miércoles, 2 de abril de 2025

Lady Gaga: Mayhem (2025)

 "De más a menos..."

Hubo un momento en la carrera de Lady Gaga en que esta se sintió con piso suficiente como para expandir su carrera, llegaron ahí discos como Joanne (2016) o sus colaboraciones con Tony Bennett así como una serie de participaciones en el mundo del cine. Su gente comenzó, sin embargo, a extrañar a esa artista de la que se habían enamorado una década atrás, digamos: el pop, los disfraces, la pista de baile + coreografías. De ahí que la hayamos visto reculando en Chromatica (2020), el cual funcionó como un verdadero tubo de oxigeno para muchos de sus fans y este nuevo Mayhem va también en dicha dirección aunque con un pro y contra: cuenta con mejores canciones aunque al mismo tiempo con una lista más irregular.

Volviendo a 2020, siendo un buen disco, un problema con que contaba Chromatica es que sus canciones eran en exceso simples, jugarretas electrónicas que se sostenían muchas veces en el artificio de los arreglos y no en base a melodías o estructuras contundentes. Dicho en simple: pareció un disco algo hecho a la rápida. Esa sensación Mayhem no la desprende, un disco sólido con un trabajo de producción impecable (la mano de Andrew Watt seguro ha hecho lo suyo) y donde los únicos "peros" que podemos encontrar son la falta de equilibrio entre las dos caras del disco además del exceso de referencias a otros artistas (algunas intencionadas de manera evidente aunque otras rozan el plagio), algo de lo que Gaga por cierto ha abusado a lo largo de toda su carrera y claramente aún le sigue pesando.

Yendo a la lista de canciones, el manual del pop indica que se debe abrir con los singles por lo que tal como ocurrió en sus discos más populares, Mayhem corta la cinta en dicha línea, primero en modo radio fórmula con la fantástica 'Disease' y luego efectivamente rindiendo un homenaje a sus inicios mediante 'Abracadabra', que con su dinamismo y oscuridad se ha transformado ya en un absoluto neoclásico de la vocalista. En adelante el disco será una diversa paleta de colores, destacando lo que logra en 'Perfect celebrity' (donde alcanza la solidez e inspiración que diez años atrás en Joanne no pudo encontrar), en la funkera y juguetona 'Killah' (exquisitos aires a Prince en esta, sobre todo en esa aceleración post 2:25) o en la divertida 'Zombieboy' (con aires a la Gwen Stefani de 'Hollaback girl' en esos momentos de porristas con que abre), que es una de aquellas en donde mejor se plasma su intención por entregar un "pop de banda" que ambiciona algo más allá de simplemente sacarte a bailar, algo similar a lo que ocurre más adelante en 'Lovedrug' solo que con resultados más corrientes.

En la segunda línea del disco es donde aparecen las referencias, que son DEMASIADAS. 'Garden of eden', por ejemplo, es donde más se acerca al rock y claro, si es prácticamente un calco de 'Supermassive black hole' de Muse (que por cierto es una canción que utilizó como base los arreglos de 'Do something' de Britney Spears, así que nobleza obliga el mencionar que todos en esta cadena le deben algo a Britney), además de recordarme en esos "¡So hit the lights! / ¡DJ, hit the lights!" esos coros que Florence and the machine entregaba años atrás en 'Hunger'. En 'Vanish into you' realiza un auto plagio con descaro al rememorar la melodía principal de uno de sus mayores hitazos ('Bad romance'), en la insípida 'How bad do u want me' (¿Gaga rindiendo un homenaje a 1989 de Taylor Swift? Pues si... ) samplea 'Only you' de Yazoo, 'Don't call tonight' es otra que no nos dice mucho más allá del tributo al pop ochentero y la curiosidad de utilizar los teclados de 'The sun always shine on TV' de los noruegos A-ha mientras que en 'The beast' realiza una sutil emulación del teclado (además de la atmósfera) de 'Tonight, tonight, tonight' de Genesis. Los "homenajes" son bastantes por tanto, algo que uno no sabe si agradecer o criticar negativamente, pues si quitamos los guiños... ¿Qué quedaría de varias de estas canciones? Poco y nada sinceramente, sobre todo las de la segunda mitad del álbum. 

Por cierto, de las baladas que cierran el disco mejor no hablemos mucho. 'Blade of grass' es tan genérica como olvidable mientras que la inclusión de 'Die with a smile' junto a Bruno Mars (y que es azúcar a cucharadas) no se justifica bajo ningún punto de vista excepto el comercial. 

Mayhem es un disco que claramente va de más a menos. Concentra lo mejor de si, lo más interesante y potente en sus primera mitad, de hecho: ¿no encontramos acá varias de las mejores canciones que ha compuesto en casi quince años? El problema es que la Cara B del álbum se debate entre canciones de relleno (nada nuevo en casa por cierto, ¿acaso hay algún disco de Gaga al que no le sobren canciones?) y un montón de homenajes que al ser tantos terminan jugando en contra de la valoración del álbum. Dentro de lo positivo están las ambiciones que desprende y una producción contundente, sin embargo, el álbum quiere llegar a tantos lugares que termina enredándose. 

¿Canciones? 'Disease', 'Abracadabra' y 'Perfect celebrity'. 

6,9 /10
(Muy) bueno.


Otras reseñas de Lady Gaga:

domingo, 30 de marzo de 2025

Kidd Voodoo: Satirología, Vol 3 (2025)

 "Dulce y agraz..."

Me dieron ganas de salir de la caja y escribir de un artista de esos que me muestran mis hijos. Particularmente a este Kidd Voodoo no lo había oído jamás pero llegó a mi su colaboración con Los Bunkers (las redes hacen lo suyo) y bueno, me animé con oír el disco. Que pareciese que algo hay acá. ¿Y con qué me he encontrado? Con un joven que responde a las fórmulas clásicas del género, dígase: canciones ultra cortas que se conforman con encontrar un coro, temáticas que oscilan entre el machito campeón en la cama y el gatito tierno/romántico, más algunas curiosas e interesantes colaboraciones que pareciesen sacarlo de su zona de confort y efectivamente elevan el nivel del disco. El resultado es un álbum de dulce y agraz, trece canciones que se debaten entre ser "uno más del montón" y las ganas de romper algún esquema. 

Este ir y venir que menciono es explícito en el comienzo del disco. Y es que si bien la cosa no abre mal con la atmosférica 'El final' en donde el chico va de buena forma a los agudos con un teclado armando el fondo, rápidamente el asunto girará hacia donde el manual dice que debe girar, es decir, a la inmediata 'Dándole, dándole', donde se mete en su rol de chico malo ("Y ella es tóxica / Por eso no' arreglamos / Yo sé que me entiende / Y quiere que la chiche en todo' los países...") haciendo ese típico mix entre un chileno que habla como caribeño ("Yo soy el más cabrón / Tú la más caliente del pary'..."). Ahora, lo dicho, que la falta de ideas musicales acá es muy evidente al punto de que pasando los dos minutos de canción sencillamente no saben que hacer con ella por lo que la cierran bruscamente y de manera incluso vergonzosa. Lo mismo sentiremos más adelante en las comunes y corrientes 'Na' con nadie', 'Un día', 'Corazones' o 'Mirándome'. Cual de todas más monótona, repetitiva y aburrida. En esa línea quizás 'Madrid' junto a Alvaro Diaz  se salva de la quema. Quizás....

El contraste, sin embargo, estará a la vuelta de la esquina pues entre todas estas sonará 'Debo aterrizar' junto a Los Bunkers, quienes le enseñan al Kidd el como se compone una canción contundente (no por nada la llevan casi a los cinco minutos de duración), sacándolo de su terreno y llevándolo al rock. Algo similar a lo que ocurre en 'Perdámonos...' o 'La verdad' (una muy bonita balada pop) junto a los Resonancia etérea (su ex banda para quien no lo sepa, cuando el vocalista era simplemente David León), encontrando notables pasajes cargados a la melancolía en ambas. Por cierto, si algo positivo he sacado de oír este disco ha sido conocer a Resonancia etérea. A ellos si seguiré atento. 

¿Con cual Kidd Voodoo entonces nos quedamos? ¿Con ese personaje cliché y simplón que el vocalista necesita vender o aquel artista curioso dispuesto a salir de lo obvio? En dicho sentido, es el mismo David León quien nos ayuda a tomar posición cuando decide cerrar el disco con un monólogo que habla de la necesidad de reencontrarse consigo mismo, mencionando que se tomará un tiempo para regresar y anticipándonos la que dice es su canción favorita entre los tres discos que ha lanzado. Ante semejantes palabras uno se imagina que cerrará el álbum con algo especial, algo distinto, algo significativo, algo personal, algo profundo...  pero suena una absolutamente genérica y trivial 'Satirología', con poesía nivel "Y si yo te agarro tu te vas partía..." o "Sígueme bailando / Tírame una foto pa' que te suba a la' rede' / Pónteme bellaca , póneme bellaco...". 

No más preguntas su señoría...

¿Canciones? 'Debo aterrizar' y 'Perdámonos...'

5/10
Nada muy especial...

viernes, 28 de marzo de 2025

Panda Bear: Sinister Grift (2025)

 "Ameno aunque siempre particularmente creativo..."

Para quien no lo maneje, Panda bear es el proyecto solista de Noah Lennox, uno de los creativos a cargo de Animal collective. Y si en su banda madre el estadounidense ha construido una carrera ligada a la experimentación, en este camino alternativo ni hablar, el desate a lo largo de estos veinte años ha sido aún mayor. Este Sinister grift llega, sin embargo, para ser la excepción a la regla pues como nunca le oímos bastante domesticado, digamos, apegado a una fórmula de canción algo más tradicional con coros reconocibles e instrumentaciones amigables, digamos, en la comparación consigo mismo. 

Comenzando por los aires psicodélicos de 'Praise' nos encontraremos por tanto acá con un conjunto de diez canciones bastante amenas y fáciles de llevar, pasando por esos fraseos beatlescos que esboza 'Anywhere but here' (con participación de la hija de Noah, la portuguesa Nadja) o la luminosa '50 mg', esta seguidilla de canciones en general suenan directas y simples aunque en ningún caso desechables o vacías, que Lennox se las arregla siempre para regalar arreglos llamativos o particularmente creativos. El disco se sucede entonces entre cosas bastante veraniegas y livianas como 'Ends meet' o 'Ferry lady' más algún momento melancólico de alto vuelo como el que se vive en la exquisita y psicodélica 'Left in the cold', de lo mejor del disco esta, o la desnuda 'Elegy for Noah Lou'

Panda bear ha entregado en su más reciente disco la varias de las canciones más cercanas que le hemos oído a Noah Lennox en largo tiempo. El resultado cuenta con sello propio y logra de todas formas sonar contundente, además de matizar la notable paleta de colores que el músico ha sabido entregar a lo largo de estas dos décadas de carrera.

¿Canciones? 'Praise' y 'Left in the cold'.

7,2 / 10
Muy bueno.

lunes, 24 de marzo de 2025

Whitechapel: Hymns In Dissonance (2025)

 "La brutalidad de regreso..."

Tras varias pasadas cargadas al deathcore combinando con momentos marcadamente melódicos, los cuales parecen haber tocado techo en un álbum como The valley (2019), los estadounidenses de Whitechapel tal parece han querido darse un gusto en pleno 2025 retornando hacia su sonido más agresivo y primitivo, conectando con sus raíces y la energía de aquel ya lejano This is exile (2008). De ahí que en estos cuarenta y tres minutos de música impactemos de lleno con la arista más violenta de la banda, diez canciones de pura brutalidad técnica dispuesta a dejar extasiado a quien creía que a estas alturas del partido los de Phil Bozeman eran incapaces de componer algo así de salvaje. 

Yendo a la música, 'Prisoner 666' es algo que declara intenciones de inmediato, la banda suena desatada en constantes idas y vueltas con un Bozeman completamente a gusto chillando y yendo abajo con profundos guturales imposibles de no disfrutar, mientras que 'Hymns in dissonance' (la canción) es una locura de canción, jugando con la estructura en velocidad, acelerando y bajando los tiempos durante cuatro minutos infartantes. Mención aparte para el minuto final en donde la banda se disfraza (innecesariamente, digámoslo) de Lorna Shore con esos redobles y parones bruscos tan típicos de los de Will Ramos. Con todos sus peros, los diez minutos de álbum son una brutalidad con patas y ciertamente el resto del disco no abandonará la idea. 

En ese camino, sin embargo, el disco inevitablemente no logrará sostener siempre el mismo nivel. 'Diabolic slumber', por ejemplo, suena como algo bastante olvidable mientras que el impacto violento que encarna 'Hate cult ritual' resulta muy disfrutable pero como en 'The abysmal gospel' insisten en la misma tecla, agotan. Por lo mismo cuando bajan un tanto la velocidad en 'Bedlam' o 'Mammoth god' aciertan y permiten que la experiencia resulte algo más gratificante. 

