"Oscuridad salvaje y para nada amable..."
Lo que tenemos acá por tanto son diez canciones de un black a la vieja usanza que prácticamente no regala tregua (la portada anticipa). Sin ir muy lejos, toda la primera parte del álbum funciona como un bloque compacto donde las capas de guitarras, una batería incesante y los alaridos de Chris Naughton son característicos (este último aparece bien debajo en la mezcla eso si, lo cual aporta a la sensación de caos que el sonido pretende). No hay medias tintas por tanto en toda la pasada que va desde 'Heroes of a hundred fields' hasta 'Perdition's flame', armando casi treinta minutos compactos que gustarán a quien disfrute del filo más oscuro del género, aunque claro, pecará de monótono ante cualquier auditor de metal que no conozca demasiado a la banda.
Dicho lo anterior, lo más interesante en el álbum aparecerá a partir del nudo cuando 'The unyielding season' baje los tiempos y aspire a desarrollar una atmósfera más profunda y no tan salvaje, mientras que 'In ashen wake' mostrará una elegante introducción de teclados que durante tres minutos preparan terreno para el posterior desate. Lo atractivo, sin embargo, en esta última serán las guitarras que irán sosteniendo la atmósfera e intensidad del tema (desde el minuto cuatro en adelante), construyendo uno de los pasajes más llamativos en todo el disco. Entre ambas sonará además el instrumental 'Unspoken elegy', el cual derechamente se internará en terrenos acústicos, dando muestras de esa otra faceta más pacífica que Winterfylleth suelen desarrollar en sus trabajos.
Habiendo llegado a este punto del álbum, algo como 'Towards elysium' termina disfrutándose muchísimo más, pues retoma el salvajismo del sonido (aunque con unos pasajes melódicos exquisitos) viniendo de una serie de canciones diversas por lo que el matiz se percibe, más aún cuando el disco cierra con un gusto que los ingleses se han dado: una versión seca de 'Enchantment' de Paradise lost, todo un regalo.
La sensación que deja por tanto este The unyielding season es la de ser un álbum que va de menos a más, que abre de manera algo tradicional e incluso monótona para pasando el cuarto tema ir abriendo un abanico más que interesante. La lista de canciones no ayuda a la experiencia y ciertamente de haber sido un disco más corto el asunto habría funcionado aún mejor. Se entiende en todo caso el que la banda insista en meter todo lo que tienen en sus trabajos pues al fin y al cabo saben que quien llegue a ellos sabe muy bien a lo que va...
¿Canciones? 'In ashen wake' y 'Towards elysium'.






