sábado, 14 de febrero de 2026

Megadeth: Megadeth (2026)

 "Despedida irregular..."

Se anticipó como el último álbum de Megadeth, como el fin de la leyenda. El tiempo dirá si esto efectivamente será así o queda gasolina en el tanque como para algo más por parte de Dave Mustaine. Ahora, dicho lo anterior, previo a cualquier análisis la pregunta se debe realizar: ¿Qué esperar de un disco de la banda a estas alturas? Porque digámoslo en simple, Mustaine ya hizo lo que debía. Demostró al mundo entero su valía tras su salida de Metallica cuarenta años atrás mediante una seguidilla de álbumes históricos rebosantes en un thrash incontestable, una pasada notable a los años noventa... y ya. Pues todo sea dicho, el guitarrista desde siempre ha caído en el problema de la sobre productividad. La lógica del disco cada dos o tres años agota a cualquiera y la carrera de Megadeth ha sido víctima de aquello (sumado a una rotación constante de integrantes), por lo que en estos últimos veinticinco años fuera de la frescura de la pasada por United abominations (2007) +  Endgame (2009) es poco lo realmente memorable que les hemos oído. Y en esa línea este álbum homónimo no escapa a la regla. Nos encontramos acá con once canciones que en casi cincuenta minutos entregan un mix que oscila entre los típicos momentos acelerados de la banda y medios tiempos melódicos, el problema es que ni lo uno ni lo otro suena demasiado inspirado.

En el primer grupo de canciones, aquellas veloces que apuntan a un thrash afilado encontramos la partida con 'Tipping point', 'Let there be shred' o 'Made to kill', todas estas suenan bastante bien pero tienen el problema de no entregar nada que no hayamos oído antes en la carrera de Megadeth además de no complicarse demasiado en términos estructurales. Luego, en un terreno medio aparecerá la jugarreta 'I don´t care' que precisamente por su descaro y humor se deja oír, y finalmente tenemos un puñado de canciones que bajan las revoluciones y traen de regreso el espíritu melódico de un álbum como Cryptic writings (1997), ahí la más interesante de todas (principalmente por la aceleración en su segundo tramo) es 'Obey the call', sin embargo, el resto jamás encuentra la magia de antaño. 'Hey god?!' destaca como el diálogo sincero de un creyente con su fe pero en términos de arreglos no propone demasiado, 'Puppet master' es un plagio descarado del single noventero 'Almost honest' mientras que canciones como 'Another bad day' o 'I am war' son derechamente tediosas, repetitivas y aburridas. 

Mención aparte merece la "versión" (idéntica a la original todo sea dicho) de 'Ride the lightning' que Dave Mustaine decidió grabar en estudio e incluirla acá como bonus del álbum. Lo cual me parece una señal lamentable pues que el tema que cierra tu último disco y una discografía extensa de pasajes memorables e históricos, sea una canción de Metallica creo habla de un trauma no superado más que de otra cosa. Triste.

En fin, el último disco de Megadeth no se encuentra libre de las luces y sombras de un Dave Mustaine que construyó un proyecto por lo general irregular. Sus primeros brillantes diez años de carrera quedarán escritos con letras doradas en la historia del metal, eso no se lo quita nadie, sin embargo en adelante me parece el guitarrista y compositor siempre fue víctima de su necesidad por demostrar valía. Su despedida mediante este álbum homónimo no es un desastre pero en ningún caso regala algún pasaje memorable. Sad but true.

¿Canciones? 'Tipping point', 'Made to kill', y 'Obey the call'. 

6,5 / 10
Cumple y algo más...

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