domingo, 8 de diciembre de 2024

Kanonenfieber: Die Urkatastrophe (2024)

 "El relato de una tragedia..."

He acá un proyecto que conjuga tres líneas bastante singulares: es un one man band (Noise se hace llamar el enigmático creador de todo acá) que desarrolla una temática en particular (todas las canciones giran en torno a la Primera Guerra Mundial y el horror bélico) y que cuenta con una estética especial (que va desde cubrirse las caras en vivo y vestirse con uniformes, hasta las portadas de álbumes con ese soldado calavérico como protagonista). Todo en Kanonenfieber parece entonces estar fríamente pensado y calculado, desde lo estético, temático y sonoro no parecen haber aristas dejadas al azar, digamos, una fórmula relativamente similar a la que llevó a una banda como Ghost al éxito comercial. El tiempo dirá si con este alemán ocurrirá algo parecido, pero por ahora mal no le ha ido, la banda ha pasado en pocos años a animar diversos festivales a lo largo de Europa y su nombre poco a poco comienza a expandirse por el mundo del metal. En Die urkatastrophe ("La catástrofe primordial" en alemán), el autor se apega a un manual bastante similar respecto al debut de 2021, es decir, un black metal melódico que va bastante al grano, que suena violento y directo pero que jamás se expande más allá de sus moldes, siendo este el principal problema que carga. 

El asunto funciona de todas formas muy bien la partida a cargo de 'Menschenmühle', con un doble pedal intenso y una interpretación notable que va cortando las líneas con cuchillo, para luego desenfundar una seguidilla de canciones breves (todas rondan los cuatro a cinco minutos) pero poderosas, donde cada una de ellas entregan como una especie de homenaje a aquellos anónimos personajes que trágicamente acaban protagonizando una guerra. 

En dicho sentido, este es uno de esos trabajos que se potencian enormemente si entiendes lo que se está relatando, por lo que así como Noise ha realizado un trabajo de joyería al plasmar en sus relatos textos de decenas de documentos históricos (desde manuscritos de la época hasta cartas de soldados), el desafío el auditor está en hurgar de igual forma en la obra, al menos traduciendo los temas. 'Der maulwirf' ("El topo"), por ejemplo, relata las penurias de aquellos soldados encomendados a cavar túneles durante la guerra ("Alguien abre el saco de arena, otros levantan la tierra / Una lámpara de carburo nos da luz / El humo te pica el pecho / Además, incapacitado por la falta el oxígeno / ¡Lo juro, no pasará demasiado antes de que me pegue un tiro!") mientras que 'Waffenbrüden' ("Hermanos de armas") es un dramático relato en torno al compañerismo entre soldados, interrumpido por la muerte ("Los golpes se acercan / Un aluvión de granadas / Una explosión golpeó nuestra zanja / Desperté en el hospital y me enteré de tu muerte / Nos conocíamos desde hace años, desde la niñez / Una amistad que durará por siempre..."). Y así, cada canción es una historia, el relato de una tragedia, representando esto una traba para cualquier auditor casual pues repito: si no se entiende lo que se está contando, el disco desde lo musical se vuelve inevitablemente algo monótono. 

Ya ha manifestado Noise en entrevistas que no piensa abandonar la temática bélica y veo difícil que salga del alemán (no está demás recordar que a los míticos Marduk o a los ucranianos 1914 les ayudó el interpretar en inglés). Sin embargo, desde lo musical habrá que ver que decisiones tomará, sobretodo considerando el que a partir de sus dos primeros álbumes ya se ha hecho un nombre. ¿Mantenerse fiel a este sonido o diversificarlo? El tiempo dirá. Por ahora, Die Urkatastrophe se ha mostrado como un muy buen disco de continuidad respecto al debut, además de un álbum tremendamente interesante desde lo histórico del documento. 

¿Canciones? 'Menschenmühle' y 'Der maulwirf'.

7,5 / 10
¡Muy bueno!

miércoles, 4 de diciembre de 2024

Jerry Cantrell: I Want Blood (2024)

 "Leyenda que se mantiene viva..."

A estas alturas del partido lo de Jerry Cantrell es marca registrada, el tipo es dueño de un sonido inconfundiblemente ligado a su histórica banda madre. Ahora, por lo mismo, resultó curiosa la exploración fuera de la caja que plasmó unos años atrás en aquel particularmente luminoso Brighten (2021), lo cual le ha motivado quizás a regresar a su corral en esta siguiente entrega. Dicho en simple: los cuarenta y seis minutos de este I want blood van por donde esperaríamos e incluso llama la atención que el guitarrista no haya guardado estos temas para un nuevo lanzamiento de Alice in chains. Sin embargo, ¿quién va a venir a cuestionar las decisiones que Cantrell pueda tomar? Quiso sacar este disco bajo su autoría y punto. Él sabrá. 

