"Potencia, técnica, peso y melodías..."

Ya van veinte años de la publicación de Themata (2005), el fantástico debut de los australianos Karnivool, un álbum que supo conjugar elementos propios del nu metal con un sonido más técnico y prolijo que coqueteaba con el progresivo, esto con una clara influencia de bandas como Tool. Aquel disco mereció mayor reconocimiento pero, si bien no fue un álbum de nu metal de manual, puede que haya pagado el costo de haber incursionado en un género que por aquel entonces lucía ya bastante manoseado y agotado. Quizás fue por esto que la banda en adelante decidió expandir su sonido hacia terrenos duros y densos entre canciones más extensas, intrincadas y ciertamente oscuras, esto primero en Sound awake (2009) y luego Asymmetry (2013). En adelante, ya sea por motivos personales y/o creativos, dieciséis años (!!!) acabaron transcurriendo para que la banda volviera a aparecer (no por nada hay quienes les llaman "los Tool australianos") y lo han hecho mediante este In verses, un álbum que vuelve a mostrar a la banda en plena forma acentuando la tendencia hacia ese metal de tonos calmos que entrega momentos tan pesados como melódicos, esto siempre de la mano de una técnica depurada al detalle.
De esta forma, el fuerte de un disco como In verses está en la potencia del sonido que Karnivool es capaz de transmitir sin necesidad de recurrir a la estridencia. De hecho, recomiendo a cualquiera que esté leyendo esto que disfrute de la lista con unos buenos audífonos, pues este es uno de esos discos que maravillan por como suenan. Lo anterior se declara de inmediato cuando abren con 'Ghost', texturas marcadas por un peso que va y viene, además de un trabajo exquisito de batería + bajo que suena muy pensado. Por lo mismo viene bien que en adelante el disco entregue tanto en 'Drone' como en 'Aozora' pasajes que si bien son tremendamente técnicos regalan a la vez estructuras melódicas reconocibles, en ambas además con un impecable desplante vocal por parte de Ian Kenny.

El disco va y viene por tanto, aunque no todo será perfecto. Y es que cuando has tenido TANTO tiempo para preparar un plato corres el riesgo de pasarte con algunos condimentos, que es algo que acá ocurre en ciertos pasajes. 'Conversations', por ejemplo, es una canción realmente fantástica (debe ser la mejor en todo el disco), ocho minutos de una atmósfera que va construyéndose de a poco con una banda absolutamente compenetrada donde juntos logran sostener una intensidad constante. Sin embargo, antes de esta habrá sonado una sesuda 'Animation' (donde se les ve el plumero una vez más con la influencia de Tool) y luego otros siete oscuros minutos con 'Reanimation', produciendo inevitablemente una sensación de sobre cargo al colocar tantos temas juntos que van en la misma línea.
Aporta, sin embargo, el que pasado el nudo In verses desenfunde sus momentos más agresivos, esto tanto con la excelente 'All it takes' (¡cómo suena ese bajo por favor!) como con 'Remote self control', esta última con una extraordinaria ostentación de batería por parte de Steve Judd, mientras que el cierre llegará con una hermosa 'Salva', aunque antes habrá sonado otra extensa y sensible 'Opal', una que (nuevamente) queda algo off side al buscar algo que la siguiente por si sola alcanza.
Ahora, cualquier "pero" que se le pueda encontrar a este In verses es un detalle para un disco que siendo claros, jamás baja del notable. El punto es que hay una frase que me gusta mucho escribir acá en el blog: a veces menos es más. Y en este caso aplica. Con un par de canciones menos estaríamos claramente ante uno de los mejores discos del año. No ha sido así y "solo" nos hemos quedado con un álbum fantástico que trae de regreso a unos Karnivool que han vuelto a mostrar de qué están hechos. Tampoco da para quejarse.
¿Canciones? 'Drone', 'Conversations' y 'Salva'.