VIDEOS DAVID BOWIE

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domingo, 31 de diciembre de 2017

17 Discos Para 2017


17. Beck: "Colors" 
Se la ha querido pasar de maravillas abandonando las guitarras y la melancolía de anteriores trabajos para pasarse al pop, entregando un gran momento además de un producto contundente. ¡Crack!

16. Firespawn: "The reprobate"
Sorprende este supergrupo mediante un álbum de death técnico que no entrega respiro. Como para seguir atentos al proyecto...

15. Pallbearer: "Heartless"
Salto cualitativo por parte de la banda. Guiños constantes al doom y pesados murallones de guitarras esta vez se han complementado con elementos progresivos. 

14. Immolation: "Atonement"
Técnica y brutalidad por montón. Continúan sosteniendo una discografía que practicamente no posee ripios. Tremendos...

13. Exhumed: "Death revenge" 
Exquisito álbum conceptual que enlaza elementos grindcore con lo más clásico del death técnico. Metal de primer nivel.

12. Cavalera Conspiracy: "Psychosis"
Equilibran nostalgia y presente en idénticas dosis. El mejor álbum hasta ahora del proyecto, potente, violento pero creativamente inquieto.

11. Roger Waters: "Is this the life that we really want?"
Realizando mil guiños al sonido Pink Floyd el inglés se las arregla para entregar su mejor trabajo en décadas. 

10.  Septicflesh: "Codex Omega"
Insisten sobre su fórmula de metal sinfónico pero triunfan rotundamente. Complejos y contundentes, sin fisuras.

9. Foo fighters: "Concrete and gold"
El disco de rock que necesitábamos oír por parte de Grohl. Se han concentrado en las canciones y en entregar un álbum sin excesos y el resultado ha estado efectivo.

8. Lucybell: "Magnético"
Recuperan tras mucho tiempo frescura y convicción. Vuelven a sonar creativos, interesantes y efectivos en lo melódico, y lo mejor de todo, evitando la monotonía. Su mejor disco en dos décadas.

7. Deep Purple: "Infinite"
Tenerlos en activo en estas condiciones es un privilegio. Nos entregan lo mejor de si en cada acorde conscientes de que cada uno de esos podría ser el último. Solo resta agradecer.

6. Cloud nothings: "Life without sounds"
Sacrifican el desenfreno en busca de un sonido más equilibrado, que aborda el rock desde una arista más contenida pero igualmente efectiva. Como para seguir creyendo en ellos.

5. Spoon: "Hot thoughts"
Deambulan entre el pop y el rock para continuar dando muestras de crecimiento. Contundentes e inquietos.

4. The horrors: "V"
Cada vez que lanzan disco están entre lo mejor de aquel año, y 2017 no ha sido la excepción. Entre electrónica y guitarras se debate el mejor álbum de estos ingleses a la fecha. Inquietos y maduros. No paran de crecer...

3. Leprous : "Malina"
Abandonan definitivamente el metal para entregar su álbum más limpio a la fecha, sin embargo, la jugada es notable. Siguen siendo geniales.

2. The war on drugs : "A deeper understanding"
Frente al desafío de sostener las buenas críticas obtenidas por el notable Lost in the dream, Adam Granduciel opta por el continuismo y ahí vuelve a triunfar. La magia y grandes creaciones se mantienen. Un disco hermoso y muy bien trabajado.

**DISCO DEL AÑO**DISCO DEL AÑO*
1. Steven Wilson: "To the bone"
Hace lo que le da la gana y sale bien parado. Recurre a sus habituales sonidos pero esta vez se lanza sobre elementos más luminosos, regalando referencias ochenteras por montón y mostrándose siempre tremendamente inquieto en lo creativo. Siguen quedándose cortos los adjetivos respecto a Steven Wilson, simplemente un genio ...

viernes, 29 de diciembre de 2017

Morrissey : Low In High School (2017)



Fue en 2004 cuando Morrissey vivió con el notable You are the quarry una especie de revival comercial y un alza en términos de relevancia mediática. El mencionado disco, uno de los mejores de la pasada década y probablemente el mejor álbum en la carrera del inglés, le permitió incluso conectar con una nueva generación de seguidores. Sin embargo, nos nos engañemos: la carrera del inglés desde siempre se ha empapado de tanto talento como de irregularidad. Víctima constante de su ego y torpes declaraciones, el vocalista suele tropezar consigo mismo, de hecho en 2014 decidió pelearse con su sello provocando el que World peace is none of your business fuese retirado del mercado y no contase con promoción alguna, y bueno, este 2017 no ha sido la excepción. Llega a nosotros por tanto con el que debe ser su álbum más político en décadas aunque, como suele ocurrir en sus trabajos, con luces y sombras tanto en lo lírico como musical. 

