Pese a que su último álbum de estudio data de cuatro años atrás, quienes seguimos a Bunbury no podríamos decir que no hemos sabido de él durante este período. Tuvimos un álbum en vivo grabado en Madrid, un más que interesante MTV Unplugged y un compilado doble con rarezas varias. Tocaba ya, sin embargo, ir por algo realmente nuevo, sobretodo considerando que la pasada por Licenciado Cantinas (2011) y Palosanto (2013), pese a ser proyectos que daban rienda suelta al Bunbury inquieto, ese que se sumerge de lleno en cada uno de sus productos y participa en todo detalle, no convenció del todo. La edición, por tanto, de Expectativas contaba con cierta presión encima, la de re alinear un tanto la carrera del español, que independiente de su innegable (e inagotable) talento, desde siempre ha mostrado un dejo de irregularidad en su andar...
Estas intenciones, las de entregar un conjunto de temas coherentes entre si, se aprecian en Expectativas, un álbum que efectivamente suena compacto, tanto en temáticas a tratar como en sonido. Hablando de las letras habría que mencionar el que esta vez Bunbury ha escapado del personalismo, ha dejado un tanto de hablar de si mismo para abordar un enfoque más social, disparando dardos a la política en canciones como 'En bandeja de plata' ("Nada ocurre por casualidad / No puede un retrasado mental estar al mando de todo...") o incluso a colegas artistas en 'La actitud correcta' ("No es cuestión de credibilidad, no tampoco de autenticidad / Es el resultado final el que me parece insuficiente..."). Ahora, lo interesante acá está en que si bien volvemos a tener al vocalista en plan full band, a diferencia de lo desarrollado en Palosanto (2013) esta vez los arreglos lucen diversos incorporando teclados y sintetizadores a las atmósferas, lo cual evidentemente genera un salto de crecimiento respecto al antecesor. Y algo más: el disco es corto, solo once canciones. Lo cual también ayuda a la experiencia.
El disco desprende una espontaneidad importante, percibes a la banda tocando junta y aquello se disfruta muchísimo. En lo personal he disfrutado con los sintetizadores de 'La ceremonia de la confusión' , el rock de 'Cuna de Caín' y todo lo que suena a partir de 'Parecemos tontos', con momentos altos vividos en la intensa 'Al filo de un cuchillo', la cambiante 'Bartleby - Mis dominios' o la exquisitamente oscura 'Supongo'. Y si bien no se encuentra en el disco alguna joya con mayúsculas que explote a un nivel mayor, el conjunto es capaz de sostenerse y lucir debido a su regularidad. Dicho en simple: no hay canción mala en la lista.
Enrique Bunbury regresa entonces con uno de los buenos álbumes que nos dejará su carrera, un disco centrado en las canciones y que suena equilibrado, lo cual ha acabado por configurar con conjunto que resulta fácil de seguir y disfrutar. Se extrañan algunas canciones particularmente potentes o algo más de riesgo, pero insisto, en el tema a tema el asunto no debería dejar a nadie disconforme.
¿Canciones? 'La actitud correcta', 'Parecemos tontos' y 'Al filo de un cuchillo'.
¿Canciones? 'La actitud correcta', 'Parecemos tontos' y 'Al filo de un cuchillo'.
7,5 / 10
¡Muy bueno!

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