Dentro de esa recta final algo como 'Nothing is coming for any of us' (la más extensa de todas llegando a los seis minutos) merece un párrafo aparte resultando algo que incluso escapa de los límites del resto del álbum y por lo mismo suena como lo más interesante en todo el trabajo, abriendo en el más puro desate rabioso (regalando también los minutos más caóticos del disco) para ir acercándose lentamente a unos minutos finales melódicos marcados por un solo exquisito (pasado el tercer minuto) que nos recuerda que esta banda también puede emocionarnos y vaya que ilusiona respecto al futuro de Whitechapel. Que este perfectamente puede ser el camino a seguir. 

Quizás un disco más breve habría sido lo adecuado, digamos, dos o tres canciones menos, pero Whitechapel se han propuesto el no dejar títere con cabeza en este afiladísimo Hymns in dissonance y hasta cierto punto lo consiguen. El tiempo dirá si la jugada ha servido para tomar aire o la banda se estacionará un buen tiempo en este lugar más oscuro y salvaje. Por ahora, llevan varios discos al hilo de excelente factura, confirmándose como apuesta segura dentro de la escena metal actual. 

¿Canciones? 'Hymns in dissonance', 'Hate cult ritual' y 'Nothing is coming for any of us'.

7,5 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Whitechapel:

viernes, 21 de marzo de 2025

Spiritbox: Tsunami Sea (2025)

 "Todo fríamente calculado..."

Para Joaquín, que me muestra estas bandas...

Eternal blue (2021) fue un debut interesante para la pareja canadiense Spiritbox, un álbum que conjugaba un sonido moderno que coqueteaba con el metal con gratas atmósferas melódicas, incluso algo etéreas, esto enmarcado en el peso de las guitarras de Mike Stringer y la voz de Courtney LaPlante, quien propone el clásico tándem voz dulce/voz gutural que tan de moda se ha puesto durante la última década en vocalistas mujeres. Había que ver por tanto hacia donde giraban en un segundo disco y principalmente si lograban satisfacer las expectativas creadas pues la sensación era que la banda tenía algo especial que sostener. Y bueno, tras cuatro años el resultado se resume en un disco que claramente apunta a todo aquello, a básicamente conservar lo conseguido en una jugada dispuesta a satisfacer a todos y que por lo mismo luce muy (pero muy) pensada, quizás demasiado.

Me explico, en Tsunami sea encontramos efectivamente varios de los elementos que le entregaron popularidad a la banda: el disco está bien producido, tiene fuerza, momentos melosos, hay guiños al metal, también a la electrónica, etc. Acá está todo se ha puesto en la olla, sin embargo, el perfume a sobre producción, a postura impostada y canciones artificiales está también siempre demasiado presente en el sonido. Dicho en simple: el plumero se ve a distancia, más allá de que algunas canciones resulten disfrutables.

En dicho sentido, abrir con un tema como 'Fata morgana' declara intenciones de inmediato realizando la mixtura entre ese sonido crudo y momentos lánguidos con perfume a Deftones, lo cual complementan mediante la agresiva 'Black rainbow', esta con mucho más artificio de producción y gritos por parte de Courtney. Equilibrarán luego en la pasada melódica que encarnan 'Perfect soul' (que me ha encantado) + 'Keep sweet' para nuevamente ir a la agresividad en 'Soft spine' (que me perdonarán pero en las estrofas me ha vuelto a recordar a los de Chino Moreno, particularmente a una canción como 'Elite'). Y así, el asunto continuará entre canciones suaves ('Tsunami sea') más otras que vuelven a oscilar entre lo etéreo y el metal ('A haven with two faces', una de las pocas donde la banda logra lucir espontánea), pasajes furiosos ('No loss, no love') y otros donde exploran con maquinitas ('Crystal roses'), llegando así a una recta final que no suena nada mal pero donde todo luce fríamente calculado al detalle, casi como un collage de ideas que apuntan a distintos frentes pensando en que más de alguno funcionará. 

El segundo disco de Spiritbox no está mal pero las ansias de la banda por masificar su sonido parecen demasiado evidentes, lo cual inevitablemente merma un tanto el resultado. Algo más de espontaneidad no les vendría mal...

¿Canciones? 'Perfect soul' y 'A haven with two faces'.

6,8 / 10
Cumple y algo más...

miércoles, 19 de marzo de 2025

Cryptosis: Celestial Death (2025)

 "Expanden la fórmula..."

Tomarse cuatro años para un segundo álbum no es algo habitual pero los neerlandeses de Cryptosis han decidido esperar un tanto y en lugar de tirar por lo obvio, armar un disco que no suene a "las sobras del debut" y más bien pretenda mirar hacia adelante. Bravo por eso. Y es que si bien existieron elementos atmosféricos más uno que otro coqueteo black en lo que fue el notable Bionic swarm (2021), el fuerte de aquel disco estuvo puesto en la técnica en velocidad, en un thrash directo pero que en breves duraciones era capaz de coquetear con el progresivo gracias a la complejidad instrumental. Todo eso en este Celestial death se mantiene, sin embargo, la fórmula (para bien y para mal) acá se ha intentado complementar con un giro hacia los teclados y atmósferas, dejándonos un segundo disco que conserva la esencia de Cryptosis pero que va en busca expandir el sonido del trío. 

Ahí, si bien el resultado siempre ronda el notable, cuenta con momentos de dulce y agraz pues no todo logra estar a la misma altura, además de contar con un elemento imposible de dejar de lado: la producción, pues esta vez la banda ha apostado por un sonido bastante más sucio respecto al debut y aquello no ha terminado de cuajar. Dicho en simple: hay momentos en donde la mezcla presenta una masa de sonido que molesta.

Pero lo dicho, que nos encontramos acá ante nueve canciones (+ dos introducciones) que apuestan por un thrash veloz y afilado que sostiene sus estructuras sobre marcados teclados. Ocurre desde la partida en cosas como 'Faceless matter' o la excelente 'Static horror' (con una sólida línea melódica y tremendo trabajo de Marco Prij en batería), aunque en la segunda ya comenzamos a percibir esa tendencia a extender las canciones algo artificialmente con momentos atmosféricos (el minuto final), lo cual volverá a aparecer en la sección intermedia de 'The silent call' (una que ya habían publicado en un EP de 2023 pero en una versión más cruda). En el nudo del disco aparecerán cosas mucho más directas como 'Ascending', 'Reign of infinite' (otro de los puntos altos del disco, una verdadera exquisitez de canción) o 'Cryptosphere', así como 'In between realities' es una que destaca por el notable trabajo instrumental. 'Absent present' volverá a bajar los tiempos aunque no resulta demasiado recordable mientras que el cierre instrumental a cargo de 'Coda - Wander into the light' funciona solo como curiosidad porque en lo concreto no es un tema impactante y más bien redunda en una cortina de guitarras que se repite una y otra vez sin demasiada sorpresa.

Uno de los problemas de debutar tan bien como hizo Cryptosis es que de entrada la vara queda muy arriba. Celestial death en ningún caso es un mal disco, sin embargo, deja cierto gusto a poco pues la intención del trío por expandir su sonido no parece haber encontrado demasiados momentos altos. De hecho, cuando mejor suenan es cuando emulan el debut, cuando apuestan por el filo instrumental y el trabajo en velocidad. De todas formas la banda continúa en buen pie y anotándose como un referente dentro del thrash moderno. 

¿Canciones? 'Static horror', 'Reign of infinite' y 'In between realities'.

7,2 / 10
Muy bueno.


Otras reseñas de Cryptosis:
2021: Bionic swarm

domingo, 16 de marzo de 2025

He Visto A... Garbage (14/3/2025)

 "La reina hizo lo suyo..."

Me ocurrió en 2023, esto de que se me juntaran varios conciertos en días seguidos. En esa ocasión fueron Beck, Pet shop boys y The cure, así como suena, un jueves/viernes/sábado de tremendos eventos. Y bueno, esta vez se me juntaron dos, Suede y Garbage, con la particularidad de ser ambos conciertos en el mismo recinto. Dos tardes seguidas me tocó ir entonces al querido Parque O'higgins con las expectativas a tope y el corazón apretado a disfrutar de dos bandas que si bien vivieron su período de mayor popularidad décadas atrás, jamás yo había podido ver en vivo. Este era un sueño hecho realidad para mi así que para ambos decidí ir a gozar y a darlo todo en cancha.

Yendo a lo de anoche, tras un correcto teloneo de la banda nacional Saiko (con una Denisse Malebrán cantando aún muy cómoda y con buen desplante sobre el escenario) a las 21.15 hrs apareció la reina de la noche: Shirley Manson, con un vestido colorido de tonalidad verde que parecía una especie de homenaje a la madre naturaleza. Y que decir, todo fue locura desde entonces. Muy comunicativa la vocalista durante todo el concierto se cansó de agradecer a Santiago de Chile, mencionando explícitamente a sus amigas chilenas, hablando de su visita en 2019/20 donde pudo conocer el llamado "Estallido social" que se vivió aquellos años, hablando de su fanatismo por Suede o regalando palabras también al movimiento LGTBIQ+, esto acompañada de un desplante importante, moviéndose constantemente de lado a lado en una entrega digna de destacar considerando que hace muy poco la mujer estuvo bastante complicada de salud.  Además de Shirley, la banda como era de esperar estuvo sólida, yo estaba cerca de Duke Erikson y fue un placer verlo disfrutar dentro de su sobriedad y elegancia. 

En cuanto a la lista de temas y mi análisis nerdito, si bien existió presencia del reciente No gods no masters (2021) esta me pareció de dulce y agraz. Me explico: 'The man who rule the world' fue un punto alto del show y aplaudo el gusto que se dieron tocando un bonus como 'No horses' casi al cerrar el concierto, sin embargo, la pasada por 'Wolves' + 'The creeps' la sentí algo fría. Me parece canciones como la industrial 'Godhead' o la misma 'No gods no masters' habrían sido mejores cartas para aquel disco. Respecto al resto, el fuerte estuvo puesto obviamente en el debut homónimo de 1995 y por supuesto en el glorioso Version 2.0 (1998) pero nuevamente, 'Fix me now' no me pareció un tema adecuado para ir tras la apertura con 'Queer', ahí se necesitaba un tema más fuerte ('Vow' podría haber sido), de hecho, fue con 'Empty' + 'Sex is not the enemy' cuando el show realmente agarró fuerza. Por cierto: simpático eso de anexar 'Personal Jesus' de Depeche mode en el cierre de 'Wicked ways', bonito detalle que el público agradeció con efervescencia. 

Fuera de los momentos marcadamente eléctricos en caballos de batalla como 'Stupid girl', 'Only happy when it rains' o la genial 'Cherry lips (go baby go)', la cual dedicó explícitamente a la comunidad LGTBIQ+, verdaderos momentazos se vivieron en aquellos pasajes más atmosféricos de la noche, particularmente en 'Milk' + '#1 crush' y la exquisita 'You look so fine'. Un manjar. 

En cuanto a los elementos técnicos extras, como se utilizó el mismo escenario de Suede en la noche anterior, nuevamente no hubieron pantallas laterales aunque si existieron juegos de luces bastante llamativos en cada canción, con colores diferentes que aportaban visualmente al espectáculo. El sonido estuvo bien, algo débil en el primer par de temas pero luego fueron ajustando. En definitiva, un show redondito que dio muestras de una banda sólida en cuanto a lo técnico, una Shirley Manson comunicativa, (muy) cercana y llena de energía.

Antes de cerrar eso si, una reflexión: que lástima los teléfonos. Estuve bastante adelante en la cancha y esa gente no va a gozar, ¡van a grabar! Se entiende evidentemente el que cada cual quiera su recuerdo (yo también grabé algunos para mi, de hecho), pero ¿todo el fuckin' concierto grabando? Si me apuran, lo peor de la noche para mi fue el público. Al menos en cancha. Dividido entre quienes íbamos a entregarnos, saltamos y cantamos, y quienes van exclusivamente a estar en el teléfono. En fin. Son los tiempos que vivimos...

Lo que tocaron...

Apertura solemne: Queer 
Sección guitarras: Fix me now + Empty + Sex is not the enemy + The man who rule the world + Wicked ways (+ Personal Jesus de Depeche mode)
Descanso: The trick is to keep breathing
Guitarras again: Blood for puppies + Wolves + The creeps 
Descanso 2: Cup of coffee
Primera sección éxitos: Vow + Special + Stupid girl + Only happy when it rains 
Descanso 3: Milk + #1 Crush (vaya momentazo con ambas)
Segunda sección éxitos: I think I'm paranoid + Cherry lips (Go baby go) + Push it + You look so fine (¡tremenda!)
Cierre: No horses (un gustazo que se dieron claramente) + When I grow up (cierre en modo fiesta).

Sonido: 9 (en general bastante bien, a excepción del comienzo que fue algo bajo)
Interpretación: 10 (Shirley muy pero muy bien de voz, yendo a todas, y los caballeros unas máquinas)
Puesta en escena: 9 (simple pero cada uno con su estética. La banda muy sobria, Shirley una loquilla)
Complementos: 7 (nuevamente lamentable la ausencia de pantallas laterales y la que estaba tras la banda no se aprovechó demasiado. Los juegos de luces si aportaban)
Lista de temas: 9 (diverso, con presencia del último disco de la banda PERO, dos o tres temas escogidos en ciertos momentos no funcionan tan bien).