domingo, 22 de marzo de 2026

He Visto A... Marina (17/3/2026)

 "Sueño cumplido..."

A la galesa Marina la vengo siguiendo desde hace una década, la conocí en los tiempos del exquisito Froot (2015) y durante todo este tiempo he podido vivenciar el fenómeno "under" que ha generado como artista, digamos, una que por diversas razones acabó quedándose abajo del mainstream, luciendo más bien como una vocalista que oscila entre la vanguardia y lo alternativo. Algo similar a lo ocurrido con otros nombres como Janelle Monáe o Jessie Ware, maravillosas y talentosas ambas pero lo mismo: destinadas a ser gusto de solo unos pocos. El caso es que Marina había venido a Chile en estos años pero siempre en el marco del festival Lollapalooza, nunca con un show propio y por lo mismo, jamás la había podido ver en vivo (no iba a pagar esa cantidad de dinero solo por verla a ella). Sin embargo, no hay plazo que no se cumpla y en este 2026 finalmente se dio el milagro: se confirmó fecha. Y este pasado martes 17 de marzo ahí estuve, en el pequeño Teatro Coliseo cumpliendo un sueño. 

Este teatro yo lo conocía, estuve años atrás ahí "viendo" a los uruguayos del Cuarteto de Nos. Las comillas son intencionadas pues esa vez pagué una platea alta y desde donde no se ve un carajo. Solo oí el show. Por lo mismo, esta vez decidí ir a la cancha, mi idea era poder verla de cerca y también vivir el show físicamente. Finalmente a las 21 hrs en punto Marina hizo presencia entregando un show de hora y media, un espectáculo bastante compacto dividido en distintas fases que se manifestaban en pantalla. La idea de Marina para esta gira era el armar una fiesta pop (en concordancia con el espíritu de su más reciente disco), y por lo mismo la vocalista realizó un recorrido centrado principalmente en dos etapas: su último álbum Princess of power (2025), del que interpretó siete canciones en total (digno de aplauso el que defienda su material con tanta convicción), y sus inicios expresados en la dupla The family jewels (2010) + Electra heart (2012), que entre ambos concentraron cuatro temas de la lista. Para el resto hubo poca mención, una canción de mi amado Froot (2015) y una de Ancient dreams in a modern land (2021). Del su fallido Love + fear (2019), nada. 

El sonido del show estuvo impecable, al menos desde cancha, y el desplante de Marina fue de mucha entrega, con un trabajo físico y vocal imponente. Del ambiente ni hablar, al ser un recinto pequeño repleto de solo fans el asunto fue una verdadera fiesta en donde cada canción fue coreada al detalle. Como único "pero" al concierto tendría que mencionar el que me decepcionó un tanto el que la vocalista no realizase NINGUNA mención a que este era su primera vez en Chile con un recital propio. En dicho sentido, algún regalito para su público no habría venido mal. Se entiende que la banda no ha tenido tiempo de ensayar nada extra y ella debe estar agotadísima haciendo un concierto por noche prácticamente (el 12 en México, 14 en Argentina, 15 y 17 en Chile, 19 en Colombia), viajando constantemente, pero alguna canción a capella incluso podría haber sido. Algo que se saliese del libreto. 
Pero bueno, eso último es solo buscarle la quinta pata al gato pues el concierto objetivamente fue impecable, todo sonó como debía y Marina en esa hora y media realmente lo dio todo, cumpliendo el sueño de muchisimos(as). 

Lo que sonó:

Partida activa: 'Princess of power'  + 'Are you satisfied?' + 'Cupid's girl' + 'Hermit the frog' + Bubblegum bitch'. 
Primera pausa: 'I am not a robot' + 'Adult girl' 
Subidón: 'Butterfly' + 'Everybody knows I'm sad'  
Segunda pausa: 'Hello kitty' + 'Man's world'
Sección fiesta + baile: 'Metallic stallion (enlazada con 'Hung up' de Madonna) + 'Froot' + 'Cuntissimo' 
Recta final: 'Key to the castle' + 'Rollercoaster' + 'Final boss' + 'Primadonna' + 'I <3 you' 

Sonido: 9 
Interpretación: 10 (Sin ripios. Física y vocalmente. Y ojo que no es menor que cante. Mira que en el mundo del pop actual prácticamente todas las vocalistas hacen playback. Marina es de las pocas excepciones)
Puesta en escena: 7 
Complementos: 8 (Sobria. Solo una pantalla tras el escenario que iba mostrando las etapas del show)
Lista de temas: 7 (Muy centrado en sus dos primeros discos y el más reciente. Se habría agradecido algún cambio considerando que dos días antes había estado en Lollapalooza y todos pudimos ver cual era la lista)

viernes, 20 de marzo de 2026

Exhumed: Red Asphalt (2026)

 "Violento y podrido..."

