"Desconcertante, para bien..."
El debut homónimo de My new band believe resulta por tanto una experiencia curiosa, una especie de montaña rusa a ratos desconcertante, desde la partida mediante 'Target practice' nos encontramos con un álbum a ratos excesivamente meloso, adornado con vientos e interpretaciones tremendamente teatrales pero con una ruta de navegación que juega constantemente a la desestructura y a los giros sorpresivos, algo que continuaremos experimentando en los trece minutos que arman 'In the blink of an eye' + 'Heart of darkness', ambas presentando la curiosidad de coquetear con un sonido progresivo que no teme en sonar incorrecto y desprolijo, con baterías o guitarras que incluso van a destiempo. Así como se lee.
Otro elemento desafiante con que cuenta el trabajo es que prescinde completamente de coros o puentes "recordables", incluso en sus momentos más armónicos (la bonita balada 'Love story', por ejemplo) el sonido recurre meramente a un relato que se abre camino como un río en plena cordillera, simplemente avanzando y alimentándose de aquello que naturalmente encuentra en su camino. Esta sensación la percibimos con claridad en las acústicas, breves aunque siempre indescifrables 'Pearls', 'Opposite teacher' o 'One night', así como en otra ida de olla como 'Actress' (la gran joya del álbum), ocho minutos que nuevamente dan muestras de un artista absolutamente impredecible, donde nuevamente coquetean momentos teatrales con otros claramente emocionales e intensos.
El debut de My new band believe descoloca pero en un mundo tan jodidamente falto de sorpresa como el que vivimos vaya que saben bien cosas como estas. Un trabajo ciertamente caótico pero que jamás deja la sensación de extraviarse en su eclecticismo. De lo bueno que habremos oído este año.
¿Canciones? 'Heart of darkness', 'Actress' y 'One night'.

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