"Amor por el metal..."
Por supuesto que Max Cavalera no va a llegar a estas alturas a reinventar la rueda por lo que este conjunto tenderá a ir por donde le conocemos, dígase, ese thrash/groove desaforado y veloz dispuesto a cortar cabezas. El punto es que dentro de aquel espectro logra elevar cada canción con enorme tino y talento. De hecho, abrirá este álbum rememorando inevitablemente los tiempos del Roots (1996) de Sepultura con esos guiños al sonido tribal tan presentes en el instrumental 'Indigenous inquisition' que abre y luego en el alegato furibundo que es 'Storm the gates', que se lanza a esa clásica exclamación de consignas rabiosas por parte del vocalista ("!Lucha contra el poder! / !Lucha contra la codicia! / Los ancestros me cuidan / Cumple mi profecía..."). En adelante el asunto lejos de bajar el nivel sostendrá la fuerza y el peso en canciones como 'Nihilist' (colaborando con Todd Jones de Nails en esta), la espectacular 'No pain = no power', con participación en guitarras de Dino Cazares (lo cual seguro ha colaborado en que el tema tenga esos aires a Fear factory con esos coros limpios) y en voces de Gabriel Franco (Unto others) y Ben Cook (No warning) o una apabullante pero breve 'Ghenna' (donde los solos los ha puesto Michael Amontt de Arch enemy). Como se lee, la lista de amigos que han puesto si granito de arena es extensa, asunto que ha terminado enriqueciendo al disco en términos de estructuras y arreglos.
Ya entrando en la recta final 'Black hole scum' se anotará como la más extensa del disco gracias a ese minuto y medio final que te sumerge con sus guitarras en una terrorífica atmósfera, 'Favela / Dystopia' retomará al violencia del sonido para a medio tema regalar exquisitos pasajes melódicos mientras que 'Always was, always will be...' + el instrumental 'Soulfly XIII' bajarán revoluciones y regalarán una necesaria calma para acabar cerrando el viaje con otra notable composición como 'Chama', que avanza desde la agresión hasta la tranquilidad con muchísima fluidez y elegancia.
La tentación de encumbrar a Chama como el mejor álbum de Soulfly en casi veinte años es grande. El tiempo se encargará, sin embargo, lo que nadie podría negar es que el álbum sorprende e impacta por el nivel de la propuesta sumado a un amor por el metal que se percibe en cada una de estas canciones. Max Cavalera no se conforma con solo "cumplir" y ser mera nostalgia, el tipo es presente y ahora junto a su hijo es capaz de agigantar aún más su legado. Bendito sea...
¿Canciones? 'Storm the gates', 'No pain = no power' y 'Black hole scum'.
8,2 / 10
Excelente.
2022: Totem

No hay comentarios:
Publicar un comentario