VIDEOS DAVID BOWIE

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sábado, 31 de diciembre de 2016

16 Discos Para 2016

Hora de cierres y balances. Momentos en que inevitablemente miras hacia atrás, valoras muchísimo lo vivido/aprendido pero también te replanteas tantas cosas más. Señal también de que el tiempo avanza, no? De que nos volvemos más conscientes de la sensibilidad de nuestra existencia (no quise usar la palabra "insignificancia" para no sonar tan duro) y nos proponemos el vivir cada día con mayor entrega e intensidad.

Toda esta reflexión a propósito de este blog, que sin habérmelo propuesto acabó siendo un elemento importante de canalización de los distintos momentos que viví durante 2016. Algunos salen, otros beben, algunos ven fútbol... yo hago todo eso pero además, comunico y escribo. Agradezco por tanto la posibilidad que tengo de poder hacerlo, de compartir con completos desconocidos mis sentimientos (musicales, claro está) y aportar mi granito de arena en medio de una sociedad que va en dirección completamente opuesta, una sociedad cargada hacia el individualismo y donde muy pocos comparten con el resto.

En fin, sin más bla bla, demos pasada a la revisión de los discos que más disfruté durante 2016. De todo acá, como soy yo, una carbonada de colores y sensaciones ...

16. Ases falsos // El hombre puede. Con permiso de los expertos, el mejor disco chileno del año. Un cóctel de sencillas pero notables canciones.
Un tema: Subyugado // Reseña acá

15. Serpentine dominion // Serpentine dominion. La violencia del death con exquisitos elementos melódicos en un disco de metal que enaltece al género.

14. Lady Gaga // Joanne. En el afán de demostrar que musicalmente está por sobre el personaje llega a nosotros el mejor disco de su carrera. Un valiente abanico de influencias. 
Un tema: 'John Wayne'   // Reseña acá 

13. Ghost // Popestar. Es raro colocar un álbum de refritos en un conteo anual, pero cuando el asunto ha sido abordado de manera tan profesional como Ghost acá ha hecho, además de seguir mostrando señales de notable crecimiento en lo musical, el asunto cuadra por completo.
Una canción: 'Square hammer'  // Reseña acá

12. Suede // Night thoughts. En medio de tanto regreso noventero nostálgico intrascendente (para que dar nombres) el que al menos una banda se haya tomado en serio esto de la música me parece digno de destacar. Si además lo hacen con un álbum más que continúa mostrando un filo impecable a la hora de abordar el pop, que decir, no queda más que agradecerles.
Un tema: 'Outsiders' // Reseña acá

11. Pet shop boys // Super. La leyenda continúa y que maravilla el poder vivirlo en presente. El dúo inglés vuelve a dar muestras de una electrónica elegante e inteligente. A estas alturas cualquier adjetivo se queda corto.
Un tema: 'Happiness' // Reseña acá 

10. Haken // Affinity. Gran disco que quizás pierde puntos por la cantidad de lugares comunes que dentro del progresivo visita. Sin embargo, la ejecución es tan buena que merece un lugar acá
Un tema: '1985' // Reseña acá

9. Beyonce // Lemonade. Asesorada por una multiplicidad de productores y músicos pero entregando un resultado que va del notable hacia arriba. Rompe con lo que habríamos esperado de ella y crece en lo musical.
Un tema: 'Sorry' // Reseña acá

8. Devin Townsend Proyect //  Trascendence. El talento ingobernable del genio canadiense ha vuelto a soltar las riendas. No queda más que rendirse a sus pies.
Un tema: 'Failure' // Reseña acá

7. Rihanna // Anti. Para ella probablemente un álbum de transición, para mi, lo mejor que ha parido en su carrera. Un disco con sabor. Diferente, inquieto, personal y honesto.
Un tema: 'Work' // Reseña acá

6. Nails // You will never be one of us. Tan solo veinte minutos le han bastado a Nails para descargarlo absolutamente todo. Ira y violencia vomitada en pequeñas dosis en un ejercicio que impresiona por su precisión. Porque aveces menos es más...

5. Obscura // Akroasis. El death técnico llevado al límite. El mejor disco de metal extremo del año sin ninguna duda, un golpe a la mesa de los nostálgicos. Vanguardia absoluta

4. Nick cave & the bad seeds // Skeleton tree. El dolor de un padre devastado plasmado de manera impecable un álbum que es pura poesía. Sobra cualquier otro argumento.
Un tema: 'I need you' // Reseña acá

3. Ihsahn // Arktis. En la ruptura con el metal extremo nos encontramos con una obra diversa que da muestras de una creatividad vigente. Tan potente como sensible.

2. David Bowie // ★  . No podía ser de otra manera. Inmenso hasta el último de sus días. La despedida de un eterno de la música y a quien extrañaremos demasiado. Un álbum profundo, una obra compleja que no entrega concesiones hacia el auditor en ningún momento. Simplemente hermoso.

* DISCO DEL AÑO *

1. Radiohead // A moon shaped pool. La reciente muerte de Rachel Owen (compañera de Thom Yorke por más de veinte años) acaba por explicar todo. Una vez más el dolor del artista se transforma en obra y deleite para nosotros. Radiohead vuelve a colocar todo en su lugar, tras cinco años de silencio y en medio de una realidad incierta regresan con un álbum fantástico, de tono opaco en general pero ambientes tan tétricos como bellos. El disco del año.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Grandes Canciones de 2016

Listo! Se acabaron los anticipos. Entendiendo por supuesto que este conteo no posee ningún peso particular más allá de mi gusto personal, paso a compartir las canciones que más disfruté durante 2016. El orden tampoco es significativo, simplemente (como el enfermito que soy) me puse a imaginar en que orden me gustaría sonase un recital que reuniese los siguientes bloques: 

Bloque guitarras:
White lies / Suede / Weezer / Garbage

Bloque dinámico:
Justice / The weeknd / Lady Gaga / Rihanna 

Bloque introspectivo:
The kills / Angel Olsen / Kula Shaker 

Bloque metal:
Korn / Lacuna coil / Devin Townsend Project / Helmet / Metallica / Ghost 

Bloque cracks:
PJ Harvey / Radiohead / Red hot chili peppers / Peter Gabriel / David Bowie / Nick cave & the bad seeds 

¡A darle play y ojalá lo disfruten tanto como yo! Son 23 canciones repartidas en 100 minutos de música. No olviden que la idea nunca ha dejado de ser el simplemente compartir...

jueves, 29 de diciembre de 2016

Grandes Canciones : Rihanna // Kiss It Better

Subamos un poco la temperatura en este recuento. Y es que con seguridad este debe ser el tema más sensual y prendido de 2016. Nunca me ha gustado Rihanna, sus discos en general me resultan difíciles de soportar. Sin embargo, Anti me pareció un paso adelante, un gran álbum, y 'Kiss it better' una joya de aquellas ( del video mejor ni hablemos... ).

"Men, fuck your pride!
Just take it on back. 
Take it on back..."

lunes, 26 de diciembre de 2016

Grandes Canciones : Nick Cave & The Bad Seeds // I Need You

No hay mucho más que decir respecto a Nick Cave y su doloroso Skeleton tree. Quizás el acotar que si este se pudiese resumir en un solo tema, la escogida sería sin lugar a duda 'I need you'. Su interpretación, con un Cave quebrado al micrófono, reproduce de manera perfecta la trágica atmósfera que rodeo la creación del álbum. Sobran las palabras en realidad. Estamos frente a otra de las grandes canciones que nos dejará este 2016...

"Cuando te sientes como un amante, nada importa en realidad.
Te vi ahí, de pie en el supermercado, 
con tu vestido rojo cayendo y tus ojos en el suelo. 

Nada importa en realidad cuando quien amas se va. 
Sigues dentro de mi bebé, y te necesito.
En mi corazón te necesito...

Y porque nada importa en realidad estoy en el umbral.
Mientras tu caminas a mi alrededor con tu vestido rojo y cabello hacia el suelo.
Tus ojos en una persona, amamos a aquellos que podemos amar.
Porque nada importa en realidad cuando estás allí de pie...

Te necesito, te necesito...

Porque nada importa en realidad, seguimos las lineas de las palmas de nuestras manos.
Estás de pie en el supermercado, nada, sosteniendo tus manos.
Con tu vestido rojo, cayendo, cayendo...
Un largo y negro coche está esperando a la vuelta.
Te extrañaré cuando te hayas ido para siempre,
porque nada importa en realidad, debí saberlo...

Porque nada importa en realidad, naufragamos como un tren en la noche.
Ruido de carros y lluvia torrencial. 
Nunca me sentiré seguro, nunca más. 
Porque nada importa en realidad, ni siquiera hoy...
No importa cuanto lo intente, cuando estás de pie en el pasillo,
Y no, bebé, nada, nada.
Te necesito, te necesito.


Tan solo respira, respira. 
Te necesito... "


domingo, 25 de diciembre de 2016

Grandes Canciones : David Bowie // Lazarus


Vendrá un especial en estos días donde concentre las canciones que, en lo personal, más disfruté durante 2016. Sin embargo, deseo dejar un espacio particular a algunas. Digamos, las más significativas

Y comenzaré por el final, ya que 'Lazarus' de David Bowie es con seguridad la mejor del año, el doloroso epitafio de un genio que agonizaba. 

Dolor ("tengo cicatrices que no se ven") , miedo ("mírame, estoy en peligro"), resignación ("no tengo nada más que perder"), nostalgia ("en New York vivía como un rey")  e incluso esperanza ("Oh, seré libre...") se conjugan en un tema impresionante por su magnitud y connotación histórica. Creo haberlo dicho en alguna reseña tiempo atrás: desde la muerte del gran Freddie Mercury que no presenciábamos un acto de despedida tan solemne y teatral, artístico hasta el final. El video de 'Lazarus', con un Bowie extraordinario ejerciendo su papel, no hace más que complementar un producto sensible, humilde y bien desarrollado.  

"Mírame acá, estoy en el paraíso. Tengo cicatrices que no se pueden ver. 
Tengo drama, no puede ser robado. Todos me conocen ahora...

Mira acá, hombre, estoy en peligro. No tengo nada más que perder.
Estoy tan arriba que mi cerebro gira. Lancé mi teléfono abajo...

¿No es exactamente como yo?

Para el tiempo en que llegué a Nueva York, yo vivía como un rey.
Luego usé todo mi dinero. Estaba buscando tu trasero.

De esta manera o ninguna, tu sabes, seré libre...
Tal como ese pájaro azul. 

Ahora eso no es como yo.

Oh, seré libre. Tal como ese pájaro azul..."

jueves, 22 de diciembre de 2016

Manuel García : Harmony Lane // 2016 (Chile)

Gratos momentos parcelados.

Los dos primeros discos de Manuel García fueron relativamente similares (digamos, el clásico álbum debut y sus respectivas sobras), sin embargo, desde ese entonces al chileno hay que darle un mérito: no ha vuelto jamás a repetirse. Incursionó en el pop y las guitarras en S/T (2010), coqueteó con las maquinitas en Acuario (2012) y el folclore de raíz en Retrato iluminado (2014). Hablamos por ende de un creador que a estas alturas ha roto sus propias barreras y parece no encontrar límites. 

Ahora, si algo le faltaba al cantautor chileno era viajar a los Estados Unidos, Pensilvania para ser más exacto, y durante diez días encerrarse en un estudio a grabar un álbum que de alguna manera pretende enlazar el country norteamericano con las raíces folclóricas propias de su patria. El experimento se enmarca, sin lugar a dudas, entre las cosas más arriesgadas que Manuel García ha desarrollado en su carrera y surge por cierto a partir de la cercana relación que el cantautor generó tiempo atrás con el productor Craig Tatcher

La influencia del músico norteamericano en materia de guitarras acá se torna evidente en temas como 'La voz del trueno', 'Sobre los campos' , 'El rancho' o 'Se afeita el diablo', las cuales conviven con medios tiempos bastante atractivos como 'Maniquí', que destaca gracias a sus fluctuaciones, o 'Extraño animal', que con su intensidad creciente también convence. Mientras que en una pasada más tradicional destacan baladas como 'Diamantes', 'Venga la vida' o 'Camino a casa', tres joyitas que llegan para sumarse al cancionero imprescindible del autor. 

Ahora, hilando fino, el chileno suele pecar a la hora de cerrar sus álbumes y esta no ha sido la excepción. Valentía y coraje sobra en Harmony Lane, sin embargo, una canción como 'De nombre Violeta' al no contar con alguna vuelta llamativa no logra explotar jamás, y por ende, no emociona. Algo similar ocurre con 'Un hombre, un caballo, una guitarra', que aporta poco al conjunto mientras que los temas country no son capaces de ir más allá del prototipo clásico de temas de folk gringo (digamos, slide + estrofas que se suceden unas tras otras), por lo que fallan como resultados pese a que la mayoría de estas cuenta con grandes letras. 

Nos quedamos así con un disco en general irregular, que claramente cumple en parte importante de su duración (incluso regala tres o cuatro grandes temas) pero en el canción a canción encuentra espacios que mucho más allá de la curiosidad no llegan. 

3.0 // Bueno, cumple. 

Otras reseñas de Manuel García:

sábado, 17 de diciembre de 2016

Andres Calamaro: Volumen 11 // 2016

Cal y arena.

Vamos a comenzar realizando una aclaración: a estas alturas del partido Andrés Calamaro puede hacer lo que le de la gana, cagarla cuantas veces quiera... y no pasa nada. Las obras están, por lo que su nombre ya está escrito en la historia del rock latinoamericano con letras doradas. 

Hecho el alcance, pasemos a descuartizar su más reciente álbum, un confuso Volumen 11.

A diferencia de Bohemio (2013), esta vez en argentino ha optado por regalarnos un trabajo que expone su linea incorrecta y menos pop, de hecho, se entiende el que 'La noche' (auto plagio descarado de 'Palabras más, palabras menos' de Los Rodriguez) haya sido adelanto promocional del álbum ya que es la única que podría sonar en una radio, las dieciocho restantes (si, diecinueve temas tiene el disco) escapan de manera intencionada de las melodías fáciles y abordan el rock desde una mirada más diversa, caótica y desordenada. En ese sentido el álbum, al menos en materia de intenciones, conecta con ciertos momentos del extraordinario Honestidad brutal (1999) y recuerda sobretodo a El salmón (2000). Aunque insisto: hablamos únicamente de intenciones, ya que los resultados pertenecen a mundos diferentes.

