lunes, 23 de febrero de 2026

Kreator: Krushers Of The World (2026)

 "Limitados y poco inspirados..."

Para bien y para mal, no debe haber público más conservador en la tierra que el metalero. De ahí que bandas clásicas como Kreator tengan poco y nada de margen de acción. En lo concreto los alemanes osaron casi treinta años atrás el respirar fuera del thrash, recibiendo enormes críticas y desprecio por parte de su fanaticada (como ha ocurrido con cualquier banda del género que haya intentado hacer algo diferente), por lo que llegado el nuevo siglo (y la guitarra de Sami Yli-Sirniö) decidieron retomar la senda clásica mediante el aplaudido Violent revolution (2001) y desde ahí repetir el plato una y otra vez. Se han sucedido en estos veinticinco años por tanto una serie de álbumes que apuntan a donde mismo, a veces con más ideas, a veces con menos, y bueno, este Krushers of the world no escapa a dicha idea, un disco de thrash en general correcto, efectivo, producido de manera impecable por Jens Bogren y ejecutado con exquisita precisión. Dicho lo anterior, es más de lo mismo e incluso menos inspirado que en otras ocasiones. 

A Kreator hay que darles al menos que se toman cierto tiempo entre cada lanzamiento (cuatro a cinco años viene siendo la tendencia desde 2001) por lo que los alemanes no alcanzan a agotar con lo suyo y estas dosis de velocidad y afiladas guitarras suelen venir bien, el problema que esta vez les juega totalmente en contra es que varias de estas canciones suenan de manual, en absoluto piloto automático y realmente con poco y nada novedoso que decir más allá de encontrar algún pasaje que en sus conciertos debería funcionar. Ocurre en la partida con 'Seven serpents', que acelera a fondo dejando espacio en su recta final para que el público participe con algún "Eh! eh! eh!", mientras que en 'Satanic anarchy' (¡qué letras más adolescente, por favor!) o 'Krushers of the world' el asunto apostará fuerte con los coros melódicos, acercándose al powermetal de bandas tipo Powerwolf en esta última. Y así, que volverán a meterle velocidad al disco en el nudo mediante 'Tränenpalast' + 'Barbarian' + 'Blood of our blood' pero todo suena demasiado maquillado, al punto de que algo como 'Combatants' cae directamente en la caricatura. 

Retomo la idea inicial: ¿es culpa de la banda o de sus fans que castigan tan duramente la exploración? Finalmente Kreator se han visto limitados a tener que estar tocando la misma tecla una y otra vez para sobrevivir. En ese camino, para álbumes de thrash realmente interesante siempre podremos volver a algo como Phantom antichrist (2012) e incluso a los posteriores. Esto a diferencia de un Krushers of the world que más bien parece ser el típico álbum publicado porque "ya tocaba" y está la necesidad de salir de gira por festivales. 

¿Canciones? 'Krushers of the world' y poco más.

5/10
Nada muy especial...


Otras reseñas de Kreator:
2017: Gods of violence

sábado, 21 de febrero de 2026

Soen: Reliance (2026)

 "Todo fríamente calculado..."

Respecto a Soen, nuestros peores temores se han vuelto realidad: tal parece que ha llegado la hora de bajar las expectativas. Se intuía tras Memorial (2023) el que la banda se había estancado, que se habían conformado con replicar y simplificar las fórmulas alcanzadas en la pasada por Lotus (2019) + Imperial (2021) , y bueno, aquellas sensaciones se confirman mediante este nuevo Reliance, un álbum correcto que encuentra uno que otro momento grato pero en general navega sobre aguas totalmente conocidas y seguras, dígase: otro disco de producción limpia, ejecutado con precisión pero donde el peso siempre suena contenido, sin desates ni arranques sorpresivos. Todo fríamente calculado. 

