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domingo, 15 de junio de 2025

Hate: Bellum Regiis (2025)

 "Oscuro, feroz y dramático..."

Lo escribía unos años atrás para la reseña del sólido Rugia (2021): con Behemoth fuera de combate, la escena extrema polaca ha quedado en manos de Hate (con permiso de los aún más veteranos Vader, claro). De esta forma, los liderados por Adam Buszko insisten álbum tras álbum en un sonido que apunta sin temores a la segura, desarrollando un death oscuro, feroz y dramático que continúa manteniendo el nombre de la banda en alto. En este disco eso si, levemente por debajo respecto a su antecesor.

La sola partida del álbum declara intenciones, 'Bellum regiis' (la canción) son casi siete deliciosos minutos que dan muestras del poderío de la banda, oscilando entre aceleraciones y pasajes melódicos a completo placer. Es la mejor del disco, no cabe duda, aunque por lo mismo también instala sensaciones encontradas, pues que tan rápido el álbum muestre su mejor carta termina siendo algo complicado. Dicho lo anterior, tampoco es que el resto esté mal, o sea, 'Iphigenia' + 'The vanguard' (extensas estas también, superando los seis minutos) desarrollarán estructuras directas y efectivas que resultan bastante disfrutables, lo mismo más adelante con 'Perun rising' + 'Alfa inferi goddess of war'. Sin embargo, ocurre que en ciertos momentos la repetición de riffs se vuelve algo agotadora, lo cual se aprecia con claridad en 'A ghost of lost delight', de notable atmósfera y la única del disco que baja un tanto las revoluciones, pero que se alarga un par de vueltas por sobre lo necesario. 

Bellum regiis es otro buen álbum de Hate, uno que entrega el sonido extremo que se espera de una banda de tamaña historia, me atrevería a decir además que cuenta con una producción incluso mejor que la de sus antecesores. Se repite demasiado eso si y aquello le resta frescura con el correr de sus minutos, aunque claro, nada que alcance a arruinar un regreso que de todas maneras resulta disfrutable.

¿Canciones? 'Bellum regiis' y 'A ghost of lost delight'.

6,8 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Hate:

domingo, 25 de mayo de 2025

Behemoth: The Shit Ov God (2025)

 "Manteniéndose activos..."

Seguir calentándose la cabeza con Behemoth es un verdadero sin sentido pues dicho en simple: lo mejor de la banda ya quedó atrás, ya sea en Demigod (2004) como claro exponente de su primera era o diez años después mediante The satanist (2014) abriendo una nueva. Pero ya está. En adelante hemos tuvimos a la banda explorando tiempos más bajos en I loved you at darknest (2018) para luego lanzar un álbum bastante estándar como Opvs contra natvram (2022), con el cual pretendieron retomar su arista más agresiva. En dicho sentido este The shit ov god se mueve entre medio, equilibrando canciones cercanas a un metal más duro con otras de tono comercial y repetitivo, generando un conjunto que no molesta pero tampoco impacta. Uno además bastante breve (solo ocho canciones en poco más de media hora, algo que uno no sabe si agradecer o lamentar), lo cual habla también de un disco que parece haber sido lanzado sin tener demasiadas ideas nuevas que mostrar, asunto que se transmite las canciones que lo componen. 

Para muestra está la primera mitad del álbum, abriendo con algo como 'The shadow elite' que si bien muestra los dientes con su agresividad, no deja de ser una canción de metal popero centrada en la repetición de su coro, algo que se corrobora además con las jugarretas teatrales de 'The shit ov god' + 'Lvciferaeon', singles evidentes del disco y que funcionan como ejes centrales del álbum (por algo también son las únicas tres que están interpretando en vivo en sus conciertos de 2025). Ahora, como la banda tiende a buscar el equilibrio, complementará estas pasadas con cosas más oscuras en 'Sowing salt', 'To drown the svn in wine' o Nomen barbarvm', las cuales les acercan a su etapa dosmilera y con ello cumplen su objetivo.

