domingo, 20 de diciembre de 2015

Foo Fighters : St. Cecilia (EP, 2015)

No repuntan. 

Con el paso de los años me he ido distanciado de Foo fighters, lo admito de entrada. Sin rencores ni molestias pero yo me quedé en In your honor, aquella maravilla sub valorada de 2005 que me parece conjugó a la perfección hambre y talento por parte de la banda. A partir de entonces hemos tenido solo momentos de los Foo, los que claramente han ido de más a menos: Echoes, silence, patience & grace (2007) más de algún temón nos dejó (pero solo eso), lo mismo (aunque peor y más acomododados) con Wasting light (2011) y recientemente el asunto tocó fondo de la mano de un flojísimo Sonic highways (2014). El cuesta abajo creativo de Foo fighters parece tan natural como evidente, y bueno, no los vamos a culpar, veinte años de carrera pesan en cualquiera.

En ese sentido, Saint Cecilia, su más reciente y breve entrega la verdad es que no entusiasma demasiado. Estos cinco temas, presentados como un regalo a los fans y al mismo tiempo como un homenaje a las víctimas del terrorismo desatado recientemente en Paris (extraña combinación, eh?), sostienen la tendencia de cualquiera de los últimos discos de la banda, es decir, una de cal y otra de arena constantemente.

Nos ilusionamos cuando la banda desenfunda guitarras y su reconocido amor por Motorhead en 'Savior breath' o 'The neverending sigh' (¡que lástima que esta no suelte el solo que insinúa hacia el cierre!) pero nos quedamos mirando el techo mientras suenan cosas tan flojas y predecibles como 'Saint Cecilia' (la canción) o 'Sean'. La balanza tiende a inclinarse hacia el positivo cuando 'Iron rooster' llega a nuestros oídos, un medio tiempo que enlaza acústicas con teclados transformándose en los cuatro minutos más interesantes que contiene el EP y la esperanza de que algo aún podría venir para Foo fighters, aunque por ahora, la banda sostiene la tendencia de componer sobre una hamaca.

2.5 // Nada especial 


Otras reseñas de Foo Fighters:

miércoles, 16 de diciembre de 2015

MuteMath : Vitals (2015)

4/4

Tres discos, cada uno mejor que el anterior, es el notable registro que antecedía al (esperado) nuevo álbum de Mutemath, con seguridad una de las bandas más interesantes que nos ha dejado la última década (aunque el mundo no se entere). Se tomaron su tiempo eso si, cuatro largos años para pensar y re pensar la jugada que sucediese al fantástico Odd soul (2011), disco con el cual la banda sorteó el desafío del siempre complicado tercer disco, encontrando en ese entonces un sonido maduro, creativo y potente al mismo tiempo. Sin embargo, independiente de la innegable calidad del mencionado, la necesidad de replantear su presente se tornaba inevitable. Dicho en simple: en aquella dirección habían tocado techo y era difícil que superaran lo realizado. Eso sin mencionar un punto no menor: de algo hay que vivir y muy buena será la banda pero estaba en el aire la necesidad de expandirse en materia de popularidad.

Frente a la tarea han decidido alejarse de todo antes trabajado, abrazando sonidos mucho más ligeros y cercanos al pop, disfrazándose por momentos de Maroon 5 y similares, perdiendo para muchos parte importante de su identidad musical aunque conservando el impecable tacto melódico que desde siempre ha sido característica en Mutemath.  

Los teclados y sintetizadores son absolutos protagonistas por tanto en Vitals, lo cual se aprecia desde un comienzo cuando en temas como 'Joy rides' , 'Light up' o 'Monument' se lanzan a la pista de baile. Percibimos entonces a una banda suelta de cuerpo pero insisto, impecable a la hora de generar melodías tan contagiosas como contundentes. Prueba de lo que menciono es la pasada por la enorme 'Stratosphere' y la preciosa 'All I see' (Radiohead una vez más presente como clara influencia de la banda), posteriormente un instrumental y vuelta a la carga con otro gancho incontestable: 'Composed' + 'Used to'. A estas alturas no me queda ninguna duda: estamos frente a un nuevo gran disco de Mutemath y solo falta verificar si el asunto cierra de buena forma. 