En contra juega totalmente la partida del álbum, 'Primal' + 'Mercenary' son dos canciones absolutamente olvidables, medios tiempos que llevan peso en su andar pero que se limitan a desarrollar estructuras obvias que llegando al coro te han entregado todo lo que tenían. En dicho sentido la cosa mejora con 'Discordia', que si bien se plantea como otra balada de manual, al menos a medio tema introduce un quiebre de bajo + guitarras + teclado que te recuerda que quienes interpretan acá son humanos y no máquinas, lo mismo con 'Axis' y la aceleración que propone. Lo anterior vaya que se agradece, sin embargo, rápidamente el disco retomará su tendencia a las baladas con peso en otra monótona pasada por 'Huntress' + 'Unbound', dos que definitivamente te terminan de sacar de un disco donde todo lo que resta en realidad da igual, que esto no va a repuntar. Y si, que 'Indifferent' está bonita (solo incluido) pero es muy poco para un trabajo que constantemente se conforma con repetir patrones y fórmulas. 

Todo parece indicar que Soen se ha transformado en una de esas bandas que tras haber encontrado una propuesta en sus primeros álbumes han decidido conscientemente estancarse ahí, repitiendo el mismo álbum una y otra vez. El problema es que hoy existe demasiada buena música (y particularmente en el mundo del metal) como para seguir atentos a una banda que tan joven decidió dejar de crecer.

¿Canciones? 'Discordia' , 'Axis'.

5/10
Nada muy especial...


Otras reseñas de Soen:

miércoles, 18 de febrero de 2026

Robbie Williams: Britpop (2026)

 "Inofensivo..."

No deja de ser curioso el fenómeno de Robbie Williams, un tipo que en veinte años pasó de ser una figura reconocida (allá por el inicio de los dosmiles) a la absoluta (y quizás injusta) irrelevancia, al punto de que generaciones actuales prácticamente no le conocen. Eso a pesar de haberlo intentado prácticamente todo, incluido un regreso esporádico a Take that por allá por 2013 o un bio pic protagonizado por un mono en 2024. Pero nada ha resultado, el pop actual continúa mostrándose arisco con el inglés y quizás por eso ha querido regresar con este álbum, uno que remite desde su título y sonido a treinta años atrás, a aquellos tiempos cuando el llamado britpop reinaba y donde Robbie era una figura apetecida por el mercado. Nos entrega así once canciones bastante orgánicas, marcadas por el pop de banda, arreglos pomposos que centran su fuerte en las melodías y coros, algo muy "a la antigua", digámoslo. 

Dicho lo anterior, Britpop debe ser también el disco más rockero en la carrera de Robbie Williams, esto entre canciones que apuntan a las guitarras directas pero que cargan con un problema: se quedan a medio camino de todo. Esto pues gran parte los temas se instalan en un terreno absolutamente inofensivo y en exceso meloso. No hay mal rollo acá, tampoco garra ni desangre. Las comparaciones son odiosas pero los clásicos del vocalista precisamente remitían a aquello ('Angels' y 'Feel', claros ejemplos). Las melodías acá están pero falta la fuerza y un claro ejemplo de esto es la partida mediante 'Rocket' (junto a una leyenda como Tony Iommi), un single impostadísimo donde Robbie se disfraza de rockero repitiendo demasiadas veces ese "I just wanna be your rocket" en una canción que finalmente luce como una jugarreta simpática pero no mucho más. Más adelante volverá a ocurrir algo similar en 'Bite your tongue', aunque esta centra su gancho en el trabajo de batería. En dicho sentido donde mejor luce el álbum es en algo como 'Spies', un medio tiempo sobrio donde el vocalista pareciese encontrar su punto melódico, mientras que las referencias noventeras aparecerán en algo como 'Pretty faces', que posee un comienzo que emula el 'Song 2' de Blur, así como en 'Cocky' + 'All my life', dos que perfectamente podrían aparecer en algún álbum de Liam Gallagher

El resto complementará con la balada 'Human', que cuenta con la curiosa colaboración con el dúo mexicano Jesse & Joy, un arranque synth pop en 'Morrissey' (muy pobre como canción y cuyo único atractivo/morbo es la referencia al mítico vocalista de The smiths) y idas a las cuerdas en el cierre mediante 'It's ok until the drugs stop working' + 'Pocket rocket', finalizando así un disco que no pareciese jamás encontrar el punto. 