Ya en la recta final acabarán con las dos piezas más interesantes de todas, primero la bajada de revoluciones de 'O Venvs, come!' (buscando la épica en modo The satanist claramente) y una densa 'Avgvr (the dread vvlture)', correcto cierre para un trabajo breve que entrega pinceladas de acá y allá con el claro fin de complacer a todo el mundo. 

La popularidad tiende a venir de la mano con la necesidad de mantenerse publicando discos con el único fin de sostener la máquina en marcha. Y bueno, Behemoth desde hace una década al menos pareciese encontrarse ahí, manteniéndose activos más que nada.

¿Canciones?  'Sowing salt' y 'O Venvs, come!'.

6,5 /10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Behemoth:

sábado, 1 de febrero de 2025

Patriarkh: Prophet Ilja (2025)

 "Un ritual constante (poco recordable)..."

Inauguramos 2025. Y lo hacemos recordando la lamentable telenovela de Batushka, banda polaca que se estrelló (incluso sin buscarlo) con el éxito allá por 2015 mediante la publicación de Litourgiya, lo cual lamenta e inevitablemente abrió el apetito de Bartlomiej Krysiuk (a.k.a Bart) quien intentó arrebatar la banda de las manos de Krzysztof Drabikowski (Derph) firmando un contrato con Metal Blade y lanzando por cuenta propia Hospodi (2019), lo cual provocó que Derph publicase vía Bandcamp su propio álbum (Panihida), es decir, llegando al ridículo de tener en 2019 dos álbumes de Batushka circulando. Todo un enredo finalmente resuelto en 2024 por la vía legal donde se dictaminó que el proyecto efectivamente siempre perteneció a Derph por lo que Bart ha debido continuar por sus propios medios, utilizando ahora el pseudónimo Patriarkh. Nos encontramos así ante un álbum debut (?) que posee de entrada un mérito: no intenta emular con descaro el sonido de Batushka, si no más bien sentar algunas bases propias. Ahora, cosa distinta es que en esa intentona el resultado efectivamente llegue a buen puerto, sin embargo, al vocalista hay que darle el punto inicial de que ha tomado el camino del riesgo en lugar de apostar a la segura. 

Lo que se nos entrega acá entonces son ocho piezas tituladas simplemente 'Wierszalin' (enumeradas del I al VIII) en donde Bart se entrega a esas atmósferas corales propias de iglesia, las cuales enlaza con momentos sinfónicos + uno que otro relato hablado, introduciendo cada cierto tiempo algún elemento que acerca el sonido al black metal pero siempre como complemento y no protagonizando. El conjunto por tanto, salvo contados momentos, está lejos de ser un desate y más bien tiende a la calma, a sonar como un trabajo contenido, un ritual constante en donde los coros eclesiásticos y los relatos (en ocasiones femeninos) son preponderantes. 

Habrán piezas que se moverán en tiempos lentos (las II y III) mientras que otras acelerarán (V), pasajes introductorios y otros que funcionan como puentes, sin embargo, el elemento común será lo poco recordable que suena el conjunto entre canciones que siendo de cuatro o cinco minutos se sienten realmente largas y en ocasiones agotadoras. Claros ejemplos de lo mencionado son las introducciones a las piezas III o VII, así como la totalidad de VI, un tedio total. En ese camino, el cierre a cargo de los siete minutos de VIII pareciesen encontrar cierta épica en el sonido (¡son buenas atmósferas!) pero se extraña algo más de emoción, que la música te provoque algo, dejándonos así un conjunto que durante cuarenta minutos suena frío e inerte, digamos, el clásico disco que no te das cuenta cuando siguió sonando y dejaste de ponerle atención. Tampoco es que este Prophet Ilja sea un completo desastre pero si un trabajo que más allá de las nobles intenciones no logra llegar. 

¿Canciones? 'Wierszalin IV y V' parecen ser dos canciones que interpretan de manera correcta los objetivos del álbum. 

 6,5 /10
Cumple y algo más...


viernes, 4 de agosto de 2023

Dieth: To Hell And Back (2023)

 "Ameno, más no mucho más..."

