viernes, 19 de junio de 2026

30 Años De... Sepultura: Roots (1996)

"Notable búsqueda honesta..."

Llegando a mediados de los años noventa Sepultura venía de la publicación de algunos de los discos más relevantes en la historia del metal. Así como se lee. En el camino quedaba la pasada por Beneath the remains (1989) + Arise (1991), marcados por ese sabroso enlace entre el death y el thrash, el vértigo y la técnica en velocidad propia de una banda que supo leer muy bien los tiempos que se vivían por aquellos años. Por lo mismo, cuando la década comenzó a hacer crisis para varias de las bandas icónicas del género fue que los brasileños entendieron que debían hacer el giro, insinuado primero en un Chaos A.D (1993) que se cargaba levemente a un incipiente groove metal entregando preponderancia al trabajo de percusiones en el sonido, para luego profundizar en este histórico Roots, con el que Sepultura salen definitivamente de la caja mediante su disco más exploratorio a la fecha y que debido a su éxito comercial acabó por ejercer una importante influencia a futuro dentro del mundo del metal.

En la idea de buscar nuevos aires para el sonido es que la banda decide trabajar con Ross Robinson, quien ya había producido el debut de Korn en 1994 y colaborado con Deftones en Adrenaline (1995), así como buscar inspiración en el Mato Grosso compartiendo con los Xavantes (indígenas autóctonos de la zona), aspecto que se ve reflejado claramente en el sonido tribal que circunda el álbum así como en las temáticas con tinte político que este contiene. Lo anterior se expresa a la perfección en la apertura que marca el hitazo 'Roots bloody roots', con un Andreas Kisser punzante en las guitarras, Igor Cavalera azotando el tema con esa batería seca y un Max Cavalera que vomita consignas identitarias ("La lluvia me entrega la fuerza para enfrentar un nuevo día / Y todo lo que quiero ver / Liberarnos / ¿Por qué no lo puedes ver? / Esto es real"). Las sensaciones de estar ante un bicho diferente dispuesto a desarmar aquel presente de la banda se confirmarán en toda la pasada que viene a continuación, con momentos cargados hacia atmósferas envolventes en 'Attitude' o 'Breed apart', pasajes violentos en 'Cut-throad' (esta prácticamente se emparenta con el entonces emergente nu metal al incorporar esos fraseos hiphopeados de Max) o 'Straighhate', así como canciones que llevan la experimentación más lejos que nunca en 'Lookaway' (un frikerío de canción que cuenta con participación de Mike Patton , Jonathan Davis y DJ Lethal en voces) o en la exquisitamente tribal 'Ratamahatta', otro hit inolvidable que nos dejó este disco y que contó con el brasileño Carlinhos Brown tanto en composición como interpretación. Todo lo anterior habla de un álbum de identidad característica que efectivamente a ratos se acerca al nu metal (elementos hay) pero que jamás deja de sonar coherente respecto a si mismo. Dicho en simple: Roots posee vida propia y se desmarca de cualquier disco anterior de Sepultura, sin embargo, la esencia de la banda continúa siendo plenamente reconocible. 

El disco es hijo de su época en todo sentido, porque los noventas permitían (¡y celebraban!) la exploración en extenso. De ahí que quince canciones (+ una pieza escondida que es larguísima) en setenta minutos de música se hagan demasiado, con pasadas por 'Dusted' + 'Born stubborn' o 'Endangered species' + 'Dictatorshit' que se entorpecen entre sí, así como un curioso pasaje limpio por 'Jasco' + 'Itsári' (con participación de los indios Xavantes) que puesta en otro lugar del disco seguramente habría funcionado mejor. Claramente con diez minutos menos y otro orden en las canciones estaríamos hablando de una verdadera obra maestra pero bueno, que esos años fueron así, había que exprimir el formato del CD y las bandas tendían a exagerar la duración de sus trabajos además de meter todo lo que tenían prácticamente a presión. Nada de esto le resta demasiado en todo caso a un trabajo brillante que transmite en todo momento esa sensación de una búsqueda tan notable como honesta. 

El resto de la historia es conocida. En la cresta de la ola la banda se pelea con su manager (esposa de Max Cavalera) por lo que el vocalista abandona el proyecto para luego formar Soulfly, proyecto donde este intentó continuar el legado de Roots. En paralelo los brasileños incorporan a Derrick Green en voces construyendo desde 1998 una nueva etapa de altos y bajos, aunque poco atractiva para los fans, quienes quedaron para siempre marcados por esta primera década de producciones fantásticas, las cuales cerraron con este curioso e inesperado canto del cisne para una formación histórica. 

¿Canciones? 'Roots bloody roots', 'Attitude' y 'Ratamahatta'.

8,2 / 10
Excelente.


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martes, 16 de junio de 2026

Foo Fighters: Your Favorite Toy (2026)

"En piloto automático..."

Cuando Dave Grohl anunció a fines de 2024 que Foo fighters se tomarían un descanso muchos pensamos que esta era una buena (y sana) decisión, principalmente debido al desgaste creativo que la banda venía mostrando desde hace largos quince años. Dicho en simple: más allá de ciertos golazos incontestables (quedan 'Bridge burning' o 'Run' como pruebas de fuego), prácticamente todo lo que la agrupación ha publicado desde 2010 en adelante ha rondado la monotonía entre álbumes tan olvidables y fallidos como Sonic highways (2014) o Medicine at midnight (2019), siendo el más reciente Here we are (2023) la única gran excepción a la regla, un sólido conjunto que les mostró particularmente inspirados. Era de esperar, sin embargo, que en una siguiente entrega la banda tirara por lo obvio, que es lo que encontramos en Your favorite toy, diez canciones que en ningún caso son un desastre pero si se conforman con emular los inicios de Foo fighters evidentemente sin la magia melódica que ostentaron treinta años atrás.

Lo que tenemos acá entonces es un poco más de media hora de música cargadísima a las guitarras y distorsión. Desde ahí, de entrada hay que lamentar algo: la HORRIBLE producción del disco. Y si, que vivimos en la era de la compresión extrema del sonido e incluso Foo fighters carga a cuestas con varios discos que suenan pésimo (One by one de 2002, claro ejemplo), pero esta vez se les ha ido la mano con un álbum que satura todo a más no poder, incluida la voz de Dave Grohl (la cual está siempre tapada por múltiples y exagerados filtros). En fin, como sea, el disco suena pésimo. Es un álbum de rock al que no puedes subirle el volumen y eso...  es un pecado mortal. 

Yendo a las canciones, cabe destacar el rock desaforado que abre mediante 'Caught in the echo' + 'Of all people', lo cual más adelante se complementará con cosas como 'Spit shine', todas canciones que están bien, funcionan y muestran a Foo fighters entregándose a lo que mejor saben hacer, dígase, rocanrol ruidoso y desatado. Ahora, nada que no les hayamos oído antes y mejor. A lo anterior obviamente se le sumarán afanes melódicos característicos de la banda pero que lamentablemente son lastrados por la tendencia a saturar los temas, ocurre en 'Your favorite toy' (la canción) o 'If you only knew', que con un sonido más limpio quizás habrían brillado mejor, algo que si hacen en 'Unconditional' pero sin haber encontrado una canción realmente interesante quedándose en una especie de olvidable medio tiempo con aires noventeros. Dado lo anterior, quizás los momentos más interesantes del álbum aparecen cuando la banda saca el pie del acelerador, ocurre en 'Window' o 'Child actor', dos momentos algo más reflexivos dentro del disco y que le entregan un grato respiro, en la segunda además con Grohl dándole vueltas a su rol de estrella de rock durante los últimos treinta años ("Fui un niño actor / Un rostro en la pared / Conteniendo la respiración mientras espero que caiga la cortina / ¿Fue suficientemente bueno? / ¿Fui alguna vez suficientemente bueno...?"). 

Your favorite toy es otro disco más en la lista de Foo fighters. Un "meh" en toda regla. No es un mal álbum pero tampoco uno que te llame a volver, digamos, el clásico trabajo en piloto automático. Han querido armar un disco directo pero al lanzarlo tan pronto respecto a los antecesores, evidentemente muchas ideas novedosas no han podido encontrar. Ninguna novedad en todo caso, que la carrera de la banda rara vez ha escapado a la norma...

¿Canciones? 'Caught in the echo'  y 'Child actor'.

6 / 10
Bueno, cumple...

jueves, 11 de junio de 2026

Corrosion Of Conformity: Good God / Baad Man (2026)

 "Corazón y compromiso con su legado..."

Si bien la publicación del sólido No cross no crown (2018) supuso un retorno en gloria y majestad para Pepper Keenan, quien regresaba a Corrosion of conformity tras más de una década de ausencia, las cosas se pusieron complicadas para la agrupación en años posteriores. Primero llegó la muerte del baterista Red Mullin en 2020 y luego el alejamiento de Mike Dean (bajista), ambas situaciones que evidentemente mermaron el presente de los estadounidenses por lo que había que ver por donde decidían avanzar, ahora solamente con dos miembros históricos al frente. La pensaron bastante, eso está claro, sin embargo lo que nos han entregado en estos sesenta y seis minutos de música deja la sensación de que ha valido la pena esperar: Good god / Baad man es ante todo un álbum compuesto con el corazón y que da muestras de todo el compromiso que la banda sigue mostrando por ese sonido que ayudaron a construir décadas atrás y del que hoy siguen siendo enormes exponentes.

Y no se han dejado nada en el tintero. El título y portada anticipan lo que en forma encontraremos acá, un disco doble, lo cual de entrada habla del atrevimiento de un viaje donde las guitarras y el peso serán absolutos protagonistas. Toda la Cara A de hecho es una verdadera vorágine stoner, abriendo con la excelente cabalgata de 'Good god? / Final dawn' para más adelante recibir una aceleradísima 'Gimme some moore' seguida de esa descarga maravillosa que es 'The handler' (¡vaya joya!). Entre estas la banda habrá bajado los tiempos en 'You or me' así como entregado un juguetón instrumental en los tres minutos de 'Bedouin's hand' para cerrar esta primera parte con una extensa 'Run for your life', donde extienden las atmósferas y juegan un tanto más con las intensidades. La verdad es que si el disco hubiese sido solo esta media hora de música, ya habría valido la pena como experiencia, sin embargo, hay más. De hecho, otro disco completo aún más largo que el primero. 

La segunda parte del trabajo volverá a abalanzarse sobre feroces aceleraciones tanto en 'Baad man' + 'Lose yourself' como más adelante en la excelente 'Asleep on the killing floor' (la mejor de toda esta pasada), mientras que tanto 'Handcuff county' como 'Swallowing the archor' dan muestra de una faceta más blusera/juguetona de la banda (más cercana al Deep purple de estás últimas dos décadas). Quizás acá podríamos contar con el principal problema que carga el disco: la redundancia, que en esta Cara B comienza a sentirse con fuerza ya que hay demasiadas canciones que apuntan a lo mismo, pero bueno, que más da, es evidente que la banda ha querido entregarlo absolutamente todo y quien podría culparlos considerando los antecedentes que rodearon la grabación. Finalmente, el disco llegará a su fin con el folk en acústico de una agradable 'Brickman' y la definitiva 'Forever amplified', otra joya cargada al peso que durante seis minutos resulta ser manjar al oído de cualquier amante del rock y todas las corrientes derivadas de Black Sabbath

Good god / Baad man cargará seguro con el estigma de que "sobran canciones" o que "con menos temas habría sido una verdadera joya". Y si, que así es. Pero lo dicho, que la dupla Pepper Keenan + Woody Weatherman se han dejado absolutamente todo en un álbum de guitarras y mucho peso que les honra. Si tras esto no hay nada más de Corrosion of conformity, ante una despedida como esta no se puede sino agradecer. El tiempo dirá...

¿Canciones? 'Good god? / Final dawn',  'The handler', 'Asleep on the killing floor'. 

7,8 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Corrosion of conformity:

sábado, 6 de junio de 2026

Archspire: To Fast To Die (2026)

 "Mera continuidad..."

