martes, 14 de julio de 2026

Melanie C: Sweat (2026)

 "Trance electrónico..."

Tras unos cuantos discos cargados al pop de banda fue mediante Version of me (2016) cuando Melanie C comenzó a acercarse con mayor fuerza a la electrónica así como a las canciones de tono íntimo y personal, algo que luego se complementó en su álbum homónimo de 2020, uno donde derechamente se internó en la pista de baile continuando con las temáticas de auto conocimiento. Aquel espíritu es el que nuevamente empapa (valga la redundancia) a un trabajo como Sweat, con el plus de que esta vez ha querido ir aún más allá, profundizando en la idea del trance electrónico en un viaje bastante regular con algunos momentos de alto vuelo, concentrados principalmente en la primera mitad del disco.

Desde un inicio lo que encontramos acá por tanto es una invitación directa a la fiesta que Mel C ha querido armar, abriendo con una hipnótica y algo robótica 'Sweat' para luego ir soltando varias joyitas. Lo que logra, por ejemplo, en 'Drum machine' con ese trabajo centrado en las percusiones efectivamente transmite la libertad que pretende en sus letras ("Finalmente puedo ser lo que quiera ser..."), lo mismo más adelante con 'Pressure', la más desatada en todo el disco. Entre estas el álbum entregará cosas más poperas y melódicas en una sólida 'What could possibly go wrong?' o en 'Emotional memory' (una donde la figura de Kylie Minogue se hace presente) mientras que 'Til it breaks' bajará un tanto la atmósfera para abordar un sonido electrónico algo más íntimo y sexy. 

El nudo del álbum sostendrá el ritmo mediante 'Attitude' o el bajo marcado de 'Good for nothing', así como la popera 'Undefeated champion' volverá a entregarse al mensaje de autosuperación personal y 'Cahsmere' será una donde la voz de Melanie suena prácticamente desnuda sobre sencillas percusiones. Como único detalle para el álbum estará la recta final, donde únicamente destaca la balada 'One track mind' (con la que claramente debió cerrar el disco) dado que canciones como 'Free to love' o 'Flick of the wrist'  derechamente sobran debido a la redundancia tanto en lo musical como en el mensaje. No le resta esto demasiado eso si a un trabajo que prácticamente en todo su trayecto suena sólido y coherente, es solo que con dos temas menos la experiencia seguro habría cerrado mejor.

Es cierto que Melanie C no descubre nada en este Sweat, también el que al disco le faltan composiciones más profundas y ambiciosas en cuanto a arreglos (algo que se puede encontrar en el mencionado Version of me de 2016, si me apuran, su mejor disco en veinte años), sin embargo, es innegable el que a la vocalista se le oye absolutamente cómoda en este tono directo entre canciones pegajosas, atractivas y ciertamente atrevidas. La vocalista continúa mostrándose como la más activa y, digámoslo, exitosa de las ex Spice girls y el que a tres décadas de aquel suceso continúe entregándonos una propuesta siempre inquieta da como para entregarle el respeto que siempre ha merecido. 

¿Canciones? 'Drum machine', 'Pressure' y 'One track mind'.

7,5 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Melanie C:

miércoles, 8 de julio de 2026

Fito Páez: Shine (2026)

 "Desequilibrado..."

Catorce álbumes en dieciséis años hablan de un artista ansioso por mostrarse activo, siempre con algo que decir. ¿Válido? Claro que si. Sin embargo, la verborrea tiene un costo y ese claramente es la falta de creatividad y frescura. En dicha línea, Shine aparece como una nueva intentona por parte de Fito Páez de perseguir la vigencia pero a la vez como otro trabajo fallido (y ya van...), y la causa es una sola: el exceso. Y es que hurgando en esta lista efectivamente encuentras buenas canciones, arranques de cruda sinceridad y destellos del compositor grandioso que el argentino alguna vez fue, sin embargo, estas conviven con otra serie de temas pobres, obvios y totalmente olvidables, generando un contraste evidente, un desequilibrio que inevitablemente termina estrellando a un disco que quizás con un poco más de calma podría haber funcionado mucho mejor.