Robbie Williams no va a volver a ser relevante con este disco aunque a su favor esta vez tampoco pareciese haber sido su objetivo. Britpop cuenta con alguna canción atractiva y el resto se mueve dentro de la conformidad. Considerando que había poco que perder quizás algo más de riesgo no le habría venido mal...

¿Canciones? 'Spies' y 'Cocky'. 

6/10
Bueno, cumple...

sábado, 14 de febrero de 2026

Megadeth: Megadeth (2026)

 "Despedida irregular..."

Se anticipó como el último álbum de Megadeth, como el fin de la leyenda. El tiempo dirá si esto efectivamente será así o queda gasolina en el tanque como para algo más por parte de Dave Mustaine. Ahora, dicho lo anterior, previo a cualquier análisis la pregunta se debe realizar: ¿Qué esperar de un disco de la banda a estas alturas? Porque digámoslo en simple, Mustaine ya hizo lo que debía. Demostró al mundo entero su valía tras su salida de Metallica cuarenta años atrás mediante una seguidilla de álbumes históricos rebosantes en un thrash incontestable, una pasada notable a los años noventa... y ya. Pues todo sea dicho, el guitarrista desde siempre ha caído en el problema de la sobre productividad. La lógica del disco cada dos o tres años agota a cualquiera y la carrera de Megadeth ha sido víctima de aquello (sumado a una rotación constante de integrantes), por lo que en estos últimos veinticinco años fuera de la frescura de la pasada por United abominations (2007) +  Endgame (2009) es poco lo realmente memorable que les hemos oído. Y en esa línea este álbum homónimo no escapa a la regla. Nos encontramos acá con once canciones que en casi cincuenta minutos entregan un mix que oscila entre los típicos momentos acelerados de la banda y medios tiempos melódicos, el problema es que ni lo uno ni lo otro suena demasiado inspirado.

En el primer grupo de canciones, aquellas veloces que apuntan a un thrash afilado encontramos la partida con 'Tipping point', 'Let there be shred' o 'Made to kill', todas estas suenan bastante bien pero tienen el problema de no entregar nada que no hayamos oído antes en la carrera de Megadeth además de no complicarse demasiado en términos estructurales. Luego, en un terreno medio aparecerá la jugarreta 'I don´t care' que precisamente por su descaro y humor se deja oír, y finalmente tenemos un puñado de canciones que bajan las revoluciones y traen de regreso el espíritu melódico de un álbum como Cryptic writings (1997), ahí la más interesante de todas (principalmente por la aceleración en su segundo tramo) es 'Obey the call', sin embargo, el resto jamás encuentra la magia de antaño. 'Hey god?!' destaca como el diálogo sincero de un creyente con su fe pero en términos de arreglos no propone demasiado, 'Puppet master' es un plagio descarado del single noventero 'Almost honest' mientras que canciones como 'Another bad day' o 'I am war' son derechamente tediosas, repetitivas y aburridas. 

Mención aparte merece la "versión" (idéntica a la original todo sea dicho) de 'Ride the lightning' que Dave Mustaine decidió grabar en estudio e incluirla acá como bonus del álbum. Lo cual me parece una señal lamentable pues que el tema que cierra tu último disco y una discografía extensa de pasajes memorables e históricos, sea una canción de Metallica creo habla de un trauma no superado más que de otra cosa. Triste.

En fin, el último disco de Megadeth no se encuentra libre de las luces y sombras de un Dave Mustaine que construyó un proyecto por lo general irregular. Sus primeros brillantes diez años de carrera quedarán escritos con letras doradas en la historia del metal, eso no se lo quita nadie, sin embargo en adelante me parece el guitarrista y compositor siempre fue víctima de su necesidad por demostrar valía. Su despedida mediante este álbum homónimo no es un desastre pero en ningún caso regala algún pasaje memorable. Sad but true.

¿Canciones? 'Tipping point', 'Made to kill', y 'Obey the call'. 

6,5 / 10
Cumple y algo más...

jueves, 12 de febrero de 2026

Ulver: Neverland (2026)

 "Del pantano al amanecer..."

Abrimos el cajón de 2026 y lo hacemos con estas leyendas noruegas. Dueños de una carrera tan camaleónica como prolífica, Ulver han hecho de su obra una oda a la constante transformación y en dicho sentido, si hubiese que mencionar tres hitos dentro de la extensa discografía de la banda habría que detenerse en el fundacional Bergtatt (1994), que en plenos noventas les mostraba desarrollando un black metal atmosférico con elementos folk, luego en la aventura electrónica triphopera de Perdition city (2000) y finalmente en los acercamientos al synth pop esbozados en The assassination of Julius Caesar (2017). A este 2026 llegan, sin embargo, con una pérdida importante a cuestas. La muerte en 2024 del tecladista Tore Ylwizaker se ha dejado sentir en el sonido de la banda, la cual queda ahora conformada como trío y con Kristoffer Rygg como único miembro histórico del proyecto. El resultado es un trabajo instrumental que durante cuarenta minutos oscila entre momentos oscuros y reflexivos sumado a otros en donde se insinúan pasajes de mayor dinámica, generando así un continuo bastante equilibrado con uno que otro momento particularmente alto. 

Desde lo musical por tanto este Neverland se aleja del synth pop de los anteriores Flowers of evil (2020) + Liminal animals (2024) para abrazar el electrónica ambient mediante un conjunto que abre muy muy abajo para lentamente ir elevando las atmósferas. En dicho sentido la invitación para quien lea esto y se interese por el álbum es a lograr pasar de las tres primeras, que la banda ha armado el disco como una especie de pasaje lúgubre que antecede a la claridad. El tridente que abre por tanto es un verdadero pantano, diez minutos oscurísimos que sin lugar a duda representan el momento más arisco del disco. Curioso que hayan decidido abrir de esta forma pero bueno, que son Ulver, que les conocemos... 

Hay que atravesar ese momento, sin embargo, pues en adelante se ve la luz y el disco, nunca mejor dicho, amanece. Entrando al nudo por tanto aparecerán momentos bastante más activos, como la insinuación al baile que regalan en 'People of the hills' o una electrónica algo más agresiva en la pasada por 'They're coming! The birds!' + 'Hark! Hark! The dogs do bark'. Y si bien el disco volverá a sumergirse en un pozo oscuro en la apertura de la Cara B, nuevamente preparará sorpresas en la recta final mediante una dinámica 'Welcome to the jungle' y ese cierre precioso que se vive en 'Fire in the end', el tema más meloso del disco con una melodía al piano que suena conmovedora.

A estas alturas del partido bien sabemos que Ulver no concesiona con nadie su propuesta. Esta es música que invita a ser escuchada con detención. En su camino este Neverland carece de impacto inmediato pero si encuentra momentos muy bien logrados. Quizás se les ha ido la mano en ciertos pasajes con la oscuridad pero si lo que buscas es música que apueste por la vanguardia y se aleje de los cánones habituales, pues estos noruegos merecen de tu atención. 

¿Canciones? 'People of the hills', 'Welcome to the jungle' y 'Fire in the end'.

6,9 / 10
(Muy) Bueno.


Otras reseñas de Ulver:

lunes, 9 de febrero de 2026

20 Discos Para 2025


Se terminó enero, pude revisar algunos buenos discos que se me habían quedado en borradores, por lo que ya estoy en condiciones de cerrar 2025 con mi tradicional lista de álbumes que en lo personal más disfruté durante el año y aquellos que recomiendo a todo quien pase por acá. Vamos allá...

20. Yungblud: "Idols" 

"Un disco sólido en términos individuales y cohesionado como conjunto, un álbum que se esfuerza por no responder a estándares actuales, sonando incluso a otra época"
Reseña acá 

19. Natalia Lafourcade : "Cancionera" 
"Durante poco más de una hora se viste de cantora popular para reivindicar esta figura así como su eterna fascinación: la canción latinoamericana"
Reseña acá

18. Turnstile : "Never enough" 
"Sostiene el rock de su antecesor pero eleva las cotas creativas sonando aún más diversos y frescos"
Reseña acá

17. Ethel Cain: "Willoughby Tucker, I will always love you" 
"Nos ha entregado un trabajo de tono personal que responde unicamente a sí misma, con un montón de excelentes letras y arreglos desafiantes"
Reseña acá

16. Soulfly: "Chama" 
"Max Cavalera no se conforma con solo cumplir y ser mera nostalgia, el tipo es presente y ahora junto a su hijo es capaz de agigantar aún más su legado"
Reseña acá

15. Sadist: "Something to pierce" 
"Han sido capaces de complementar el peso y la técnica de su sonido con una serie de estructuras dinámicas, un trabajo de percusiones tremendamente diverso, además de atmósferas tétricas propias de su identidad"
Reseña acá

14. FKA Twigs: "Eusexua"

"Acá hay vanguardia, oímos a una artista expresar un sentir, transmitir una experiencia ligada a lo que significa no solo sobrevivir en la vida nocturna sino que experimentar el auto conocimiento en ella"
Reseña acá

13. Igorrr: "Amen" 
"Un conjunto de doce piezas que deambulan a placer por el amplio abanico ecléctico que Igorrr suele proponer, más lejos eso si de la electrónica y más cerca tanto de los aspectos sinfónicos como del metal"
Reseña acá

12. Dijon: "Baby" 
"Centra su fuerza en una sucia producción, en el atrevimiento de los arreglos y propuesta sonora más que en los enganches individuales"
Reseña acá

11. Candelabro: "Carne, deseo y voluntad" 
"Canciones extensas, desestructuradas, donde la instrumentación juega entre intensidades que fluctúan constantemente y se encuentran puestas al servicio del mensaje que se entrega"
Reseña acá

10. Milo J: "La vida era más corta" 

"Más allá de cualquier prejuicio ha logrado armar un disco lleno de idas y vueltas interesantes, colaborando con artistas de ayer y hoy logrando impregnar al trabajo de profundidad"
Reseña acá

9. Bad Bunny: "Debí tirar más fotos" 
"Un álbum que transmite la sensación de estar frente a un artista que (ahora si que si) hace lo que le da la gana, que ha encontrado un nombre, una identidad y se encuentra a otro nivel respecto a cualquiera de sus pares"
Reseña acá

8. Messa: "The spin" 
"El álbum es regular, no tiene canción que baje de la excelencia, todas funcionan y transmiten a la perfección hacia donde ha querido ir la banda"
Reseña acá

7. Coroner: "Dissonance theory" 
"Se han esforzado acá por entregar un conjunto por sobre todo contundente, que suena crudo pero tremendamente prolijo al mismo tiempo"
Reseña acá

6. Kazea: "I.Ancestral" 
"Un mix entre una serie de estilos, abriendo el abanico y esparciéndose entre momentos cargados al post rock, coqueteando con el peso del slugde aunque siempre de la mano de un desate irreverente post punk"
Reseña acá

5. Deafheaven : "Lonely people with power" 

"La sensación es que la banda ha encontrado su punto y que lo hacen además sin recurrir al auto plagio, tomando elementos del camino recorrido para construir algo nuevo"
Reseña acá

4. 1914 : "Viribus unitis"
"La banda no desea caricaturizar la guerra y menos glorificarla, muy por el contrario lo que buscan es transmitir el grito desesperado de una tierra que no termina de sufrir, incluso en pleno 2026"
Reseña acá