Viene bien de vez en cuando disfrutar de un álbum de metal a la vieja usanza, que es lo que una banda como Exhumed viene entregando desde hace nada más y nada menos que treinta años, siempre de la mano de un death tan violento como podrido. No hay intención alguna por tanto en esta banda de "evolucionar" y tampoco es que lo necesiten, disco a disco se las siguen arreglando para mantener a tope la bandera del género, a ponerle música a historias tan retorcidas como terroríficas y de ahí claramente no pretenden salir. En el caso de Red asphalt, cuyo concepto está ligado a los accidentes de tránsito (de ahí su nauseabunda portada y títulos de canciones), la banda se entrega durante treinta y seis minutos en picada hacia lo que mejor saben hacer: conjugar velocidad y brutalidad en dosis equivalentes.

Desde un comienzo entonces el disco apunta hacia un sonido acelerado, directo y efectivo, intercalando pasadas muy veloces  frenéticas en canciones como 'Unsafe at any speed', 'Shock trauma', 'The iron graveyard' o 'Signal thirty' con otras que ayudan a que el disco respire un tanto, ahí lucen 'Red asphalt' (la canción), 'Sholvedhead' o la excelente 'Crawling from the wreckage' (la más interesante de todas gracias a ese exquisito sonido de bajo). La banda se muestra siempre en plena forma, la producción como era de esperar es sucia y cruda mientras que las vocales del líder Matt Harvey suenan tan bestiales como cada canción necesita. Además, el disco es breve (solo diez canciones), lo cual en estos casos vaya que ayuda a poder disfrutar del conjunto. Un consejo por cierto: pónganse a alto volumen el cierre con 'Symphorolophilia' + 'The fumes'... ¡vaya maravillosa brutalidad!

No hay ripios por tanto frente a un disco de death metal puro y duro, un trabajo que no anda con medias tintas y entrega precisamente lo que uno esperaría de una banda como Exhumed: brutalidad a tope. Lo tomas o lo dejas.

¿Canciones? 'Unsafe at any speed', 'Crawling from the wreckage' y 'The fumes'.

7/10
Muy bueno.

Otras reseñas de Exhumed:
2019: Horror
2017: Death revenge

martes, 17 de marzo de 2026

Sylosis: The New Flesh (2026)

 "Contundente pero demasiado cómodo..."

Sylosis es el proyecto del guitarrista Josh Middleton, quien desde los inicios de la banda intentó desarrollar un sonido con tintes ligados al metalcore (el cual ya han abandonado con el paso del tiempo) pero que principalmente se inclinaba hacia el death melódico, encontrando en Monolith (2012) su mejor exponente a día de hoy. Ocurrió, sin embargo que en 2017 el músico se integró como miembro de Architects, dejando este proyecto un tanto en el aire. Y si bien la banda publicó un par de discos en estos años, ninguno de estos dejó sensaciones demasiado satisfactorias. Finalmente en 2023 Josh abandonó Architects por lo que pudo abocarse de lleno a Sylosis siendo este The new flesh el álbum que pretende retomar un camino algo más regular. Quizás por esto mismo es que el músico ha intentado desarrollar un álbum contundente pero (demasiado) cómodo, un álbum directo de canciones que rondan todas los cuatro minutos y que, para bien y para mal, efectivamente van en busca de un death melódico sin medias tintas ni matices.

El álbum está bien producido y las ejecuciones son prolijas, eso hay que dárselo. El sonido es impecable, potente y fresco pero también de manual. ¿Y este que dice? Que hay que abrir con temas veloces y efectivos, por ende tenemos una tríada armada por 'Beneath the surface', la exquisitamente melódica 'Erased' y 'All glory, no valour'. El problema es que adelante el disco no diversificará demasiado, habrán momentos más cargados al groove (muy a la Lamb of god) como en 'Mirror, mirror', otros que serán una aplanadora como 'Spared from the guillotine' y bajadas de tiempo entre teclados en 'Adorn my throne', pero en general la tónica será similar, siendo la balada limpia 'Everywhere at once' (algo escondida en la recta final de la lista) el único momento en todo el álbum donde este escapa a esta lógica. 

The new flesh responde a la línea que Sylosis por lo general ha desarrollado. Es un disco que no está mal (imposible que lo esté con este nivel de músicos y producción) pero tampoco impacta debido a lo demasiado calculado que suena, el álbum no se eleva ni desciende, más bien se mantiene plano dentro de su propuesta. Por lo mismo, un poquito de riesgo no vendría mal a futuro...

¿Canciones? 'Erased', 'Adorn my throne y 'Everywhere at once'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Sylosis:

viernes, 13 de marzo de 2026

Rob Zombie: The Great Satan (2026)

"Vuelve a pasarse un buen rato..."

Tras varios pasos en falso y discos fallidos regresa Rob Zombie con el que debe ser su disco más sólido en... ¿quince o veinte años? Por supuesto que no reinventa nada pero si en menos de cuarenta minutos se las arregla para entregar una lista que suena fresca y plena en energía. Y lo anterior es clave, que este hombre jamás ha llamado nuestra atención por algún tipo de virtuosismo ni arranques particularmente creativos. No. Lo del buen Rob siempre ha sido un groove industrial de tonos divertidos y ahí es clave sentir que el tipo está pasando un buen rato, y aquello acá se da. 

Por sobre todo este The great satan es un álbum directo. Las canciones rondan los dos a tres minutos y jamás se complican en términos de estructuras ni arreglos, de ahí que los primeros diez minutos se pasen volando entre canciones que seguro funcionarían muy bien en directo, como 'F.T.W 84',  'Tarantula' (con ese simpático "A wop bob a loo bop!" en los coros) o '(I'm a) Rock n' roller', todas estas poniendo el eje en el peso, lo mismo que los exquisitos dos minutos de 'Heathen days' o más adelante 'Punks and demons', que recuerdan a los Ministry más desatados, mientras que cosas como 'Sir lord acid wolfman' o 'The devilman' sacarán un tanto el pie del acelerador y apostarán por el matiz al internarse en ese machaque más espeso. 

El disco no será perfecto eso si, quince canciones parecen ser demasiadas considerando lo simple de la propuesta por lo que ya pasando el nudo del álbum cosas como 'Out of sight' o 'Revolution motherfuckers' se sienten algo redundantes, aunque por lo mismo la aparición en la recta final de un arranque punkoide en 'The black scorpion' o la psicodélica 'Unclean animals' sin maravillar vienen bien y cierran de manera adecuada un álbum que no aspira a demasiado pero trae de regreso a un Rob Zombie contagioso y fácil de seguir Viniendo lo anterior de un rockero que ya supera los sesenta años... no es poco. 

¿Canciones? 'F.T.W 84', 'Tarantula' y 'Heathen days' .

6,9 / 10
(Muy) Bueno.

martes, 10 de marzo de 2026

Morrissey: Make-up Is A Lie (2026)

 "Poco inspirado..."

¿Separar la obra del personaje? En el caso de Morrissey esta tarea resulta imposible pues su discografía ha estado desde siempre empapada por quien es. Lo tomas o lo dejas. Desde esos títulos eternos y relevadores hasta las líneas personales y mordaces, si algo no se le puede criticar al inglés es falta de autenticidad, y bueno, este reciente Make-up is a lie no llega para ser excepción. El álbum se publica tras seis años de silencio marcados por sus problemas de salud, múltiples suspensiones de conciertos, disputas legales y alegatos de no contar con ningún sello que quisiera publicar sus álbumes. Ahora, más allá de las críticas en torno al personaje, es justo mencionar que Morrissey de una u otra forma se las había arreglado para no lanzar un mal disco en veinticinco años. Así como se lee. Mirado a distancia, la frescura que el inglés ostentó en aquel notable You are the quarry (2004) efectivamente alcanzó para que los siguientes Ringleader of the tormentos (2006) + Years of refusal (2009) funcionaran sin mayores problemas, y desde entonces el vocalista se ha debatido entre álbumes correctos con una que otra pincelada interesante. Eso hasta este 2026. Y no es que Make-up is a lie sea un desastre pero si un conjunto que luce poco inspirado, obvio, y digámoslo, incluso agotador. Un disco que transmite la idea de tener algo que decir desde lo lírico, más no desde lo musical.

