lunes, 8 de febrero de 2016

Super Bowl 1993: Michael Jackson


A propósito del super tazón de hace poco (lo cual honestamente me interesa bastante poco) me dieron ganas de recordar la gran presentación de Michael Jackson en 1993. El rey del pop acá se muestra como el bailarín extraordinario que era y, pese a que vocalmente ya se encontraba en plena decadencia (dobla absolutamente todo el show y durante sus giras tampoco cantaba), se las arregla para regalar un espectáculo de primer nivel. 

Jackson acá, acorde a lo que suelen ser estas presentaciones de medio tiempo, presenta un mix va desde 'Jam' + 'Billie Jean' (impresionante!) + 'Black or white' para finalizar con un escenario repleto de niños, sumado a un show visual apoyado desde galería, en 'Heal the world'. Todo exageradísimo, con unos aires de divismo que rozan la verguenza ajena, pero insisto, con un desplante escénico que incluso al día hoy no tiene competencia. No hay nadie en el mundo que en el año 2016 sea capaz de hacerle el peso a lo que muestra este viejo video. 

Una reflexión final. Resulta imposible ver el video y no lamentar la enfermiza personalidad de Michael Jackson, la cual en muy pocos años destruyó a un artista que en 1993 aún era capaz de presentarse como una estrella de otro planeta. Pero Jackson fue muy grande y este video da muestras de aquello...

sábado, 6 de febrero de 2016

Savages: Adore Life (2016)

Buscando identidad encuentran crecimiento.

Con el antecedente de haber entregado uno de los buenos discos debut de los últimos años, las inglesas de Savages regresan tres años más tarde con un álbum que conserva el espíritu de la banda pero canaliza un tanto las formas. De esta manera nos encontramos con un conjunto de temas en general bastante agresivos, que mantienen la esencia rebelde del debut aunque al mismo tiempo intentan escapar de las referencias musicales obligadas que este presentó (Joy division y tantos más). 

Se aprecian por tanto estructuras marcadas en estas nuevas canciones, un sonido depurado y más completo en materia de arreglos. Esto se evidencia de inmediato en el combo que abre el disco, 'The answer' + 'Evil' funcionan a la perfección y entregan gratas señales respecto a lo que vendrá más adelante. Ambas regalan buena dinámica y dan muestras de una producción más cuidada, se reconocen además las estrofas + coros, lo cual de entrada llama la atención. 'Sad person' dará continuidad a la velocidad pero también será la primera que traerá al presente el recuerdo del debut de 2013, con una banda desatada encarando una golpeada letra que (como en todo el disco) aborda temas relacionados con la sexualidad, el amor y diferentes tipos de relaciones ("El amor es una enfermedad, la más adictiva que conozco...").

La primera sorpresa del álbum, que incluso te deja con ganas de más, llegará con 'Adore', un relato que se apoya únicamente en un bajo para en el coro explotar en melodía, la jugada es exquisita pero insisto, deja con gusto a poco. De todas maneras 'Adore' junto la agradable cadencia de 'Slowing down the world' deben representar la pasada más lograda del álbum, aunque siendo justos, toda la primera mitad del disco prácticamente no tiene desperdicio. Cruzando el nudo del disco aparecerán las inevitables referencias de la banda en 'I need something new', 'When in love' o 'T.I.W.Y.G', todas canciones bastante tradicionales para lo que Savages suele realizar, siendo la jugada exploratoria que es 'Surrender' lo mejor que suena durante toda la recta final.

En definitiva, frente al desafío del segundo trabajo, Savages cumplen de sobra, superando musicalmente al debut, avanzando en materia de arreglos e incluso lanzándose hacia melodías un tanto contagiosas pero siempre conservando el espíritu visceral y rebelde que suele caracterizarlas. Como para seguir muy atentos a ellas.

3.5 // Muy bueno !!!


Otras reseñas de Savages:

jueves, 4 de febrero de 2016

Steven Wilson : 4 1/2 (2016)

Notable cierre de una gloriosa etapa. 

Entre lo realizado junto a Porcupine Tree, Blackfield o en solitario, desde 2007 a la fecha contamos diez álbumes que incluyen de una u otra forma la firma de Steven Wilson. Diez. La cifra impresiona no tan solo por lo evidente (hablamos de prácticamente un disco por año desde hace una década) sino por que además el hombre suele no decepcionar. Es así como cada nuevo trabajo de Wilson ha ido dando pasos hacia adelante y entregando muestras de un talento que sigue sin dar señales de agotamiento.

El caso es que tras dos exitosos álbumes como fueron The raven that refused to sing (2013) y el soberbio Hand. Cannot. Erase (2015), tal parece que Wilson no desea que el plato se enfríe por lo que ha decidido regalarlos un álbum de "descartes". Y las comillas van porque ya se quisiese cualquier otro artista un nivel de caras b como las que acá nos encontramos. Si me disculpan la analogía, desde el mismísimo Descartes (1998) de Silvio Rodríguez que no me encontraba con un álbum de "extras" tan notable. 

¿Y qué tenemos acá? 37 minutos de música compuestos por cuatro descartes de su más reciente álbum, uno de las sesiones de Raven y un cover de Porcupine tree. Todo abre con los diez memorables minutos de 'The book of regrets', un tema con estructura cambiante que pasa desde el medio tiempo a las atmósferas reflexivas e incluso metiendo velocidad en algunos momentos, que decir, un manjar. 'Year of the plague' funcionará luego como un interludio instrumental que pretende bajar un tanto la intensidad para dar paso a 'Happiness III', una muy melódica, de coro reconocible y exquisitas aceleraciones. 'Sunday rain sets in' repite la jugada introductoria instrumental para que el álbum entre en su recta final, primero con la fantástica 'Vermillionocore', lo más agresivo que le hemos oído a Wilson en largo tiempo (nos abre el apetito por cierto, ojalá su próximo trabaje este camino) y luego con la melancólica 'Don't hate me', versión 2.0 de la original de Porcupine tree y que añade algunos matices en cuanto a arreglos frente a la mencionada, eso fuera de incluir nuevamente en las voces a la israelí Ninet Tayeb

El título da señales claras respecto al objetivo de este álbum: un punto medio entre el camino recorrido hasta ahora por Steven Wilson y el que vendrá. Ha querido cerrar una etapa entregándonos todo el material que se quedó por una u otra razón en el tintero por lo que ahora no queda más que seguir expectantes frente a las inquietudes musicales que el guitarrista presente. Lo notable es que siendo un álbum de descartes, 4 1/2 no tiene segundo de desperdicio y suena cohesionado de principio a fin. 

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Steven Wilson:
2015 // Hand. Cannot.Erase
2013 // The raven that refused to sing 

lunes, 1 de febrero de 2016

Suede: Night Thoughts (2016)

(Al fin!) Un regreso de nivel. 

En medio del huracán grunge/brit que experimentó la música popular durante los años 90's, Suede fue una banda que quedó un peldaño bajo el resto. Digamos, en tierra de nadie. Si bien los ingleses fueron capaces de regalar una cantidad importante de hits instantáneos ('Trash', 'Animal nitrate', 'So young', 'Beautiful ones' y tantas más) creo que jamás lograron escapar de ahí. Tampoco en 2013, año en que regresaron con Bloodsports tras una década de silencio, pudieron escapar de la constante emulación de sus viejas glorias. En ese entonces nos regalaron un buen álbum y un puñado de canciones soberbias, sin embargo en el global no alcanzaron a convencer. Precisamente por todo esto es que un álbum como Night thoughts impacta, pues se sitúa en otro nivel. Y es que a juzgar por los resultados tal parece que esta vez se han propuesto el entregar un álbum que apuntase más allá del hit inmediato, vuelven de hecho con concepto, uno que enfrenta a la banda con todo lo que significa madurar y encarar la vida desde una perspectiva plenamente adulta.

Los singles efectivos marca de la casa por supuesto que acá se encuentran presentes, sonarán en esa linea 'Outsiders', la sólida 'No tomorrow''Like kids', pero serán las pasadas más reflexivas los verdaderos puntos altos de Night thoughts, ahí las atmósferas de 'When you are young' (que finalizando el disco tendrá su reprise) o 'Pale snow', seguida por la tremenda 'I don't know how to reach you' (más de seis minutos para esta, entre guitarras punzantes y emotivas) y más adelante por 'I can't give her what she wants', le entregarán al trabajo el anhelado equilibrio al que hacía mención en mi anterior párrafo. 

No todo será perfecto eso si, 'What I'm trying to tell you' o 'Learning to be' acaban siendo lugares demasiado comunes (no son malos temas pero si carecen de sorpresa) y 'The fur & the feathers' un cierre algo débil para un disco que merecía un mejor final. De todas maneras, un 80% del álbum funciona a la perfección, lo cual no deja de acabar siendo una gratísima sorpresa a estas alturas.

Durante estos últimos diez años hemos visto regresar a una infinidad de bandas únicamente en nombre de la nostalgia y el dinero. Suede marca distancia con todo aquello y en este 2016 vuelven para demostrar que aún están en condiciones de defender aquel añejo y romántico concepto del álbum mediante argumentos más que dignos. 

¿Canciones? 'When you are young', 'Outsiders', 'No tomorrow' y 'I don't know how to reach you'.

8 /10
Excelente.




Otras reseñas de Suede:

viernes, 29 de enero de 2016

15 Discos Para 2015


Lo debía. Los 15 discos que más disfruté en 2015. Sin demasiado bla bla previo, voy por ellos...

15. Marina and the diamonds // Froot. Si este fuese un ranking de mujeres extraordinariamente sensuales, Marina estaría en el número 1, sin embargo, acá estamos para hablar de música y ahí su álbum fue el mejor disco pop que oí en todo el año. Merece estar acá. 

14. John Grant // Grey tickles, black pressure. Crudo, visceral, lúcido y con su siempre singular sentido del humor. John Grant vuelve a enfrentar sus fantasmas componiendo y exponiendo (sin demasiada poesía) su sentir. 

13. Christina Rosenvinge // Lo Nuestro. La española no la tenía nada de fácil pero no tan solo ha cumplido, sino que se ha dado el gusto de ir mucho más allá de lo esperado, consolidando de paso su enorme presente. 

12. Caspian // Dust & Disquiet. La explosión a partir de ambientes de calma es lo suyo, y en 2015 reventaron la fórmula de manera impecable. 

11. The Maccabees // Marks to prove it. Encuentran su mejor disco a la fecha, un álbum ameno, bien compuesto e individualmente potente, repleto de muy buenas y emocionales canciones. 


10. Paradise Lost // The plague within. Tras veinticinco años de carrera y trece álbumes bajo el brazo, no deja de ser grato presenciar el segundo aire que esta banda vive desde hace casi una década. Son leyendas y con The plague within confirman el excelente momento por el que pasan.

09. Camila Moreno // Mala madre. Cierra el círculo que Panal abrió tres años atrás, entregándonos esta vez lo que esperábamos de ella: un disco redondo, sin ripios. 
Reseña acá

08. Panopticon // Autumm eternal. Una muestra impecable del nivel al que la música extrema hoy ha sido capaz de llegar, conjugando la agresividad y oscuridad característica del black metal con ambientes que deambulan entre el caos y la tranquilidad, generando contrastes impecables y emociones por montón.

07. Ghost // Meliora. Se han tomado esta vez el asunto en serio logrando convencer hasta al más escéptico. 

06. Foals // What went down. Si hasta ahora Foals habían dado gratas señales me parece que con este, su cuarto álbum, finalmente han dado el salto cualitativo que necesitaban para abandonar la categoría de "promesa"Foals es una realidad y el talento que desborda.

05. Leprous // The congregation. La última maravilla del metal progresivo continúa dando señales de un nivel envidiable. Son de lo más grande del metal actual. 
04. Baroness // Purple. Por múltiples circunstancias era uno de los discos más esperados del año y, pese a llegar cuando 2015 acababa, no cabe duda de que estuvo a la altura. Una joya.

03. Steven Wilson // Hand. Cannot. Erase. Lejos de la frialdad que algunos suelen atribuirle al género progresivo Wilson logra con su disco emocionar y conmovernos al punto de sentirnos afortunados de poder disfrutar de su talento en plenas condiciones. 

02. Sufjan Stevens // Carrie & Lowell. El disco sensible del año (¡siempre hay uno!). Honesto, desnudo y emocionante. 

* Disco del año* 

01. Florence & the machine // How big, how blue, how beautiful. Había que presenciar si esta mujer era capaz de enfrentar las expectativas tras un par de discos tan sólidos como fueron Lungs y Ceremonials. Y precisamente aquella presión fue la que introdujo a Florence Welch en un espiral de abusos que acabaron desembocando en su más reciente maravilla. 2015 la consolida como una de las compositoras más iluminadas de nuestra generación. 


Gracias una vez más a todos quienes revisan este rincón de la web, cuyo único objetivo es compartir emociones. 
¡Un abrazo desde acá!

martes, 26 de enero de 2016

Megadeth: Dystopia (2016)

Encausando el camino.

En la vorágine del "disco cada dos años" Dave Mustaine perdió el rumbo en algún momento. Y es que cuando optas por privilegiar cantidad por sobre la calidad, además con fines meramente comerciales (dicho en simple: mantener la marca en movimiento), es imposible sostener un buen nivel. Si a eso agregamos un carácter difícil, el cual ha provocado una serie de cambios en la formación de su banda, lo de Mustaine evidentemente olía cada vez peor desde hace un largo rato. Su último buen disco debe haber sido Endgame (2009) y antes que eso la verdad es que cuesta encontrar algo realmente destacado sin tener que ir a buscar álbumes de casi quince o veinte años atrás. El caso es que, con nuevos miembros, el brasileño Kiko Loureiro (ex Angra) en guitarra y Chris Adler (Lamb of god) en batería, Dave Mustaine se metía al estudio una vez más para grabar el álbum número quince en la carrera de Megadeth, y tal parece que las nuevas juntas le han venido bien al hombre ya que Dystopia sin alcanzar cotas demasiado altas en lo creativo se cuela fácilmente entre lo más destacado que el vocalista ha entregado en el último tiempo. 

Como pez en el agua Mustaine se sumerge en su tema favorito: la política y el Estado, aunque esta vez abordado en el contexto de una sociedad futurista, distópica y apocalíptica. Desde ahí construye un álbum en general sólido, que recupera a ratos la rabia que alguna vez fue característica primordial de Megadeth pero que, insisto, tampoco escapa demasiado del sonido clásico de la banda. 

El álbum abre con los singles. 'The threat is real' + 'Dystopia' (la canción) son un combo efectista, que apunta a quedarse en tu inconsciente, el punto es que ambas dan muestra inmediata de un nivel técnico impecable que desde ya convence. Sonará luego 'Fatal illusion', que debe ser el mejor tema del álbum, con un quiebre de tiempo endemoniado a media canción que inevitablemente trae al presente el recuerdo de los mejores tiempos de Megadeth, sin embargo, a partir de acá se sucederán una seguidilla de canciones correctas pero que honestamente te las encuentras en cualquier disco de mediano nivel de la banda. Vuelvo a destacar el nivel instrumental que esta versión 2016 de Megadeth ostenta y el mal rollo temas como 'Bullet to the brain' o 'Lying in state' desprenden. 

Dystopia es un buen disco, un muy buen disco incluso si consideramos el aspecto técnico y lo convincente que Mustaine suena en las voces, sin embargo fuera de tres o cuatro temas, el trabajo no sorprende demasiado y no queda claro si la buena recepción que el álbum en general ha obtenido se debe efectivamente a su nivel o a lo mal que venía el asunto. Mustaine cumple acá con dignidad aunque conociendo su historial no me atrevería a apostar por su siguiente entrega. 


7/10
Muy bueno.



Otras reseñas de Megadeth:

domingo, 24 de enero de 2016

Abbath: Abbath (2016)

Cumpliendo con luces propias.

Amo y señor dentro de Immortal, Olve Eikemo (conocido dentro del mundo del metal simplemente como Abbath) se decidió finalmente a correr con luces propias. Luchando primero con sus ex compañeros por el nombre de la banda, y dado los malos resultados de la jugada, formando luego su propia agrupación, la cual debuta frente a nosotros en este 2016 que recién comienza. 

No es un mal disco este homónimo. Encontramos acá una serie de temas marcados por el corte agresivo y gutural característico de Eikemo, aunque rara vez abusando de la velocidad. 'To war', por ejemplo, abre el álbum marcada por el machaque constante de un exquisito trabajo de batería, sin embargo jamás aprieta el acelerador a fondo. Es una apertura potente pero contenida. 'Winter bane' funcionará luego en una misma linea aunque durante sus casi siete minutos jugará con su estructura, yendo y viniendo una serie de veces. En general esta será la linea del trabajo, destacando el medio tiempo 'Ocean of wounds' (de lo mejor del disco sin duda) y solo aumentando la velocidad de vez en cuando en temas como 'Ashes of the dammed', 'Count the dead' o en el cierre a cargo de 'Eternal', tres que por cierto perfectamente podrían haber encajado en un nuevo disco de Inmortal, recordando que lo último que estos entregaron data de 2009. 

El debut de Abbath cumple e incluso entrega dos o tres grandes momentos. No alcanza como para hablar de un excelente disco pero si me parece valorable el que Eikemo se diese el trabajo de depurar un tanto su sonido. Habría sido fácil entregar diez temas a máxima velocidad dejando contenta a la fanaticada, sin embargo el guitarrista ha intentado bajar revoluciones e ir un poco más allá de lo esperable. La jugada como paso inicial le ha quedado bastante bien. 

7/10
Muy bueno.