martes, 13 de abril de 2021

King Gizzard & The Lizard Wizard: L.W. (2021)

 "Fluyen como pocos..."

Diecisiete álbumes en nueve años, una locura de cifra es la que ostentan estos australianos liderados por Stu Mackenzie, a quienes por razones evidentes cuesta seguirles el paso pero cuya propuesta siempre trae algo que nos llama a seguir ahí, atentos. En ese sentido, 2017 fue el año desate, con cinco discos publicados, siendo por consenso Flying microtonal banana el más consistente de todos. Luego tuvimos un lógico año de respiro para regresar en 2019 con dos álbumes, y en 2020/21 con otra entrega doble. Lo increíble es que pese a que la banda produce como quien respira aún se las ingenian para hacerte sentir que algo interesante siempre hay por decir, asunto que se había anticipado en K.G. (2020), con todo su aire psicodélico/oriental, y se confirma en esta notable segunda parte, cuarenta y dos minutos de música que deben situarse entre lo más accesible que ha entregado la banda en su carrera, aunque no por esto menos atractivo. 

El álbum entra por la puerta grande con 'If not now, then when', que abre exactamente donde K.G. cerró, pues los últimos cinco segundos de distorsión de aquella 'The hungry wolf of death' son los primeros cinco de este álbum, en una clara señal de que ambos trabajos están absolutamente emparentados aunque con una marcada (y genial) diferencia esta vez, y es que si K.G. cerraba entre guitarras muy Black Sabbath en esta ocasión aquellos murallones giran hacia sonoridades limpias, abrazando un funk marcado por bajo + teclados, entregando así una atmósfera contagiosa e impecable que rompe de entrada con todo lo esperado. Luego aparecerá el rock, en la pasada por 'O.N.E' + ´Pleura' + 'Supremacy ascendancy', canciones con estructuras más tradicionales que rondan los cuatro minutos y donde los arreglos orientales se cruzarán con eléctricas guitarras, algo que en la recta final volverá a abordarse en 'Ataraxia' (aunque con menores resultados), mientras que en 'Static electricity' + 'East west link' (que en realidad suenan como una sola) o 'See me' el asunto se disparará hacia la psicodelia entre bongós, teclados y guitarras, para finalmente cerrar el círculo con la caótica, pantanosa y oscura 'K.G.L.W'.   

Diecinueve canciones distribuidas en dos álbumes es lo que King Gizzard & the lizard wizzard han entregado en K.G + L.W, dos trabajos marcados por una identidad pero sobre todo por las ansias exploratorias de un conjunto que no para de sonar interesante, abiertos a llevar su sonido a donde tenga que ir. Acá pese a contener un tanto la propuesta, con canciones más concretas y menos "volátiles", fluyen como pocos en la actualidad y han regalado nivel de sobra. 

¿Canciones? 'If not now, then when?'. 'O.N.E', 'Pleura', 'K.G.L.W'.

8 / 10
Excelente. 

viernes, 9 de abril de 2021

Evasnescence: The Bitter Truth (2021)

"Guiño a los fans, y poco más..."

Demasiado pronto se quedó sin ideas esta banda. Tras un bullado debut, verdad sea dicha, no pasó demasiado antes de que acabasen quedando como una mera anécdota, digamos, un par de hits para el recuerdo y sería, no mucho más. Y es que esa fórmula desarrollada en Fallen (2003), un rock emo melódico con tintes oscuros (pero ni tanto), intentó ser replicada tanto en The open door (2006) como en el homónimo de 2011, sin embargo, la falta de fuerza y nivel resultó tan evidente que acabaron transcurriendo diez años para que la banda se animase a lanzar un cuarto álbum. El caso es que una década de silencio daba como para esperar algo relativamente interesante o que al menos encontrase canciones que justificasen el regreso, sin embargo, ni lo uno ni lo otro: The bitter truth (título nunca mejor puesto) suena a lo de siempre, y peor, porque ni siquiera funciona en lo individual. 

Tras una introducción que aporta cero (eternos se hacen sus más de dos minutos) el disco quiere abrir entre sonidos duros, suena el buen redoble de 'Brokes pieces shine' y nos ilusionamos pero este acabará desembocando en un sonido procesado a más no poder (al punto de sonar tremendamente artificial) y lo peor, siempre contenido, la banda juega a romperse pero eso, que juegan, al final todo suena tan maqueteado que el plumero se les ve a distancia. Lo mismo con 'The game is over', que tiene un buen coro (de lo mejor del disco), pero eso, que toda la canción parece una excusa para mostrar el coro, al que Amy Lee ciertamente sabe sacar partido. Donde tropiezan con ganas es en 'Yeah right', que me ha recordado a los Muse más recientes gracias a su búsqueda de ritmo contagioso entre sintetizadores y guitarras, y de ahí en adelante el asunto solo irá a peor, en ocasiones buscando el coro explosivo ('Feeding the dark' , 'Better without you') o veces yendo a revivir el recuerdo de 'My immortal' mediante baladas sobre piano ('Wasted on you', 'Far from here'), el problema es que no les crees, ni siquiera diez años de parón permitieron a Evanescense dejar de sonar a fórmula inofensiva. La amarga verdad es que no son metal, no suenan oscuros, tampoco duros, no hay profundidad ni en lo lírico ni interpretativo y como fórmula pop tampoco enganchan...

En definitiva, The bitter truth seguramente caerá bien entre quienes crecieron en su adolescencia con esto y hoy rondan los treinta años (por arriba), sin embargo, dejando el factor nostálgico/emocional de lado, no hay nada en estos casi cincuenta minutos de música que resulte particularmente relevante.

¿Canciones? 'The game is over', 'Use my voice'.

4/10
Malo.

lunes, 5 de abril de 2021

Eyehategod : A History Of Nomadic Behavior (2021)

"Firmes en la trinchera..."

En 2014 Eyehategod regresaba con un álbum homónimo tras catorce años de silencio, sin embargo, el destino se ensañó con los de New Orleans pues al fallecimiento en 2013 de Joey LaCaze (baterista histórico de la agrupación) se sumó el comprometido estado de salud de Mike Williams, quien cayó en desgracia en 2015 a causa de una cirrosis. Finalmente en 2016 el vocalista vivió un trasplante que le permitió seguir entre nosotros y de paso continuar en la música. Había ganas y rabia por tanto frente a este (nuevo) regreso, aspectos que se transmiten en los cuarenta minutos de metal que han regalado en su más reciente trabajo, más allá de que el conjunto efectivamente se encuentre a la altura de la leyenda...

Pues lo dicho, que la rabia y el sonido están, aunque esta vez este aparezca un tanto más depurado que lo habitual en términos de producción, no se les oye tan sucios como de costumbre aunque esto tampoco molesta, que siguen siendo Eyehategod. El peso de las guitarras y el andar característico están, también el clásico protagonismo de Mike Williams en sus vomitivas interpretaciones, abriendo con 'Built beneath the lies' entre rabiosas estrofas que se suceden para al minuto de duración frenar en seco y ralentizar el paso. En general el asunto irá por ahí, a veces apostando por el peso para luego acelerar ('The outer banks') o romper entre alaridos de ira ('Current situation', donde Williams nos regala un minuto de ... gritos), aunque en otras luciendo algo monónotos y predecibles mientras se escupen líneas tras líneas ('Fake what's yours', 'Three black eyes' o 'High risk trigger'). 

De todas formas, fuera de los riffs entre cortados de Jimmy Bower (ejecutados en perfecta complicidad con la batería de Aaron Hill), las vocalizaciones de Mike Williams son protagonistas siempre en la mezcla y todo este conjunto sabe encontrar excelentes momentos en la cara b del disco, tanto en 'Anemic robotic', en la notable 'Circle of nerves' (hermoso ese "I live in a hole in the ground! Motherfuckeeeeeer!" en el minuto final) o en el cierre a cargo de 'Every thing, every day', repetitiva hasta decir basta pero efectiva en su idea de desatar rabia contra la rutina del levantarse temprano a la escuela o al trabajo "every day, every day, every day..."

El disco es lo que es, Eyehategod en su esencia jugando en terreno merecidamente propio. No suenan demasiado inspirados y claramente apuestan a la segura, pero saben mantener los elementos ahí, bien conjugados en un sludge metal que suena vivo y (aún) lleno de energía. Cuesta distinguir, sin embargo, si los disfrutamos porque el resultado efectivamente es de nivel o por el placer de saber que aún siguen ahí, firmes en la trinchera. 

¿Canciones? 'Built beneath the lies', 'Circle of nerves', 'Every thing, every day'

6,5/10
Cumple y algo más...

viernes, 2 de abril de 2021

Rob Zombie : The Lunar Injection Kool Aid Eclipse Conspiracy (2021)

 "Un pasatiempo..."

Los fantásticos años noventa abrieron puerta a que una serie de bandas alternativas llegasen a primera plana en términos mediáticos, siendo White zombie una de ellas, quienes alcanzaron popularidad en 1995 gracias a la edición de Astro creep: 2000 (desde donde explotó el singlazo 'More human than human'), cuyo éxito incluso dio para un posterior álbum de remezclas publicado en 1996 que incluyó ese curioso refrito de 'I'm your boogieman' (aunque la versión que efectivamente sonó en esos años fue la de la banda sonora de The crow: City of angels). El caso es que la banda dio hasta 1996 y desde ahí fue Rob Zombie en solitario quien intentó sostener el legado, encajando un notable Hellbilly deluxe (1998) que supo ir a contra corriente de lo que estaba sonando a fines de siglo, encajando además un tremendo single como 'Dragula' en tiempos donde la oscuridad y lo sucio ya no la llevaba. Yendo más allá, aquel síndrome de 1998 acabó por caracterizar la carrera de Rob, quien dicho en simple "se quedó pegado" en lo suyo, intentando desde entonces disco a disco replicar aquel sonido conseguido entre 1995 y 2000 (siendo Educated horses de 2006, la única excepción a la regla donde intentó expandir un tanto su sonido). En 2010 incluso tituló a uno de sus discos Hellbilly deluxe 2, o sea, que más claro...

Lo del estadounidense por tanto es conocido, no posee sorpresas y se limita desde hace un buen tiempo a la fecha únicamente a entregar buenas dosis de lo que le conocemos. Los motivos de este estancamiento seguramente se encuentran en que la música no es lo único que lo motiva, conocida es su carrera como director de cine además de sus labores como dibujante, de ahí que la música en estos veinte años más recientes se perciba como un pasatiempo, más no algo que se tome realmente en serio. Con todo, en The lunar injection kool aid eclipse conspiracy ha intentado entregar un conjunto diverso y ambicioso, el problema es que dispersa tanto los objetivos, intenta abarcar tanto en un disco de apenas cuarenta minutos, que el resultado jamás alcanza a despegar como debiese. 

Abre este álbum emulando la intro de 'More human than human', lo cual desde ya no anticipa buenas cosas, luego viene el groove acostumbrado en 'The triumph of king freak (a crypt of perseveration and superstition)', con sus respectivos sampleos entre estrofas, lo cual te enciende el corazón en una primera impresión pero en medida que el tema avanza observamos que mucho más no tiene para ofrecer. Con sus sucesoras ocurre algo similar, canciones de tres minutos de corto alcance. De todas formas algo atractivo hay en el sonido rocanrolero de 'Shadow of the cemetery man', pero eso, en el sonido, porque el coro acaba agotando rápidamente, así como en '18th century cannibals, excitable morlocks in a one-way ticket on the ghost train' toda esa onda country resulta singular pero más allá de lo simpático no llega. Mención aparte merecen las intros... ¡son demasiadas! Tras cada canción suena una nueva introducción lo cual ya a medio disco te saca por completo, e insisto, que hablamos de un álbum de solo cuarenta minutos y que a los veinte ya hayas perdido el interés es evidencia clara de lo poco efectivo que el trabajo resulta. 

Se agradece por tanto el rock directo y veloz de 'The eternal struggles of the howling man', aunque toda su sección intermedia mate completamente la pasión, y más aún los dos minutos de 'The satanic rites of Blacula', que se contraponen a la monotonía (muy Manson 94/95) de 'Shake your ass-smoke your grass'. Y así, el álbum tiene momentos que tienden a enganchar para luego soltarte abruptamente, por lo que en la recta final la única que acaba agradando es 'Crow killer blues', basicamente por la interpretación de Rob, ya que en su estructura tampoco parece demasiado pensada.

No se puede tener todo en la vida. Si quieres realizar un trabajo complejo y ambicioso, dedícale el tiempo que merece, ahora, si no tienes ese tiempo, entonces concéntrate en hacer algo simple pero contundente. Acá Rob Zombie ha querido hacerlas todas, fallando una vez más. Pero no pasa nada, que siempre estarán sus viejos discos y películas. 

¿Canciones?  'The triumph of king freak (a crypt of perseveration and superstition)', 'The satanic rites of Blacula' y 'Crow killer blues'. 

miércoles, 31 de marzo de 2021

Serj Tankian: Elasticity (EP)

 "Descartes que saben a poco..."

Mirado a distancia, Imperfect harmonies (2010) acabó siendo lo mejor que entregó un integrante de System of a down desde la separación de la banda por allá por 2006. Lo paradójico es que en aquel disco Serj Tankian escapó por primera y única vez de la sombra de su ex banda, la cual inevitablemente acabó cubriendo tanto a sus mediocres Elec the dead (2007) y Harakiri (2012) como a las intentonas varias de Daron Malakian. El caso es que, ya sea por falta de ideas o diferencias políticas severas entre sus integrantes, en los últimos años System of a down no ha pasado de ser un constante ir y venir de rumores respecto a un supuesto regreso. Y pese a que a fines de 2020 efectivamente tuvimos algo nuevo de la banda (la publicación de 'Protect the land' + 'Genocidal humanoidz'), lo más reciente que supimos del culebrón es que alguien cerró la puerta del regreso por fuera, ante lo cual a Serj Tankian no le quedó otra que publicar bajo su nombre este puñado de canciones que tenía guardadas para la ocasión. 

Elasticity es un EP que consta por tanto de cinco canciones pensadas para System of a down, y aquello se huele todo el rato. Incluso se lamenta. Porque acá hay buenas ideas que potenciadas con otras miradas podrían haber llegado lejos. 'Elasticity' (la canción) o 'How many times?' , por ejemplo, sin estar mal acaban sonando bastante típicas, 'Rumi' es una balada sobre piano que explota en guitarras pero no logra emocionar como debería, mientras que lo mejor del EP aparece en los cambios estructurales que entrega  'Your mom' + el hitazo 'Electric yerevan', un golazo que con ese adictivo coro acelerado logra que nos olvidemos de su simpleza e incluso pasemos por alto el burdo "Ey! ey! ey! ey! ey! ey! ..." que Serj regala a la galería en el 2:30.

El buen resultado obtenido a fines de 2020 en ese par de canciones publicadas me lleva a pensar que estos tipos habrían sido capaces de sacar adelante estas canciones así como las del Dictator (2018) de Daron Malakian, pero bueno, tampoco pasa nada, que siempre tendremos Toxicity (2001) para recordar lo grande que fueron...

5/10
Nada muy especial.


Otras reseñas de Serj Tankian:

martes, 30 de marzo de 2021

Adelantos: Greta Van Fleet + Gojira + Royal Blood

Suele darse el que buena parte de los mejores álbumes de cada año tienden a ver la luz en el período abril/junio, y todo parece indicar que al menos en términos de expectativas abril de este 2021 se sumará a dicha tendencia. Varios discos se publicarán en estos próximos treinta días pero si hay tres que nos mantendrán en alerta máxima serán los que paso a mencionar a continuación. ¡Vamos allá!

Siendo franco, tras el debut de 2018 no esperaba demasiado de un segundo álbum de Greta van fleet. Sin embargo, para sorpresa personal 'Heat above' resultó ser meses atrás un adelanto increíble, una de las mejores canciones que nos habrá dejado este año y que mostró además enormes ansias de crecimiento por parte de la banda. Toneladas de épica y emocionalidad nos regalaron en esa tremenda canción, con un Josh Kiszka enorme en las vocales, pero no se han solo ahí pues tanto 'Broken bells', 'Age of machine' como 'My way, soon' han continuado a goteo anticipando un disco dispuesto a mantener en buen pie a las guitarras clásicas. ¿Será que Greta van fleet se anotarán un fenómeno similar al de Ghost? Digamos, ¿una banda que nació al alero del plagio descarado para lentamente encontrar su propia belleza' El tiempo hablará. Por lo pronto, el 16 de abril The battle at garden's gate vivirá entre nosotros...


Otros que nos mantendrán todo abril contando los días serán los franceses Gojira. Meses atrás conocimos la sólida y contagiosa 'Another world' (de tremendo video animado además) pero mayores noticias no tuvimos. Sin embargo, los adelantos no se quedaron ahí, primero fue la heavy 'Born for one thing' y hace poco la tribal 'Amazonia' (la canción que Sepultura viene buscando desde hace una década), sumado a la noticia de que el 30 de abril Fortitude sucederá tras cinco años de silencio al decepcionante Magma (2016). Probablemente algunos extrañen el death progresivo de una obra como L'enfant sauvage (2012), es cierto que hoy Gojira suenan más domesticados y van al grano en canciones de cuatro minutos, pero no podemos negar que aún en latitudes más melódicas, lo de Gojira sigue siendo magnífico.


Finalmente, también el próximo 30 de abril los ingleses Royal blood publicarán Typhoons, cuyos adelantos 'Limbo', 'Typhoons' y 'Trouble's coming' han sorprendido por el acercamiento a la pista de baile que incluyen, aunque nunca olvidándose de esos exquisitos juegos de batería y las guitarras. Todo parece indicar que el dúo realizará la clásica vuelta de tuerca del tercer disco por lo que surge la pregunta: ¿Triunfarán donde otros como Queen of the stone age han fallado rotundamente? A esperar...

Y bueno, lo dicho, los adelantos anticipan lanzamientos importantes pero con los discos entre nosotros podremos tener una opinión definitiva. Por ahora, la ilusión + ansias están instaladas. 

miércoles, 24 de marzo de 2021

C. Tangana : El Madrileño (2021)

 "Quien mucho abarca poco aprieta..."

Tiene mérito el que en lugar de continuar a la siga de Maluma o Bad Bunny, el español C.Tangana haya decidido patear el tablero y dar el giro, tiene mérito. Se ha metido en un personaje (notar que no le ha puesto su nombre al álbum, pues él es "El madrileño"), mediante el cual ha intentado homenajear a su querida España colaborando con una serie de artistas habla hispanos cuya lista incluye a José Feliciano, Toquinho, Andrés Calamaro, Jorge Drexler o Gipsy kings, entre otros, construyendo así una especie de álbum conceptual bastante ambicioso y diverso, aunque de dispares resultados. 

A destacar toda la primera mitad del disco, ahí C.Tangana construye oscuros ambientes rozando el descaro en 'Demasiadas mujeres' (breve pero enorme) o en la melancólica 'Nunca estoy', se lanza a la rumba y el flamenco en 'Tu me dejaste de querer' (colaborando con Niño de Elche y La húngara en una de las canciones del año, que duda cabe), a la intimidad junto a Toquinho en 'Comerte entera' y cerrando el primer acto con 'Párteme la cara', en toda una pasada que fluye con naturalidad y encuentra los mejores momentos del álbum, sin embargo, cuando el disco se interna de lleno en las colaboraciones comenzarán los tropiezos. 

El disco intentará venirse arriba en 'Ingobernable' (junto a Gipsy kings) pero falla básicamente porque el madrileño no canta y sus susurros no hacen sino exponer su falta de voz, 'Nominao' (Jorge Drexler) abusa de la rima fácil y musicalmente dice poco, en 'Un veneno (G-mix)' (José Feliciano + nuevamente Niño de Elche) el vocalista se ríe precisamente de su ausencia dote al cantar ("Me pregunta la prensa ¿Puchito, cuál es la maña? / Sin cantar ni afinar, pa' que me escuche to'a España...") pero es eso, los coros son débiles y no alcanza con el subidón de la recta final (2:00), 'Te olvidaste' (Omar Apollo) es derechamente olvidable, lo mismo que 'Muriendo de envidia' (Eliades Ochoa en guitarra y voz). 

Gusta la reflexión que realiza en 'CAMBIA!' ("Me hicieron pensar que si cada noche no salía envuelto en Gucci, yo no era más que un don nadie / Y ahora que sobran ceros en el banco, me piden que cambie..."), y por ahí el asunto engancha, pero a la vuelta de la esquina una débil 'Cuándo olvidaré' resalta unicamente gracias a la acertada resurrección de Pepe Blanco (fallecido en 1981) y su exquisita reflexión respecto a que él podría cantar como Frank Sinatra más no al revés, mientras que 'Los tontos' (Kiko Veneno) nuevamente suena en exceso simple. Finalmente, el viaje acaba en 'Hong kong' junto a Andrés Calamaro (la primera canción rock de C.Tangana, dicho por él mismo), la cual sigue pareciendo una canción compuesta en diez minutos de ocio en el estudio. 

En definitiva, sacan aplausos las ganas de C.Tangana por reinventarse con una ayudita de sus amigos, también los momentos que encuentra (principalmente en el primer tercio de disco) y el personaje en el que se ha metido, pero verdad sea dicha, más allá de la anécdota de las singulares colaboraciones, las canciones no muestran algo particularmente recordable, algo que las haga sentir especiales y más bien suenan a una canción cualquiera de cada artista. Quien mucho abarca poco aprieta y acá el español ha querido tirar del mantel (¡bravo por eso!) pero ha acabado rompiendo los vasos...

¿Canciones? Las cuatro primeras: 'Demasiadas mujeres', 'Tu me dejaste de querer', 'Comerte entera', 'Nunca estoy'.

6/10
Bueno, cumple.