jueves, 2 de abril de 2026

Mayhem: Liturgy Of Death (2026)

 "Sin sorpresas..."

De regreso una verdadera leyenda en vida. Iconos absolutos en esto del black metal, Mayhem han sabido con los años construir una carrera que si bien se ha mantenido fiel a los cimientos del género también ha avanzado en búsqueda de ciertas aperturas. Los años pasan, sin embargo, y si bien la formación liderada por los históricos Necrobutcher + Hellhammer + Attila Csihar continúa mostrándose plena y vigente, tanto el anterior Daemon (2019) como este nuevo Liturgy of death dan muestras de una banda que no está para romper esquemas. Tampoco pasa nada, que todo cumple su ciclo y a estas alturas los noruegos no tienen nada que demostrar. En el camino ha quedado aquel curioso Chimera (2004) o el absolutamente enfermo Ordo ad chao (2007), discos a los que siempre se puede acudir si se desea revivir la versión más retorcida de la banda, esto a diferencia del presente, donde los vemos entregados a un sonido algo más acomodado y esperable respecto a lo que fueron quince o veinte años atrás.  

Que no se mal entiendan mis palabras, que en Liturgy of death volvemos a oír a unos Mayhem tan furiosos como siempre, entregándose a un black acelerado, oscuro y de constantes referencias a la muerte como eje temático. El problema es que desde ese lugar se mueven poco a lo largo del disco, cayendo con esto inevitablemente en la monotonía del sonido. Para muestras lo que hacen al comienzo del álbum en canciones como 'Despair' o 'Weep for nothing', donde no entregan respiro de la mano de un Attila que se mueve bien con sus relatos que rondan el ritual, sin embargo, lo dicho: que de ahí rara vez salen. Como excepciones a la regla funcionan la introductoria 'Ephemeral eternity' (en colaboración con Kristoffer Rygg de Ulver, aunque si no me lo cuentan no lo notaría) o el medio tiempo 'Funeral of existence' pero por lo general el álbum se limita a recalentar el plato, uno que la banda sabe preparar al detalle pero que presenta condimentos y un sabor bastante conocido a estas alturas.  

Liturgy of death se encuentra bien ejecutado y la producción posee el grado de suciedad que todo disco de black pide, ahora, de sorpresa poco. El disco es una clara continuación de lo realizado años anteriores en Deamon quedando incluso un peldaño por debajo en términos de inspiración. 

¿Canciones?  'Despair' y  'Funeral of existence'.

6,8/10
Cumple y algo más...

Otras reseñas reseñas de Mayhem:
2019: Daemon

domingo, 29 de marzo de 2026

Gaerea: Loss (2026)

 "Deslavados..."

La lógica del álbum cada dos años te habla claramente de una búsqueda comercial que se antepone a las motivaciones artísticas. Y Gaerea es un claro ejemplo de esto. En efecto, no ha pasado demasiado tiempo desde su debut en 2018 mediante Unsetting whispers, un álbum de furioso post black que a día de hoy continúa resultando un manjar al oído, sin embargo, desde entonces la banda no ha parado de producir, pero no solo eso, sino que también han ido disco a disco bajándole decibeles a su música, eliminando el componente violento para acercar su sonido a nuevos públicos casuales que conectan más bien con proyectos actuales estilo Sleep token y similares (de hecho coinciden con este en ser otra banda más que ocultan sus rostros con máscaras). Algo de lo anterior comenzó a expresarse en álbumes como Mirage (2022) y Coma (2024), que si bien sostenían el peso de las composiciones ya contaban con una producción un tanto más "luminosa" que les alejaba de ese sonido podrido de sus inicios así como canciones que ponían énfasis en las aristas más emocionales/dramáticas de la banda, aspectos que han sido exacerbados y simplificados en este nuevo Loss, entregándonos así el disco más comercial hasta ahora en la carrera de los portugueses. 

Nos encontramos así ante nueve canciones que en cuarenta y cinco minutos ponen el acento en los aspectos melódicos de Gaerea, dígase, temas de cuatro o cinco minutos que suenan directos, donde hay peso, velocidad y voces raspadas (con mucho filtro encima, todo sea dicho) pero también coros marcadísimos así como pasadas limpias y melosas. En esa línea se mueven canciones como 'Luminary', 'Submerged' y 'Hellbound', donde hay espacio para todo con una banda que ejecuta de manera impecable el sonido, hay mucha fuerza acá y los temas no están mal (puestos en el contexto de lo que están intentando hacer), sin embargo, cuentan con el problema de no escapar a lo que muchas otras bandas de metalcore melódico realizan actualmente: canciones de estrofas guturales y coros chillones, con teclados de fondo, riffs contundentes y un doble bombo que no para de explotar. En dicha lógica se mueve prácticamente todo el disco, con la excepción de 'Cyclone' (que introduce voces limpias, anticipando quizás hacia donde irán a futuro) y ese cierre lamentable que entrega 'Stardust', que derechamente emula a Sleep token con esas estrofas limpias seguidas de puentes rapeados y coros furiosos. Que decir, patético. 

Loss no es un desastre de disco pero si uno que entrega una versión (cada vez más) deslavada de Gaerea. Es comprensible que una banda desee crecer, de hecho, para quienes gusten del black metal y esa arista más oscura de los portugueses siempre estarán esos dos primeros álbumes a donde volver, sin embargo, dar pasos fuera de la caja para acabar sonando como cualquier otra banda actual no suena demasiado atractivo. 

¿Canciones? 'Luminary' y 'Hellbound'.

5/10
Nada muy especial...


Otras reseñas de Gaerea:

jueves, 26 de marzo de 2026

Charli XCX: Wuthering Heights (2026)

 "Arisco y atractivo..."

Tras el imponente éxito de un álbum como Brat (2024) se abrían diversos caminos para Charli XCX, curiosamente la vocalista escogió el más sorpresivo de todos: tomar la tangente entregándose de lleno a la banda sonora del Wuthering heights de Emerald Fennell. De esta forma la inglesa ha matado dos pájaros de un tiro, se ha sacado la presión de tener que generar un multi ventas y también se ha permitido el experimentar con su sonido. El resultado de esta aventura es una colección de piezas bastante compactas en términos sonoros que la muestran navegando por lo general sobre terrenos calmos, lejos del característico frenesí de anteriores trabajos. La sensación por tanto ante el disco es que la vocalista se ha tomado MUY en serio el desafío desarrollando una electrónica tan consistente como elegante que en todo momento luce atrevida al complementar maquinitas con cuerdas, lo digital y lo orgánico, encontrando más de alguna melodía gloriosas en el camino.

