CREO QUE LA VIDA NO ES MÁS QUE UN CRUCE DE MÚLTIPLES VARIABLES. SIN EMBARGO, FRENTE A DICHA ALEATORIEDAD, LOS SERES HUMANOS TENEMOS EL PODER CADA DÍA DE CREAR O DESTRUIR. DE ENTREGAR O RETENER.Y ESTE SITIO ESTÁ DEDICADO A TODOS QUIENES HAN OPTADO POR CREAR, SEA DONDE SEA...
No vamos a descubrir hoy el alza de nivel que fue encontrando Foals durante los 2010's, llegando a un momento cumbre en la pasada por aquel explosivo What went down (2015) seguido de un contundente Everything not saved will be lost, part 1 (2019). Lo cierto es que los de Yannis Philippakis parecen funcionar hagan lo que hagan, ya sea jugando con las atmósferas oscuras, un rock alternativo marcado por punzantes guitarras o metiendo teclados en su sonido. Llegó la pandemia, sin embargo, y también la partida de un integrante (Edwin Congreave un año atrás), por lo que el ahora trío enfrentaba el desafío de re armarse y ver desde donde retomar carrera. Ahí, Life is yours se percibe como un álbum de transición, un disco fácil, light, que no se complica en intenciones e invita durante toda su duración a despejarse un rato, a despeinarse y lanzarse a la pista de baile, como quien decide despeinarse un viernes en la noche yendo a la disco...
Once canciones componen por tanto el disco y en todas Foals se olvidan de la estridencia de sus antecesores, también de la profundidad, entregando un conjunto ameno de llevar donde la dinámica es protagonista. Aquello funcionará en toda la partida, cuando cosas como 'Life is yours' (la canción) pero sobre todo 'Wake me up' + '2 am' + '2001' busquen el impacto mediante una lógica bailable que nos retrae a las guitarras de fines de los años setenta y comienzo de los ochenta, con evidentes guiños funkeros/disco a artistas tipo Prince o Chic. Ahora, lo interesante acá es que por más que Foals miren hacia otros lugares buscando inspiración y renovación, siguen sonando a ellos mismos, continúan expresando una identidad marcada a fuego en canciones como 'Looking high' o 'Under the radar', que son la prueba palpable de lo grande que es esta banda. Y si, que en 'Flutter' o 'Crest of the wave' no nos dicen demasiado pero de todas formas lo perdonamos considerando los desatados diez minutos finales que se viven en 'The sound' + 'Wild green'.
Es cierto, para ser un disco liviano no han podido encontrar hits o canciones particularmente recordables (quizás en '2001' es cuando más se acercaron), pero es que para eso tendrían que disfrazarse de otra cosa. Con su séptimo disco Foals nos invitan a vivir el momento, dejar que todo fluya y pasárnosla bien, pero sin ellos olvidarse de quienes son. El tiempo dirá si se asentarán acá o únicamente han querido salir a tomar aire, por lo pronto, el disco sin deslumbrar, se disfruta. Siguen siendo una de las bandas más interesantes y creativas de los últimos quince años, aunque el mundo no se entere...
Esta vez no hablaré de "lo mejor", más bien de aquellos discos que en lo personal más disfruté durante 2019. Una mención honrosa y doce álbumes que me hicieron el año.
