jueves, 1 de enero de 2026

Resumen Blog 2025

 ¡Voy con el análisis de cada 1 de Enero! 

Nuevamente viví un año en que escribí bastante. Fueron 119 publicaciones, un par menos que en 2024 pero básicamente manteniendo la tendencia a publicar una reseña cada tres días. Agradezco como siempre a todos/as quienes pasan por acá y espero haber motivado a alguien a ir por un disco alguna vez, que al final ese siempre es mi objetivo: conectar. Primero conmigo mismo, pero luego compartiendo esas sensaciones con quien quiera leer. 

Ahora si que les mareo con los números. De esas 119 publicaciones:
12 fueron reseñas de aniversario, 8 correspondieron a discos rezagados de 2024 y en 3 comenté conciertos a los que asistí. Es decir, escribí respecto a 93 discos del año, cinco más respecto al año anterior. 

¿Y cómo anduve en términos de género? De los 113 discos reseñados (entre aniversarios, 2024 y 2025), 23 correspondieron a voces femeninas, es decir, un 20%. Esto representa un importante alza respecto a 2024 (14%), 2023 (17%), 2022 (15%), 2021 (16%) y 2020 (17%)

¿Y cómo anduve en términos de procedencia? Acá si que hay sorpresas. De manera inédita he disminuido la cifra de artistas estadounidenses que he reseñado, esta vez solo han sido 31 (un 27%, muchísimo menos que el 42% o 47% de años anteriores), mientras que mantuve mi tendencia con los artistas ingleses (un 24%, que está dentro de lo habitual). Lo anterior implica que el duopolio Estados Unidos/Inglaterra han concentrado un 51% de mis reseñas (cifra bastante menor al 65% de 2024 o el 69% de 2023). Fuera de estos, Suecia y Argentina fueron los países de donde más escribí (7 y 6 reseñas respectivamente), seguidos de Canadá, España y Alemania (con 5), Chile (4), Australia, Italia y Escocia (3), Francia (2), mientras que escribí de un álbum proveniente de Ucrania, Dinamarca, Finlandia, Austria, Uruguay, Puerto Rico, Hungría, Países Bajos y Suiza. Muy diverso el asunto este año. 

En fin...
¡Qué venga otro año de música maravillosa!
Un abrazo.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Candelabro: Deseo, Carne y Voluntad (2025)

 "Sofisticado y crudo.."

Que mejor manera de cerrar 2025 que escribiendo respecto al fenómeno musical chileno del año, uno que resulta especial además en muchos sentidos. Primero por lo musical propiamente tal pues Candelabro es un proyecto bastante "alternativo", siete integrantes liderados creativamente por Matías Ávila que traen al presente el sonido de leyendas nacionales como CongresoFulano o Los Jaivas aunque sin el componente andino de los primeros ni el jazz de los segundos, mientras se acercan a la vez al sonido actual que los ingleses Black country, new road han desarrollado durante estos últimos años, léase: canciones extensas, desestructuradas, donde la instrumentación juega entre intensidades que fluctúan constantemente y se encuentran puestas al servicio del mensaje que se entrega. Luego está también el que la banda está compuesto por jóvenes MUY jóvenes, chilenísimos también, de ahí que las líneas que se entregan contengan un componente nacional que vuelve al producto bastante autóctono. O sea, en lo concreto en el disco debut Ahora o nunca (2023) habían metido palabas de Eduardo Bonvallet y en este aparecen diálogos de Armando Uribe, ¿algo más chileno que eso?

Deseo, carne y voluntad no es un álbum conceptual pero si posee un hilo temático transversal que lo caracteriza, enlazando con fuerza los conceptos de fe y patria en cada una de sus canciones. En dicho sentido el momento más brillante del trabajo, y donde estos elementos se conjugan de mejor forma, se alcanza en el nudo del disco (¡donde debe ser!) mediante la pasada por 'Pecado' + 'Tierra maldita', dos piezas extraordinarias donde líneas como "Dios está perdido en una calle de Estación central", "Dios no elige a su pueblo, el pueblo elige a su Dios" o "Y yo me niego a creer que esta tierra está maldita..." impactan por la crudeza y desfachatez que transmiten en medio de un sonido tan sofisticado como crudo que se atreve a coquetear en la primera con el ska y en la segunda construyendo una atmósfera tan inmersiva como tétrica. Es el momento más enorme del álbum sin lugar a dudas. Antes de ambas Candelabro habrán planteado un trayecto que oscila entre el rock (?) de cosas como 'Domingo de ramos' o 'Haz de mi' (la más Congreso de todas), pasajes exquisitamente explosivos en 'Ángel', otros más golpeados en 'Tumba' y pasadas que se entregan al spoken word en 'Liebre'. Por otro lado, en la Cara B del trabajo luce el lúgubre pesimismo de 'Fracaso' (que carga con una evidente referencia al momento político chileno actual en ese "Y entre todo este fracaso habrá que levantarse a construir / Habrá que levantarse a trabajar / Por algo mejor...") así como el tremendo viaje que propone 'Cáliz', con bonitos guiños a Los jaivas en esta. 

No todo será perfecto dentro del álbum y eso hay que decirlo. Particularmente hay tres puntos necesarios de marcar. Por el primero eso si no les podemos culpar: la producción. El disco no suena bien. Suena pobre, artesanal, casero. ¿Qué esto termina siendo parte del encanto? Puede ser, sin embargo, la sensación que el álbum deja es que músicos de este nivel merecían una mezcla que les sacara mejor provecho. Aunque insisto en el punto, por esto no les podemos criticar, que en un país como Chile ya es tremendamente meritorio el que una banda como Candelabro hayan logrado grabar dos álbumes. Lo segundo: fallan las voces. Canciones como 'Prisión de carne', 'Tumba', 'Haz de mí' o 'Ángel' resienten muchísimo la falta de una voz convincente cuando va abajo en las notas (insisto, tampoco la mezcla ayuda). Y lo último: hay momentos que sobran. Se entienden las ganas de la banda por meter todo lo que había en la lista pero llevar al álbum sobre los setenta minutos entre canciones como '3 flores blancas' o 'José (créditos)' resulta innecesario para un disco que con diez minutos menos y cerrando con una canción como 'Cáliz' habría funcionado bastante mejor.

Dicho todo lo anterior, estamos ante uno de los grandes discos del año. Candelabro impactan por la crudeza y sinceridad que transmiten, también por la contundencia y diversidad que expresan en materia de arreglos. Deseo, carne y voluntad es un álbum desafiante con el auditor pero que derrocha magia y autenticidad, al que cuesta no aferrarse con esperanza hacia el futuro. Benditos sean cabros...

¿Canciones? 'Pecado', 'Tierra maldita' y 'Cáliz'. 

8,5 /10
¡Excelente!

viernes, 26 de diciembre de 2025

Divididos: Divididos (2025)

 "Corazón y carne..."

Escuchar este nuevo álbum de Divididos resulta un ejercicio necesario, uno que de golpe nos recuerda de qué estamos hechos. Un trabajo que nos conecta con aquella esencia que entre tecnología y contacto virtual ciertamente hemos extraviado. A los que vienen habría que mostrarles por tanto un álbum como este, un disco que apunta a lo primitivo del sonido, a ese rock en formato trío que descansa en el peso del tándem guitarra/batería/bajo y que desde sus letras intenta comunicarnos mensajes profundos y, repito, necesarios. 

El homónimo de Divididos llega tras quince años de silencio (si es que no contamos el Haciendo cosas raras de 2018 que fue una regrabación del debut) y de hecho, es apenas el segundo con Catriel Ciavarella en batería (quien acompaña a Ricardo Mollo + Diego Arnedo desde 2004). La banda por tanto se ha tomado su tiempo a lo largo de estos últimos veinticinco años, a diferencia de sus 90s donde publicaron disco casi año por medio. Y aquel silencio prolongado por más de una década seguramente ha derivado en un álbum de universo propio, un trabajo que no responde a intereses externos ni a una intención desesperada por conectar con nuevos públicos. Dicho en simple: han grabado un disco que les define de comienzo a fin. Todo lo dicho se expone a la perfección en una canción como 'Bafles en el mar' (para quien no lo sepa, un bafle es un parlante), una que se cuece a fuego lento y habla de aquella necesidad por volver a conectar con nosotros mismos ("Por esas cosas que nos hace el tiempo / Por laberintos de rosales voy / Cae la flor sobre su propia espina / No hay sueño que no lleve cicatriz..."), la importancia de "volver al centro, volver al silencio". Más adelante una canción como 'El faro' insistirá sobre las mismas ideas, enlazando también el concepto del vasto del mar con el auto conocimiento.

"El bombo es lo ancestral, lo primitivo.
El golpe que te abrazó en noches de frío.
Naufragando, ¿a cuántas balsas creo que estoy?
Hombre anfibio, cree en tu voz interior"

Desde lo musical la lista se debatirá entre medios tiempos muy bien logrados como la extensa 'Mundo ganado' (la única que les conecta un tilín con esa onda blusera tan presente en sus primeros álbumes) o la bonita balada acústica 'Vos ya sabrás', así como en otros momentos acelerará un tanto mostrando la versión más rock de los argentinos. Esta arista lucirá impecable en la partida mediante 'Aliados en un viaje' (que manjar ese primer minuto por favor, ¡cuánta maestría a la hora construir una atmósfera!), también mostrando su pasión por Led Zeppelin en toda la pasada por 'Revienta el Mi mayor' (el riff principal en esta recuerda muchísimo a 'The song remains the same') + 'Insomnio' + 'Cabalgata deportiva', así como en 'Monte de olvidos' o 'Doña red' intentarán mostrar algo más de peso en el sonido. 

Divididos están enchapados a la antigua y como tales nos entregan un disco de doce canciones en casi una hora exacta de música  (¿algo más noventero que eso?), sin embargo, el conjunto se muestra tan afiatado que no podemos si no agradecer la extensión. Nos han entregado un álbum que es corazón y carne, un trabajo que apunta a lo primitivo del sonido y se percibe casi como una máquina en el tiempo, un paréntesis necesario en medio de la vorágine que vivimos día a día. 

¿Canciones? 'Aliados en un viaje', 'Bafles en el mar' y 'Mundo ganado'.

7,8 / 10
¡Muy bueno!

martes, 23 de diciembre de 2025

Milo J: La Vida Era Más Corta (2025)

 "Identidad, carácter e intención..."

Camilo Joaquín Villarruel tiene apenas 19 años, sin embargo, posee una voz grave que nos lleva a imaginar a un tipo de mayor experiencia. Cuando vamos hacia su (aún) breve discografía confirmamos aquella sensación. Esto porque en poco tiempo el vocalista ha tocado aristas bastante disímiles entre sí, yendo hacia las cuerdas y temáticas melosas en su debut 111 (2023), para luego haber abrazado el trap ruidoso en el siguiente 166 (2024) y este año mediante La vida era más corta acercarse con fuerza a las raíces de la canción folclórica argentina. Ahora, pese a la diferencia marcada de estilos existen elementos comunes en cada uno de los trabajos del argentino, los cuales en este tercer disco se encuentran más acentuados que nunca: muestras de identidad, carácter e intención. En casi cincuenta minutos por tanto encontramos acá un trabajo tremendamente sensible y que apunta a temáticas relacionadas con infancias traumáticas marcadas principalmente por la pobreza, un disco reflexivo aunque al mismo tiempo esperanzador, un álbum que con sus canciones invita a enfrentar de cara a la tristeza, confiar y actuar para que las cosas vayan para mejor.  

Lo anterior se visualiza en cada una de las canciones que componen este viaje, abriendo con una chacarera como 'Bajo la piel' donde el argentino se refiere a las heridas del pasado ("Tengo unos tatuajes bajo de la piel / Que no cicatrizaron, otros se reencarnan / No me siento propio y al ver el ocaso quise ir más despacio..."), idea que se complementará a la perfección con la dolorosamente hermosa 'Niño', una reflexión profunda respecto al lastre que representa el abandono en una primera infancia, relato que impacta viniendo desde un chico tan joven.

"Niño, haz las paces con la vida.
La nostalgia de tu antes no te deja caminar. 
¿Quién mató tu sonrisita de ilusión y de bondad?
Sé que te querés dormir pa no volver a despertar..."

Habiendo declarado intenciones, en adelante el disco intentará matizar los ánimos introduciendo pasajes de dinámica activa mediante 'Gil', los aires andinos de 'Solifican12', otra chacarera como 'Lucía' (junto a Soledad en las voces) o 'Recordé', mientras que 'Ama de mi sol' (que introduce con un mini homenaje al 'Giros' de Fito Páez) o 'Mmmm' (junto a la vocalista Paula Prieto y unos arreglos preciosos hacia el cierre del tema) vuelven a internarse en terrenos más duros mediante unas líneas impecables que se refieren al arte de sobrevivir ("Anoche di con los muertos pues no logro dar con el sol / Volver a casa era el fin pero el fin no es opción..."). Acá, ya en el nudo del álbum, sin embargo, aparecen los primeros detalles con el álbum. Primero porque hay una redundancia tanto en formas como fondo (demasiadas canciones que hablan de lo mismo y reiteran géneros) y segundo porque no todas las canciones logran estar al mismo nivel.

'Llora, llora', por ejemplo, junto a Akrilla si bien tiene bonitos arreglos y nuevamente acierta con la letra en una notable invitación a abrazar el dolor ("Llora, porque tenés casi 30 y te pesan las riendas de seguir un día más..."), falla en la intención de "modernizar" innecesariamente el sonido del álbum metiendo voces filtradas que no encajan con la idea orgánica que el resto del disco transmite (lástima que la chilena no pueda cantar sin ese autotune exagerado), mientras que la pasada por 'Cuando el agua hirviendo' o 'La vida era más corta' se vuelve pesada no porque estas sean malas canciones si no por la redundancia, la insistencia en canciones que tocan la misma tecla una y otra vez.

De hecho, será en la recta final cuando el álbum repunte notablemente. En este segmento la producción ha tomado la decisión deliberada de entregar un "disco 2" compuesto por cuatro canciones que terminan siendo el momento más sensible en todo el trabajo. Sonará acá una preciosa 'Radamel', la notable 'El invisible' (junto al dúo folclórico Cuti y Roberto Carabajal) que es la única en todo el disco que canta desde la rabia ante la desigualdad y la injusticia ("Bienaventurados, benditos los ricos / Consiguen de todo con el apellido / Me sale la bronca si me tomo un vino / Me hierve la sangre conteniendo un grito..."), esto para dar paso a esa inmensa joya que es 'Luciérnagas' junto a Silvio Rodríguez en una dolorosa mirada en torno a la pérdida de un ser amado ("Dicen que el ser humano valora el tiempo cuando no hay / Pero juraría que disfruté cada segundito que hubo a la par de tu presencia..."). 

Finalmente, y como si todo lo anterior fuese poco, el disco cierra trayendo al presente a la legendaria Mercedes Sosa mediante 'Jangadero', para la que se utilizó una grabación inédita (que originalmente corresponde a una improvisación tras bambalinas de la cantante junto a Soledad) sobre la que Milo J respetuosamente ha incorporado su registro. 

En definitiva, al joven vocalista argentino se le ha ocurrido construir un álbum de folclor siendo un artista pop que venía de un álbum urbano como 166. Ya solo por eso la intentona es digna de aplausos. Ahora, una cosa son las intenciones y otra los resultados. Acá el riesgo de "hacer el loco" era importante, Milo J podía quedar perfectamente en off side al meterse en terrenos aparentemente ajenos. Sin embargo, más allá de cualquier prejuicio ha logrado armar un disco lleno de idas y vueltas interesantes, colaborando con artistas de ayer y hoy logrando impregnar al trabajo de profundidad. Ha navegado a contra corriente y aquello le dignifica. Uno de los discos del año sin lugar a dudas...

¿Canciones? 'Niño', 'MmmmM' y 'Luciérnagas'.

