"Hijo de su oscuro contexto..."
Los noventas fueron especiales para muchas grandes bandas, que duda cabe. Y es que aquella década se prestaba para lanzar un "bicho raro" (ya hablaré acá de Pop de U2, Up de R.E.M o Wild mood swings de The Cure, por mencionar algunos) y Depeche Mode no fue la excepción, quienes en 1997 y a cuatro años del sensacional Songs of faith and devotion (1993), álbum que los alejó un tanto de su sonido característico y los acercó al formato de banda rock, lanzaban el que con seguridad debe ser el álbum más oscuro de su carrera.
Resulta imposible el no analizar Ultra sin mencionar el particular contexto que rodeó la grabación de este. Una banda que había alcanzado el éxito comercial y la masividad durante la última década pero que por lo mismo veía mermada su formación. Al cansancio acumulado tras una gira de trece meses se sumaba el alejamiento de Alan Wilder y un Dave Gahan que hacía crisis con su adicción a la heroína, de hecho su participación en el álbum se remite únicamente al período final ya que gran parte del proceso de composición de este recayó en las manos de Martin Gore.
Finalmente, tras la constante turbulencia vendría la calma, aunque no sin consecuencias. Durante el primer semestre de 1997 Depeche mode anuncia su regreso mediante un álbum que no sería promocionado con gira sino que únicamente mediante singles. El primero de ellos fue 'Barrel of a gun', una verdadera declaración de principios respecto al momento que vivía la banda. Un tema lúgubre y visceral que abre el álbum y sorprende gracias a su sonido oscuro y una temática tan personal como confusa...
"Un vicioso apetito me visita cada noche.
Y no quiere satisfacerse ni ser negado.
Un dolor insoportable latiendo en mi cerebro
que deja la marca de Caín aquí muy dentro..."
A la potente y tenebrosa partida a cargo de 'Barrel of a gun' le continúa la absoluta calma de 'The love thieves', de interpretación enorme por parte de Dave Gahan y una banda que en materia de arreglos anticipa el que esta vez tendremos a un Depeche mode tremendamente elegante en el uso de la electrónica, intencionando guitarras pero de presencia sutil. En aquella linea funciona también la romántica 'Home', probablemente uno de los temas más hermosos en la carrera de la banda (con un cierre brillante que conjuga guitarras, electrónica y vientos), mientras que la dinámica 'It's no good' es la única del álbum que levanta un tanto las revoluciones, single calado por supuesto. La primera parte del álbum cerrará con 'Useless', otra de las grandes canciones que nos dejó Ultra y la única en todo el disco que conecta en su sonido con el formato rock que la banda traía de su anterior trabajo.
La recta final del álbum nadará entre tremendamente tranquilas y ahí puede corra el riesgo de volverse demasiado pesado. Nos encontramos acá algunos instrumentales que mucho no nos dicen más allá de parecer jugarretas experimentales ('Uselink', 'Jazz thieves' o ese extraño cierre a cargo de 'Junior painkiller'), alguna joya oculta como es el caso de la exquisita e industrial 'Sister of night' y canciones tan espesas como delicadas tipo 'Freestate' , 'The bottom line' (interpretada nuevamente por Gore, amo y señor claramente en Ultra) o 'Insight'. La sensación que deja toda esta pasada es que lo mejor se concentró hacia el comienzo del álbum y para el desenlace se dejaron aquellos temas más difíciles, produciendo un claro desequilibrio que inevitablemente acaba restándole puntos al global. Por cierto, una lástima que el single 'Only when I lose myself' (publicado un año más tarde dentro de un compilado de singles) no hubiese alcanzado a aparecer acá pues habría encajado perfecto con su atmósferas y... ¡cómo habría sumado!
Como sea, la experiencia que Ultra entrega es especial y digna de rescatar. A veinte años de distancia el disco ha crecido pues este "bicho raro" acabaría siendo el álbum que le permitió a la banda sobrevivir al oscuro momento que dejó la resaca post 1993/94. Sus atmósferas tristes, difíciles y sensibles encuentran momentazos melódicos históricos enmarcados entre arreglos delicados pero que derrochan enorme talento. Al menos la mitad del disco es una maravilla y la otra se deja oír sin problemas.
¿Canciones? 'Barrel of a gun', 'Home', 'It's no good' y 'Useless'.
7,8 /10
¡Muy bueno!
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