Mención honrosa del año
Dido: "Still on my mind"
"No sabemos cuanto se tomará Dido para una siguiente entrega, sin embargo, mientras sus regresos continúen poseyendo este grado de honestidad y calidad, bienvenido será la cantidad de tiempo que la artista desee tomarse. Por lo pronto, nos quedamos con este regalo para disfrutar un largo rato... aunque el mundo no se entere"
"Sin la presión de tener que meter melodías reconocibles en sus discos el inglés ha sabido valientemente salirse con la suya, porque donde cinco años atrás nos hizo dudar esta vez ha triunfado absolutamente"
"Si cuatro años atrás muchos pensamos que con Rebel heart la vocalista había tocado techo, pues a callar, que las ansias de expresar y reinventarse han podido más..." Reseña acá
10. Mayhem: "Daemon"
"Ejecutado con precisión técnica y armando un global que no tiene desperdicio, son diez canciones que cuentan con una producción nítida y que logra darle un baño de frescura a Mayhem, y no es que sus álbumes anteriores hubiesen estado mal pero esta bofetada de buen metal suena efectivamente renovadora"
"A favor cuenta el que si bien la fórmula es similar, esta ha sido pulida y mejorada para esta ocasión, y donde su antecesor se volvía algo difícil de seguir acá han sabido incorporar temas veloces y acortar la cantidad de canciones a modo de volver más llevadero el asunto. Nada falta ni sobra en estos 38 minutos de música, lo cual tras treinta años de carrera no es poco decir" Reseña acá
8. Sharon Van Etten: "Remind me tomorrow"
"Estamos sin ninguna duda frente al mejor álbum en la carrera de Sharon Van Etten, uno que continúa dando muestras de crecimiento y ciertamente la sitúan definitivamente entre las compositoras más talentosas del presente"
"La sensación que nos deja es la de entregar varias de las mejores canciones ha compuesto en su carrera además de entregar un conjunto que fuera de confirmarla como una artista única en su especie también la muestra madura y dueña de su momento, creativa y clara en cuanto a intenciones"
"A estas alturas del partido cabe la reflexión: a día de hoy Foals no han sido capaces de entregar un mal disco (ni siquiera del montón) y muy por el contrario, no paran de crecer"
"Una fórmula que ha sabido abrirse camino y frente a la que hoy no queda sino entregarse. Cohesionado de principio a fin, potente y envolvente en sus arreglos, intenso y emotivo en cuanto a interpretaciones, cualquier adjetivo tiende a quedarse corto"
3. Blood Incantation: "Hidden history of the human race"
"Se sitúa por sobre cualquier etiqueta, un disco conceptual, técnico y pensado al detalle pero que fluye de manera tan natural que lejos de agotar confirma a la banda como un absoluto imprescindible dentro de la escena metalera actual" Reseña acá
2. Devin Townsend: "Empath" "¿Qué más se puede decir respecto al genio de Townsend? Grandilocuente y dueño de un talento inagotable nos ha vuelto a regalar una maravilla (y ya van...)" Reseña acá
*Disco del año*
1. Abigail Williams : "Walk beyond the dark"
"Un disco que que impacta desde su cuidada producción (el trabajo suena realmente bien, sobretodo si lo comparamos con anteriores entregas del proyecto) hasta la apertura sonora que ostenta, paseándose a placer por diferentes aristas del mundo del metal y saliendo siempre bien parado" Reseña acá
Y bueno, muchas gracias a todos/as quienes visitan este humilde rincón que marcha semana a semana contra corriente de las tendencias. No renunciaré a escribir, pese a que no me cierro a la idea de lanzarme a otras plataformas, espero nunca dejar de escribir.
Bienvenida sea esta nueva década que se nos aproxima.
Tras un excelente álbum editado en marzo del presente año (con seguridad uno de los más sólidos que habremos oído en 2019) y que vino a confirmar el ascenso de una carrera notable por parte de Foals, cabía la incógnita respecto a este lanzamiento: ¿Por qué una segunda parte? ¿Era necesaria? ¿Llegaría a nosotros algo diferente? Y es que tras un disco tan notable como el mencionado, el riesgo de quedar por debajo en cuanto a nivel no era menor por lo que solo cabía cruzar los dedos y esperar a ver si la banda lograba mejorar lo que a simple vista parecía inmejorable.
