miércoles, 3 de octubre de 2012

The Killers: Battle born (2012)

"No aporta, tampoco desagrada..."

Tras un comienzo de carrera comercialmente exitoso, el momento de la verdad para The Killers ha llegado y tal parece que la banda no tiene intención alguna de ir muy lejos con su sonido. Hasta ahora se habían conformado con mantener y estirar la fórmula del coro pegajoso, asunto que por cierto trabajan bastante bien y esta vez, con Battle born, lo han vuelto a hacer sin vergüenza alguna.  En ese sentido este disco me recordó muchísimo al de Keane (también editado este 2012) ya que me vuelvo a encontrar con una banda que pareciese tener potencial para entregar algo más pero que termina conformándose con presentar lo obvio. 

Ahora, siendo igual de claro, Battle born es un disco que tras repasarlo canción a canción resulta imposible odiar. Tenemos temas muy dinámicos como la pegajosa partida a cargo del combo "Flesh & bones"/"Runaways" (esta última destinada desde ya a convertirse en un neo clásico de la banda), o el auto plagio descarado de "A matter of time" (una copia calcada de "Somebody told me", un viejo hit de la banda), así como aparecen los medios tiempos en "The way it was" e incluso las baladas como "Here with me". Todo esto muy bien arreglado en donde cada cosa se encuentra en su lugar. El disco es claramente comercial, sin embargo, no es un mal álbum, los temas defienden bien la propuesta que suele ofrecer The Killers. El problema es que, tras 10 años de carrera, sentir que la banda recurre al auto plagio una y otra vez tiende a cansar. 

Battle born no aporta nada nuevo a la carrera de The Killers salvo unos cuantos buenos puentes y coros que en una pasada rápida no desagradan. Probablemente los fans de la banda quedarán satisfechos mientras que el resto masticaremos un rato estas canciones para rapidamente dejarlas en el olvido.

6 / 10
Bueno, cumple.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Green Day: Uno! (2012)

"Grata vuelta a lo básico..."

Durante los 90's brillaron gracias a una fórmula sencilla pero eficaz, un punk melódico directo y de garage. Comerciales pero con el peso suficiente como para no caer en la intrascendencia. Discos como Dookie (1994) e Insomniac (1996) fueron gratos exponentes de aquel sonido y por lo mismo acabaron convirtiéndose en verdaderos neo clásicos. Luego llegó un confuso Nimrod (1998), con el que oscilaron entre el agote de una fórmula y uno que otro elemento donde experimentaban, por lo que decidieron reinventarse con Warning (2000), al álbum de corte más acústico.

El caso es que hay una historia para Green Day que cerró con aquel Warning, pues lo de 2004 con American idiot es otra cosa, el nacimiento de un segundo aire para la banda en una especie de disco conceptual que tuvo llegada con la juventud, con la adolescencia y logró posicionar a la banda dentro de lo más vendible de la industria. Green Day se transformó de pronto en una banda de estadios y nada volvió a ser igual para ellos. Las puertas del mercado se abrieron para la banda, estos se entusiasmaron e intentaron repetir la gracia con 21th century breakdown (2009), sin embargo, bien sabemos que chiste repetido sale podrido por lo que la jugada comercialmente no resultó como ellos esperaban. Y bueno, tal parece que la agrupación sintió el golpe, el que se estaban poniendo demasiado serios por lo que anunciaron para este 2012 la edición de una trilogía titulada Uno! Dos! Tre! 

Tanto el título de los álbumes como las portadas desprendían una sola idea: los tipos se la querían pasar bien, reírse un rato. Digamos, la clásica "vuelta a lo básico". Asunto que tras oír esta primera entrega se ratifica. Con Uno! han intentado recuperar un tanto la esencia y frescura extraviada en sus últimos trabajos, por lo que el álbum sin brillar demasiado resulta agradable al oído. Se siente efectivamente a la banda disfrutar y darle rienda suelta a la música.

De cierta forma, puedes oír este Uno!, cerrar los ojos e imaginar perfectamente el que no existieron American Idiot ni 21th century breakdown, y que esta fue la continuación para Warning. Es más, hay canciones acá como 'Stay the night' o 'Carpe diem' que perfectamente podrían haber entrado en aquel trabajo de 2000, pues traen de regreso ese sonido electro acústico, limpio, cristalino y contagioso. 

El resto del álbum aumentará un tanto la intensidad pero insistirá sobre fórmulas sencillas. En ese sentido, no te encontrarás en este conjunto con nada sesudo ni pretencioso, lo cual se transforma tanto en su principal virtud como defecto. La producción es sencilla, las melodías reconocibles, los temas cortos (todas sobre los dos a tres minutos) y el sonido no demasiado ruidoso. Esto se aprecia de inmediato cuando abren con algo como 'Nuclear family', dueña de un sonido contagioso y jovial, marcado por los característicos redobles de Tré Cool. Más adelante acelerarán encontrando los mejores momentos en la pasada por 'Let yourself go' , 'Kill the DJ' o 'Loss of control'. 

Tomando en consideración desde donde venía la banda, se agradece un álbum como Uno!. Nos regalan un buen momento, gratos coros + un puñado de canciones dignas de su repertorio. Ahora, hilando fino, al menos medio disco se limita a cumplir por lo que tampoco el álbum da para lanzar cohetes al aire. Habrá que esperar ahora la segunda entrega y ver si con Dos! la trilogía avanza o simplemente se pega en este sonido.

¿Canciones? 'Carpe Diem', 'Let yourself go' , 'Kill the DJ' y 'Loss of control'.

6,8 / 10
Cumple y algo más...

viernes, 21 de septiembre de 2012

Pet Shop Boys: Elysium (2012)


A estas alturas, los ingleses de Pet shop boys, no tienen nada que demostrarle a nadie. Dentro del llamado synth pop estos tipos se han paseado por donde han querido y como el buen vino han sabido soportar muy bien el paso de los años. Han sido pop puro (Actually, 1986), exquisitamente melódicos (Very, 1992) , experimentales (Bilingual, 1996), oscuros (Nightlife, 1999), nuevamente experimentales (Release, 2002), políticos (Fundamental, 2006) y nuevamente luminosos (Yes, 2009). Dueños de un pop elegante con sello propio, resulta difícil criticar a una banda que ha entregado tan buen material durante sus casi 30 años de existencia.

Hoy los tenemos de regreso con Elysium (un lugar sagrado donde descansaban los héroes y hombres virtuosos según la antigua mitología griega), un álbum de tiempos calmos que en general te deja algo frio y no logra ubicarse a la altura de su anterior entrega (la tenían difícil eso si, Yes fue un tremendo disco). No es un mal trabajo, los arreglos andan bien pero es un disco algo falto de chispa. No cuenta con temas que individualmente destaquen y en el global el disco tiende a agotar pasando la mitad.

Me agradó mucho la partida con "Leaving" e "Invisible". Muy íntima y elegante. El single "Winner" sin brillar demasiado aumenta un poco los tiempos y más adelante "A face like that" tampoco anda mal, el problema es que a partir de ahí el disco cae en un pozo que cuesta demasiado digerir. "Breathing space", "Hold on" y "Give it a go" terminan cansando y a las últimas 3 del disco solo se llega por respeto a la banda.

No es uno de los mejores trabajos de Pet shop boys, sin embargo, discos así se le perdonan a los grandes.

5 / 10
Nada muy especial.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Norah Jones: Little broken hearts (2012)

"Enormes cancioncitas..."

Norah Jones nació de pie. La conocimos diez años atrás gracias a aquel exitoso disco debut titulado Come away with me (2002), encajando un sonido dulce y refrescante que abordaba una especie de jazz popero digno de toda nuestra atención. Posteriormente la vimos moviéndose más o menos en la misma dirección durante unos cuantos trabajos. Hoy, a 10 años de aquel álbum y cuando costaba imaginársela en otro registro, la estadounidense ha regresado para poner las cosas en su lugar entregándonos no solo un disco que reinventa por completo su sonido si no que de paso entregándonos lo mejor que ha grabado en toda su carrera. Así, tal cual. 

El trabajo podemos analizarlo desde dos aristas: la linea temática y la musical. En la primera habría que comentar que Little broken hearts (el título anticipa) nos relata historias en torno a un corazón roto, digamos, el clásico álbum donde la artista se desangra frente a nosotros (muy en plan Sea change de Beck). De esta forma, percibimos a una Norah viviendo una constante catársis, extrañando a su ex y preguntándose si él sentirá lo mismo en "Good morning" y "Say goodbye", ardiendo en celos en "She's 22" ("Ella te hace realmente feliz?" - le consulta) y desatando sus deseos de venganza en "Miriam" (¡el video está increíble!). El álbum es una montaña de emociones y en ese sentido todo aquel que ha vivido el abandono de un ser amado me parece que conectará perfecto con los diferentes estados de ánimo que el disco visita a lo largo de sus cuarenta y cinco minutos de duración.

Musicalmente el álbum es dinámico (escapa de su clásico "sonido de plumillas") y no agota pese a moverse generalmente entre baladas y medios tiempos. Los arreglos son atinadísimos (Danger Mouse realizó un gran trabajo acá en la producción) y las interpretaciones no dejan espacio al error, Norah hace lo que quiere con sus sensuales susurros y diversas tonalidades. Acá convive la desnudez de "Good morning", "Travellin' on" "She's 22" con los coqueteos poperos de "Say goodbye" o "Happy pills", al mismo tiempo "Take it back" , "After the fall" o "4 broken hearts" son ejemplos de lo bien que se puede adornar una hermosa melodía sin caer en los excesos, encontrando impecables momentos de intensidad que no necesitan de ningún artificio para emocionar e impactar desde el sonido. 

Pese a que Little broken hearts se plantea en un inicio como un álbum sencillo y corriente, este termina logrando muchísimo con poco, todo gracias al puñado de excelentes melodías que posee, todas muy bien trabajadas. Probablemente estemos frente a uno de esos trabajos que dentro del mundo indie y alternativo sacará aplausos, que logrará captar buena cantidad de nuevos seguidores (me incluyo ahí) pero que a la vez pasará relativamente desapercibido por las masas. Da igual, sea como sea estamos frente al mejor disco en la carrera de Norah Jones y uno de grandes álbumes de desamor que seguro nos dejará la década. Por cierto, mención aparte para la portada con tributo incluido... genial!. 

¿Canciones? "Take it back" , "After the fall" y "4 broken hearts".


8,8 /10
Brillante.

viernes, 24 de agosto de 2012

Baroness: Yellow & Green (2012)

"De dulce y agraz..."

El mundo de la música se ha refrescado durante la última década gracias a la presencia de una serie de agrupaciones estadounidenses que mediante un sonido cargado al slugde metal con toques progresivos han logrado sonar interesantes, potentes y novedosos.  En dicho abanico, bandas como Mastodon, Kylesa y Baroness han sido las que mayor ruido han generado, y particularmente estos últimos, liderados por rugido característico de John Baizley, se anotaron un sólido punto de partida gracias a álbumes como el  Red album (2007) y el Blue record (2009), trabajos que de cierta forma asumieron la invitación que Queens of the stone age (+ algunos más) realizaron a comienzos de siglo. Por todo esto, del tercer álbum de Baroness se esperaba bastante pues este se supone vendría a ser el de la consolidación definitiva. Para sorpresa de todos, sin embargo, la banda ha decidido romper con dichas expectativas, desmarcarse de lo esperable al entregarnos un disco doble que baja muchísimo las revoluciones con respecto a sus trabajos anteriores y de metal poco o nada tiene. 
Yellow & Green está entonces compuesto por dieciocho canciones, divididas en dos series de nueve en donde la primera de ellas destaca un sonido efectivo, duro y directo aunque con claros momentos melódicos dispuestos a enganchar con el oyente + otros fuertemente marcados por la psicodelia, mientras que la segunda desata muchísimo más la experimentación y no se conecta en absoluto con la primera. Por esto mismo, dada lo disímiles de ambos discos, es que he decidido valorarlos por separado...

Hablando de Yellow, este comienza con un sencillo instrumental que da paso a ´Take my bones away', probablemente el tema más heavy del disco y quizás el único que responde a lo que musicalmente se esperaba de este álbum ya que a continuación suenan 'March to the sea' y 'Little things', ambas de claros ganchos melódicos (exquisito lo que hacen en la primera jugando a varias guitarras), pero de tremenda calidad interpretativa.  Ahora, si lo anterior sonaba a ruptura, la intimidad y belleza del tridente 'Twinkler' + 'Cocainium' + 'Back where I belong' termina de golpear la mesa. Encontramos acá pasajes preciosos de cuerdas, juegos a varias voces que conmueven, psicodelia y rock duro en una pasada en donde el disco claramente vive sus mejores momentos, sin desperdicio alguno hasta acá. 

Ya en la recta final del primer disco, 'Sea lungs' recupera la energía de un comienzo (con un Baizley sólido en el desagarro de su interpretación) y trae de vuelta el rock al álbum para que este finalice en su primera parte con la absolutamente floydiana 'Eula', casi siete minutos que dan muestra de hasta donde han sido capaces Baroness de llegar en esta ocasión. Ciertamente cierra Yellow y la sensación es la de estar frente al mejor álbum del año. Sin embargo, para bien y para mal, hay más...

9/10
¡Brillante!

Y lo dicho, que la segunda parte del álbum da rienda suelta a la experimentación.
Con Green aparece el disco sesudo, de tiempos mucho más calmos y que por lo mismo requerirá de bastante más paciencia por parte del auditor pues la banda acá se ha dado (bastantes) gustos sin importar demasiado la opinión de quien escucha. 

El álbum pierde orientación desde un comienzo, con un 'Green theme' que dura demasiado sin llegar a puerto, conectando sin generar emoción alguna en 'Board up the house' + 'Mtns' e incluso más adelante cayendo en extrañezas como cerrar don dos instrumentales semi acústicos que rodean un tema muy rockero llamado 'The line between'.  

Lo cierto es que toda esta segundo álbum desprende la sensación de abusar de canciones que son meros descartes y que bajan bruscamente el nivel respecto a toda la primera parte, que como hemos dicho, es una verdadera joya. Dentro de la lista, que se vuelve pesadísima en su andar, destaca el rock de algo como 'Psalms alive' más la ya mencionada 'The line between', pero todo en una línea bastante inconexa que, insisto, cuesta seguir.

6/10
Bueno, cumple...

Conclusión: la sensación en definitiva es de dulce y agraz. Tal parece que la banda ha concentrado sus esfuerzos en lo que ha sido Yellow, la primera parte de este trabajo, una sencillamente fabulosa y que se enmarca desde ya como lo más grande que nos habrá dejado 2012 sin lugar a dudas, sin embargo, nos entregan además una segunda parte plagada de excesos difíciles de seguir y que no se entienden demasiado que pintan acá, más allá del gusto que se ha dado la banda. Como sea, Baroness dan muestras de valentía y aquello se aplaude, la banda da muestras de que cuando se lo proponen son capaces de llegar a un altísimo nivel, situándose muy por encima de cualquier etiqueta.  

¿Canciones? Todo el primer álbum + 'Psalms alive'  + 'The line between'.


miércoles, 8 de agosto de 2012

Moonspell : Alpha noir / Omega white (2012)

"Para todos los paladares..."

Varios dinosaurios provenientes del mundo del metal se han portado bien este 2012 y nos han demostrado que aún pueden sorprender de manera grata. Ahora, si los regresos de Cannibal corpse o Napalm death estuvieron muy bien, lo de Moonspell ha sabido no ser menos. Y es que estamos hablando de una banda que cuenta con ya casi 20 años de existencia, es decir, uno tendería a pensar que a estas alturas nada de lo que pudiesen hacer podría sorprenderte. Sin embargo, Alpha noir / Omega white nos recuerda el porque siempre debemos respetar a nuestros mayores.

Estamos frente a un disco doble, los cuales cuentan con características particulares. Alpha noir nos trae de regreso (y desarrollado en su máximo potencial) el sonido tradicional de Moonspell  mientras que Omega white es más experimental y juega con elementos más alternativos dentro de la carrera de la banda.

Alpha noir arranca con una introducción que golpetea a modo de batalla una batería que da paso a la excelente "Axis mundi", la cual varía velocidades e incluye ciertas lineas en portugués que sin duda aportan al escenario tétrico que se pretende entregar. Posteriormente suenan seguidas "Licknthrope", "Versus" y "Alpha noir", las tres muy en la misma linea, conjugando rapidez y potencia. "En nome do medo" (mi favorita del disco) baja las revoluciones, resta velocidad pero suma oscuridad de la mano de tremendos juegos de guitarras y teclados. Para el final del primer disco se retoma la agilidad con "Opera carne", "Love is blasphemy" , "Grandstand" y el disco cierra con el instrumental "Sine missione", otro momento musical de absoluta perfección. En toda esta primera parte la banda logra sonar fresca y atractiva, quizás redundando un tanto en su recta final pero siempre cumpliendode sobra.  

Omega white, por otra parte, es el bicho raro, el sitio donde al parecer la banda quiso dejar todo lo que musicalmente no encajaba en Alpha noir. Acá nos encontraremos con 38 minutos de un rock más calmo y no tan cercano a lo que tradicionalmente conocemos como "metal". El segundo disco es más difícil de digerir pero no por eso menos interesante, hay espacio para medios tiempos como "Whiteomega" o "New tears eve" e incluso para los sonidos acústicos de "Fireseason". Con Omega white Moonspell rompe ese mito absurdo de que el metal no sabe mirar hacia otros lares y nos entrega un disco alternativo que cierra un trabajo bastante atractivo, con contenido para todos los paladares.

7,5 / 10
¡Muy bueno!


viernes, 3 de agosto de 2012

Manuel García : Acuario (2012)

“Explorando fuera de la caja...”

No debería sorprendernos en absoluto que a estas alturas del partido Manuel García haya decidido marcar distancia con la trova que inundó sus dos primeros discos. De hecho, si en Tempera (2009) oímos pequeños guiños a la guitarra eléctrica fue en su tercer trabajo, S/T (2010), donde el chileno se lanzó de lleno al pop y al formato banda de rock, abandonando casi por completo el sonido limpio y desnudo de sus primeros años en solitario. 

En ese sentido Acuario comienza exactamente donde S/T quedó, es decir, en ese rock de banda tipo Los Tres. El álbum da inicio con la sutil e íntima 'Madera´ seguida de la melódica y popera 'Carcelero' para posteriormente abordar la melancolía en 'Un rey y un diez', la que nos recuerda hasta donde puede llegar García con sus composiciones (algo parecido se vivirá más adelante con 'Tan dulce, tan triste'). Tremendo tema y un momento musical altísimo. Hasta acá todo marcha dentro de lo que podríamos haber esperado de un sucesor para S/T, sin embargo, a partir de este momento (el cuarto tema) el disco abre rumbos y gira bruscamente (quizás demasiado) hacia otro lugar, uno que privilegia las atmósferas por sobre las melodías y que se interna en terrenos electrónicos donde teclados y sintetizadores serán absolutos protagonistas. Esto se aprecia con claridad en la pasada por 'Acuario' + 'Sueños', que nos internan en terrenos completamente nuevos para Manuel García y que seguro descolocarán a cualquiera auditor casual. 

En el nudo del álbum la ya mencionada 'Tan dulce, tan triste' traerá de regreso a la guitarra acústica + piano pero tras el respiro el viaje encontrará su mejor momento, primero mediante la sólida 'Hombre al precipicio' y su reflexión existencial ("Detesto la eterna costumbre de tener que siempre sonreír / Nunca debí aferrarme a nada en realidad...") y luego con 'El miedo', que aborda sonoridades más oscuras (ojalá la producción hubiese sabido sacarle mayor provecho a esto), para finalmente adentrarse en una recta final que retomará aspectos melódicos con el pop de 'Caprica', la acelerada 'Como partir' (otro momento fabuloso del álbum) y cerrar entre bases electrónicas con la irreconocible 'La hora nueve'

Estamos sin lugar a dudas frente al álbum más arriesgado en la carrera de Manuel García y uno donde evidentemente el artista ha querido explorar fuera de la caja para ver hasta donde podría llegar.  Se agradece y estimula el que un artista que ha logrado cierta masividad y encontrado una zona de confort arriesgue el pellejo como Manuel acá ha hecho, lo cual habla bien de él y su independencia creativa. El álbum toma el ejemplo entregado vente años atrás por aquella joya de Los Prisioneros titulada Corazones (1990), en aquel entonces Jorge González (con ayuda de Gustavo Santaolalla) fue capaz de romper con todo y sostener una identidad sonora durante todo el recorrido de dicho álbum, acá Manuel García ha abierto pisando terreno firme para luego lanzarse hacia la exploración encontrando en el camino más de alguna canción brillante y atmósferas reveladoras. Acuario no es Corazones pero dignamente lo ha intentado y ha triunfado. 


8 / 10 
Excelente.