lunes, 28 de septiembre de 2015

David Gilmour: Rattle That Lock (2015)

"Cambia positivamente el tono..."

El éxito obtenido por el precioso On an island en 2006 entregó un nuevo aire a David Gilmour y de paso la oportunidad de recorrer parte importante del mundo promocionando dicho álbum, dejando de hecho registro oficial en dos oportunidades (acá y acá). Posteriormente, la lamentable partida de Richard Wright lo motivó a resucitar a Pink Floyd y bueno, no ha pasado demasiado y ya tenemos al genio inglés de regreso con Rattle that lock, que en estricto rigor corresponde a su cuarto álbum completamente solitario.

La vara estaba arriba, eso hay que mencionarlo de entrada. On an island fue un álbum que pocos se esperaban por lo que puede a muchos las expectativas les jueguen en contra a la hora de valorar este disco, uno donde el guitarrista se ha propuesto elevar la experiencia, nuevamente con Phil Manzanera en la producción, Polly Samson (su mujer) en las letras o Crosby + Nash colaborando en alguna canción, y hasta cierto punto podríamos afirmar que la jugada la ha conseguido pues Rattle that lock está lejos de ser un calco de su antecesor, sino más bien un trabajo que apuesta por la diversidad, siempre de la mano de su sello inconfundible, claro.

Dentro de lo "reconocible", encontramos acá piezas realmente preciosas, aquello es innegable. La introducción a cargo de '5 a.m' y el cierre con 'And then...' , por ejemplo, son dos momentos que se mueven en la linea clásica del autor, imponiendo su guitarra sobre ambientes melancólicos y emocionando hasta los huesos. Se agradecen también las pasadas un tanto más alegres que lo habitual, presentes en el excelente single 'Rattle that lock' (la canción) o 'Today'que inevitablemente nos recuerda los tiempos del Pink floyd en plena era Division bell, algo parecido a lo que ocurre en la tétrica 'Faces of stone', aunque esta vez en tonos muchísimo más siniestros. 

Otra en donde Gilmour hace lo que mejor sabe hacer es 'In any tongue', enorme, oscura e intensa, así como en 'A boat lies waiting' apostará por esos momentos vocales tan característicos y marca de la casa. Ahora, si bien a lo largo del álbum encontramos una serie de momentos que nos conectan con la indiscutible mano del guitarrista, habrá espacio en este para canciones que exploran fuera de la caja en términos de arreglos, como es el caso de 'Dancing right in front of me' o el coqueteo con el jazz que se vive en 'The girl in the yellow dress'. 

En definitiva, Rattle that lock entrega una fuerte dosis de David Gilmour en su esencia y completamente a gusto, no por nada el guitarrista está interpretando prácticamente la totalidad del álbum en su recién iniciada gira de promoción. Ahora, lejos de repetir el plato el guitarrista se ha propuesto elevar un tanto las atmósferas y proponernos un viaje más diverso respecto a lo que fue On an island. El resultado es un verdadero regalo, quizás no completamente redondo pero si uno que justifica el tiempo que se hizo esperar. 

¿Canciones? '5 a.m' , 'Faces of stone''In any tongue' y 'Today'.

7,8 /10
¡Muy bueno!

viernes, 25 de septiembre de 2015

Duran Duran: Paper Gods (2015)

"No sienten el paso del tiempo..."

Los ingleses de Duran duran se enmarcan dentro de aquellas bandas ochenteras que lograron sobrevivir (algunas a duras penas) a los complicados años noventa. Hoy, con tres décadas de carrera y poco que demostrarle al mundo los vemos llevando adelante una carrera silenciosa que, aunque sin deslumbrar, por lo general cumple. Lo suyo sigue siendo el pop, los sintetizadores, el coro pegajoso y arreglos que invitan al movimiento, y en aquella linea su nuevo álbum vuelve a regalar momentos agradables, de esos que uno disfrutaría de ver en vivo, aunque esta vez han enfocado el asunto claramente hacia la pista de baile.  

Percibimos en Paper gods a unos Duran Duran ansiosos por vivir y disfrutar el momento, lo gritan a cuatro vientos en la fantástica 'Last night in the city' ("Vamos a vivir esta noche como si fuese la última/ Porque a ninguno le importa si hay un mañana..."), donde han colaborado con Kiesza, pero estas ganas locas por sonar modernos y atractivos se expresan a lo largo del disco, tanto en materia de arreglos como producción. En 'Pressure off' (con Janelle Monae luciéndose en los coros) vuelven de hecho a entregar material de primera, sonando joviales y llenos de energía, también en 'Danceophobia' (feat. Lindsay Lohan) o 'Butterfly girl' aciertan, coqueteando incluso con el funk en esta última.  

El resto del álbum irá en una linea más tradicional, generando gratos ambientes en la hipnótica partida a cargo de 'Paper gods' (la canción), realizando un guiño hacia sus ochentas en 'Face for today' y a sus noventas en 'You kill me with silence', abrazando el pop en 'What are the chances?' (que cuenta con un sorpresivo solo a cargo de John Frusciante) y cerrando con elegancia en 'The universe alone'

Conscientes de que para una banda veterana el apelar a la nostalgia es sinónimo de muerte, Duran Duran ha intentado con Paper gods equilibrar el asunto, entregándose a productores del momento (Mark Ronson, Nile Rodgers, Mr. Hudson) para así congeniar con las actuales tendencias del pop pero intentando siempre conservar su esencia. El resultado se ha plasmado en un disco atrevido durante gran parte de su duración y que mantiene a la banda dando gratas señales de vitalidad. Los tipos se la siguen pasando de película y nosotros junto a ellos

7,5 / 10
¡Muy bueno!

martes, 22 de septiembre de 2015

Bon Jovi : Burning Bridges (2015)

"Sin chispa..."

Jon Bon Jovi se la sigue dejando muy fácil a sus detractores. No conforme con llevar al hilo una seguidilla de discos de mediocres hacia abajo, discos que entre todos no hacen siquiera uno, regresa este 2015 con otro que se suma a la lista de intrascendencias que viene entregando junto a su banda desde hace al menos quince años. Con una salvedad eso si: según él, esta vez no se lo ha tomado muy en serio. Ha declarado de hecho que el álbum no es más que un regalo para los fans (?!), un compilado de descartes editado casi a la fuerza para poder terminar contrato con su compañía y que por cierto, representaría el fin de un ciclo para la banda. El caso es que, sea como sea, el primer álbum de Bon Jovi sin Richie Sambora en las guitarras, quien en malos términos abandonó el buque un par de años atrás, no deja de ser un nuevo trago desabrido en la carrera del ahora trío de Nueva Jersey.

Burning bridges funciona como una colección de baladas típicas de Bon Jovi, algunas de ellas algo desprenden, como es el caso de 'A teardrop to the sea', un personal y sentido relato que abre de buena forma el disco (el cual todo el tiempo posee un perfume a disco en solitario de Jon). También más adelante algo dirán la oscuridad de 'Who would you die for' o 'Fingerprints' (que cuenta con un solo final que, dadas las circunstancias, emociona), incluso el rock que insinúa 'We don't run' (espantoso el coro eso si) no está del todo mal, el problema es que todo sigue sonando a pop predecible, completamente inofensivo y falto de chispa. Para muestras solo basta escuchar 'Saturday night gave me sunday morning' , 'We all fall down' o 'Life is beautiful', siendo esta última una especie de tributo a Coldplay en la peor de sus versiones.

No vamos a culpar a la partida de Sambora por el pobre resultado de estos temas, ya que con el guitarrista en las filas editaron discos incluso más malos que este, pero es de esperar que las palabras de Jon sean sinceras y efectivamente este conjunto de canciones acaben (al fin!) con esta etapa hiper melosa de Bon Jovi, la cual se ha extendido ya por demasiado tiempo. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde así que bueno, ya veremos...

5 / 10
Nada muy especial...


Otras reseñas de Bon Jovi:

sábado, 19 de septiembre de 2015

Slayer // Repentless // 2015


Tras treinta años de carrera no le vamos a pedir a Slayer el que vengan a reinventar la rueda, menos considerando el aporte histórico que la banda realizó durante los años ochenta a la música extrema. Si al paso del tiempo agregamos el lamentable fallecimiento en 2013 de Jeff Hanneman y el posterior despido de Dave Lombardo, baterista de la agrupación por veinte años, que decir, la previa a la edición de Repentless estaba muy lejos de ser la ideal. Sin embargo, Tom Araya y Kerry King se han negado a darle el punto final a esta historia incorporando a nuevos miembros y entregándonos un disco dispuesto a volar craneos. Si lo logran o no, esa es otra historia.

Repentless abre de manera fenomenal, como suele ser tradición dan la partida con un instrumental de un par de minutos que calienta los ánimos de buena forma. Posteriormente la banda se enfrascará en una lucha con la velocidad, intentando claramente demostrar que pueden sonar feroces con esta nueva formación, 'Repentless' + 'Take control' apuntan a un sonido que no da demasiado respiro, un thrash al hueso con mucha dinámica, desaforados solos de guitarra, una batería sin tregua y un Araya (aún) bastante furioso en las voces, aunque poco depurado a la vez, la producción a la St. Anger no lo ayuda demasiado, dejando su voz (para bien y para mal) en primer plano todo el tiempo.