Entrando en la recta final, 'Best of intentions' retomará la dinámica disco con que el álbum había comenzado, no es un mal tema pero corta de golpe el buen nivel que Vitals venía sosteniendo desde un comienzo. Le sigue un nuevo instrumental para luego cerrar en calma con una correcta 'Safe if we don't look down' y la impecable intensidad de 'Remain', sin duda alguna lo mejor que suena en la última pasada. 

La responsabilidad de encarar un pasado prácticamente sin ripios no es moco de pavo, pero los Mutemath han logrado nuevamente convencer en base a un trabajo en apariencia ligero pero que en realidad, salvo excepciones, rara vez pierde consistencia. Es cierto, han sacrificado parte de su identidad pero han logrado expandir sus límites sin perder calidad. En opinión de quien escribe, siguen muy arriba. 

7/10
Muy bueno.




Otras reseñas de Mutemath:
2011 : Odd Soul

sábado, 12 de diciembre de 2015

Coldplay: A Head Full Of Dreams (2015)

Una golondrina no hace verano.

Es absurdo negarlo: muchos nos habíamos ilusionado tras la aparición de Ghost stories (2014). Nos ilusionamos y sorprendimos con un disco sencillo, sensible y repleto de buenas canciones. Sin embargo, a un año de dicho lanzamiento el espejismo se ha disipado, recordándonos de golpe en donde efectivamente se encuentra la música de Coldplay por estos tiempos. De vuelta entonces a la fiesta (una muy mala por cierto), al confeti y la serpentina, al mal gusto, a las colaboraciones que nada aportan, pero por sobretodo, de vuelta a la apuesta nula. Y es que yo al menos no veo problema en que una banda aligere su sonido... ¡pero que lo hagan bien! Que para mamarrachos ya tenemos a muchos. 

Olvídense entonces de Ghost stories, A head full of dreams es la continuación lógica del pésimo Mylo Xyloto (2011) y por ende mucho más allá no va. Funcionan eso si (digamos, entretienen) canciones como 'Adventure of a lifetime', la alegre 'A head full of dreams' (imposible con esta no imaginarse los papelitos en el aire) o las baterías electrónicas de 'Birds', sin embargo, prácticamente todo el resto del disco se sumerge en medio del tedio ('Amazing day'), el coro predecible ('Fun') y un sonido artificial con el que resulta imposible conectar ('Hymn for the weekend', colaboración con Beyonce forzada a más no poder). 

En lo personal tiendo a admirar a las bandas que arriesgan lo ganado en algún momento de su carrera, pero lo de Coldplay ha ido en otra dirección, una muy irregular y que en esta ocasión se ha vuelto a olvidar de la música apostando por las formas, descuidando el fondo, pero finalmente fallando en prácticamente todo entregándonos un disco repleto de canciones livianas, malas y en general, aburridas.


4 / 10
Malo 


Otras reseñas de Coldplay:

viernes, 27 de noviembre de 2015

Ought // Sun Coming Down // 2015

Exquisito desenfreno. 

Y lo han vuelto a hacer. Conscientes de las buenas sensaciones dejadas por su debut en 2014, los canadienses de Ought no han dejado pasar demasiado tiempo para volver a golpear la mesa. Repiten la fórmula eso si, echando mano nuevamente a ese rock frenético que sigue mostrando influencias del lo fi noventero, que abraza sin temor al post punk y rinde culto a su inevitable referencia, la de David Byrne y los Talking heads.

El disco abre y nos rendimos de inmediato. 'Men for miles' acelera e impacta con su desenfreno, constante aceleración y esa estructura caótica que hacia el cierre te deja incluso con gusto a poco, como si un par de minutos más de improvisación hubiesen venido bien. 'The combo' + 'Sun coming down' (la canción) entregarán momentos más ruidosos aún, con una banda completamente entregada al post punk mientras que 'Passionate turn' trabajará tiempos más calmos y 'Beautiful blue sky' funcionará como una verdadera montaña rusa de intensidad. En su recta final, y tal como ocurría en el debut, el disco cansa un poco encontrando ahí su principal (y quizás único) defecto, ahora, de todas maneras el cierre a cargo de 'Never better' es tremendo, con una banda desenfundando nuevamente lo mejor de su repertorio.

Con Sun coming down entonces Ought regala dos o tres momentos de altísimo nivel, más un viaje que continúa gozando de una frescura que contagia. Las armas utilizadas, como suele ocurrir con un segundo disco, son similares a las del debut por lo que el desafío de crecimiento queda instalado desde ya previo al siempre complicado tercer trabajo. Por ahora eso si, la banda se consagra como una de las sorpresas más gratas de los últimos años. 

3.5 // Muy bueno !!!

Otras reseñas de Ought
2014 // Ought // More than any other day

martes, 24 de noviembre de 2015

Deafheaven: New Bermuda (2015)

Fórmula efectiva.

Los amantes de las etiquetas deben estar desesperados con Deafheaven, si hasta les inventaron una: el blackgaze. Y es que a estos californianos resulta realmente difícil encasillarlos dada la interesante mixtura de estilos que vienen generando desde hace al menos cinco años, la cual encontró en Sunbather (uno de los buenos discos que oiremos durante la presente década) su aparente máxima expresión, digo aparente ya que está por verse hasta donde los tipos logran llegar con su música. 

El caso es que, a dos años del mencionado trabajo, los tenemos de regreso dispuestos a enfrentar las altas expectativas generadas y lo hacen con New Bermuda, su tercer álbum.

Con una ejecución impecable, este inicia con 'Brought to the water', un tema veloz, oscuro, con una dinámica que hasta los cuatro minutos no da tregua para luego dar paso a una sección melódica, que a momentos llega a ser hermosa. Son casi nueve minutos de una banda consciente de que el primer golpe debía ser efectivo, y así ha sido. 'Luna' es una que insistirá sobre el mismo sonido, nuevamente sin dar respiro el tema abre con un fraseo muy similar al ejecutado en 'Brought to the water' para a los seis minutos sacar el pie del acelerador y entregar un momento de calma. Es un buen tema pero junto a el aparece un primer problema: la evidente repetición de la fórmula. De hecho el tercer tema, 'Baby blue', caerá en lo mismo, abrirá muy densa (se diferencia en ese sentido a las dos anteriores) pero al rato romperá la dinámica para entregar un cierre limpio y luminoso. Es un buen momento de todas maneras, pese a la redundancia.

El mejor tema del álbum es sin lugar a dudas 'Come back'. La primera hasta acá que propone algo diferente, abriendo en medio de la tranquilidad con una agradable sección de cuerdas + batería para luego desenfundar un emotivo solo de guitarra y preparar la entrada de George Clarke, que vocalmente acá sigue entregándolo todo. Llegamos así al cierre del álbum, sonará entonces el medio tiempo 'Gifts for the earth', que si bien durante su primera mitad apuesta por algo interesante acaba por deshacerse entre los lugares melódicos comunes que abundan en el disco. 

En definitiva: la pasada por los 45 minutos de New Bermuda no deberían decepcionar a ningún seguidor de la banda, encontramos acá momentos caóticos que se equilibran con notables pasajes de calma, todos ejecutados de manera impecable y efectivos en lo suyo. ¿El problema? Dos más bien, el primero guarda relación con la producción: es realmente lamentable lo mal que suenan muchos discos de metal en la actualidad pero bueno, ese es tema para otra reseña. Y lo segundo tiene que ver con lo ya mencionado, la repetición de una fórmula que coloca al álbum un par de peldaños por debajo de su antecesor. 

Deafheaven no decepciona con su tercer álbum pero tampoco va por mucho más, mantiene a la banda en su zona de confort ganando algo de tiempo mientras nuevas ideas acaben de llegar. 

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Deafheaven:

jueves, 19 de noviembre de 2015

Beach House: Thank Your Lucky Stars (2015)

Grato complemento.

Nos sorprendieron sin duda. Tan pronto nos olvidábamos del normalito Depression cherry apareció la noticia: Beach house tenían un nuevo álbum listo para ver la luz. Fruto de las mismas sesiones del mencionado, aunque con una idea sonora diferente - afirmaba el dúo previo a la aparición del que vendría a ser su sexto disco. Y bueno, con este viviendo entre nosotros desde hace un buen tiempo a la fecha, podemos afirmar que efectivamente se aprecian matices respecto a su hermano inmediato, en Thank your lucky stars apreciamos a una banda más limpia, que se enfoca en las melodías para de paso marcar distancia con los densos y ruidosos ambientes que abundaban en Depression cherry

El disco abre con ternura, y Victoria Legrand convence de entrada interpretando una dulce y amigable 'Majorette'. Ahora, desde este punto la verdad es que el álbum no se distanciará demasiado, continuará navegando sobre la calma con 'She's so lovely' + 'All your yeahs', incorporará leves distorsiones en 'One thing' pero retomará rápidamente la melancolía en 'Common girl'. La recta final no desentona, encontrando gratos momentos en las guitarras de 'Elegy to the void', probablemente el mejor tema del disco, y en el emocionante cierre que se vive con 'Somewhere tonight'

Thank your lucky stars acaba sobre la inevitable sensación de que con algunos de estos diez temas y otros de Depression cherry se pudo armar el que habría sido uno de los grandes discos del año. Sin embargo, no estamos acá para escribir acerca de lo que pudo ser, y en ese sentido este regalo de Beach house, si bien me parece supera el nivel de su inmediato antecesor, carece de la intensidad de este, por lo que al final mucho más allá de sus gratas y tranquilas melodías no logra llegar. De todas maneras el dúo conserva el filo y entrega momentos de indudable calidad. En lo suyo siguen siendo grandes. 

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de Beach House:
2015 // Beach house // Depression Cherry
2012 // Beach house // Bloom

domingo, 15 de noviembre de 2015

John Grant: Grey Tickles, Black Pressure (2015)

"Rebeldía, humor, astucia e ironía..."

En su linea. Crudo, visceral y con su siempre singular sentido del humor, llega a nosotros el tercer álbum en solitario de John Grant, quien vuelve a enfrentar sus fantasmas componiendo y exponiendo sin demasiada poesía su sentir. En ese sentido Grey tickles, black pressure es un álbum que no contiene desperdicio, con una narrativa tan divertida como personal que enmarca al cantautor inglés como uno de los personajes más lúcidos de la escena actual. 

Realizando una comparación con los dos álbumes anteriores de Grant resulta llamativo el que en esta ocasión el vocalista se haya inclinado hacia la linea más ligera de estos, dándole continuidad a los coqueteos electrónicos insinuados en canciones como 'Black belt' y escapando un tanto de la fórmula balada  + piano + guitarra. El resultado es notable, y si bien el disco abre despotricando desgracias en la notable 'Grey tickles, black pressure' (la canción), en donde se despacha lineas tan notables como "Pero hay niños que tienen cáncer, ahí no puedo competir...", rápidamente el asunto se volverá más ligero gracias a la juguetona 'Snug slacks', la explosiva declaración de despecho que es 'Guess how I know' o las divertidísimas 'You & him' o 'Voodoo doll'. Entre estas dos sonará un agradable medio tiempo acústico titulado 'Down here' (perfume a Beck y Bowie se respira acá), dando cierre a una primera mitad que no muestra punto bajo. 

Con las baladas 'Global warning' + 'Magma arrives' aparecerá el John Grant tradicional, sin embargo, la zona de confort se abandonará rápidamente con la aparición de las oscuras 'Black blizzard' y ' 'Disappointing' , muy David Byrne ambas. Y si de extravagancias se trata, los doce minutos finales compuestos por la dupla 'No more tangles' + 'Geraldine' no hacen más que corroborar la confianza de un hombre que en plenos cuarenta ha venido a encontrar el que probablemente sea el mejor momento creativo de su carrera. 

Para Grey tickles, Black pressure claramente Grant no se ha dejado nada en el tintero: guitarras, teclados, vientos y múltiples sintetizadores acompañan sus mensajes llenos de rebeldía, humor, astucia e ironía. Y mientras el disco acaba, con una pequeña susurrando un potente mensaje ("El amor es paciente, el amor es amable. Siempre protege, siempre persevera. El amor nunca falla") reparamos en lo espontaneo y talentoso que acabamos de oír. Sin lugar a dudas otro de los grandes discos de este 2015.

8/10
Excelente.