En su cuarto trabajo en solitario el buen Jerry Cantrell nos entrega uno que otro momento de alto nivel pero en general un conjunto bastante regular y que efectivamente responde enteramente a lo que esperaríamos nacer de las mente del autor. Un conjunto en donde abundan los medios tiempos, riffs pesados marcas de la casa y sentidas interpretaciones. Claro ejemplo es la tríada que abre, 'Vilified' + 'Off the rails' entregan ese sonido tan característico del Alice in chains más clásico, marcado por las guitarras (y coros que buscan la épica subiendo de intensidad), mientras que 'Afterglow' apunta a algo más reflexivo y profundo donde el riff se desliza en lugar de buscar el impacto como en las anteriores. Es una de las grandes canciones del año, sin duda. 

En adelante, el asunto se mostrará bastante más directo en la dinámica 'I want blood' (una que podrían haberla interpretado unos Stone temple pilots sin problemas) mientras que 'Echoes of laughter' desempolvará la guitarra acústica entregando una sentida balada para entrar a una Cara B que se vuelve a enfocar en lugares comunes del artista como 'Throw me a line' o 'Let it lie', para llegar al cierre definitivo con otra de las grandes joyas del álbum, la dramática 'It comes'.

Jerry Cantrell ha entregado un disco que perfectamente podría haber cargado con el legado de Alice in chains. Para bien y para mal, el sonido que todos relacionamos con la mítica banda acá está. Como defecto contará el que no hay novedad en estas nueve canciones, a favor el sentir que la leyenda se mantiene viva. Cada cual tomará posición donde guste. 

¿Canciones? 'Off the rails', 'Afterglow' e 'It comes'.

7,2 / 10
Muy bueno.


Otras reseñas de Jerry Cantrell:
2018: Rainier fog (Alice in chains)

lunes, 2 de diciembre de 2024

Dark Tranquillity: Endtime Signals (2024)

"Lugares comunes inofensivos..."

No deja de llamar la atención el como estos suecos han podido sortear con calma la partida de miembros insignes, primero Martin Henriksson (guitarra) en 2016 y luego Anders Jivars (batería) en 2021, dejando hoy unicamente a la dupla Mikael Stanne + Martin Brändström como integrantes clásicos de Dark tranquillity. El caso es que en medio de estos recientes sismos la banda se ha entregado a la producción de tres discos bastante regulares y que han funcionado en una línea similar: Atoma (2016), Moment (2020) y este reciente Endtime signals, álbumes cargados a ese death melódico bastante controlado, bien ejecutado y producido, siendo este último uno que no entrega sorpresas (tampoco las esperábamos, digámoslo) y que más allá de uno que otro grato momento puntual transmite una señal de continuidad (¿o estancamiento?) que solo se disculpa por el respeto que se le tiene a la banda. 

Los elementos acá están y aparecen desde el primer minuto, también la diversidad. 'Shivers and voids' es, por ejemplo, un medio tiempo melódico bastante clásico de la banda mientras que en 'Unforgivable' acelerarán para entregar una versión algo más agresiva y oscura. En 'Neuronal face' los teclados adoptan mayor protagonismo (sobre todo en ese meloso coro, que me ha gustado bastante) para luego ir declaradamente a la balada en 'Not nothing', donde emergen por primera vez las voces limpias en estrofas. El disco va y viene entonces encontrando su mejor momento en la tríada marcada por la agresividad de 'The last imagination'+ 'Enforced perspective' (esta última con un exquisito trabajo de teclados) seguida de la reflexiva 'Our disconnect', probablemente la canción que mejor transmite un sentir melancólico en todo el disco mediante esa letra que aborda el terror existencial ("Buscamos lo inexplorado para tejer una historia no contada / Anhelando paz interior / ¿Y qué es lo que nos hace dudar? / ¿Cuál es nuestra necesidad de que las cosas acaben? / Dejándonos vacíos / Es un regalo y una maldición..."), con arreglos que nos recuerdan que esta no es cualquier banda. 

El problema es que más allá de estos tres o cuatro momentos puntuales, rápidamente el álbum pareciese quedarse sin demasiada magia por lo que entrando al nudo la repetición comienza a hacer mella, buscando la velocidad en 'Drowned out voices' o derechamente aburriendo en una balada como 'One of us is gone' (cliché a más no poder). De igual forma la recta final no da con alguna tecla que emocione y redunda en ideas que alargan al disco innecesariamente hasta los cincuenta minutos, dejándonos un álbum de continuidad que se mueve en la línea de sus antecesores pero donde lamentablemente abundan lugares comunes inofensivos. Las cosas como son. 

¿Canciones? 'Neuronal fire', 'Enforced perspective' y 'Our disconnect'.

6,8 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Dark Tranquillity:

2020: Moment

sábado, 30 de noviembre de 2024

Gaerea: Coma (2024)

 "Desatado y emocional..."

La lógica del disco cada dos años no entrega mucho tiempo para reinvenciones, si no más bien la añadidura de uno que otro elemento que vaya torciendo lenta pero sostenidamente el camino de un determinado sonido. Esta es básicamente la fórmula que vienen siguiendo los portugueses Gaerea desde 2018 a la fecha. Con este ya son cuatro álbumes los que han publicado y en cada uno se pueden identificar pequeños guiños distintivos que han ido dándole corpulencia a la propuesta, siempre cercana al black aunque con dosis de modernidad suficiente como para escapar de dicha etiqueta y, ciertamente, molestar a los fans más ultrones del género. 

En Coma volvemos a oírlos tocando la tecla del sólido Mirage (2022), es decir, ese metal rabioso, desatado y fuertemente emocional. Sin embargo, para bien y para mal el sonido de Gaerea no escapa de los lugares comunes que este tipo de bandas suelen abordar, dígase, momentos de calma seguidos de un desate explosivo, con momentos de alta velocidad y desenfreno, marcados por un trabajo de producción que permite disfrutemos un exquisito sonido batería. Encontraremos acá entonces canciones que abrirán en calma entre tranquilas introducciones para luego elevar la intensidad y sostenerla bastante arriba (ahí tienes 'The poet's ballet''Suspended' o 'Shapeshifter'), intercaladas con otras que desde el primer momento aceleran ('Hope shatters', 'World ablaze' o 'Reborn'), las cuales resultan algo más directas en sus intenciones, sumado a algunas que propondrán un ida y vuelta en su estructura ('Coma' o 'Wilted flower'). El elemento común acá será ese toque dramático en las interpretaciones vocales de Guilherme Henriques, doble pedal constante y riffs de enorme peso, armando un global de cincuenta minutos que si bien funciona también se vuelve algo pesado debido a lo monocorde (y monótono, digámoslo) de la propuesta.

El cuarto disco de Gaerea está bien. Es claro en términos de intenciones, está ejecutado con precisión quirúrgica además de sonar tan desgarrado (y potente) como el género exige, sin embargo, a la cuarta o quinta canción el trámite da la sensación de haber mostrado todo lo que tenía por lo que en ningún caso justifica excederse tantos minutos. Por otro lado, las canciones funcionan pero ninguna transmite la sensación de ser esencial, dicho en simple: podrías haber sacado a cualquiera y el disco no resentía su ausencia. A veces menos es más. De todas maneras la banda no solo mantiene el buen nivel si no que transmite la idea de estar (muy) cerca de encontrar el punto preciso en la fórmula. Quizás la clave está en dejar un ratito el cerebro de lado y dejar que el asunto fluya con algo más de libertad, sobre todo si se quiere apuntar a un sonido que pretende conectar desde la emoción del sonido. El tiempo dirá...

¿Canciones?  'The poet's ballet'  y de ahí, cualquiera. 

7/10
Muy bueno.

jueves, 28 de noviembre de 2024

Kasabian: Happenings (2024)

 "Les sigue costando sobrevivir..."

Finalmente a Kasabian le terminó ocurriendo eso de vivir compitiendo con el fantasma de sus primeros discos (mismo fenómeno que enfrentaron pares generacionales como Franz Ferdinand o The hives, entre otros), a lo cual sumó el despido de Tom Meighan en 2020, dejando a Serge Pizzorno como líder y mente creativa de la banda. No la han tenido fácil por tanto, The alchemist's euphoria (2022) fue un disco que pasó tremendamente desapercibido y con este Happenings no ha sido distinto. Les tenemos acá, sin embargo, en una vibra diferente a la habitual apostando por una cosa más centrada en el ritmo entre arreglos electrónicos que invitan a la pista de baile, "un disco para disfrutar en los conciertos" - han dicho (donde, de hecho, abundan los "Oooh Oooh Oooh"). El problema es que las canciones no están, lo cual es algo dramático cuando una banda precisamente es lo que se ha propuesto, digamos, entregar temas cortos pero efectivos. 

El disco es muy breve, menos de treinta minutos para diez canciones que se mueven (todas) entre los dos a tres minutos. Dos cucharadas y a la papa. En ese camino, hay cosas divertidas en esa primera mitad, promoviendo el baile en 'Darkest lullaby', jugando con el coro pop en 'Call' o acelerando a fondo en 'How far will you go', el drama es que las canciones no parecen tener demasiado, un par de coros y sería, a otra cosa. De igual forma cuando abordan un pop algo más genérico, como sucede en 'Coming back to me good' extravían por completo su identidad y suenan como cualquier banda del montón. Sin ir muy lejos durante la segunda mitad se suceden canciones completamente olvidables como 'G.O.A.T' o 'Italian horror', destacando unicamente la oscuridad de una 'Hell of it' o ese cierre simpaticón y contagioso de 'Algotithms'.

En entrevistas Pizzorno ha puesto énfasis en que la banda desea evolucionar y no estancarse en un sonido. Bravo por eso pero verdad sea dicha, no dan con la tecla y les sigue costando bastante sobrevivir. Finalmente el asunto continúa limitándose a participar en festivales interpretando viejas glorias. 

¿Canciones? 'Call' y 'Algotithms'.

lunes, 25 de noviembre de 2024

20 Años De... U2: How To Dismantle An Atomic Bomb (2004)

 "Caricatura de sí mismos..."

La historia es conocida. El "fracaso" (las comillas son totalmente intencionadas) de Pop (1997) volvía a sumir a U2 en una crisis existencial similar a la que habían vivido diez años atrás post Rattle & hum (1989). Con una diferencia relevante eso si: la crisis de 1990 era artística, más no comercial. A los noventa los irlandeses entraban con dudas en torno a su perfil artístico, preguntándose si aún tenían algo relevante que decir y por lo que existir, de ahí que la respuesta fuese artística: el brillante Achtung baby (1991). Entrando a los dos miles, sin embargo, lo que embargó a U2 fue un terror a volverse irrelevantes, viejos y que bandas como Coldplay (entre otros) les ganasen la partida llenando estadios. De ahí la decisión de abandonar por completo la vanguardia noventera simplificando fórmulas para así congraciarse con el público mediante un meloso All that you can't leave behind (2000), un álbum sencillo, ameno y que en términos de promoción (+ gira) explotaba el perfil mesiánico de un Bono que desde entonces decidió transformarse en una caricatura de si mismo. 

Quedaba en el aire, sin embargo, la duda respecto al siguiente paso. ¿Más de lo mismo o algún tipo de paso hacia adelante? Lo cierto es que How to dismantle an atomic bomb (qué título más molesto, por favor...), a diferencia de su antecesor que era bastante más claro y conciso, pretende ser muchas cosas (de ahí la cantidad de productores que metieron mano acá, ocho en total). Un disco que intenta retomar la veta más rockera de U2 y entregarle protagonismo a la guitarra de The Edge en canciones como 'Vertigo' (que sería a los irlandeses lo que 'It's my life' fue a Bon Jovi, es decir el último hit en su carrera y la canción que quizás salvo de la quema a este álbum), una interesante 'Love and peace or else', donde se acuerdan de lo que era construir una atmósfera gracias al tándem Adam Clayton + Larry Mullen Jr. que acá funciona perfecto, aunque al mismo tiempo lastran el resultado a causa de esa producción que tiende a endulzar el sonido con campanitas, o ese esperpento que es 'All because of you', con un coro amateur a más no poder y una de las peores canciones de U2 en su historia. Porque claro, una cosa es querer sonar afilados y otra efectivamente poder. Lo cierto es que a quien tenemos acá en guitarra parece ser una especie de imitador barato de The Edge por lo que los riffs acaban siempre siendo bastante simples y es realmente poco lo que aquí suena a esos U2 que diez o quince años atrás podían reventarte la cabeza asumiendo riesgos en cosas como 'In god's country', 'Acrobat' o 'Gone'.

Por lo mismo, cuando más cómoda se siente a la banda es cuando entrega una versión azucarada del mítico The Joshua Tree (1987), es decir, en la adorable 'City of blinding lights' (aquí si que están en modo Coldplay armando una especie de 'Clocks' que pretende ser más ambiciosa aunque de nuevo, no les da), la seria 'One step closer' (un digno ntento por recuperar las atmósferas de The unforgettable fire) o las hiper melosas 'Original of the species', 'Crumbs from your table' (auto plagio del single 'Electrical storm') o 'Yahweh' (otro "quiero pero no puedo"), asunto que complementarán con algunas baladas como 'A man and a woman', que en su simpleza me sigue pareciendo de lo más agradable del disco, el auto plagio (y ya van...) que es 'Miracle drug' (donde nos intentan ver la cara imitando a 'Beautiful day' con descaro, de hecho, es raro que no haya sido single promocional) o 'Sometimes you can't make it on your own', con dedicatoria personal y emocional al padre de Bono en otro de los buenos momentos del disco. 

How to dismantle an atomic bomb en ningún caso es un mal disco sino más bien uno que sostiene esa versión endulzada de U2, donde la banda pareciese siempre imitarse a si misma, aunque a diferencia de lo que hicieron en los noventa, esta vez sin ninguna gracia ni ironía de por medio.

Nobleza obliga decir que más allá de los resultados musicales, a la banda mal no les fue en cuanto a objetivos. En su simpleza el disco efectivamente supo llegar a nuevos públicos y ampliar su target, que era lo que buscaban. Y es que claro, para alguien que no conocía canciones como 'One tree hill' o 'Where the streets have no names' seguro 'Original of the species' o 'City of blinding lights' le resultaron alucinantes. Por supuesto que quienes les conocíamos vimos el plumero a distancia y mucha sorpresa no encontramos en esta lista de canciones, sin embargo, su meta no éramos nosotros, ellos deseaban nuevas (¡y jóvenes!) audiencias para agigantar su legado. Desde ahí entonces la jugada funcionó. ¿Qué el disco es una completa mediocridad? Da un poco igual. Porque cuando los objetivos son comerciales y no artísticos, ocurre esto. Así suele funcionar el pop: coloca los resultados por sobre los medios. 

¿Canciones? 'Vertigo', 'Sometimes you can't make it on your own' y 'A man and a woman'.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Sólstafir: Hin Helga Kvöl (2024)

 "Poco inspirado..."

Puede que algún pajarito no lo sepa pero en ningún caso Sólstafir es una banda novata. Que la popularidad y el reconocimiento les haya llegado recién una década atrás mediante Ótta (2014) es otra cosa, sin embargo, los islandeses llevan metidos en esto más de veinte años, con una singularidad además: sus miembros originales se mantienen prácticamente intactos (solo por la batería han circulado una serie de personajes). El camino que la banda ha recorrido por tanto tiene enorme mérito y ha venido de la mano de mucho esfuerzo. Por lo mismo hasta se comprende que a estas alturas intenten no perder lo ganado y jueguen un tanto a la segura, que en cierto modo es lo que habían realizado en sus dos anteriores discos. Sin embargo, las cosas por su nombre: esta vez se han quedado algo cortos de inspiración. Dicho en simple, los ingredientes acá han estado, dígase, los siempre dramáticos alaridos de Aðalbjörn Tryggvason, así como el sonido áspero y las atmósferas asfixiantes, el problema es que la banda no ha podido encontrar canciones suficientemente atractivas como para hacer del viaje algo llevadero y realmente interesante. 

Todo sea dicho, el disco no abre mal y en su primera mitad logra entregarnos un par de momentos de altura. La partida con 'Hún andar' y ese bombo que marca con fuerza el tiempo está bastante bien, así como la crudeza de 'Hin helga kvöl' (la canción) se enmarca como lo más potente que oiremos en todo el disco (donde incluso nos regalan pasajes que les acercan al black metal). El problema es que en adelante el disco hace aguas a dos frentes. En primer lugar no se entiende hacia donde quieren ir pues así como te encajan una cosa juguetona e incluso blackanrolera como 'Blakkrakki' luego se sacan de la mango tan lento y espeso como 'Sálumessa' (temazo de todas formas eh? De lo mejor del álbum con esos momentos orgásmicos del 3:00 y 4:55) para a continuación retomar la fuerza y velocidad mediante 'Vor ás', armando así una lista que muestra a la banda intentando contentar a todos, buscando temas gancheros así como otros profundos e introspectivos. 

Ahora, lo anterior sería subsanable si el resto de las canciones funcionaran pero eso no ocurre. Particularmente la segunda mitad del disco se vuelve pesadísima, cuatro canciones en poco más de veinte minutos que tienden a tocar la misma opaca tecla sin realmente dejar nada recordable en el camino. Y si bien el metal desaforado de 'Nú mun ljósið deyja' apunta a un lugar distinto que el oscuro cierre de 'Kuml', la sensación de monotonía y falta de chispa es inevitable, dejándonos un disco correcto pero no mucho más, un trabajo que en su primera mitad está bien pero que luego en ningún caso justifica sus casi cincuenta minutos de duración.

¿Canciones? 'Hin helga kvöl' y 'Sálumessa'.    

6/10
Bueno, cumple...


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