jueves, 23 de agosto de 2018

Daron Malakian And Scars On Broadway: Dictator (2018)

"Correcto, y no mucho más..."

Las relaciones al interior de System of a down, particularmente entre Serj Tankian y Daron Malakian, deben ser realmente malas. De otra forma no se explica el que, teniendo ambos material y habiéndose reunido unos cuantos años atrás a girar con el único fin de llenarse los bolsillos a costa del factor nostalgia, no hayamos tenido un nuevo álbum de la banda. Por último uno de aquellos discos de mentira que buscan una excusa para volver a salir de gira. Pero ni eso. Sin embargo, a falta pan buenas son las tortas, y de aquello va este Dictator de Daron Malakian, un disco de System a of down pero digamos... incompleto.

Nos encontramos de esta forma frente a un trabajo simpático, cargado de canciones por sobre todo efectivas, algunas realmente contagiosas, como el single 'Lives' con que abre el álbum, otras que cuentan con las (ya) clásicas aceleraciones marcas de la casa ('Fuck and kill' o la excelente 'Dictator'), bajadas de tiempos interesantes en 'Guns are loaded' y payaseos vocales en 'Angry guru' o 'Sickenin wars', pero donde todo huele a System of a down constantemente, de hecho, no hay que realizar un esfuerzo demasiado importante para imaginar las vocalizaciones de Tankian en temas como 'Till the end' o 'We won't obey', entre tantas más.

No está mal entonces Dictator, el disco divierte sin ninguna duda y trae al presente el recuerdo de la mítica banda, sin embargo, mucho más allá del lugar común el disco no logra llegar. En este puñado de temas falta peso, riesgo y todo aquello que, lamentablemente para Malakian, alguna vez tan bien encarnó su banda madre. 

3.0 // Bueno, cumple. 

sábado, 18 de agosto de 2018

J Balvin: Vibras (2018)

"Un aporte al género..."

Como género musical, el reggaetón me agrada cuando me divierte. Si me saca una sonrisa, vamos, lo disfruto. Ya sea por las voces ridículamente divertidas que en ocasiones filtran o las temáticas, que a veces tienen lo suyo. En general no es un estilo que me provoque ganas de bailar, su música es monótona, repetitiva y en general, digámoslo, aburrida, pero si te puedes pasar un buen rato con el, de eso no cabe duda. Y bueno, en ese contexto me he encontrado en ocasiones con bandas o artistas que por alguna razón me provocan ir un poco más allá al punto de oírles un disco completo y no quedarme con uno o dos temas unicamente. Me ocurrió una década atrás con Calle 13 (cuando llegó a mi Residente o visitante de 2007) o cuando oí Amanecer, esa maravilla de 2015 de Bomba Estereo, y me ha vuelto a ocurrir con este Vibras de J Balvin, un álbum que se puede oír completo sin mayor problema y que intercala con bastante tino temas propios del autor con cuatro o cinco colaboraciones que pretenden entregarle dinamismo al álbum, lo cual ciertamente se logra. 

Me explico. El álbum abre con una breve intro, con colaboración de Carla Morrison (ojo que hay importantes apariciones femeninas en el disco, señal de algo claro está), la cual dará paso al sabor del hitazo 'Mi gente' para a partir de acá desenfundar una serie de temas de reggaetón romántico, candente y sexualizado pero que al mismo tiempo escapa de la clásica cosificación del estilo hacia la figura femenina. Ahí la excelente 'Ambiente' ("Se que tal vez tienes un novio nuevo pero estás inquieta por este veneno...") , 'Cuando tu quieras' ("Lo supe desde que te vi, yo sabía que no era amor pero te quería sentir..."), 'Ahora' ("Me mató tu actitud creo que voa' contestar. Por si después me ignoras..."), 'Noches pasadas' ("Hace y deshace, me tiene en su mente y por eso deja que pase...") o 'Tu verdad' ("Nadie sabe la verdad de ti, nadie sospecha lo que pasa aquí...") cuentan con tiempos  y temáticas bastante similares pero que se disfrutan absolutamente en el continuo gracias al matiz que aportan las colaboraciones, algunas bastante clichés hay que decirlo, tanto Zion & Lennox  en 'No es justo' como Winsin y Yandel en 'Peligrosa' regalan sabor pero acercan al álbum a algo más "típico", mientras que Rosalía en 'Brillo' o Anitta en 'Machika' muestran algo más de diversidad.

En definitiva, un agradable disco de J Balvin, quien con mucho estilo e identidad logra marcar diferencia respecto a gran parte de sus pares. Como para tenerlo en cuenta a futuro...

3.5 // Muy bueno!

jueves, 16 de agosto de 2018

At The Gates: To Drink From The Night Itself (2018)

"Compitiendo contra si mismos..."

Tras casi veinte años de silencio los suecos de At the gates, pioneros y leyendas en esto del death melódico, regresaron en 2014 con At war with reality, un buen disco al que quizás le pesó el haber llegado a nosotros tras una pausa tan prolongada y también el que la banda, frente a las altas expectativas, haya apostado un tanto a la segura con su sonido. Lo anterior, sumado a la sensible retirada de Anders Bjoler (principal guitarra y miembro fundador de la banda) en 2017, entregaban a la llegada de To drink from the night itself especial relevancia. ¿Tendría aún, tras tantos años, algo que decir At the gates respecto a su carrera o nos encontraríamos nuevamente frente a un trabajo meramente continuista dispuesto a emular los demoledores riffs del histórico Slaughter of the soul (la joya de 1995)? La respuesta la encontramos en este conjunto de doce temas, ¡vamos por ellos!

Comencemos mencionando de entrada que en materia de producción este álbum pierde bastante en relación a su antecesor, dicho en simple: el disco suena ruidoso, sucio, impidiendo un disfrute adecuado de la instrumentación por lo que, desde ahí, comenzamos mal. Ahora, en materia de canciones, el asunto entra insinuando algo bastante similar a lo realizado en At war with reality. La dupla protagonizada por 'To drink from the night itself' (la canción) + 'A stare bound in stone' se muestra demoledora, cargada de dinámica y gancho, de igual forma 'Palace of leppers' cumple mientras que 'Daggers of black haze' suelta un tanto el acelerador para regalar los primeros momentos de "calma" en el álbum. Hasta acá, muchas sorpresas no nos encontramos. Estas llegarán en parte a partir de la frenética 'The chasm', la cual nos traerá de vuelta al álbum, seguida de el doble bombo de 'In nameless sleep' además de una seguidilla de temas bastante diversos aunque siempre directos, destacando la oscuridad de 'Seas of starvation' o 'The colours of the beast' en toda esta pasada. 

El disco se siente libre, el profundo cierre a cargo de 'The mirror black' así lo demuestra (ojalá algo más de esos vientos finales hubiesen sonado en el disco), y desenfunda de buena forma todo aquello que tan bien sabe hacer At the gates, ahora, de que nuevamente se vuelve algo extenso me parece que es asunto innegable. Canciones como 'A labyrinth of tombs' o 'In death they shall burn', sin estar mal, me parece insisten sobre fórmulas que parecen dispuestas unicamente para completar la duración de un álbum que creo con diez minutos menos habría funcionado mejor. 

No hay quejas para lo nuevo de At the gates, la banda cumple de sobra con el desafío de entregar un producto de genuina calidad, con una serie de temas marca de la casa y unos cuantos que aportan diversidad al conjunto, sin embargo, la banda vuelve a dejar la sensación en el aire de seguir compitiendo contra su propio pasado. 

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de At the gates:
2014 // At war with reality 

domingo, 5 de agosto de 2018

Bullet For My Valentine : Gravity (2018)

"Forzado e intrascendente..."

Nunca he ocultado mi desagrado por el llamado metalcore. Esa formulilla agresiva/gritona en las estrofas y melódica/limpia en los coros me ha parecido siempre tan de manual como poco atractiva. Sin embargo, hay que darle a la camada de bandas que popularizó este estilo el haber servido de puente y acercado las guitarras a adolescentes hambrientos de ira. Que no hay mal que por bien no venga. 

El caso es que en dicha liga se ha estado moviendo Bullet for my valentine desde hace poco más de una década, agotando y repitiendo la fórmula aunque obteniendo cada vez menos resultados en términos mediáticos. De ahí que en este 2018, supongo, hayan decidido "renovar" su sonido entregándonos un disco más melódico (¡más aún!) que lo habitual y declaradamente comercial tanto en sus estructuras como sonido. El resultado es patético. Y es que si ya con su tradicional sonido estos tipos cansaban, intentando hacer pop declarado ya ni te cuento...

No hay mucho que comentar por tanto respecto a Gravity, un (muy mal) álbum de pop con guitarras. Un disco repleto de canciones limpias, con maquinitas que intentan aportar a las percusiones ('Leap of faith'), estructuras de manual ('Over it' o 'Letting you go'), un abuso de los "ooooh ohhh ohhhh" en varios temas ('Not dead yet'), aplausos en otros ('The very last time') y así, una serie de recursos que van en busca de un público más amplio pero que suenan tan descaradamente forzados que únicamente demuestran desorientación por parte de una banda que claramente ya no sabe por donde ir.  

1/5 Directo al olvido. 

viernes, 3 de agosto de 2018

Adelanto: Babasónicos // La Pregunta


Me parece que en diversas ocasiones he podido manifestar acá en el blog mi admiración por todo aquello que Babasónicos realizaron, al menos!, hasta 2005. Ahora, que tras el éxito de álbumes como Jessico (2000) e Infame (2003) se acomodaron estancando su sonido de manera dramática es otra historia, sin embargo, los argentinos fueron en algún período de su historia absoluta vanguardia y de aquello muchos les estaremos siempre agradecidos. El caso es que tras cinco años de silencio y, digámoslo, cuando muchos ya habíamos perdido las esperanza de un renacer por parte de la banda, ha llegado a nosotros 'La pregunta', lo más interesante que han realizado en largo tiempo. 

'La pregunta' recupera aires desafiantes para Babasónicos y aporta una frescura que ya creíamos perdida. Tanto en lo experimental de su sonido como en lo lírico juega al límite todo el tiempo, planteando exquisitas lineas e instalando desde ya la esperanza de un álbum digno de la leyenda, el cual llegará a nosotros en Octubre. Lo esperaremos ansiosos...

miércoles, 1 de agosto de 2018

Deafheaven: Ordinary Corrupt Human Love (2018)

"Irregular exploración..."

Una de las bandas más controvertidas en el mundo del metal está de regreso. Criticados por los puristas de siempre tanto por su estética de chicos alternativos como por las curiosas mixturas musicales generadas en sus primeros tres álbumes, discos donde Deafheaven fusionó elementos propios del black con densas capas de guitarras adornadas por dulces melodías y buenas dosis de post rock, digamos, aquello que los amantes de las etiquetas han decidido llamar "blackgaze" y cuya bandera en Ordinary corrupt human love se sostiene, con la salvedad de que esta vez la banda ha querido sorprender al entregar mayores dosis de azúcar en su sonido, generando de esta forma un efecto algo irregular en el producto final. Y es que, a diferencia de lo desarrollado tanto en Sunbather (esa joya de 2013) como el oscuro New Bermuda (2015), en esta ocasión nos encontramos frente a un trabajo de direcciones cambiantes y por momentos poco claras. 

De esta forma, el disco transita constantemente entre la característica fórmula black/melódica/post rock de la banda y elementos en exceso edulcoradosLa partida, sin ir más lejos, es un (mal) indicio de lo mencionado. 'You without end' es tan confusa como inefectiva. Un piano anticipará un relato en femenino que recién a los tres minutos será interrumpido por unos alaridos de George Clark que francamente no llegan jamás a buen puerto. Tras esta, el álbum explotará en guitarras y desenfreno mediante una correcta 'Honeycomb' (que se excede eso si un par de minutos más allá de lo prudente) y 'Canary yellow', que regala una buena dosis de aquello que Deafheaven tan bien supieron desarrollar en cualquiera de sus dos álbumes anteriores.  

En el nudo del disco (tras treinta minutos de música por cierto), la onírica 'Near' volverá a instalar la confusión, un tema limpio donde Clark se expresa sin sus tradicionales gritos pero que nuevamente pareciese ir a ningún lugar, antecederá a 'Glint', que con sus notables progresiones se instala con seguridad como el tema mejor logrado de todo el disco. Finalmente, en la linea cambiante previamente mencionada 'Night people' + 'Worthless animal' encargarán otro ir y venir desde la dulzura a la oscuridad, desde la calma a la violencia, aunque en ambos casos dejando la sensación de no tocar jamás la tecla precisa ('Night people' realmente aporta poco y nada al global). 

En la idea de mantenerse constantemente en movimiento (lo cual no deja de ser meritorio) es que Deafheaven ha entregado un álbum cambiante pero que lamentablemente no cuaja como corresponde, un disco que se mueve entre lugares comunes bien logrados y melosas experimentaciones que como interludios podrían haber funcionado pero en formato de cuatro o cinco minutos acaban extendiendo innecesariamente un disco. Se agradece el hambre que la banda continúa mostrando pero en esta ocasión el resultado, sin ser un mal disco, no ha estado a la altura de lo anteriormente realizado.  

3.0 // Bueno, cumple.

Otras reseñas de Deafheaven: