"La guerra que nunca termina: el infierno en la tierra..."
Yendo a la música lo que los ucranianos vuelven a entregar a cuatro años de aquel notable Where fear and waepons meet (2021) es otro trabajo aplastante, una obra pensada al detalle que realiza un recorrido cronológico por la Primera Guerra Mundial deteniéndose con cada canción en un año determinado y suceso relevante durante el conflicto, siempre desde la mirada del derrotado, es decir, el Imperio Austro-Húngaro. En dicho sentido y como cada disco de 1914, la experiencia se enriquece enormemente siguiendo la historia que se nos narra desde las líricas, lo cual se complementa con las notables interpretaciones de Ditmar Kumarberg y una musicalización que genera esas necesarias atmósferas de violencia, terror y espanto. De esta forma, tras la ya tradicional transmisión de radio que introduce al álbum y busca empaparnos del contexto histórico el álbum se lanzará sobre las aceleradas '1914 (The siege of Przemysl)' seguida de los nueve minutos de la monumental '1915 (Easter battle for the Zwinin Ridge)', esta segunda con un tono impecable, narrando en su primera parte la batalla misma ("Esperen que suban la colina / Ahí disparen a matar / ¡Dejen que se pudran ahí!") para luego dar paso a un épico coro en ucraniano que no puede dejar de leerse como un primero guiño (de muchos) a la dramática situación actual que se se ha vivido en la zona durante estos años.
Finalmente, por si alguien le quedaba alguna duda respecto hacia donde han querido ir 1914 con este álbum, la banda decide cerrar el viaje con clarísimas referencias hacia su tierra. Primero mediante '1919 (The home where I died)', donde el invitado Jerome Reuter desarrolla un sentido relato sobre un melancólico piano, enfrentándose al post trauma con referencias explícitas respecto a la liberación de Ucrania ("Mientras yo era prisionero los polacos capturaron Lviv / Ahora los bolcheviques intentan tomar Kiev / La guerra ha comenzado de nuevo..."), relato que acabará cerrando la canción con la repetición de un doloroso lamento ("La guerra que nunca termina"), mientras que 'War out (The end?)' pone broche al álbum como suele ser costumbre, mediante una marcha bélica que se oye en una radio de la época, la cual en ucraniano enarbolará cánticos de esperanza para una tierra desbastada por la guerra.
Si bien las temáticas que 1914 tienden a abordar lucían algo lejanas en discos anteriores, el contexto bélico actual ha provocado un giro para los ucranianos. El infierno de la guerra ya no se trata para ellos de relatar tragedias de un siglo atrás. Hoy el sentimiento se encuentra abierto. Han vuelto por tanto a entregarnos un disco necesario y que trasciende lo anecdótico. La banda no desea caricaturizar la guerra y menos glorificarla, muy por el contrario lo que buscan es transmitir el grito desesperado de una tierra que no termina de sufrir, incluso en pleno 2026.
¿Canciones? '1915 (Easter battle for the Zwinin Ridge) y todo el tridente dedicado a 1918.

