domingo, 29 de marzo de 2026

Gaerea: Loss (2026)

 "Deslavados..."

La lógica del álbum cada dos años te habla claramente de una búsqueda comercial que se antepone a las motivaciones artísticas. Y Gaerea es un claro ejemplo de esto. En efecto, no ha pasado demasiado tiempo desde su debut en 2018 mediante Unsetting whispers, un álbum de furioso post black que a día de hoy continúa resultando un manjar al oído, sin embargo, desde entonces la banda no ha parado de producir, pero no solo eso, sino que también han ido disco a disco bajándole decibeles a su música, eliminando el componente violento para acercar su sonido a nuevos públicos casuales que conectan más bien con proyectos actuales estilo Sleep token y similares (de hecho coinciden con este en ser otra banda más que ocultan sus rostros con máscaras). Algo de lo anterior comenzó a expresarse en álbumes como Mirage (2022) y Coma (2024), que si bien sostenían el peso de las composiciones ya contaban con una producción un tanto más "luminosa" que les alejaba de ese sonido podrido de sus inicios así como canciones que ponían énfasis en las aristas más emocionales/dramáticas de la banda, aspectos que han sido exacerbados y simplificados en este nuevo Loss, entregándonos así el disco más comercial hasta ahora en la carrera de los portugueses. 

Nos encontramos así ante nueve canciones que en cuarenta y cinco minutos ponen el acento en los aspectos melódicos de Gaerea, dígase, temas de cuatro o cinco minutos que suenan directos, donde hay peso, velocidad y voces raspadas (con mucho filtro encima, todo sea dicho) pero también coros marcadísimos así como pasadas limpias y melosas. En esa línea se mueven canciones como 'Luminary', 'Submerged' y 'Hellbound', donde hay espacio para todo con una banda que ejecuta de manera impecable el sonido, hay mucha fuerza acá y los temas no están mal (puestos en el contexto de lo que están intentando hacer), sin embargo, cuentan con el problema de no escapar a lo que muchas otras bandas de metalcore melódico realizan actualmente: canciones de estrofas guturales y coros chillones, con teclados de fondo, riffs contundentes y un doble bombo que no para de explotar. En dicha lógica se mueve prácticamente todo el disco, con la excepción de 'Cyclone' (que introduce voces limpias, anticipando quizás hacia donde irán a futuro) y ese cierre lamentable que entrega 'Stardust', que derechamente emula a Sleep token con esas estrofas limpias seguidas de puentes rapeados y coros furiosos. Que decir, patético. 

Loss no es un desastre de disco pero si uno que entrega una versión (cada vez más) deslavada de Gaerea. Es comprensible que una banda desee crecer, de hecho, para quienes gusten del black metal y esa arista más oscura de los portugueses siempre estarán esos dos primeros álbumes a donde volver, sin embargo, dar pasos fuera de la caja para acabar sonando como cualquier otra banda actual no suena demasiado atractivo. 

¿Canciones? 'Luminary' y 'Hellbound'.

5/10
Nada muy especial...


Otras reseñas de Gaerea:

jueves, 26 de marzo de 2026

Charli XCX: Wuthering Heights (2026)

 "Arisco y atractivo..."

Tras el imponente éxito de un álbum como Brat (2024) se abrían diversos caminos para Charli XCX, curiosamente la vocalista escogió el más sorpresivo de todos: tomar la tangente entregándose de lleno a la banda sonora del Wuthering heights de Emerald Fennell. De esta forma la inglesa ha matado dos pájaros de un tiro, se ha sacado la presión de tener que generar un multi ventas y también se ha permitido el experimentar con su sonido. El resultado de esta aventura es una colección de piezas bastante compactas en términos sonoros que la muestran navegando por lo general sobre terrenos calmos, lejos del característico frenesí de anteriores trabajos. La sensación por tanto ante el disco es que la vocalista se ha tomado MUY en serio el desafío desarrollando una electrónica tan consistente como elegante que en todo momento luce atrevida al complementar maquinitas con cuerdas, lo digital y lo orgánico, encontrando más de alguna melodía gloriosas en el camino.