En Low in high school nos encontramos una vez más con aquel Morrissey afilado y astuto, lineas como "enséñale a tus hijos a reconocer y despreciar la publicidad" o "te recomiendo no ver noticias porque estas contribuyen a que te sientas más pequeño y solitario" demuestran que por más que pasen los años el vocalista no parece perder las ganas de ir al choque, pese a que a estas alturas su discurso suene para muchos algo repetitivo y gastado. Y si bien grandes hits no encontraremos en este disco, pese a que 'Spent the day in bed' resulte ser un tema bastante pegajoso, con un coro para el recuerdo y que gana con cada escucha o que 'I wish you lonely' contagie con su ira, buenas canciones hay, sobre todo en su primera mitad, donde la distorsión de 'My love, I'do anything for you' , la absolutamente genial 'Jacky's only happy when she's up on the stage' (si, los títulos eternos a la Smiths siguen presentes), la teatral 'Home is a question mark' o la experimental 'I bury the living', con ese exquisito segmento final en donde Mozz susurra agudos a capella, dan muestras de un sonido crudo que se combina con un sello único y característico que por si solo ya hace que este álbum valga la pena de ser disfrutado. 

Hay baches en el camino, sin embargo, y estos aparecen durante todo el segmento final del disco. 'The girl from Tel-Aviv who wouldn't kneel', por ejemplo, representa uno de ellos a causa de arreglos que pretenden ser livianos y divertidos (¡es un cha cha cha!) pero que no conectan en absoluto con el carácter feminista y reivindicativo que representa la letra del tema, mientras que 'When you open your legs', probablemente la peor del álbum, conjuga una repetitiva letra con arreglos que no convencen. 'All the young people must fall in love' es simpática pero de ahí no pasa, y de hecho, en toda esta segunda mitad unicamente es en el cierre donde encontramos elementos que retoman el nivel que en un comienzo el álbum había mostrado. 'Who will protect us from the police?', con referencias directas a Venezuela, atrae nuestra atención gracias al ambiente de oscuridad que genera mientras que en 'Israel', la cual danza elegantemente sobre un desnudo piano, Morrissey encuentra la mejor y más sensible interpretación del álbum.

Hay que darle al inglés el haber sido capaz durante estas más de dos décadas de construir un legado aparte del ya generado junto a The Smiths, lo ha hecho además siendo siempre fiel a su estilo, deslenguado e inquieto. Musicalmente Low in high school dispara fuerte en términos políticos, e independiente de sus fallos (que los tiene), muestra a un vocalista agresivo e incorrecto, corriendo riesgos todo el tiempo, lo cual ad portas de sus sesenta años me parece digno de aplausos. 

3.5 // Muy bueno!


Otras reseñas de Morrissey:

sábado, 23 de diciembre de 2017

U2 : Songs Of Experience (2017)


Hay dos maneras de encarar el nuevo álbum de una vieja gloria: desde la complacencia o la exigencia. Nos conformamos "con lo que hay" y agradecemos de paso el que aún existan en activo o realizamos la crítica despiadada al constatar lo poco que queda de aquella banda que alguna vez remeció el planeta con nobles armas. Y bueno, el caso de U2 encaja a la perfección en dicho dilema. No es secreto para nadie de que desde 2000 a la fecha los irlandeses vienen patinando, aunque de igual forma cabe mencionar el que, sea como sea, se las han arreglado para incluso en sus momentos más mediocres (How to dismantle an atomic bomb, 2004) entregarnos dos o tres gemas que lograron hacer el momento más llevadero. De hecho, su más reciente entrega, Songs of innocence (2014) estuvo muy bien, con un concepto claro que nos retraía a la infancia y juventud de la banda, además de un puñado de canciones más que dignas ('Iris' o 'Cedarwood road', claros ejemplos de que el fuego inolvidable seguía ahí). No podemos, sin embargo, afirmar lo mismo respecto a Songs of experience, un álbum que lejos de sentar bases respecto al presente de los irlandeses se muestra confuso, sembrando más que certezas e incluso por momentos llevándonos a la inevitable pregunta: ¿Donde diablos está la experiencia? 

Nos encontramos entonces frente a un álbum que dispara en múltiples direcciones, esperando (supongo!) con alguna de ellas acertar. De hecho, las primera parte del disco, en materia de arreglos y estilos, no poseen conexión alguna. Abren, por ejemplo, con 'Love is all we have left', una oscura introducción digna de los gloriosos tiempos de Zooropa (1993) donde Bono recita filtrado en un auto tune exagerado (muy a la moda claro está) pero que no molesta dada la atmósfera lúgubre y adictiva que encuentra, para luego abordar el rock en acústico mediante 'Lights of home', donde oímos al vocalista reflexionar respecto a la mortalidad inspirado en un acontecimiento ocurrido a fines de 2016 que, en sus palabras, modificó en parte las direcciones de este Songs of experience. Ojalá dicha reflexión hubiese sido más profunda aún ya que 'Lights of home', pese a que no conecta musicalmente en absolutamente nada con 'Love is all we have left', debe ser la mejor pieza de todo el álbum. Ahora, si con el puntapié inicial el asunto mostraba un hilo conductor confuso, es con la aparición de 'You're the best thing about me' + 'Get on your own way' donde el disco definitivamente se va hacia cualquier parte. Aparece acá el U2 meloso y que se muestra desesperado por encontrar fórmulas comerciales a como de lugar. La primera, sin embargo, funciona pero la segunda (que cuenta además con un auto plagio descarado a la partida de 'Beautiful day') es irrisoria e irrelevante. 