8,5 /10
¡Excelente!

sábado, 20 de diciembre de 2025

Rosalía: Lux (2025)

"Sólido atrevimiento..."

Había que ver hacia donde disparaba Rosalía tras el éxito de Motomami (2022), sin embargo, lo que no estaba en los planes de absolutamente nadie era que la española corriera tanto el cerco como ha hecho en su más reciente Lux, todo un atrevimiento por parte de una artista que claramente desea no estancarse en un determinado sonido. Y es que la vocalista ha dado muestras de su capacidad para construir virales, ahí tienes 'Con altura', 'Saoko' o 'Despechá' como claros ejemplos, sin embargo, lejos de quedarse allí ha decidido desafiar a su público mediante un álbum centrado principalmente en instrumentos de cuerda con un fuerte componente sinfónico que se ve complementado por elementos electrónicos y esas interpretaciones aflamencadas que a estas altura lucen como marca de la casa. El resultado es un trabajo que efectivamente corre el riesgo de sonar pedante o forzado (de hecho, por momentos se encuentra al límite) pero donde Rosalía logra salir bien parada gracias a la cercanía de sus mensajes además de una que otra incorporación pop dispuesta a alivianar el álbum.

Dentro de lo positivo de este Lux está el ser un trabajo que no dejará indiferente a nadie. El disco es una provocación y aquello por sí solo, viniendo desde quien viene (insisto, una artista pop que perfectamente podría estancarse en el mainstream), es digno de aplauso. También está la valentía con que la vocalista se expone, muchas veces llevando sus agudos registros al límite de la desafinación, ocurre por ejemplo en una de las piezas más satisfactorias del disco como 'Divinize', una que llega de gran forma a todos los lugares donde Rosalía ha querido ir en este álbum (ya sea desde lo sinfónico como la electrónica), así como en la multifacética 'Berghain' y su tono operístico complementado con las curiosas apariciones de Björk + Yves Tumor. Antes de estas el trabajo habrá comenzado instalándose desde el drama, entregándose a la fe en 'Sexo, violencia y llantas' ("Quien pudiera vivir entre los dos / Primero amaré al mundo y luego amaré a Dios..."), al amor en la fabulosa 'Reliquia' o yendo hacia una dinámica más oscura en 'Porcelana', esto siempre entre tambores varios, violines y algún arreglo extra que complementará, armando un experimento que durante la primera parte logra convencer.

Habrá momentos eso si en donde Rosalía exagerará el tono. La mujer lo ha querido poner todo y bueno, a ratos ha puesto demasiado. Ocurre en 'Mio Cristo piange diamanti' o en 'Mi mundo', donde desata por completo los aires operísticos pero se le ha ido la mano quitándole dinamismo a la lista. En una arista completamente opuesta, la simpleza de 'La perla' (en modo Shakira con su tono de despecho) desentona por completo con el concepto sonoro del conjunto y si bien desde lo comercial se entiende su inclusión al ser el único single claro del álbum, el tema parece una concesión indigna (e innecesaria) dentro de un trabajo que se caracteriza por su valentía. De hecho, hay otras canciones que coquetean con el pop, como la preciosa balada 'Sauvignon blanc', la oscura 'Dios es un stalker' (marcada por un bajo exquisito) o 'La rumba del perdón' (que la conecta con su amado flamenco) pero que si funcionan en el álbum debido a detalles de arreglos o estructuras que las vuelven especiales, interesantes o atractivas, algo que no ocurre en 'La perla'

Finalmente, el disco complementará en su recta final con solidas pasadas que colocan la voz de Rosalía en un primer plano, como 'La yugular' o 'Memoria', esto para cerrar definitivamente con una preciosa y emotiva 'Magnolias', dejándonos así un disco que se atreve a tocar distintas aristas, rozando el exceso pero por lo general saliendo bien parado. Con tres o cuatro canciones menos estaríamos hablando de uno de los discos del año aunque aquello no le resta demasiado a una aventura que vuelve a situar a la española como un referente dentro de la escena actual.  

¡Y lo último! Mención aparte merece esa maravilla de portada con Rosalía abrazada con cierto placer a sí misma mientras es encorsetada por su fe, representada acá como una especie de camisa de fuerza que la aprisiona. Una joya visual simple pero que desprende muchísimas lecturas.

