miércoles, 4 de febrero de 2026

1914: Viribus Unitis (2025)

 "La guerra que nunca termina: el infierno en la tierra..."

Entrar en un álbum de 1914 es una experiencia asegurada y satisfactoria. Es adentrarte en una lección de historia pero no en "modo documental" si no más bien empapándote de una banda que entiende como recrear el drama inconmensurable y la crueldad de la guerra, esta vez eso si con una salvedad no menor: los ucranianos saben muy bien de esto pues paradójicamente les ha tocado sufrir en carne propia durante estos años la invasión por parte de Rusia en sus territorios, situación que no se puede dejar de lado a la hora de escuchar un álbum como Viribus unitis. De seguro cuando 1914 comenzaron con esta expedición musical diez años atrás jamás imaginaron que aquella masacre vivida en Europa a comienzos del Siglo XX acabaría resultándoles tan lamentablemente cercana en pleno 2025, sin embargo, acá estamos como humanidad repitiendo patrones, tropezando con las mismas rocas una y otra vez. Que tristeza.

Yendo a la música lo que los ucranianos vuelven a entregar a cuatro años de aquel notable Where fear and waepons meet (2021) es otro trabajo aplastante, una obra pensada al detalle que realiza un recorrido cronológico por la Primera Guerra Mundial deteniéndose con cada canción en un año determinado y suceso relevante durante el conflicto, siempre desde la mirada del derrotado, es decir, el Imperio Austro-Húngaro. En dicho sentido y como cada disco de 1914, la experiencia se enriquece enormemente siguiendo la historia que se nos narra desde las líricas, lo cual se complementa con las notables interpretaciones de Ditmar Kumarberg y una musicalización que genera esas necesarias atmósferas de violencia, terror y espanto. De esta forma, tras la ya tradicional transmisión de radio que introduce al álbum y busca empaparnos del contexto histórico el álbum se lanzará sobre las aceleradas '1914 (The siege of Przemysl)' seguida de los nueve minutos de la monumental '1915 (Easter battle for the Zwinin Ridge)', esta segunda con un tono impecable, narrando en su primera parte la batalla misma ("Esperen que suban la colina / Ahí disparen a matar / ¡Dejen que se pudran ahí!") para luego dar paso a un épico coro en ucraniano que no puede dejar de leerse como un primero guiño (de muchos) a la dramática situación actual que se se ha vivido en la zona durante estos años.

"Mis montañas, cimas grises, ríos que llevan sangre hasta el suelo.
Gritos de dolor, rugido de muerte, nuestro fuego ha caído furioso.
El trueno de los cañones resuena por el valle arrojándonos a un torbellino sangriento.
Los ríos lloran, las montañas gimen, la muerte llegará para el moscovita aquí.
¡Esta es mi tierra!"

La historia continuará con los intentos por parte del Imperio Austro-Húngaro de atacar Italia (conllevando una pérdida de más de 150 mil hombres), hechos abordados tanto en '1916 (The südtirol offensive)' como '1917 (The Isonzo front)'. Ambas meten pie a fondo en el acelerador y por lo mismo, bajar los tiempos para acercarse a sonidos más espesos durante los siguientes veinte minutos resulta todo un acierto. El año 1918 será entonces abordado mediante tres piezas que de la mano de un death/doom entregarán los momentos más terroríficos en todo el trabajo. De esta manera, 'Pt 1: WOA (Wound of action)' relatará el drama que anticipa la derrota ("El caos reinó y las líneas del frente se rompieron / Las armas se dejaron de lado, las posiciones se perdieron / El 19 de junio, la resistencia se encontró con fuego despiadado..."), 'Pt 2: POW (Prisoner of war)' intenta transmitir el infierno de la guerra para cerrar repitiendo un solo deseo ("¡Esta debe ser la última guerra que peleemos en muchos años!"), mientras que en 'Pt 3: ADE (A duty of escape)' relatará la tragedia de tres soldados que tras ser liberados deberán sobrevivir para lograr volver a Austria con sus familias (no sin antes haber perdido a alguno en el camino), esto en medio de una estructura sale de la zona de confort de la banda entregando un diálogo entre los registros limpios del invitado Aaron Stainthorpe (de My dying bride) y los oscuros guturales de Kumarberg. 

Finalmente, por si alguien le quedaba alguna duda respecto hacia donde han querido ir 1914 con este álbum, la banda decide cerrar el viaje con clarísimas referencias hacia su tierra. Primero mediante '1919 (The home where I died)', donde el invitado Jerome Reuter desarrolla un sentido relato sobre un melancólico piano, enfrentándose al post trauma con referencias explícitas respecto a la liberación de Ucrania ("Mientras yo era prisionero los polacos capturaron Lviv / Ahora los bolcheviques intentan tomar Kiev / La guerra ha comenzado de nuevo..."), relato que acabará cerrando la canción con la repetición de un doloroso lamento ("La guerra que nunca termina"), mientras que 'War out (The end?)' pone broche al álbum como suele ser costumbre, mediante una marcha bélica que se oye en una radio de la época, la cual en ucraniano enarbolará cánticos de esperanza para una tierra desbastada por la guerra.

"Ucrania aún no ha muerto; ni gloria ni libertad. 
El destino nos sonreirá, hermanos de la juventud. 
Nuestros enemigos perecerán como el rocío al sol. 
Nosotros, hermanos, también prevaleceremos..."

Si bien las temáticas que 1914 tienden a abordar lucían algo lejanas en discos anteriores, el contexto  bélico actual ha provocado un giro para los ucranianos. El infierno de la guerra ya no se trata para ellos de relatar tragedias de un siglo atrás. Hoy el sentimiento se encuentra abierto. Han vuelto por tanto a entregarnos un disco necesario y que trasciende lo anecdótico. La banda no desea caricaturizar la guerra y menos glorificarla, muy por el contrario lo que buscan es transmitir el grito desesperado de una tierra que no termina de sufrir, incluso en pleno 2026. 

¿Canciones? '1915 (Easter battle for the Zwinin Ridge) y todo el tridente dedicado a 1918.

9/10
Brillante.