"Ritual sin terror..."
Que una canción sea larga en ningún caso te asegura algo, sin embargo, puede que los números ejemplifiquen en parte lo que ocurre con este álbum. Y es que a diferencia de sus antecesores, donde varios temas rondaban los doce a trece minutos, en este Tempelshlaf encontramos que prácticamente todas andan por los seis o siete. En dicho sentido este nuevo álbum se percibe como una versión más amable de The ruins of Beverast, una especie de ritual sin terror. Los condimentos están: el disco suena bien, de hecho la mezcla es más limpia que nunca, las ejecuciones son impecables... pero hay cierta magia que no aparece en el correr de los temas.
Encontraremos acá piezas cristalinas en la apertura y cierre del álbum, 'Tempelshlaf' (con Alexander vocalizando grave y recordándonos una vez más al histórico Peter Steele de Type o negative) y los trece minutos de 'The carrion cocoon', mientras que otras estilo 'Day of the poacher', 'Alpha fluids', 'Babel, you Scarlet queen!' o la envolvente 'Last theatre of the sea' acelerarán con fuerza desde un comienzo entregando pasadas un tanto más agresivas. Para bien y para mal, las canciones carecen eso si de momentos particularmente intensos centrándose más bien en las atmósferas continuas que se proponen, esto se aprecia claramente en la ya mencionada apertura con 'Tempelshlaf' o más adelante en las sólidas 'Cathedral of the bleeding statues', temas que suenan (muy) bien pero en términos de estructuras dan vueltas y vueltas sobre lo mismo, lo cual inevitablemente puede resulte monótono y agotador a ratos.
En general The ruins of Beverast ha cargado con el "problema" de que cada canción funciona como un mundo en si mismo por lo que la experiencia de una hora de música continua puede volverse pesada para quien no esté dispuesto a entrar de lleno a la obra. En dicho sentido este Tempelshlaf debe ser el álbum más accesible del proyecto a la fecha, aunque por lo mismo sin ser un mal disco aparece como una propuesta algo menor respecto a la contundencia de anteriores discos. Dicho en simple: el músico pierde en la comparación consigo mismo al haber simplificado su obra.
¿Canciones? 'Cathedral of the bleeding statues' y 'Alpha fluids'.

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