martes, 27 de octubre de 2026

Interpol: This Mirror Weighs A Ton (2026)

 "Lo mejor en largo tiempo..."

Interpol se han quedado en un limbo algo incómodo junto a una serie de bandas que alcanzaron veinte años atrás a saborear los últimos años en que el rock fue popular. Hoy todo ha cambiado, las guitarras ya no generan hits ni masividad y lo que vende dentro del género (aquello que llena estadios) es la nostalgia, no el presente. En dicha ruta a los de Paul Banks les ha costado sobrevivir. Intentaron deconstruirse con el homónimo de 2010 (disco que en lo personal sigo defendiendo y me parece injustamente despreciado) pero dicho paso no fue bien recibido por lo que en adelante han deambulado confundidos en el constante intento por emular el sonido que en sus inicios si funcionó. Las crisis, sin embargo, suelen ser motor inspirador para los artistas y aquello es lo que acá ha ocurrido con unos Interpol a quienes el oscuro momento que atravesamos a nivel global como sociedad les ha servido para encontrar un álbum profundo y reflexivo que consigue mostrarles tan efectivos como contundentes.

Dicho en simple, This mirror weighs a ton es uno de esos discos en donde las letras importan... y mucho. Sin ir muy lejos, el mismo título ("Este espejo pesa una tonelada") anticipa y hace sentido al transmitir la idea de tener que lidiar con una imagen que cuesta sobrellevar, de ahí que la apertura sea en un tono tan solemne entre crípticas líneas que abordan con sutileza este concepto ("Si queremos conectarnos a la dureza / El sentimiento se transforma en silencio / Entonces no sobreviviríamos / Pero deberíamos..."), algo que veremos reforzado con fuerza más adelante en la notable 'Wounded soldier', una durísima reflexión en torno al horror de la guerra ("Esto no es un show / Así es como sucede / Ese hombre, su cuerpo está ahí afuera / Enterrado en la nieve/ Su madre nunca lo sabrá / Su padre nunca lo encontrará..."), así como en los claros y grises que establecen respecto a sus Estados Unidos, apuntando los dardos con dureza en 'Even de actor' ("Vamos a lo opaco, este es mi viejo país / Un sueño sin fin...") o encontrando esperanza en la dedicatoria que regalan a Nueva York en la optimista 'Iron city'. 

El tono por lo general del álbum será reflexivo, encontrando sus puntos más altos en toda la fantástica Cara A del disco, sumado a los tonos acústicos de 'So rides the reindeer', mientras que canciones como 'See out loud' , 'Wings on fire' o 'Wake up' (esta muy centrada en el trabajo de batería) son las encargadas de entregarle mayor dinamismo y energía a un disco que destaca tanto en lo individual, colectivo como lo conceptual y cuyo único defecto se encuentra en el cierre, con tres canciones finales que no logran encontrar el punto final que merecía un álbum que por lo general ronda un nivel altísimo. Aun con esto último, This mirror weighs a ton (con Andrew Wyatt en producción) se anota como lo mejor que Interpol han grabado en larguísimo tiempo. Yo diría desde 2010, otros dirán que desde su trilogía inicial. Cosa de gustos...

¿Canciones? 'This mirror weighs a ton', 'Wounded soldier', 'Even de actor'

7,8 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Interpol:

jueves, 22 de octubre de 2026

Beck: Ride Lonesome (2026)

 "El refrito del refrito..."

De dulce y agraz con el más reciente de Beck. Y es que si bien el vocalista ha compuesto un álbum bonito, cuidado y que efectivamente cuenta con más de alguna joya en su lista, la sensación a refrito es constante y potente. E incluso a refrito del refrito pues no olvidemos que en 2014 el estadounidense había publicado Morning phase, un álbum de corte acústico que funcionaba como contraparte para el mítico Sea change de 2002, esa maravilla tremendamente oscura con la que el vocalista supo exorcizar sus demonios y canalizar como pocos el dolor del luto post ruptura. El caso es que 2026 lo atrapa nuevamente en un momento emocionalmente complejo y bueno, junto a Nigel Godrich en producción se metió al estudio a grabar (nuevamente) un álbum honesto y descarnado pero que carga con dos problemas: el carecer de efecto sorpresa por lo que a ratos se vuelve demasiado predecible.

Grandes canciones acá hay, la mayoría concentrada en la primera mitad del álbum. Tienes ese comienzo empapado en melancolía que regalan las cuerdas de 'Ride lonesome' (aunque el perfume a 'The golden age', la partida en Sea change, no se lo quita nadie) o 'Run away', la absoluta intimidad que desprenden 'In the night' (vaya joya) o 'For your love', así como la delicadeza al piano de una preciosa 'Failed words', sin embargo, todo sea dicho: existe cierta redundancia en canciones como 'Disappearing act' o 'Slow canyon', al punto de que durante toda la Cara B del disco (quizás con la única excepción de 'It ends right here') convives con la sensación de que esto a Beck ya se lo has oído antes... y mejor. 

Ride lonesome no es en absoluto un mal disco, hay un tono "espectral" que ronda en las atmósferas del disco que funciona, temáticas que abordan tanto la pérdida como la (inevitable) soledad que viene de la mano con el paso del tiempo, sin embargo, salvo contados momentos el conjunto no consigue alcanzar la magia que realmente pretende. Las cosas como son. 

¿Canciones? 'Ride lonesome', 'In the night' y 'It ends right here'.

6,9 /10
(Muy) bueno.

martes, 20 de octubre de 2026

Chelsea Wolfe : The Dark (2026)

"Lo más amigable en su carrera..."

Una de las vocalistas más singulares de la actualidad está de regreso, y eso siempre será buena noticia. Y es que si algo tenemos asegurado con cada nuevo álbum de Chelsea Wolfe es que la estadounidense dará muestras de una búsqueda profunda y descarnada de su momento, como ha hecho con cada uno de sus álbumes. En el camino han quedado esos paseos por sonoridades tremendamente lúgubres que coqueteaban con el industrial, expresadas en trabajos como Abyss (2015), Hiss spun (2017) o el más reciente She reaches out to she reaches out to she (2024), así como exploraciones fuera de la caja encarando el folk en Birth of violence (2019), trabajando proyectos paralelos junto a Converge en 2021 o con Tyler Bates mediante la banda sonora de X (la película de 2022). La ruta ha sido intensa, Chelsea Wolfe nos ha dado bastante durante estos diez años por lo que un disco más reposado como The dark hace sentido en el papel, un conjunto bastante cercano, ameno de oír y que muestra a la vocalista más "amigable" que en cualquiera de sus antecesores.

Lo que tenemos acá entonces son diez canciones que en cuarenta minutos navegan por temáticas relacionadas con el desamor y la pérdida, esto entre estructuras plenamente reconocibles con estrofas, puentes y coros marcados, aunque claro, siempre con el sello oscuro y gótico de Chelsea. De esta forma, la oiremos abriendo entre cuerdas mediante 'Cold' (toda una declaración de intenciones abriendo con ese "Te dejo ir / Necesito saber quien soy sin ti...") para luego ir ensuciando la atmósfera, con una cosa muy The cure en la dinámica 'Seethe', abrazando baterías electrónicas en 'Humours' o apostando por un relato más tétrico en la excelente 'Swallower'. Estas canciones, sin embargo, serán excepciones dentro de un álbum que en general persigue atmósferas limpias, ya sea entregándose a la calma del folk en 'Halo' + 'The dark' (que recuerda un tanto el sonido que PJ Harvey viene abrazando en sus últimos discos), coqueteando con el pop en la melosa 'I'm not there' o yendo al piano en 'Dancer in the sky', esto para en la recta final entregarnos la que claramente es la gran joya del álbum: 'Death is not the end', una abre en la más absoluta calma acústica para en el camino ir metiéndole suciedad al tema. 

Puede que Chelsea Wolfe nos haya traído acostumbrados a trabajos ariscos por lo que este The dark luzca demasiado sencillo en apariencia. Y es que lo es. La vocalista ha abierto el pecho hacia canciones más reconocibles que lo habitual, aunque jamás dejando de ser ella. El resultado continúa luciendo satisfactorio y aparece como una salida a tomar aire que el tiempo dirá si queda solo en esto o más bien representa el inicio de un nuevo ciclo.

¿Canciones? 'Cold', 'Swallower' y 'Death is not the end'.

7,5 / 10
¡Muy bueno!


Otros álbumes de Chelsea Wolfe:

viernes, 16 de octubre de 2026

He Visto A... BTS (14/10/2026)

"Cercanos, pese a la enormidad..."

Acompañé a mi hija a ver a BTS. Sinceramente no sabía demasiado de la banda, ni de dinámicas de fans o siquiera como sería el show. Estaba enterado de que este año se habían publicado algunos de sus conciertos de manera oficial pero ninguno lo vi, a lo más había hecho las tareas escuchando el reciente Arirang (del que escribí acá en el blog) por lo que iba a este concierto realmente abierto a la sorpresa. ¿Y con qué me encontré? Pues con un espectáculo en 360 grados, un escenario inmenso pensado para que absolutamente todo el público, donde sea que estuviese ubicado pudiese disfrutarlo a tope (primer punto positivo a destacar), y a unos BTS que pese a lo plástico del show se vieron bastante entregados a la causa, con momentos de sincera conexión con el público (segundo check). Desde lo musical el asunto si deja un tanto que desear para uno que viene del mundo análogo, pues dicho en simple: esto es (prácticamente) todo playback, y digámoslo, tampoco es que coreográficamente el asunto fuese demasiado impactante. Si, que los chicos bailan, pero esto no es Michael Jackson ni nada parecido, ni siquiera Lady Gaga o Britney, por lo que la excusa del doblaje debido al esfuerzo físico no cuela demasiado. Ahora, dicho lo anterior, realmente a muy pocas fanáticas les debe haber interesado el que BTS no canten (si, que hubo momentos en que cantaron, lo sé, pero fueron los menos) y más bien le den play a sus canciones desde el computador en la mesa de sonido, o que sobre el escenario no hubiese un solo músico siquiera; pues los chicos son un fenómeno en sí mismos y ellas asisten a rendirles culto. Y no hay más. 

El escenario de la gira es bastante inmenso, con cuatro brazos que a momentos son ocupados por los siete integrantes (sumado a un grupo numeroso de bailarines que les acompañan) y que cuentan con la particularidad de estar ubicados a muy baja altura por lo que seguro aquellas fans que estaban en cancha les tuvieron muy cerca en determinados momentos del show. 

Lo mejor de la noche por tanto me pareció la cercanía que BTS muestran hacia su audiencia (han sabido fidelizar al cliente, eso claro está), con pasajes en que se comunicaron con la gente incluso en español (realizando simpáticas referencias a elementos propiamente chilenos), así como la participación constante de las fans, que fuera de gritárselo todo, marcan presencia con unas linternas (las cuales compran por cerca de 100 dólares cada una) que se encienden de manera sincronizada junto a cada canción por lo que a veces el estadio estuvo rojo, a veces púrpura, amarillo, verde o azul, siendo esto algo bastante impresionante de presenciar en directo. 

Me quedo entonces con eso. Un espectáculo que en gran parte lo hace la gente, una banda bastante entregada (notable el momentazo en que BTS junto a sus bailarines recorren todo el estadio realizando una especie de vuelta olímpica) y una producción que desde el armado del escenario o la presencia de pantallas gigantes en 360 grados aseguran al espectador la visualización de un show de primer nivel. Sin embargo, de todas formas hubo detalles que quedaron al debe, al menos conmigo. Al concierto le faltaba cierta continuidad a ratos, por ejemplo, con ventanas (al menos dos, donde los integrantes van a cambiarse de vestuario seguramente) demasiado extensas (duraban más de cinco minutos, eran realmente eternas), mientras que la espectacularidad del escenario en cuanto a tamaño no me pareció fuese congruente con los efectos visuales que se presentan. Algún fuego artificial o juegos de luces, pero nunca sentí estar viendo algo realmente impresionante o único. Con todo, disfruté bastante del concierto y bueno, mi hija estaba feliz, que era finalmente lo realmente importante. 

Sonido: 7 (muy despacio al comienzo, luego le subieron)
Interpretación: 5 (90% playback, más allá del alguna balada o momento a capella) 
Puesta en escena: 7 (muchos bailarines sobre el escenario a ratos confundían la presentación. A destacar aquellos momentos en que la banda se comunicó o acercó con el público).  
Complementos: 7 (el escenario, inmenso e impresionante, pero faltaron más fuegos artificiales y que la estructura + pasillos se iluminase siendo mayor aporte al show. El detalle de las lámparas que se sincronizan es precioso, pero eso lo arma la gente, no necesariamente la producción)
Lista de temas: 8 (centrado en su último disco, lo cual siempre me parece positivo, pero con varios momentos enfocados en temas emblemáticos de discos anteriores)

6,8 / 10
(Muy) bueno.

martes, 13 de octubre de 2026

Amon Amarth : The Allfather Awakens (2026)

 "Lo mejor en casi quince años..."

De que la música de Amon amarth fue perdiendo peso y frescura con el paso de los años para nadie es secreto. Tras una tríada de álbumes publicados a fines de los años noventa en donde los suecos supieron desarrollar un death melódico de alto tonelaje (aunque algo monocorde, digámoslo) poco a poco la banda fue afinando la fórmula, acercándose a canciones más amenas que básicamente soltaron el componente death para acercarse a algo incluso más familiarizado con el powermetal. El antes/después claramente lo marcó la pasada por With oden on our side (2006) + Twilight of the thunder god (2008), álbumes que les convirtieron en una especie de Sabaton o Powerwolf de mayor peso, el problema es lo que vino después, una seguidilla de discos en exceso cómodos, carentes de ideas y completamente olvidables, álbumes cada vez menos inspirados que durante una década se dedicaron más que nada a reiterar un manual. Desde ahí, era poco lo que esperábamos de este álbum número trece para la banda, sin embargo, nobleza obliga: sin ser tampoco una maravilla (las cosas por su nombre), este The allfather awakens representa lo mejor que la banda ha grabado en casi quince años, digamos, al menos desde Surtur rising (2013). 

Lo dicho entonces, que estas diez canciones muestran a unos Amon amarth bastante más inspirados que lo habitual,  y es que si bien la banda abre los fuegos recurriendo al manual mediante una veloz 'Gjallarhorn' rápidamente comprobaremos que el asunto acá no solo apunta a algo mucho más diverso sino que además a canciones realmente interesantes en cuanto a arreglos. La cabalgata que propone 'Eight legs of thunder', por ejemplo, incluyendo ese trabajo de guitarras que acaba explotando en un exquisito solo ascendente o la oscura 'Kvasir's blood' (la mejor de todo el álbum con claridad, ojalá a futuro exploraran por acá), con un Johan Hegg yendo muy abajo con los guturales, hablan de que estos suecos al fin volvieron a encontrarse con la musa inspiradora. De hecho, es tanta la confianza que derrochan que se han atrevido a meter en el nudo del disco un tema acústico como 'Upphaf' así como cerrar el trabajo con los casi siete minutos de 'Ascending like an eagle'. 

Más allá de la otra mitad del álbum se dedique meramente a cumplir mediante sólidos lugares comunes, ya solo por las cinco antes mencionadas, sumadas al excelente medio tiempo 'Die with a war cry', este disco vale totalmente la pena y se enmarca como lo más destacado que Amon amarth han publicado en más de una década. 

¿Canciones? 'Eight legs of thunder', 'Kvasir's blood' y 'Upphaf'.

7/10
Muy bueno.

Otras reseñas de Amon amarth:

sábado, 10 de octubre de 2026

Five Finger Death Punch: Legacy (2026)

 "Lo mismo una y otra vez..."

Hablando de discos monótonos plagados de lugares comunes: el último de Five finger death punch. Una banda que definitivamente no parece aspirar a nada más que esto, dar vueltas en el mismo álbum una y otra vez. Lo cierto es que podrías tomar cualquiera de las canciones del anterior Afterlife (2022), intercambiarla por las de este Legacy y no encontrarías diferencia alguna. El mismo sonido, la misma producción, idénticas intenciones... 

¿Qué encontramos acá por tanto? Nuevamente diez canciones (que parece ser la cifra mágica que el mercado indica hoy como "adecuado") que oscilan entre ese rock meloso, contenido y tremendamente monótono, una especie de Disturbed pasado por agua (lo que ya es bastante decir) que jamás sorprende, nunca escapa de los moldes ni estructuras típicas (estrofa/coro/estrofa/coro). Canción a canción lo que suena es un conjunto de guitarras inofensivas y  vocalizaciones de manual para un álbum que pareciera todo el tiempo conformarse con el mínimo, al punto de que si alguien me dice que varias de estas canciones están compuestas por una IA, me lo creo...

Y eso, no da para más. De los peores discos que habré oído este año, si es que no el peor...


3/10
Pésimo.


Otras reseñas de Five finger death punch:
2022: Afterlife

jueves, 8 de octubre de 2026

President : Blood Of Your Empire (2026)

"Demasiado pensado..."

Otra banda de máscaras, otra banda de metal (?) que pretende sonar modernilla. Desde ahí, lo de President huele mal de entrada pues hablamos de un nuevo proyecto misterioso que aparece en la idea de refrescar la escena metalera (y ya van...), sin embargo; y por lo mismo, la pregunta cae de cajón: ¿hay algo interesante acá por oír o la banda genera más ruido por el envoltorio que por la música? En dicho sentido, algo habíamos podido anticipar exactamente un año atrás (todo fríamente calculado claramente) mediante la publicación del EP King of terrors, asunto que corroboramos con este Blood of your empire, diez canciones que en menos de cuarenta minutos se pasean por todo lo que esperamos de este tipo de agrupaciones, dígase, una producción actual (de esa que contiene la estridencia), riffs entrecortados, estructuras que juegan a ser eclécticas, con momentos electrónicos, otros hiphopeados o coros marcadamente melódicos, todo esto puesto en una juguera con un elemento clave que espolvorea el cóctel por completo: la falta de pasión.

Y es que en esto último es donde falla este proyecto, todo suena tan jodidamente pensado que resulta muy difícil enganchar con estas canciones, las cuales te transmiten poco y nada. ¿Tendrá que ver el tono constantemente opaco del vocalista? ¿La falta de desenfreno a la hora de explotar? ¿La tendencia constante al coro melódico? ¿Todas las anteriores? Como sea, más allá de alguna aceleración divertida que el proyecto regala en cosas como 'Pink noise', los afanes emocionales de 'Dionysus', el pop declarado que se enlaza con guitarrazos muy a la Deftones en 'Mercy' o las reminiscencias simpáticas que recuerdan al Limp Bizkit de fines de los noventa que aparecen en 'Hate figure', este conjunto presenta muy poca cosa que te haga querer volver y más bien se presenta como uno de esos álbumes que se quedan en la caricatura de lo que pretenden. 

De lo más olvidable del año claramente...

¿Canciones? 'Dionysus', por buscar alguna.

5/10
Nada muy especial...

martes, 6 de octubre de 2026

Mastodon: Marrow Deep (2026)

"Entre lo sombrío y la esperanza..."

Nuevamente la tragedia. Si Crack the skye (2009) estuvo marcado por el suicidio de la hermana de Brann Dailor (de apenas catorce años) y Hushed and grim (2021) por la muerte de Nick John, manager histórico de la banda, este 2026 llegó empapado en dolor para Mastodon, primero con el fallecimiento de la madre de Dailor un año atrás y luego con la noticia del accidente fatal sufrido por Brent Hinds, herida que seguro marcará el destino de la agrupación. Este Marrow deep llega a nosotros por tanto en medio de un aire especial, una sensación que oscila entre lo sombrío y la esperanza, pues lo que tenemos acá es a una banda que ha intentado rearmarse con lo que les queda, construyendo un trabajo que no le hace el quite a la tristeza provocada por la pérdida; esto mediante doce canciones que en poco más de sesenta minutos vuelven a entregar esa versión que conecta de manera notable la dureza del sonido de Mastodon con su arista más sensible.

En búsqueda de dar con la tecla adecuada la banda ha colaborado en producción con un curioso tándem, el sueco Patrik Berger (que viene del mundo del pop) + Kurt Ballou (histórico guitarrista de Converge), y además han incorporado a dos integrantes a la formación, Nick Johnston en guitarra y Joao Nogueira en teclados, ahora, lo cierto es que toda esta nueva experiencia ha llegado a buen cause, las ideas han fluido por lo que Marrow deep ha acabado funcionando a la perfección. No es un disco fácil (¿alguno de Mastodon lo ha sido?) pero si es un álbum que logra transmitir de manera impecable una sensación de contundencia, de fuerza en los arreglos e interpretaciones vocales, con el constante duelo entre Troy Sanders + Brann Dailor luciendo en excelente forma. Lo anterior lo apreciamos rápidamente cuando las líneas apocalípticas de 'Barbarians blood' emerjan ("Estamos en peligro / Perdiéndolo todo / Como el fuego / Quemando lo que alguna vez amamos..."), seguida de 'Poisonous weapons' + 'Your ghost again', siendo este el primer momento marcadamente emocional del álbum, el cual encontrará complemento en la sólida 'Snakes for dinner', también esta con claras referencias a aquella pérdida que te deja ante preguntas sin respuestas ("Cuando te fuiste tomaste la luna y las estrellas / Enterrándolas profundo en el océano / Cuando te fuiste tomaste nuestros corazones y mentes / Todo lo que pude encontrar bajo la mugre fueron recuerdos...").

La labor de los nuevos integrantes (guitarra y teclado) se sentirá por primera vez con fuerza en la sección instrumental de 'Out like a bomb' así como en la recta final del disco, esos quince minutos armados por dos joyas psicodélicas y experimentales como la setentera 'The vanishing', esta con la particularidad de contar con la participación del mítico Geezer Butler en el bajo (el favorito de la madre de Dailor, por cierto) + 'The three fates', esto no sin antes haber pasado por otra serie de momentos desbordantes en energía como los que se viven con 'Golden spires', la absolutamente furiosa 'A vampire's demeanor' o el notable giro de temperamento que entrega 'Moth and bone', una que abre en medio de la más exquisita calma para luego ir regalando explosiones sucesivas.

Como detalle está el de costumbre: la extensión. Considerando lo monocorde del sonido de Mastodon, dos o tres temas menos habrían ayudado a la experiencia global, sobre todo considerando el que acá, tal como en el pasado Hushed and grim (2021), existen momentos en que la banda explora un tanto fuera de la caja, sin embargo, estos terminan quedando algo escondidos entre tanta canción que la banda incluye en la lista. Ahora, con todo, la banda ha vuelto a entregar un trabajo de alto vuelo. Marrow deep conjuga de gran forma la tecla emotiva del metal, esa que ya habían tocado unos años atrás y que acá han vuelto a desarrollar. Uno de los buenos discos del año.

¿Canciones? 'Your ghost again', 'A vampire's demeanor'  y 'The vanishing'.

8/10
Excelente.

viernes, 2 de octubre de 2026

20 Años De... Mastodon: Blood Mountain (2006)

 "Furioso, dinámico y cambiante..."

Mirado a distancia, existió un antes y un después para Mastodon a partir de Crack the skye (2009), un álbum donde los estadounidenses bajaron un tanto las revoluciones de su sonido acercando su dureza hacia pasajes más melódicos inmersos en canciones coreables en estadios. Antes que eso, sin embargo, tuvimos una trilogía de discos que contaron con un nexo común: el desarrollo de un metal alto en tonelaje, sucio en materia de producción, intrincado en sus arreglos, y por tanto, arisco con el auditor. Y bueno, en ese camino Blood mountain podría considerarse como el último eslabón de dicho momento, cincuenta minutos en donde si bien la banda no se mostraba tan despiadada como en el debut de 2002, aun era reconocible ese perfume bestial en su sonido así como la intención de en todo momento sorprender con las estructuras de cada canción.

El tercer disco de Mastodon sostiene por tanto la bandera de ese sludge agresivo, que si bien coqueteaba fuertemente con el progresivo continuaba apegándose al libreto del hardcore, dígase, canciones de tres minutos dispuestas a volar cabezas. Esto se percibe de inmediato cuando la batería de Brann Dailor (absoluto protagonista en los tres primeros álbumes de la banda) irrumpa redoblando tanto en 'The wolf is loose' como 'Crystal skull' de la mano de un sonido veloz que conecta efectivamente con la vibra que la banda venía trayendo en sus dos primeros discos, línea que más adelante volveremos a percibir en 'Capillarian crest' (acercándose como nunca al metal progresivo en toda la sección instrumental media donde juegan a ser Dream Theater), en otra bestialidad de canción como 'Circle of cysquatch' así como en la absolutamente caótica 'Bladecatcher'. Todas estas canciones dan muestras de una banda creativamente inquieta que se esfuerza por sorprender en tiempos cortos con rarísimos giros estructurales, y si bien existirá una que otra pausa a lo largo del álbum, como la que se vive en la tranquila y reflexiva pero cambiante 'Sleeping giant' (una que anticipa claramente por donde irían los fuegos en el mencionado Crack the skye), hacia el cierre en la loquísima 'Siberian divide' o en los aires country de 'Pendulous skin'; en general el álbum se moverá sobre aguas turbulentas, tomando aire en ciertos momentos para unicamente volver a la carga una y otra vez de la mano de un metal tan furioso como dinámico y cambiante.

Habrá quienes digan que un álbum como Blood mountain se hace demasiado pesado al oírlo de tirón, y no les culpo. Efectivamente esta mole que Mastodon supieron construir funciona como uno de esos discos que requiere cierto grado de complicidad y entrega por parte del auditor. Estas doce canciones condensan la esencia que la banda venía trayendo hasta 2006: peso, energía y agresividad en el contexto de un metal intenso, técnico, que oscila entre el progresivo, el slugde y el hardcore. Algo que, digámoslo, de aquí en adelante no lo volvimos a oír nunca más de esta manera...

¿Canciones? 'The wolf is loose', 'Sleeping giant' y 'Capillarian crest'.

sábado, 26 de septiembre de 2026

DevilDriver: Strike And Kill (2026)

 "Agresivos y convincentes..."

Devildriver es una de esas bandas que ha padecido el fenómeno del "disco cada dos años". El exceso de productividad en la música rara vez deja espacio para una adecuada decantación (o inspiración) por lo que los de Dez Fafara vienen deambulando desde hace demasiado por álbumes genéricos, irregulares y, digámoslo, poco trascendentes. En ese camino Strike and kill no llega para cambiar la ruta, de hecho uno toma un disco de quince años atrás como Beast (2011), por ejemplo, y muchas diferencias no encuentras respecto a lo que acaban de publicar: un groove furioso, siempre acelerado y bien ejecutado. Ahora, dicho lo anterior, la experiencia que entregan en este 2026 acaba dejando mejor sabor de boca respecto a los antecesores inmediatos. Dicho en simple: aún repitiendo fórmulas, esta vez han logrado sonar más agresivos y convincentes que lo habitual.

Lo que encontramos por tanto en Strike and kill son trece canciones que en cincuenta minutos funcionan como una serie de puñetazos que no regalan tregua, desde la furiosa 'Dig your own grave' la banda no entrega respiro y se lanzan a un continuo que (para bien y para mal) rara vez se detiene. Hay mucha velocidad acá en canciones marca de la casa como 'Dead in the water' (en esta destacan los fraseos llamativos y característicos de Fafara) así como un machaque incesante en 'Shut the silence on', por lo mismo el único problema con el disco es que es demasiado largo. Cincuenta minutos para un sonido en general tan monocorde es demasiado. 

De todas formas llama la atención el guiño que realizan en 'Headed for the fall' al riff principal de 'Loco' (el mítico single de Coal chamber), también siendo esta una de las pocas canciones que incluye un solo de guitarra en su estructura, el tono un tanto más reflexivo y melódico que regalan en 'In the moonlight' o los arranques acústicos de 'Summoning shadows', por cierto, una lástima que esta no la hayan trabajado y extendido un tanto más, mira que era de lo más diverso en todo el disco. 

Es evidente que al disco le sobran tres o cuatro canciones, sin embargo, con todo, representa un regreso en forma por parte de unos Devildriver que han logrado recuperar frescura tras varios años bastante poco inspirados. En dicho sentido, Strike and kill funciona como una grata sorpresa para una banda que ya la creíamos algo acabada. 

¿Canciones? 'Dig your own grave' , Shut the silence on' y 'Summoning shadows'.

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Dez Fafara:

lunes, 21 de septiembre de 2026

Protest The Hero : Within (2026)

"En el top del metal actual..."

Tras un disco tan contundente y demostrativo del poderío de Protest the hero, como fue Palimpsest (2020), no la tenían fácil estos canadienses. De ahí seguramente el que hayan decidido tras seis años de silencio tirar por lo "obvio" en una siguiente entrega, dígase, un disco impecable desde el punto de vista técnico y que les catapulta con fuerza como una de las propuestas más interesantes del metal progresivo actual, aunque todo sea dicho: también dejando la sensación de que estamos ante un "notable más de lo mismo". 

Dicho lo anterior, si algo hay que celebrar en este Within es el que sea un álbum breve, solo treinta y cinco minutos de música para un disco que desde su primer minuto entrega claras señales de por donde irá: producción impecable, estructuras que ponen énfasis en los aspectos melódicos del sonido, velocidad desenfrenada y un Rody Walker entregando todo de si en las histéricas vocales de cada tema. 

Desde que le demos play a algo como 'Mouthpiece' comprobaremos que el álbum no se anda con medias tintas, Protest the hero han decidido acelerar desde un comienzo y no regalar segundo de tregua, en ocasiones acercándose incluso al powermetal en algo como 'Fishhook' o a veces apuntando a un sonido más melodeath técnico en la frenética 'Grandfather's axe'. ¿Y por qué sería positivo que el álbum sea corto? Pues porque no alcanza a agotar, porque cuando comienza a asomar un atisbo de redundancia en la épica que pretende 'The orchard', el disco ya está acabando, dejando la sensación de haberte subido a una montaña rusa que durante media hora te sacudió pero que a la vez ha sabido acabar con elegancia, primero con la fascinante 'Liberty spike' y luego mediante los excelentes siete minutos y medio de 'The mariner' (desde ya, de las canciones del año), una que abraza y combina con fuerza los aspectos progresivos y melódicos de la banda. 

Protest the hero han entregado otro excelente álbum (y ya van...). No innovan en absoluto, se mantienen en su zona de confort pero ahí, se mantienen en el top del metal actual. 

¿Canciones? 'Mouthpiece' y 'The mariner'.

8/10
Excelente.


Otras reseñas de Protest the hero:

sábado, 19 de septiembre de 2026

Fires In The Distance: Circadian Promise (2026)

 "Continuista aunque siempre talentoso..."

Tras un segundo álbum prometedor, Fires in the distance han debido enfrentar lo impensado: la partida de su vocalista Kristian Grimaldi. Duro golpe, por lo que desde ahí era difícil que este Circadian promise se plantease como un álbum novedoso e innovador, si no más bien como la lógica presentación del nuevo integrante mediante un trabajo de carácter continuista, un disco que retoma el sonido esencial de la banda y vuelve a desarrollar aquellos elementos que tan buenos frutos rindieron años atrás. No encontramos muchas sorpresas por tanto en estos cincuenta minutos de música, aunque ojo: sin que esto signifique un punto negativo. Dicho en simple: estamos ante el clásico disco que "te gustará si te gusta la banda". Si les conoces y disfrutaste de los antecesores, vas a conectar, así como el disco debido a su enorme nivel también debería servir a quienes se acercan a Fires in the distance por primera vez. 

Lo que encontramos en Circadian promise es nuevamente ese metal cercano al death/doom con claros arranques melódicos y emocionales, canciones extensas que rondan los ocho a nueve minutos de duración donde cada una funciona como un universo en sí mismo, con un andar en general lento y espeso que se ameniza constantemente por guitarras que aportan el elemento armónico al conjunto. Esto lo verificamos de entrada con 'Of radiation and levitation', una pieza tremendamente melancólica y que cuenta con el detalle de incorporar pasajes limpios (4:50 en adelante) por parte del nuevo vocalista Brendan Hayter, idea que volveremos a percibir más adelante en canciones como 'Lightless days of a songless bird' , 'By this time tomorrow' o en el excelente cierre que marca 'Agonal dreaming', todas canciones que insisten sobre esas oleadas pesadas propias del doom pero que en el trayecto van encontrando ciertas pausas que aportan tranquilidad o momentos particularmente melódicos (insisto, con las guitarras siempre como protagonistas). 

En el camino el único matiz al sonido lo marcará 'To you, author of my fade', que en su primera mitad avanza a un trote más ágil respecto al resto y aporta un sonido más agresivo que lo habitual, aunque todo sea dicho, de todas pasado el 3er minuto la canción retomará esta tendencia al sonido lánguido, lo cual acaba por transformarse en el único defecto para un disco que se encuentra ejecutado de manera impecable y cuya producción es excelente; sin embargo, cada canción es tan espesa, y son todas tan largas, que inevitablemente de tirón el disco se hace bastante pesado de oír. Aunque bueno, con Fires in the distance uno bien sabe a lo que viene.  

Circadian promise suena muy bien y regala notables dosis de lo que esta banda tan bien sabe hacer. Habrá que ver si la banda a futuro decide dar pasos de crecimiento a algún lugar o se estancan en estos primeros álbumes, por ahora, han sabido sostener el buen nivel.

¿Canciones? 'Of radiation and levitation' y 'Agonal dreaming'.

7,5 / 10
¡Muy bueno!


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martes, 15 de septiembre de 2026

Moonspell: Far From God (2026)

 "Consistente aunque continuista (e inofensivo)..."

Los portugueses de Moonspell llevan más de una década lidiando con su presente y si bien la banda nunca ha dejado de mirar hacia el futuro con cada uno de sus álbumes, si es cierto que la irregularidad de sus últimos trabajos ha planteado cierta incertidumbre. Mirado a distancia, resulta notable recordar esos acercamientos hacia un metal más duro que se vivieron en la pasada por Night eternal (2008) +  Alpha noir (2012), mientras que en discos como 1755 (2017) o Hermitage (2021) los tuvimos experimentando con sonidos algo más limpios, sinfónicos y melancólicos. En dicho camino, con notable portada de Eliran Kantor, un disco como Far from god pareciese ser otro trabajo que da muestras de esta versión más reposada de la banda, esta vez equilibrando momentos particularmente melódicos con otros que les acercan al gótico de sus inicios. ¿Suenan bien? Claro que si. Aunque todo sea dicho: también bastante inofensivos. 

El álbum va de más a menos, abriendo con sus singles claros: 'Cross your heart' seguida de 'Far from god' (la canción), diez minutos iniciales que muestran a unos Moonspell melosos, ágiles, cargados a guitarras atmosféricas y a coros absolutamente reconocibles. Es lo más "pop" que oiremos en el álbum sin lugar a dudas, aunque ojo al punto: estas funcionan más bien como un espejismo pues en adelante el disco irá por otra dirección dejando a estas dos primeras canciones como una verdadera isla en medio de un álbum bastante más oscuro y espeso. De hecho, el contraste llegará de inmediato y de manera brusca cuando suenen canciones como 'Biblical', 'Your promise of light' u 'Our freedom to call', tres que se cuecen a un ritmo lento y pausado para en determinados momentos meter algo de fuerza con un Fernando Ribeiro que vocaliza con fuerza unos guturales (recordando un poco el sonido de los más recientes Paradise lost), lo mismo con 'The great wolf in the sky' (la mejor en todo el disco por cierto), otra que sostiene una tendencia hacia un sonido más denso y siniestro con importante presencia de teclados. 

Puede que en la recta final el disco abuse un poco del mismo tipo de sonido, redundando en ciertas canciones ('For the love of mortals' o 'Reconquista', claros ejemplos), dejando la sensación de que el disco está claramente cargado hacia su primera mitad. De todas formas, Far from god se muestra como un álbum consistente, aunque continuista. Moonspell continúa mostrándose bastante lejos de su arista más dura y metal, transitando por senderos oscuros y espesos. Ahora, en ese lugar continúan siendo convincentes, aunque claro, algo más de riesgo no les vendría mal...

¿Canciones? 'Far from god' y 'The great wolf in the sky'.

6,5 /10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Moonspell:

viernes, 11 de septiembre de 2026

Junius: Sotera (2026)

 "Más accesibles en su complejidad..."

Durante la pasada década fue que Junius fueron consolidando rápidamente su sonido. Tanto Reports from the threshold of death (2011) como Eternal rituals of the accretion of light (2017) fueron discos en donde la banda encaró un metal denso, marcado por sus oscuras atmósferas y un sonido característico que si bien sonaba tremendamente sólido y coherente en su propuesta, inevitablemente cargaba con el problema de volverse algo monótono e inaccesible tras unos cuantos temas. En Sotera, sin embargo, han corregido aquello armando su conjunto más accesible y diverso a la fecha, un álbum que si bien sostiene con fuerza la identidad de la banda, se muestra algo más amable con el auditor en varios aspectos.

Lo anterior lo anticipa incluso el título del álbum, abandonan esas frases extensas para esta vez abordar una idea resumida en solo una palabra (Sotera realiza referencia al concepto griego "salvadora" o "protectora"), asunto que se corrobora cuando oímos una canción como 'Disciple', marcada por un subidón en los coros que se repite bastante a lo largo del tema entregando así una estructura plenamente reconocible y recordable, lo mismo que viviremos más adelante en 'Initiatrix', otra que funciona en la misma línea. En 'The oracle', sin embargo, aparecerán los Junius más intrincados y juguetones en términos estructurales con una serie de momentos diversos y llamativos (la batería esta tremenda en esta), mientras que tanto 'Summon her' como 'Darkwater' mostrarán una arista más pesada en donde el sonido (y las vocalizaciones) se vuelven un poco más violentas, en la segunda eso si retomando el clásico sonido en tono de ritual que la banda suele abordar, algo que también desarrollarán la absolutamente tensional 'Serpent' o en el cierre mediante 'Scythian', donde nos inundan en teclados y guitarras atmosféricas que recuerdan los momentos del metal más gótico de unos Paradise lost.

Sotera da muestras de claro crecimiento para una banda como Junius. El álbum ha expandido el sonido de la banda, quienes han logrado encontrar un metal contundente marcado por sus murallones de guitarras pero que al mismo tiempo luce accesible en su complejidad. Su mejor disco a la fecha y uno de los buenos que habremos oído en el año. Aunque el mundo no se entere...

¿Canciones? 'Disciple', 'The oracle' y 'Scythian'.

8,2 / 10
Excelente.

martes, 8 de septiembre de 2026

Loathe: A Stranger To You (2026)

Para Joaquín, que siempre me propone escuchar nuevas bandas... 

"Grandes canciones muy maltratadas..."

Antes que todo, una reflexión: ¿Cómo es posible que en pleno 2026 existiendo las herramientas tecnológicas que existen haya bandas a las que les da lo mismo sonar TAN mal? Esto a propósito del cuarto álbum de los ingleses Loathe, desde ya el disco que peor ha sonado en los últimos años. Y lo anterior es una real lástima considerando lo interesante que resulta esta banda en materia de ambiciones, arreglos y estructuras, aspectos que en A stranger to you vuelven a funcionar, sin embargo, lo dicho: que cualquier posible análisis de este álbum no puede pasar por alto su mezcla, que esto suena ES-PAN-TO-SO. Con todas sus letras. Y lo anterior no es baladí, pues en A stranger to you volvemos a oír a unos Loathe ansiosos por mostrarse eclécticos, como una agrupación en constante movimiento, entonces no se entiende el que con una producción de tan mal gusto acaben entorpeciendo la escucha de un conjunto que precisamente quiere sonar interesante. 

Yendo a la música propiamente tal, la mezcla perjudica de manera evidente a aquellas canciones donde la banda va al metalcore más agresivo, me refiero a temas como 'Block of flats', 'Gemini' o 'Revenant', todos temas marcados por la batería Sean Radcliffe y giros estructurales violentos que coquetean con momentos melódicos pero donde la compresión es tal que no se distingue que es bajo ni que es guitarra, solo percibimos un sonido saturado al límite que acaba resultando una masa insoportable en nuestros oídos. 

Ahora, si todo el disco hubiese funcionado en dicha línea, hasta se podría comprender el que la mezcla hubiese tomado este camino. "Han buscado un caos sonoro" - podríamos justificar. Sin embargo, todo se cae a pedazos cuando notamos que el álbum apunta gran parte del tiempo a otras aristas, ocurre en 'Fortress down', en la excelente 'Harder to pretend' (esta con muchas reminiscencias a los Deftones del Saturday night wrist) o 'Meet my maker', todas canciones donde los aspectos melódicos son relevantes e incluso particularmente sensibles ('Fangs', otro claro ejemplo), en momentos marcados por atmósferas mucho más espesas que apuntan a un sonido etéreo (a lo Deafheaven del Infinite granite), hablo de 'The way it breaks' o 'No stranger to you', u otros donde la banda se da el gusto de explorar texturas que incluso coquetean con el progresivo, como en la notable 'Gifted every strenght' (ese minuto final acústico eso si, totalmente de más). Todas estas canciones, que son la mayoría del álbum, merecían otro tratamiento sonoro, uno más limpio que permitiese disfrutar de sus texturas, de la belleza de sus arreglos. Lamentablemente Erik Bickerstaffe (guitarrista y voz de la banda pero que acá ejerció de productor) decidió otra cosa, dinamitando por completo su propio material. Incomprensible.

Estoy seguro de que estas canciones sonarán muchísimo mejor en vivo. Pero en estudio lo que Loathe han hecho es un crimen pues en el canción a canción acá hay material que incluso habría calificado como parte de lo mejor del año. No ha sido así por lo que nos hemos quedado ante un disco de contrastes, grandes canciones muy maltratadas. Digamos: el autogolazo del año. 

¿Canciones? 'Harder to pretend' y 'Gifted every strenght'.

6,9 / 10
(Muy) bueno.

sábado, 5 de septiembre de 2026

TodoMal: Graveyards Of Joy (2026)

 "Grata sorpresa y descubrimiento..."

Por mera casualidad he descubierto a esta banda española, quienes debutaron en 2021 y desde entonces vienen desarrollando un doom bastante característico: canciones pesadas, aletargadas, marcadas por el registro limpio de Christopher Baque-Wildman y el desarrollo de atmósferas densas de comienzo a fin. Desde ahí, la experiencia de inmersión en los álbumes de la banda no son nada fáciles, sin embargo, todo sea dicho, hay varios detalles en este Graveyards of joy que marcan una diferencia respecto a sus antecesores, un sonido un tanto más luminoso, la incorporación de voces femeninas, canciones más breves y ciertos elementos que acaban aportando matices que definitivamente han acercado y enriquecido la propuesta.

Lo anterior lo notamos incluso al observar la portada de este álbum y lo corroboramos cuando abren con temas como 'Mare ignis' o 'Lucid nightmare', en ambas encontramos guitarras abrasivas que se expanden hacia un sonido ascendente que encuentra en las armonías vocales respaldo para atmósferas que se mantienen siempre arriba en términos de intensidad, algo similar a lo que encontraremos más adelante en 'Unholy' o 'Humanised gods'. En ese camino 'Misericordiah' y 'For mercy' funcionarán casi como interludios acústicos que aparecen en determinados momentos del álbum con un fin más que nada estratégico (provocar una detención, un momento de calma), mientras que algo como 'Point of coalescence' marcará un claro punto alto al encontrar ese ansiado equilibrio entre una canción oscura que desciende a las catacumbas del sonido de TodoMal pero sabe elevarse e incluso encontrar momentos exquisitamente melódicos y contagiosos en los coros, lo mismo con 'Deliverance' o 'Graveyards of joy' en el cierre, dos momentos soberbios dentro del disco donde la banda se extiende más que lo habitual (alrededor de los siete minutos en ambas) entre cuerdas acústicas y una dinámica lenta pero marcada por la melancolía. 

Grata sorpresa me he llevado por tanto con TodoMal, una banda que se queda conmigo de ahora en adelante. Con su tercer disco han logrado dar pasos hacia adelante. Siguen sonando a doom espeso pero han sabido matizar con dinámicas luminosas generando así una mixtura tremendamente atractiva. Una lástima que estos españoles sean tan desconocidos para el medio pues se han anotado con uno de los discos del año, pero bueno, es de esperar que con futuros pasos logren llegar a nuevas audiencias...

¿Canciones? 'Mare ignis' , 'Point of coalescence'  y 'Graveyards of joy' .

8,5 / 10
¡Excelente!

martes, 1 de septiembre de 2026

Marilyn Manson: One Assassination Under God - Chapter 2 (2026)

 "Repetitivo e inofensivo..."

Por supuesto que es un agrado el tener de regreso a Marilyn Manson en plena forma física y vocal. Y lo principal: sobrio. Se le ve saludable y eso siempre será una buena noticia. Sin embargo, las cosas como son: su presente creativo no ha logrado estar a la altura por lo que su buen pasar se ha remitido básicamente a poder disfrutar de sus presentaciones en vivo, no mucho más. Esto a propósito del capítulo 2 que acaba de presentar para One assasination under god, un conjunto que continúa la línea cómoda que el vocalista había mostrado en la primera parte pero mostrándose bastante menos inspirado.

Nuevamente en compañía de Tyler Bates (¿quizás es tiempo de que trabaje con otra persona?) el vocalista desarrolla a lo largo de estas nueve canciones un sonido limpio, reposado, reflexivo pero plano, repetitivo y por sobre todo inofensivo. Abre, por ejemplo, en 'Unalive' como desde hace mucho a Manson le gusta abrir sus discos, con un sonido oscuro e introductorio sobre el que se instalará un relato que desembocará en un coro violento. El tema es que desde ya observamos esa tendencia a reiterar líneas ("Los ojos pueden llorar pero jamás soltaré un llanto..." , "Quiero tu muerte, la muerte completa y nada más que tu muerte...", "Soy el único enemigo que necesitarás..." son algunas que en esta canción repite hasta el hartazgo), lo cual podríamos pensar que se debe a la necesidad de reafirmar un concepto, sin embargo, dado que es una técnica que se reitera a lo largo del disco no podemos sino concluir que es mera falta de creatividad. Lo mismo con 'Don't answer the door',  'All the vilest thing' o 'None if the suns', todas canciones limpias que recuerdan el sonido que Manson esbozó en  The pale emperor (2015) solo que esta vez con muchísima menos magia que en aquel disco. 

Lo que encontramos acá por tanto son una serie de canciones que huelen con descaro a descartes del álbum publicado dos años atrás, maquetas tremendamente poco atractivas como 'Lucifer's teardrop' o 'The arsonist' que suenan obvias a más no poder, carentes de todo filo en un conjunto que unicamente despega cuando el vocalista recurre a temas un poco más agresivos como 'Front toward enemy' o 'Exit wound' (que son los singles obvios del disco) que si bien son totalmente de manual y jamás podrían competir con alguna vieja gloria tipo 'Disposable teens' o un 'Mobscene', al menos en el contexto de este álbum funcionan. Ahora, del cierre a cargo de 'Enantiomorph' ni hablar, seis minutos absolutamente fallidos donde Manson intenta construir un cierre tenebroso y con cierta épica pero sin jamás encontrarle cause a la canción, la cual se pierde en medio de la total intrascendencia.  

Estamos probablemente ante el peor disco en la carrera de Marilyn Manson. O al menos el más aburrido. El vocalista sumergido en su rol de víctima llega a nosotros con una serie de reflexiones poco atractivas indignas de su leyenda. A veces cuando no tienes nada que decir es mejor simplemente callar y esperar...

¿Canciones? 'Exit wound', por buscar una.

4/10
Malo.


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