"Repetitivo e inofensivo..."
Nuevamente en compañía de Tyler Bates (¿quizás es tiempo de que trabaje con otra persona?) el vocalista desarrolla a lo largo de estas nueve canciones un sonido limpio, reposado, reflexivo pero plano, repetitivo y por sobre todo inofensivo. Abre, por ejemplo, en 'Unalive' como desde hace mucho a Manson le gusta abrir sus discos, con un sonido oscuro e introductorio sobre el que se instalará un relato que desembocará en un coro violento. El tema es que desde ya observamos esa tendencia a reiterar líneas ("Los ojos pueden llorar pero jamás soltaré un llanto..." , "Quiero tu muerte, la muerte completa y nada más que tu muerte...", "Soy el único enemigo que necesitarás..." son algunas que en esta canción repite hasta el hartazgo), lo cual podríamos pensar que se debe a la necesidad de reafirmar un concepto, sin embargo, dado que es una técnica que se reitera a lo largo del disco no podemos sino concluir que es mera falta de creatividad. Lo mismo con 'Don't answer the door', 'All the vilest thing' o 'None if the suns', todas canciones limpias que recuerdan el sonido que Manson esbozó en The pale emperor (2015) solo que esta vez con muchísima menos magia que en aquel disco.
Lo que encontramos acá por tanto son una serie de canciones que huelen con descaro a descartes del álbum publicado dos años atrás, maquetas tremendamente poco atractivas como 'Lucifer's teardrop' o 'The arsonist' que suenan obvias a más no poder, carentes de todo filo en un conjunto que unicamente despega cuando el vocalista recurre a temas un poco más agresivos como 'Front toward enemy' o 'Exit wound' (que son los singles obvios del disco) que si bien son totalmente de manual y jamás podrían competir con alguna vieja gloria tipo 'Disposable teens' o un 'Mobscene', al menos en el contexto de este álbum funcionan. Ahora, del cierre a cargo de 'Enantiomorph' ni hablar, seis minutos absolutamente fallidos donde Manson intenta construir un cierre tenebroso y con cierta épica pero sin jamás encontrarle cause a la canción, la cual se pierde en medio de la total intrascendencia.
Estamos probablemente ante el peor disco en la carrera de Marilyn Manson. O al menos el más aburrido. El vocalista sumergido en su rol de víctima llega a nosotros con una serie de reflexiones poco atractivas indignas de su leyenda. A veces cuando no tienes nada que decir es mejor simplemente callar y esperar...
¿Canciones? 'Exit wound', por buscar una.