Hay estridencia de todas formas en estas canciones, el punto es que no de la manera en que Charli XCX solía entregárnosla. Acá aparece a veces marcada por los instrumentos de cuerda, muchos de ellos sonando intencionadamente al borde de la desafinación, como ocurre en la partida en 'House', con diálogos de John Cale que se complementan con la vocalista emanando aullidos mientras exclama un furibundo "I think I'm gonna die in this house...", también en la intensa 'Wall of sound', la balada 'Always everywhere' o ese enorme cierre a cargo de 'Funny mouth'. Pero no serán solo las cuerdas, las vocalizaciones coquetearán también con la incorrección en la mencionada 'House' o en la explosiva 'Eyes of the world', armando así un cóctel siempre singular y desafiante, un conjunto arisco en sus formas pero que esconde elementos tremendamente atractivos. Por lo mismo, la lista se suavizará y volverá más amena en pasadas donde la electrónica es más agresiva y podemos oír a la Charlotte de siempre, ocurre en los singles claros del disco tipo 'Dying for you' o 'Out of myself', en momentos empapados en autotune como 'Altars' o en el pop delicado de 'My reminder'.

Wuthering heights es un viaje que explora diversas texturas y muestra ante todo una faceta interesante, atrevida y fresca de Charli XCX. El álbum funciona como banda sonora pero también como trabajo propio de la artista y aquello es todo un logro. Considerando además desde donde venía la vocalista, que decir, paso hacia el frente por donde se mire.

¿Canciones? 'Dying for you', 'Out of myself' y 'Funny mouth'.

8/10
Excelente.


Otras reseñas de Charli XCX:
2024: Brat

domingo, 22 de marzo de 2026

He Visto A... Marina (17/3/2026)

 "Sueño cumplido..."

A la galesa Marina la vengo siguiendo desde hace una década, la conocí en los tiempos del exquisito Froot (2015) y durante todo este tiempo he podido vivenciar el fenómeno "under" que ha generado como artista, digamos, una que por diversas razones acabó quedándose abajo del mainstream, luciendo más bien como una vocalista que oscila entre la vanguardia y lo alternativo. Algo similar a lo ocurrido con otros nombres como Janelle Monáe o Jessie Ware, maravillosas y talentosas ambas pero lo mismo: destinadas a ser gusto de solo unos pocos. El caso es que Marina había venido a Chile en estos años pero siempre en el marco del festival Lollapalooza, nunca con un show propio y por lo mismo, jamás la había podido ver en vivo (no iba a pagar esa cantidad de dinero solo por verla a ella). Sin embargo, no hay plazo que no se cumpla y en este 2026 finalmente se dio el milagro: se confirmó fecha. Y este pasado martes 17 de marzo ahí estuve, en el pequeño Teatro Coliseo cumpliendo un sueño. 

Este teatro yo lo conocía, estuve años atrás ahí "viendo" a los uruguayos del Cuarteto de Nos. Las comillas son intencionadas pues esa vez pagué una platea alta y desde donde no se ve un carajo. Solo oí el show. Por lo mismo, esta vez decidí ir a la cancha, mi idea era poder verla de cerca y también vivir el show físicamente. Finalmente a las 21 hrs en punto Marina hizo presencia entregando un show de hora y media, un espectáculo bastante compacto dividido en distintas fases que se manifestaban en pantalla. La idea de Marina para esta gira era el armar una fiesta pop (en concordancia con el espíritu de su más reciente disco), y por lo mismo la vocalista realizó un recorrido centrado principalmente en dos etapas: su último álbum Princess of power (2025), del que interpretó siete canciones en total (digno de aplauso el que defienda su material con tanta convicción), y sus inicios expresados en la dupla The family jewels (2010) + Electra heart (2012), que entre ambos concentraron cuatro temas de la lista. Para el resto hubo poca mención, una canción de mi amado Froot (2015) y una de Ancient dreams in a modern land (2021). Del su fallido Love + fear (2019), nada. 