Lo mejor de Volumen 11 se concentra en su primera mitad. Ahí destaca la dinámica de 'Apocalipsis en malasaña', la reflexión de 'Rock y juventud', además de la melancolía de 'Atunes y ballenas' + 'Como el viento voy a ver' (original de Pescado rabioso, la mítica banda del flaco Spinetta). Más adelante encontraremos otro refrito en tono de bolero, me refiero a 'Mareo' (de Babasónicos) y el blues desnudo de 'El huevo y la gallina', otro experimento bien logrado. Digamos que hasta acá, pasando por el nudo, el asunto dentro de su linea poco amigable convence con buenas armas. 

Lamentablemente la segunda parte del trabajo resulta en exceso espesa y musicalmente muy poco inspirada. Suenan acá una seguidilla de canciones que no sobrepasan los dos minutos de duración (a excepción del instrumental 'Trujillo libre', que supera los diez) pero entre todas no hacen una. 'Cazador de ateos' es quizás la más interesante, aunque únicamente por el texto confrontacional. 

Era necesario el que Calamaro escapara un tanto de su zona de confort y nos soltara un disco que recuperase aquel filo que en algún momento fue característica propia. Sin embargo, al abrir la llave y dejarla correr en esta ocasión el desborde no ha terminado bien, la inspiración ha fallado por lo que Volumen 11 no hace más que sumarse a la lista de irregularidades que el argentino viene entregando desde hace más de una década. Un quiero pero no puedo en toda regla. Pero insisto, no pasa nada...

2.5 // Irregular.

Otras reseñas de Andrés Calamaro:
2013 // Bohemio

miércoles, 14 de diciembre de 2016

The Rolling Stones: Blue & Lonesome // 2016

A la altura de la leyenda.

Aquella mítica tercera década de los stones fue una maravilla (me refiero a sus noventa por supuesto). Claramente nadie podría mencionar a discos como Voodo lounge (1994) o Bridges to babylon (1997) entre los más destacados de su carrera pero si el que fueron trabajos con suficiente popularidad como para acercar la historia de estos dinosaurios (cincuentones en ese entonces) a quienes eramos adolescentes en dichos años. Ahora claro, el tiempo se encargaría más temprano que tarde de evidenciar el que lo que en realidad tuvimos la fortuna de presenciar no era más que el ocaso creativo de una leyenda. Y que aquello por cierto, era normal. 

En efecto, casi una década más tarde un decafeinado A bigger band (2005) llegaría para aparentemente cerrar la carrera en estudio de la banda. Sin embargo, quien diría que once años más tarde, y cuando nadie se lo esperaba, la fortuna volvería a golpear nuestros oídos. Y es que The rolling stones han regresado para regalarse(nos) un gusto más: un álbum de refritos bluseros, doce canciones que probablemente estuvieron siempre entre sus influencias y que cincuenta años más tarde han decidido rescatar y homenajear (acá la lista original por si algún melómano curioso se interesa). 

Probablemente lo más destacable que presenta Blue & Lonesome es entonces su honestidad y el que pese a presentar versiones bastante similares a las primitivas, en general el asunto no solo convence sino que por momentos resulta sobresaliente. Y es que no era nada de fácil revivir el sentimiento expresado por artistas como Magic Sam o Howlin' Wolf en 'All of your love' o 'Commit a crime', pero la banda lo logra con un Mick Jagger que en su grueso registro (como es costumbre digámoslo) sostiene gran parte del peso de la identidad de las interpretaciones e incluso en las versiones de 'Blue and lonesome' o 'Everybody knows about my good thing' se desata en un nivel altísimo, secundado por un Keith Richards de nivel notable y Eric Clapton colaborando con el slide en esta última (también lo hará cerrando el álbum en 'I can't quit you baby', una que bien sabemos apareció en el álbum debut de Led Zeppelin en 1969). 

No sabemos si Blue & lonesome será efectivamente el último trabajo en estudio de The rolling stones, pero de ser así me parece que resulta un álbum más que digno para cumplir dicha misión, un disco que ellos mismos se merecían. Honesto e impecable. 

3.5 // Muy bueno!

domingo, 11 de diciembre de 2016

Justice: Woman // 2016

De vuelta al (buen) pop declarado.


En 2011 el dúo electrónico francés Justice intentó marcar algo de distancia con Cross (su exitoso debut de 2007) entregándonos un álbum que coqueteaba con el rock e intentaba dar señales de crecimiento frente a sus primeros pasos. Dada mi debilidad por las guitarras, fuera de una admiración declarada hacia quienes intentan crear en lugar de repetir fórmulas fáciles hasta la saciedad, es que un trabajo como Audio, Video, Disco (2011) no me desagradó en su momento y sigue sin hacerlo tiempo después, sin embargo entiendo (dada la mala recepción) que la banda cinco años más tarde haya decidido recular y retomar la senda de sus inicios. 

Vuelven entonces con Woman, un álbum que deja de lado la distorsión de las guitarras y es guiado más bien por bajo + teclados, mostrando así claras influencias de la música disco de los años setenta. Ahora, lo que a primera vista podría parecer un paso hacia atrás (digamos, una búsqueda forzada por mantener contenta a la fanaticada) acaba resultando un viaje bastante acertado gracias a la contundencia en materia de arreglos que este dúo sigue mostrando. Destacan en ese sentido temas como 'Alakazam !' (una que se va directo al compilado de lo mejor del año) o 'Randy', ambas apuntan a la pista de baile, aunque la primera en base a dinámica e intensidad mientras que la segunda abraza la calma. Ahora, canciones como 'Pleasure' (¡setentera total!) , 'Fire' (otra en donde el bajo marca muy bien los tiempos) o 'Chorus' (exquisito instrumental) no se quedan atrás funcionando todas con armas propias. 

Woman es un disco entonces agradable de oír, con dos o tres momentazos, otros bastante disfrutables y uno que otro que se alarga más allá de lo necesario (el cierre del disco basicamente aporta poco). Si bien el álbum no posee la fuerza individual que alguna vez el dúo ostentó en Cross, si me parece logra mantener a Justice entre las propuestas diversas y frescas de la electrónica actual. 

3.5 // Muy bueno! 

domingo, 4 de diciembre de 2016

Helmet : Dead To The World // 2016

Otra dirección, la misma decepción.

El regreso en 2004 de Page Hamilton utilizando la marca Helmet (es el único miembro original que se mantiene en la "banda") claramente no estuvo a la altura de lo que sus fans habrían esperado. Lejos de ese metal inclasificable (e incluso adelantado en muchos aspectos) que transformó a estadounidenses en banda de culto, todo lo que vino a partir de Size matters (2004) no fue más que continuismo carente de frescura e ideas. Una especie de rock meloso sin rabia ni identidad (que terrible cuando las bandas pierden la rabia, no?) 

En ese sentido, Dead to the world aparece como el primer trabajo en una década que llega con propuesta bajo el brazo, lo cual de por si merece de nuestra atención. Hay un cambio de dirección en este nuevo disco de Helmet, aunque claro, una que definitivamente terminará por marcar distancia con quienes vienen siguiendo a la banda desde sus inicios...

En simple: Dead to the world sincera un poco el presente de Helmet y ha resultado ser el álbum más accesible (o comercial si algunos prefieren) en la carrera de la agrupación. Lejos de ese rock duro, golpeado, a ratos impredecible, que imponía murallas de sonido, esta vez Hamilton ha optado por un conjunto de canciones ricas en materia melódica, algunas de ellas con coros y estructuras muy reconocibles aunque muchas también bastante vacías si se analizan en detalle. 

Buenos ejemplos de lo que menciono serían la partida a cargo de 'Life or death', que con una dinámica punk pop aborda un contagioso coro ("Baby nobody caaares...") del que cuesta despegarse, o la absolutamente beatlesca 'Bad news' (de las buenas del disco por cierto). De igual forma 'I my guru' o 'Expect the world', con una mirada más dura del sonido logra cumplir, sin embargo, gran parte del resto se pierde entre experimentos a medio camino ('Drunk in the afternoon' o 'Look alive', que sin estar del todo mal son temas que podrían haber llegado más lejos) o melodías que más allá del estrofa/coro no llegan. Ahí, canciones como 'Red scare', 'Dead to the world' (la canción) o 'Green shirt' (original de Elvis Costello) aportan muy poco al global, suenan sin fuerza, no poseen arreglos medianamente interesantes y exponen a un Hamilton que con el paso de los años claramente ha perdido fuelle vocal. 

Dejando de lado la odiosa comparación con álbumes como Meantime (1992) o Betty (1994) (son otra cosa esos discos, incluso era otra banda la que compuso en aquella época), Dead to the world de todas formas no logra superar la vara que el mismo Page Hamilton se debe haber impuesto previo a su edición. Size matters (2004) o Seeing eye dog (2010) poseían el problema de ser aburridos y monótonos, pero poseían fuerza, sin embargo esta vez aquella característica se ha sacrificado en la búsqueda de un sonido más melódico y accesible. El resultado se queda a medio camino de todo. Hay dos o tres temas aceptables, un par más que como experimentos podrían haber resultado pero otro conjunto que carece de identidad y dirección. Pero bueno, no pasa nada, siempre tendremos sus primeros tres discos para recordar lo buenos que fueron... 


2.5 // En deuda.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Ases Falsos : El Hombre Puede // 2016 (Chile)

Cóctel de buenas canciones.

Nunca fui un admirador de Ases falsos. Sus primeros dos discos, más allá de uno que otro tema, no me parecieron demasiado atractivos. Sin embargo, nobleza obliga: con su tercer álbum le han apuntado de lleno entregándonos sin ninguna duda su mejor trabajo a la fecha, el más completo, el primero que se puede oír de principio a fin prácticamente sin reparos.

Con una producción que no coloca a las guitarras en un primer plano sino que más bien privilegia melodías, Ases falsos regala un cóctel de buenas canciones, la mayoría de ellas abrazan un rock muy simple de estructuras tradicionales pero siempre con pequeños detalles que marcan gratas diferencias. Si a eso sumamos una serie de honestas, viscerales y por momentos coloquiales letras, que decir, estamos con seguridad frente al mejor disco chileno del año.

El hombre puede resulta ser un trabajo que se cuece a fuego lento. Comienza muy arriba con 'Chakras', dos minutos de dinámica irresistible, sin embargo, rapidamente las revoluciones bajarán hacia una pasada mucho más tradicional en 'Gehena' + 'Sal de ahí' (la primera en sus fraseos inevitablemente recuerda a Los Bunkers). Hay que seguir ahí eso si, pues lo mejor está por venir. 'Subyugado' y 'Más se fortalece' entregan notables explosiones y cuentan con buenas dosis de intensidad (ambas se muestran irreverentes en sus letras) mientras que 'Fría' retoma la senda romántica de álbumes anteriores (muy retro todo acá) y 'Mucho más mío' volverá a visitar sonidos íntimos, en ambas Briceño se muestra (una vez más) inspirado en las voces. 

A estas alturas del disco todo ha sido dicho, por lo que 'Antes si ahora no' + 'Creo que no puedo' llegan para simplemente hacer bulto y cerrar de manera correcta un álbum que destaca por su contundencia melódica e individual. El hombre puede funciona de comienzo a fin, es un disco de rock entretenido que te invita a escuchar, disfrutar y por que no, cantar. Insisto, de lo mejor que he oído en Chile en al menos este año.

4.0 // Excelente!

sábado, 26 de noviembre de 2016

Metallica : Hardwire... To Self Destruct // 2016

Nobles intenciones para un corriente resultado.

Y finalmente llegó el momento. Tras ocho años de silencio, Metallica edita su tercer álbum con material 100% inédito (y propio, ya que Lulu fue un trabajo realizado en junto a Lou Reeden casi veinte años.  Las expectativas eran enormes, sentadas estas no tanto sobre el pasado inmediato de la banda (seamos honestos, hace mucho pero mucho que Metallica no nos vuela la cabeza o siquiera se acerca) sino más bien en el peso histórico de una agrupación que a causa de sus primeros cinco álbumes logró trascender con mayúsculas. Hoy no es raro ver a miles de jóvenes acercándose a la guitarra y a la música gracias a Metallica... y aquello es invaluable. 

Sin embargo, independiente del mencionado peso histórico, el presente de Metallica viene desde hace mucho dejando muertos sobre el camino. Tanto St. Anger (2003) como Lulu (2011) resultaron ser experimentos (muy) fallidos mientras que Death magnetic (2008) más allá del auto plagio descarado no fue capaz de llegar, eso sin contar la horrorosa producción con que contó. Dicho en simple: en estos veinte años cuando han querido crear han fracasado y la única vez en que en parte convencieron fue abusando del factor nostalgia.  

En ese sentido, hay algo que tras oír muchas veces este Hardwire... to self destruct me parece debemos darles: esta vez lo han intentado con armas nobles. Han dado lo mejor de si en un álbum que no convence del todo pero si logra entregar pasajes más que dignos. Nos encontramos así con un disco diverso, de altos y bajos en igual proporción pero que enfrenta el presente con dignidad. 

Dentro de lo positivo que nos regala este álbum habría que mencionar de entrada los golpes directos "a la Motorbreath" que entregan tanto 'Hardwire' como 'Spit out the bone', la primera cumple con su rol de abrirnos el apetito mientras que la segunda se enmarca desde ya como la gran gema que nos dejará este disco para la posteridad. Con una estructura más cercana a Ride the lightning (aquella joya de 1984) aparece 'Atlas rise!' mientras que en una linea mucho más pausada (en plan Load/Reload, digámoslo) destacan 'Am I savage?' y 'Halo on fire', esta última se enmarca como la única en todo el disco que justifica su duración además de contar con una estructura que fluye con absoluta naturalidad y la mejor interpretación de James Hetfield en todo el trabajo.

En una linea de medianía, 'Moth into flame' me ha recordado bastante aquel adelanto que apareció tiempo atrás titulado 'Lord of summer' (y que acá llega como bonus track), ya que sin ser un mal tema me parece jamás explota como corresponde, y algo similar me ocurre con 'ManUnkind' o 'Here comes revenge', dos que dejan la sensación de haber podido ser más.  

Se torna necesario entonces mencionar los dos grandes problemas con que cuenta el disco: su innecesaria/excesiva duración y la incapacidad que muestra la banda a la hora de cerrar varios temas. Canciones como 'Now that we're dead', 'Murder one' (ingrato tributo al gran Lemmy Kilmister) , 'Dream no more' o 'Confusion' (¡seis minutos con el mismo maldito riff!) son aporte cero dentro del trabajo. ¡Pero cero!. Correctas melodías que se repiten hasta decir basta, sin vueltas de tuerca, con un Kirk Hammett más ausente que nunca y una banda que sigue sin comprender (ya les ocurrió con Lulu) que aveces menos es más...

¿Intenciones meramente comerciales o una búsqueda artificial por sonar "más interesantes"? El caso es que estamos frente a un trabajo que tropieza constantemente consigo mismo a causa de su verborrea y falta de inspiración ¡Y es que claro! Tras ocho años de silencio un disco con solo siete u ocho temas habría sabido a poco, por lo que la banda decidió meter en el trabajo todo lo que había a mano, arruinando así lo que podría haber sido un gran disco. De todas formas el resultado cumple, nos regala al menos cinco grandes momentos y por cierto... supera a Death Magnetic tanto en producción, intenciones como argumentos, con lo cual muchos nos damos por pagados a estas alturas. 

Con todos sus defectos, Hardwire... to self destruct es el mejor disco de Metallica desde Reload (1998), es decir, en casi veinte años. Así están las cosas. 


3.0 // Bueno, cumple. 

Otras reseñas de Metallica:

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Sting : 57th & 9th // 2016

Ilusiones, más no realidad. 


En la previa y promoción, bastante se habló del regreso de Sting (una leyenda viva a estas alturas del partido) al mundo del rock y que este 57th & 9th marcaría distancia con los villancicos, el folclor europeo y los tonos invernales que inundaron sus más recientes trabajos. Parte de aquello se muestra efectivamente en el álbum, aunque también mucho de exageración hay y el asunto no da para lanzar cohetes. En ese sentido, más que una reinvención (que tampoco hace falta a estas alturas, eh? ) 57th & 9th se comprendería mejor como un paso de transición, un compendio de elementos que el artista tiene hoy para entregarnos, algunos de estos ciertamente suenan frescos y novedosos pero otros no tanto como habríamos querido. En el global el resultado cumple aunque deja con gustillo a poco...

El álbum abre con 'I can't stop thinking about you', un buen single promocional que trae de regreso a Sting en formato banda recordando de manera potente los buenos tiempos de su mítica banda The Police. Sin embargo, a partir de '50000' el disco visitará una serie de medios tiempos que agradables son pero más allá del enganche del coro no llegan, y es recién con la dinámica de 'Petrol head' cuando el álbum vuelve a levantar cabeza. Vivirá entonces el trabajo sus mejores momentos, acá la calma de 'Heading south of the great north road', una que perfectamente podría haber entrado en 'If on a winter's night' (2009), anticipa muy bien la intensidad de 'If you can't love me' además de los aires orientales de 'Inshallah' (un buen tema pero claro, a años luz de un 'Desert rose', por citar algo del pasado de Sting), para que todo finalmente acabe con mucha tranquilidad en 'The empty chair'.

De todo un poco entonces nos encontramos en 57th & 9th, un disco que a ratos promete pero jamás cuaja con absoluta claridad. Predominan aún en la música del británico las bonitas baladas y medios tiempos, pero de la vuelta al rock, más allá de un par de temas... poco.


3.0 // Bueno, cumple.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Bon Jovi : This House Is Not For Sale // 2016

Simplemente uno más...

Nuevo álbum de Bon Jovi, y la tentación de comenzar a escupir críticas sobre el teclado es inmediata. Y es que los de New Jersay hace mucho, pero mucho que dejaron de proponer algo interesante, y si a comienzos de siglo muchos esperaban ansiosos el come back de la banda hacia rutas un poco menos melosas que las visitadas en Crush (2000), Bounce (2002) o Have a nice day (2005), claro está que desde hace al menos una década ya nadie, a excepción de aquellos que precisamente conocieron a Bon Jovi en 2000 gracias al hitazo 'It's my life', espera algo de ellos. Nada bueno al menos. Y si con Richie Sambora en las filas el asunto resultaba decepcionante, tras su salida en 2014 mejor ni hablemos. 

Ahora, con todo, This house is not for sale desde el título + portada pretende vendernos el cuento de que pese a la partida de su insigne guitarrista, el asunto se mantiene firme. En ese sentido algunas canciones del álbum entretienen y cumplen su cometido, 'Knockout' o 'Born again tomorrow' por ejemplo, salen a dar batalla con un rock directo, aunque claro, completamente inofensivo, mientras que 'This house is not for sale' (la canción) o 'Living tith the ghost' apuntan al gancho comercial y 'Labor of love' llega a sumarse a la lista de baladas intrascendentes que la banda viene entregando desde hace demasiado tiempo ( 'Scars on this guitar' es otra que sonará más adelante, siendo peor aún). Hacia el cierre del álbum aparece 'The devil's in the temple', la mejor de todas gracias a los buenos guitarrazos con que cuenta y un Jon Bon Jovi que por única vez en el disco escapa de su monótono habitual registro. ¿Y el resto de las canciones? Sólo relleno. 

No hay emoción, filo, garra. Llámenlo como quieran. ¡Ni siquiera canciones recordables! Queda muy poco de que hablar tras cada nuevo disco de Bon Jovi, y esta no ha sido la excepción. Lo cual sigue siendo una lástima, ya que las nuevas generaciones llevan tiempo largo conociendo a este cadaver en lugar de esa grandiosa banda que casi tres décadas atras rompió los charts gracias a álbumes extraordinarios como Slippery when wet (1986), New Jersay (1988) o Keep the faith (1992)... 

2.0 // Malo. 

Otras reseñas de Bon Jovi:

domingo, 13 de noviembre de 2016

Norah Jones : Day Breaks // 2016

Bonito...

Tras un álbum tan bien logrado como Little broken hearts (2012) era realmente difícil el que Norah Jones pudiese mejorar la oferta, al menos en aquella melódica e íntima dirección. Comprensible entonces el que haya decidido recordarnos de que está hecha y retomase de golpe sus raíces dentro del jazz con un álbum como Day breaks, un disco en general agradable, que pese a su marcada linea (piano + bajo + plumillas + voz) logra hacerte pasar un buen momento aunque cabe comentar que a ratos pierde sorpresa, y sobretodo fuerza.

Durante su primera mitad, Day breaks se mueve muy bien entre canciones de estructuras reconocibles, algunas que nadan sobre la calma como 'Tragedy' o 'Don't be denied' mientras que otras se muestran más inquietas ('Flipside'), y una sección musicalmente más completa en cuanto a arreglos se refiere, ahí la partida con 'Burn' o 'It's a wonderful time for love' se enmarcan incluso dentro de lo más destacado del trabajo. 

El problema aparece sobrepasando el nudo, ahí la cadencia se toma el álbum y la verdad es que este no vuelve a despegar. Momentos particularmente recordables no encontramos en toda esta pasada final por lo que Day breaks acaba transformándose en un grato trabajo para poner de fondo en una cena acompañada de un buen vino pero de ahí no pasa. 

Norah Jones se ha dado el gusto de volver, lo ha hecho bien aunque no ha logrado dar en el punto preciso con el disco. Más allá del momento agradable este no llega, y eso, tras cuatro años de silencio suena a poco. 

3.0 // Bueno, cumple.


Otras reseñas de Norah Jones:

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Serpentine Dominion // 2016

Por amor al género. 


Estoy loco con este disco. Lo esperaba hace mucho y definitivamente ha estado a la altura. Me refiero al proyecto de George "Corpsegrinder" Fisher (Cannibal Corpse) junto a Adam Dutkiewics (Killwitch engage) y Shannon Lucas (The black dahlia murder). Prometían el álbum debut de Serpentine dominion desde hace mucho, y finalmente, casi acabando 2016, han llegado a nosotros con siete canciones + dos intros bajo el brazo (si, es un disco muy corto), dispuestos a despedazar cabezas con un thrash brutal, técnico, moderno y de primera linea. 

En menos de treinta minutos entonces el trío desenfunda un cóctel de metal extremo, ejecutado de manera impecable, con un sonido violento pero con matices melódicos que definitivamente aportan al global. Temas muy directos como 'The vengeance in me' o la increíble 'Divide, conquer, burn and destroy' se entrelazan con otros más ricos en texturas como 'Sovereign hate', donde la voz limpia de Dutkiewics en los coros complementa a la perfección los característicos guturales del ya eterno George Fisher. El disco fluye con absoluta naturalidad y se disfruta muchísimo, encontrando incluso su mejor momento en el cierre, cuando la delicada y acústica 'Prelude' da paso a 'The endless war', un tema que logra con sus notables idas y vueltas marcar diferencia con el resto del disco y dejar instalada la sensación de que este proyecta estaba y está para más...

Un par de canciones más quizás habrían llevado al debut de Serpentine Dominion a otra categoría pero con lo que dejaron el asunto de todas maneras tiene calidad de sobra. El álbum desprende esa sensación de haberse compuesto sin la necesidad de impresionar a nadie y únicamente por amor al género de lo extremo, el resultado es notable, sin segundo de desperdicio. Se enmarca dentro de los buenos discos que oiremos este año. 

4.0 // Excelente !