martes, 30 de junio de 2020

Lamb Of God: Lamb Of God (2020)

"Cómoda furia..."

Todo parece indicar que tras más de dos décadas en el cuerpo y ocho álbumes publicados como Lamb of god (ya que antes la banda lanzó dos álbumes siendo Burn the priest) los norteamericanos liderados por Randy Blythe no tienen intención alguna de darle una vuelta a su sonido, al menos no por ahora. Tampoco es que haya quejas al respecto, a estas alturas la banda posee un metal consolidado marcado por ese groove que por momentos los emparenta bastante con Pantera y ciertamente cuando una fórmula funciona resulta ilógico el pensar en modificarla, salvo que tengas algo mejor que presentar. El caso es que ya son varios discos en donde el sonido de Lamb of god se ha vuelto genérico, pasando por el sólido Wrath (2009), luego Resolution (2012), siendo VII: Sturm und druns (2015) lo más reciente que habíamos oído de ellos, un álbum veloz, furioso y excelente en lo suyo. Cinco años han transcurrido, período donde la banda sufrió la partida de su baterista fundador Chris Adler (sustituido por un joven Art Cruz), asunto que supongo los llevó a imaginar esta nueva entrega como un álbum homónimo, digamos, un disco dispuesto a definir el actual sonido de la agrupación. 

Lo curioso es que, para bien y para mal, Lamb of god (el álbum) suena como siempre. Desde la partida en 'Memento mori' nos encontramos con riffs duros, la batería con sus redobles jugando un rol preponderante y un coro potentes en donde Blythe cumple de sobra en un recordable "Wake up! Wake up! Wake up!". Todo marca de la casa, ameno y reconocible. Durante el primer tramo del álbum por tanto se sucederán lugares comunes de la banda con piezas como 'Checkmate' o 'Gears' (¡cuanto Phil Anselmo hay en estas vocalizaciones!) que recurren a estructuras típicas (estrofa/coro un par de veces + quiebre + coros finales) que seguro dejarán satisfechos a sus fans. Se extraña, sin embargo, algo de la frescura en el sonido que la banda lució en su anterior trabajo, la cual recién aparece con fuerza en 'Resurrection man', que con esas punzantes guitarras tan Sepultura y sus vueltas estructurales se transforma en la pieza más atractiva del disco por paliza. 

Posteriormente, en la recta final el disco retomará la fuerza del sonido clásico de Lamb of god aunque inevitablemente dejará la sensación de que todo esto ya lo hemos oído antes en su misma discografía, cerrando así un disco que si bien cumple suena a pérdida de novedad en muchos sentidos. En palabras simples: si quiero escuchar un gran disco de Lamb of god, representativo de su sonido, yo iría a buscar alguno anterior. Simple y claro.

6/10
Bueno, cumple.



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