Será a partir de acá cuando el disco bajará un poco las revoluciones, entregando una seguidilla de temas más densos, en 'Vices' el doble pedal de Paul Bostaph realiza una gran labor que convence, mientras que la pasada por 'Cast the first stone' + 'When the stillness comes' me ha recordado por momentos el sonido del Sepultura de Derrick Green, con la banda intentando transmitir desde la oscuridad. Toda esta primera mitad del disco esta bien, con uno que otro momento musicalmente interesante y un hilo conductor que hasta ahora al menos no cansa.

Probablemente el primer bajón importante de Repentless llegue entrando la segunda mitad de este, 'Chasing death' e 'Implode', activan el piloto automático y percibimos a una banda imitándose a si misma, sonando plana y con muy poca sorpresa. Es el momento en donde Slayer parece buscar darle a los fans lo que quieren escuchar, como quien lanza un trozo de carne a un perro. 'Piano wire' cuenta con más matices pero conserva esa linea directa, también en 'Atrocity vendor' + 'You against you' todo suena muy predecible e incluso monótono. Llegamos así al cierre con 'Pride in prejudice', una más densa pero que tampoco nos dice demasiado.

En este blog he expresado muchas veces el desprecio que tengo por la nostalgia. Es una posición personal y no tengo absolutamente nada en contra de quienes viven constantemente mirando hacia el pasado en lo musical, bajo la leyenda de que "todo tiempo pasado fue mejor". Sin embargo, el elogio porque si a una leyenda no va conmigo, independiente del respeto y cariño que uno pueda sentir por determinada agrupación o artista. En este 2015, y tras seis años de silencio Slayer ha regresado con un álbum bastante conformista y que en general apuesta por la velocidad como principal motor. Algunos disfrutarán muchísimo con esto, incluso deseando que la banda hubiese metido más y más temas rápidos, yo en cambio me he quedado con gusto a poco. 

De hecho, a raíz de este lanzamiento me he puesto discos antiguos de Slayer e incluso aquel experimento nu metal de 1998 titulado Diabolus in musica o su posterior God hates us all (2001) me siguen pareciendo más interesante de oír que este nuevo Repentless. Al menos en ese entonces Slayer tenía algo que decir.

2.5 // Nada especial. 

jueves, 17 de septiembre de 2015

Myrkur: M (2015)

"Fenómeno mediático digno de atención..."

La última maravilla (?) dentro del mundo del black metal tiene forma de mujer y proviene desde Dinamarca. Se trata de Amalie Bruun, quien bajo el seudónimo de Myrkur ha logrado en muy poco tiempo dividir aguas dentro de los amantes de la música extrema. Para muchos, la mujer no pasa de ser un fenómeno mediático cuyo éxito se debe más que nada a su imagen de chica dulce, mientras que otros han visualizado en ella la capacidad de romper con ciertos esquemas tradicionales del género. Sea como sea, el proyecto tanteó terreno con un EP en 2014 y dado el revuelo generado ha tardado menos de un año en regresar con disco debut, el cual como era de esperar ha profundizado las diferencias de opinión en torno a la compositora.

Amelie no se ha complicado con el álbum, desde su título, duración, hasta su sonido. En un poco más de treinta minutos la mujer trabaja una mixtura musical que incluye desde folclor nórdico hasta elementos propios del black e incluso el gótico. El principal mérito de Myrkur radica ahí, en el intento por expandir los límites del estilo y entregar un disco que dispara hacia varios lados, lo cual lo vuelve bastante accesible a personas que no siguen tradicionalmente el metal.

El álbum abre, por ejemplo, con un interesante instrumental titulado 'Skogen skulle do', una pieza que enlaza juegos vocales con arreglos de cuerdas bastante amenos, algo similar se dará más adelante en la dupla 'Volvens spadom' + 'Jeg er guden, i er tjenerme' (que en realidad son una sola), la cual introduce una serie de voces femeninas para luego dar paso a las guitarras y la oscuridad. Hay otros pasajes en donde Brunn utiliza su voz de manera muy limpia y sutil, acompañada en ocasiones únicamente por su piano y en otras generando ambientes con las guitarras, ahí canciones como 'Onde born' o 'Dybt i skoven' funcionan bastante bien. Finalmente hay tres temas (si, sólo tres) en donde la mujer aborda decididamente sonidos más sucios y ligados al black metal, acá la oímos sacando gritos guturales en medio de estructuras relativamente comunes.  

El álbum funciona entonces como una especie de collage de estilos, con lo que este gana en diversidad pero pierde en cohesión. No estamos frente a un disco que efectivamente expanda el black metal, sino más bien uno que pega con cola un conjunto de ideas correctamente trabajadas, pero todas por separado. Ahora, de todas maneras el primer disco de Myrkur cumple de sobra, efectivamente no descubre nada nuevo pero si al menos anticipa una carrera digna de atención. 

7/10
Muy bueno.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Beach House: Depression Cherry (2015)


Tras el tremendo Bloom (2012), probablemente uno de los grandes discos que oiremos durante la presente década (y que ya había sido antecedido por el excelente Teen dream), el dúo estadounidense Beach house acabó por ganarse el respeto y la atención de miles. En aquella ocasión la banda combinó de manera magistral su tradicional dream pop con melodías incontestables y un toque de intensidad por momentos irresistible. Y bueno, parte importante de estos elementos se encuentran presentes en este, su quinto álbum, a excepción del quizás más importante de todos (o al menos la que volvió a dicho álbum un registro tan particular): la mencionada intensidad. Con Depression cherry, los Beach house se repiten el plato, no quedan dudas de aquello, vuelven a echar mano a una fórmula que les sienta perfecta a estas alturas, jugando con ambientes melancólicos muy bien logrados a base de soberbios teclados, sencillas guitarras  y una Victoria Legrand que en las voces convence cada día más. El problema es que el resultado es irregular, de algunos momentos altos pero otros igual de bajos. 

Canciones como 'Levitation' o 'Beyond love' dan muestra de cuanto aún puede lograr esta banda abrazando la emocionalidad, mientras que el contraste entre el muro de sonido que propone 'Sparks' y el pop declarado de 'Space song' sigue hablando bien de la versatilidad de Beach house, sin embargo, entrando en el nudo del álbum este poco a poco comenzará a decaer, entregando durante toda la recta final solo un contado punto alto, la dulce 'PPP', para luego tropezar con el tedio una y otra vez. 

Nos quedamos así frente a un disco de continuidad poco lograda, con una primera mitad que cumple e incluso regala un par de momentazos ('Levitation' + 'Beyond love') y una segunda en general aburrida hasta decir basta, repleta de arreglos de teclados eternos y muy pocos colores. No es del todo un mal disco pero frente a lo que la banda venía haciendo me parece que Depression cherry luce opaco, eso además de sonar a momentos demasiado reiterativo. Tal parece que la fórmula ha tocado techo.

6/10
Cumple, se deja oír...


Otras reseñas de Beach House:
2012 // Beach House // Bloom

jueves, 10 de septiembre de 2015

Lamb Of God: VII: Sturm Und Drang (2015)

"Agresivo y honesto..."

Tras la lamentable tragedia en que se vio involucrado Randy Blythe, la cual incluso lo mantuvo un lapso de tiempo tras las rejas,  Lamb of god regresa con el acelerador a fondo de la mano de un álbum que funciona como una perfecta descarga de ira y energía, sorprendiendo gratamente gracias a la cohesión que este presenta. En ese sentido, y dadas las circunstancias que rodearon la composición del séptimo disco de la banda, era quizás esperable el que este abordara un sonido agresivo, sin embargo en el cómo lo han logrado creo que radican todos los méritos. 

VII: Sturm und drang es un trabajo que, salvo una que otra excepción, funciona en una linea bastante regular: guitarras afiladas, un mal rollo constante y un Blythe, que como era de esperar, se entrega absolutamente en cada una de las interpretaciones. Hablando de las canciones, toda la primera mitad me parece un constante punto alto, desde la velocidad de 'Still echoes' + 'Erase this', pasando por la demoledora '512' (titulada en honor a la celda que el vocalista habitó), el excelente  experimento melódico que es 'Embers' (Chino Moreno de Deftones aportando lo suyo acá), hasta la pausa que entrega 'Overload' (el recuerdo de Alice in chains presente acá), todo funciona como un viaje que no entrega respiro ni baja el nivel. 

Ahora, la segunda parte del disco redundará un tanto, insistiendo con la velocidad en 'Anthropoid' o 'Wine and piss' , demoliendo craneos en 'Delusion pandemic' o bajando hacia tonalidades más oscuras en el notable cierre que es 'Torches', otro de los tremendos momentos que regala el disco. Quizás en toda esta recta final el disco se acabe quedando sin mucho que proponer pero me parece que nadie podrá negar que el objetivo desde hace mucho rato había sido logrado. Si no estamos frente al mejor disco de Lamb of god, pega en el palo, VII: Sturm und drang suena inspirado, explosivo y fresco, potente y honesto. Otro de los buenos discos que nos dejará este año. 

8/10
Excelente.