sábado, 5 de septiembre de 2026

TodoMal: Graveyards Of Joy (2026)

 "Grata sorpresa y descubrimiento..."

Por mera casualidad he descubierto a esta banda española, quienes debutaron en 2021 y desde entonces vienen desarrollando un doom bastante característico: canciones pesadas, aletargadas, marcadas por el registro limpio de Christopher Baque-Wildman y el desarrollo de atmósferas densas de comienzo a fin. Desde ahí, la experiencia de inmersión en los álbumes de la banda no son nada fáciles, sin embargo, todo sea dicho, hay varios detalles en este Graveyards of joy que marcan una diferencia respecto a sus antecesores, un sonido un tanto más luminoso, la incorporación de voces femeninas, canciones más breves y ciertos elementos que acaban aportando matices que definitivamente han acercado y enriquecido la propuesta.

Lo anterior lo notamos incluso al observar la portada de este álbum y lo corroboramos cuando abren con temas como 'Mare ignis' o 'Lucid nightmare', en ambas encontramos guitarras abrasivas que se expanden hacia un sonido ascendente que encuentra en las armonías vocales respaldo para atmósferas que se mantienen siempre arriba en términos de intensidad, algo similar a lo que encontraremos más adelante en 'Unholy' o 'Humanised gods'. En ese camino 'Misericordiah' y 'For mercy' funcionarán casi como interludios acústicos que aparecen en determinados momentos del álbum con un fin más que nada estratégico (provocar una detención, un momento de calma), mientras que algo como 'Point of coalescence' marcará un claro punto alto al encontrar ese ansiado equilibrio entre una canción oscura que desciende a las catacumbas del sonido de TodoMal pero sabe elevarse e incluso encontrar momentos exquisitamente melódicos y contagiosos en los coros, lo mismo con 'Deliverance' o 'Graveyards of joy' en el cierre, dos momentos soberbios dentro del disco donde la banda se extiende más que lo habitual (alrededor de los siete minutos en ambas) entre cuerdas acústicas y una dinámica lenta pero marcada por la melancolía. 

Grata sorpresa me he llevado por tanto con TodoMal, una banda que se queda conmigo de ahora en adelante. Con su tercer disco han logrado dar pasos hacia adelante. Siguen sonando a doom espeso pero han sabido matizar con dinámicas luminosas generando así una mixtura tremendamente atractiva. Una lástima que estos españoles sean tan desconocidos para el medio pues se han anotado con uno de los discos del año, pero bueno, es de esperar que con futuros pasos logren llegar a nuevas audiencias...

¿Canciones? 'Mare ignis' , 'Point of coalescence'  y 'Graveyards of joy' .

8,5 / 10
¡Excelente!

martes, 1 de septiembre de 2026

Marilyn Manson: One Assassination Under God - Chapter 2 (2026)

 "Repetitivo e inofensivo..."

Por supuesto que es un agrado el tener de regreso a Marilyn Manson en plena forma física y vocal. Y lo principal: sobrio. Se le ve saludable y eso siempre será una buena noticia. Sin embargo, las cosas como son: su presente creativo no ha logrado estar a la altura por lo que su buen pasar se ha remitido básicamente a poder disfrutar de sus presentaciones en vivo, no mucho más. Esto a propósito del capítulo 2 que acaba de presentar para One assasination under god, un conjunto que continúa la línea cómoda que el vocalista había mostrado en la primera parte pero mostrándose bastante menos inspirado.

Nuevamente en compañía de Tyler Bates (¿quizás es tiempo de que trabaje con otra persona?) el vocalista desarrolla a lo largo de estas nueve canciones un sonido limpio, reposado, reflexivo pero plano, repetitivo y por sobre todo inofensivo. Abre, por ejemplo, en 'Unalive' como desde hace mucho a Manson le gusta abrir sus discos, con un sonido oscuro e introductorio sobre el que se instalará un relato que desembocará en un coro violento. El tema es que desde ya observamos esa tendencia a reiterar líneas ("Los ojos pueden llorar pero jamás soltaré un llanto..." , "Quiero tu muerte, la muerte completa y nada más que tu muerte...""Soy el único enemigo que necesitarás..." son algunas que en esta canción repite hasta el hartazgo), lo cual podríamos pensar que se debe a la necesidad de reafirmar un concepto, sin embargo, dado que es una técnica que se reitera a lo largo del disco no podemos sino concluir que es mera falta de creatividad. Lo mismo con 'Don't answer the door''All the vilest thing' o 'None if the suns', todas canciones limpias que recuerdan el sonido que Manson esbozó en  The pale emperor (2015) solo que esta vez con muchísima menos magia que en aquel disco. 

Lo que encontramos acá por tanto son una serie de canciones que huelen con descaro a descartes del álbum publicado dos años atrás, maquetas tremendamente poco atractivas como 'Lucifer's teardrop' o 'The arsonist' que suenan obvias a más no poder, carentes de todo filo en un conjunto que unicamente despega cuando el vocalista recurre a temas un poco más agresivos como 'Front toward enemy' o 'Exit wound' (que son los singles obvios del disco) que si bien son totalmente de manual y jamás podrían competir con alguna vieja gloria tipo 'Disposable teens' o un 'Mobscene', al menos en el contexto de este álbum funcionan. Ahora, del cierre a cargo de 'Enantiomorph' ni hablar, seis minutos absolutamente fallidos donde Manson intenta construir un cierre tenebroso y con cierta épica pero sin jamás encontrarle cause a la canción, la cual se pierde en medio de la total intrascendencia.  

Estamos probablemente ante el peor disco en la carrera de Marilyn Manson. O al menos el más aburrido. El vocalista sumergido en su rol de víctima llega a nosotros con una serie de reflexiones poco atractivas indignas de su leyenda. A veces cuando no tienes nada que decir es mejor simplemente callar y esperar...

¿Canciones? 'Exit wound', por buscar una.

4/10
Malo.


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viernes, 28 de agosto de 2026

Deep Purple: Splat! (2026)

 "Un exquisito hábito..."

A estas alturas del partido nadie podría catalogar de sorpresa el que Deep purple continúen lanzando álbumes tan contundentes como este Splat! que acaban de publicar, digamos, discos que gozan de una jovialidad incluso superior a la alcanzada veinte o treinta años atrás. Suena increíble considerando el inevitable paso del tiempo y el que estos caballeros rondan los ochenta años de edad, pero insisto, que nos traen bien acostumbrados a este nivel desde hace al menos quince años por lo que el volver a oírlos en plena forma no es novedad si no más bien un exquisito hábito. 

En Splat! volvemos por tanto a disfrutar de una banda inspirada que se niega a bajar el telón mostrándose activa e inquieta, incluso tras seis décadas de carrera. Esto lo verificamos de entrada cuando abran mediante 'Arrogant boy', una que es pura dinámica y velocidad con unos duelos notables entre la guitarra de Simon McBride y el teclado de Don Airey (la sección instrumental del 1:40 en adelante, una maravilla), asunto que será constante a lo largo del disco pues si bien todas estas canciones remiten a estructuras bastante tradicionales (estrofa/puente/coro enmarcado en estructuras de tres a cuatro minutos), la magia aparece en cada momento instrumental que la banda regala, ya sea en sólidos medios tiempos como 'Diablo' + 'The rider' o más adelante cuando le metan peso al asunto en la excelente 'The lunatic', en 'Sacred land' o 'Scriblin' gib'rish'.

Los talentosos arreglos a lo largo del álbum serán por tanto una constante, volverán a llamar la atención en los exquisitos solos de la curiosísima 'Guilt trippin' (donde se huele eso si un manoseo a la voz de Ian Gillan, quien en toda la canción va metiendo unos agudos propios de Rob Halford que cuesta creer los haya hecho en realidad), e incluso en aquellas canciones que huelen a mero relleno dentro del disco ('Jessica's bra' o 'Third call' en la recta final, por ejemplo) encontramos alguna cosita llamativa, algún detalle, un solo de teclado o guitarra interesante que inevitablemente invita a seguir con el disco. 

De todas formas puede que al disco le sobren temas, con dos o tres menos seguro habría funcionado mejor ('The only horse in town', 'The beating of wings' o 'My new movie' son de lo menos llamativo en el conjunto), así como también se le podría criticar el que no corre demasiados riesgos, sin embargo, con todo estamos ante otro nuevo álbum de Deep purple que en diferentes momentos carga con el peso de la leyenda, con un nivel de producción impecable (Bob Ezrin una vez más a cargo) que ha sabido sacar brillo a una alineación que no da muestras de agotamiento alguno. 

¿Canciones? 'Arrogant boy', Diablo' y 'The lunatic' 

7,2 / 10
Muy bueno.


Otras reseñas de Deep Purple:

martes, 25 de agosto de 2026

Death Cab For Cutie: I Built You A Tower (2026)

"Las musas están de vuelta..."

La musa de la inspiración va y viene, la cosa es así. Hay casos en que incluso se va para jamás volver. Esto a propósito de Death cab for cutie y la racha positiva que acaba de encajar con este I built you a tower, otro buen disco que da muestras de que el buen nivel alcanzado cuatro años atrás mediante Asphalt meadows (2022) no fue mera coincidencia. El Ben Gibbard más iluminado está de regreso. Quizás más contenido y adulto en su mirada, atrás quedaron los tiempos en que el hombre entregaba su amor irrestrictamente en canciones inmensas como 'Trasatlanticism' o que declaraba sus anhelos juveniles en 'Souls meets body', también musicalmente hablando hoy no parece haber espacio para idas de olla atmosféricas como las desarrolladas en un álbum como Codes and keys (2011), no, hoy el asunto se encuentra muchísimo más enfocado hacia canciones directas y breves que miran hacia atrás, que reflexionan acerca del paso del tiempo, el duelo, la memoria y la soledad entre mensajes puestos al servicio de melodías tan dulces como simples, en ocasiones explotando entre guitarras pero rara vez incomodando (sin que esto se transforme en un defecto).

De ahí que el álbum abra de manera tierna mediante un tema acústico como 'Full of stars' y gire bruscamente hacia algo más golpeado y frenético en 'Punching the flowers', generando un contraste evidente de entrada, esto para luego en 'Pep talk' estar casi narrando un episodio depresivo ("Mi pasado es un vaso de whiskey cayendo por la garganta de un borracho / No puedo decir que alguna vez me sentí avergonzado por beber el antídoto / Pero ahora me encuentro despertando al amanecer y quedándome en cama / Escuchando una charla de Pep para sobrevivir al día..."), esto en medio de arreglos amenos y absolutamente amables. Parte de esta ambivalencia se expresa literalmente en una canción como 'I built you a tower', que aparece en el álbum en dos versiones (a y b) absolutamente diferentes entre sí, la primera es un medio tiempo grato que se deja sonar sin problemas mientras que la segunda (la cual cierra el álbum además) es pura distorsión y oscuridad, ambas abordan eso si el desamor como eje y la retorcida necesidad del ser humano por aferrarse a los recuerdos de una relación rota ("Te construí una torre en mi mente / Un lugar que nadie jamás podría encontrar / Dabas vueltas en círculos en mi cabeza / Hasta que ya no podía pensar en ninguna otra cosa..."). 

Fuera del contraste mencionado, otro de los grandes méritos con que cuenta este álbum es su segunda línea, digamos, esas canciones "menores" que son precisamente las que acaban por iluminar al álbum. En el nudo, por ejemplo, sonará una notable 'Envy the birds' que se encuentra marcada por la batería de Jason McGerr (tal como la ya mencionada ''Punching the flowers') y una producción de John Congleton que ha sabido sacarle partido al sonido orgánico de la banda, mientras que más adelante la pasada por 'How heavenly a state' (todo el espíritu de Radiohead en esta) + 'Trap door' (más enfocada en los teclados y atmósferas) acabarán por entregar el momento más intenso en todo el álbum, esto para complementar con temas más tradicionales (aunque en ningún caso malas canciones) como 'Stone over water' o 'Riptide'

Es realmente una pena que el presente de Death cab for cutie sea ignorado por gran parte del planeta. La banda vive un renacer rebosante en talento y con I built you a tower marcan una seguidilla de dos discos realmente excelentes e inspirados. Considerando quizás lo poco que hay que perder podría ser que para una siguiente entrega Ben Gibbard se atreviese a extender un tanto más las estructuras, digo yo, aprovechando que las musas están de vuelta... 

¿Canciones? 'Punching the flowers', 'Envy the birds', 'How heavenly a state' y Trap door'.

8 / 10
Excelente.


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sábado, 22 de agosto de 2026

The Strokes: Reality Awaits (2026)

 "Atrevido..."

Seis años atrás un disco como The new abnormal (2020) fue bastante bien recibido tanto por crítica como por el público, de hecho, curiosamente generaciones jóvenes pudieron enganchar con aquellas canciones. Lo anterior debido quizás al carácter cómodo que el trabajo derrochaba, pero digámoslo: The strokes siempre ha querido ser todo lo contrario. Sin ir muy lejos, han ido al choque en varios momentos de su carrera (a su modo, claro), lo hicieron con First impressions on earth (2006), luego en Comedown machine (2013) y lo han vuelto a hacer en este 2026 mediante este (despreciado) Reality awaits (nuevamente con Rick Rubin en producción). Actualicemos: la gente se les ha ido encima por el uso y abuso del auto tune en gran parte del álbum. ¿Crítica razonable? En absoluto si consideramos que el mismo Julian Casablancas ha filtrado su voz desde siempre y particularmente el auto tune lo ha utilizado como recurso en múltiples ocasiones (o sea, por favor, ¿alguien se quejó de 'Instant crush' junto a Daft punk casi quince años atrás?). El punto es analizar si el recurso juega a favor del álbum (como ocurrió en aquel temón de 2012) o acaba siendo un lastre. En lo personal me inclinaría por la idea de que el auto tune es un elemento sonoro más en Reality awaits, uno que en ningún caso arruina el producto pues si este disco tiene problemas, estos aparecen en otro lado.

Me explico: buenas canciones acá hay, incluso algunas son grandiosas, las cuales no funcionan gracias al auto tune pero este si aporta una nota relativamente caótica al sonido, la cual acaba generando una atmósfera interesante. Un buen ejemplo de lo que escribo es 'Psycho shit', una de esas canciones hechas para abrir un álbum debido a su carácter creciente en intensidad, donde la guitarra de Albert Hammond Jr y batería de Fabrizio Moretti tardan unos minutos para entrar en pleno y conectarse con el relato apocalíptico de un Julian Casablancas rebosante en rabia ("Matas a tu presa desde un nido / Escondido en un escritorio, qué mierda tan psicópata / No tienes honor ni huevos..."), aspecto que el auto tune efectivamente consigue desatar con aún más fuerza. Otra donde le dan con todo al software es en 'Falling out of love', una donde el uso si se podría cuestionar considerando que la canción es una dulzura por lo que el efecto robótico en la voz de Julian (particularmente en los agudos del coro) no necesariamente suman. ¿Será que el vocalista necesita ocultar su desgaste? Puede ser. Ahora, ¿arruina esto la canción? En ningún caso. 

Y bueno, el resto del álbum se debatirá entre canciones marca de la casa pero donde la banda siempre se las arreglará para entregar algún momento musical interesante, como esos guitarrazos llenos de suciedad que meten en 'Dish n' dash' (pasado 2:40) o las dinámicas simpáticas y adictivas tanto de 'Lonely in the future' como 'Going shopping', todas estas canciones ágiles que ayudan a llegar sin problemas a una recta final en donde si aparece el verdadero "pero" de este disco: que no lo han sabido cerrar (o derechamente no tenían con qué). Y es que en los diez minutos finales han decidido concentrar mero relleno, tres canciones bastante flojas que acaban dejando una sensación errónea para un disco que hasta 'Going shopping' funcionaba bastante bien. 

Reality awaits está bien. No es un disco demasiado inspirado pero si uno de momentos atrevidos. ¿Qué no todo cuaja como debería? ¿Pero qué disco de The strokes (salvo el debut) no sufre del mismo problema?

¿Canciones? 'Psycho shit', 'Lonely in the future' y 'Going shopping'.

6,9 /10
(Muy) Bueno.


martes, 18 de agosto de 2026

20 Años De... The Strokes : First Impressions Of Earth (2006)

 "Más ambiciosos..."

Cinco años habían pasado desde el debut de The strokes, sin embargo, para 2006 contábamos con una escena post punk/indie activa y viviendo años gloriosos. Durante la primera mitad de década bandas como Interpol, Yeah yeah yeahs o The hives ya habían explotado mientras que nombres como Bloc party, Editors, Arctic monkeys o The killers prometían con sus álbumes debut. Vivíamos buenos tiempos para el rock de guitarras y bueno, en medio de todo aquel huracán fue que los de Julian Casablancas sintieron seguramente que debían mostrar credenciales, digamos, marcar alguna diferencia respecto a todo aquello que estaba sonando. Algo de eso ya habían anticipado un par de años atrás mediante Room of fire (2003), un disco que conservaba la esencia sonora del debut Is this it (2001) aunque añadiendo algo más de explosión y desate en varias de sus canciones, aspectos que este First impressions of earth pretende intensificar. Dicho en simple: la banda tenía ganas y confianza como para salir de su zona de confort y bueno, lo intentaron en su tercer álbum. 

Para lo anterior en primer lugar cambiaron de productor, soltando a Gordon Raphael para trabajar junto a David Kahne (conocido por haber alcanzado éxitos comerciales en álbumes de The bangles, Sugar ray o haber producido Driving rain de Paul McCartney en 2001), junto a quien se lanzan en búsqueda de un sonido que mostrase a una banda más ambiciosa e histriónica, tanto en términos de estructuras como arreglos. De ahí, por ejemplo, que en este disco nos encontremos con varias canciones que superan los cuatro minutos, llevando al álbum hasta los cincuenta, bastante más que en los dos anteriores. Y si bien el trabajo abrirá con los singles evidentes, canciones directas que apuntan a melodías amables en 'You only live once', 'Heart in a cage' o 'Razorblade', así como a algo más estridente en 'Juicebox', en adelante el álbum mostrará arranques estructurales que buscan mayor complejidad, como los de 'Vision of division', que por sus formas parece incluso una canción de Muse, o toda la pasada que arman 'Fear of sleep', '15 minutes' o 'Ize of the world', tres canciones que entregan momentos explosivos e inesperados en sus respectivos cierres, marcados por notables alzas de intensidad, representando de paso los pasajes más interesantes que contiene el disco. Lo mismo con 'Electricityscape', una pequeña e inquieta joya que da muestras de que la banda andaba con hambre de más por aquellos años. 

No todo será positivo, sin embargo, pues si bien gran parte de First impressions of earth entrega una mirada ambiciosa y novedosa de la banda, habrán otros momentos metidos entre medio que lucen en exceso cómodos y complacientes con ellos mismos. Me refiero a canciones menos inspiradas como 'On the other side' (bastante aburrida esta, todo sea dicho), la balada 'Ask me anything', más adelante 'Killing lies' o 'Evening sun', todos temas donde oímos a unos The strokes obvios, dejando como global la sensación de confusión en un disco que claramente con cuatro canciones menos habría funcionado muchísimo, pero muchísimo mejor. 

En definitiva, los dos primeros álbumes de la banda contaron con un mérito: aparentaban bajas ambiciones y por ello, con poco lograron muchísimo. First impressions of earth intentó tomó otro camino, el de mostrar a una banda ansiosa por subir un peldaño en la escalera creativa, el problema es que si vas a ir ahí tienes que ir con todo, y no estar metiendo cancioncitas sencillas en el camino que pareciesen pedir disculpas. Con todo, cuando The strokes subieron las expectativas en esta lista y fueron por más lograron efectivamente sonar grandiosos y aquello se percibe en gran parte de este álbum, el tema es que le sobran quince minutos...

¿Canciones? 'Juicebox', 'Vision of division' y 'Electricityscape'. 

7/10
Muy bueno.

viernes, 14 de agosto de 2026

25 Años De... The Strokes: Is This It (2001)

 "Mirada hacia el pasado con descaro y talento..."

Para hablar del fenómeno que generó este disco hay que recordar en qué estaba el rock a comienzos de siglo, con una escena que oscilaba entre el nu metal y algunas bandas de melosas baladas (dígase, Coldplay, Travis y similares). Se percibía en el ambiente la necesidad de encontrar un punto medio, algún sonido que enganchase a la juventud desde un lugar que no fuese la rabia, que invitase a pasar un buen rato, algo que sonara divertido y contagioso, digamos, algo similar a lo que sucedió con el brit pop como respuesta al grunge durante los 90s. Y aquello lo trajeron The strokes con su debut, un disco que si lo miramos a distancia, hizo la lógica: mirar hacia atrás sin miedo, con talento y originalidad, volcándose de lleno a las guitarras sucias del post punk pero de la mano de un conjunto de canciones sencillas, melosas, controladas, bien ejecutadas y que apuestan más bien por minimalismo en términos de producción. El resultado no pudo ser más efectivo e hizo historia, marcando el camino para un montón de otras bandas durante el resto de la década. 

Las canciones que componen por tanto este Is this it no destacan en absoluto por desarrollar estructuras complejas (todas rondan los dos a tres minutos), ni siquiera por interpretaciones demasiado apasionadas (sin ir muy lejos, el registro de Julian Casablancas pareciese el de un tipo que está cantando con desgano), sin embargo, en la producción está la magia pues el disco aún en su sencillez contó con un sonido llamativo, cierta saturación en las guitarras de Albert Hammond Jr. y voces, lo cual le entregó vida particular al álbum. Lo anterior se percibe de inmediato cuando 'Is this it' (la canción) introduce la atmósfera del disco, una canción que avanza a su ritmo (lento, espeso), casi como si entrase caminando a una sala, esto para luego soltar algo más de energía con todo un neo clásico como 'The modern age', un tema que acelera los tiempos e introduce ágiles guitarrazos, aunque ojo al punto: siempre de manera controlada, pues incluso en sus momentos más dinámicos la canción jamás parece desatarse demasiado, algo que también ocurrirá más adelante en 'Soma', 'Barely legal' o 'Alone, together', siendo el cierre a cargo de 'Take ir or leave it' el único momento en todo el disco en donde la banda parece "chasconearse" un tanto. De hecho, el resto del álbum destacará fuertemente por los aspectos melódicos que regala, me refiero a pasajes simples pero simpáticos y tremendamente juveniles que se viven en 'Someday, 'Last nite' o 'Hard to explain'

Mirado a distancia, cabe la reflexión: ¿Marcaron The strokes el comienzo del fin de la era dorada del rock? Me explico: hasta el año 2000 todos los movimientos que se venían desarrollando en la industria miraron hacia adelante, en los 70s, 80s y 90s todo fue originalidad y apertura, sin embargo, Is this it es un disco que mira con descaro al sonido de veinte o treinta años atrás, haciéndolo propio y trayéndolo al presente con talento. Y si bien el éxito de este álbum podríamos afirmar que le permitió al rock sobrevivir por al menos una década más, no es menos cierto que dentro del mainstream la sensación de que "ya todo estaba hecho" comenzó a volverse cada vez más patente. Nada de lo anterior le resta méritos a este disco, uno que solo necesito media hora para mover la aguja por completo dentro de la escena y pasar así directo a la historia moderna como todo un neo clásico...

¿Canciones? 'The modern age', 'Las nite' y 'Hard to explain'.

9/10
Brillante.


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