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domingo, 5 de diciembre de 2021

James: All The Colours Of You (2021)

 "Vivos y positivos..."

Lo de James si que es singular. Una banda que ni siquiera en su mejor momento (¿veinticinco años atrás?) logró meterse en una primera línea y quedó siempre marginada al segundo plano dentro de la escena británica noventera. Una agrupación de la que algunos recordarán uno que otro hitazo ('She's a star', 'Say something', 'Getting away with it', 'Tomorrow'), más ningún disco. Y si así les fue en su mejor momento ya desde 2000 en adelante ni hablemos. Lo cierto es que los de Tim Booth llevan quince años trabajando en el silencio, con álbumes menores bajo el brazo y de los que pocos se enteran, pero siguen ahí. Y justamente, en concordancia con todo lo antes dicho, es que seis meses lleva viviendo entre nosotros este disco, al cual quiero dedicarle algunas líneas. Nobleza obliga, y también el nivel...

En All the colours of you percibimos a una banda sosteniendo su bandera, nadando absolutamente a contra corriente de la actualidad mediante un conjunto de canciones poco y nada inmediatas, que centra sus fuerzas en las melodías (sencillas, sin demasiados adornos) y discurso, el cual desprende en general buen ánimo y positivismo. Nos invitan a vivir en 'Zero' ("Envejecemos como el vino... hasta que ya no") o a mantener la calma ante las inevitables pérdidas en 'Recover', mientras que en lo musical sostienen la tendencia a dejar de lado las guitarras (características en su sonido noventero) y continúan centrándose en los teclados, moviéndose bien en cosas como 'All the colours of you', 'Beautiful beaches' (que claramente emula en su estructura a 'Getting away with it'), en 'Whatever it takes', que agrada buscando la épica con su coro de multitudes o bien entrado el disco en 'Magic bus', donde incluso se atreven con la pista de baile.  

Los pasajes más ambiciosos del disco se concentrarán en su primera mitad, donde varias de las canciones sobrepasarán los cinco minutos de duración, siendo la cara b la que albergará piezas más íntimas en 'Hush' o 'Miss America', o donde incluso se darán el gusto de entregar la canción explosiva de todo el trabajo, 'Isabella', para cerrar con un golpeteo de batería en primer plano en 'XYST', algo monótona eso si...

Algunos han caído en la tentación afirmando que All the colours of you es lo mejor que James ha editado desde su regreso en 2007, que trae de regreso la magia de la banda y bla bla bla. Puede ser. Para mi junto a La petite mort (2014) compite con lo mejor que han entregado en años. Lo que si es claro es que mejoran respecto a cualquiera de sus dos antecesores inmediatos, entrega un par de momentos altos + un conjunto grato. Se les oye vivos, y con eso nos conformamos. 

¿Canciones? 'Isabella', 'Beautiful beaches' y 'Recover'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de James:

miércoles, 8 de junio de 2016

James : Girl At The End Of The World (2016)

Sobre cargados (en un muy mal sentido).

"No tengo nada excepto amor...!" - exclama Tim Booth en 'Nothing but love', uno de los medios tiempos que componen el nuevo álbum de James, y de paso una linea que me parece resume de buena forma el presente de estos ingleses, quienes tras un par de éxitos puntuales durante los años 90 acabaron quedando en tierra de nadie por lo que a estas alturas, a excepción del amor por la música, cuesta imaginar una razón que los siga manteniendo en pie. 

Y ese amor es el que precisamente debe venir motivando a James desde hace unos años a escapar de su zona de confort. Las ganas de explorar nuevos sonidos por parte de la banda se vieron reflejadas en el correcto Le petit morte de 2014 y se han reafirmado dos años más tarde con su más reciente trabajo, aunque esta vez han osado ir bastante más allá con el uso de teclados y sintetizadores, sacrificando con esto su identidad melódica. 

Hay cosas que logran funcionar en el disco, como es el caso de las hipnóticas 'Bitch' o 'To my surprises', e incluso pasadas más explosivas (aunque absolutamente excesivas) como 'Attention' o 'Catapult' se disfrutan a momentos, sin embargo, gran parte del álbum acaba cayendo en pesadas lagunas que no van hacia ningún lado ('Suffer song', 'Move down south' o la desesperante 'Alvin', claros ejemplos), por lo que más allá del valiente y camaleónico experimento, Girl at the end of the world, acaba siendo un trabajo fallido, olvidable y agotador.  

El intento por re descubrir el sonido de James se valora pero cuando las canciones desaparecen y estas acaban siendo totalmente cubiertas por capas y capas de electrónica sin sentido ni peso, no queda más que reconocer que el experimento no ha acabado de cuajar correctamente.

4/10
Malo.



Otras reseñas de James:

lunes, 21 de julio de 2014

James: La Petite Mort (2014)

En medio del silencio.

Cuando en plenos años 90's canciones como "Say something", "Tomorrow" o "She's a star" se instalaban en las radios pocos seguramente se imaginaban que la banda que sonaba llevaba una década ya de existencia y varios discos bajo el brazo. Así de silenciosa fue siempre la carrera de James, en sus inicios a la sombra de The Smiths y en su madurez, el brit pop y bandas juveniles tales como Oasis, Blur o Suede opacaron su presente. Quizás les faltó algo de chispa, haber ido un poco más allá del single, del tema contagioso, el caso es que sea como sea hoy la realidad no es demasiado distinta para la banda, se disolvieron en 2000 para regresar en 2007 sin demasiada repercusión mediática, de hecho desde ahí han editado un par de álbumes que pasaron desapercibidos y este 2014 están de vuelta con su mejor disco en años pero el mundo sigue sin enterarse... 

La petite mort es por sobretodo un disco que trae de regreso a los James efectivos, quienes sin tanto artificio ni experimentación (como en sus últimas entregas) esta vez nos regalan un puñado de buenas, directas y honestas canciones. Existe solo un momento en este álbum donde la banda ha roto un tanto sus propios límites melódicos pero la salida les ha quedado brillante, encontrando incluso uno de los mejores temas de su carrera, me refiero a "Walk like you", la joya que crece y crece durante siete fantásticos minutos que abren el disco. A partir de ahí este retomará lo esperable pero siempre de buena forma, el pop y los teclados de "Curse curse" son una agradable invitación al baile, en una linea similar se moverá la dinámica "Moving on" mientras que "Frozen britain" se cargará un tanto más a las guitarras y al sonido noventero de James. En esta primera parte del álbum el único tropiezo lo protagoniza "Gone baby gone", un coro algo infantil y demasiados minutos de duración la tornan monótona, pero fuera de esta el disco funciona muy bien, además de poseer mucha dinámica.

La segunda parte del disco baja las revoluciones aunque no la calidad, se desarrolla una sección mucho más íntima que nos recuerda el contexto emocional que rodeó a Tim Booth (vocalista y compositor de la banda) durante la construcción del álbum, la pérdida de dos seres queridos (su madre y mejor amigo) se evidencia en sentidas canciones como "All in my mind" o "All I'm saying" (hermosa e intensa esta última) y también logra perfumar el grato ambiente que entregan "Quicken the dead" o "Bitter virtue", cerrando así un álbum redondo que coloca las cosas en su lugar luego de un par de entregas que no dejaron buen sabor ni siquiera en los fans de la banda. 

De esta manera vuelve James, en medio del silencio pero con un gran trabajo bajo el brazo, un disco sólido que me imagino les entregará energías para seguir adelante y a nosotros nos invita a sostener el interés sobre ellos. 

7 /10
Muy bueno.