El sonido del show estuvo impecable, al menos desde cancha, y el desplante de Marina fue de mucha entrega, con un trabajo físico y vocal imponente. Del ambiente ni hablar, al ser un recinto pequeño repleto de solo fans el asunto fue una verdadera fiesta en donde cada canción fue coreada al detalle. Como único "pero" al concierto tendría que mencionar el que me decepcionó un tanto el que la vocalista no realizase NINGUNA mención a que este era su primera vez en Chile con un recital propio. En dicho sentido, algún regalito para su público no habría venido mal. Se entiende que la banda no ha tenido tiempo de ensayar nada extra y ella debe estar agotadísima haciendo un concierto por noche prácticamente (el 12 en México, 14 en Argentina, 15 y 17 en Chile, 19 en Colombia), viajando constantemente, pero alguna canción a capella incluso podría haber sido. Algo que se saliese del libreto. 
Pero bueno, eso último es solo buscarle la quinta pata al gato pues el concierto objetivamente fue impecable, todo sonó como debía y Marina en esa hora y media realmente lo dio todo, cumpliendo el sueño de muchisimos(as). 

Lo que sonó:

Partida activa: 'Princess of power'  + 'Are you satisfied?' + 'Cupid's girl' + 'Hermit the frog' + Bubblegum bitch'. 
Primera pausa: 'I am not a robot' + 'Adult girl' 
Subidón: 'Butterfly' + 'Everybody knows I'm sad'  
Segunda pausa: 'Hello kitty' + 'Man's world'
Sección fiesta + baile: 'Metallic stallion (enlazada con 'Hung up' de Madonna) + 'Froot' + 'Cuntissimo' 
Recta final: 'Key to the castle' + 'Rollercoaster' + 'Final boss' + 'Primadonna' + 'I <3 you' 

Sonido: 9 
Interpretación: 10 (Sin ripios. Física y vocalmente. Y ojo que no es menor que cante. Mira que en el mundo del pop actual prácticamente todas las vocalistas hacen playback. Marina es de las pocas excepciones)
Puesta en escena: 7 
Complementos: 8 (Sobria. Solo una pantalla tras el escenario que iba mostrando las etapas del show)
Lista de temas: 7 (Muy centrado en sus dos primeros discos y el más reciente. Se habría agradecido algún cambio considerando que dos días antes había estado en Lollapalooza y todos pudimos ver cual era la lista)

viernes, 20 de marzo de 2026

Exhumed: Red Asphalt (2026)

 "Violento y podrido..."

Viene bien de vez en cuando disfrutar de un álbum de metal a la vieja usanza, que es lo que una banda como Exhumed viene entregando desde hace nada más y nada menos que treinta años, siempre de la mano de un death tan violento como podrido. No hay intención alguna por tanto en esta banda de "evolucionar" y tampoco es que lo necesiten, disco a disco se las siguen arreglando para mantener a tope la bandera del género, a ponerle música a historias tan retorcidas como terroríficas y de ahí claramente no pretenden salir. En el caso de Red asphalt, cuyo concepto está ligado a los accidentes de tránsito (de ahí su nauseabunda portada y títulos de canciones), la banda se entrega durante treinta y seis minutos en picada hacia lo que mejor saben hacer: conjugar velocidad y brutalidad en dosis equivalentes.

Desde un comienzo entonces el disco apunta hacia un sonido acelerado, directo y efectivo, intercalando pasadas muy veloces  frenéticas en canciones como 'Unsafe at any speed', 'Shock trauma', 'The iron graveyard' o 'Signal thirty' con otras que ayudan a que el disco respire un tanto, ahí lucen 'Red asphalt' (la canción), 'Sholvedhead' o la excelente 'Crawling from the wreckage' (la más interesante de todas gracias a ese exquisito sonido de bajo). La banda se muestra siempre en plena forma, la producción como era de esperar es sucia y cruda mientras que las vocales del líder Matt Harvey suenan tan bestiales como cada canción necesita. Además, el disco es breve (solo diez canciones), lo cual en estos casos vaya que ayuda a poder disfrutar del conjunto. Un consejo por cierto: pónganse a alto volumen el cierre con 'Symphorolophilia' + 'The fumes'... ¡vaya maravillosa brutalidad!

No hay ripios por tanto frente a un disco de death metal puro y duro, un trabajo que no anda con medias tintas y entrega precisamente lo que uno esperaría de una banda como Exhumed: brutalidad a tope. Lo tomas o lo dejas.

¿Canciones? 'Unsafe at any speed', 'Crawling from the wreckage' y 'The fumes'.

7/10
Muy bueno.

Otras reseñas de Exhumed:
2019: Horror
2017: Death revenge

martes, 17 de marzo de 2026

Sylosis: The New Flesh (2026)

 "Contundente pero demasiado cómodo..."

Sylosis es el proyecto del guitarrista Josh Middleton, quien desde los inicios de la banda intentó desarrollar un sonido con tintes ligados al metalcore (el cual ya han abandonado con el paso del tiempo) pero que principalmente se inclinaba hacia el death melódico, encontrando en Monolith (2012) su mejor exponente a día de hoy. Ocurrió, sin embargo que en 2017 el músico se integró como miembro de Architects, dejando este proyecto un tanto en el aire. Y si bien la banda publicó un par de discos en estos años, ninguno de estos dejó sensaciones demasiado satisfactorias. Finalmente en 2023 Josh abandonó Architects por lo que pudo abocarse de lleno a Sylosis siendo este The new flesh el álbum que pretende retomar un camino algo más regular. Quizás por esto mismo es que el músico ha intentado desarrollar un álbum contundente pero (demasiado) cómodo, un álbum directo de canciones que rondan todas los cuatro minutos y que, para bien y para mal, efectivamente van en busca de un death melódico sin medias tintas ni matices.

El álbum está bien producido y las ejecuciones son prolijas, eso hay que dárselo. El sonido es impecable, potente y fresco pero también de manual. ¿Y este que dice? Que hay que abrir con temas veloces y efectivos, por ende tenemos una tríada armada por 'Beneath the surface', la exquisitamente melódica 'Erased' y 'All glory, no valour'. El problema es que adelante el disco no diversificará demasiado, habrán momentos más cargados al groove (muy a la Lamb of god) como en 'Mirror, mirror', otros que serán una aplanadora como 'Spared from the guillotine' y bajadas de tiempo entre teclados en 'Adorn my throne', pero en general la tónica será similar, siendo la balada limpia 'Everywhere at once' (algo escondida en la recta final de la lista) el único momento en todo el álbum donde este escapa a esta lógica. 

The new flesh responde a la línea que Sylosis por lo general ha desarrollado. Es un disco que no está mal (imposible que lo esté con este nivel de músicos y producción) pero tampoco impacta debido a lo demasiado calculado que suena, el álbum no se eleva ni desciende, más bien se mantiene plano dentro de su propuesta. Por lo mismo, un poquito de riesgo no vendría mal a futuro...

¿Canciones? 'Erased', 'Adorn my throne y 'Everywhere at once'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Sylosis:

viernes, 13 de marzo de 2026

Rob Zombie: The Great Satan (2026)

"Vuelve a pasarse un buen rato..."

Tras varios pasos en falso y discos fallidos regresa Rob Zombie con el que debe ser su disco más sólido en... ¿quince o veinte años? Por supuesto que no reinventa nada pero si en menos de cuarenta minutos se las arregla para entregar una lista que suena fresca y plena en energía. Y lo anterior es clave, que este hombre jamás ha llamado nuestra atención por algún tipo de virtuosismo ni arranques particularmente creativos. No. Lo del buen Rob siempre ha sido un groove industrial de tonos divertidos y ahí es clave sentir que el tipo está pasando un buen rato, y aquello acá se da. 

Por sobre todo este The great satan es un álbum directo. Las canciones rondan los dos a tres minutos y jamás se complican en términos de estructuras ni arreglos, de ahí que los primeros diez minutos se pasen volando entre canciones que seguro funcionarían muy bien en directo, como 'F.T.W 84',  'Tarantula' (con ese simpático "A wop bob a loo bop!" en los coros) o '(I'm a) Rock n' roller', todas estas poniendo el eje en el peso, lo mismo que los exquisitos dos minutos de 'Heathen days' o más adelante 'Punks and demons', que recuerdan a los Ministry más desatados, mientras que cosas como 'Sir lord acid wolfman' o 'The devilman' sacarán un tanto el pie del acelerador y apostarán por el matiz al internarse en ese machaque más espeso. 

El disco no será perfecto eso si, quince canciones parecen ser demasiadas considerando lo simple de la propuesta por lo que ya pasando el nudo del álbum cosas como 'Out of sight' o 'Revolution motherfuckers' se sienten algo redundantes, aunque por lo mismo la aparición en la recta final de un arranque punkoide en 'The black scorpion' o la psicodélica 'Unclean animals' sin maravillar vienen bien y cierran de manera adecuada un álbum que no aspira a demasiado pero trae de regreso a un Rob Zombie contagioso y fácil de seguir Viniendo lo anterior de un rockero que ya supera los sesenta años... no es poco. 

¿Canciones? 'F.T.W 84', 'Tarantula' y 'Heathen days' .

6,9 / 10
(Muy) Bueno.

martes, 10 de marzo de 2026

Morrissey: Make-up Is A Lie (2026)

 "Poco inspirado..."

¿Separar la obra del personaje? En el caso de Morrissey esta tarea resulta imposible pues su discografía ha estado desde siempre empapada por quien es. Lo tomas o lo dejas. Desde esos títulos eternos y relevadores hasta las líneas personales y mordaces, si algo no se le puede criticar al inglés es falta de autenticidad, y bueno, este reciente Make-up is a lie no llega para ser excepción. El álbum se publica tras seis años de silencio marcados por sus problemas de salud, múltiples suspensiones de conciertos, disputas legales y alegatos de no contar con ningún sello que quisiera publicar sus álbumes. Ahora, más allá de las críticas en torno al personaje, es justo mencionar que Morrissey de una u otra forma se las había arreglado para no lanzar un mal disco en veinticinco años. Así como se lee. Mirado a distancia, la frescura que el inglés ostentó en aquel notable You are the quarry (2004) efectivamente alcanzó para que los siguientes Ringleader of the tormentos (2006) + Years of refusal (2009) funcionaran sin mayores problemas, y desde entonces el vocalista se ha debatido entre álbumes correctos con una que otra pincelada interesante. Eso hasta este 2026. Y no es que Make-up is a lie sea un desastre pero si un conjunto que luce poco inspirado, obvio, y digámoslo, incluso agotador. Un disco que transmite la idea de tener algo que decir desde lo lírico, más no desde lo musical.

Lo dicho entonces, que las letras sinceras o mensajes punzantes están presentes a lo largo de estos cincuenta minutos de música, ¡era que no! No con la claridad de otros tiempos pero si al menos con la franqueza que caracteriza al vocalista. Abre con 'You're right, it's time', por ejemplo, declarando de inmediato un "quisiera alejarme de aquellos que están frente a la pantalla todo el día / Quisiera hablar y no ser atrapado por la censura...", así como más adelante se entregará a la conspiranoia xenófoba en 'Notredame' (sumándose a la idea de que la iglesia fue quemada intencionalmente en 2019 por musulmanes). El problema con ambas será uno que se reiterará en prácticamente todo el conjunto: la falta de enganche, lo obvio y reiterativo que suenan tanto los arreglos como estructuras. Ya sea yendo a las guitarras como a los teclados todo acá da vueltas sin encontrar momentos particularmente atractivos. Ocurre en la solemnidad de piezas tan oscuras como 'Headache' o 'Boulevard', buscando momentos más melosos en 'Zoom zoom the little boy' o 'The night pop dropped', coqueteando con sonidos orientales en 'Make-up is a lie' (la canción) o desatando las guitarras en 'Amazona'. El disco suena sin magia, sin vueltas de tuerca relevantes e incluso en canciones como 'Many icebergs ago' dramáticamente aburrido.

Make-up is a lie es un álbum que resulta difícil de seguir y que se anota como lo más pobre que Morrissey ha publicado en largo tiempo. Un disco sin chispa que parece estar sumergido en la falta de carisma y consumido por un personaje que suena creativamente encerrado en un callejón sin salida. Las cosas como son.

¿Canciones? 'Headache'.

5/10
Nada muy especial...