Lo dicho entonces, que las letras sinceras o mensajes punzantes están presentes a lo largo de estos cincuenta minutos de música, ¡era que no! No con la claridad de otros tiempos pero si al menos con la franqueza que caracteriza al vocalista. Abre con 'You're right, it's time', por ejemplo, declarando de inmediato un "quisiera alejarme de aquellos que están frente a la pantalla todo el día / Quisiera hablar y no ser atrapado por la censura...", así como más adelante se entregará a la conspiranoia xenófoba en 'Notredame' (sumándose a la idea de que la iglesia fue quemada intencionalmente en 2019 por musulmanes). El problema con ambas será uno que se reiterará en prácticamente todo el conjunto: la falta de enganche, lo obvio y reiterativo que suenan tanto los arreglos como estructuras. Ya sea yendo a las guitarras como a los teclados todo acá da vueltas sin encontrar momentos particularmente atractivos. Ocurre en la solemnidad de piezas tan oscuras como 'Headache' o 'Boulevard', buscando momentos más melosos en 'Zoom zoom the little boy' o 'The night pop dropped', coqueteando con sonidos orientales en 'Make-up is a lie' (la canción) o desatando las guitarras en 'Amazona'. El disco suena sin magia, sin vueltas de tuerca relevantes e incluso en canciones como 'Many icebergs ago' dramáticamente aburrido.

Make-up is a lie es un álbum que resulta difícil de seguir y que se anota como lo más pobre que Morrissey ha publicado en largo tiempo. Un disco sin chispa que parece estar sumergido en la falta de carisma y consumido por un personaje que suena creativamente encerrado en un callejón sin salida. Las cosas como son.

¿Canciones? 'Headache'.

5/10
Nada muy especial...

sábado, 7 de marzo de 2026

U2: Days Of Ash (EP, 2026)

 "Atisbos de grandeza..."

U2 alguna vez fue muy pero muy grande. Por lo mismo, resulta inevitable ante cualquier nuevo lanzamiento el mirar hacia atrás y hacer la odiosa comparación. Los años, sin embargo, pasan para cualquiera, y ya sea debido a la auto complacencia o el terror a volverse irrelevantes, la carrera de los irlandeses viene siendo bastante errática desde hace al menos veinticinco años. Por lo mismo, lo más justo a la hora de analizar desde lo musical este nuevo EP sea mirar simplemente hacia lo más reciente, hacia esta última década marcada por el auto homenaje de álbumes como Songs of innocence (2014) y Songs of experience (2017), pues en esa línea continúan moviéndose estas cinco canciones (complementadas con la lectura de un poema) que muestran a un U2 encorsetado, contenido, dejando ver atisbos de grandeza que adornan canciones bonitas cuando mucho pero que lamentablemente parecen conformarse solo con aquello.

Desde lo lírico el asunto va por otro lado, y ahí radica el principal potencial de este EP. Days of ash fue lanzado el pasado 18 de febrero (el "día de cenizas", que para quien no lo sepa representa en la tradición cristiana el inicio de los cuarenta días que preceden a la pascua de resurrección) y se plantea como un lanzamiento reflexivo respecto a nuestro presente. Conscientes de que han estado callados durante demasiados años es que el EP abre con una declaración: "Tienes derecho a mantenerte en silencio...o no". A partir de esa sentencia la banda inteligentemente ha querido abordar varias de las principales aristas conflictivas que hoy nos asechan, y lo han hecho con nombre y apellido. Dedican explícitamente estas canciones a Renée Good (asesinada ahora en 2026 en los Estados Unidos por el ICE de Donald Trump), a Sarina Esmailzadeh (asesinada en 2022 por el gobierno iraní en medio de protestas por la liberación femenina) o a Awdah Hathaleen (activista palestino asesinado en 2025), es decir, el lanzamiento está marcado por la muerte y desde ahí posee un peso no menor, además de atingente. El problema paradójicamente está en las canciones. Que acá no encontramos ningún 'Pride', una 'One tree hill', un 'New year's day' o una 'Sunday bloody sunday', ni siquiera una 'Iris' o una 'Cedarwood road' (yéndonos a la era más reciente de U2) si no más bien un puñado de cancioncitas bonitas carentes de ira o filo, veinte minutos de música que quedan en el incómodo terreno de la canción pacifista que no molesta ni impacta.   

