viernes, 2 de octubre de 2026

20 Años De... Mastodon: Blood Mountain (2006)

 "Furioso, dinámico y cambiante..."

Mirado a distancia, existió un antes y un después para Mastodon a partir de Crack the skye (2009), un álbum donde los estadounidenses bajaron un tanto las revoluciones de su sonido acercando su dureza hacia pasajes más melódicos inmersos en canciones coreables en estadios. Antes que eso, sin embargo, tuvimos una trilogía de discos que contaron con un nexo común: el desarrollo de un metal alto en tonelaje, sucio en materia de producción, intrincado en sus arreglos, y por tanto, arisco con el auditor. Y bueno, en ese camino Blood mountain podría considerarse como el último eslabón de dicho momento, cincuenta minutos en donde si bien la banda no se mostraba tan despiadada como en el debut de 2002, aun era reconocible ese perfume bestial en su sonido así como la intención de en todo momento sorprender con las estructuras de cada canción.

El tercer disco de Mastodon sostiene por tanto la bandera de ese sludge agresivo, que si bien coqueteaba fuertemente con el progresivo continuaba apegándose al libreto del hardcore, dígase, canciones de tres minutos dispuestas a volar cabezas. Esto se percibe de inmediato cuando la batería de Brann Dailor (absoluto protagonista en los tres primeros álbumes de la banda) irrumpa redoblando tanto en 'The wolf is loose' como 'Crystal skull' de la mano de un sonido veloz que conecta efectivamente con la vibra que la banda venía trayendo en sus dos primeros discos, línea que más adelante volveremos a percibir en 'Capillarian crest' (acercándose como nunca al metal progresivo en toda la sección instrumental media donde juegan a ser Dream Theater), en otra bestialidad de canción como 'Circle of cysquatch' así como en la absolutamente caótica 'Bladecatcher'. Todas estas canciones dan muestras de una banda creativamente inquieta que se esfuerza por sorprender en tiempos cortos con rarísimos giros estructurales, y si bien existirá una que otra pausa a lo largo del álbum, como la que se vive en la tranquila y reflexiva pero cambiante 'Sleeping giant' (una que anticipa claramente por donde irían los fuegos en el mencionado Crack the skye), hacia el cierre en la loquísima 'Siberian divide' o en los aires country de 'Pendulous skin'; en general el álbum se moverá sobre aguas turbulentas, tomando aire en ciertos momentos para unicamente volver a la carga una y otra vez de la mano de un metal tan furioso como dinámico y cambiante.

Habrá quienes digan que un álbum como Blood mountain se hace demasiado pesado al oírlo de tirón, y no les culpo. Efectivamente esta mole que Mastodon supieron construir funciona como uno de esos discos que requiere cierto grado de complicidad y entrega por parte del auditor. Estas doce canciones condensan la esencia que la banda venía trayendo hasta 2006: peso, energía y agresividad en el contexto de un metal intenso, técnico, que oscila entre el progresivo, el slugde y el hardcore. Algo que, digámoslo, de aquí en adelante no lo volvimos a oír nunca más de esta manera...

¿Canciones? 'The wolf is loose', 'Sleeping giant' y 'Capillarian crest'.

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