Sin ir muy lejos, toda la primera parte de este disco es un apaga y vámonos. Desde ahí, llama poderosamente la atención lo contradictorio que suena este Fito Páez, invitándonos en 'Shine' a rebelarnos, a dejar las redes ("Que tiempos aburridos nos tocó vivir / Tiren los teléfonos, a la mierda el flow y los beats...") mientras añora unos supuestos tiempos mejores ("Me gustaba cuando el mundo andaba todo dado vuelta / Desesperadamente feliz / Era todos contra todos en las camas y en las plazas..."), todo esto de la mano de una música tan jodidamente conservadora que impacta, digamos, sus típicas canciones de tres minutos con estructuras obvias y arreglos básicos. Para muestra la espantosa 'Girl T-rex' (¡que mal está abriendo los discos Fito desde hace un tiempo!), la mencionada 'Shine' o el reggae optimista 'Nuestro templo'. Cual de todas más olvidable. 

Será recién en la indignación que transmite 'Río místico' así como en el rock golpeado de 'Las fuerzas armadas del amor' (con guiño a Bruce Springsteen incluido) cuando el disco comience a despertar, y si bien es cierto que a esta última le falta garra y desgarro como para llegar realmente lejos, al menos esos aires a Circo beat (1994) funcionan muy bien y ciertas líneas aciertan por su crudeza ("No me creo la mentira de que me hacen daño porque el daño de verdad es el que me hago yo..."). De igual forma, la ternura de 'Planeta azul', la franqueza al piano que derrocha 'El honor de los lobos' así como ese grandilocuente cierre con 'Universo' (la más ambiciosa de todas claramente) hablan de un disco dividido en dos partes, una donde Fito intenta brillar, iluminar e inspirar desde el positivismo pero falla desde lo básico/formulero de los arreglos, y otra más oscura que le muestra bastante más inspirado. 

Shine no es el desastre que algunos andan por ahí pregonando pero si un trabajo irregular, de altos y bajos marcados. Una pena, insisto, que buen material acá había. El problema es el de siempre, mucho disco, mucha publicación para un tipo que no está dispuesto a poner la pelota al piso...

¿Canciones? 'Las fuerzas armadas del amor', 'Planeta azul', 'El honor de los lobos' y 'Universo'. 

6,8 / 10
Cumple y algo más...

lunes, 6 de julio de 2026

Jessie Ware: Superbloom (2026)

 "Una fiesta elegante y glamorosa..."

Hay artistas a los que el mainstream simplemente no se les da (y es una real lástima). Uno de esos casos es el de Jessie Ware, una artista que dicho en simple: si no pegó tras álbumes tan sofisticados, atractivos y distintivos como What's your pleasure? (2020) y That! Feels! Good! (2023), no va a pegar con nada. Ahora, convertirte en una vocalista "de nicho" tiene sus ventajas y una de ellas es la libertad que entrega el no tener que sostener un determinado éxito comercial, asunto que se respira en este Superbloom, un disco donde la inglesa ha ido a donde la han llevado sus ovarios, internándose de lleno en las influencias setenteras que desde siempre han inspirado su sonido e invitándonos a una fiesta elegante y glamorosa mediante su álbum más "disco" a la fecha.

Lo que encontramos acá entonces son once canciones bastante monocordes que desarrollan un pop de banda sinuoso, sexy y sabroso, alcanzando puntos altos en la sólida partida a cargo de 'I could get used to this', una exquisitamente sexual 'Ride' o en la imponente 'Don't you know who I am?', esta última con un dramatismo tan sorprendentemente latino en su discurso ("¿No sabes acaso quien soy? / Soy el amor de tu vida / No te atrevas a dejarme..."). De igual forma conmueve una balada al piano + vientos como '16 summers' así como el disco divierte en la inquieta 'Mr Valentine', sin embargo y todo sea dicho, no todo será perfecto en Superbloom (comenzando por esa confusa portada) pues al insistir constantemente en la misma tecla musical habrán momentos en el que álbum inevitablemente se vuelve algo plano y demasiado pomposo entre canciones que están de bien a muy bien pero carecen de algún factor sorpresa. 

A destacar la producción del álbum, suena impecable, así como las siempre notables interpretaciones de Jessie Ware, todas en su punto. Ahora, al lado de las joyas que nos venía entregando la vocalista esta lista inevitablemente queda un peldaño por debajo, sin que esto signifique por supuesto que no siga sonando mejor que gran parte del pop que llega a nosotros por estos días. 

¿Canciones? 'I could get used to this', 'Ride' y 'Don't you know who I am?'

7,2 /10
Muy bueno.


Otras reseñas de Jessie Ware:

viernes, 3 de julio de 2026

Tori Amos : In Times Of Dragons (2026)

 "Entregada al concepto..."

"Las chicas del sur saben lo que significa / Cuando el patriarcado amenazante dice: ¡ahora cállate! / El puso su dedo en esos hermosos labios / Los dos sabemos para qué sirven, no?" - comienza declarando Tori Amos en su más reciente disco. Luego expandirá el relato citando al multi millonario Peter Thiel (el cofundador de PayPal) con aquel "...(ya) no creo que la democracia y la libertad sean compatibles", para luego complementar con un "Hay jerarquías / Deberías sentirte agradecido de servir / Cual sea la capacidad / Y no estoy preguntando...". Todas estas desafiantes y provocadoras líneas están inmersas en 'Shush', un tema oscuro y siniestro donde la vocalista dispara contra los millonarios machistas que hoy están al frente de nuestro mundo, instalando desde un inicio la sensación de estar ante un trabajo profundo y valiente, un disco doble (son veintitrés canciones en setenta minutos de música) de corte feminista en donde la prolífica artista no se ha dejado absolutamente nada en el tintero, armando un trabajo que puede peque a momentos de excesivo pero en ningún caso de poco coherente.

El disco plantea básicamente un viaje, la historia de una mujer esposa de un millonario que comienza un camino emancipador en el amplio sentido, situación que declara precisamente en 'In times of dragon' (la canción) entre líneas que anticipan el inicio de este proceso ("Acorralada, sé que estoy cambiando / Una vez fui bella, ¿ahora soy la bestia? / Él quiere hacerme creer que es la iluminación oscura / Y me cazará / Está sediento de sangre...") o inmediatamente después animándose a encontrar fuerzas en 'Provincetown' ("Vamos chica, agarra el salvavidas / Construye un puente para quienes se quedaron atrás / ¿Me congelaré o me rendiré? ¿Lucharé o huiré...?"), esto para luego encontrarse en canciones como 'St. Teresa', 'Gasoline girls' o 'Fanny Faudrey' (una feminista del Siglo XIX que Tori se ha inventado) con una serie personajes ficticios que acompañarán a la protagonista ya sea a modo de inspiración, apoyo físico o espiritual, esto mientras entabla sabrosos diálogos tanto con personas de carne y hueso en 'Veins', junto a su hija Natashya Hawley en las voces ("No quería contarte las sombras / No quería contarte la historia de la familia / Porque no quiero que corra por tus venas..."), como con la naturaleza en la delicada 'Strawberry moon'

Y así como la primera parte del álbum había comenzado con la profundidad de 'Shush', la Cara B no se queda en absoluto atrás abriendo con una tremenda 'Song of sorrow', encarando de lleno el diálogo de la protagonista consigo misma ("Cántame tu anhelo / ¿No lo ves? Estoy aquí, querida / Te estás convirtiendo en tu propia mujer / Completa de nuevo...") seguida de una oscura y fascinante 'Flood', para luego volver a acudir a la espiritualidad y elevar los ánimos con 'Pyrite', armando un camino que llegará a su fin primero con la esperanzadora 'Stronger together', nuevamente con referencias hacia lo que significa para una mujer salir adelante junto a su hija ("Pudimos y lo hicimos juntas / Ahora que eres una mujer / Ahora que soy una mujer...") y luego con la absolutamente atmosférica y experimental '23 peaks', otro gusto que claramente Tori se ha querido dar en un disco que se mantiene en todo momento fiel al concepto que desea transmitir.

Lo que Tori Amos propone en este In times of dragons es una experiencia, una travesía ambiciosa donde la vocalista no ha temido al entregarse por completo a la obra. El resultado abre un abanico ciertamente ecléctico pues acá ha entrado de todo, con varias canciones que superan los seis minutos y que si bien ponen al relato por sobre los arreglos, estos no se quedan en absoluto atrás. Por supuesto que el disco resultará desafiante para el auditor casual (quizás inaccesible considerando lo espeso que puede llegar a ser si quien oye no está dispuesto a sumergirse de lleno en el concepto) y también es cierto que un puñado de temas resulta bastante genérico dentro del catálogo de Tori ('Ode to Minnesota', 'Tempest', 'Angelshark' o 'Blue lotus'), sin embargo, tan solo por la valentía de entregar un producto así de contundente, el trabajo se enmarca dentro de lo bueno que habremos oído en este año y ciertamente el disco más inspirado de Tori Amos en largos años. Aunque el mundo lamentablemente no se entere...

¿Canciones? 'Shush', 'Veins','Song of sorrow' y  'Pyrite'.

8,2 / 10
Excelente.


Otras reseñas de Tori Amos:

martes, 30 de junio de 2026

Draconian: In Somnolent Ruin (2026)

"A lo suyo y lo hacen bien..."

In somnolent ruin es el álbum que marca el regreso de Lisa Johansson a las voces de Draconian tras quince años de distancia, esto en reemplazo de Heike Langhans, junto a quien la banda alcanzó a grabar dos sólidos álbumes como fueron Sovran (2015) y Under a godless veil (2020). Y bueno, como era de esperar en este tipo de casos, digamos, cuando un integrante emblemático retorna a una banda, los suecos nos entregan un disco marca de la casa, un trabajo que para bien y para mal no presenta transgresión alguna a su sonido característico.

Lo que encontramos acá por tanto es una hora de una fórmula bastante probada a estas alturas, es decir, ese ir y venir constante marcado por oleadas de riffs que se suceden lentamente uno tras otro mientras Lisa + Arders Jacobsson desarrollan sus (ya) clásicos duelos vocales, la primera aportando su dulce canto de sirena mientras el segundo vomita terroríficos guturales. El cóctel funciona, claro que si, entregando puntos altos en 'The monochrome blade', la sentida 'I gave you wings' o en ese cierre maravilloso e intenso que logran mediante 'Lethe'. De igual forma en 'Anima' el duelo vocal es limpio gracias a la colaboración de Daniel Änghede (miembro de Ison, banda donde también participa la ahora ex vocalista Heike) mientras que en cosas como 'I welcome thy arrow' , 'The face of god' o 'Cold heavens' (donde Lisa sube el registro por única vez en todo el disco) la fórmula se desarrolla con comodidad y solidez armando así un compendio que dentro del canon de la banda funciona a la perfección. 

Estamos por tanto ante el clásico disco que "te gustará si te gusta la banda". Sin más. Esto porque In somnolent ruin no es en ningún caso un álbum que explore nuevas tesituras ni escape a lo que conocemos de Draconian. Los suecos van a lo suyo y lo hacen bien. Para un oyente casual seguro todas las canciones parecerán la misma pues efectivamente la fórmula es bastante reiterativa, sin embargo, este es también uno de esos trabajos en donde hay que escarbar, sumergirse con paciencia en la propuesta para descubrir la belleza que se esconde tras cada melancólico pasaje, que vaya que la hay.

¿Canciones? 'The monochrome blade' y 'Lethe'. 

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Draconian:

domingo, 28 de junio de 2026

Dimmu Borgir: Grand Serpent Rising (2026)

 "Más directo y efectivo..."

Respecto a Dimmu borgir existe cierto consenso respecto a que lo mejor de la banda ha quedado muy atrás (período 1997-2007), que llevan veinte años deambulando entre la rotación constante de integrantes y desarrollando más bien una caricatura (inofensiva) de sí mismos. En ese camino está claro el que los noruegos han ido suavizando su sonido, desarrollando un black melódico/sinfónico característico que por momentos les acerca más al gótico que a sus raíces extremas,  y bueno, este Grand serpent rising no llega para modificar el curso, otro disco sin arranques demasiado violentos y donde todo luce bastante controlado. Ahora, dicho lo anterior, el conjunto al menos les muestra más inspirados que en álbumes anteriores. 

Yendo a la música propiamente tal, el disco tiene un claro problema: la lista de los temas y extensión del álbum. De hecho, la partida es débil, con una 'Tridentium' que introduce largos pasajes instrumentales complementados con un relato hablado sucedida por una veloz 'Ascent', sin embargo, ninguna de las dos logra efectivamente atraparnos. Será recién en los siete minutos de 'As seen in the unseen', que pone énfasis en los aspectos melódicos, seguida de la excelente 'The qryptfarer' (la mejor de todas) cuando el asunto comience a repuntar con convicción, en esta última entregando parte de los arreglos más interesantes del trabajo con una batería que protagoniza y desarrolla exquisitas atmósferas junto a teclados. Esta última junto a la pasada por 'Ulvgjeld & blodsodel' (una que habría funcionado mejor como apertura del disco) + la agresiva 'Repository of divine transmutation' arman el tridente más consistente en el álbum. El problema es que en adelante el disco comienza a redundar volviéndose muy pesado, en ocasiones yendo al medio tiempo ('Phantom of the nemesis') o a veces acelerando ('The exonerated') pero siempre entre canciones de cinco minutos que pese a estar ejecutadas de manera impecable y gozar de una producción exquisita (todo suena en su lugar, hay que decirlo), no presentan grandes sorpresas en materia de estructuras o arreglos. 

Grand serpent rising es un (muy) buen disco que trae de regreso la fórmula que Dimmu borgir viene desarrollando desde hace dos décadas pero en versión bastante más directa y efectiva respecto a los antecesores (sobre todo en la comparación con el pomposo Eonian de 2018). El disco funciona aunque con tres o cuatro canciones menos claramente se disfrutaría mejor...

¿Canciones?   'As seen in the unseen', 'The qryptfarer' y 'Repository of divine transmutation'.

6,8 / 10
Cumple y algo más...

viernes, 26 de junio de 2026

Sepultura: The Cloud Of Unknowing (EP, 2026)

 "Despedida de sensaciones encontradas..."

Pues lo dicho, que la amplia fanaticada noventera de Sepultura jamás se tragó a Derrick Green, por lo que tras la partida de Max Cavalera en 1994 la carrera de los brasileños navegó durante treinta años entre el (injusto) desprecio y la indiferencia, llegando así a un previsible final que se ha materializado en gira de despedida y la publicación de este pequeño EP, cuatro dignas canciones que entregan el último sorbo por parte de una agrupación hasta el final intentó sostenerse con dignidad, pese incluso a las posteriores dolorosas partidas en batería de Igor Cavalera y Eloy Casagrande

Y bueno, lo que tenemos acá son dieciséis minutos que dan muestras de la ambición que esta formación siempre mostró por ir un poco más allá de lo obvio, cuatro piezas que se pasean por diversos estilos, abriendo con un metal furibundo en 'All souls rising' en donde la velocidad se interrumpe bruscamente con sorpresivas orquestaciones, o cerrando con una cambiante 'The place'. Entre ambas habrán metido una balada como 'Beyond the dream', con la que apuntan a terrenos más emocionales de la mano de un Derrick Green que canta completamente limpio, mientras que 'Sacred books' si bien entregará un sonido duro más tradicional dentro de lo que ha sido la banda durante estos últimos veinte años, de todas formas se las arreglará para meter un caótico piano a medio tema que aportará un matiz relevante a la canción.

The cloud of unknowing acaba resultando un EP que deja sensaciones encontradas, por una parte las canciones saben bien, son interesantes cada una en lo suyo y muestran a una agrupación aún creativamente inquieta. Lo anterior se condice además con el hecho de que este material llegue a seis años Quadra (2020), el mejor álbum de Sepultura desde Dante XXI (2006). Dicho lo anterior, al lanzar estas canciones en un formato tan reducido con menos de veinte minutos de música pareciese que simplemente se las han sacado de encima, que no han querido (o no han podido) agregar algo más de trabajo para lanzar un álbum propiamente tal. Quizás están cansados y se entiende. Navegar todo el tiempo a contracorriente agota a cualquiera...

¿Canciones? 'All souls rising' y 'The place'. 

6,5 / 10
Cumple y algo más...