viernes, 24 de mayo de 2024

Justice: Hyperdrama (2024)

 "Siempre inquietos y fieles a si mismos..."

Si algo se le debe reconocer a este dúo francés es que desde sus inicios se han tomado tiempos considerables entre álbumes, lo cual ha derivado en propuestas siempre ambiciosas e interesantes. Debutaron en 2007 mediante un álbum que metía mano a una electrónica dura que en cierto modo parecía llegar para ocupar ese espacio que (los también franceses) Daft punk comenzaban lentamente a abandonar. El tiempo demostró, sin embargo, que Justice decidieron renunciar a ocupar efectivamente ese lugar. Siempre inquietos, tras el debut se movilizaron lejos del mainstream y los sonidos abiertamente amigables, centrándose más bien en la potencia y pureza del sonido, llegando así a un Woman (2016) que les mostraba abrazando un electro funk limpio y dinámico, pero que ciertamente no mostraba intención alguna de ir en busca de un hit. Había que ver por todo esto hacia donde irían esta vez, nada más ni nada menos que tras ocho años de silencio. En este sentido, la respuesta del dúo se resume en casi cincuenta minutos de una electrónica que les vuelven a mostrar ambiciosos, maduros y funcionando bajo límites propios, dueños de una libertad que pocos hoy pueden ostentar... aunque en ocasiones se les vaya la mano. 

En concreto, lo nuevo de Justice se vuelve a alejar del pop inmediato aunque abra insinuando algo distinto colaborando con Kevin Parker (Tame impala) en 'Neverender', quizás lo único que con su trabajo melódico y coro reconocible huela a single en todo el álbum. El resto, sin embargo, funcionará sobre estructuras más aletargadas, yendo al funk y al sonido disco con más claridad en cosas como 'One night/All night' (también en compañía del australiano), 'Dear Alan' o en la sólida 'Afterimage' (exquisito su subidón post 2:20) , mientras que en la exquisita 'Generator' apuntarán a esa electrónica más agresiva que les conecta con sus inicios. Habrán otros momentos eso si en donde el dúo trabajará sobre líneas más hipnóticas encontrando ahí el principal problema del álbum: la monotonía en la que tiende a caer pasada su primera mitad. En esa línea algo como 'Incognito' funciona pero tras 'Mannequin love' y sobre todo tras los experimentos de sintetizadores que son 'Explorar' + 'Muscle memory', el asunto se transforma en una especie de banda sonora de película de ciencia ficción al que cuesta seguir, sobre todo considerando que el comienzo del álbum había apuntado en una dirección bastante diferente. Incluso el mismo dúo parece entender el pozo en que ha caído el disco por lo que llegando al final te instalan una funkera 'Saturnine' casi a modo de disculpas y agradecimiento por haber seguido junto a ellos hasta el final. 

En Hyperdrama todo suena en su punto. Una secuencia en donde cada canción funciona como un mundo en si misma, con una producción pulcra y cristalina (¡bravo por el sonido que han logrado!) donde las maquinitas se enlazan a la perfección con el sonido orgánico de un bajo que es siempre protagonista. En ese trayecto hay momentos donde al dúo cuesta seguirle pues en el uso de su libertad se les tiende a ir el barco. Ahora, ¿alguien podría culparles? Finalmente ellos más que nadie tienen claro que se mueven en una arista vanguardista donde quienes les oyen saben perfectamente donde se están metiendo.

¿Canciones? 'Neverender', 'Generator'  y 'Afterimage'.

7,2 / 10
Muy bueno.


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