VIDEOS DAVID BOWIE

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viernes, 8 de diciembre de 2017

Kadavar : Rough Times (2017)


No se en que estuve en 2015 que pasé por alto la reseña de Berlin, el tercer álbum de Kadavar, el cual mostraba una faceta un tanto más accesible por parte de los alemanes, tomando cierta distancia de ese sonido tan marcadamente denso y setentero que caracterizó sus primeros pasos para centrarse con fuerza en los aspectos melódicos de sus canciones. Dos años más tarde vuelven pero con una grata sorpresa bajo el brazo: lejos de volver a repetir el plato, los Kadavar han intentado con su cuarto disco ampliar el abanico. Digamos, a su formato habitual incorporar nuevas influencias.

Encontramos acá por cierto esas canciones que huelen a sus principales mentores, las densas guitarras y pesada marcha de 'Skeleton blues' traen de regreso esos aires Sabbath tan característicos en Kadavar y de igual forma cuando aceleran en 'Die baby die' o 'Words of evil' el asunto también se vuelve reconocible, sin embargo, gran parte del disco escapa de estas fórmula, intentando incorporar elementos novedosos, como ocurre en la pesada partida a cargo de 'Rough times' (que roza sonidos cercanos al mundo del metal) o la lenta cabalgata que representa 'Into the wormhole', con un exquisito bajo como protagonista que marca el sonido de un tema muy oscuro y que se aleja totalmente del sonido dinámico que la banda había presentado en Berlin. Hacia el cierre del disco encontraremos nuevas sorpresas cuando decidan bajar las revoluciones en la tremenda 'The lost child', que saca a relucir teclados en medio de la calma, generando gratos aires psicodélicos, calma que también sorprende en 'You found the best in me'

Me parece que a estos alemanes les sigue faltando ese gran disco consagratorio, sin embargo, de igual forma creo que Rough times deja la sensación en el aire de que las puertas están abiertas para ir por el. La banda sigue creciendo y mostrándose abierta a incorporar nuevos elementos a su fórmula...

3.0 // Bueno, cumple

Otras reseñas de Kadavar:

jueves, 7 de diciembre de 2017

Noel Gallagher's High Flying Birds: Who Built The Moon? (2017)


Los dos primeros álbumes de Noel Gallagher junto a sus High flying birds estuvieron bien, sirvieron ambos para dejarnos muy claro que (al menos en estudio, ya que en vivo es otro el cuento) el guitarrista no necesita en absoluto el forzar un regreso de Oasis para mantenerse vigente, y de paso quedaron entre nosotros una serie de temas dispuestos a recordarnos que el filo sigue ahí, intacto (están 'If I had a gun', que yo insisto en que de haber sido compuesta en los 90's sería un clásico "de aquellos", 'A.k.a ...What a life' o 'In the heat of the moment', entre tantas más). Sin embargo, tanto el debut de 2011 como Chasing yesterday (2015) carecieron de un elementos no menor: riesgo. 

En ese sentido, tal parece que la tercera ha sido la vencida para el buen Noel, por lo que en este 2017 el hombre ha decidido escapar de su zona de confort y regalarnos un álbum de corte más experimental, y si bien las estructuras de las canciones que componen este Who built the moon? responden a los patrones de siempre (es inevitable, se vista de lo que se vista, a Noel se le ve el plumero melódico a distancia), se aprecia en la producción y arreglos del álbum la intención de romper con la monotonía y de alguna forma sorprender. Ha intentado por tanto sonar más dinámico, empaquetando su música con electrónica, vientos, teclados y dándole un nuevo enfoque a su voz en ciertos pasajes. El resultado convence, no parece forzado y por momentos resulta muy atractivo. 

Vuela alto, por ejemplo, en los momentos instrumentales que entregan 'Fort knox' y los interludios 'Wednesday', instantes donde la psicodelia se apodera del disco y el asunto adopta ribetes de exquisita frescura, o cuando redobla los tambores (un truco que inevitablemente recuerda sus colaboraciones con los Chemical Brothers dos décadas atrás) en 'Keep on reaching', 'It's a beautiful world' o 'She taught me how to fly'. De igual forma, pese a ser un tema bastante tradicional, la buena vibra que regala con sus coros 'Black & white sunshine' funciona, así como la veta atmósférica que aporta 'The man Who built the moon', mi favorita del álbum.

Puede que hilando fino el disco cargue con un defecto importante, el que si retiramos todo el empaque, las canciones siguen siendo las mismas de siempre ('Be careful what you wish for' o 'If love is the law' son claros ejemplos de esto), sin embargo, hay que darle a Gallagher el que ha acudido a distintas fuentes buscando referencias o apoyos que aportasen matices relevantes a su sonido, y el que en esa búsqueda no ha quedado a medio camino sino más bien ha logrado entregar un álbum comparto, de direcciones muy claras y que individualmente encuentra varios momentos de alto nivel. 

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Noel Gallagher's High flying birds:

domingo, 3 de diciembre de 2017

20 Años De... U2: Pop (1997)


La mutación vivida por los irlandeses de U2 a comienzos de los años 90 debe estar entre las más exitosas e impresionantes en la historia de la música. El paso desde la dupla The Joshua Tree/ Rattle & Hum a Achtung Baby/Zooropa da muestras de una agrupación que, cual Zenedine Zidane, en un momento complicado y clave del partido, agarró el centro de volea y logró meterla en el ángulo. Con esta jugada los irlandeses se despeinaban estéticamente (Bono dejaba de ser el personaje político mesiánico para meterse en cueros y disfrazarse de una especie de arrogante Elvis moderno) mientras en lo musical lograban conjugar vanguardia, modernidad y masividad. Sin embargo, y para sorpresa de todos, por ahí por 1995, la banda se siente tan pero tan genial que, en la cresta de la ola, decide hacer una pirueta suicida, la cual desembocaría un un álbum titulado simplemente: Pop

