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domingo, 16 de junio de 2024

Rotting Christ: Pro Xristou (2024)

 "Fue culpa de la monotonía..."

El último (realmente) buen disco de Rotting christ data de ya más de una década, me refiero obviamente a Kata ton daimona eytoy (2013), álbum donde los griegos supieron conectar atmósferas, oscuridad y poderío en dosis precisas. Desde entonces, sin embargo, vino el bajón. Tanto el caricaturesco Rituals (2016) como su continuación The heretics (2019) dieron muestras de una banda dispuesta a bajar los decibeles de su sonido apuntando hacia fórmulas algo más lánguidas que apuntaban a aquello que tan buenos frutos le dio a una banda como Behemoth. El problema no ha sido eso si el giro estilístico si no más bien la falta de ideas, algo que vuelve a hacer mella en el nivel de este Pro Xristou, un disco que conceptualmente resulta bastante interesante (aborda el período histórico previo al desarrollo del cristianismo) pero que musicalmente es poco lo que dice, retornando a esas canciones de andar lento y carentes de todo filo. 

Una muestra significativa de lo que digo es la partida del álbum, donde paradójicamente las bandas suelen instalar aquellas canciones con mayor gancho pero que acá resulta ser un verdadero somnífero, con una 'The apostate' que desde la temática es llamativa (está enfocada en la figura de Juliano, el último emperador que se resistió a la instauración del cristianismo y por lo mismo abre exclamando un sentido "Me has vencido, Nazareno") pero en términos de arreglos y estructura resulta monótona a más no poder, dando vuelvas y vueltas sobre una misma idea. No mejorará demasiado el asunto con cosas como 'Like father, like son' o 'The sixth day', armando quince minutos iniciales planos y de escasos matices. Por lo mismo la banda intentará acelerar los tiempos con 'La lettera del diavolo' pero nuevamente mostrará sus carencias en 'The farewell', que por su duración (supera los seis minutos) te hace creer el que debe ser de lo más complejo del disco, pero NO, el tema nuevamente redunda y redunda entre un groove eterno y agotador. 

Y así, Pro Xristou se sucede tema a tema sin escapar de la monotonía, un andar que roza el gótico y que apunta a los coros con épica pero no parece jamás despegar. Una lástima, que a los hermanos Tolis se les quiere y respeta pero las cosas como son: otro disco en esta línea no se sostiene. 

¿Canciones? Cualquiera o ninguna a la vez...

4.5/10
Nada muy especial.


Otras reseñas de Rotting Christ:

sábado, 9 de abril de 2016

Javiera Mena: Otra Era (2014)

Luces (y sombras aún).

No hay mala publicidad - dicen. Y este es uno de esos caso pues debido al bochornoso incidente vivido por Javiera Mena en la pasada versión del Festival de Viña del Mar fue que me enteré de la existencia y, de hecho, me motivé a ver su presentación días después, llevándome con eso una grata sorpresa, lo que provocó en mi un efecto dominó que me tiene acá, con dos años de retraso escribiendo respecto a Otra era. Pero bueno, nunca es tarde - también dicen por ahí.  ¿Y con qué me he encontrado acá? Efectivamente con un notable álbum de pop repleto de momentos rebosantes en una electrónica que se debate entre dinámicas bailables, sencillas baladas y alguna apuesta que propone mayor profundidad.

Dentro de una primera dimensión aparecen canciones por sobre todo juguetonas, de esas que uno quisiera encontrarse en la disco para pasarse un buen rato. Me refiero a la tremenda partida a cargo de 'Los olores de tu alma', 'Sincronía, pegaso' (ambas con un exquisito trabajo de percusiones) o a cosas derechamente electrónicas como 'Esa fuerza', 'La joya', 'Que me tome la noche' o ese verdadero himno que cierra el disco titulado 'Espada', donde Javiera deja de lado la sutileza para regalar líneas tan eróticas como directas y sugerentes ("Quiero que tu espada me atraviese solamente a mi..."). 

La propuesta liviana pero absolutamente disfrutable que el disco propone en las anteriormente mencionadas contrasta y se complementa con cosas bastante más sofisticadas como 'Otra era', una que merece párrafo aparte por jugar en otra liga gracias a sus atmósferas inmersivas y reflexivas. Esta es por paliza el mejor tema del trabajo, uno que ilusiona respecto a un futuro para Javiera. Ahora claro, no todo será miel acá y efectivamente encontramos en el disco canciones que quedan un tanto al debe y suenan demasiado básicas, sobre todo en cuanto a letras se refiere. Ocurre en 'Pide', 'La carretera o  'Quédate un ratito más' . Detalles de todas maneras para un trabajo que en general funciona, contagia e ilusiona respecto al futuro de una vocalista que parece acá haber encontrado un camino...

¿Canciones? Los olores de tu alma', 'Sincronía, pegaso' y 'Otra era'

7,5 / 10
¡Muy bueno!

martes, 14 de abril de 2015

The Art Of McCartney // 2014


Billy Joel, Bob Dylan, Heart, Yusuf Islam (Cat Stevens), Kiss, Brian Wilson (Beach boys), Jeff Lynne (Electric light orchestra), Barry Gibb (Bee Gees), Jamie Cullum, The Cure, Paul Rodgers, Roger Daltrey (The Who), Deff Leppard, Chrissie Hynde (The pretenders), Willie Nelson, Perry Farrel, Alice Cooper, B.B King y Sammy Hagar, son algunos de los grandes nombres que se han congregado con el fin de realizar un tributo al gran y eterno Paul McCartney. Como fanático del inglés debo reconocer que me tomé un tiempo antes de ir por este álbum doble, y es que dados los tiempos que corren, estas iniciativas usualmente enfocadas en aspectos comerciales más que artísticos, se enfrentan con cierto temor, sin embargo, me he llevado una grata sorpresa con The art of McCartney, un disco de versiones más que dignas y que reflejan por sobretodo el cariño y admiración que cada uno de estos artistas siente por McCartney.

Nos encontramos así con un álbum de versiones, como decimos en Chile: "a la pata", es decir, que no se alejan demasiado de las originales. Acá nadie perdió los papeles ni decidió correr con colores propios, se respetaron arreglos y estructuras, lo cual desde un inicio se agradece. La selección de temas es amena, centrada básicamente en el período setentero de McCartney más uno que otro clásico beatlesco, y ahí aparece mi primer reparo: el tributo no representa la totalidad de la carrera del brillante compositor. Paul es mucho más que las dos décadas de música que acá se abarcan y es una lástima que nadie se haya animado a interpretar alguna canción del período post 1990 del artista (incluso de los ochentas hay poco y nada), pero bueno, los tipos jugaron a la segura y ahí al menos hay que reconocer que el asunto anda sobre ruedas todo el tiempo.

Dentro de las 34 canciones hay varias dignas de mencionar, ya sea por la intensidad de las interpretaciones o por el sello musical que han logrado impregnarle a la versión. Por ejemplo, Billy Joel conmueve en 'Maybe I'm amazed' (no tanto en 'Live and let die', que le ha quedado excesivamente lenta), Bob Dylan pese a ya no tener garganta de igual manera convence con 'Things we said today' , Jeff Lynne encanta serpientes en 'Junk' y el 'Yesterday' de Willie Nelson está inmenso. En una arista más rock lo que Kiss han hecho con 'Venus and mars + rock show'  ha estado notable, también Paul Rogers entrega un sólido 'Let me roll it' y Roger Daltrey se desata en 'Helter skelter'. Ahora, lo mejor de todo ha estado para mi en el juguetón 'Hello goodbye' de The Cure, la tremenda 'Listen to what the man said' en manos de Owl city y 'No more lonely nights' en versión de los jóvenes The airborne toxic event.

Ahora, lo mencionado, gran parte de las canciones han sido interpretadas con mucho respeto por lo que el álbum prácticamente no tiene desperdicio tanto para el que es fanático como para quien recién se está internando en la inmensidad del extraordinario abanico musical que es Paul McCartney. En lo personal me han sobrado canciones como 'Hey Jude' o 'Let it be' y me han faltado muchas, pero aquello ya sería buscarle la quinta pata al gato, el disco está bien, el tributo es de altura y cumple con la intención de valorizar al genio de Liverpool.

Para finalizar, un comentario: que agradable el que Dave Grohl haya pasado esta vez.

4.0 // Excelente !!!

sábado, 24 de enero de 2015

Fito Paez : Rock & Roll Revolution (2014)


Lejos pero realmente muy lejos de sus mejores discos (incluso de los no tan memorables como Rey sol, Naturaleza Sangre o Rodolfo ) se encuentra hoy Fito Paez. Lanzando tantos discos en la misma linea que llega a marear. "Yo te amo, yo te amé" y yo que ya perdí la cuenta de cuantas veces he escuchado estas canciones. Con este, y desde 2010, ya van seis discos de Paez. Si agregamos las compilaciones, álbumes de covers, discos en vivo o giras de aniversario realmente marea el pensar cuanto ha entregado el trasandino durante la última década. El caso es que tanto ir y venir acaba pasando la cuenta a cualquiera. Que él no lo quiera entender o que insista en demostrarle algo a él sabrá quien, es otra historia, pero es innegable que desde Confiá (2010) existe un desgaste en su obra, desgaste que en Rock & roll revolution no repunta.

Estamos así frente a un nuevo e irregular álbum de Paez, uno que acierta y falla en iguales cantidades pero que por sobre todas las cosas evidencia (una vez más) la crisis creativa que atraviesa el argentino. Partamos de la base de que el álbum no tiene dirección alguna. No es rock, no es pop, tampoco es un tributo a Charly García, la verdad es que no queda claro que es esto salvo un popurrí de ideas que acaban quedando en tierra de nadie. "Rock & roll revolution" (la canción), por ejemplo, toma prestado el riff de "I love rock & roll" de Joan Jett y se lo disculpamos gracias a que el alegato de despecho rabioso pese a lo infantil al menos causa curiosidad, sin embargo, el medio tiempo "Muchacha" entierra toda ilusión de tener a un Fito inspirado de regreso. La guinda del pastel llega con "Tendré que volver a amar", que es un GRAN TEMA pero que lamentablemente no es más que un refrito del clásico "Al lado del camino"

Algo hay en el rock de "Arde" y en la oscuridad de "La canción de Sybil Vane", pero nuevamente el asunto cae a tierra con la completamente olvidable balada "Ella sabe todo de mi" seguida del flojísimo blues de "La mejor solución". El cover de Charly García "Loco, no te sobra una moneda?" no se entiende a que va (la portada menos) y entrando en la recta final aparecen las tres que en lo personal más me han dejado del disco, "Los días de sonrisas, vino y flores" es simple pero muy franca, "Que te vaya bien" comienza muy pero muy mal para tras dos minutos al fin explotar como corresponde, lamentablemente esas inofensivas guitarras y los aplausos que acompañan no están a la altura pero al menos algo de vértigo vivimos con ella, finalmente "Hombre lobo (yo)" es de esos temas que son voz + piano con los que tradicionalmente Fito logra conectar yendo hacia lo básico. 

De rock & roll, poco y nada, letras cada vez más predecibles, arreglos demasiado básicos que adornan una que otra idea atractiva pero que no convencen. No se que ocurre con Fito Paez, su revolución (?) es completamente inofensiva y ni siquiera una dolorosa ruptura lo ha motivado a armar algo de peso ¿Se ha conformado o derechamente ya no quedan ideas? Él sabrá, lo cierto es que con este llevamos varios trabajos en donde encuentras dos o tres buenas canciones adornadas por un conjunto completamente intrascendente. 


5 / 10
Nada muy especial.


Otras reseñas de FITO PAEZ:
2013 // Fito Paez // Yo te amo
2013 // Fito Paez // Dreaming Rosario
2013 // Fito Paez // El sacrificio   

sábado, 17 de enero de 2015

Weezer: Everything Will Be Alright In The End (2014)


Cuando ya nadie (me incluyo) esperaba algo interesante por parte de Weezer, la banda vuelve con el que probablemente debe ser su disco más sólido en años (en lo personal, desde 2001 que no disfrutaba un álbum de ellos). No es que los liderados por Rivers Cuomo hayan re inventado la rueda ni nada por el estilo (tampoco lo hicieron durante los 90's) pero al menos en estos cuarenta minutos de música han logrado cohesión, algo que no ocurría desde hace bastante rato ya. El altamente probable que el gran responsable de este avance haya sido Ric Ocasek, miembro de los míticos The Cars y quien en el pasado estuvo a cargo de la producción de los mejores álbumes de Weezer (el azul y el verde obviamente), el caso es que Ocasek ha vuelto a producir para la banda logrando que estos se reencuentren con sus mejores tiempos.

El título y las múltiples referencias que durante el disco se realizan en torno a la idea del "todo estará bien" dan a entender que Cuomo ha enfrentado este disco mirando hacia atrás, respirando hondo y esforzándose por entregar un trabajo con cierto carácter. En general lo ha logrado, si bien el disco posee el sello característico de Weezer, digamos, esa canción sencilla e inofensiva que en dos a tres minutos te regala un coro pegajoso, entrega también uno que otro momento que va más allá de lo obvio. Su sonido ligero y cargado al pop emparenta más con el green álbum (2001) que con el alternativo Pinkerton (1996), esto se aprecia en la exquisita partida a cargo de "Ain't got nobody" (con tributo incluido durante sus últimos acordes al fallecido Lou Reed), las absolutamente melosas "Eulogy for a rock band", "Lovely girl" y "Da Vinci", o en la divertida "Cleopatra", ahora, hay momentos en donde el álbum pretende adoptar un tono algo más reflexivo, como es el caso de "The british are coming" o "Foolish father" (las dos más extensas del disco) mientras que tema aparte es el tridente que cierra el disco, "The waste land/Anonymous/Return to Ithaka", ocho minutos en donde la banda sorprende y se da el gusto de ir más allá de lo esperado entregando momentos instrumentales, no tan estructurados y que juegan con guitarras bastante interesantes. Ojalá Cuomo hubiese tenido los huevos de abrir el disco con estas tres y, por que no decirlo, llevar el disco un poco más hacia allá. Habría sido lindo.

A excepción de las últimas tres, nos encontramos acá con diez canciones que entregan al Weezer clásico, el simple y directo, el divertido y eficaz. El sonido y la producción que acá han regalado te lleva a creer que aún puede haber vida para la banda, no da para lanzar cohetes pero si para volver a pasar un buen momento junto a su música. ¿Y qué tal la portada? A mi me ha encantado...

7 /10
Muy bueno.

domingo, 11 de enero de 2015

Ought // More Than Any Other Day // 2014


Si hay un disco del que me arrepiento no haber escrito durante 2014 fue este. No solo porque es un tremendo álbum, que no cabe duda merecía tener un lugar en la nómina de recuento de fin de año, sino además porque se trata de un disco debut y el que una banda comience su carrera así de bien merece todos los elogios posibles. 

Los guitarrazos de "Pleasent heart" abren el álbum de manera desordenada y de inmediato notas que este no es un disco cualquiera, se percibe juventud, rebeldía, caos, desestructuración y, por sobretodo, ese espíritu punk tan necesario en una banda de rock pero con cierto enfoque musical que va más allá del desenfreno de sus riffs. "Today more than any other day", por ejemplo, es otro temón. Abre sobre la calma para poco a poco ir encontrando velocidad y jugando al jam constante, increíble el "da da da da da da da da da", la melodía de bajo que se susurra a medio tema. "Habit" va en la misma linea, en un comienzo pareciese ser el primer arranque pop del álbum pero a poco andar revienta. La libertad y el desorden de los primeros veinte minutos de música que acá Ought nos proponen por si solos hacen que el viaje valga la pena, y si bien es cierto que este no logrará durante el resto de su duración sostener el nivel, si se dará el gusto de mostrar un par de momentos altos más. 

El nudo del álbum baja un tanto las revoluciones, primero con "The weather song", que es rock melódico y simple, luego con "Forgiveness", la cual juega un poco más a los ambientes y la calma. La rebeldía se retomará durante la recta final, acá con "Around again", "Clarity!" y "Gemini" el disco vuelve a prescindir de coros y se olvida de las estructuras tradicionales. 

Perdón por la comparación pero esto de Ought me ha recordado bastante al Attack on memory (2012) de los Cloud nothings. Un poco por el sonido pero principalmente por el hambre que muestra la música, la irreverencia y esa sensación de que, sin inventar nada nuevo, con dos o tres golpes estos tipos han sido capaces de moverte un poco el piso. Veremos si con el tiempo son capaces de ir más allá o el asunto se queda acá, solamente en el primer y efectivo impacto.

3.5 // Muy bueno!

domingo, 4 de enero de 2015

The Men: Tomorrow's Hits (2014)


Hay discos que me quedaron en lista de espera a la hora de reseñar en 2014, veremos si durante enero me da el cuero para ir recuperando algunos de ellos, comenzando por este, el quinto álbum (en cinco años) de The men, una banda inquieta en números y contenido, y que con Tomorrow's hits han acabado por encontrar su mejor disco a la fecha.

Ya lo insinuaba la aparición en 2013 de New moon: la banda se alejaba del punk de sus inicios para bajar las revoluciones y abrirse a nuevos (y más amables) sonidos. De aquellas mismas sesiones de grabación surgieron los temas que un año más tarde han llegado a componer este dinámico Tomorrow's hits, un álbum que llama la atención tanto en materia de influencias como de direcciones musicales. Y es que si en New moon percibimos a una banda más controlada que en sus inicios esta vez hemos recibido el lado más desatado de la misma moneda, un disco que se instala en general sobre el vértigo pero de igual forma mete mano de manera notable a una serie de íconos del rock & roll norteamericano setentero entregando un resultado que no cuesta disfrutar. 

La partida es amigable, "Dark waltz" cuenta con aires folk y hacia el final nos regala un par de solos (guitarra + armónica) que cierran de manera contundente el tema, más corta y precisa es "Get what you give" mientras que "Another night" traen al presente a los Rolling Stones gracias a sus pianos y vientos. "Different ways" es más desordenada y caótica, con inquietas guitarras que bailan sobre un teclado y abrúptamente se rompen para dar paso a la calma de la balada "Sleepless" (Neil Young, presente!). La fórmula se repetirá hacia el final, nuevamente la dinámica se toma el álbum con el frenético rock & roll de "Pearly gates", que incluso juega a la improvisación a medio tema, y el disco también cerrará en velocidad con la agilidad de "Going down", entre estas dos se retomará el folk mediante la balada "Settle me down"

The men se suman al revival setentero y psicodélico que se ha vivido durante esta última década, en ese sentido de original la apuesta no tiene demasiado, sin embargo lo interesante está en que lo realizan mostrando diversidad y un crecimiento importante. Las buenas canciones están, el desenfreno y las ganas también, da para pensar entonces que acá hay pasta para avanzar más aún. 

7/10
Muy bueno.

sábado, 27 de diciembre de 2014

14 Discos Para 2014

Eso. Sin demasiado bla bla. Ni idea si son los mejores discos del año, estos son simplemente los que más oí durante este 2014, aquellos que mejores sensaciones y emociones me dejaron...

14. Alcest // Shelter. Buen giro el del francés Neige hacia un sonido en general mucho más limpio y optimista que el trabajado en el pasado. Un disco de explosiones y de ambientes particularmente sensibles.

13. Coldplay // Ghost stories. Se que se ve poco cool en un blog el destacar un álbum de Coldplay y siempre resultará intelectualmente más atractivo hablar de alguna bandita indie que nadie recordará dentro de cinco años, pero bueno, digamos que he sido conquistado por el viaje melancólico de Chris Martin y no hay más. 

12. Behemoth // The satanist. Tras cinco años de silencio y luego una complicada enfermedad, Adam Nergal y los polacos de Behemoth regresan con un álbum fabuloso. Oscuro, blasfemo y repleto de interesantes matices. 

11. Morrissey // World peace is none of your business. Exagerado y encaprichado, el gran Morrisey se pasea durante casi 60 minutos por donde le ha dado la gana encontrando un álbum musicalmente impecable, más de alguna interpretación memorables y un puñado de melodías notables. Da gusto oírlo así de vivo.

10. St. Vincent // St. Vincent. El mejor disco en la carrera de esta mujer. Moderno, atractivo, repleto de canciones que funcionan. Acá hay pasta para más, no cabe duda.

09. Septicflesh // Titan. El death metal sinfónico llevado (nuevamente) a su máxima expresión. Ambicioso, brillante, sencillamente colosal. No lo ubico más arriba en el conteo solamente porque en el pasado ya habían entregado otro disco igual de enorme.

08. Beck // Morning phase. ¡Que grande! Nada como un buen refrito pare recordar que estamos frente a uno de los talentosos de este par de décadas. Beck vuelve a conmover con un disco de corte acústico pero que a diferencia del dramático Sea change (2002) esta vez habla desde renacer y la esperanza.

07. Ty Segall // Manipulator. La excentricidad de un creador innato. Un tipo que parece no tener límites a la hora de romper sus propios límites. Acá lo ha vuelto a hacer, cayendo probablemente en el exceso de material pero aún así impresionando con su talento.

06. The horrors // Luminous. Mucho más directo que en sus anteriores álbumes pero notable a la hora de encontrar grandes canciones. Un disco sólido de comienzo a fin.

05. Peter Murphy // Lion. Trabajando sobre registros poco habituales e incluso forzando la garganta más allá de lo estéticamente correcto, aún así, Murphy desenfunda un puñado de piezas llenas de desgarro y honestidad. Lo dicho, el puto amo.

04. Robert Plant // Lullaby ... and the ceaseless roar. Si este mismo disco hubiese lo hubiese firmado Led Zeppelin, se los aseguro, muchos sitios estarían hablando de uno de los discos del año. La vida, sobretodo en estos tiempos, suele ser injusta con quienes proponen honestidad y decencia. Plant ha renunciado a millones de dolares y en su lugar ha decidido regalarnos 50 minutos de su enorme talento. Un grande de verdad.

03. Solstafir // Otta. Intensidad para dar y regalar. Un verdadero viaje por las gélidas atmósferas de Islandia y una banda que encuentra este 2014 su más alto momento creativo. Una maravilla de disco. 

02. Woods // With light and with love. Bonito a momentos, desenfrenado en otros. Tras varios intentos Woods ha logrado (al fin!) entregar un álbum equilibrado de comienzo a fin, lleno de melodías y arreglos destacados. 

*DISCO DEL AÑO*

01. The war on drugs // Lost in the dream. ¿Cabe alguna duda? Pasaron los meses y en lo personal nunca sentí que hubo contendor para el fantástico cóctel de influencias que Adam Granduciel nos propuso con Lost in the dream, un disco enorme que ha colocado a la banda varios peldaños arriba de donde estaba. Las expectativas para el siguiente álbum serán enormes y habrá que ver si Granduciel logra conducir el buque a buen puerto, sea como sea, pasarán los años y nos quedaremos con el magnífico recuerdo de este fabuloso disco.
Reseña acá


Esta será mi última reseña durante este 2014. Se me quedaron muchos discos en carpeta pero bueno, no alcanza el tiempo y la vida para comentar tanta música que llega a nosotros. Gracias a todos quienes visitan y comentan en mi querido blog, no tengan dudas de que también constantemente visito sus sitios. 

Internet llegó para cambiarlo todo, principalmente las formas en que se distribuye y comercializa la música. Nuestros gustos ya no son manejados por los sellos y las productoras, hoy somos nosotros quienes decidimos que escuchamos y que no, aquella libertad es maravillosa aunque también viene con un riesgo bajo la manga. Las estrellas y dinosaurios del rock están en extinción, muchos anticipan su pronta desaparición... Y bueno, este blog tiene que ver un poco con todo eso, con la necesidad de expresar y entregar algo, lo que sea y de la forma que sea, de utilizar estas herramientas para que la música y las ideas sigan teniendo espacios...

viernes, 19 de diciembre de 2014

The Smashing Pumpkins: Monument to an Elegy (2014)

Nadando entre la indiferencia.

¿Qué sería de la historia de la música sin la egomanía de cientos de personajes? Esto es así, el principal motor de todo artista, lo quiera admitir o no, es su ego. Y este motor puede ser propulsor de enormes obras así como de errores fatales. ¿Cuántas grandes bandas no han sucumbido frente al ego de sus integrantes? Comenzando por The Beatles y a partir de ahí, la lista es infinita. Realizo mención a esto pensando en los Pumpkins y Billy Corgan. Y es que en algún momento de la carrera de las calabazas (por ahí por finales de siglo XX) Corgan se creyó que él era la banda. Acabó disolviéndola en 2000 y a partir de ahí intentó tanto con Zwan como con un proyecto electrónico  seguir demostrando su talento. Muy bien no le fue dado que en 2006 se vio en la necesidad de rearmar la marca Smashing pumpkins y me imagino que debe haber intentado convencer tanto a D'arcy, a James Iha como a Jimmy Chamberlin de sumarse al proyecto, sin embargo solo Chamberlin lo siguió. Los dos primeros sus buenas razones habrán tenido para no volver a tocar con él. 

Sea como sea, hasta ahora Corgan había editado dos álbumes a la fecha bajo la marca Smashing Pumpkins, dos discos en solitario con una banda de acompañamiento escogida a dedo. Zeitgeist (2007) estuvo bien, Oceania (2012) mejor aún, ambos discos demostraron que Corgan no ha perdido el filo a la hora de encontrar buenas melodías y arreglos, sin embargo, no eran los Pumpkins. Ambos discos llegaron para recordar que Billy Corgan efectivamente no era la banda. Porque incluso los descartes (esos increíbles descartes) que aparecieron bajo el título Machina II en 2001, y que fueron lo último que la banda publicó como tal, contenían un mayor factor emocional que los nuevos trabajos de Corgan

Aquella sensación de nostalgia por los Pumpkins me ha vuelto a invadir luego de las pasadas que le he dado a Monument to an elegy, lo más reciente de Billy Corgan usando la marca. No estamos frente a un mal álbum, sin embargo acá hay algo que no acaba de cuajar. Monument to an elegy no emociona, no trasciende más allá de sus minutos. Sus simples canciones cumplen, agradan pero no impactan de ninguna manera. 

"Tiberius", por ejemplo, abre con potentes guitarras y una letra que habla de la reconciliación de una pareja, un par de estrofas, un coro efectivo y sería todo. Algo similar ocurre con "Being beige", una canción en plan balada eléctrica que acompaña la melodía con un teclado y una batería electrónica que de vez en cuando se asoma, mientras que "Anaise!" es un poco más golpeada pero, lo dicho, no hay explosión. Recién al cuarto tema aparece algo que invita al interés, las guitarras de "One and all (we are)" deben estar dentro de lo positivo que nos ha dejado este disco y es de lo poco que desarrolla ese elemento romántico pero oscuro al mismo tiempo que Corgan tan bien sabe interpretar cuando encuentra la tecla precisa. 

"Run2me" contiene los clásicos e infaltables coqueteos electrónicos que en todo álbum del calvo vocalista aparecen aunque esta vez ha intentado matizarlos con guitarrazos que golpean dentro de una estructura creciente. Quizás una letra menos repetitiva habría logrado un mejor resultado. De todas maneras, el mejor momento del álbum llega en la recta final con la pasada por "Drum + fife", "Monuments" y "Dorian", la primera contagia en su buen rollo, la segunda conjuga de buena forma guitarras y teclados mientras que la "Dorian" con su electrónica recuerda los mejores momentos que Corgan trabajó en The future embrace por allá por 2003. 

A diferencia de sus dos álbumes anteriores, esta vez Corgan ha entregado un disco corto (solo 32 minutos de música), directo, cargado a las guitarras y además de muy buena vibra. El trabajo es de tono optimista incluso en los momentos en que aborda el desamor. Musicalmente tiene sus contados momentos altos con los cuales supongo habrá que conformarse a estas alturas. 

No sabemos si habrá más de Billy Corgan en un futuro cercano, el hombre ha insinuado incluso el retiro dado lo poco que impacta su música en la actualidad y bueno, nadie podría culparlo, debe ser duro nadar en medio de la indiferencia siendo que dos décadas atrás tuviste el mundo a tus pies. 

6/10
Bueno, cumple...


Otras reseñas de Smashing Pumpkins:

lunes, 15 de diciembre de 2014

Cavalera Conspiracy: Pandemonium (2014)

Lo más brutal en (muchos) años.

La obsesión de Max Cavalera con la búsqueda de un thrash metal directo, cada vez más violento y que lo acerque al sonido que alguna vez trabajó junto a Sepultura, ha llegado a tal punto que desde hace algunos años lo hemos visto entregando discos por montón, ya sea junto a Soulfly o en proyectos paralelos tales como Killer be killed  (con quienes debutó este 2014) y Cavalera Conspiracy (proyecto que sostiene desde 2007 junto a su hermano Igor en batería y Marc Rizzo en guitarras). Con respecto a estos últimos ha declarado incluso que Cavalera Conspiracy "tiene más del espíritu de Sepultura que el propio Sepultura", asunto que ha querido demostrar con Pandemonium, un disco de metal desatado que no entrega concesiones ni da un segundo de tregua a quien escucha y que además cuenta con letras que critican directamente el actual orden social mundial. 

"Babylonian Pandemonium" abre los fuegos y de inmediato llama la atención por varios aspectos. En primer lugar oímos a un Max muy filtrado (¿intento por ocultar cualquier tipo de deficiencia o desgaste vocal?), sumergido en una serie de efectos que entregan a su voz un registro robótico pero más oscuro a la vez. También percibimos a una banda entregada a la velocidad, tanto la batería del siempre notable Igor Cavalera como las guitarras no dan respiro. Esta situación continuará dándose en el tema a tema, por lo que el asunto inevitablemente acaba siendo algo monótono. Pasajes atractivos se viven con "Bonzai kamikase", la pasada por "Cramunhao" y "Aprex predator", que deben ser los momentos más pesados que vive el disco, o la absolutamente visceral "Not losing the edge", sin embargo hay que decir que el álbum desde su primer hasta el último minuto no varía demasiado en la propuesta. 

En definitiva, Pandemonium es un trabajo que claramente gustará entre quienes llevaban un buen tiempo esperando un golpe así de potente de parte de los hermanos Cavalera, ahora, si consideramos que tanto los últimos discos de Soulfly como lo mostrado junto a Killer be killed avanzaba en la misma dirección, el asunto a estas alturas ha perdido algo de sorpresa. Es de esperar que ya lograda la brutalidad, Max se tome una pausa a la hora de pensar su siguiente entrega pues este camino parece haber encontrado su fin. 

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Max Cavalera:

jueves, 11 de diciembre de 2014

Machine Head: Bloodstone & Diamonds (2014)

Adornando al detalle la falta de ideas.

Fueron pocas las bandas que lograron sobrevivir a la caída del tristemente célebre nu metal, siendo Machine head una de ellas. Los liderados por Robb Flynn fueron poco a poco emigrando hacia un metal más duro con tintes progresivos, llegando en 2007 a sorprender con el reconocido The blackening, un álbum que claramente marcó un claro antes y después para Machine head tanto a nivel musical como de expectativas. Posteriormente vino Unto the locust (2011), un disco que bajó un tanto las revoluciones, trabajó estructuras más tradicionales e intentó no repetir la fórmula de manera tan evidente. El resultado sin maravillar fue en general satisfactorio.

"No puedo decir que este álbum va a ser como The blackening, siento que esta vez hemos dado un paso adelante..." - afirmaba Flynn a inicios de año, consciente más que nadie de que cada nuevo álbum de Machine head competirá inmediatamente con su obra más reconocida pero insinuando al mismo tiempo de que con Bloodstone & diamonds encontrarían su mejor trabajo a la fecha. En ese sentido no cabe duda de que esta vez la banda se ha aplicado muchísimo en estudio, enfocándose en la entrega de un metal de peso y en un sonido tan violento como técnico, el problema es que en aquella búsqueda me parece que lamentablemente han acabado entregando un álbum demasiado irregular, que tropieza mientras avanza a causa del exceso de material. En ocasiones menos es más, y aquel poder de síntesis que tan bien la banda supo utilizar en sus anteriores trabajos esta vez brilló por su ausencia. Bloodstone and diamonds se extiende por innecesarios setenta minutos, cayendo por ende en una serie de lugares comunes que no hacen más que evidenciar lo que precisamente Flynn deseaba ocultar: la falta de ideas. 

El álbum comienza, por ejemplo, con un combo muy atractivo, "Now we die" durante sus seis minutos equilibra de buena forma técnica con una fuerte dosis de agresividad, le sigue una golpeada "Killers & kings", un gancho directo al mentón que seguro funcionará entre quienes gustan del desenfreno de Machine head (la sección del solo post 2:40 es fabulosa, hay que decirlo), sin embargo, a continuación aparecen diez minutos que se adentran en un sin fin de sonidos bastante utilizados dentro del metal actual, "Ghost will haunt my bones" con sus pausas melódicas o la veloz "Night of long knives", no aportan nada que, por ejemplo, Slipknot no haya incluido en su más reciente álbum.

Tras el primer tropiezo, el álbum vive un segundo aire gracias a "Sail into the black", que sin ser ninguna maravilla al menos aporta diversidad con una partida acústica de cuatro minutos (demasiado, si...) para luego ir explotando en sucesivas olas que (nuevamente) se extienden por mucho tiempo pero que aún así en algo convencen. "Sail into the black" se complementa de buena forma con la brutalidad de "Eye of the dead" y el groove de "Beneath the silt", una que trae a la memoria inevitablemente el sonido de los legendarios de Pantera. El problema es que el disco te engancha para nuevamente soltarte con la llegada de "In comes the flood", otro tema que apuesta por la sorpresa pero acaba cayendo en coros predecibles y recurrentes por lo que no logra su objetivo. De igual manera "Damage inside" no es más que un puente a capella que ve su continuidad en la veloz "Game over", otro pasaje que nuevamente parece sacado de un álbum contemporáneo post nu metalDigamos que entrando en la recta final el disco se interna en un segundo pozo carente de sorpresa, del que ya no volverá a salir. Para el cierre las cosas no mejoran demasiado con la reflexión social de "Imagine cells" ni con la tibia "Take me through the fire" 

En el global, Bloodstone and diamonds no impresiona, incluso agota en medida que avanzan sus minutos. Doce canciones de las cuales cinco o seis algo dicen, el resto es relleno fallido. No estamos frente a un mal disco de plano pero claramente "el paso adelante" que Flynn promocionó durante la grabación del álbum la verdad es que prácticamente no se percibe por lo que el trabajo solo confirma la sensación de que el momento más inspirado de la banda ha quedado en el pasado. 

¿Canciones? "Killers & kings" y poco más...


5/10
Nada muy especial...


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