Entrando en el nudo del álbum el asunto no repuntará. En 'American soul' se lanzan sobre un rock inofensivo, además de mostrar un burdo discurso de admiración por la cultura norteamericana, y la sosa balada 'Summer of love' tampoco aporta demasiado. ¿El problema? No hay filo en estos temas, juegan a la segura con arreglos tímidos y un The edge por cierto que nunca sonó tan imperceptible como acá. Posteriormente intentarán emular sus inicios con el sonido limpio y esos coros que recuerdan los tiempos de War (1983) en 'Red flag day' para luego entregar un simpático (que de ahí no pasa) medio tiempo acústico titulado 'The showman (little more better',' llegando así a 'The little things that give you away', que pretende ser el plato fuerte de la segunda parte del álbum pero que en lo personal me ha parecido un patético intento por emular un 'Fix you' de Coldplay (quien lo diría, el maestro imitando al aprendiz, para no creerlo). Por cierto, no sería nada el que intentasen imitar una fórmula si lo hiciesen bien, pero el tema no acaba por funcionar por lo que tras la pirueta no han hecho sino quedar en evidencia.

Donde si me parece el álbum logra repuntar es llegando a la recta final. Suena 'Landlady', una donde si han encontrado (¡que ya era hora!) una estructura sencilla pero que conecta de manera muy emocional arreglos, atmósfera e interpretación. También funciona 'The blackout', que realiza guiños (y ya van...) en su partida a esa vieja gloria que fue 'Even better than the real thing' pero que se disculpan gracias a que el tema cuenta con gancho suficiente como para convencer, y 'Love is bigger than anything in its way' , que con su potencia interpretativa debió ser (me parece) el cierre del álbum en lugar de '13 (There is a light)', que además de ser un refrito de 'Song for someone' (que aparecía en Songs of innocence) parece una cara B más que otra cosa. Por cierto, cabe acá el comentario de que en la versión de lujo del disco aparece un tema llamado 'Book of your heart' que incomprensiblemente han dejado afuera siendo superior a gran parte de lo que efectivamente incluyeron. Una muestra más de lo confundidos que van...

En definitiva, uno que otro momento agradable, un par de retazos que ilusionan pero que únicamente nos dejan ahí, en la ilusión. El disco es irregular, evidencia el exceso de productores que han estado sobre el proceso creativo (con Ryan Tedder como principal mano eso si) y me parece abusa descaradamente del auto plagio, quedando pequeño en comparación con lo que fue Songs of innocence, que resultó finalmente un trabajo con mayor conexión y claridad individual que este. 

2.5 // Insuficiente

Otras reseñas de U2:

martes, 19 de diciembre de 2017

Cavalera Conspiracy : Psychosis (2017)


Tras un año de silencio y fiel a la idea de no darnos demasiado respiro, tocaba en 2017 un nuevo trabajo de Max Cavalera, quien junto a su hermano Igor en batería y Marc Rizzo en guitarras (quien también lo acompañó en los primeros álbumes de Soulfly) regresa con el cuarto álbum de Cavalera conspiracy, un proyecto que de cierta forma (y como era de esperar) tiende a tributar el sonido que estos hermanos trabajaron veinte años atrás junto a su mítica banda Sepultura. En ese sentido, si en Pandemonium (2014) pudimos oír a una banda desatada y enfocada en la entrega de un thrash muy directo, tres años más tarde los tenemos en Psychosis regalando el que definitivamente debe ser, a día de hoy, el trabajo mejor logrado del proyecto.

En la linea de los recientes trabajos de Max Cavalera, Psychosis es un álbum corto y que va al grano. El disco está compuesto por nueve canciones que en cuarenta minutos desatan un sonido que contiene gran parte de los elementos que le entregaron identidad a los hermanos Cavalera durante su carrera. Es decir, nos encontramos acá con riffs afiladísimos marca de la casa, un Igor tremendo en batería y violentas vocalizaciones por parte de un Max que, aunque abusa un tanto del eco como recurso, aún continúa cumpliendo con creces en las interpretaciones. 'Insane', la apertura del álbum, es todo eso, velocidad y desenfreno, sin embargo, con 'Terror tactics', la excelente 'Impalement execution' o 'Spectral war' comienzan a aparecer interesantes matices en las estructuras, pequeños cambios en los tiempos que aportan a entregar diversidad al sonido. Y en ese punto me quisiese detener, ya que me parece resume de buena forma lo que nos encontraremos en Psychosis, es decir, a una banda entregada a la música extrema pero que en cada canción ha intentado regalar pequeños detalles que marquen diferencias, ya sea en materia de arreglos (los sonidos tribales siempre presentes) o estructuras.

A destacar también la oscuridad de la pasada por 'Crom' + 'Hellfire', así como el cierre más experimental a cargo de la instrumental 'Psychosis' seguida de 'Excruciating', pero más allá de la individualidad, el álbum funciona en su conjunto y seguramente conectará de comienzo a fin con todos aquellos que continúan añorando la antigua formación de Sepultura, esa que a comienzo de los años noventa hizo historia. Verdad sea dicha, aquel sonido se mantiene vigente en Cavalera conspiracy, proyecto que en Psychosis ha logrado equilibrar nostalgia con presente en idénticas cantidades. 

4.0 // Excelente!

Otras reseñas de Cavalera Conspiracy:
2014 // Pandemonium 

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Bjork : Utopia (2017)


A dos años de la edición de Vulnicura, registro donde Bjork decidió plasmar y exponer su dolor frente a su (ya no tan) reciente separación, la islandesa regresa con ánimos renovados, en un tono más optimista aunque musicalmente dando continuidad al camino que viene recorriendo desde hace un buen rato. Se entiende por tanto este Utopia como una perfecta segunda parte de Vulnicura, una donde desea mostrar un presente esperanzador y en donde el dolor ha servido como vía para la superación, así expresa de hecho en la letra de 'The gate': "Mi sanado pecho herido . Transformado en una vía donde recibo amor, donde entrego amor...", pieza clave para entender el décimo álbum de la vocalista.

No lo vamos a descubrir hoy: Bjork es una artista que se encuentra por sobre el bien y el mal. Nos podrán gustar más o menos sus recientes trabajos pero nadie puede negar a estas alturas su categoría de artista completamente genuina. La islandesa lleva un tiempo importante escribiendo para si misma, utilizando su música como terapia de crecimiento, sin realizar concesiones y trabajando bajo estándares propios. Y las pruebas las encontramos a lo largo de este álbum. En 'Arisen my senses' encaja sobre cuerdas lineas vocales que van siempre a destiempo, en 'Blissing me' o en los notables diez minutos de 'Memory body' se suceden monotonamente una serie de estrofas sobre delicados arreglos, en 'Utopia' (la canción) la vocalista intercala en medio de flautas y ruidos de pájaros unos cuantos versos + coros donde cuesta encontrar cuando terminan unos y comienzan otros, y así, tema a tema el viaje se muestra tan honesto como desafiante con el auditor. Olvídense de las estructuras tradicionales, Bjork ha vuelto a regalar una propuesta que no sabe de convencionalismos. 

En materia de arreglos el álbum está marcado por la presencia de un conjunto de flautas, arpas y los beats desencajados de Arca, músico venezolano que ya había colaborado con Bjork en Vulnicura pero que en esta ocasión ha adoptado mayor protagonismo tanto en la creación como grabación de Utopia, de hecho, comparte créditos en prácticamente todo el disco. La asociación me parece rinde frutos notables pasando el nudo del trabajo, cuando en temas como 'Courtship' o 'Losss' la electrónica se funde entre explosiones en absoluta naturalidad con vientos y sonidos, aunque también cabe comentar que al disco le sobran minutos, canciones como 'Sue me' (donde se lanza sin asco y sin pudor contra su ex) , 'Claimstaker' o 'Future forever' redundan demasiado volviendo el álbum algo difícil en su recta final. 

En definitiva: honesta, visceral, atrevida y única. En 2017 Bjork mejora la oferta en relación a Vulnicura, que a su vez ya había dado un salto importante respecto al discreto Biophilia, es decir, Utopia nos deja la sensación de que en las latitudes donde ha decidido moverse, muy lejos del pop y estructuras tradicionales, la islandesa crece y no parece por visualizar techo...

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Bjork:
2015 // Vulnicura
2011 // Biophilia 

martes, 12 de diciembre de 2017

Primus : The Desaturating Seven (2017)


En 2011, y tras más de una década de silencio, los extraordinarios Primus decidieron regresar a las pistas. Lo hicieron con un notable Green naugahyde para luego en 2014 entregar su particular mirada a la banda sonora de Charlie y la fábrica de chocolates. A tres años de dicho experimento, y fieles a su singularidad, han decidido en este 2017 volver a sorprendernos con un álbum conceptual basado en el cuento 'The rainbow goblins' de 1978, el cual relata la historia de unos duendes que pretenden robar los colores del arco iris. Vuelven además con una sorpresa: Tim Alexander, baterista clásico de la agrupación, regresa tras más de veinte años de alejamiento, es decir, en The desaturating seven tenemos al trío original en activo, todo un lujo.

¿Y con qué nos encontramos esta vez? Pues bien, con una locura más de los liderados por Les Claypool. Un álbum corto que en apenas siete cortes continúa dando muestras de una banda que danza sobre sus propios márgenes sin importar en absoluto el "que dirán". En ese sentido el noveno disco de la banda firma riesgos y también excesos, es un álbum oscuro, donde su primera parte se oyen relatos muy conectados entre si mientras que la segunda da paso a secciones instrumentales extensas, de corte más experimental (para muestra, los casi quince minutos de 'The dream' + 'The storm', que son absoluto delirio) y donde quizás se extraña algo más de fuerza en pieza. El disco por tanto es un viaje pero en medida que sus minutos corren tiende a perderse entre los ambientes que va generando.

En el global el álbum deambula entre la genialidad y la incomprensión, con momentos que dan gusto y otros donde miras al techo esperando una explicación. Como sea, Primus sorprende y se las arreglan para descolocarnos, una vez más, con un disco para nada tradicional.

3.0 // Bueno, cumple.

Otras reseñas de Primus:

viernes, 8 de diciembre de 2017

Kadavar : Rough Times (2017)


No se en que estuve en 2015 que pasé por alto la reseña de Berlin, el tercer álbum de Kadavar, el cual mostraba una faceta un tanto más accesible por parte de los alemanes, tomando cierta distancia de ese sonido tan marcadamente denso y setentero que caracterizó sus primeros pasos para centrarse con fuerza en los aspectos melódicos de sus canciones. Dos años más tarde vuelven pero con una grata sorpresa bajo el brazo: lejos de volver a repetir el plato, los Kadavar han intentado con su cuarto disco ampliar el abanico. Digamos, a su formato habitual incorporar nuevas influencias.

Encontramos acá por cierto esas canciones que huelen a sus principales mentores, las densas guitarras y pesada marcha de 'Skeleton blues' traen de regreso esos aires Sabbath tan característicos en Kadavar y de igual forma cuando aceleran en 'Die baby die' o 'Words of evil' el asunto también se vuelve reconocible, sin embargo, gran parte del disco escapa de estas fórmula, intentando incorporar elementos novedosos, como ocurre en la pesada partida a cargo de 'Rough times' (que roza sonidos cercanos al mundo del metal) o la lenta cabalgata que representa 'Into the wormhole', con un exquisito bajo como protagonista que marca el sonido de un tema muy oscuro y que se aleja totalmente del sonido dinámico que la banda había presentado en Berlin. Hacia el cierre del disco encontraremos nuevas sorpresas cuando decidan bajar las revoluciones en la tremenda 'The lost child', que saca a relucir teclados en medio de la calma, generando gratos aires psicodélicos, calma que también sorprende en 'You found the best in me'

Me parece que a estos alemanes les sigue faltando ese gran disco consagratorio, sin embargo, de igual forma creo que Rough times deja la sensación en el aire de que las puertas están abiertas para ir por el. La banda sigue creciendo y mostrándose abierta a incorporar nuevos elementos a su fórmula...

3.0 // Bueno, cumple

Otras reseñas de Kadavar:

jueves, 7 de diciembre de 2017

Noel Gallagher's High Flying Birds: Who Built The Moon? (2017)


Los dos primeros álbumes de Noel Gallagher junto a sus High flying birds estuvieron bien, sirvieron ambos para dejarnos muy claro que (al menos en estudio, ya que en vivo es otro el cuento) el guitarrista no necesita en absoluto el forzar un regreso de Oasis para mantenerse vigente, y de paso quedaron entre nosotros una serie de temas dispuestos a recordarnos que el filo sigue ahí, intacto (están 'If I had a gun', que yo insisto en que de haber sido compuesta en los 90's sería un clásico "de aquellos", 'A.k.a ...What a life' o 'In the heat of the moment', entre tantas más). Sin embargo, tanto el debut de 2011 como Chasing yesterday (2015) carecieron de un elementos no menor: riesgo. 

En ese sentido, tal parece que la tercera ha sido la vencida para el buen Noel, por lo que en este 2017 el hombre ha decidido escapar de su zona de confort y regalarnos un álbum de corte más experimental, y si bien las estructuras de las canciones que componen este Who built the moon? responden a los patrones de siempre (es inevitable, se vista de lo que se vista, a Noel se le ve el plumero melódico a distancia), se aprecia en la producción y arreglos del álbum la intención de romper con la monotonía y de alguna forma sorprender. Ha intentado por tanto sonar más dinámico, empaquetando su música con electrónica, vientos, teclados y dándole un nuevo enfoque a su voz en ciertos pasajes. El resultado convence, no parece forzado y por momentos resulta muy atractivo. 

Vuela alto, por ejemplo, en los momentos instrumentales que entregan 'Fort knox' y los interludios 'Wednesday', instantes donde la psicodelia se apodera del disco y el asunto adopta ribetes de exquisita frescura, o cuando redobla los tambores (un truco que inevitablemente recuerda sus colaboraciones con los Chemical Brothers dos décadas atrás) en 'Keep on reaching', 'It's a beautiful world' o 'She taught me how to fly'. De igual forma, pese a ser un tema bastante tradicional, la buena vibra que regala con sus coros 'Black & white sunshine' funciona, así como la veta atmósférica que aporta 'The man Who built the moon', mi favorita del álbum.

Puede que hilando fino el disco cargue con un defecto importante, el que si retiramos todo el empaque, las canciones siguen siendo las mismas de siempre ('Be careful what you wish for' o 'If love is the law' son claros ejemplos de esto), sin embargo, hay que darle a Gallagher el que ha acudido a distintas fuentes buscando referencias o apoyos que aportasen matices relevantes a su sonido, y el que en esa búsqueda no ha quedado a medio camino sino más bien ha logrado entregar un álbum comparto, de direcciones muy claras y que individualmente encuentra varios momentos de alto nivel. 

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Noel Gallagher's High flying birds:

domingo, 3 de diciembre de 2017

20 Años De... U2: Pop (1997)


La mutación vivida por los irlandeses de U2 a comienzos de los años 90 debe estar entre las más exitosas e impresionantes en la historia de la música. El paso desde la dupla The Joshua Tree/ Rattle & Hum a Achtung Baby/Zooropa da muestras de una agrupación que, cual Zenedine Zidane, en un momento complicado y clave del partido, agarró el centro de volea y logró meterla en el ángulo. Con esta jugada los irlandeses se despeinaban estéticamente (Bono dejaba de ser el personaje político mesiánico para meterse en cueros y disfrazarse de una especie de arrogante Elvis moderno) mientras en lo musical lograban conjugar vanguardia, modernidad y masividad. Sin embargo, y para sorpresa de todos, por ahí por 1995, la banda se siente tan pero tan genial que, en la cresta de la ola, decide hacer una pirueta suicida, la cual desembocaría un un álbum titulado simplemente: Pop

El contexto es el siguiente. La maratónica gira Zoo TV, que promocionaba los álbumes Achtung Baby + Zooropa, había terminado. Se toman entonces un (merecido) descanso para repescar ideas, en esa misma búsqueda deciden trabajar en un proyecto paralelo alternativo junto a Brian Eno titulado Passengers (desde donde emerge la fabulosa colaboración 'Miss Sarajevo' junto a Luciano Pavarotti) y regalan la fantástica 'Hold me, thrill me, kiss me, kill me' para la banda sonora de ese fiasco de película que fue Batman Forever. Llega 1996, van tres años desde Zooropa, el plato aún sigue caliente y el sello presiona, por lo que se meten al estudio. Hay un pequeño problema eso si: las canciones no están. Hay ideas, maquetas, discusiones respecto a que dirección tomar, pero el grueso de las canciones no está, lo cual los lleva a posponer el lanzamiento y comenzar a decidir a contratiempo. El plazo fatal para el lanzamiento sería marzo de 1997, ya que la gira está contratada y esta debía partir en abril de dicho año, lo cual los obligaba a tener el single promocional en Diciembre y el disco terminado en Enero, estuviese como estuviese. Colocan entonces la carreta antes que los bueyes, por lo que el resultado no podía ser otro: un álbum confuso, que proyecta algo que no es y contiene muchas canciones que evidentemente no están terminadas (de hecho, las finalizan en vivo, en medida que avanza la gira). En palabras del mismo The Edge lo escuché por 1998: "en estudio queríamos expresar todo aquello que estábamos conociendo en la vida nocturna, y si hubiésemos sido Prince creo habría sido más fácil, pero no somos Prince..."

¿Y qué pretendía U2 proyectar con Pop? Una especie de crítica inteligente respecto a la cultura de consumo. Querían ser un enemigo interno del mercado. El álbum fue, de hecho, promocionado meses previo a su salida por 'Discotheque', cuyas lineas insinuaban estas intenciones ("Tu sabes, estás masticando chicle, tu sabes lo que es pero aún así quieres más..."), todas enmarcadas en un sonido que buscaba ser tan divertido como sofisticado. Sin embargo, el chiste no se entendió. 

¿Qué proyectó en lo concreto Pop? La idea de que la banda se había aligerado al abandonar el rock, abrazar la música nocturna y la electrónica de manera forzada, además de encarnar una incoherencia musical enorme: el disco pretende avanzar hacia muchos lugares, demasiados diría yo...

Dicho por Bono en su visita a Sarajevo en 1997: "promocionamos Pop como el álbum más alegre de nuestra carrera, siendo que probablemente es el más triste de todos". Y esa es una gran verdad. El disco abre con tres potentes temas que se lanzan a la electrónica de lleno, 'Discotheque' + 'Do you feel loved' + 'Mofo', las cuales cuentan con capas y capas de sonidos, mezcladas todas por los productores del álbum, Howie B y Flood, sin embargo, baja a terreno bruscamente con dos baladas: 'If god will send his angels' (que es una crítica al mercadeo religioso) y 'Staring at the sun', una gran canción de amor inmersa en un contexto bélico ("intransigencia a nuestro alrededor / Los militares aún están en la ciudad..."). Posteriormente aparece el rock, primero en 'Last night on earth', uno de los temas que sufrió la inclemencia de haber sido incluido casi como una maqueta en el disco, la extraordinaria 'Gone', profunda reflexión personal de Bono respecto a la fama ("Querías llegar a ese lugar tan rápido / Tenías que perderte a ti mismo durante el camino...") y probablemente una de las mejores canciones de U2, no solo de esa década, sino que de su carrera entera, y la mixtura electrónica/guitarras que es 'Miami', que en algún momento se barajó como nombre del álbum. 

Entrando en la recta final Pop se adentrará sobre ambientes muy oscuros de los que no volverá a salir, sonará la irónica y astuta 'The playboy mansion', la increíblemente elegante 'If you wear that velvet dress' (que venía de las sesiones de Zooropa), luego 'Please' (la única que retoma con fuerza el carácter político de la banda) y el cierre con otra reflexión espiritual notable por parte de Bono en 'Wake up dead man'.  El disco cierra por tanto en un lugar completa y absolutamente diferente a donde comenzó, lo cual habla claramente de que la banda no logró ensamblar con coherencia en estas doce canciones, probablemente por un exceso de ambiciones, una sobre estimación de sus capacidades y también lo apurados que debieron trabajar al haber firmado contratos con un disco en pleno proceso de gestación. 

En materia de direcciones por tanto Pop resulta un ejercicio algo caótico, sin embargo, mirando el vaso medio lleno, acá hay excelentes canciones, en lo suyo la mayoría de estas funcionan, además de dar muestras de una dupla Bono/The Edge aún en éxtasis creativo, tanto en materia lírica como en cuanto al tratamiento de las guitarras (lo que Edge logra en 'Mofo' o 'Gone' es un asunto de otro planeta). Pop representa además el último gran salto al vacío que U2 dio en su carrera. En 1997 un facción de los irlandeses, esa valiente y arriesgada, dejaba de existir, dando paso a una agrupación mucho más temerosa, cuidadosa de cada paso a dar y que desde 2000 en adelante se sumergiría en terrenos realmente comerciales y seguros (porque Pop fue cualquier cosa, menos un disco comercial). Pero aquello será motivo de una futura reseña de aniversario, la de All that you can't leave behind, que en 2020 cumplirá dos décadas de existencia...

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de U2:

viernes, 1 de diciembre de 2017

Robert Plant: Carry Fire (2017)


Tiene mérito el que a estas alturas del partido un eterno como Robert Plant insista en crear y proponer. Claro que lo tiene. ¡No tendría porque! Sin embargo, tal parece su espíritu inquieto no le permite estancarse en el recuerdo y la nostalgia por lo que cada ciertos años el hombre insiste en seguir construyendo su leyenda. Nos entrega de esta forma la continuación del notable Lullaby... and the ceaseless roar, uno de los mejores álbumes que oímos en aquel 2014 y por cierto, uno que seguro figurará a futuro entre sus trabajos en solitario más destacados. 

En ese sentido, Carry fire funciona en una linea similar a su antecesor, construyendo melodías sobre atmósferas ligeras y volátiles. Sus mejores momentos, de hecho, los logra cuando Plant logra con calma emocionarnos, lo hace en la preciosa 'Season's song', en 'Dance with you tonight' (cuando el vocalista eleva el registro en el minuto final, que decir, piel de gallina) o en la exquisita calma de 'A way in words'. Todos estos segmentos, que sin ninguna duda se cuecen a fuego lento, se combinan con pasadas más cargadas a las guitarras, como 'New world' o 'Bones of saints' (mi favorita del álbum), sus siempre tradicionales aires orientales en 'Carry fire' (la canción), el folk de 'The may queen' o esas notables influencias bluseras apreciables en 'Keep it hid'. Todo bien construido, con un sello absolutamente característico, aunque claro, inmerso en la cadencia y calma de un hombre que roza los setenta años de vida, lo cual podría agotar a más de algún auditor.

En definitiva, independiente de que canciones funcionen con cada cual, el aspecto por paliza más positivo que entregan los sesenta minutos de Carry fire, es el constatar lo vivo que se encuentra Robert Plant. Podría estar girando eternamente junto a Led Zeppelin, o componer emulando el sonido de su mítica banda, a diferencia de dicho camino fácil, el vocalista continúa optando por la sorpresa y la creación. Que decir, un eterno con mayúsculas.

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Robert Plant:

lunes, 27 de noviembre de 2017

The National : Sleep Well Beast (2017)


Con siete álbumes bajo el brazo y un importante prestigio a cuestas, The national poco a poco se se ha ido instalando como una propuesta segura. Los tipos disco a disco fueron mostrando un sostenido crecimiento, encontrando su sitio en medio de ese sonido que danza elegantemente sobre la calma y que se encuentra fuertemente marcado por el característico registro vocal de Matt Berninger. En ese sentido, el peak pareció llegar con el notable Trouble will find me (2013), al punto de que cuatro años más tarde han reiterado la fórmula, con ciertos matices eso si. Esta vez, dicho en simple, nos han regalado un álbum marcado por percusiones que juguetean durante gran parte del disco con cambios de velocidad y elementos electrónicos, los cuales se suman al estilo característico de la banda y por tanto colaboran en el encuentro de una dinámica bastante atractiva para el álbum. 

Ahora, de todas maneras el fuerte de The national en Sleep well beast vuelve a estar en el puñado de melodías notables que encuentran, algunas de ellas tristes y profundas, marcadas por un piano marca de la casa, como es el caso de 'Nobody else will be there', 'Born to beg' o 'Carin at the liquor store', otras que coquetean con la ya mencionada electrónica, ahí 'Walk it back', 'I'll still destroy you', 'Guilty party' o 'Sleep well beast' (la canción) destacan, mientras que existen pasadas en donde las guitarras aparecen y entregan interesantes matices al sonido del disco, como es el caso de 'Day I die' o 'Turtleneck'. Mención aparte por cierto merece 'The system only dreams in total darkness', probablemente el mejor tema del álbum, con un coro exquisito que quedará enmarcado dentro de los mejores que oiremos en este 2017.

The national lo ha vuelto a hacer, no deslumbran pero se las arreglan para entregar un álbum sólido, inteligente, a ratos muy sensible y a ratos dinámico. Como para seguir atentos a sus pasos...

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de The Nacional:
2013 // Trouble will find me 

sábado, 18 de noviembre de 2017

Myrkur: Mareridt (2017)


En 2015 Amalie Brunn, vocalista danesa proveniente del mundo del pop, debutaba en el metal con un álbum muy comentado en su momento, criticado e incluso repudiado por muchos. Ahora, en lo personal, M me pareció un trabajo que pese a sus fallos (la falta de cohesión, por ejemplo), logró entregar un puñado de canciones diversas que cumplían con el objetivo de sembrar un interés respecto al futuro de la vocalista. Y en ese sentido, lo que esta viene a entregarnos dos años más tarde no hace sino ratificar que hicimos bien en mantenernos alertas. Mareridt es un disco más compacto que el debut, que evidencia una linea más coherente en su global y que vuelve a dejar instaladas gratas sensaciones respecto a lo que podría venir de ahora en adelante.

Lo primero que quisiese comentar respecto al álbum es que quienes consideran que Brunn no pertenece por naturaleza al mundo del metal deberían sentirse satisfechos con este, ya que salvo contados momentos donde el disco coquetea con elementos cercanos al black metal (canciones como 'Maneblot' o momentos de la fantástica 'Ulvinde'), gran parte del trabajo dispara hacia otras latitudes, todas muy oscuras por cierto, pero desde perspectivas que distan absolutamente de la música extrema. Nos encontramos así con pasadas que sacan partido al dulce registro de la danesa, como es el caso de 'Mareridt' (la canción), 'De tre piker' o 'Crown', pasajes que encaran un rock más denso, con riffs espesos y repetitivos que regalan murallones de guitarras bastante interesantes, ahí destacan 'The serpent', 'Elleskudt' y 'Funeral' , o piezas instrumentales que abordan sonidos más folclóricos plagados de violines y percusiones, como ocurre en 'Kaetteren'.

Puede que Mareridt marque el distanciamiento definitivo de Myrkur con la música extrema (ojo a los temas extras que la versión limitada regala, que quizás están entregando señales pensando en el futuro), sin embargo, este aspecto honestamente me parece irrelevante en su caso. Más allá del morbo que genera esta situación (una mujer que parece modelo aullando registros cercanos al black), lo interesante respecto al proyecto sigue siendo la diversidad musical que propone, la cual en este caso vuelve a salir bien parada y mientras lo musical sea el centro, creo todo lo demás seguirá pasando a segundo plano.

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Myrkur:

lunes, 13 de noviembre de 2017

Cannibal Corpse: Red Before Black (2017)


Desde hace un tiempo a la fecha que Cannibal Corpse optó por el estancamiento. Fieles a un death de características muy marcadas y reconocibles, los norteamericanos decidieron renunciar al factor sorpresa y limitar su trabajo a desarrollar de manera adecuada lo que mejor saben hacer. En esa linea, durante la última década han deambulado entre álbumes que han cumplido con lo suyo (Evisceration plague, 2009) y otros que han logrado sacar brillo a la fórmula (Torture, 2012). Ahora, con Red before black el asunto ha vuelto a ir por donde esperábamos pero con una salvedad: me parece que desde la edición de Kill (2006) ninguno de sus trabajos había resultado tan monótono y agotador como este. Dicho en simple: Red before black no es un mal álbum, pero aburre. 

El disco abre con todo. La pasada por 'Only one will die' + 'Red before black' (la canción) es demoledora y no entrega respiro. Posteriormente vendrán las clásicas pausas (que esto ya viene con manual incluido) en 'Code of the slashers' (que cuenta con un grato subidón hacia el cierre) y 'Shedding my human skin', para luego retomar la velocidad con 'Remained'. Y así, aceleraciones, pausas, un George Corpsegrinder Fisher que en lo suyo permanece soberbio, las guitarras afiladas están, el doble pedal incesante... pero todo muy predecible y en piloto automático. La verdad es que pasando el nudo del álbum no hay nada que en lo personal me haya llamado a seguir ahí, de hecho me entré a cuestionar: ¿cuál es el sentido para Cannibal Corpse de seguir cumpliendo religiosamente con 12 temas disco tras disco si al octavo ya está todo dicho? 

Lo dicho, el álbum más monótono de Cannibal en una década. 


2.5 // Nada especial


Otras reseñas de Cannibal Corpse:
2014 // A skeletal domain
2012 // Torture