Hay estridencia de todas formas en estas canciones, el punto es que no de la manera en que Charli XCX solía entregárnosla. Acá aparece a veces marcada por los instrumentos de cuerda, muchos de ellos sonando intencionadamente al borde de la desafinación, como ocurre en la partida en 'House', con diálogos de John Cale que se complementan con la vocalista emanando aullidos mientras exclama un furibundo "I think I'm gonna die in this house...", también en la intensa 'Wall of sound', la balada 'Always everywhere' o ese enorme cierre a cargo de 'Funny mouth'. Pero no serán solo las cuerdas, las vocalizaciones coquetearán también con la incorrección en la mencionada 'House' o en la explosiva 'Eyes of the world', armando así un cóctel siempre singular y desafiante, un conjunto arisco en sus formas pero que esconde elementos tremendamente atractivos. Por lo mismo, la lista se suavizará y volverá más amena en pasadas donde la electrónica es más agresiva y podemos oír a la Charlotte de siempre, ocurre en los singles claros del disco tipo 'Dying for you' o 'Out of myself', en momentos empapados en autotune como 'Altars' o en el pop delicado de 'My reminder'.

Wuthering heights es un viaje que explora diversas texturas y muestra ante todo una faceta interesante, atrevida y fresca de Charli XCX. El álbum funciona como banda sonora pero también como trabajo propio de la artista y aquello es todo un logro. Considerando además desde donde venía la vocalista, que decir, paso hacia el frente por donde se mire.

¿Canciones? 'Dying for you', 'Out of myself' y 'Funny mouth'.

8/10
Excelente.


Otras reseñas de Charli XCX:
2024: Brat

domingo, 22 de marzo de 2026

He Visto A... Marina (17/3/2026)

 "Sueño cumplido..."

A la galesa Marina la vengo siguiendo desde hace una década, la conocí en los tiempos del exquisito Froot (2015) y durante todo este tiempo he podido vivenciar el fenómeno "under" que ha generado como artista, digamos, una que por diversas razones acabó quedándose abajo del mainstream, luciendo más bien como una vocalista que oscila entre la vanguardia y lo alternativo. Algo similar a lo ocurrido con otros nombres como Janelle Monáe o Jessie Ware, maravillosas y talentosas ambas pero lo mismo: destinadas a ser gusto de solo unos pocos. El caso es que Marina había venido a Chile en estos años pero siempre en el marco del festival Lollapalooza, nunca con un show propio y por lo mismo, jamás la había podido ver en vivo (no iba a pagar esa cantidad de dinero solo por verla a ella). Sin embargo, no hay plazo que no se cumpla y en este 2026 finalmente se dio el milagro: se confirmó fecha. Y este pasado martes 17 de marzo ahí estuve, en el pequeño Teatro Coliseo cumpliendo un sueño. 

Este teatro yo lo conocía, estuve años atrás ahí "viendo" a los uruguayos del Cuarteto de Nos. Las comillas son intencionadas pues esa vez pagué una platea alta y desde donde no se ve un carajo. Solo oí el show. Por lo mismo, esta vez decidí ir a la cancha, mi idea era poder verla de cerca y también vivir el show físicamente. Finalmente a las 21 hrs en punto Marina hizo presencia entregando un show de hora y media, un espectáculo bastante compacto dividido en distintas fases que se manifestaban en pantalla. La idea de Marina para esta gira era el armar una fiesta pop (en concordancia con el espíritu de su más reciente disco), y por lo mismo la vocalista realizó un recorrido centrado principalmente en dos etapas: su último álbum Princess of power (2025), del que interpretó siete canciones en total (digno de aplauso el que defienda su material con tanta convicción), y sus inicios expresados en la dupla The family jewels (2010) + Electra heart (2012), que entre ambos concentraron cuatro temas de la lista. Para el resto hubo poca mención, una canción de mi amado Froot (2015) y una de Ancient dreams in a modern land (2021). Del su fallido Love + fear (2019), nada. 

El sonido del show estuvo impecable, al menos desde cancha, y el desplante de Marina fue de mucha entrega, con un trabajo físico y vocal imponente. Del ambiente ni hablar, al ser un recinto pequeño repleto de solo fans el asunto fue una verdadera fiesta en donde cada canción fue coreada al detalle. Como único "pero" al concierto tendría que mencionar el que me decepcionó un tanto el que la vocalista no realizase NINGUNA mención a que este era su primera vez en Chile con un recital propio. En dicho sentido, algún regalito para su público no habría venido mal. Se entiende que la banda no ha tenido tiempo de ensayar nada extra y ella debe estar agotadísima haciendo un concierto por noche prácticamente (el 12 en México, 14 en Argentina, 15 y 17 en Chile, 19 en Colombia), viajando constantemente, pero alguna canción a capella incluso podría haber sido. Algo que se saliese del libreto. 
Pero bueno, eso último es solo buscarle la quinta pata al gato pues el concierto objetivamente fue impecable, todo sonó como debía y Marina en esa hora y media realmente lo dio todo, cumpliendo el sueño de muchisimos(as). 

Lo que sonó:

Partida activa: 'Princess of power'  + 'Are you satisfied?' + 'Cupid's girl' + 'Hermit the frog' + Bubblegum bitch'. 
Primera pausa: 'I am not a robot' + 'Adult girl' 
Subidón: 'Butterfly' + 'Everybody knows I'm sad'  
Segunda pausa: 'Hello kitty' + 'Man's world'
Sección fiesta + baile: 'Metallic stallion (enlazada con 'Hung up' de Madonna) + 'Froot' + 'Cuntissimo' 
Recta final: 'Key to the castle' + 'Rollercoaster' + 'Final boss' + 'Primadonna' + 'I <3 you' 

Sonido: 9 
Interpretación: 10 (Sin ripios. Física y vocalmente. Y ojo que no es menor que cante. Mira que en el mundo del pop actual prácticamente todas las vocalistas hacen playback. Marina es de las pocas excepciones)
Puesta en escena: 7 
Complementos: 8 (Sobria. Solo una pantalla tras el escenario que iba mostrando las etapas del show)
Lista de temas: 7 (Muy centrado en sus dos primeros discos y el más reciente. Se habría agradecido algún cambio considerando que dos días antes había estado en Lollapalooza y todos pudimos ver cual era la lista)

viernes, 20 de marzo de 2026

Exhumed: Red Asphalt (2026)

 "Violento y podrido..."