Pues lo dicho, que nos entregan cinco canciones y un poema. De estas, lo más atractivo aparece en la balada acústica 'The tears of things', un relato de estructura creciente que va ganando intensidad en medida que avanza, y 'One life at time', principalmente gracias a la atmósfera envolvente que generan las vocalizaciones de Bono. Entre lo demás, 'Song of the future' es bonita pero no mucho más, 'Yours eternally' (en compañía de Ed Sheeran) es la enésima canción en donde U2 intentan sonar como Coldplay (dramático el terminar copiándole a tu copia) mientras que 'American obituary' es la nueva intentona de U2 por componer una canción de rock afilada y fallar en el intento, principalmente a causa de lo básico y mínimo que está Dave Evans (alguna vez conocido como "The Edge") en la guitarra. 

Days of ash evidentemente está lejos de ser un desastre. Acá no hay canciones malas pero si un conjunto que plantea una incertidumbre: ¿Esto es efectivamente lo mejor que pueden entregar hoy en día o más bien son canciones compuestas "a la rápida" dada la necesidad de salir a decir algo frente a la contingencia? Bueno, se supone que este 2026 o el próximo año tendremos nuevo disco y respuesta.

¿Canciones? 'The tears of things' y 'One life at time'. 

6/10
Bueno, cumple...


Otros lanzamientos de U2:

martes, 3 de marzo de 2026

The Ruins Of Beverast: Tempelschlaf (2026)

 "Ritual sin terror..."

Tenía muchas ganas de oír el regreso de este proyecto a cargo del multi instrumentista Alexander Von Meilenwald, principalmente considerando que el anterior The thule grimoires (2021) fue uno de los discos que más disfruté cinco años atrás, y bueno, que el alemán es garantía de calidad y contundencia dentro de la escena metalera actual. Había que ver si el asunto sostenía la línea del mencionado o retomaba ese camino más ligado al black, el cual encontró en un disco como Exuvia (2017) su mejor versión. Finalmente Tempelshlaf ("Dormir en el templo" es la traducción, de ahí la portada) ya vive entre nosotros por lo que el dilema ha sido resuelto: acá hay continuidad. Nuevamente tenemos a The ruins of Beverast inmerso en su esencia, léase, siete canciones entregadas al ritual atmosférico entre dinámicas marcadas por el peso y los profundos alaridos del vocalista. Hay un problema eso si: que esta vez el asunto luce algo más plano y monótono, más simple incluso, falto de esos cambios estructurales profundos que tanto enriquecieron anteriores obras del músico.

Que una canción sea larga en ningún caso te asegura algo, sin embargo, puede que los números ejemplifiquen en parte lo que ocurre con este álbum. Y es que a diferencia de sus antecesores, donde varios temas rondaban los doce a trece minutos, en este Tempelshlaf encontramos que prácticamente todas andan por los seis o siete. En dicho sentido este nuevo álbum se percibe como una versión más amable de The ruins of Beverast, una especie de ritual sin terror. Los condimentos están: el disco suena bien, de hecho la mezcla es más limpia que nunca, las ejecuciones son impecables... pero hay cierta magia que no aparece en el correr de los temas. 

Encontraremos acá piezas cristalinas en la apertura y cierre del álbum, 'Tempelshlaf' (con Alexander vocalizando grave y recordándonos una vez más al histórico Peter Steele de Type o negative) y los trece minutos de 'The carrion cocoon', mientras que otras estilo 'Day of the poacher', 'Alpha fluids', 'Babel, you Scarlet queen!' o la envolvente 'Last theatre of the sea' acelerarán con fuerza desde un comienzo entregando pasadas un tanto más agresivas. Para bien y para mal, las canciones carecen eso si de momentos particularmente intensos centrándose más bien en las atmósferas continuas que se proponen, esto se aprecia claramente en la ya mencionada apertura con 'Tempelshlaf' o más adelante en las sólidas 'Cathedral of the bleeding statues', temas que suenan (muy) bien pero en términos de estructuras dan vueltas y vueltas sobre lo mismo, lo cual inevitablemente puede resulte monótono y agotador a ratos. 

En general The ruins of Beverast ha cargado con el "problema" de que cada canción funciona como un mundo en si mismo por lo que la experiencia de una hora de música continua puede volverse pesada para quien no esté dispuesto a entrar de lleno a la obra. En dicho sentido este Tempelshlaf debe ser el álbum más accesible del proyecto a la fecha, aunque por lo mismo sin ser un mal disco aparece como una propuesta algo menor respecto a la contundencia de anteriores discos. Dicho en simple: el músico pierde en la comparación consigo mismo al haber simplificado su obra. 

¿Canciones? 'Cathedral of the bleeding statues' y 'Alpha fluids'.

6,9 / 10
(Muy) Bueno.


Otras obras de The ruins of Beverast: