"Limitados y poco inspirados..."
A Kreator hay que darles al menos que se toman cierto tiempo entre cada lanzamiento (cuatro a cinco años viene siendo la tendencia desde 2001) por lo que los alemanes no alcanzan a agotar con lo suyo y estas dosis de velocidad y afiladas guitarras suelen venir bien, el problema que esta vez les juega totalmente en contra es que varias de estas canciones suenan de manual, en absoluto piloto automático y realmente con poco y nada novedoso que decir más allá de encontrar algún pasaje que en sus conciertos debería funcionar. Ocurre en la partida con 'Seven serpents', que acelera a fondo dejando espacio en su recta final para que el público participe con algún "Eh! eh! eh!", mientras que en 'Satanic anarchy' (¡qué letras más adolescente, por favor!) o 'Krushers of the world' el asunto apostará fuerte con los coros melódicos, acercándose al powermetal de bandas tipo Powerwolf en esta última. Y así, que volverán a meterle velocidad al disco en el nudo mediante 'Tränenpalast' + 'Barbarian' + 'Blood of our blood' pero todo suena demasiado maquillado, al punto de que algo como 'Combatants' cae directamente en la caricatura.
Retomo la idea inicial: ¿es culpa de la banda o de sus fans que castigan tan duramente la exploración? Finalmente Kreator se han visto limitados a tener que estar tocando la misma tecla una y otra vez para sobrevivir. En ese camino, para álbumes de thrash realmente interesante siempre podremos volver a algo como Phantom antichrist (2012) e incluso a los posteriores. Esto a diferencia de un Krushers of the world que más bien parece ser el típico álbum publicado porque "ya tocaba" y está la necesidad de salir de gira por festivales.
¿Canciones? 'Krushers of the world' y poco más.
5/10
Nada muy especial...
2017: Gods of violence

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