El contexto es el siguiente. La maratónica gira Zoo TV, que promocionaba los álbumes Achtung Baby + Zooropa, había terminado. Se toman entonces un (merecido) descanso para repescar ideas, en esa misma búsqueda deciden trabajar en un proyecto paralelo alternativo junto a Brian Eno titulado Passengers (desde donde emerge la fabulosa colaboración 'Miss Sarajevo' junto a Luciano Pavarotti) y regalan la fantástica 'Hold me, thrill me, kiss me, kill me' para la banda sonora de ese fiasco de película que fue Batman Forever. Llega 1996, van tres años desde Zooropa, el plato aún sigue caliente y el sello presiona, por lo que se meten al estudio. Hay un pequeño problema eso si: las canciones no están. Hay ideas, maquetas, discusiones respecto a que dirección tomar, pero el grueso de las canciones no está, lo cual los lleva a posponer el lanzamiento y comenzar a decidir a contratiempo. El plazo fatal para el lanzamiento sería marzo de 1997, ya que la gira está contratada y esta debía partir en abril de dicho año, lo cual los obligaba a tener el single promocional en Diciembre y el disco terminado en Enero, estuviese como estuviese. Colocan entonces la carreta antes que los bueyes, por lo que el resultado no podía ser otro: un álbum confuso, que proyecta algo que no es y contiene muchas canciones que evidentemente no están terminadas (de hecho, las finalizan en vivo, en medida que avanza la gira). En palabras del mismo The Edge lo escuché por 1998: "en estudio queríamos expresar todo aquello que estábamos conociendo en la vida nocturna, y si hubiésemos sido Prince creo habría sido más fácil, pero no somos Prince..."

¿Y qué pretendía U2 proyectar con Pop? Una especie de crítica inteligente respecto a la cultura de consumo. Querían ser un enemigo interno del mercado. El álbum fue, de hecho, promocionado meses previo a su salida por 'Discotheque', cuyas lineas insinuaban estas intenciones ("Tu sabes, estás masticando chicle, tu sabes lo que es pero aún así quieres más..."), todas enmarcadas en un sonido que buscaba ser tan divertido como sofisticado. Sin embargo, el chiste no se entendió. 

¿Qué proyectó en lo concreto Pop? La idea de que la banda se había aligerado al abandonar el rock, abrazar la música nocturna y la electrónica de manera forzada, además de encarnar una incoherencia musical enorme: el disco pretende avanzar hacia muchos lugares, demasiados diría yo...

Dicho por Bono en su visita a Sarajevo en 1997: "promocionamos Pop como el álbum más alegre de nuestra carrera, siendo que probablemente es el más triste de todos". Y esa es una gran verdad. El disco abre con tres potentes temas que se lanzan a la electrónica de lleno, 'Discotheque' + 'Do you feel loved' + 'Mofo', las cuales cuentan con capas y capas de sonidos, mezcladas todas por los productores del álbum, Howie B y Flood, sin embargo, baja a terreno bruscamente con dos baladas: 'If god will send his angels' (que es una crítica al mercadeo religioso) y 'Staring at the sun', una gran canción de amor inmersa en un contexto bélico ("intransigencia a nuestro alrededor / Los militares aún están en la ciudad..."). Posteriormente aparece el rock, primero en 'Last night on earth', uno de los temas que sufrió la inclemencia de haber sido incluido casi como una maqueta en el disco, la extraordinaria 'Gone', profunda reflexión personal de Bono respecto a la fama ("Querías llegar a ese lugar tan rápido / Tenías que perderte a ti mismo durante el camino...") y probablemente una de las mejores canciones de U2, no solo de esa década, sino que de su carrera entera, y la mixtura electrónica/guitarras que es 'Miami', que en algún momento se barajó como nombre del álbum. 

Entrando en la recta final Pop se adentrará sobre ambientes muy oscuros de los que no volverá a salir, sonará la irónica y astuta 'The playboy mansion', la increíblemente elegante 'If you wear that velvet dress' (que venía de las sesiones de Zooropa), luego 'Please' (la única que retoma con fuerza el carácter político de la banda) y el cierre con otra reflexión espiritual notable por parte de Bono en 'Wake up dead man'.  El disco cierra por tanto en un lugar completa y absolutamente diferente a donde comenzó, lo cual habla claramente de que la banda no logró ensamblar con coherencia en estas doce canciones, probablemente por un exceso de ambiciones, una sobre estimación de sus capacidades y también lo apurados que debieron trabajar al haber firmado contratos con un disco en pleno proceso de gestación. 

En materia de direcciones por tanto Pop resulta un ejercicio algo caótico, sin embargo, mirando el vaso medio lleno, acá hay excelentes canciones, en lo suyo la mayoría de estas funcionan, además de dar muestras de una dupla Bono/The Edge aún en éxtasis creativo, tanto en materia lírica como en cuanto al tratamiento de las guitarras (lo que Edge logra en 'Mofo' o 'Gone' es un asunto de otro planeta). Pop representa además el último gran salto al vacío que U2 dio en su carrera. En 1997 un facción de los irlandeses, esa valiente y arriesgada, dejaba de existir, dando paso a una agrupación mucho más temerosa, cuidadosa de cada paso a dar y que desde 2000 en adelante se sumergiría en terrenos realmente comerciales y seguros (porque Pop fue cualquier cosa, menos un disco comercial). Pero aquello será motivo de una futura reseña de aniversario, la de All that you can't leave behind, que en 2020 cumplirá dos décadas de existencia...