3. Abigail Williams: "A void within existence" 
"Siete canciones que durante cuarenta y cinco minutos abrazan un sonido tan violento como oscuro e incluso aterrador, esto enmarcado en piezas ejecutadas y producidas de manera impecable, sin segundo de relleno o desperdicio"
Reseña acá

2. Havakruunu: "Tavastland" 
"Black sucio, afilado y rabioso (como debe ser), con fuertes dosis de paganismo pero incorporando esta vez un condimento heavymetalero que les honra y distingue"
Reseña acá

*DISCO DEL AÑO*

1. Imperial triumphant : "Goldstar" 
"Mixtura que oscila entre una violenta oscuridad y el caos interpretativo, aunque esta vez complementada con momentos ligeramente melódicos y pasajes incluso emocionantes"
Reseña acá

¿He hecho justicia con mis propios gustos? Puede ser pues tanto en 2020 como 2022 Imperial Triumphant se me quedaron en el segundo lugar en cada respectivo conteo. Esta vez de manera espontánea Goldstar me ha parecido lo mejor que han grabado, la cima de su sonido. 

Y bueno, ahora si que si, vamos con 2026...

sábado, 7 de febrero de 2026

Fleshvessel: Obstinacy - Sisyphean Dreams Unfolded (2025)

 "Exquisitamente extraño..."

Última reseña de 2025. Aunque no por eso menos importante...

Lo he escrito muchas veces acá y lo reitero: el metal vive años increíbles. Y quienes continúan estancados en la nostalgia de treinta o cuarenta años atrás se lo pierden. Lo anterior a propósito de Fleshvessel, quienes regresan con su apenas segundo álbum de la mano de un death metal crudo, caótico y podrido pero que goza de una serie de elementos experimentales y de avant-garden que transforman al viaje en algo tan especial como atractivo. Y es que lo dicho, estamos ante un trabajo que desde un comienzo no entrega medias tintas, un disco compuesto por solo cuatro canciones, todas muy extensas y diversas, armando un compendio de casi cincuenta minutos que como continuo resulta exquisitamente extraño.

Por tanto y como es de esperar en este tipo de discos, las cuatro piezas que Fleshvessel proponen funcionan cada una como una obra en si misma, aunque a la vez cuentan con ciertas características transversales comunes. En todas encontramos momentos donde se desarrolla un metal desenfadado (por lo general al inicio de cada canción) realizando una especie de diálogo entre las dos vocalizaciones con que cuenta la banda: el clásico gutural con una especie de "voz de bruja" (no se me ocurre mejor manera para definir lo que se oye). Sin embargo, lejos de quedarse en lo anterior cada canción poseerá una estructura cambiante, en 'Mental myiasis', por ejemplo, entregarán una especie de relato de cuento de terror, esto con pianos y flautas de fondo, mientras que 'Am' (de trece minutos) poseerá unos aires progresivos más marcados yendo y viniendo constantemente en cuanto a tiempos e incluso entregando un momento claramente melódico en sus guitarras (en el minuto seis). 'Cessation fixation' será una que desde un comienzo apostará por la atmósfera de suspenso para lentamente ir desatando el caos y donde las voces agudas emulan más bien a una especie de King Diamond, algo que volverá a repetirse en los dieciséis minutos (!!!) de 'It lurched from a chasm in the sky', en esta con la novedad de que van metiendo unos gratos teclados pasados los cinco minutos de canción. 

Lo de Fleshvessel claramente apuesta por la vanguardia dentro del metal. Su segundo disco es un "lo tomas o lo dejas", pues acá no hay concesiones. La técnica está pero el encanto está puesto en los coqueteos con el constante caos y desestructura que transmiten cada una de estas canciones. A ratos puede que el plato resulte excesivo pues son demasiados los elementos y cambios presentes en cada canción, cansando inevitablemente a cualquier auditor. Ahora, entendiendo el contexto sonoro donde se mueve esta banda, el resultado no deja de ser notable.

¿Canciones? 'Am' y 'It lurched from a chasm in the sky'.

7,9 / 10
¡Muy bueno!