"Mera continuidad..."
Hay un elemento de entrada eso si que intenta marcar diferencias en este trabajo respecto al pasado de la banda: la extensión. Efectivamente las canciones que componen este disco son algo más largas que lo habitual, fluctuando todas alrededor de los cinco minutos. De hecho, el álbum llega a los cuarenta minutos de duración, siendo que discos anteriores no pasaban de la media hora. El problema radica en que precisamente uno de los méritos que ostentaban álbumes como Relentless mutation (2017) o el enorme Bleed the future (2021) era la sensación de estar frente a pequeños bloques compactos donde la banda era capaz de concentrar todo su poderío, canciones de tres minutos que funcionaban como experiencias opresivas que entregaban una descarga de fiereza técnica que resultaba tan implacable como demoledora. Acá el asunto se dilata un tanto más pero por lo mismo se vuelve algo repetitivo. Para muestra cosas como 'Carrion ladder' o 'The vessel', canciones que se hacen eternas entre vueltas y vueltas que derechamente no sorprenden. Antes habremos tenido una partida correcta en 'Liminal cypher' o más adelante 'Limb of leviticus', donde intercalan trabalenguas vocales con las típicas aceleraciones de la banda con detenciones bruscas que ayudan a tomar aire, así como temas violentos tipo 'Red goliath', pero insisto, nada que no hayamos oído antes (y mejor) por parte de los canadienses.
Por supuesto que To fast to die en ningún caso es un mal disco, pero considerando el que este ha llegado cinco años tras su antecesor (es decir, tiempo de trabajo hubo) hay una interrogante que queda planteada: ¿es que lo mejor de Archspire ha quedado en el pasado y desde ahora deberemos conformarnos con meros meras emulaciones (a veces más inspiradas, a veces menos)? Bueno, el tiempo dirá...
¿Canciones? 'Liminal cypher' y 'Limb of leviticus'.

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