se lanza a un relato lleno de oscuridad el cual impactará con un tradicional coro melódico + juego a dos guitarras, todo marca de la casa. Se agradece la presencia de Gina Gleason en la recta final del tema, cuya participación en los coros de la oscura 'Shine' también destaca. 

El problema estará en aquellos momentos donde Baroness pretenden salir de la caja, mostrándose algo faltos de inspiración. 'Choir', por ejemplo, es otra donde se insiste en el spoken word tétrico pero esta vez inmerso en una estructura que se extiende demasiado sin llegar a puerto, lo mismo con 'The dirge', que junto a 'Embers' y 'Bloom' (que en realidad son la misma, solo que una abre y otra cierra el disco) entregan momentos acústicos carentes de emoción y que no parecen justificarse en absoluto. Si a eso agregamos el rock insípido de 'Anodyne' (nunca mejor puesto el título), que decir, llegamos a una recta final del disco con bastante desánimo, algo de donde ni siquiera la dureza de la correcta 'Magnolia' puede sacarnos.

Para este álbum la banda ha abandonado por primera vez la paleta de colores a la hora de titular, seguramente buscando simbolizar un nuevo comienzo. En esa línea, Stone luce más bien como un paso de transición que una consolidación y habrá que ver si desde acá logran encaminar como es debido pues con este enlazan dos álbumes discretos al hilo, lo cual preocupa...

¿Canciones? Last word' y 'Shine'.

6/10
Bueno, cumple...



viernes, 28 de junio de 2019

Baroness: Gold & Grey (2019)

“Experimento ruidoso y fallido...”

Baroness es una de aquellas bandas que no quisiésemos verla jamás fallar. Ya sea por la discografía que han sido capaces de entregar, con sus (hasta ahora) cuatro impecables discos de colores y únicas portadas, o por la tragedia que alguna vez tuvieron y supieron enfrentar, los liderados por John Baizley han sabido ganarse un pedacito de nuestros corazones durante esta década de existencia que han llevado adelante. No quisiésemos que fallasen pero esta vez han fallado medio a medio. En todo. Tras cuatro años de silencio y luego de dos álbumes realmente exquisitos, pese a lo diferentes que resultaron entre si, Baroness se enfrentaba al desafío de retomar la senda íntima/progresiva que tantearon en Yellow & green (2012) o volver a vomitar energía como hicieron en el directo Purple (2015). El camino que han decidido tomar, sin embargo, se encuentra a medio paso de todo. 

Nos encontramos acá con 17 piezas que extienden el total a 60 minutos que se hacen tan pesados como a momentos inaudibles. Y es que comencemos hablando de aquello: la producción. La maldita mezcla de sonido. Que ya en Purple nos había llevado a arquear la ceja pero toleramos de todas formas a causa de un conjunto de canciones que cumplían de sobra. Esta vez no ha sido así y el descalabro sonoro ha quedado en evidencia. Gold & grey es un verdadero tarro. Saturado todo el tiempo, imposible de oír (menos disfrutar) a un volumen alto. Y si, que siempre han jugado con este tipo de sonido pero esta vez se les fue total y absolutamente la mano. 

Ahora, pasando por alto la producción toca hablar de la música en si. Ahí nos encontramos con un álbum doble que si bien comienza con mucha energía en su tridente inicial compuesto por 'Front toward enemy' + 'I'm already gone' + 'Seasons' pronto comenzará a descender sus revoluciones y adentrándose en una sucesión de temas introspectivos (´Tourniquet', 'I'd do anything', 'Cold-blooded angels') que se vuelven más difíciles de seguir aún a causa de la inclusión de una serie de piezas cortas que pretenden ser puentes instrumentales entre tema y tema ('Sevens', 'Anchor's lament', 'Emmet - radiating light') pero únicamente entorpecen un trámite que por si solo ya era difícil de llevar.

Entre todo este ir y venir sonará una que otra canción que apuesta por la energía ('Throw me an anchor' o 'Broken halo') pero estas no poseen un gancho suficientemente atractivo como para sacarnos del tedio, el cual incluso acabará ahogando al álbum en su recta final donde continuarán intercalándose instrumentales ruidosos de dos minutos con una pieza directa como ‘Borderlines’ o la experimental ‘Pale sun’, cerrando así un álbum de confusas intenciones y que tras cuatro años de silencio siempre más dudas que certezas en torno al presente de esta gran banda.

4,5 / 10
Insuficiente.


Otras reseñas de Baroness:
2015: Purple
2012 : Yellow & green

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Baroness: Purple (2015)

No ceden.
¡Última reseña de 2015! Y muchas gracias a todos quienes visitan este siempre humilde rincón.

Era uno de los discos más esperados del año y curiosamente llega a nosotros cuando este prácticamente acaba. Lo esperábamos básicamente por dos razones, primero por lo obvio: la carrera de Baroness venía en claro ascenso y había encontrado en el fabuloso Yellow & green (2012) un punto creativo altísimo en su carrera. Pero también estaban las circunstancias que rodearon la grabación del que vendría a ser el cuarto álbum de la banda, me refiero al terrible accidente ocurrido en 2012, el cual por poco se llevó la vida de algunos integrantes pero si apuntó la salida de dos miembros, quienes afirmaron "no tener fuerzas para continuar en la música". Muchos temimos por el fin de Baroness, sin embargo acá están, con fuerzas renovadas e intentando con su música superar el golpe.

Así como resulta imposible el no asociar ...And justice for all (1988) de Metallica a la traumática muerte de Cliff Burton, también Purple se encuentra marcado por el mencionado accidente. Frente al cual la banda (o lo que quedó de ella) tenía dos opciones: continuar el camino reflexivo de su anterior trabajo o botar la ira con un álbum de corte más agresivo, que es finalmente el camino que han escogido. Purple entonces es una verdadera descarga de rock duro, lo cual se aprecia desde el primer instante de disco, cuando 'Morningstar' abra los fuegos. Guitarras que se cruzan constantemente, bastante dinámica y un sonido "apretado" serán características desde un comienzo en un álbum que prácticamente no entrega tregua al auditor. Ahora, la pasada por 'Shock me' + ' Try to disappear' + 'Kerosene' es sencillamente irresistible, estructuras directas, coros con mucho gancho, potentes guitarras y una batería que todo el tiempo es protagonista llevan adelante un tridente que desde ya dejan claro que el disco no pretende bajar la intensidad. 

Entrando al nudo del álbum encontraremos un respiro en el instrumental 'Fugue' seguido de 'Chlorine & wine', la única apuesta sensible que conecta con los sonidos que la banda trabajó en su anterior disco pero que acá funciona como una verdadera isla. Este es el momento en que Purple acaba por convencernos y desde acá no quedara más que entregarse a la propuesta. Een la recta final como era de esperar el asunto retoma la velocidad y el derroche de energía en 'The iron bell' + 'Desperation burns' para acabar con un desgarrado medio tiempo titulado 'If I had to wake up'. 

Si tuviese que comentar un punto bajo en Purple tendría que detenerme en el sonido que han trabajado en la mezcla final, más achatado que nunca. Me parece inevitable el sentir que una producción más limpia le habría sacado más partido al exquisito trabajo de guitarras que Baroness suele realizar y que en esta ocasión queda oculto a causa de la intencionada producción. De todas maneras me parece que el disco logra el objetivo de expresar el momento de la banda mediante un golpe directo a la quijada del auditor, efectivo y potente, preciso (si hubo algo que criticarle a Yellow & green fue su innecesaria extensión) y dinámico. Da igual que el álbum llegue a nosotros acabando 2015 (yo los recuentos los hago entrado enero), Purple entra con méritos de sobra en cualquier lista. 

8/10
Excelente.


Otras reseñas de Baroness:
2012 :Yellow & green

viernes, 24 de agosto de 2012

Baroness: Yellow & Green (2012)

"De dulce y agraz..."

El mundo de la música se ha refrescado durante la última década gracias a la presencia de una serie de agrupaciones estadounidenses que mediante un sonido cargado al slugde metal con toques progresivos han logrado sonar interesantes, potentes y novedosos.  En dicho abanico, bandas como Mastodon, Kylesa y Baroness han sido las que mayor ruido han generado, y particularmente estos últimos, liderados por rugido característico de John Baizley, se anotaron un sólido punto de partida gracias a álbumes como el  Red album (2007) y el Blue record (2009), trabajos que de cierta forma asumieron la invitación que Queens of the stone age (+ algunos más) realizaron a comienzos de siglo. Por todo esto, del tercer álbum de Baroness se esperaba bastante pues este se supone vendría a ser el de la consolidación definitiva. Para sorpresa de todos, sin embargo, la banda ha decidido romper con dichas expectativas, desmarcarse de lo esperable al entregarnos un disco doble que baja muchísimo las revoluciones con respecto a sus trabajos anteriores y de metal poco o nada tiene. 
Yellow & Green está entonces compuesto por dieciocho canciones, divididas en dos series de nueve en donde la primera de ellas destaca un sonido efectivo, duro y directo aunque con claros momentos melódicos dispuestos a enganchar con el oyente + otros fuertemente marcados por la psicodelia, mientras que la segunda desata muchísimo más la experimentación y no se conecta en absoluto con la primera. Por esto mismo, dada lo disímiles de ambos discos, es que he decidido valorarlos por separado...

Hablando de Yellow, este comienza con un sencillo instrumental que da paso a ´Take my bones away', probablemente el tema más heavy del disco y quizás el único que responde a lo que musicalmente se esperaba de este álbum ya que a continuación suenan 'March to the sea' y 'Little things', ambas de claros ganchos melódicos (exquisito lo que hacen en la primera jugando a varias guitarras), pero de tremenda calidad interpretativa.  Ahora, si lo anterior sonaba a ruptura, la intimidad y belleza del tridente 'Twinkler' + 'Cocainium' + 'Back where I belong' termina de golpear la mesa. Encontramos acá pasajes preciosos de cuerdas, juegos a varias voces que conmueven, psicodelia y rock duro en una pasada en donde el disco claramente vive sus mejores momentos, sin desperdicio alguno hasta acá. 

Ya en la recta final del primer disco, 'Sea lungs' recupera la energía de un comienzo (con un Baizley sólido en el desagarro de su interpretación) y trae de vuelta el rock al álbum para que este finalice en su primera parte con la absolutamente floydiana 'Eula', casi siete minutos que dan muestra de hasta donde han sido capaces Baroness de llegar en esta ocasión. Ciertamente cierra Yellow y la sensación es la de estar frente al mejor álbum del año. Sin embargo, para bien y para mal, hay más...

9/10
¡Brillante!

Y lo dicho, que la segunda parte del álbum da rienda suelta a la experimentación.
Con Green aparece el disco sesudo, de tiempos mucho más calmos y que por lo mismo requerirá de bastante más paciencia por parte del auditor pues la banda acá se ha dado (bastantes) gustos sin importar demasiado la opinión de quien escucha. 

El álbum pierde orientación desde un comienzo, con un 'Green theme' que dura demasiado sin llegar a puerto, conectando sin generar emoción alguna en 'Board up the house' + 'Mtns' e incluso más adelante cayendo en extrañezas como cerrar don dos instrumentales semi acústicos que rodean un tema muy rockero llamado 'The line between'.  

Lo cierto es que toda esta segundo álbum desprende la sensación de abusar de canciones que son meros descartes y que bajan bruscamente el nivel respecto a toda la primera parte, que como hemos dicho, es una verdadera joya. Dentro de la lista, que se vuelve pesadísima en su andar, destaca el rock de algo como 'Psalms alive' más la ya mencionada 'The line between', pero todo en una línea bastante inconexa que, insisto, cuesta seguir.

6/10
Bueno, cumple...

Conclusión: la sensación en definitiva es de dulce y agraz. Tal parece que la banda ha concentrado sus esfuerzos en lo que ha sido Yellow, la primera parte de este trabajo, una sencillamente fabulosa y que se enmarca desde ya como lo más grande que nos habrá dejado 2012 sin lugar a dudas, sin embargo, nos entregan además una segunda parte plagada de excesos difíciles de seguir y que no se entienden demasiado que pintan acá, más allá del gusto que se ha dado la banda. Como sea, Baroness dan muestras de valentía y aquello se aplaude, la banda da muestras de que cuando se lo proponen son capaces de llegar a un altísimo nivel, situándose muy por encima de cualquier etiqueta.  

¿Canciones? Todo el primer álbum + 'Psalms alive'  + 'The line between'.