"Parámetros propios..."
Desde que damos play al álbum por tanto nos encontramos con canciones osadas tanto en términos de arreglos como estructuras, ya sea moviéndose sobre la calma en 'Baby!' o yendo más al choque en 'Another baby!', ambas funcionando como claras declaraciones de intenciones por parte de un vocalista que no teme el jugar con sus registros, yendo abajo hacia los susurros o subiendo de golpe hacia el desgarro, trayendo con esto inevitablemente el recuerdo de Prince al presente, algo que se torna muy evidente en canciones más dinámicas como 'Higher!' o 'Fire!'. Dicho lo anterior, el elemento que cruzará transversalmente a todo el disco será la suciedad en la producción, ya sea centrándose en las percusiones como ocurre en '(freak it)', coqueteando con las melodías en la sinuosa 'Yamaha' (quizás la única en todo el álbum que podría pasar por un tema "ganchero"), con la agresividad en 'Automatic', o incluso yendo hacia momentos más íntimos en la pasada por 'Rewind' + ' My man' + 'Loyal & Marie', diez minutos en donde Dijon decide llevar su voz al límite de la desafinación (insisto, algo que a Prince le gustaba hacer bastante) pero generando con esto atmósferas tremendamente bien logradas y por cierto, únicas.
Por sobre todo este Baby es un álbum valiente y libre, uno de esos discos que transmiten la desfachatez de funcionar bajo parámetros absolutamente propios. Hay una revisión interesante acá del soul con elementos psicodélicos entre canciones que escapan de los ganchos obvios y van más bien hacia experimentaciones sonoras ricas en cuanto a texturas. Uno de los grandes discos del año sin lugar a duda y que consolida a Dijon como uno de los compositores más talentosos de la actualidad.
¿Canciones? 'Another baby!', 'Higher!', 'Yamaha' y 'My man'.

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