Hay discos de los que cuesta un mundo poder escribir mientras que otros resultan muy fáciles de analizar, y el último de Archspire se enmarca entre los segundos. No porque sea un mal álbum, muy por el contrario, Too fast to die luce como una nueva entrega salvaje por parte de unos canadienses que dominan a placer lo que hacen, salvando incluso sin problema alguno la partida de una pieza clave en su engranaje, como fue el baterista Spencer Prewett, quien abandonó el proyecto en 2025. El caso es que en estos cuarenta minutos de música volvemos a encontrar ese metal veloz, desaforado y tremendamente técnico marcado por la extrema velocidad y los trabalenguas imposibles de Oliver Rae Aleron. Por tanto, todos los condimentos que le han entregado prestigio a Archspire están presentes en estas ocho canciones, sin embargo, dicho lo anterior: el disco carece de sorpresa y más bien funciona como una mera continuidad obvia de sus antecesores.

Hay un elemento de entrada eso si que intenta marcar diferencias en este trabajo respecto al pasado de la banda: la extensión. Efectivamente las canciones que componen este disco son algo más largas que lo habitual, fluctuando todas alrededor de los cinco minutos. De hecho, el álbum llega a los cuarenta minutos de duración, siendo que discos anteriores no pasaban de la media hora. El problema radica en que precisamente uno de los méritos que ostentaban álbumes como Relentless mutation (2017) o el enorme Bleed the future (2021) era la sensación de estar frente a pequeños bloques compactos donde la banda era capaz de concentrar todo su poderío, canciones de tres minutos que funcionaban como experiencias opresivas que entregaban una descarga de fiereza técnica que resultaba tan implacable como demoledora. Acá el asunto se dilata un tanto más pero por lo mismo se vuelve algo repetitivo. Para muestra cosas como 'Carrion ladder' o 'The vessel', canciones que se hacen eternas entre vueltas y vueltas que derechamente no sorprenden. Antes habremos tenido una partida correcta en 'Liminal cypher' o más adelante 'Limb of leviticus', donde intercalan trabalenguas vocales con las típicas aceleraciones de la banda con detenciones bruscas que ayudan a tomar aire, así como temas violentos tipo 'Red goliath', pero insisto, nada que no hayamos oído antes (y mejor) por parte de los canadienses. 

Por supuesto que To fast to die en ningún caso es un mal disco, pero considerando el que este ha llegado cinco años tras su antecesor (es decir, tiempo de trabajo hubo) hay una interrogante que queda planteada: ¿es que lo mejor de Archspire ha quedado en el pasado y desde ahora deberemos conformarnos con meros meras emulaciones (a veces más inspiradas, a veces menos)? Bueno, el tiempo dirá... 

¿Canciones? 'Liminal cypher' y 'Limb of leviticus'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Archspire:

martes, 2 de junio de 2026

Hellripper: Coronach (2026)

 "Enorme cariño por el metal..."

Con varios discos a cuestas no deja de impresionar lo que James McBain ha logrado hacer con este, su proyecto (el tipo es un multi instrumentista). En Coronach lo volvemos a oír desarrollando ese metal aceleradísimo y afilado, contantes cabalgatas donde el foco está puesto en los aspectos melódicos que se desarrollan en velocidad. Dicho en simple, el escocés ha sabido plasmar en su sonido aquello que evidentemente más ama, incorporando elementos clásicos del thrash, solos de guitarra que huelen a heavy metal, vocalizaciones que le acercan al black o la vibra de Motorhead pero trayendo todo eso al presente pues ante todo Hellripper suena como un proyecto moderno y no a la enésima emulación de viejas glorias ochenteras. 

Yendo a la música, desde el primer segundo de disco entendemos por donde esto irá. 'Hunderprest' es rapidez y desenfreno, riffs y una batería ansiosa por desatarlo todo durante cinco minutos absolutamente frenéticos, sin embargo, lo interesante acá está en las estructuras pues lejos de conformarse con la mera velocidad, McBain es capaz tanto en esta como en cada canción del disco de encontrar vueltas de tuercas interesantes en el camino. Lo que hace en 'Kinchyle (Goatkraft and granite)' pasado el 2:15, por ejemplo, es brillante, regalando una secuencia de pasajes melódicos que incluso involucran momentos acústicos, lo mismo en 'The art of resurrection' que abre al piano para luego lanzarse a la locura (con una cabalgata que al 3:25 sabe hacer el giro) o 'Baobhan sith (Waltz of the damned)', que pasados los cuatro minutos se transforma en otra cosa. 

Ya entrando en la Cara B del disco 'Blakk satanik fvkkstorm' (¡el tipo se la pasa bien hasta con los títulos!) es la más rocanrolera, directa y breve de todas, mientras que 'Sculptor's cave' + 'Mortercheyn' retomarán la tendencia a construir canciones frenéticas con momentos instrumentales notables, esta última por cierto se enmarca desde ya entre las mejores canciones que habremos oído en este 2026. Finalmente 'Coronach' (la canción) se comprende como un claro gusto que el músico ha querido darse en el cierre, bajando las revoluciones durante cuatro minutos, construyendo una pieza compleja más oscura y profunda que las demás, a la que lo único que se le podría "criticar" es la aceleración que entrega en su segunda mitad, innecesaria quizás considerando que el disco ya había tenido bastante de esto. Es un temazo de todas maneras (una que por momento recuerda a las cabalgatas más clásicas de Iron Maiden), que no se me mal entienda, pero en ocasiones menos es más...

En definitiva, lo que encontramos a lo largo de este Coronach es la versión más pulida y completa que el proyecto ha entregado a día de hoy. Canciones trabajadas al detalle, ejecutadas y pensadas con enorme precisión pero donde jamás el tecnicismo alcanza a opacar la vida de estas, las cuales efectivamente transmiten en todo momento el cariño con el que han sido creadas. 

Si este es el primer álbum que escuchas de Hellripper, algo que es altamente probable pues lamentablemente el proyecto no goza de alta popularidad, Coronach es un disco que seguro vas a disfrutar. Metal y rocanrol que apuntan al corazón del amante de la música. Desde ya, uno de los mejores discos que habremos oído en este año. 

¿Canciones? 'Kinchyle (Goatkraft and granite)', 'Mortercheyn' y 'Coronach'.

8,5 / 10
¡Excelente!

domingo, 31 de mayo de 2026

Six Feet Under : Next To Die (2026)

 "Entre lo correcto y lo monótono..."

Tras el espantoso paso por Torment (2017) + el terrible Nightmare of the decomposed (2020), con seguridad el peor disco que habremos oído en toda esta década, el trauma con Six feet under fue profundo. De pronto Chris Barnes se convirtió en un meme dentro de la escena metalera, un personaje imposible de tomar en serio y del que lamentablemente comenzamos a esperar lo peor. En ese contexto fue que recibimos el anterior Killing for revenge (2024) y este nuevo Next to die (2026), con el morbo de verificar si lograba remontar vuelo o más bien confirmaba el pésimo momento creativo. Para peor, Barnes ha perdido el pudor, el vocalista se niega al retiro (o al menos a la pausa) e insiste en mantenerse publicando este tipo de álbumes cada dos años, discos que dan muestras de un evidente agotamiento de ideas donde lo único que queda por "celebrar" es que el tipo ha dejado de exponerse vocalmente como si hizo en los nefastos trabajos mencionados al inicio de este párrafo. 

Nos encontramos acá por tanto frente a doce canciones que oscilan entre lo correcto y lo monótono, abriendo con una 'Approach to grave' espesa, pesada, que se mueve a paso lento intercalando en su camino un par de interesantes solos con los que Jack Owen intenta aportar un matiz, esto para luego lanzarse de lleno a las aceleraciones. Ahí habrán temas que resultarán simpáticos como 'Mutilated corpse in the woods' o 'Mister blood and guts', que de lo ridícula y caricaturezca causa gracia (hay que verle ese lado positivo, no queda otra), sin embargo, demasiado rápido el disco comienza a caer en lugares comunes del género entre riffs y estructuras monótonas ('Destroyed remains', 'Wrath and terror takes command' o 'Skin coffins', claros ejemplos) entrando en un pantano que se extenderá durante toda la segunda parte del álbum entre canciones tan olvidables como planas donde lo único rescatable será el cierre a cargo de 'Next to die' (la canción)'Ill wishes', siendo esta última otra que baja los tiempos y resulta atractiva debido a la diversidad de arreglos limpios que aporta, funcionando como un merecido premio para quien haya tenido el valor de escuchar el disco hasta el final. 

Next to die es otra entrega mediocre de Six feet under. No es un completo desastre, eso hay que decirlo, y desde ahí se anota como lo mejor que Barnes + Owen han entregado en una década. Hay cositas acá que con las que encariñarse y con esas pocas claramente habrá que conformarse. Y bueno, será hasta 2028...? Cuando tengamos otro capítulo de esta macabra historia. 

¿Canciones? 'Mutilated corpse in the woods' ,  'Next to die' (la canción) y 'Ill wishes'.

5/10
Nada muy especial...

jueves, 28 de mayo de 2026

Winterfylleth: The Unyielding Season (2026)

 "Oscuridad salvaje y para nada amable..."

Desde 2008 a la fecha que estos ingleses no han parado de publicar. Con la única excepción del período 2020/24, la banda viene lanzando con precisión quirúrgica un álbum cada dos años, desarrollando durante estas casi dos décadas de carrera (joder, como pasa el tiempo...) un tándem que oscila entre un furioso black atmosférico y momentos cristalinos de absoluta paz. Así como se lee. En los álbumes de Winterfylleth puedes encontrar el infierno mismo así como pasajes de tranquilidad cargados a las cuerdas, y si bien este último aspecto fue llevado al extremo en un álbum como The hallowing of Heirdom (2018), disco en donde dejaron completamente de lado el metal y se lanzaron de lleno al folk entre guitarras acústicas, relatos y violines (un bonito disco que recomiendo), desde entonces la banda ha retomado lo que mejor saben hacer, dígase, ese black oscuro y nada de amable con el auditor matizado con uno que otro breve momento de calma, y bueno, este The unyielding season llega para dar continuidad a esa línea.

Lo que tenemos acá por tanto son diez canciones de un black a la vieja usanza que prácticamente no regala tregua (la portada anticipa). Sin ir muy lejos, toda la primera parte del álbum funciona como un bloque compacto donde las capas de guitarras, una batería incesante y los alaridos de Chris Naughton son característicos (este último aparece bien debajo en la mezcla eso si, lo cual aporta a la sensación de caos que el sonido pretende). No hay medias tintas por tanto en toda la pasada que va desde 'Heroes of a hundred fields' hasta 'Perdition's flame', armando casi treinta minutos compactos que gustarán a quien disfrute del filo más oscuro del género, aunque claro, pecará de monótono ante cualquier auditor de metal que no conozca demasiado a la banda. 

Dicho lo anterior, lo más interesante en el álbum aparecerá a partir del nudo cuando 'The unyielding season' baje los tiempos y aspire a desarrollar una atmósfera más profunda y no tan salvaje, mientras que 'In ashen wake' mostrará una elegante introducción de teclados que durante tres minutos preparan terreno para el posterior desate. Lo atractivo, sin embargo, en esta última serán las guitarras que irán sosteniendo la atmósfera e intensidad del tema (desde el minuto cuatro en adelante), construyendo uno de los pasajes más llamativos en todo el disco. Entre ambas sonará además el instrumental 'Unspoken elegy', el cual derechamente se internará en terrenos acústicos, dando muestras de esa otra faceta más pacífica que Winterfylleth suelen desarrollar en sus trabajos. 

Habiendo llegado a este punto del álbum, algo como 'Towards elysium' termina disfrutándose muchísimo más, pues retoma el salvajismo del sonido (aunque con unos pasajes melódicos exquisitos) viniendo de una serie de canciones diversas por lo que el matiz se percibe, más aún cuando el disco cierra con un gusto que los ingleses se han dado: una versión seca de 'Enchantment' de Paradise lost, todo un regalo. 

La sensación que deja por tanto este The unyielding season es la de ser un álbum que va de menos a más, que abre de manera algo tradicional e incluso monótona para pasando el cuarto tema ir abriendo un abanico más que interesante. La lista de canciones no ayuda a la experiencia y ciertamente de haber sido un disco más corto el asunto habría funcionado aún mejor. Se entiende en todo caso el que la banda insista en meter todo lo que tienen en sus trabajos pues al fin y al cabo saben que quien llegue a ellos sabe muy bien a lo que va...

¿Canciones? 'In ashen wake' y 'Towards elysium'.

7,5/10
¡Muy bueno!