¿Canciones? 'Reliquia', 'Porcelana' y 'Divinize'.

7,8 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Rosalía:
2022: Motomami

jueves, 18 de diciembre de 2025

Babasónicos: Cuerpos, Vol 1 (2025)

 "Sin ganas..."

Tras unos años de conformismo y absoluta mediocridad, marcados por álbumes como Mucho (2008) + A propósito (2011) + Romantisísmico (2013), es cierto que a partir de 2018 vivimos una especie de renacer por parte de Babasónicos. En ese camino álbumes como Discutible o el más reciente Trinchera (2022) dieron muestra de una agrupación que volvía a tener hambre y algo importante que decir. Ambos trabajos abrazaron el pop desde un lugar más intimista entre guitarras sutiles y una clara inmersión en los sintetizadores, siendo precisamente esta última arista es la que han intentado profundizar en este Volumen 1 (?) de Cuerpos, un disco bastante breve que intensifica las dinámicas minimalistas de la mano de una electrónica sutil. Digamos, algo parecido a lo realizado en Trinchera aunque con una salvedad no menor pues esta vez no han estado muy inspirados que digamos. Dicho en simple: la intención está, más no las letras ni las canciones. 

Nos entregan así un disco corto, sólo nueve canciones en media hora que desde un comienzo van en busca de un sonido elegante, sin embargo, desde la partida con 'Tiempo off' notamos que "algo falta". Las rimas son bastante básicas y deben estar entre lo peor que ha escrito Adrián Dárgelos en largo tiempo ("Me gustaría ser tu amante por un par de días... insecticida (?) / Me gustaría besar esa parte escondida... ingeniería (?) / Ser un lanzafuego en tu tropa... para emborracharme en tu sopa") y la música es repetitiva sin jamás generar alguna alza de intensidad. Esto se repetirá a lo largo de todo el álbum, aburriendo derechamente en cosas como 'Relaciones aparte', 'Cocos' o 'Mercado blue' (apagadísimas las tres) mientras que algo de dinamismo se puede encontrar en 'Maracuya', la simpática 'Miau' (aunque es dramática la repetición de líneas) o en las tímidas guitarras de 'Labios apilados', sin embargo, verdad sea dicha... en ninguna canción en todo el disco aparece la magia. 

Es cierto que se aprecia una intención en el álbum, la intención de ir por un synthpop sobrio e intimista, un disco que continúa la senda trazada por Discutible y Trinchera llevando aún más a lo profundo el sonido. El problema es que la banda suena sin ganas, desanimada y poco creativa. Quizás esto debió ser otro EP, como hicieron con Suficiente (2020) porque como un conjunto de mayores aspiraciones fracasa completamente y vuelve a sumergir a los argentinos en la irregularidad. Una pena, que venían bien...

¿Canciones? 'Macacuyá', por buscar alguna. 

5/10
Nada muy especial...


lunes, 15 de diciembre de 2025

20 Años De... Babasónicos: Anoche (2005)

Ok. Hora de hacer el giro hacia acá, nuestro continente. Basta de anglos y en lo que queda de 2025 me concentraré en álbumes en nuestra lengua, que tocaba ya. Y que mejor manera de entrar acá que haciendo historia con este disco al que le guardo tanto cariño...

"Arrogante pop..."

Sabido es que el cambio de siglo llegó también con un giro estilístico para Babasónicos. Entre Miami (1999) y Jessico (2001) se perciben conexiones pero dicho eslabón marcó un punto de no retorno para la banda, que desde entonces se enfocaría en su arista más azucarada y comercial, lejos de la estridencia y/o experimentación de álbumes como Dopádromo (1996) o Babasónica (1997). De hecho, en 2003 llegó Infame y tras singles como 'Irresponsables', 'Putita' o 'Y qué' ya nada volvió a ser igual. Los argentinos le apuntaron a la fórmula, entendieron que había que volver más comprensible el lenguaje y cantarle al amor con un toque de descaro para así lograr lo que cualquier agrupación desearía tras más de una década de existencia: renovar su audiencia. Porque lograr el recambio generacional con tu base de fans te asegura otras dos décadas de vida y aquello ocurrió con Babasónicos, quienes de golpe acercaron su música a chicos y chicas que en ese entonces rondaban los veinte (y hoy los cuarenta por abajo) entre discos extremadamente simples pero efectivos. Pop puro y duro. 