Viene bien de vez en cuando disfrutar de un álbum de metal a la vieja usanza, que es lo que una banda como Exhumed viene entregando desde hace nada más y nada menos que treinta años, siempre de la mano de un death tan violento como podrido. No hay intención alguna por tanto en esta banda de "evolucionar" y tampoco es que lo necesiten, disco a disco se las siguen arreglando para mantener a tope la bandera del género, a ponerle música a historias tan retorcidas como terroríficas y de ahí claramente no pretenden salir. En el caso de Red asphalt, cuyo concepto está ligado a los accidentes de tránsito (de ahí su nauseabunda portada y títulos de canciones), la banda se entrega durante treinta y seis minutos en picada hacia lo que mejor saben hacer: conjugar velocidad y brutalidad en dosis equivalentes.

Desde un comienzo entonces el disco apunta hacia un sonido acelerado, directo y efectivo, intercalando pasadas muy veloces  frenéticas en canciones como 'Unsafe at any speed', 'Shock trauma', 'The iron graveyard' o 'Signal thirty' con otras que ayudan a que el disco respire un tanto, ahí lucen 'Red asphalt' (la canción), 'Sholvedhead' o la excelente 'Crawling from the wreckage' (la más interesante de todas gracias a ese exquisito sonido de bajo). La banda se muestra siempre en plena forma, la producción como era de esperar es sucia y cruda mientras que las vocales del líder Matt Harvey suenan tan bestiales como cada canción necesita. Además, el disco es breve (solo diez canciones), lo cual en estos casos vaya que ayuda a poder disfrutar del conjunto. Un consejo por cierto: pónganse a alto volumen el cierre con 'Symphorolophilia' + 'The fumes'... ¡vaya maravillosa brutalidad!

No hay ripios por tanto frente a un disco de death metal puro y duro, un trabajo que no anda con medias tintas y entrega precisamente lo que uno esperaría de una banda como Exhumed: brutalidad a tope. Lo tomas o lo dejas.

¿Canciones? 'Unsafe at any speed', 'Crawling from the wreckage' y 'The fumes'.

7/10
Muy bueno.

Otras reseñas de Exhumed:
2019: Horror
2017: Death revenge

martes, 17 de marzo de 2026

Sylosis: The New Flesh (2026)

 "Contundente pero demasiado cómodo..."

Sylosis es el proyecto del guitarrista Josh Middleton, quien desde los inicios de la banda intentó desarrollar un sonido con tintes ligados al metalcore (el cual ya han abandonado con el paso del tiempo) pero que principalmente se inclinaba hacia el death melódico, encontrando en Monolith (2012) su mejor exponente a día de hoy. Ocurrió, sin embargo que en 2017 el músico se integró como miembro de Architects, dejando este proyecto un tanto en el aire. Y si bien la banda publicó un par de discos en estos años, ninguno de estos dejó sensaciones demasiado satisfactorias. Finalmente en 2023 Josh abandonó Architects por lo que pudo abocarse de lleno a Sylosis siendo este The new flesh el álbum que pretende retomar un camino algo más regular. Quizás por esto mismo es que el músico ha intentado desarrollar un álbum contundente pero (demasiado) cómodo, un álbum directo de canciones que rondan todas los cuatro minutos y que, para bien y para mal, efectivamente van en busca de un death melódico sin medias tintas ni matices.

El álbum está bien producido y las ejecuciones son prolijas, eso hay que dárselo. El sonido es impecable, potente y fresco pero también de manual. ¿Y este que dice? Que hay que abrir con temas veloces y efectivos, por ende tenemos una tríada armada por 'Beneath the surface', la exquisitamente melódica 'Erased' y 'All glory, no valour'. El problema es que adelante el disco no diversificará demasiado, habrán momentos más cargados al groove (muy a la Lamb of god) como en 'Mirror, mirror', otros que serán una aplanadora como 'Spared from the guillotine' y bajadas de tiempo entre teclados en 'Adorn my throne', pero en general la tónica será similar, siendo la balada limpia 'Everywhere at once' (algo escondida en la recta final de la lista) el único momento en todo el álbum donde este escapa a esta lógica. 

The new flesh responde a la línea que Sylosis por lo general ha desarrollado. Es un disco que no está mal (imposible que lo esté con este nivel de músicos y producción) pero tampoco impacta debido a lo demasiado calculado que suena, el álbum no se eleva ni desciende, más bien se mantiene plano dentro de su propuesta. Por lo mismo, un poquito de riesgo no vendría mal a futuro...

¿Canciones? 'Erased', 'Adorn my throne y 'Everywhere at once'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Sylosis:

viernes, 13 de marzo de 2026

Rob Zombie: The Great Satan (2026)

"Vuelve a pasarse un buen rato..."

Tras varios pasos en falso y discos fallidos regresa Rob Zombie con el que debe ser su disco más sólido en... ¿quince o veinte años? Por supuesto que no reinventa nada pero si en menos de cuarenta minutos se las arregla para entregar una lista que suena fresca y plena en energía. Y lo anterior es clave, que este hombre jamás ha llamado nuestra atención por algún tipo de virtuosismo ni arranques particularmente creativos. No. Lo del buen Rob siempre ha sido un groove industrial de tonos divertidos y ahí es clave sentir que el tipo está pasando un buen rato, y aquello acá se da. 

Por sobre todo este The great satan es un álbum directo. Las canciones rondan los dos a tres minutos y jamás se complican en términos de estructuras ni arreglos, de ahí que los primeros diez minutos se pasen volando entre canciones que seguro funcionarían muy bien en directo, como 'F.T.W 84',  'Tarantula' (con ese simpático "A wop bob a loo bop!" en los coros) o '(I'm a) Rock n' roller', todas estas poniendo el eje en el peso, lo mismo que los exquisitos dos minutos de 'Heathen days' o más adelante 'Punks and demons', que recuerdan a los Ministry más desatados, mientras que cosas como 'Sir lord acid wolfman' o 'The devilman' sacarán un tanto el pie del acelerador y apostarán por el matiz al internarse en ese machaque más espeso. 

El disco no será perfecto eso si, quince canciones parecen ser demasiadas considerando lo simple de la propuesta por lo que ya pasando el nudo del álbum cosas como 'Out of sight' o 'Revolution motherfuckers' se sienten algo redundantes, aunque por lo mismo la aparición en la recta final de un arranque punkoide en 'The black scorpion' o la psicodélica 'Unclean animals' sin maravillar vienen bien y cierran de manera adecuada un álbum que no aspira a demasiado pero trae de regreso a un Rob Zombie contagioso y fácil de seguir Viniendo lo anterior de un rockero que ya supera los sesenta años... no es poco. 

¿Canciones? 'F.T.W 84', 'Tarantula' y 'Heathen days' .

6,9 / 10
(Muy) Bueno.

martes, 10 de marzo de 2026

Morrissey: Make-up Is A Lie (2026)

 "Poco inspirado..."

¿Separar la obra del personaje? En el caso de Morrissey esta tarea resulta imposible pues su discografía ha estado desde siempre empapada por quien es. Lo tomas o lo dejas. Desde esos títulos eternos y relevadores hasta las líneas personales y mordaces, si algo no se le puede criticar al inglés es falta de autenticidad, y bueno, este reciente Make-up is a lie no llega para ser excepción. El álbum se publica tras seis años de silencio marcados por sus problemas de salud, múltiples suspensiones de conciertos, disputas legales y alegatos de no contar con ningún sello que quisiera publicar sus álbumes. Ahora, más allá de las críticas en torno al personaje, es justo mencionar que Morrissey de una u otra forma se las había arreglado para no lanzar un mal disco en veinticinco años. Así como se lee. Mirado a distancia, la frescura que el inglés ostentó en aquel notable You are the quarry (2004) efectivamente alcanzó para que los siguientes Ringleader of the tormentos (2006) + Years of refusal (2009) funcionaran sin mayores problemas, y desde entonces el vocalista se ha debatido entre álbumes correctos con una que otra pincelada interesante. Eso hasta este 2026. Y no es que Make-up is a lie sea un desastre pero si un conjunto que luce poco inspirado, obvio, y digámoslo, incluso agotador. Un disco que transmite la idea de tener algo que decir desde lo lírico, más no desde lo musical.

Lo dicho entonces, que las letras sinceras o mensajes punzantes están presentes a lo largo de estos cincuenta minutos de música, ¡era que no! No con la claridad de otros tiempos pero si al menos con la franqueza que caracteriza al vocalista. Abre con 'You're right, it's time', por ejemplo, declarando de inmediato un "quisiera alejarme de aquellos que están frente a la pantalla todo el día / Quisiera hablar y no ser atrapado por la censura...", así como más adelante se entregará a la conspiranoia xenófoba en 'Notredame' (sumándose a la idea de que la iglesia fue quemada intencionalmente en 2019 por musulmanes). El problema con ambas será uno que se reiterará en prácticamente todo el conjunto: la falta de enganche, lo obvio y reiterativo que suenan tanto los arreglos como estructuras. Ya sea yendo a las guitarras como a los teclados todo acá da vueltas sin encontrar momentos particularmente atractivos. Ocurre en la solemnidad de piezas tan oscuras como 'Headache' o 'Boulevard', buscando momentos más melosos en 'Zoom zoom the little boy' o 'The night pop dropped', coqueteando con sonidos orientales en 'Make-up is a lie' (la canción) o desatando las guitarras en 'Amazona'. El disco suena sin magia, sin vueltas de tuerca relevantes e incluso en canciones como 'Many icebergs ago' dramáticamente aburrido.

Make-up is a lie es un álbum que resulta difícil de seguir y que se anota como lo más pobre que Morrissey ha publicado en largo tiempo. Un disco sin chispa que parece estar sumergido en la falta de carisma y consumido por un personaje que suena creativamente encerrado en un callejón sin salida. Las cosas como son.

¿Canciones? 'Headache'.

5/10
Nada muy especial...

sábado, 7 de marzo de 2026

U2: Days Of Ash (EP, 2026)

 "Atisbos de grandeza..."

U2 alguna vez fue muy pero muy grande. Por lo mismo, resulta inevitable ante cualquier nuevo lanzamiento el mirar hacia atrás y hacer la odiosa comparación. Los años, sin embargo, pasan para cualquiera, y ya sea debido a la auto complacencia o el terror a volverse irrelevantes, la carrera de los irlandeses viene siendo bastante errática desde hace al menos veinticinco años. Por lo mismo, lo más justo a la hora de analizar desde lo musical este nuevo EP sea mirar simplemente hacia lo más reciente, hacia esta última década marcada por el auto homenaje de álbumes como Songs of innocence (2014) y Songs of experience (2017), pues en esa línea continúan moviéndose estas cinco canciones (complementadas con la lectura de un poema) que muestran a un U2 encorsetado, contenido, dejando ver atisbos de grandeza que adornan canciones bonitas cuando mucho pero que lamentablemente parecen conformarse solo con aquello.

Desde lo lírico el asunto va por otro lado, y ahí radica el principal potencial de este EP. Days of ash fue lanzado el pasado 18 de febrero (el "día de cenizas", que para quien no lo sepa representa en la tradición cristiana el inicio de los cuarenta días que preceden a la pascua de resurrección) y se plantea como un lanzamiento reflexivo respecto a nuestro presente. Conscientes de que han estado callados durante demasiados años es que el EP abre con una declaración: "Tienes derecho a mantenerte en silencio...o no". A partir de esa sentencia la banda inteligentemente ha querido abordar varias de las principales aristas conflictivas que hoy nos asechan, y lo han hecho con nombre y apellido. Dedican explícitamente estas canciones a Renée Good (asesinada ahora en 2026 en los Estados Unidos por el ICE de Donald Trump), a Sarina Esmailzadeh (asesinada en 2022 por el gobierno iraní en medio de protestas por la liberación femenina) o a Awdah Hathaleen (activista palestino asesinado en 2025), es decir, el lanzamiento está marcado por la muerte y desde ahí posee un peso no menor, además de atingente. El problema paradójicamente está en las canciones. Que acá no encontramos ningún 'Pride', una 'One tree hill', un 'New year's day' o una 'Sunday bloody sunday', ni siquiera una 'Iris' o una 'Cedarwood road' (yéndonos a la era más reciente de U2) si no más bien un puñado de cancioncitas bonitas carentes de ira o filo, veinte minutos de música que quedan en el incómodo terreno de la canción pacifista que no molesta ni impacta.   

Pues lo dicho, que nos entregan cinco canciones y un poema. De estas, lo más atractivo aparece en la balada acústica 'The tears of things', un relato de estructura creciente que va ganando intensidad en medida que avanza, y 'One life at time', principalmente gracias a la atmósfera envolvente que generan las vocalizaciones de Bono. Entre lo demás, 'Song of the future' es bonita pero no mucho más, 'Yours eternally' (en compañía de Ed Sheeran) es la enésima canción en donde U2 intentan sonar como Coldplay (dramático el terminar copiándole a tu copia) mientras que 'American obituary' es la nueva intentona de U2 por componer una canción de rock afilada y fallar en el intento, principalmente a causa de lo básico y mínimo que está Dave Evans (alguna vez conocido como "The Edge") en la guitarra. 

Days of ash evidentemente está lejos de ser un desastre. Acá no hay canciones malas pero si un conjunto que plantea una incertidumbre: ¿Esto es efectivamente lo mejor que pueden entregar hoy en día o más bien son canciones compuestas "a la rápida" dada la necesidad de salir a decir algo frente a la contingencia? Bueno, se supone que este 2026 o el próximo año tendremos nuevo disco y respuesta.

¿Canciones? 'The tears of things' y 'One life at time'. 

6/10
Bueno, cumple...


Otros lanzamientos de U2:

martes, 3 de marzo de 2026

The Ruins Of Beverast: Tempelschlaf (2026)

 "Ritual sin terror..."

Tenía muchas ganas de oír el regreso de este proyecto a cargo del multi instrumentista Alexander Von Meilenwald, principalmente considerando que el anterior The thule grimoires (2021) fue uno de los discos que más disfruté cinco años atrás, y bueno, que el alemán es garantía de calidad y contundencia dentro de la escena metalera actual. Había que ver si el asunto sostenía la línea del mencionado o retomaba ese camino más ligado al black, el cual encontró en un disco como Exuvia (2017) su mejor versión. Finalmente Tempelshlaf ("Dormir en el templo" es la traducción, de ahí la portada) ya vive entre nosotros por lo que el dilema ha sido resuelto: acá hay continuidad. Nuevamente tenemos a The ruins of Beverast inmerso en su esencia, léase, siete canciones entregadas al ritual atmosférico entre dinámicas marcadas por el peso y los profundos alaridos del vocalista. Hay un problema eso si: que esta vez el asunto luce algo más plano y monótono, más simple incluso, falto de esos cambios estructurales profundos que tanto enriquecieron anteriores obras del músico.

Que una canción sea larga en ningún caso te asegura algo, sin embargo, puede que los números ejemplifiquen en parte lo que ocurre con este álbum. Y es que a diferencia de sus antecesores, donde varios temas rondaban los doce a trece minutos, en este Tempelshlaf encontramos que prácticamente todas andan por los seis o siete. En dicho sentido este nuevo álbum se percibe como una versión más amable de The ruins of Beverast, una especie de ritual sin terror. Los condimentos están: el disco suena bien, de hecho la mezcla es más limpia que nunca, las ejecuciones son impecables... pero hay cierta magia que no aparece en el correr de los temas. 

Encontraremos acá piezas cristalinas en la apertura y cierre del álbum, 'Tempelshlaf' (con Alexander vocalizando grave y recordándonos una vez más al histórico Peter Steele de Type o negative) y los trece minutos de 'The carrion cocoon', mientras que otras estilo 'Day of the poacher', 'Alpha fluids', 'Babel, you Scarlet queen!' o la envolvente 'Last theatre of the sea' acelerarán con fuerza desde un comienzo entregando pasadas un tanto más agresivas. Para bien y para mal, las canciones carecen eso si de momentos particularmente intensos centrándose más bien en las atmósferas continuas que se proponen, esto se aprecia claramente en la ya mencionada apertura con 'Tempelshlaf' o más adelante en las sólidas 'Cathedral of the bleeding statues', temas que suenan (muy) bien pero en términos de estructuras dan vueltas y vueltas sobre lo mismo, lo cual inevitablemente puede resulte monótono y agotador a ratos. 

En general The ruins of Beverast ha cargado con el "problema" de que cada canción funciona como un mundo en si mismo por lo que la experiencia de una hora de música continua puede volverse pesada para quien no esté dispuesto a entrar de lleno a la obra. En dicho sentido este Tempelshlaf debe ser el álbum más accesible del proyecto a la fecha, aunque por lo mismo sin ser un mal disco aparece como una propuesta algo menor respecto a la contundencia de anteriores discos. Dicho en simple: el músico pierde en la comparación consigo mismo al haber simplificado su obra. 

¿Canciones? 'Cathedral of the bleeding statues' y 'Alpha fluids'.

6,9 / 10
(Muy) Bueno.


Otras obras de The ruins of Beverast:

sábado, 28 de febrero de 2026

Karnivool: In Verses (2026)

 "Potencia, técnica, peso y melodías..."

Ya van veinte años de la publicación de Themata (2005), el fantástico debut de los australianos Karnivool, un álbum que supo conjugar elementos propios del nu metal con un sonido más técnico y prolijo que coqueteaba con el progresivo, esto con una clara influencia de bandas como Tool. Aquel disco mereció mayor reconocimiento pero, si bien no fue un álbum de nu metal de manual, puede que haya pagado el costo de haber incursionado en un género que por aquel entonces lucía ya bastante manoseado y agotado. Quizás fue por esto que la banda en adelante decidió expandir su sonido hacia terrenos duros y densos entre canciones más extensas, intrincadas y ciertamente oscuras, esto primero en Sound awake (2009) y luego Asymmetry (2013). En adelante, ya sea por motivos personales y/o creativos, dieciséis años (!!!) acabaron transcurriendo para que la banda volviera a aparecer (no por nada hay quienes les llaman "los Tool australianos") y lo han hecho mediante este In verses, un álbum que vuelve a mostrar a la banda en plena forma acentuando la tendencia hacia ese metal de tonos calmos que entrega momentos tan pesados como melódicos, esto siempre de la mano de una técnica depurada al detalle.

De esta forma, el fuerte de un disco como In verses está en la potencia del sonido que Karnivool es capaz de transmitir sin necesidad de recurrir a la estridencia. De hecho, recomiendo a cualquiera que esté leyendo esto que disfrute de la lista con unos buenos audífonos, pues este es uno de esos discos que maravillan por como suenan. Lo anterior se declara de inmediato cuando abren con 'Ghost', texturas marcadas por un peso que va y viene, además de un trabajo exquisito de batería + bajo que suena muy pensado. Por lo mismo viene bien que en adelante el disco entregue tanto en 'Drone' como en 'Aozora' pasajes que si bien son tremendamente técnicos regalan a la vez estructuras melódicas reconocibles, en ambas además con un impecable desplante vocal por parte de Ian Kenny

El disco va y viene por tanto, aunque no todo será perfecto. Y es que cuando has tenido TANTO tiempo para preparar un plato corres el riesgo de pasarte con algunos condimentos, que es algo que acá ocurre en ciertos pasajes. 'Conversations', por ejemplo, es una canción realmente fantástica (debe ser la mejor en todo el disco), ocho minutos de una atmósfera que va construyéndose de a poco con una banda absolutamente compenetrada donde juntos logran sostener una intensidad constante. Sin embargo, antes de esta habrá sonado una sesuda 'Animation' (donde se les ve el plumero una vez más con la influencia de Tool) y luego otros siete oscuros minutos con 'Reanimation', produciendo inevitablemente una sensación de sobre cargo al colocar tantos temas juntos que van en la misma línea. 

Aporta, sin embargo, el que pasado el nudo In verses desenfunde sus momentos más agresivos, esto tanto con la excelente 'All it takes' (¡cómo suena ese bajo por favor!) como con 'Remote self control', esta última con una extraordinaria ostentación de batería por parte de Steve Judd, mientras que el cierre llegará con una hermosa 'Salva', aunque antes habrá sonado otra extensa y sensible 'Opal', una que (nuevamente) queda algo off side al buscar algo que la siguiente por si sola alcanza. 

Ahora, cualquier "pero" que se le pueda encontrar a este In verses es un detalle para un disco que siendo claros, jamás baja del notable. El punto es que hay una frase que me gusta mucho escribir acá en el blog: a veces menos es más. Y en este caso aplica. Con un par de canciones menos estaríamos claramente ante uno de los mejores discos del año. No ha sido así y "solo" nos hemos quedado con un álbum fantástico que trae de regreso a unos Karnivool que han vuelto a mostrar de qué están hechos. Tampoco da para quejarse.

¿Canciones? 'Drone', 'Conversations' y 'Salva'.

8/10
Excelente.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Converge: Love Is Not Enough (2026)

 "Puñetazo al cerebro..."

El tiempo avanza y de pronto sin darnos cuenta resulta que Converge cargan con más de treinta años de carrera e historia. En todo este tiempo los estadounidenses se han mantenido firmes en el desarrollo de un hardcore violento que encontró picos de agresividad en aquel ya icónico Jane Doe (2001), donde supieron correr un tanto sus límites asociándose directamente con el llamado metalcore, y bueno, desde entonces han sostenido con fuerza su bandera incluso dándose permiso durante esta última década para explorar un tanto fuera de la caja. Para muestras de lo dicho están sus dos álbumes más recientes, aquel rabioso y caótico The dusk in us (2017) o la aventura atmosférica junto a la siempre notable Chelsea Wolfe en el excelente Bloodmoon: I (2021), en ambos trabajos pudimos oír a una banda tanteando terreno con texturas algo más lánguidas y espesas, marcando claras diferencias con aquel All we love we leave behind (2012), disco que fue hardcore puro y duro. El caso es que de toda esta experiencia, de todas estas idas y vueltas Converge parecen haber obtenido aprendizajes los cuales han plasmado en este Love is not enough, abordando acá las distintas aristas que la banda es capaz hoy de alcanzar durante treinta concisos minutos marcados por un sonido directo y violento pero que sabe salir a tomar aire mediante pasajes algo más espesos, esto en un álbum que se plantea y funciona como un verdadero puñetazo al cerebro de comienzo a fin. 

La primera parte del disco por tanto va al grano y se emparenta con el hardcore de los inicios noventeros de la banda, sonará ahí una dura 'Love is not enough' que carga con el mensaje principal del álbum, esa idea de que lamentablemente el amor no es suficiente para lograr que las cosas funcionen o "escapar de los carroñeros" (línea que el tema repite incesantemente al cerrar), esto para luego lanzar una triada notable, primero con una 'Bad faith' que llevará el peso con calma para luego desatar la violencia en la pasada por 'Distract and divide' + 'To feel something' (espectacular la desesperación que transmiten esos "Quiero sentir! Necesito sentir!"), ambas muy breves (dos minutos) pero que cargan con esa vibra tan puramente punk llevada a límites más agresivos. 

Algo que está muy bien pensado en este álbum es el orden de los temas pues tras ese primer tercio centrado en canciones aceleradas vendrá una ida hacia atmósferas más profundas, abriendo con el oscuro instrumental 'Beyond repair' que funciona como perfecta cortina (aunque quizás da una vuelta de más) para una desesperada 'Amon amok', seguida de una rabiosa 'Force meets presence' y la exquisita 'Gilded cage', marcada por su bajo y una dinámica densa. Finalmente hacia el cierre el disco retomará con fuerza la intensidad en la veloz 'Make me forget you' para finalizar con otra joya como 'We were never the same', de llamativo trabajo en batería. 

Estamos ante el primer gran lanzamiento de 2026. No deja de ser interesante y digno de elogio el que Converge insistan en no emular su pasado. En cada nuevo álbum la banda sin perder un ápice de esencia llega con una propuesta fresca, con un conjunto que si bien se sostiene en la experiencia y madurez obtenida, siempre mira hacia adelante. Tras más de tres décadas componiendo, no es poco. 

¿Canciones? 'To feel something', 'Gilded cage' y 'We were never the same'.

8/10
Excelente.

lunes, 23 de febrero de 2026

Kreator: Krushers Of The World (2026)

 "Limitados y poco inspirados..."

Para bien y para mal, no debe haber público más conservador en la tierra que el metalero. De ahí que bandas clásicas como Kreator tengan poco y nada de margen de acción. En lo concreto los alemanes osaron casi treinta años atrás el respirar fuera del thrash, recibiendo enormes críticas y desprecio por parte de su fanaticada (como ha ocurrido con cualquier banda del género que haya intentado hacer algo diferente), por lo que llegado el nuevo siglo (y la guitarra de Sami Yli-Sirniö) decidieron retomar la senda clásica mediante el aplaudido Violent revolution (2001) y desde ahí repetir el plato una y otra vez. Se han sucedido en estos veinticinco años por tanto una serie de álbumes que apuntan a donde mismo, a veces con más ideas, a veces con menos, y bueno, este Krushers of the world no escapa a dicha idea, un disco de thrash en general correcto, efectivo, producido de manera impecable por Jens Bogren y ejecutado con exquisita precisión. Dicho lo anterior, es más de lo mismo e incluso menos inspirado que en otras ocasiones. 

A Kreator hay que darles al menos que se toman cierto tiempo entre cada lanzamiento (cuatro a cinco años viene siendo la tendencia desde 2001) por lo que los alemanes no alcanzan a agotar con lo suyo y estas dosis de velocidad y afiladas guitarras suelen venir bien, el problema que esta vez les juega totalmente en contra que varias de estas canciones suenan de manual, en absoluto piloto automático y realmente con poco y nada novedoso que decir más allá de encontrar algún pasaje que en sus conciertos debería funcionar. Ocurre en la partida con 'Seven serpents', que acelera a fondo dejando espacio en su recta final para que el público participe con algún "Eh! eh! eh!", mientras que en 'Satanic anarchy' (¡qué letras más adolescente, por favor!) o 'Krushers of the world' el asunto apostará fuerte con los coros melódicos, acercándose al powermetal de bandas tipo Powerwolf en esta última. Y así, que volverán a meterle velocidad al disco en el nudo mediante 'Tränenpalast' + 'Barbarian' + 'Blood of our blood' pero todo suena demasiado maquillado, al punto de que algo como 'Combatants' cae directamente en la caricatura. 

Retomo la idea inicial: ¿es culpa de la banda o de sus fans que castigan tan duramente la exploración? Finalmente Kreator se han visto limitados a tener que estar tocando la misma tecla una y otra vez para sobrevivir. En ese camino, para álbumes de thrash realmente interesante siempre podremos volver a algo como Phantom antichrist (2012) e incluso a los posteriores. Esto a diferencia de un Krushers of the world que más bien parece ser el típico álbum publicado porque "ya tocaba" y está la necesidad de salir de gira por festivales. 

¿Canciones? 'Krushers of the world' y poco más.

5/10
Nada muy especial...


Otras reseñas de Kreator:
2017: Gods of violence

sábado, 21 de febrero de 2026

Soen: Reliance (2026)

 "Todo fríamente calculado..."

Respecto a Soen, nuestros peores temores se han vuelto realidad: tal parece que ha llegado la hora de bajar las expectativas. Se intuía tras Memorial (2023) el que la banda se había estancado, que se habían conformado con replicar y simplificar las fórmulas alcanzadas en la pasada por Lotus (2019) + Imperial (2021) , y bueno, aquellas sensaciones se confirman mediante este nuevo Reliance, un álbum correcto que encuentra uno que otro momento grato pero en general navega sobre aguas totalmente conocidas y seguras, dígase: otro disco de producción limpia, ejecutado con precisión pero donde el peso siempre suena contenido, sin desates ni arranques sorpresivos. Todo fríamente calculado. 

En contra juega totalmente la partida del álbum, 'Primal' + 'Mercenary' son dos canciones absolutamente olvidables, medios tiempos que llevan peso en su andar pero que se limitan a desarrollar estructuras obvias que llegando al coro te han entregado todo lo que tenían. En dicho sentido la cosa mejora con 'Discordia', que si bien se plantea como otra balada de manual, al menos a medio tema introduce un quiebre de bajo + guitarras + teclado que te recuerda que quienes interpretan acá son humanos y no máquinas, lo mismo con 'Axis' y la aceleración que propone. Lo anterior vaya que se agradece, sin embargo, rápidamente el disco retomará su tendencia a las baladas con peso en otra monótona pasada por 'Huntress' + 'Unbound', dos que definitivamente te terminan de sacar de un disco donde todo lo que resta en realidad da igual, que esto no va a repuntar. Y si, que 'Indifferent' está bonita (solo incluido) pero es muy poco para un trabajo que constantemente se conforma con repetir patrones y fórmulas. 

Todo parece indicar que Soen se ha transformado en una de esas bandas que tras haber encontrado una propuesta en sus primeros álbumes han decidido conscientemente estancarse ahí, repitiendo el mismo álbum una y otra vez. El problema es que hoy existe demasiada buena música (y particularmente en el mundo del metal) como para seguir atentos a una banda que tan joven decidió dejar de crecer.

¿Canciones? 'Discordia' , 'Axis'.

5/10
Nada muy especial...


Otras reseñas de Soen:

miércoles, 18 de febrero de 2026

Robbie Williams: Britpop (2026)

 "Inofensivo..."

No deja de ser curioso el fenómeno de Robbie Williams, un tipo que en veinte años pasó de ser una figura reconocida (allá por el inicio de los dosmiles) a la absoluta (y quizás injusta) irrelevancia, al punto de que generaciones actuales prácticamente no le conocen. Eso a pesar de haberlo intentado prácticamente todo, incluido un regreso esporádico a Take that por allá por 2013 o un bio pic protagonizado por un mono en 2024. Pero nada ha resultado, el pop actual continúa mostrándose arisco con el inglés y quizás por eso ha querido regresar con este álbum, uno que remite desde su título y sonido a treinta años atrás, a aquellos tiempos cuando el llamado britpop reinaba y donde Robbie era una figura apetecida por el mercado. Nos entrega así once canciones bastante orgánicas, marcadas por el pop de banda, arreglos pomposos que centran su fuerte en las melodías y coros, algo muy "a la antigua", digámoslo. 

Dicho lo anterior, Britpop debe ser también el disco más rockero en la carrera de Robbie Williams, esto entre canciones que apuntan a las guitarras directas pero que cargan con un problema: se quedan a medio camino de todo. Esto pues gran parte los temas se instalan en un terreno absolutamente inofensivo y en exceso meloso. No hay mal rollo acá, tampoco garra ni desangre. Las comparaciones son odiosas pero los clásicos del vocalista precisamente remitían a aquello ('Angels' y 'Feel', claros ejemplos). Las melodías acá están pero falta la fuerza y un claro ejemplo de esto es la partida mediante 'Rocket' (junto a una leyenda como Tony Iommi), un single impostadísimo donde Robbie se disfraza de rockero repitiendo demasiadas veces ese "I just wanna be your rocket" en una canción que finalmente luce como una jugarreta simpática pero no mucho más. Más adelante volverá a ocurrir algo similar en 'Bite your tongue', aunque esta centra su gancho en el trabajo de batería. En dicho sentido donde mejor luce el álbum es en algo como 'Spies', un medio tiempo sobrio donde el vocalista pareciese encontrar su punto melódico, mientras que las referencias noventeras aparecerán en algo como 'Pretty faces', que posee un comienzo que emula el 'Song 2' de Blur, así como en 'Cocky' + 'All my life', dos que perfectamente podrían aparecer en algún álbum de Liam Gallagher

El resto complementará con la balada 'Human', que cuenta con la curiosa colaboración con el dúo mexicano Jesse & Joy, un arranque synth pop en 'Morrissey' (muy pobre como canción y cuyo único atractivo/morbo es la referencia al mítico vocalista de The smiths) y idas a las cuerdas en el cierre mediante 'It's ok until the drugs stop working' + 'Pocket rocket', finalizando así un disco que no pareciese jamás encontrar el punto. 

Robbie Williams no va a volver a ser relevante con este disco aunque a su favor esta vez tampoco pareciese haber sido su objetivo. Britpop cuenta con alguna canción atractiva y el resto se mueve dentro de la conformidad. Considerando que había poco que perder quizás algo más de riesgo no le habría venido mal...

¿Canciones? 'Spies' y 'Cocky'. 

6/10
Bueno, cumple...

sábado, 14 de febrero de 2026

Megadeth: Megadeth (2026)

 "Despedida irregular..."

Se anticipó como el último álbum de Megadeth, como el fin de la leyenda. El tiempo dirá si esto efectivamente será así o queda gasolina en el tanque como para algo más por parte de Dave Mustaine. Ahora, dicho lo anterior, previo a cualquier análisis la pregunta se debe realizar: ¿Qué esperar de un disco de la banda a estas alturas? Porque digámoslo en simple, Mustaine ya hizo lo que debía. Demostró al mundo entero su valía tras su salida de Metallica cuarenta años atrás mediante una seguidilla de álbumes históricos rebosantes en un thrash incontestable, una pasada notable a los años noventa... y ya. Pues todo sea dicho, el guitarrista desde siempre ha caído en el problema de la sobre productividad. La lógica del disco cada dos o tres años agota a cualquiera y la carrera de Megadeth ha sido víctima de aquello (sumado a una rotación constante de integrantes), por lo que en estos últimos veinticinco años fuera de la frescura de la pasada por United abominations (2007) +  Endgame (2009) es poco lo realmente memorable que les hemos oído. Y en esa línea este álbum homónimo no escapa a la regla. Nos encontramos acá con once canciones que en casi cincuenta minutos entregan un mix que oscila entre los típicos momentos acelerados de la banda y medios tiempos melódicos, el problema es que ni lo uno ni lo otro suena demasiado inspirado.

En el primer grupo de canciones, aquellas veloces que apuntan a un thrash afilado encontramos la partida con 'Tipping point', 'Let there be shred' o 'Made to kill', todas estas suenan bastante bien pero tienen el problema de no entregar nada que no hayamos oído antes en la carrera de Megadeth además de no complicarse demasiado en términos estructurales. Luego, en un terreno medio aparecerá la jugarreta 'I don´t care' que precisamente por su descaro y humor se deja oír, y finalmente tenemos un puñado de canciones que bajan las revoluciones y traen de regreso el espíritu melódico de un álbum como Cryptic writings (1997), ahí la más interesante de todas (principalmente por la aceleración en su segundo tramo) es 'Obey the call', sin embargo, el resto jamás encuentra la magia de antaño. 'Hey god?!' destaca como el diálogo sincero de un creyente con su fe pero en términos de arreglos no propone demasiado, 'Puppet master' es un plagio descarado del single noventero 'Almost honest' mientras que canciones como 'Another bad day' o 'I am war' son derechamente tediosas, repetitivas y aburridas. 

Mención aparte merece la "versión" (idéntica a la original todo sea dicho) de 'Ride the lightning' que Dave Mustaine decidió grabar en estudio e incluirla acá como bonus del álbum. Lo cual me parece una señal lamentable pues que el tema que cierra tu último disco y una discografía extensa de pasajes memorables e históricos, sea una canción de Metallica creo habla de un trauma no superado más que de otra cosa. Triste.

En fin, el último disco de Megadeth no se encuentra libre de las luces y sombras de un Dave Mustaine que construyó un proyecto por lo general irregular. Sus primeros brillantes diez años de carrera quedarán escritos con letras doradas en la historia del metal, eso no se lo quita nadie, sin embargo en adelante me parece el guitarrista y compositor siempre fue víctima de su necesidad por demostrar valía. Su despedida mediante este álbum homónimo no es un desastre pero en ningún caso regala algún pasaje memorable. Sad but true.

¿Canciones? 'Tipping point', 'Made to kill', y 'Obey the call'. 

6,5 / 10
Cumple y algo más...