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de U2:

viernes, 1 de diciembre de 2017

Robert Plant: Carry Fire (2017)


Tiene mérito el que a estas alturas del partido un eterno como Robert Plant insista en crear y proponer. Claro que lo tiene. ¡No tendría porque! Sin embargo, tal parece su espíritu inquieto no le permite estancarse en el recuerdo y la nostalgia por lo que cada ciertos años el hombre insiste en seguir construyendo su leyenda. Nos entrega de esta forma la continuación del notable Lullaby... and the ceaseless roar, uno de los mejores álbumes que oímos en aquel 2014 y por cierto, uno que seguro figurará a futuro entre sus trabajos en solitario más destacados. 

En ese sentido, Carry fire funciona en una linea similar a su antecesor, construyendo melodías sobre atmósferas ligeras y volátiles. Sus mejores momentos, de hecho, los logra cuando Plant logra con calma emocionarnos, lo hace en la preciosa 'Season's song', en 'Dance with you tonight' (cuando el vocalista eleva el registro en el minuto final, que decir, piel de gallina) o en la exquisita calma de 'A way in words'. Todos estos segmentos, que sin ninguna duda se cuecen a fuego lento, se combinan con pasadas más cargadas a las guitarras, como 'New world' o 'Bones of saints' (mi favorita del álbum), sus siempre tradicionales aires orientales en 'Carry fire' (la canción), el folk de 'The may queen' o esas notables influencias bluseras apreciables en 'Keep it hid'. Todo bien construido, con un sello absolutamente característico, aunque claro, inmerso en la cadencia y calma de un hombre que roza los setenta años de vida, lo cual podría agotar a más de algún auditor.

En definitiva, independiente de que canciones funcionen con cada cual, el aspecto por paliza más positivo que entregan los sesenta minutos de Carry fire, es el constatar lo vivo que se encuentra Robert Plant. Podría estar girando eternamente junto a Led Zeppelin, o componer emulando el sonido de su mítica banda, a diferencia de dicho camino fácil, el vocalista continúa optando por la sorpresa y la creación. Que decir, un eterno con mayúsculas.

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Robert Plant:

lunes, 27 de noviembre de 2017

The National : Sleep Well Beast (2017)


Con siete álbumes bajo el brazo y un importante prestigio a cuestas, The national poco a poco se se ha ido instalando como una propuesta segura. Los tipos disco a disco fueron mostrando un sostenido crecimiento, encontrando su sitio en medio de ese sonido que danza elegantemente sobre la calma y que se encuentra fuertemente marcado por el característico registro vocal de Matt Berninger. En ese sentido, el peak pareció llegar con el notable Trouble will find me (2013), al punto de que cuatro años más tarde han reiterado la fórmula, con ciertos matices eso si. Esta vez, dicho en simple, nos han regalado un álbum marcado por percusiones que juguetean durante gran parte del disco con cambios de velocidad y elementos electrónicos, los cuales se suman al estilo característico de la banda y por tanto colaboran en el encuentro de una dinámica bastante atractiva para el álbum. 

Ahora, de todas maneras el fuerte de The national en Sleep well beast vuelve a estar en el puñado de melodías notables que encuentran, algunas de ellas tristes y profundas, marcadas por un piano marca de la casa, como es el caso de 'Nobody else will be there', 'Born to beg' o 'Carin at the liquor store', otras que coquetean con la ya mencionada electrónica, ahí 'Walk it back', 'I'll still destroy you', 'Guilty party' o 'Sleep well beast' (la canción) destacan, mientras que existen pasadas en donde las guitarras aparecen y entregan interesantes matices al sonido del disco, como es el caso de 'Day I die' o 'Turtleneck'. Mención aparte por cierto merece 'The system only dreams in total darkness', probablemente el mejor tema del álbum, con un coro exquisito que quedará enmarcado dentro de los mejores que oiremos en este 2017.

The national lo ha vuelto a hacer, no deslumbran pero se las arreglan para entregar un álbum sólido, inteligente, a ratos muy sensible y a ratos dinámico. Como para seguir atentos a sus pasos...

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de The Nacional:
2013 // Trouble will find me 

sábado, 18 de noviembre de 2017

Myrkur: Mareridt (2017)


En 2015 Amalie Brunn, vocalista danesa proveniente del mundo del pop, debutaba en el metal con un álbum muy comentado en su momento, criticado e incluso repudiado por muchos. Ahora, en lo personal, M me pareció un trabajo que pese a sus fallos (la falta de cohesión, por ejemplo), logró entregar un puñado de canciones diversas que cumplían con el objetivo de sembrar un interés respecto al futuro de la vocalista. Y en ese sentido, lo que esta viene a entregarnos dos años más tarde no hace sino ratificar que hicimos bien en mantenernos alertas. Mareridt es un disco más compacto que el debut, que evidencia una linea más coherente en su global y que vuelve a dejar instaladas gratas sensaciones respecto a lo que podría venir de ahora en adelante.

Lo primero que quisiese comentar respecto al álbum es que quienes consideran que Brunn no pertenece por naturaleza al mundo del metal deberían sentirse satisfechos con este, ya que salvo contados momentos donde el disco coquetea con elementos cercanos al black metal (canciones como 'Maneblot' o momentos de la fantástica 'Ulvinde'), gran parte del trabajo dispara hacia otras latitudes, todas muy oscuras por cierto, pero desde perspectivas que distan absolutamente de la música extrema. Nos encontramos así con pasadas que sacan partido al dulce registro de la danesa, como es el caso de 'Mareridt' (la canción), 'De tre piker' o 'Crown', pasajes que encaran un rock más denso, con riffs espesos y repetitivos que regalan murallones de guitarras bastante interesantes, ahí destacan 'The serpent', 'Elleskudt' y 'Funeral' , o piezas instrumentales que abordan sonidos más folclóricos plagados de violines y percusiones, como ocurre en 'Kaetteren'.

