"Tan oscuro como necesario..."
Ante todo estamos frente a un álbum oscurísimo que efectivamente transmite la rabia del momento en cada uno de sus pasajes, de ahí lo coherente de esa partida que en cincuenta segundos solo repite un desesperado "¡Estamos totalmente rasgados!" para bruscamente lanzarse a la golpeada 'Mirror deep', una que desprende angustia en cada una de sus líneas. Por cierto, con un Aaron Turner absolutamente entregado a la labor e impecable en voces. Ahora, lo que vuelve al trabajo aún más interesante es la capacidad que muestra la banda para encontrar belleza dentro de todo ese sonido tan arisco, salvaje y primitivo. Ocurre, por ejemplo, en 'First red days' que será la primera de varias canciones extensas (ocho minutos en este caso pero hay otras que incluso superan los diez), lo cual le permite a Neurosis el desarrollar atmósferas instrumentales de enorme profundidad. Lo mismo en cosas como 'Blind', que cuenta con la particularidad de ese emocional interludio donde la voz gutural y quebrada de Turner se dobla con el registro limpio del guitarrista Steve Von Till, o 'Seething and scattered' que regala incluso algún pasaje psicodélico en ese nudo que precede a un sutil pero intenso momento instrumental.
Ya entrando en la recta final del disco 'Untethered' apuntará a algo más directo mediante la reiteración mientras que el cierre definitivo llegará de manera majestuosa en los veinticinco minutos que entregan la dupla 'In the waiting hours' + 'Last light', en ambas Neurosis se explayan a más no poder en cada una de sus ideas, en la segunda incluso llevando la interpretación vocal de Turner al límite del desgarro (no temen el dejar un gallo expuesto en el 2:10) para luego desarrollar un viaje tremendamente emocional que confrontará los momentos melódicamente más hermosos del trabajo con un final que es pura tensión. Que decir, una maravilla.
Neurosis han logrado lo imposible: entregarnos un álbum que no solo responde al legado de la banda si no que además, aún en la ausencia de un pilar como Scott Kelly, logra sonar fresco y plenamente vigente. An undying love for a burning world funciona como una declaración de principios clarísima ante un mundo que arde frente a nuestros ojos y desde ahí se erige como un trabajo tan oscuro como necesario. De los mejores discos que habremos oído este año.
¿Canciones? 'Mirror deep', 'Blind' y 'Last light'.






