"Poco inspirado..."
Lo dicho entonces, que las letras sinceras o mensajes punzantes están presentes a lo largo de estos cincuenta minutos de música, ¡era que no! No con la claridad de otros tiempos pero si al menos con la franqueza que caracteriza al vocalista. Abre con 'You're right, it's time', por ejemplo, declarando de inmediato un "quisiera alejarme de aquellos que están frente a la pantalla todo el día / Quisiera hablar y no ser atrapado por la censura...", así como más adelante se entregará a la conspiranoia xenófoba en 'Notredame' (sumándose a la idea de que la iglesia fue quemada intencionalmente en 2019 por musulmanes). El problema con ambas será uno que se reiterará en prácticamente todo el conjunto: la falta de enganche, lo obvio y reiterativo que suenan tanto los arreglos como estructuras. Ya sea yendo a las guitarras como a los teclados todo acá da vueltas sin encontrar momentos particularmente atractivos. Ocurre en la solemnidad de piezas tan oscuras como 'Headache' o 'Boulevard', buscando momentos más melosos en 'Zoom zoom the little boy' o 'The night pop dropped', coqueteando con sonidos orientales en 'Make-up is a lie' (la canción) o desatando las guitarras en 'Amazona'. El disco suena sin magia, sin vueltas de tuerca relevantes e incluso en canciones como 'Many icebergs ago' dramáticamente aburrido.
Make-up is a lie es un álbum que resulta difícil de seguir y que se anota como lo más pobre que Morrissey ha publicado en largo tiempo. Un disco sin chispa que parece estar sumergido en la falta de carisma y consumido por un personaje que suena creativamente encerrado en un callejón sin salida. Las cosas como son.
¿Canciones? 'Headache'.

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