Puede que Mareridt marque el distanciamiento definitivo de Myrkur con la música extrema (ojo a los temas extras que la versión limitada regala, que quizás están entregando señales pensando en el futuro), sin embargo, este aspecto honestamente me parece irrelevante en su caso. Más allá del morbo que genera esta situación (una mujer que parece modelo aullando registros cercanos al black), lo interesante respecto al proyecto sigue siendo la diversidad musical que propone, la cual en este caso vuelve a salir bien parada y mientras lo musical sea el centro, creo todo lo demás seguirá pasando a segundo plano.

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Myrkur:

lunes, 13 de noviembre de 2017

Cannibal Corpse: Red Before Black (2017)


Desde hace un tiempo a la fecha que Cannibal Corpse optó por el estancamiento. Fieles a un death de características muy marcadas y reconocibles, los norteamericanos decidieron renunciar al factor sorpresa y limitar su trabajo a desarrollar de manera adecuada lo que mejor saben hacer. En esa linea, durante la última década han deambulado entre álbumes que han cumplido con lo suyo (Evisceration plague, 2009) y otros que han logrado sacar brillo a la fórmula (Torture, 2012). Ahora, con Red before black el asunto ha vuelto a ir por donde esperábamos pero con una salvedad: me parece que desde la edición de Kill (2006) ninguno de sus trabajos había resultado tan monótono y agotador como este. Dicho en simple: Red before black no es un mal álbum, pero aburre. 

El disco abre con todo. La pasada por 'Only one will die' + 'Red before black' (la canción) es demoledora y no entrega respiro. Posteriormente vendrán las clásicas pausas (que esto ya viene con manual incluido) en 'Code of the slashers' (que cuenta con un grato subidón hacia el cierre) y 'Shedding my human skin', para luego retomar la velocidad con 'Remained'. Y así, aceleraciones, pausas, un George Corpsegrinder Fisher que en lo suyo permanece soberbio, las guitarras afiladas están, el doble pedal incesante... pero todo muy predecible y en piloto automático. La verdad es que pasando el nudo del álbum no hay nada que en lo personal me haya llamado a seguir ahí, de hecho me entré a cuestionar: ¿cuál es el sentido para Cannibal Corpse de seguir cumpliendo religiosamente con 12 temas disco tras disco si al octavo ya está todo dicho? 

Lo dicho, el álbum más monótono de Cannibal en una década. 


2.5 // Nada especial


Otras reseñas de Cannibal Corpse:
2014 // A skeletal domain
2012 // Torture 

sábado, 11 de noviembre de 2017

Exhumed : Death Revenge (2017)


En 1828, la legislación escocesa flexibilizó la aplicación de la pena de muerte, lo cual generó una escasez de cuerpos para la experimentación médica. En ese contexto, William Burke y William Hare, tras la muerte natural de un inquilino en el hostal de una de sus esposas, decidieron vender dicho cuerpo a un profesor universitario, lo cual acabó derivando en una serie de asesinatos (en total 16) y posterior tráfico de cuerpos. Toda esta macabra historia es la que los californianos de Exhumed abordan en su nuevo y notable álbum, un trabajo que trae al presente una tenebrosa historia musicalizada con enorme talento.

La portada, con todo ese tono de terror ochentero, de inmediato nos llama a ir por el disco. ¿Y con qué nos encontramos en el? Con una exquisita dosis de lo mejor que Exhumed sabe hacer, esa espectacular mezcla entre death + grindcore, ese sonido que equilibra un metal técnico con arreglos violentos y desenfrenados, todo esto edulcorado además por una serie de instrumentales dignos de una buena película de horror y que en el contexto del disco funcionan a la perfección. 

El álbum abre de hecho con una pieza muy sutil que introduce el trabajo entre vientos y un piano para luego dar paso a una seguidilla de temas absolutamente desbocados, con guturales muy oscuros que se intercalan con voces chillonas ('Defenders of the grave', 'Lifeless' o 'Night work', tremendos ejemplos), estructuras directas que son puro desenfreno ('Unspeakeble' o 'A funeral party'), otras que apuntan a un death más clásico ('Dead end', con gargajo a medio tema incluido, uno de los momentazos del álbum), pasadas más melódicas ('Incarnadined hands') y momentos definitivamente diferentes, como el interludio 'Grave-makers of Edinburgh' o el instrumental 'The anatomy act of 1832', siete minutos donde la única reacción posible es el aplauso.  

En definitiva, Exhumed nos entrega un álbum con concepto digno de destacar y que desde ya se enmarca dentro de lo más notable que oiremos en este 2017, un trabajo que en materia técnica no deja títere con cabeza y que en lo musical se muestra tan diverso como atractivo. 

4.0 // Excelente!

viernes, 3 de noviembre de 2017

Enrique Bunbury : Expectativas (2017)


Pese a que su último álbum de estudio data de cuatro años atrás, quienes seguimos a Bunbury no podríamos decir que no hemos sabido de él durante este período. Tuvimos un álbum en vivo grabado en Madrid, un más que interesante MTV Unplugged y un compilado doble con rarezas varias. Tocaba ya, sin embargo, ir por algo realmente nuevo, sobretodo considerando que la pasada por Licenciado Cantinas (2011) y Palosanto (2013), pese a ser proyectos que daban rienda suelta al Bunbury inquieto, ese que se sumerge de lleno en cada uno de sus productos y participa en todo detalle, no convenció del todo. La edición, por tanto, de Expectativas contaba con cierta presión encima, la de re alinear un tanto la carrera del español, que independiente de su innegable (e inagotable) talento, desde siempre ha mostrado un dejo de irregularidad en su andar...

Estas intenciones, las de entregar un conjunto de temas coherentes entre si, se aprecian en Expectativas, un álbum que efectivamente suena compacto, tanto en temáticas a tratar como en sonido. Hablando de las letras habría que mencionar el que esta vez Bunbury ha escapado del personalismo, ha dejado un tanto de hablar de si mismo para abordar un enfoque más social, disparando dardos a la política ("Nada ocurre por casualidad. No puede un retrasado mental estar al mando de todo..." afirma en 'En bandeja de plata') e incluso a colegas artistas ("No es cuestión de credibilidad, no tampoco de autenticidad. Es el resultado final el que me parece insuficiente..." recita en 'La actitud correcta'). 

Ahora, en lo musical lo tenemos nuevamente en plan full band, aunque debido a la diversidad de arreglos que acá se entregan, el asunto no alcanza jamás a cansar. El disco además desprende una espontaneidad importante, percibes a la banda tocando junta y aquello se disfruta muchísimo. En cuanto a canciones, Expectativas es parejo (quizás demasiado), un disco donde cuesta encontrar temas que destaquen muy por sobre otros y ahí quizás habría que encontrar un "pero". En lo personal he disfrutado con los sintetizadores de 'La ceremonia de la confusión' , el rock de 'Cuna de Caín' y todo lo que suena a partir de 'Parecemos tontos', con momentos altos vividos en la intensa 'Al filo de un cuchillo', la cambiante 'Bartleby - Mis dominios' o la exquisitamente oscura 'Supongo'. Todo está muy bien, pero no encuentro en el álbum dos o tres joyas que exploten a un nivel mayor, lo cual siento deja un gusto extraño al pasar y pasar por el álbum...

Como sea, Enrique Bunbury regresa con uno de los buenos álbumes que nos dejará su carrera, un disco centrado en las canciones por sobre el concepto, lo cual ha acabado por configurar con conjunto que resulta fácil de seguir y disfrutar. Se extrañan algunas canciones particularmente potentes o algo más de riesgo, pero insisto, en el tema a tema el asunto no debería dejar a nadie disconforme.

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Enrique Bunbury:

miércoles, 25 de octubre de 2017

The Horrors: V (2017)


Tras diez años de existencia podríamos perfectamente afirmar que la trayectoria de The horrors ha resultado fascinante. Y es que hablamos de una banda que definitivamente debería gozar de mayor crédito y popularidad. Lo intentaron por cierto, tres años atrás con la salida de Luminous, un álbum que marcó diferencias en relación a lo realizado en Primary colours (2009) o Skying (2011), dos discos centrados en ambientes densos, ruidosos y oscuros, a diferencia de lo trabajado en 2014, que apuntó a un sonido más limpio y dinámico, con canciones en general fáciles de recordar. No voy a negar acá mi adicción por Luminous, un trabajo que al día de hoy continúo disfrutando como un niño, sin embargo, me resulta comprensible el paso que han dado con V, su más reciente disco, uno que pretende recular hacia donde habían quedado las cosas en 2011...

En ese sentido, el quinto álbum de The horrors congenia nuevamente con un sonido de difícil digestión, que no regala concesiones al auditor pero que, a diferencia de lo realizado en cualquiera de sus primeros discos, posee el mérito de no entramparse con el paso de sus minutos. La sensación que desprende V por tanto es la de ser un disco trabajado al detalle, donde cada canción es un mundo propio pero que logra conectar de alguna manera (siempre grata) con el resto del conjunto. Dicho en simple: el disco es denso pero no cansa. 

Entre sintetizadores abre 'Hologram' (con un galope que por segundos me ha recordado el clásico 'Army of me' de Bjork) y de inmediato las armas se muestran: teclados, ambientes envolventes y guitarras muy sutiles que recién en el minuto final comenzarán a generar estridencia. Partida notable, hay que decirlo. Le sigue la exquisita elegancia de 'Press enter to exit', una donde si podemos reconocer un coro pero donde la banda saca credenciales con dos valientes minutos finales que rozan el exceso para posteriormente golpear la mesa con la maquinal y contundente 'Machine', uno de los singles más fascinantes que habremos oído en este 2017 sin lugar a dudas...

De acá en adelante el disco deambulará entre paisajes diversos, por lo general pesados pero que darán muestras del momento particularmente brillante que viven los liderados por Faris Badwan. La introspección que proponen 'Ghost' + 'It's a good life' o la espesura de 'Weighd down' se contrapondrán a la buena vibra que desprenderán piezas cargadas al pop tales como 'Point of no reply' o la excelente 'Something to remember me by' (con seguridad el tema más contagioso del disco y que curiosamente lo han dejado como cierre de este, toda una curiosidad que descoloca por completo), mientras que en 'Gathering' abordaran la única balada acústica del disco o en 'World below' abrazarán nuevamente un sonido sucio y mecánico. Lo dicho, el trabajo apunta hacia distintas aristas del sonido Horrors pero siempre se manera cohesionada y con sentido sonoro.

En definitiva, entre electrónica y guitarras The horrors han entregado en V un buen compendio de lo que mejor saben hacer, equilibrando estilo y excesos bien llevados con una madurez notable. Entregan así un disco que no cuenta (fuera de una o dos canciones) con singles particularmente llamativos pero consigue el efecto de jamás agotar. Como sea, el resultado es brillante. Se han anotado (una vez más, como en 2011 y 2014) uno de los mejores discos que oiremos en el año.

4.0 // Excelente ! 

Otras reseñas de The horrors:

sábado, 21 de octubre de 2017

Beck : Colors (2017)


No se a ustedes, pero a mi la gente diferente y creativa me inspira. Y en materia musical, Beck debe ser uno de los artistas más diversos e inquietos que hemos tenido el placer de disfrutar durante las últimas décadas. Un tipo que, roto, fue capaz de componer en 2002 un maravilloso Sea change (con seguridad uno de los álbumes más dolorosos de este siglo) para luego, diez años más tarde, cerrar el círculo con el excelente Morning phase. Entre estos existió el rock en tono retro de Modern guilt (otro disco fabuloso de Beck , y ya van...?) y cuando sentíamos que realmente eran pocos los tópicos donde el cantautor podría sorprendernos, el tipo se mete de lleno en el pop y entrega un álbum que ya se lo quisiesen Maroon 5 o similares. Y es que el que sabe, sabe... 

Es notable por tanto lo que Beck ha logrado en Colors. Y es que álbumes divertidos del norteamericano habíamos tenido en el pasado (Guero o el mismísimo Odelay son buenos ejemplos) pero nunca lo habíamos oído tan fuera de sus límites como acá ha aparecido, y sin embargo, lejos de sonar ridículo o forzado, el producto acá ha vuelto a convencer gracias a una frescura que sigue dando cuentas de un Beck en estado de gracia. 

El álbum abre con 'Colors' (la canción) y de inmediato notamos por donde irán los tiros esta vez. Electrónica que emerge con estilo, filtros vocales en los coros y una melodía contagiosa marcan un single de presentación impecable. 'Seventh heaven' con su dinámica adictiva no decaerá el nivel mientras que en 'I'm so free' o 'Dear life' reconoceremos a un Beck más tradicional, en la primera metiendo un puente rapeado que desembocará en un coro plagado de guitarras para en la segunda danzar sobre una melodía marcada por un juguetón piano. En el nudo del álbum, la pasada por 'No distraction' + 'Dreams' da muestras de un sonido arreglado al detalle, de un pop muy cuidado que esconde exquisitos secretos en su producción, entregándole categoría al resultado. 

Los "peros" del álbum (que los tiene), sin embargo, comienzan a aparecer entrando en la segunda mitad de este. Ahí 'Wow', que funciona más bien como un freakerío del artista, mucho no nos dice, mientras que 'Up all night', pese a ser un temazo contagioso a rabear, lamentablemente suena a refrito descarado de 'Can´t stop the feeling!' de Justin Timberlake, por lo que para mi pierde puntos. En el cierre, 'Square one' y la balada 'Fix me' , sin estar mal, se me hacen en exceso livianas por lo que el disco acaba innegablemente con menos fuerza de la que venía trayendo hasta su sexto tema.

La sensación evidente que Colors nos deja al finalizar es que esta vez Beck se la ha querido pasar de maravillas pero que, fiel a su espíritu creativo, se ha esforzado por entregar un producto igualmente contundente y que no sacrificase identidad. Visto desde ese punto de vista el resultado es un éxito. Ahora, en materia de canciones, la aventura a ratos ha funcionado a la perfección (primera mitad del álbum) y en otros momentos simplemente "bien". Como sea, el global es positivo y continúa dando muestras de un artista único en su especie. Bendito sea por aquello y benditos nosotros por tenerlo...

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Beck:

lunes, 16 de octubre de 2017

Marilyn Manson : Heaven Upside Down (2017)


De que la carrera de Marilyn Manson viene dando tumbos desde hace rato, no es secreto para nadie. De que en 2009 y 2012 lo intentó centrado en la típica "vuelta a las raíces", tampoco. Que luego en 2015 probó suerte reinventándose en lo musical con un The pale emperor valiente pero falto de la inspiración precisa, menos. El caso es que a la luz del tiempo dos conclusiones podemos obtener respecto a la carrera de Manson: la primera es una reflexión en torno a su espíritu auto destructivo, el cual lo ha llevado a aislarse en aspectos creativos y por ende, a acertar y errar en idénticas proporciones durante todos estos años, la segunda sin embargo, nos obliga a reconocer que, independiente de los fallos que podamos observar en cada uno de sus discos, estos siempre "algo tienen", nos gustarán más o menos pero todos cumplen y entregan algún plus en determinados temas. Por ende, y quiero volver a ser enfático en esto: en el global, disco a disco el saldo con Manson suele ser positivo.  Y acá con Heaven upside down lo ha vuelto a hacer mediante un disco que, a diferencia de The pale emperor, funciona como un compendio mucho más directo y que resume de cierta forma lo mejor que el artista puede entregarnos en este momento de su carrera. 

Retoma la suciedad, las guitarras y los gritos desgarrados. Comencemos por ahí. Basta darle play al disco y pasar por 'Revelation #12' + 'Tattooed in reverse' para notar que el asunto viene cargado a la agresividad, en la primera de manera muy visceral y en la segunda con cierto glamour, realizando un guiño a los buenos tiempos de Mechanical animals (esa joya de 1998). Más adelante nos encontraremos con algunos golpes sencillos pero directos, algunos funcionarán debido a la contundencia de sus coros, como es el caso de 'We know where you fuckin' live' + 'Say10', mientras que otras quedarán a medio camino, quizás pidiendo alguna vuelta de tuerca que les sacara mayor provecho, me refiero a la bailable (?) 'Kill4me' o la efectista 'Je$u$ Cri$i$'

En una pasada más experimental aparecen los oscuros ocho minutos de 'Saturnalia' mientras que toda la triada final, compuesta por 'Blood honey' , 'Heaven upside down' (la canción) y 'Threats of romance' retoman la veta más emocional de Manson, esa que inevitablemente aparece álbum tras álbum y nos recuerda cuanta humanidad brota desde su música. 

Puede que haya quienes lamenten el que Manson haya dado un aparente paso hacia atrás con este álbum, en lugar de profundizar las directrices esbozadas en su anterior trabajo. A aquellos habría que, en parte, darles la razón ya que Heaven upside down es un álbum convencional de Marilyn Manson, que más allá de sus particulares aciertos no propone nada realmente novedoso. Sin embargo, ¿hace falta realmente? ¿Es necesario que tras 25 años sigamos pidiéndole al artista la creación de un nuevo Antichrist superstar o estaría bueno que comenzáramos a disfrutar de su presente, que por cierto esta vez ha estado lejos de decepcionar? 

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Marilyn Manson:

sábado, 14 de octubre de 2017

Liam Gallagher : As You Were (2017)


Por allá por 2010 la duda estaba instalada: ¿podría haber vida musical para Liam Gallagher más allá de Oasis? Y la verdad sea dicha, el breve paso del vocalista por el proyecto Beady eye, fuera de una que otra buena canción, mucho no nos dejó y, lejos de clarificar el asunto, incluso incrementó las dudas. El caso es que tras cuatro años de silencio lo tenemos de regreso con un álbum que huele a revancha. Puede que el propio Liam haya comprendido que con este trabajo se jugaba buena parte del prestigio que aún le quedaba por lo que ha decidido entregarlo todo en este puñado de canciones. En ese sentido As you were desprende la sensación de ser lo mejor que Liam Gallagher puede entregarnos a día de hoy, un álbum donde cada tema se oye trabajado al detalle y las letras suenan tremendamente personales. Aunque claro, las ganas muchas veces no bastan como para entregar algo que realmente nos mueva el piso...

¿Con qué nos encontramos entonces en As you were? Con un álbum bien producido y pensado, compuesto por un conjunto de baladas y medios tiempos que cumplen pero que cuentan con muy poco de sorpresa a la hora del recuento. ¿Malas canciones? En absoluto. Alguna quizás me ha aburrido (la balada 'Paper crown', por ejemplo) pero en general estamos frente a un álbum que por lo bajo resulta satisfactorio y que incluso durante la mitad de su trámite encuentra pasajes destacados, aunque insisto, muy cómodos todos ellos. 

Liam se mueve por tanto donde todos sabíamos que se movería. Por el soft rock melódico de 'Wall of glass' o 'Come back to me', la aceleración de 'Greedy soul', 'I get by' o 'You better run' (excelentes estas tres por cierto) y la balada sentida tipo 'Bold', 'For what it's worth' o 'When I'm in need'. Todas estas están bien pero se mueven en un formato bastante clásico (digamos, canciones que al llegar al coro ya mostraron todo lo que tenían que mostrar) y musicalmente no escapan de los arreglos tradicionales que le hemos escuchado componer a Liam, tanto fuera como dentro de Oasis.

Nos quedamos así con un disco agradable, de un nivel individual que supera a cualquiera de los dos álbumes realizados junto a Beady eye pero donde se extrañan dos o tres canciones realmente grandes en el álbum, así como un sonido algo más afilado. Ahora, como punto inicial para una carrera en solitario me parece que el resultado cumple, las canciones al menos esta vez han estado.

3.0 // Bueno, cumple.


Otras reseñas de Liam Gallagher:
2013 // Beady eye : BE
2011 // Beady eye : Different gear, still speeding
1995 // Oasis : What's ths story (Morning glory)

viernes, 13 de octubre de 2017

Video: Deep Purple // The Surprising


En abril estuve comentando Infinite, lo más reciente de las leyendas de Deep Purple, y con seguridad uno de los grandes álbumes que habremos disfrutado en este 2017. El caso es que en noviembre próximo Infinite verá la luz en una edición limitada por lo que la banda ha decidido presentar un tercer sencillo promocional con un atractivo video animado, me refiero a 'The surprising', tema que llega a complementar lo ya mostrado con las sensacionales 'All I got is you' y 'Time for Bedlan'.

Y quiero seguir destacando este trabajo con su respectiva promoción, principalmente por el nivel que muestran pero también por el respeto y cariño que siento por la agrupación. Deep Purple es historia, por lo que tenerlos en activo en este nivel es un verdadero privilegio...



lunes, 9 de octubre de 2017

Grizzly Bear : Painted Ruins (2017)


En un mundo donde todo está tan fríamente calculado, conmueve el encontrarse con bandas que aún funcionan sin presiones y se mueven a su propio ritmo. Grizzly bear es una de ellas, una agrupación que privilegia el fondo por sobre la forma, una banda que agrupa cancioncitas, aparentemente sencillas e inofensivas, que arman un buen todo, y que a juzgar por su nuevo álbum, no pretenden por ahora escapar de ahí. En ese sentido Painted ruins, su quinto disco, pese a que se aleja un tanto del sonido acústico de su antecesor (el accesible y correcto Shields), sostiene el espíritu inquieto de la banda, trabajando cada canción al detalle, no dejando escapar ideas y regalándonos (nuevamente) un disco contundente por donde se mire. 

La esencia la conservan, eso queda claro desde un comienzo, cuando tras esa exquisita introducción de tres minutos que es 'Wasted acres' aparece el bajo de 'Mourning sound' marcando el paso y regalando dinámica. Posteriormente sonarán unas mucho más oscuras, 'Four cypresses' o 'Three rings' (una maravilla de canción) se sostienen sobre las atmósferas que crean las percusiones mientras que 'Losing all sense' volverá a elevar los ánimos de la mano de guitarras y un rock más tradicional. De acá en adelante, los lugares comunes se sucederán. La oscuridad de 'Aquarian' +  'Neighbors' o los arreglos inquietos de 'Cut- out' + 'Glass hillside' terminarán marcando un álbum de exquisitos matices en donde cada pequeña e inofensiva canción aparece como un mundo propio. 

Por tanto, mediante un álbum que constantemente experimenta, Grizzly bear aborda un amplio abanico de estilos, sonando siempre convincentes y completos, pese a no caer en efectismos ni excesos de ningún tipo. Una banda para seguir teniendo en cuenta. 

4.0 // Excelente!

Otras reseñas de Grizzly Bear:
2012 // Shields

sábado, 7 de octubre de 2017

Septicflesh : Codex Omega (2017)


A estas alturas del partido, con un camino importante recorrido durante ya casi tres décadas de ejercicio, los griegos Septicflesh son apuesta segura. Fue en 2008 cuando en Communion decidieron expandir sus fronteras, incorporando elementos sinfónicos en su característico death metal y desde ahí únicamente han ido puliendo la fórmula, la cual pareció encontrar la perfección en 2014 con el fabuloso Titan, sin embargo, a tres años de dicho lanzamiento han regresado y la verdad sea dicha: lo han vuelto a hacer.

En Codex Omega, décimo álbum en la carrera de Septicflesh, la fórmula se sostiene. Vuelven a componer en primer lugar los segmentos sinfónicos, con la Filarmónica de Praga a sus pies, para a partir de ahí construir las secciones de metal. El resultado es contundente y me parece se resume muy bien en la pieza que abre el álbum: 'Dante's inferno'. Acá nos encontramos con una introducción de minuto y medio que abre con suaves juegos de cuerdas para luego incorporar a la banda en pleno, con afiladas guitarras, los característicos blast beat y un peso endemoniado. El tema es perfecto y resume de gran forma todo aquello que involucra el presente de Septicflesh

De acá en adelante se sucederán una serie de temas que insistirán sobre ese equilibrio entre lo sinfónico y lo extremo, generando ambientes grandilocuentes y realmente enormes en donde cada pieza logra funcionar como un propio universo. En ese sentido, el disco no cansa e incluso logra generar un interés especial en quien escucha. Dicho en simple: uno quiere saber que dicen las letras o te interesas por el arte que rodea el álbum, lo cual viniendo de una banda veterana a estas alturas no deja de ser meritorio. 

En materia de canciones, las estrategias acá se suceden, algunas de ellas generan interesantes diálogos entre voces limpias y guturales, como es el caso de 'Portrait of a headless man' o 'Dark art', otras apuestan por arreglos monumentales, ahí la sensacional 'Martyr' o 'Enemy of truth' se muestran como las más intensas del álbum, mientras que algunas abordarán un sonido más directo en donde el metal se impone por sobre lo sinfónico, como ocurre en los tres minutos de '3rd testament', en 'Our church below the sea' o en el cierre a cargo de 'Trinity'. 

Quizás algunos temas redundan demasiado sobre la misma idea ('Faceless queen' o 'The gospels of fear', por ejemplo) y también se oye muy cómodo a Septicflesh en esta forma de trabajar (se extraña algún tema que supere los cinco minutos) pero de todas formas resulta imposible no rendirse frente a una propuesta tan sólida y contundente, que disco a disco sigue sin mostrar fisuras. Atención por cierto a la versión extendida del álbum, que contiene tres piezas únicamente con arreglos sinfónicos y que se extienden por diez minutos cada una. Un manjar. 

4.0 // Excelente!

Otras reseñas de Septicflesh:

miércoles, 4 de octubre de 2017

The War On Drugs : A Deeper Understanding (2017)


The war on drugs, la banda de Adam Granduciel, está de regreso con su cuarto álbum y un desafío no menor, el de estar a la altura de las expectativas. Y es que aún permenece vivo en nuestros oídos el sonido de Lost in the dream, el mejor álbum que oímos en 2014 según quien escribe y probablemente uno de los discos más exquisitos que habremos recibido en esta década. Era por tanto uno de los trabajos más esperados de este 2017, el cual vive entre nosotros desde hace un tiempo por lo que me he tomado unas cuantas semanas antes de lanzarme a escribir respecto a el. ¿Y con qué me he encontrado? Ante todo, frente a un digno sucesor de una idea, un álbum continuista en el amplio sentido de la palabra, un trabajo que cuenta con grandes canciones y sostiene aquellos matices exquisitos en materia de arreglos que lograron atraer nuestra atención sobre Granduciel pero que, pese a sus méritos, cuenta carga con un pequeño dato: estanca por primera vez el sonido de la banda. 

Ahora, siendo claros, A deeper understanding es un álbum que funciona, que se sostiene por lo general sobre un tono melancólico que conecta de manera de manera perfecta con la música que propone y ahí, el mérito vuelve a mantenerse intacto. Abre, por ejemplo, de manera dinámica y contundente con la notable 'Up all night', una donde poco a poco, sobre un redoble + piano van entrando las maquinitas + guitarras, generando un clima cálido que de entrada sorprende. Posteriormente, una pasada impecable protagonizada por el medio tiempo 'Pain', donde la guitarra vuelve a ser protagonista, la preciosa 'Strangest thing', que entre guitarras y teclados genera unos climas increíbles, la melancólica 'Knocked down', que realiza un guiño al clásico 'Loving you' de Minie Riperton y dos temas más dinámicos donde Granduciel vuelve a recurrir a Dire straits como gran influencia (cosa que ya ocurrió en Lost in the dream), me refiero a 'Holding on' y 'Nothing to find'. A estas alturas hemos constatado lo dicho, que el disco pese a estas muy bien ejecutado, no presenta demasiadas novedades en relación a su antecesor.

Entrando en la recta final aparecen los diez minutos soberbios de 'Thinking of a place', una donde el compositor se pasea por donde le da la gana entre guitarras + sintetizadores y los siete de 'In chains', otra donde Granduciel pareciese sacar el manual (esta vez con Bruce Springsteen como mentor) para componer una gran canción (que lo es). Para el cierre, 'Clean living' + 'You don't have to go', dos que redundan un tanto y dejan la sensación de que el álbum se podría haber cerrado un poco antes.  

En definitiva, canción a canción el disco muestra grandes momentos y en su conjunto cuenta con un trabajo de arreglos de gran precisión, además de una producción exquisita. Como detalle queda el estancamiento y la sensación de que A deeper understanding debe entenderse más bien como una segunda parte de lo que fue Lost in the dream, una más depurada incluso, pero continuación al fin y al cabo. Por ahora, sin embargo, esto no cuenta como defecto, mientras las canciones y la magia estén... 

4.0 // Excelente!

Otras reseñas de The war on drugs:
2014 // Lost in the dream