Ahora, considerando el que la primera parte de Everything not saved will be lost sonó bastante limpia (para ser Foals, digamos), con un enfoque más introspectivo que lo habitual, era de esperar que en esta entrega llegasen a nosotros los temas más rockeros del global, aquellos que conectan con cosas como ‘What went down’ (la canción) y no tanto con ‘Mountain at my gates’ (por mencionar dos ejemplos del pasado de la banda). Y así ha sido. Basta oír la partida a cargo de ‘The runner’ para confirmar que el asunto esta vez viene más sucio, directo y golpeado, incluso entregando espacio para un fresco solo de guitarra en el cierre de la canción. Más adelante cosas como ‘Black bull’ o ‘Like lightning’ insistirán con su energía desbordante sobre el mismo concepto, con un Yannis Philippakis dejándose la garganta en cada estrofa o coro. Los ripios, sin embargo, no tardarán demasiado en aparecer. Entre las mencionadas oiremos dos que perfectamente podrían haber entrado en la primera parte de marzo aunque entendemos quedasen fuera ya que poseen un nivel más bajo, me refiero a ‘Wash off’ o ‘Dreaming of’.
Entrando en el nudo del álbum, este ir y venir comienza a dar muestras de (temprano) agotamiento y a hacer realidad nuestros temores previos: que las canciones no acaban de estar a la altura. Lo cual se confirma con ‘10.000 feet’ o ‘Into the surf’, relleno absoluto que además no conecta en absoluto con aquello que el disco prometió durante su primera mitad, simplemente son canciones corrientes de Foals. Tampoco los diez innecesarios minutos de ‘Neptune’ mejoran la experiencia por lo que nos quedamos finalmente frente a un disco que roza el “correcto” y queda enano al lado de su primera parte, un complemento que queda corto.
Una de las buenas bandas de la presente década está de regreso. Vuelven con su quinto álbum dividido en dos, es decir, con una primera parte que ha visto la luz en marzo del presente año y otra que llegará a nosotros unos meses más adelante. En este sentido, y en palabras de la propia banda, Everything not saved will be lost es un disco marcado por el peso de sus canciones las cuales intentan reproducir la energía que Foals derrocha en sus directos. Y bueno, con el álbum entre nosotros no podemos sino estar de acuerdo con dichas afirmaciones además de confirmar el ascendente camino que la banda continúa sosteniendo entrega tras entrega.
Nos encontramos así con un álbum repleto de puntos a favor, nueve canciones + una intro que no poseen desperdicio (nada huele a relleno en esta ocasión), estructuras bien pensadas que no apuestan por la inmediatez sino más bien se ayudan de una sucia producción para lanzarse en la búsqueda de ambientes oscuros e inquietos de la mano de un sonido marcado por baterías que golpean duro y teclados que en todo momento están ahí, tanto en el background como en un primer plano. Para muestra la partida a cargo de 'Moonlight', que funciona como la clásica introducción que poco a poco emerge hasta desembocar en los seis reveladores minutos de 'Exits', que con sus percusiones + elementos electrónicos se muestra tan áspera como interesante. Posteriormente, en una linea más contagiosa se mueve la pasada por 'White onions' + 'In degrees', las cuales apuestan por un sonido más dinámico/bailable/pop que evidentemente pretende restarle densidad a lo que veníamos oyendo, para cerrar la primera parte con 'Syrups', otra que bajará las revoluciones para poco a poco ir encontrando fascinantes explosiones.
En el nudo del trabajo 'On the luna' nos volverá a regalar un par de minutos de pura energía para luego dar pie a la juguetona 'Cafe D'Athens', que conquista entre percusiones y electrónica. En la recta final 'Sunday' comenzará en plan balada para luego regalar exquisitos pasajes de intensidad y (nuevamente) electrónica desatada para acabar cerrando el boliche con 'I'm done with the world', la verdadera balada del disco, sensible y delicada.
A estas alturas del partido cabe la reflexión: a día de hoy Foals no paran de crecer. Con Everything not saved will be lost (Part 1) se han anotado con el que probablemente debe ser el mejor disco de su carrera y sin lugar a dudas uno de los grandes álbumes que habremos oído en este 2019, un disco sesudo, profundo e intenso que ha sabido llevar el sonido de la banda hacia un nuevo lugar. Que decir, una maravilla de banda. Estaría bueno que el mundo comenzase a darse por enterado...
Lo debía. Los 15 discos que más disfruté en 2015. Sin demasiado bla bla previo, voy por ellos...
15. Marina and the diamonds // Froot.Si este fuese un ranking de mujeres extraordinariamente sensuales, Marina estaría en el número 1, sin embargo, acá estamos para hablar de música y ahí su álbum fue el mejor disco pop que oí en todo el año. Merece estar acá.
14. John Grant // Grey tickles, black pressure.Crudo, visceral, lúcido y con su siempre singular sentido del humor. John Grantvuelve a enfrentar sus fantasmas componiendo y exponiendo (sin demasiada poesía) su sentir.
13. Christina Rosenvinge // Lo Nuestro. La española no la tenía nada de fácil pero no tan solo ha cumplido, sino que se ha dado el gusto de ir mucho más allá de lo esperado, consolidando de paso su enorme presente.
11. The Maccabees // Marks to prove it. Encuentran su mejor disco a la fecha, un álbum ameno, bien compuesto e individualmente potente, repleto de muy buenas y emocionales canciones.
10. Paradise Lost // The plague within. Tras veinticinco años de carrera y trece álbumes bajo el brazo, no deja de ser grato presenciar el segundo aire que esta banda vive desde hace casi una década. Son leyendas y con The plague within confirman el excelente momento por el que pasan.
09. Camila Moreno // Mala madre. Cierra el círculo que Panalabrió tres años atrás, entregándonos esta vez lo que esperábamos de ella: un disco redondo, sin ripios.
08. Panopticon // Autumm eternal. Una muestra impecable del nivel al que la música extrema hoy ha sido capaz de llegar, conjugando la agresividad y oscuridad característica del black metal con ambientes que deambulan entre el caos y la tranquilidad, generando contrastes impecables y emociones por montón.
06. Foals // What went down.Si hasta ahora Foals habían dado gratas señales me parece que con este, su cuarto álbum, finalmente han dado el salto cualitativo que necesitaban para abandonar la categoría de "promesa". Foals es una realidad y el talento que desborda.
05. Leprous // The congregation. La última maravilla del metal progresivo continúa dando señales de un nivel envidiable. Son de lo más grande del metal actual.
04. Baroness // Purple. Por múltiples circunstancias era uno de los discos más esperados del año y, pese a llegar cuando 2015 acababa, no cabe duda de que estuvo a la altura. Una joya.
03. Steven Wilson // Hand. Cannot. Erase. Lejos de la frialdad que algunos suelen atribuirle al género progresivo Wilson logra con su disco emocionar y conmovernos al punto de sentirnos afortunados de poder disfrutar de su talento en plenas condiciones.
01. Florence & the machine // How big, how blue, how beautiful. Había que presenciar si esta mujer era capaz de enfrentar las expectativas tras un par de discos tan sólidos como fueron Lungs y Ceremonials. Y precisamente aquella presión fue la que introdujo a Florence Welch en un espiral de abusos que acabaron desembocando en su más reciente maravilla. 2015 la consolida como una de las compositoras más iluminadas de nuestra generación.
Los adelantos hablaban de un álbum potente, sin embargo, había que verificar si se repetía el fenómeno de 2013, año en que Foals entregó Holy fire, un disco que prometía muchísimo tras la fantástica 'Inhaler' pero acabó cayendo en un sonido bastante convencional. Y bueno, con el álbum entre nosotros desde hace unas cuantas semanas me parece que ya estamos en condiciones de confirmar sensaciones, las cuales se podrían resumir desde ya en dos lineas: What went down es el mejor trabajo en la carrera de Foals y sin ninguna duda uno de los puntos altos que oiremos durante este 2015.
La evolución que Foals insinuó en Holy fire acá se ha consolidado, demostrando un nivel de crecimiento importante y verificando el que la banda posee pasta para cosas mayores. Las tres primeras por si solas son muestra clara de lo que menciono, acá la banda es capaz de deambular por múltiples sonidos y en cada uno de ellos salir bien parada. 'What went down' (la canción) es una descarga de energía impresionante, una canción visceral, agresiva y llena de vida, un tema que impacta de entrada gracias a su potente dinámica. Mucho más amena y limpia sonará 'Mountain at my gates', con un subidón exquisito hacia el cierre del tema, mientras que en 'Birch tree' el asunto sutilmente invitará al movimiento, conectando un tanto con el sonido de los primeros discos de la banda. Los primeros quince minutos de disco son manjar del bueno, sin embargo, el asunto esta vez no se quedó sólo hasta ahí, lo cual es meritorio y marca un claro punto de diferencia respecto a los antecesores.
Sonará a continuación 'Give it all', tema que se internará en ambientes más calmos explotando en teclados al llegar a los coros para luego retomar la dinámica con la excelente 'Albatross', otro de los grandes momentazos que nos regala el álbum con un par de minutos finales explosivos y soberbios. Convence de igual forma el rock de 'Snake oil' y la juguetona 'Night swimmers', tras esta el disco nuevamente bajará las revoluciones con 'London thunder' (grata balada),mientras que hacia el final el asunto vuelve a volar alto con el intenso pop de 'Lonely hunter' y los desaforados ambientes de la épica 'A knife in the ocean'. Todo gran disco debe tener un final acorde y What went down lo encuentra en la mencionada, toda una joya.
Si hasta ahora Foals habían dado gratas señales me parece que con este, su cuarto álbum, finalmente han dado el salto cualitativo que necesitaban para abandonar la categoría de promesa. Foals es una realidad y el talento que desborda What went down es la prueba innegable de aquello, un álbum diverso, maduro, de mucha energía y compuesto por grandes canciones. De lo mejor que seguramente nos dejará 2015.
¿Canciones? 'What went down', 'Mountain ay my gates', 'Albatross' y 'A knife in the ocean'.
Existiendo tanta banda indie por estos tiempos, lo de Foals pasó casi desapercibido frente a nosotros durante los últimos años. En 2008 debutaron con Antidotes, un trabajo marcado por punzantes guitarras y teclados que invitaban al movimiento, un buen álbum debut pero que abusaba de aquella fórmula, una además utilizada no por pocas bandas por aquellos años. De ahí que el continuista Total live forever (2010), pese al trabajo de ambientes algo más densos, tampoco ampliase demasiado el radio de llegada de la banda. Aquel fue otro disco correcto de Foals, en lo suyo aceptable, pero no lo suficientemente brillante como para destacar con claridad dentro de la escena. El caso es que tres años se han tomado para entregarnos Holy fire, su tercer álbum, esto nos habla de un disco cuidadosamente pensado y trabajado, un disco que debería definir de una vez por todas a la banda. En ese sentido, Holy fire es diverso y, como buen tercer álbum, da pasos hacia adelante respecto a sus antecesores, metiéndole básicamente más caña y rock al sonido.Hay elementos de Antidotes, también de Total live forever pero también exploran sonidos nunca antes revisados por la agrupación.
El álbum comienza muy experimental gracias a la instrumental "Prelude" pero rápidamente se pasan al rock de "Inhaler", sacándole partido como nunca a la potencia y estridencia de la banda. A esta le seguirá una dinámica y bailable "My number", en un evidente gesto dispuesto a mostrar diversidad en el trabajo. Con esta última la banda vuelve a sonar divertida como en sus comienzos y en una linea similar aparecerán cosas como "Bad habit" o"Everytime", haciendo el tradicional juego de guitarras + percusiones de Foals. Un poco más oscura sonará Late night", en una tendencia se mantendrá, es decir, ambientes generados por una fuerte base de teclados ("Milk and black spider", "Stepson"), baterías muy sucias y guitarras que marcan los tiempos ("Providence", "Out of the woods").
Sin ser Holy fire un mal disco creo que la banda sigue en deuda a la hora de armar un álbum redondo, acá aquello que se insinúa durante sus primeros 10 minutos da pie para pensar que Foals puede generar algo realmente grande, sin embargo, hasta ahora se mantienen como una buena promesa.
2025: Una Nueva Derrota.
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Tras la derrota en el plebiscito constitucional de 2022 no quise más con la
política por un buen rato. Dejé de escribir acá por lo mismo. El escenario ...