En dicho camino Anoche marca un punto alto en el camino (y también el fin de una etapa) pues si bien muestra a la banda inmersa en su versión más melosa (donde prácticamente TODAS las canciones hablan del "date cuenta que me gustas" y de ahí no salen), desde lo musical el disco luce muchísimo más cohesionado respecto al anterior Infame e infinitamente más sofisticado que el posterior Mucho (2008)con unos Babasónicos que por última vez en LARGO tiempo parecen esforzarse por componer algo de nivel. Lo anterior entre canciones que rondan los dos minutos de duración pero que en esa sencillez saben encontrar rápidamente ideas contundentes, momentos cargados al rock entre líneas interesantes y coros contagiosos. 

Esto se aprecia de inmediato cuando el rock descarado de 'Así se habla' vaya al choque con sus líneas dedicadas a alguna chica de clase alta ("¿Será tu educación cristiana? / Ves fantasma' en todas partes / ¿Será tu condición racial? / O tu lugar de privilegio..."), esto para luego encajarte uno de los momentos más brillantes de Babasónicos su carrera, me refiero al meddley compuesto por 'Carismático' + 'Yegua´+ 'Un flash' , tres piezas románticas que son una y son complementadas con la genial 'Pobre duende', con un Adrián Dárgelos inspiradísimo que pareciese profetizar su rendición ante el mercado.

"Miren lo que han hecho con el duende del rock.
Lo han destrozado.
Lo han convertido en una estampa estúpida de sumisión..." 

Posteriormente tendremos una nueva inclinación hacia las guitarras en 'Solita' y la exquisitamente descarada 'Puesto' ("Que sofisticado fue invitarte a toquetear / Yo tan lento, vos tan regia..."), cerrando así una primera mitad del álbum absolutamente sensacional, una seguidilla de piezas breves que oscilan entre un rock dinámico y baladas pop tan adictivas como radiantes. 

La segunda parte del disco continuará esta tendencia, recuperando el sonido de Miami y Jessico en el rock tejano de 'Falsario' o en la sólida 'Ciegos por el diezmo', pasando por bonitas baladas electro acústicas como 'Capricho' + 'El colmo', esta última con un coro que es pretende ser un himno que le habla a la posteridad ("Por eso canción llévame lejos donde nadie se acuerde de mi / Quiero ser el murmullo de alguna ciudad que no sepa quien soy..."), para ya ir cerrando con la delicadeza de 'Exámenes', con la que el disco quizás debió terminar y cerrar en alto, sin embargo, la banda decidió dar una vuelta más con el medio tiempo 'Muñeco' y las guitarras de 'Luces', que están bien pero aparecen en la lista como lo más débil de esta.

Mirado a veinte años de distancia un disco como Anoche luce soberbio. Un perfecto equilibrio entre aquel sonido meloso que la banda había descubierto unos años atrás y atisbos de un rock que, ojo al dato, desde acá abandonarían para jamás volver a retomar. ¿Y desde acá qué? Pues la debacle. Los sucesores Mucho (2008), A propósito (2011) y Romantisísmico (2013) exacerbarían las dosis de azúcar en la banda a un nivel casi intolerable, simplificando las fórmulas a un nivel ridículo (es como lo que le pasó a Coldplay pasado 2008, fenómeno similar) y marcando una larga siesta creativa de la que ciertamente los argentinos recién parecen estar despertando. Lo anterior no empaña, sin embargo, este disco de 2005. A día de hoy, el último gran álbum de la Babasónicos

¿Canciones? El meddley 'Carismático' + 'Yegua´+ 'Un flash', 'Puesto' y 'Exámenes'.

8,2 / 10
¡Excelente!

Otras reseñas de Babasónicos: