"Liviana ruptura..."
Desde un comienzo nos encontramos entonces con canciones que van hacia arriba, a veces lanzando una melodía muy sencilla sobre el piano ('Good day'), y otras donde pretenden instalar la fiesta declaradamente de la mano de las melodías más contagiosas que contiene el álbum ('Shy away' o 'Saturday'). Ahora, siendo francos, ninguna de estas escapa a lo que bandas como Maroon 5 han hecho durante todos estos años por lo que tampoco digamos que el asunto vuela demasiado alto, y se conforman más bien con entregar un sonido light y fácil de llevar, cosa que funciona de buena forma en 'Choker' o en 'Formidable' (con los infaltables "¡yeah, yeah, yeah!" en coros) pero se empantana en la monotonía en 'Never take it' o 'Mulberry street', no sin antes cerrar el álbum con cosas como 'No chances' (con clara referencia a la pandemia en ese "Tenemos cuerpos a diario...") y 'Redecorate', donde rompen un tanto la línea sonando más oscuros.
En definitiva, se valora el que Twenty one pilots se revelen ante el paso lógico que se esperaba pero verdad sea dicha, se han conformado con bastante poco, un sonido en exceso liviano que se deja oír (lamentablemente) sin demasiados sobresaltos.
¿Canciones? 'Shy away', 'Choker', 'No chances'.
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