martes, 15 de septiembre de 2026

Moonspell: Far From God (2026)

 "Consistente aunque continuista (e inofensivo)..."

Los portugueses de Moonspell llevan más de una década lidiando con su presente y si bien la banda nunca ha dejado de mirar hacia el futuro con cada uno de sus álbumes, si es cierto que la irregularidad de sus últimos trabajos ha planteado cierta incertidumbre. Mirado a distancia, resulta notable recordar esos acercamientos hacia un metal más duro que se vivieron en la pasada por Night eternal (2008)Alpha noir (2012), mientras que en discos como 1755 (2017) o Hermitage (2021) los tuvimos experimentando con sonidos algo más limpios, sinfónicos y melancólicos. En dicho camino, con notable portada de Eliran Kantor, un disco como Far from god pareciese ser otro trabajo que da muestras de esta versión más reposada de la banda, esta vez equilibrando momentos particularmente melódicos con otros que les acercan al gótico de sus inicios. ¿Suenan bien? Claro que si. Aunque todo sea dicho: también bastante inofensivos. 

El álbum va de más a menos, abriendo con sus singles claros: 'Cross your heart' seguida de 'Far from god' (la canción), diez minutos iniciales que muestran a unos Moonspell melosos, ágiles, cargados a guitarras atmosféricas y a coros absolutamente reconocibles. Es lo más "pop" que oiremos en el álbum sin lugar a dudas, aunque ojo al punto: estas funcionan más bien como un espejismo pues en adelante el disco irá por otra dirección dejando a estas dos primeras canciones como una verdadera isla en medio de un álbum bastante más oscuro y espeso. De hecho, el contraste llegará de inmediato y de manera brusca cuando suenen canciones como 'Biblical', 'Your promise of light' u 'Our freedom to call', tres que se cuecen a un ritmo lento y pausado para en determinados momentos meter algo de fuerza con un Fernando Ribeiro que vocaliza con fuerza unos guturales (recordando un poco el sonido de los más recientes Paradise lost), lo mismo con 'The great wolf in the sky' (la mejor en todo el disco por cierto), otra que sostiene una tendencia hacia un sonido más denso y siniestro con importante presencia de teclados. 

Puede que en la recta final el disco abuse un poco del mismo tipo de sonido, redundando en ciertas canciones ('For the love of mortals' o 'Reconquista', claros ejemplos), dejando la sensación de que el disco está claramente cargado hacia su primera mitad. De todas formas, Far from god se muestra como un álbum consistente, aunque continuista. Moonspell continúa mostrándose bastante lejos de su arista más dura y metal, transitando por senderos oscuros y espesos. Ahora, en ese lugar continúan siendo convincentes, aunque claro, algo más de riesgo no les vendría mal...

¿Canciones? 'Far from god' y 'The great wolf in the sky'.

6,5 /10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Moonspell:

viernes, 11 de septiembre de 2026

Junius: Sotera (2026)

 "Más accesibles en su complejidad..."

Durante la pasada década fue que Junius fueron consolidando rápidamente su sonido. Tanto Reports from the threshold of death (2011) como Eternal rituals of the accretion of light (2017) fueron discos en donde la banda encaró un metal denso, marcado por sus oscuras atmósferas y un sonido característico que si bien sonaba tremendamente sólido y coherente en su propuesta, inevitablemente cargaba con el problema de volverse algo monótono e inaccesible tras unos cuantos temas. En Sotera, sin embargo, han corregido aquello armando su conjunto más accesible y diverso a la fecha, un álbum que si bien sostiene con fuerza la identidad de la banda, se muestra algo más amable con el auditor en varios aspectos.

Lo anterior lo anticipa incluso el título del álbum, abandonan esas frases extensas para esta vez abordar una idea resumida en solo una palabra (Sotera realiza referencia al concepto griego "salvadora" o "protectora"), asunto que se corrobora cuando oímos una canción como 'Disciple', marcada por un subidón en los coros que se repite bastante a lo largo del tema entregando así una estructura plenamente reconocible y recordable, lo mismo que viviremos más adelante en 'Initiatrix', otra que funciona en la misma línea. En 'The oracle', sin embargo, aparecerán los Junius más intrincados y juguetones en términos estructurales con una serie de momentos diversos y llamativos (la batería esta tremenda en esta), mientras que tanto 'Summon her' como 'Darkwater' mostrarán una arista más pesada en donde el sonido (y las vocalizaciones) se vuelven un poco más violentas, en la segunda eso si retomando el clásico sonido en tono de ritual que la banda suele abordar, algo que también desarrollarán la absolutamente tensional 'Serpent' o en el cierre mediante 'Scythian', donde nos inundan en teclados y guitarras atmosféricas que recuerdan los momentos del metal más gótico de unos Paradise lost.

Sotera da muestras de claro crecimiento para una banda como Junius. El álbum ha expandido el sonido de la banda, quienes han logrado encontrar un metal contundente marcado por sus murallones de guitarras pero que al mismo tiempo luce accesible en su complejidad. Su mejor disco a la fecha y uno de los buenos que habremos oído en el año. Aunque el mundo no se entere...

¿Canciones? 'Disciple''The oracle' y 'Scythian'.

8,2 / 10
Excelente.

martes, 8 de septiembre de 2026

Loathe: A Stranger To You (2026)

Para Joaquín, que siempre me propone escuchar nuevas bandas... 

"Grandes canciones muy maltratadas..."

Antes que todo, una reflexión: ¿Cómo es posible que en pleno 2026 existiendo las herramientas tecnológicas que existen haya bandas a las que les da lo mismo sonar TAN mal? Esto a propósito del cuarto álbum de los ingleses Loathe, desde ya el disco que peor ha sonado en los últimos años. Y lo anterior es una real lástima considerando lo interesante que resulta esta banda en materia de ambiciones, arreglos y estructuras, aspectos que en A stranger to you vuelven a funcionar, sin embargo, lo dicho: que cualquier posible análisis de este álbum no puede pasar por alto su mezcla, que esto suena ES-PAN-TO-SO. Con todas sus letras. Y lo anterior no es baladí, pues en A stranger to you volvemos a oír a unos Loathe ansiosos por mostrarse eclécticos, como una agrupación en constante movimiento, entonces no se entiende el que con una producción de tan mal gusto acaben entorpeciendo la escucha de un conjunto que precisamente quiere sonar interesante. 

Yendo a la música propiamente tal, la mezcla perjudica de manera evidente a aquellas canciones donde la banda va al metalcore más agresivo, me refiero a temas como 'Block of flats', 'Gemini' o 'Revenant', todos temas marcados por la batería Sean Radcliffe y giros estructurales violentos que coquetean con momentos melódicos pero donde la compresión es tal que no se distingue que es bajo ni que es guitarra, solo percibimos un sonido saturado al límite que acaba resultando una masa insoportable en nuestros oídos. 

Ahora, si todo el disco hubiese funcionado en dicha línea, hasta se podría comprender el que la mezcla hubiese tomado este camino. "Han buscado un caos sonoro" - podríamos justificar. Sin embargo, todo se cae a pedazos cuando notamos que el álbum apunta gran parte del tiempo a otras aristas, ocurre en 'Fortress down', en la excelente 'Harder to pretend' (esta con muchas reminiscencias a los Deftones del Saturday night wrist) o 'Meet my maker', todas canciones donde los aspectos melódicos son relevantes e incluso particularmente sensibles ('Fangs', otro claro ejemplo), en momentos marcados por atmósferas mucho más espesas que apuntan a un sonido etéreo (a lo Deafheaven del Infinite granite), hablo de 'The way it breaks' o 'No stranger to you', u otros donde la banda se da el gusto de explorar texturas que incluso coquetean con el progresivo, como en la notable 'Gifted every strenght' (ese minuto final acústico eso si, totalmente de más). Todas estas canciones, que son la mayoría del álbum, merecían otro tratamiento sonoro, uno más limpio que permitiese disfrutar de sus texturas, de la belleza de sus arreglos. Lamentablemente Erik Bickerstaffe (guitarrista y voz de la banda pero que acá ejerció de productor) decidió otra cosa, dinamitando por completo su propio material. Incomprensible.

Estoy seguro de que estas canciones sonarán muchísimo mejor en vivo. Pero en estudio lo que Loathe han hecho es un crimen pues en el canción a canción acá hay material que incluso habría calificado como parte de lo mejor del año. No ha sido así por lo que nos hemos quedado ante un disco de contrastes, grandes canciones muy maltratadas. Digamos: el autogolazo del año. 