Suele ocurrir el que cuando un personaje renuncia o es expulsado (como en este caso) de una gran banda, arma su propio proyecto de despecho, que es lo que ha hecho David Ellefson tras su bullada salida de Megadeth, reclutando para la causa a Guilherme Miranda (ex Entombed AC) en voz + guitarra y a Michal Lysejko en batería (ex Decapitated, por tanto, uno que también sabe de funas). Llega así a nosotros el debut de Dieth, cuarenta minutos de un metal cuya valoración dependerá exclusivamente del cristal con que se mire, esto dado que un elemento positivo a considerar aquí es el factor sorpresa pues To hell and back se aleja bastante de lo que habríamos esperado de un proyecto de Ellefson. Dicho en simple: el super grupo jamás intenta emular a Megadeth y más bien bebe de las experiencias musicales de los colegas del bajista. Ahora, pasada la primera impresión cabe mencionar que gran parte del trabajo, si bien es diverso (otro aspecto positivo) suena en general de manual, con temas breves (impecablemente ejecutados, no cabe duda) que oscilan entre los tres a cinco minutos y que salvo una que otra excepción, no sorprenden demasiado en cuanto a estructuras y/o arreglos. 

Sin ir muy lejos, el disco abre con una pasada directa enfocada en la velocidad mediante el tridente 'To hell and back' (la canción) + 'Don't get mad... get even!' + 'Wicked disdain', canciones rocanroleras que apuestan por el coro efectivo en el afán seguramente de enganchar oyentes pero que terminan tirando por lo obvio. Será recién en algo como 'Free us all' cuando por primera vez el álbum pareciese tener algo que decir, esta baja los tiempos, entrega momentos para el bajo y aporta un peso diferente respecto a las anteriores, algo similar a lo que ocurre con 'Heavy as a clown', algo monótona en sus dos minutos iniciales pero que mejora con la sección instrumental mientras que el nudo del álbum estará marcado por la aparición de la balada 'Walk with me forever', que si bien es algo cliché en la búsqueda de emoción cuenta con el elemento sorpresa de estar interpretada inéditamente por David Ellefson.

De pronto y sin notarlo, notamos que al disco le queda poco, lo cual habla bien de su diversidad aunque nada realmente nos vuela la cabeza, algo que se exacerbará en la recta final mediante canciones que retoman la velocidad y el peso pero huelen a relleno con descaro, me refiero a la genérica 'Dead inside' seguida de 'The mark of Cain' (¿qué es ese minuto final que repite una y otra vez un riff si no la evidencia de que se han quedado sin ideas?) y la veloz 'In the hall of the hanging serpents'. El segmento instrumental de dos minutos 'Severance' no merece demasiado comentario pues aporta cero más allá de repetir la melodía con que el disco había abierto, en la idea (supongo) de cerrar donde habían comenzado.

De dulce y agraz por tanto el debut (¿y despedida?) de Dieth. El tiempo dirá si la experiencia dará para más que esto, por ahora han entregado un álbum ameno que se deja oír gracias a su diversidad y buenas ejecuciones pero que en el detalle, en pocos momentos escapa de lo obvio.

¿Canciones? 'Free us all'. 

6/10
Bueno, cumple.

lunes, 13 de febrero de 2023

Riverside: ID.Entity (2023)

 "Fuerza, emotividad y frescura..."

He aquí una banda que debería de tener mayor reconocimiento. Los polacos de Riverside están acá con su noveno álbum y la búsqueda de un sonido que se propone desde un comienzo no estancarse en una sola línea, dando muestras de como el paso de los años les ha ido entregando mayores y mayores señales de apertura. Con ID.Entity suenan tan atractivos y progresivos como siempre pero han sabido matizar con una serie de influencias que aportan frescura al viaje.

Por sobre todo, ID.Entity es un álbum marcado por su potencia y particular sensibilidad pero donde destaca la diversidad. Sin ir muy lejos, abren a lo grande con los siete minutos de 'Friend or foe?', con esos teclados introductorios que son puro ochentas (¡ritmo bailable incluido!) para luego ir metiendo golpes de guitarras en una estructura amena y dinámica. 'Friend or foe?' es un temón (que desde ya se va al playlist de lo mejor de 2023) y una partida luminosa, incluso pop, sin embargo, rápidamente el disco realizará un giro hacia algo más clásico y duro con 'Landmine blast', con un bajo muy presente entre cortando los tiempos (aires de Porcupine tree hay en esta) para luego lanzarse a una locura de canción como 'Big tech brother', con dos minutos instrumentales que abren juguetones y entregan una fanfarria estilo 'Moonchild' (si, la de Iron maiden) para a los tres minutos meter la voz de Mariusz Duda y dar paso a un asunto mucho más emocional. Que decir, absolutamente bestial. 

La segunda parte del álbum abrirá encajándote prácticamente veinte minutos de manjar progresivo, primero con 'Post-truth', seguramente lo más tradicional en todo el álbum, y luego con la que pretende ser la gran canción del disco: 'The place where I belong', trece minutos que van y vienen, con momentos rock y otros acústicos. Pretende eso si, pues a ratos se vuelve algo pesada, hay que decirlo. Entienden muy bien eso si la necesidad de refrescar por lo que en la recta final regalarán una joyita como 'I'm done with you', más ruda en sus líneas (cosillas de Tool presentes) y con el Hammond más presente que nunca acompañando, para cerrar nuevamente en plan grandilocuente con los ocho minutos de 'Self-aware'. 

No es fácil impactar en esto del progresivo, que ya se ha hecho bastante y sin duda cuesta innovar. Ahí, Riverside han sabido entregar un álbum sólido, que efectivamente sabe mirar hacia atrás pero sabiendo sonar a presente. Hay mucha emotividad y fuerza en ID.Entity, el primer gran disco que nos deja 2023.

¿Canciones? 'Friend or foe?', 'Big tech brother', 'I'm done with you'.

8,2 / 10
Excelente.

viernes, 11 de noviembre de 2022

Behemoth: Opvs Contra Natvram (2022)

 "Recuperan poderío..."

Tras aquel soberbio The satanist (2014) es cierto que un disco como I loved you at your darkest (2018) supuso un enorme bajón para quienes venían siguiendo a Behemoth. Básicamente porque a nivel compositivo las canciones lucieron excesivamente simples, con una banda que sonó demasiado acomodada y con un discurso bastante caricaturezco. Si a eso agregamos la sobre exposición de Nergal y la respectiva maquinaria dispuesta a comercializar el concepto Behemoth en la escena, que decir, razones para criticarles durante estos años han sobrado, sin embargo, tal parece que el líder y vocalista polaco ha escuchado a su pueblo por lo que para esta entrega ha calibrado el asunto, recuperando en parte el mal rollo de su sonido, entregando un conjunto tan teatral como siempre y que si bien no se acerca en absoluto a los tiempos post 2000 (olvídense de eso, aquel Behemoth difícilmente volverá), al menos suena más equilibrado, atractivo y poderoso. 

A favor del álbum cuenta la energía de cada una de las canciones que le componen (si no contamos evidentemente el relato en tono introductorio de 'Post-god nirvana'), con un trabajo soberbio instrumental, marcado por un Inferno inspirado en batería en cada una de las canciones. Abren por tanto desarrollando un torbellino black con 'Malaria Vvulgata' + 'The deathless sun', y luego continuarán el trámite con cosas notables como 'Disinheritance' o 'Off to war!', todas veloces, con un Nergal arenoso y convincente en las vocales. Entre estas habrá alguna bajada de intensidad, en el medio tiempo 'Ov my herculean exile', por ejemplo, y sobre todo en la soberbia 'Neo-Spartacvs', que entrega espacio para que el bajo de Orion luzca en la mezcla pero también para que la banda juegue con la estructura, subiendo y bajando a placer. 

Como aspecto negativo cabría mencionar el que la banda ha sacrificado diversidad en busca del poderío del sonido, de ahí que la recta final y cosas como 'Once upon a pale horse' + 'Thy becoming eternal' sin ser malos temas, suenan algo redundantes y por lo mismo, poco interesantes, lo mismo con 'Versvs Christvs', que evidentemente va en busca del final épico pero fracasa en el intento. Nos quedamos así frente a un Opvs contra natvram que definitivamente es más de lo que muchos esperaban del actual Behemoth, re encausa de cierta forma la carrera de los polacos y da muestras de que cuando estos tipos se aplican son capaces de llegar lejos. 

¿Canciones? 'Neo-Spartacvs' y  'Off to war!'. 

6,9 /10
(Muy) bueno.


Otras reseñas de Behemoth:

miércoles, 20 de julio de 2022

Decapitated: Cancer Culture (2022)

 "Se sacuden..."

En 2018 la justicia acabó por desestimar los graves cargos en contra de Decapitated, quienes habían sido acusados del secuestro y violación de una mujer. El asunto no tuvo tanta repercusión mediática como el reciente Amber Heard Vs Johnny Deep, pero sentó precedente respecto a la complejidad de este tipo de casos, que están lejos de ser un blanco y negro. Por esta razón, un álbum como Cancer culture no puede entenderse fuera de su contexto, tal como ocurrió también años atrás con Carnival is forever (2011), disco que sucedió a la trágica pérdida de Witold "Vitek" Kieltyka acontecida en 2007. Porque si, este no es el primer infierno que atraviesan los polacos...

Sin ir muy lejos, tras una breve introducción instrumental que calienta motores entre redobles, la banda lanzará palos a la cultura de la cancelación y realidad digital actual en una canción como 'Cancer culture' ("Dejar de seguir y reportar / Es fácil sentirte mejor lanzando rocas digitales / Ciudadanos presumidamente justos encadenados a su escritorio / Hecho del árbol del conocimiento / Jugando a ser dioses y ganando peso..."). Ahora, siendo sincero, me habría esperado más canciones en esta línea temática, sin embargo, todo parece indicar el que la banda ha buscado rápidamente dar vuelta página y no estirar el tema, pues tras este descargo inicial el álbum centrará sus fuerzas en lo musical mediante una seguidilla de estructuras agresivas, que se alejan del groove metal de sus anteriores trabajos, marcadas por la batería del debutante James Stewart, absoluto protagonista en todo el trabajo y cuyo aporte condicionará por completo el sonido de este.

Lo mencionado se aprecia en toda la pasada inicial, con una banda desatada en canciones como 'Just a cigarrette' o 'No cure', una brutalidad esta última con un Rasta Piotrowski enorme en las vocales, acompañado de un Vogg amo y señor en guitarras. Los matices, de hecho, aparecerán entrando al nudo del disco, cuando las colaboraciones hagan lo suyo, primero con Tatiana Shmayluk (de Jinger) en 'Hello death' y luego con Robb Flynn (Machine head) en 'Iconoclast', ambos aportando pasajes melódicos a las canciones. Entrando en la recta final 'Suicidal space programme' abrirá con calma pero tardara treinta segundos en desenfundar la violencia del sonido, complementada a la perfección con el minuto y algo de 'Locked', otra descarga de intensidad incesante. 

En la recta final la banda, lejos de meter mero relleno o repetir fórmulas, regala dos canciones geniales como 'Hours as battle grounds' y 'Last supper', con pasajes melódicos espectaculares y espacio para unos solos que nuevamente muestran a un Vogg inspiradísimo como líder de la agrupación (¡ojalá el disco hubiese tenido más de esto!), cerrando así un Cancer culture que trae de regreso a Decapitated en plena forma, no digamos recuperados pero si con evidentes ganas de apuntar hacia adelante.  

¿Canciones?'No cure', 'Iconoclast' y 'Hours as battle grounds'.

7,5 /10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Decapitated:

jueves, 4 de noviembre de 2021

Hate: Rugia (2021)

"Sin medias tintas..."

A falta de Behemoth buenos son los Hate. Y es que aquello que los de Nergal soltaron tras la pasada por álbumes como Demigod (2004) o Evangelion (2009), Adam Buszko (este es su proyecto, se sabe) ha decidido sostenerlo durante estos años, centrándose sin medias tintas en un death afilado y directo que en Rugia, su doceava entrega, vuelve a lucir mediante una producción impecable y un sonido que vuelve a dar muestras de cuan engrasada continúa la máquina. 

No hay sorpresas por tanto en Rugia, otro álbum en donde la blasfemia luce intacta, el blast beat constante hace suyo el sonido y complementa con riffs endemoniados que tienen muy claro hacia donde deben ir. 

Sin interludios ni introducciones innecesarias, Hate van al grano desde un comienzo con lo que mejor saben hacer, alcanzando altas cotas en toda la primera mitad del álbum, donde 'Rugia' (la canción) o 'Exiles of pantheon' suenan jodidamente hermosas. Luego, en la segunda se limitarán a sostener el nivel en un disco corto (son nueve canciones en poco más de treinta minutos) pero preciso, también necesario. Como anécdota cabe mencionar que Daniel Rutkowski debuta en batería tras la partida por asuntos de salud de Pawol Jaroszewics y bueno, el joven de tan solo 23 años de edad se luce ('Saturnus', un claro ejemplo de contundencia) en un álbum que solo toma aire para volver al machaque con más fuerza aún, como ocurre en la sólida 'Resurgence'.

Viene bien de vez en cuando el ir por un disco que sabes por donde irá ... y no falla, que es lo que álbum tras álbum vienen realizando estos polacos desde hace bastante. Pese al cambio de formaciones, tiene mérito el mantenerse ahí, a pie de cañón tras treinta años de carrera, más aún mediante álbumes tan sólidos como este. Larga vida al metal.

¿Canciones? 'Rugia', 'Exiles of pantheon' , 'Resurgence'.

7,5 /10
¡Muy bueno!

domingo, 7 de octubre de 2018

Behemoth : I Loved You At Your Darkest (2018)

"Blasfemia al servicio del consumidor..."

En tiempos donde todo es inmediato y nace para ser desechado diez minutos más tarde, soy enemigo de escribir de un disco que acaba de ser lanzado. Se que es lo que se estila, que hay que estar al día, darle dos pasadas al álbum y escribir lo que sea al respecto, sin embargo, ya sea porque tengo vida o porque prefiero darle algo de mastique a la música, suelo tomarme un tiempo mayor al de otros sitios respecto a las reseñas de nuevos lanzamientos (muchos de hecho, en el afán de encontrar "el momento preciso" quedan en carpeta para jamás lograr concretar una reseña). El caso es que en esta ocasión romperé mi norma para hablar del esperado álbum de los polacos de Behemoth, el álbum del momento, el disco del cual todos están hablando. Lo haré básicamente por una razón: porque la banda, y principalmente su lider Adam "Nergal" Darski, así lo han querido, entregándonos un álbum sencillo, inmediato, continuista y que ciertamente no propone ningún desafío relevante a quienes vienen siguiendo a la banda desde hace más de una década.

Dicho en simple: quienes disfrutaron del renombrado The satanist (2014) pero se temían un giro definitivo que acabase por alejar a Behemoth de la música extrema encontrarán seguramente en I loved you at your darkest una justificación para abandonar el barco. Y es que pese a que han transcurrido cuatro años entre este lanzamiento y su antecesor, Nergal no se ha calentado la cabeza, como quien tuviese de antemano claras las direcciones a seguir nos ha entregado un álbum similar al mencionado y pero que, en sus palabras, "se encuentra más orientado al rock que cualquier otro disco de Behemoth". Y es que así es, I loved you at your darkest podría entenderse como un muy buen álbum de rock interpretado por la característica e iracunda garganta de Nergal y ejecutado por músicos de primerísimo nivel. El resultado por tanto no puede ser malo, ni siquiera mediocre, pero digámoslo: apunta a nuevos públicos y no ha dejado espacio para piezas particularmente complejas. Olvídense por tanto de canciones como 'Lucifer' (Evangelion, 2009) o sin ir más lejos, 'Blow your trumpets Gabriel' / 'O father O satan O Sun!' (The satanist, 2014). No. Acá todo llega a nosotros en piezas compactas y directas, que en tres o cuatro minutos desenfundan el mensaje sin vueltas de tuerca ni nada por el estilo.



Las temáticas y los mensajes acá se mantienen. La blasfemia, los ataques a la iglesia católica y al cristianismo están presentes, pero claro, el sonido de la banda parece tan armado y llega a nosotros con videoclips tan contradictorios en su discurso/práctica (donde los pechos de una mujer son considerados "ofensivos" por lo cual incomprensiblemente se censuran) que inevitablemente sentimos que todo lo presentado, por más adornado y bien empaquetado que se encuentre, resulta ser una evidente charada donde el foco de la banda está puesto fuertemente en todo aquello que se proyecta más que en el fondo, en lo realmente importante: que el contenido sea claro y coherente. 

Musicalmente el disco como antes mencioné, no está nada mal. A destacar la dinámica de temas como 'Ecclesia diabolica catholica' o 'If cruxifixion was not enough' (muy similares ambas ciertamente) , la absoluta contundencia de 'God = dog', los ambientes de 'Bartzabel' (me encanta, lo admito) o la fiereza de la pasada por 'Angelvs XIII' + 'Sabbath mater' , de lo más atractivo que contiene el álbum, así como también esos juegos corales eclesiásticos que se repiten durante gran parte del trabajo (y en general aportan) además de la incorporación de elementos acústicos en ciertos pasajes, pero insisto, la sensación de estar frente a un álbum que mete mano a fórmulas melódicas, y que aquello lo contiene, es potente. 

Nuevamente las palabras del mismísimo Nergal aclaran el camino: "Aunque nuestro origen está en el black metal, Behemoth es algo mucho más grande".  ¿Es aquello un pecado? ¿Es malo el disco por esta razón? En absoluto. Pero situando el álbum en su contexto, el de un disco de rock interpretado por notables músicos de pasado en el metal extremo, tampoco me parece estemos frente a un producto que escape del "correcto".  

¿Canciones? 'Ecclesia diabolica catholica' y 'Bartzabel'

6/10
Bueno, cumple...


Otras reseñas de Behemoth:
2014 // The satanist

miércoles, 19 de julio de 2017

Decapitated : Anticult (2017)

"Reafirman camino..."

En 2004, con la salida de The negation, los polacos Decapitated se consolidaban como una realidad potente dentro del death técnico, cierto giro comenzó a evidenciarse en Organic hallucinosis (2006) pero fue el lamentable accidente de 2007 y la muerte de Witold "Vitek" Kieltyka (baterista y creador junto a su hermano Waclaw "Vogg" Kieltyka de la banda) aquello que evidentemente marcó un punto de no retorno para la agrupación, la cual hoy funciona más bien como un proyecto en solitario de Vogg en lugar de un colectivo creativo. El retorno en 2011 con Carnival is forever así lo hizo ver y las dos entregas posteriores han refirmado aquel camino, el de un metal mucho más cercano al groove de Sepultura y en general más simple en términos compositivos, con estructuras reconocibles y un sonido tan violento como directo. Nada de lo mencionado por cierto debería mover a engaño: Anticult es, en lo suyo, un gran disco, solo que deja la sensación de solo ser "un (muy buen) disco más". 

A destacar el que sean solo ocho canciones. Insisto en la idea de que los buenos discos de música extrema no deberían sobrepasar dicha cifra, más de 50 minutos de complejidad (en cualquier estilo dicho sea de paso) solo produce redundancia. El caso es que Anticult al ser un trabajo preciso logra apuntar a la médula con cada una de sus piezas, comenzando por 'Impulse', seis minutos que entran de a poco, con una intro oscura e instrumental como era de esperar para luego incorporar cambios estructurales, bastante velocidad y gancho. 'Impulse' posee elementos progresivos interesantes, sin embargo, esta dará paso esta a una seguidilla de temas que funcionan en una linea bastante monotemática entre si, es decir, un metal absolutamente desenfrenado y bestial, ni más ni menos. Ahí 'Deathvaluation', 'Kill the cult', 'Anger line' o 'Earth scar' no regalan segundo de tregua con un blast beat incesante, interpretaciones vocales notables por parte de Rafael "Rasta" Piotrowski y guitarras afiladísimas que mantienen vivo el legado del eterno Dimebag Darrell. Cabe destacar acá la producción del álbum que permite disfrutar del sonido a mucho gusto marcando un importante punto a favor. 

Algunos matices en términos de dinámica y estructura marcaran 'One-eyed nation', 'Never' o el exquisito cierre instrumental a cargo de 'Amen', pero nada fundamental, las cartas acá han sido lanzadas sobre la mesa, estamos frente a un muy buen álbum de metal inyectado directo a la vena pero que aleja definitivamente a la banda de las lineas experimentales y técnicas de sus inicios. 

7/10
Muy bueno.

martes, 18 de febrero de 2014

Behemoth: The Satanist (2014)

Honesto y talentoso regreso.

Toda banda de metal que aspira a la masividad necesita ese disco que les acerque a un público ubicado fuera del nicho, y digámoslo desde ya, eso es lo que los Behemoth han buscado en este, su regreso tras cinco años de silencio. Pero antes, hagamos algo de historia: la carrera de el trío polaco  venía subiendo como la espuma desde hace mucho, al punto de haberse convertido en banda de culto durante la última década. La banda fue siguiendo un camino de auto superación en donde cada disco parecía competir con el anterior en brutalidad, técnica y blasfemia. Para muchos Behemoth tocó techo con Zos kia cultus (2002) o Demigod (2004), mientras que otros consideran a Evangelion (2009) como su gran obra. Lo cierto es que este camino se vio interrumpido de manera abrupta en 2010 con la noticia de la leucemia que afectó a su vocalista y principal compositor Adam Nergal Darski, el cual debió someterse incluso a un trasplante de médula ósea para poder sobrevivir. Este hecho provocó evidentemente un parón indefinido de la carrera de Behemoth y cierta incertidumbre con respecto al futuro. Por todo esto, The satanist viene a ser un álbum muy especial, el primero tras la enfermedad de Nergal pero también uno que desde lo musical evidentemente intenta marcar un antes/después para la agrupación. 

En dicha dirección, la sorpresa resulta agradable. Nos hemos encontramos finalmente frente a un álbum fabuloso en múltiples sentidos y desde ya uno de los candidatos a estar en los recuentos de fin de año. Un disco que conserva los elementos clásicos de Behemoth, que sostiene todo ese misticismo en torno al trabajo temático de la banda (con simbolismos y letras que mantienen al cristianismo y las religiones como principal blanco) y lo complementa con un sonido suficientemente agresivo como para conservar la esencia de los polacos pero entregando matices suficientes como para acercar a nuevos públicos,  incluso para quienes no sean tan amantes de la música extrema. 

A diferencia de los últimos álbum de Behemoth, los cuales se encontraban muy centrados en la brutalidad y velocidad (para que ir tan lejos, basta ir por Evangelion para corroborar) , The satanist detiene un tanto los tiempos acercándose a un sonido mucho más oscuro y que inclina la balanza por momentos hacia el black. Por supuesto que encontramos velocidad acá en temas como 'Furor divinus', la ganchera 'Oba pro nobis Lucifer', 'Messe noire' (ojo a la sección melódica a partir del 3:05, que es manjar) o en la maravillosamente caótica 'Amen', sin embargo, de igual forma el disco se inclina por momentos más siniestros y calmos, en la partida a cargo de 'Blow your trumpets Gabriel', en 'The satanist' (la canción) o 'Ben sahar'. Para el final del álbum la banda se da algunos gustos, como aquellas pausas acústicas que aparecen en 'In the absence ov light' o el épico y emocionante cierre que es 'O father O Satan O sun!', siete minutos que se instalan entre lo más grande que ha realizada la banda en su carrera.

Nergal (un tipo genial a estas alturas) habló de que The satanist sería un trabajo muy emocional dado el momento personal que vivió durante los pasados años y la verdad es que así ha sido. Y acá quisiese destacar algo: habría sido sencillo volver con un disco enfocado en la técnica y la brutalidad llevada al extremo, sin embargo Behemoth ha vuelto tras cinco años de silencio con un álbum por sobre todas las cosas honesto, un trabajo que cuenta con mucha diversidad de tiempos y eso lo hace fácil de oír, que musicalmente se encuentra ejecutado e interpretado de manera soberbia, con composiciones sólidas, siempre interesantes y equilibradas. Un disco que no ha sido compuesto en piloto automático y aquello me parece enorme.  De los grandes discos que nos habrá dejado esta década, que duda cabe.

9 / 10
Brillante.