¿Canciones? 'Harder to pretend' y 'Gifted every strenght'.

6,9 / 10
(Muy) bueno.

sábado, 5 de septiembre de 2026

TodoMal: Graveyards Of Joy (2026)

 "Grata sorpresa y descubrimiento..."

Por mera casualidad he descubierto a esta banda española, quienes debutaron en 2021 y desde entonces vienen desarrollando un doom bastante característico: canciones pesadas, aletargadas, marcadas por el registro limpio de Christopher Baque-Wildman y el desarrollo de atmósferas densas de comienzo a fin. Desde ahí, la experiencia de inmersión en los álbumes de la banda no son nada fáciles, sin embargo, todo sea dicho, hay varios detalles en este Graveyards of joy que marcan una diferencia respecto a sus antecesores, un sonido un tanto más luminoso, la incorporación de voces femeninas, canciones más breves y ciertos elementos que acaban aportando matices que definitivamente han acercado y enriquecido la propuesta.

Lo anterior lo notamos incluso al observar la portada de este álbum y lo corroboramos cuando abren con temas como 'Mare ignis' o 'Lucid nightmare', en ambas encontramos guitarras abrasivas que se expanden hacia un sonido ascendente que encuentra en las armonías vocales respaldo para atmósferas que se mantienen siempre arriba en términos de intensidad, algo similar a lo que encontraremos más adelante en 'Unholy' o 'Humanised gods'. En ese camino 'Misericordiah' y 'For mercy' funcionarán casi como interludios acústicos que aparecen en determinados momentos del álbum con un fin más que nada estratégico (provocar una detención, un momento de calma), mientras que algo como 'Point of coalescence' marcará un claro punto alto al encontrar ese ansiado equilibrio entre una canción oscura que desciende a las catacumbas del sonido de TodoMal pero sabe elevarse e incluso encontrar momentos exquisitamente melódicos y contagiosos en los coros, lo mismo con 'Deliverance' o 'Graveyards of joy' en el cierre, dos momentos soberbios dentro del disco donde la banda se extiende más que lo habitual (alrededor de los siete minutos en ambas) entre cuerdas acústicas y una dinámica lenta pero marcada por la melancolía. 

Grata sorpresa me he llevado por tanto con TodoMal, una banda que se queda conmigo de ahora en adelante. Con su tercer disco han logrado dar pasos hacia adelante. Siguen sonando a doom espeso pero han sabido matizar con dinámicas luminosas generando así una mixtura tremendamente atractiva. Una lástima que estos españoles sean tan desconocidos para el medio pues se han anotado con uno de los discos del año, pero bueno, es de esperar que con futuros pasos logren llegar a nuevas audiencias...

¿Canciones? 'Mare ignis' , 'Point of coalescence'  y 'Graveyards of joy' .

8,5 / 10
¡Excelente!

martes, 1 de septiembre de 2026

Marilyn Manson: One Assassination Under God - Chapter 2 (2026)

 "Repetitivo e inofensivo..."

Por supuesto que es un agrado el tener de regreso a Marilyn Manson en plena forma física y vocal. Y lo principal: sobrio. Se le ve saludable y eso siempre será una buena noticia. Sin embargo, las cosas como son: su presente creativo no ha logrado estar a la altura por lo que su buen pasar se ha remitido básicamente a poder disfrutar de sus presentaciones en vivo, no mucho más. Esto a propósito del capítulo 2 que acaba de presentar para One assasination under god, un conjunto que continúa la línea cómoda que el vocalista había mostrado en la primera parte pero mostrándose bastante menos inspirado.

Nuevamente en compañía de Tyler Bates (¿quizás es tiempo de que trabaje con otra persona?) el vocalista desarrolla a lo largo de estas nueve canciones un sonido limpio, reposado, reflexivo pero plano, repetitivo y por sobre todo inofensivo. Abre, por ejemplo, en 'Unalive' como desde hace mucho a Manson le gusta abrir sus discos, con un sonido oscuro e introductorio sobre el que se instalará un relato que desembocará en un coro violento. El tema es que desde ya observamos esa tendencia a reiterar líneas ("Los ojos pueden llorar pero jamás soltaré un llanto..." , "Quiero tu muerte, la muerte completa y nada más que tu muerte...""Soy el único enemigo que necesitarás..." son algunas que en esta canción repite hasta el hartazgo), lo cual podríamos pensar que se debe a la necesidad de reafirmar un concepto, sin embargo, dado que es una técnica que se reitera a lo largo del disco no podemos sino concluir que es mera falta de creatividad. Lo mismo con 'Don't answer the door''All the vilest thing' o 'None if the suns', todas canciones limpias que recuerdan el sonido que Manson esbozó en  The pale emperor (2015) solo que esta vez con muchísima menos magia que en aquel disco. 

Lo que encontramos acá por tanto son una serie de canciones que huelen con descaro a descartes del álbum publicado dos años atrás, maquetas tremendamente poco atractivas como 'Lucifer's teardrop' o 'The arsonist' que suenan obvias a más no poder, carentes de todo filo en un conjunto que unicamente despega cuando el vocalista recurre a temas un poco más agresivos como 'Front toward enemy' o 'Exit wound' (que son los singles obvios del disco) que si bien son totalmente de manual y jamás podrían competir con alguna vieja gloria tipo 'Disposable teens' o un 'Mobscene', al menos en el contexto de este álbum funcionan. Ahora, del cierre a cargo de 'Enantiomorph' ni hablar, seis minutos absolutamente fallidos donde Manson intenta construir un cierre tenebroso y con cierta épica pero sin jamás encontrarle cause a la canción, la cual se pierde en medio de la total intrascendencia.  

Estamos probablemente ante el peor disco en la carrera de Marilyn Manson. O al menos el más aburrido. El vocalista sumergido en su rol de víctima llega a nosotros con una serie de reflexiones poco atractivas indignas de su leyenda. A veces cuando no tienes nada que decir es mejor simplemente callar y esperar...

¿Canciones? 'Exit wound', por buscar una.

4/10
Malo.


Otras reseñas de Marilyn Manson:

viernes, 28 de agosto de 2026

Deep Purple: Splat! (2026)

 "Un exquisito hábito..."

A estas alturas del partido nadie podría catalogar de sorpresa el que Deep purple continúen lanzando álbumes tan contundentes como este Splat! que acaban de publicar, digamos, discos que gozan de una jovialidad incluso superior a la alcanzada veinte o treinta años atrás. Suena increíble considerando el inevitable paso del tiempo y el que estos caballeros rondan los ochenta años de edad, pero insisto, que nos traen bien acostumbrados a este nivel desde hace al menos quince años por lo que el volver a oírlos en plena forma no es novedad si no más bien un exquisito hábito. 

En Splat! volvemos por tanto a disfrutar de una banda inspirada que se niega a bajar el telón mostrándose activa e inquieta, incluso tras seis décadas de carrera. Esto lo verificamos de entrada cuando abran mediante 'Arrogant boy', una que es pura dinámica y velocidad con unos duelos notables entre la guitarra de Simon McBride y el teclado de Don Airey (la sección instrumental del 1:40 en adelante, una maravilla), asunto que será constante a lo largo del disco pues si bien todas estas canciones remiten a estructuras bastante tradicionales (estrofa/puente/coro enmarcado en estructuras de tres a cuatro minutos), la magia aparece en cada momento instrumental que la banda regala, ya sea en sólidos medios tiempos como 'Diablo' + 'The rider' o más adelante cuando le metan peso al asunto en la excelente 'The lunatic', en 'Sacred land' o 'Scriblin' gib'rish'.

Los talentosos arreglos a lo largo del álbum serán por tanto una constante, volverán a llamar la atención en los exquisitos solos de la curiosísima 'Guilt trippin' (donde se huele eso si un manoseo a la voz de Ian Gillan, quien en toda la canción va metiendo unos agudos propios de Rob Halford que cuesta creer los haya hecho en realidad), e incluso en aquellas canciones que huelen a mero relleno dentro del disco ('Jessica's bra' o 'Third call' en la recta final, por ejemplo) encontramos alguna cosita llamativa, algún detalle, un solo de teclado o guitarra interesante que inevitablemente invita a seguir con el disco. 

De todas formas puede que al disco le sobren temas, con dos o tres menos seguro habría funcionado mejor ('The only horse in town', 'The beating of wings' o 'My new movie' son de lo menos llamativo en el conjunto), así como también se le podría criticar el que no corre demasiados riesgos, sin embargo, con todo estamos ante otro nuevo álbum de Deep purple que en diferentes momentos carga con el peso de la leyenda, con un nivel de producción impecable (Bob Ezrin una vez más a cargo) que ha sabido sacar brillo a una alineación que no da muestras de agotamiento alguno. 

¿Canciones? 'Arrogant boy', Diablo' y 'The lunatic' 

7,2 / 10
Muy bueno.


Otras reseñas de Deep Purple:

martes, 25 de agosto de 2026

Death Cab For Cutie: I Built You A Tower (2026)

"Las musas están de vuelta..."

La musa de la inspiración va y viene, la cosa es así. Hay casos en que incluso se va para jamás volver. Esto a propósito de Death cab for cutie y la racha positiva que acaba de encajar con este I built you a tower, otro buen disco que da muestras de que el buen nivel alcanzado cuatro años atrás mediante Asphalt meadows (2022) no fue mera coincidencia. El Ben Gibbard más iluminado está de regreso. Quizás más contenido y adulto en su mirada, atrás quedaron los tiempos en que el hombre entregaba su amor irrestrictamente en canciones inmensas como 'Trasatlanticism' o que declaraba sus anhelos juveniles en 'Souls meets body', también musicalmente hablando hoy no parece haber espacio para idas de olla atmosféricas como las desarrolladas en un álbum como Codes and keys (2011), no, hoy el asunto se encuentra muchísimo más enfocado hacia canciones directas y breves que miran hacia atrás, que reflexionan acerca del paso del tiempo, el duelo, la memoria y la soledad entre mensajes puestos al servicio de melodías tan dulces como simples, en ocasiones explotando entre guitarras pero rara vez incomodando (sin que esto se transforme en un defecto).

De ahí que el álbum abra de manera tierna mediante un tema acústico como 'Full of stars' y gire bruscamente hacia algo más golpeado y frenético en 'Punching the flowers', generando un contraste evidente de entrada, esto para luego en 'Pep talk' estar casi narrando un episodio depresivo ("Mi pasado es un vaso de whiskey cayendo por la garganta de un borracho / No puedo decir que alguna vez me sentí avergonzado por beber el antídoto / Pero ahora me encuentro despertando al amanecer y quedándome en cama / Escuchando una charla de Pep para sobrevivir al día..."), esto en medio de arreglos amenos y absolutamente amables. Parte de esta ambivalencia se expresa literalmente en una canción como 'I built you a tower', que aparece en el álbum en dos versiones (a y b) absolutamente diferentes entre sí, la primera es un medio tiempo grato que se deja sonar sin problemas mientras que la segunda (la cual cierra el álbum además) es pura distorsión y oscuridad, ambas abordan eso si el desamor como eje y la retorcida necesidad del ser humano por aferrarse a los recuerdos de una relación rota ("Te construí una torre en mi mente / Un lugar que nadie jamás podría encontrar / Dabas vueltas en círculos en mi cabeza / Hasta que ya no podía pensar en ninguna otra cosa..."). 

Fuera del contraste mencionado, otro de los grandes méritos con que cuenta este álbum es su segunda línea, digamos, esas canciones "menores" que son precisamente las que acaban por iluminar al álbum. En el nudo, por ejemplo, sonará una notable 'Envy the birds' que se encuentra marcada por la batería de Jason McGerr (tal como la ya mencionada ''Punching the flowers') y una producción de John Congleton que ha sabido sacarle partido al sonido orgánico de la banda, mientras que más adelante la pasada por 'How heavenly a state' (todo el espíritu de Radiohead en esta) + 'Trap door' (más enfocada en los teclados y atmósferas) acabarán por entregar el momento más intenso en todo el álbum, esto para complementar con temas más tradicionales (aunque en ningún caso malas canciones) como 'Stone over water' o 'Riptide'

Es realmente una pena que el presente de Death cab for cutie sea ignorado por gran parte del planeta. La banda vive un renacer rebosante en talento y con I built you a tower marcan una seguidilla de dos discos realmente excelentes e inspirados. Considerando quizás lo poco que hay que perder podría ser que para una siguiente entrega Ben Gibbard se atreviese a extender un tanto más las estructuras, digo yo, aprovechando que las musas están de vuelta... 

¿Canciones? 'Punching the flowers', 'Envy the birds', 'How heavenly a state' y Trap door'.

8 / 10
Excelente.


Otras reseñas de Death cab for cutie: