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lunes, 14 de agosto de 2017

Adelantos: Liam Gallagher


Ok. Hablemos de Liam Gallagher, quien se encuentra en plena promoción de su debut en solitario, el cual verá la luz el próximo 6 de Octubre. Consciente de su personaje, el inglés se ha encargado durante estos meses de dar que hablar utilizando su clásica irreverencia: criticando (¡era que no!) a su hermano Noel por no participar en un acto benéfico en Manchester, abandonando un recital al cuarto tema culpando a su mal estado vocal , cambiándole el apodo de A$AP Rocky por "whatsapp Ricky" e incluso aceptando preguntas respecto a su hija de 20 años a quien ni siquiera conoce...

Sin embargo, paralelo a las declaraciones ha estado la música. Ahí, tres adelantos ha entregado el vocalista. El primero, 'Wall of glass', es Oasis sin Noel, es decir, un tema de rock sencillo que se sostiene básicamente en un repetitivo coro y que da muestras del mal rollo característico de Liam, esta vez sin contrapeso alguno. El tema de todas maneras, sin volarnos la cabeza, cumple con su objetivo de abrir el apetito y dejar esa sensación en el aire de que "algo hay acá"...


Ahora, si 'Wall of glass' cumplió, 'Chinatown' definitivamente sorprendió. Más personal, introspectiva y musicalmente diferente, encontramos acá una muy buena cancioncita a la cual lo único que podríamos criticarle es el cierre, algo débil, el resto, notable...


Finalmente ha llegado a nosotros un tercer adelanto, el menos acertado para mi, el más predecible y aburrido, aunque con una interesante letra que se encarga de reconocer errores y pedir disculpas "a quien corresponda". Lamentablemente eso si, en lo musical 'For what it's worth' es todo lo que 'Chinatown' no era, es decir, de frescura nada, por lo que el bajón tras oír esta balada es considerable...


Se cierra así (hasta ahora, seguro que de acá a octubre conoceremos una o dos canciones más) una promoción irregular, que ilusiona y provoca bostezos en idénticas proporciones. La linea de lo que será As you were parece clara a estas alturas, tal parece que tendremos un álbum de mirada más íntima pero que musicalmente mucha sorpresa no entregará, aunque claro, todo son impresiones iniciales. Ahora, a esperar...

jueves, 10 de agosto de 2017

Nine Inch Nails : Add Violence (2017)


Continuando con la fórmula iniciada en enero, digamos, la entrega de un álbum a goteos, llega a nosotros la segunda de tres descargas para lo nuevo de Nine inch nails. La linea es similar a la trabajada en Not the actual events, es decir, temas que se debaten entre un rock directo y murallones de sonido, y en ese sentido, si bien mucha sorpresa no encontramos en esta nueva entrega, tal como ocurrió a comienzos de año, el EP no solo no alcanza a cansar sino que acaba dejando gratas sensaciones debido a la propuesta concisa que presenta.

En un camino directo y efectivo los fuegos abren con la contagiosa 'Less than', que entre maquinitas y guitarras acaba convenciendo gracias a su derroche de energía. Mucho menos predecible aunque igual de energética resulta 'Not anymore', la cual danza entre un sonido más oscuro pero que va y viene en materia de estructuras. Una linea más experimental aparecerá con las tres restantes, destaca 'The lovers', que pese a su aparente monotonía logra sostener intensidad mientras que en 'This isn't the place' encontramos a un Trent Reznor desnudo vocalmente que apenas susurra, esta es probablemente la pieza más baja del EP, y si bien algo similar tiende a ocurrir con los cuatro minutos iniciales de 'The background world', aquel loop ascendente que durante siete minutos comienza a poco a poco explotar para acabar en medio del ruido absoluto, acaba sorprendiendo y cerrar el trabajo de manera fascinante...

Es cierto, a ratos Reznor parece encerrado en su mundo, sin la ira de sus inicios y privilegiando desde hace bastante la generación de ambientes por sobre las canciones en si, pero hay que darle el que en este 2017 se las haya arreglado para mantenernos atentos e incluso, interesados frente a lo que vendrá...

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Nine Inch Nails:
2016 // Not the actual events
2013 // Hesitation marks

sábado, 5 de agosto de 2017

Arcade Fire : Everything Now (2017)


Con todo esto del cambio de paradigma dentro de la industria musical, el auge de internet, la muerte del video clip o la radio como medio de difusión y la lenta pero segura extinción de los dinosaurios, algunos han caído en desesperación. Y no los culpo. El mundo que conocimos, todos aquellos que sobrepasamos los treinta y tantos años de edad, poco ha poco ha comenzado a dejar de existir. En ocasiones la muerte, cruel e insensata, ha anticipado sucesos, arrebatándonos de manera brusca a personajes que aún se encontraban en activo pero en a veces ha sido el inevitable paso del tiempo el que ha ido recordándonos que tarde o temprano enormes de la música como U2, The Cure, Morrissey, Iron Maiden, ACDC o que se yo, Pearl Jam y Radiohead, dejarán de existir... y frente a la ausencia de relevo, algunos han querido forzar el asunto, entregando por uno o dos álbumes notables la responsabilidad de sostener la bandera del rock a bandas que no pidieron ser estandartes de nada. 

Ejemplo claro de lo que menciono es Arcade fire. Los canadienses cosecharon buenas críticas, reconocimiento a partir de sus primeros tres álbumes, Funeral (2004), Neon bible (2007) y el bello The suburbs (2010), instalándose así de golpe en un sitial privilegiado dentro de la escena, aquella que esperanza frente a un futuro mejor. Reflektor (2013), sin embargo, a muchos llevó a arquear la ceja. Un disco (innecesariamente) doble, de momentos excesivos y pretenciosos pero que de todas formas nos dejaba cosas como 'Afterlife', 'We exist', 'Normal person' o la mismísima 'Reflektor' como para seguir creyendo en ellos. Esta vez, cuatro años más tarde, nos la han dejado más difícil aún, Everything now es lo más bajo que Arcade fire han entregado a la fecha, y por paliza...

Hay algo que escasea en este álbum: la magia. El tiempo dirá si a causa de una falta de ideas, estancamiento creativo o mera comodidad, Arcade fire se ha instalado en un prototipo de canción que no acaba llegando a ningún lado, que carece de intensidad. Ahí, ya sea desde el coqueteo pop/dance o las guitarras, todo funciona a medias. Dentro de los temas que pretenden ser fuertes en el álbum, destacable me parece la partida con 'Everything now' (la canción), para mi, una jugada brillante y adictiva pero que lamentablemente no encuentra relevo en ninguno de sus pares. 'Signs of life', por ejemplo, posee arreglos contagiosos pero es tan repetitiva que al minuto y medio de canción ya ha mostrado absolutamente todas sus cartas, 'Creature comfort' presenta potentes estrofas pero también se empantana en la pérdida de dirección, es un tema que cuanto intenta explotar se encuentra con unos coros espantosos (repito: espantosos) de Reginne Chassagne enterrando cualquier chance de emoción. 

Ahora, dentro de las canciones menores, 'Peter pan' o 'Infinite content' se instalan como esos típicos temas breves de la banda cuyo único objetivo parece ser el rellenar mientras que 'Chemistry', 'Electric blue' o 'Good god damn' algo tienen, un coro atractivo, arreglos delicados o una melodía bonita, pero ninguna te aplasta, ninguna se impone, siendo la hermosa estructura de 'We don't deserve love' el único momento en todo el álbum en donde reconocemos esa alma, ese sentir o esencia que alguna vez nos enamoró de esta banda...

Con el paso del tiempo la carrera de Arcade fire ha ido perdiendo fuerza pero a esto me parece habría que restarle algo de dramatismo: es natural. Ahora, si el estancamiento es momentáneo o definitivo, el tiempo dirá. Pero por ahora, comenzamos a mirar sus primeros álbumes con algo de nostalgia...

2.5 // Nada especial

Otras reseñas de Arcade Fire:

domingo, 30 de julio de 2017

20 Años De... Los Tres : Fome (1997)


Quien diría que el éxito a nivel latinoamericano de La espada y la pared en 1995, sumado a todo el suceso que significó el MTV Unplugged de 1996, tendría a Los Tres (con seguridad la banda chilena más importante de los últimos veinticinco años) sumidos en una crisis interna que se había incubado y desarrollado en muy poco tiempo. Pero así fue. En 1997 la banda no lo estaba pasando nada de bien pero, con más talento que convicción, deciden de todas maneras viajar a los Estados Unidos para encarar un nuevo álbum, quizás con la secreta esperanza de que la música lograse depurar las dificultades. En ese sentido, Fome es el Abbey Road de Los Tres, el último gran esfuerzo de una banda que (demasiado pronto) se caía a pedazos...

En efecto, la cuidada producción con que cuenta el disco encubre muy bien toda la crisis individual y colectiva que atravesaba la banda por aquel entonces, sin embargo, adentrándose tanto en el sonido como en las líricas del álbum, el contexto se vuelve evidente. En ese sentido, Fome es por sobretodo un álbum de rock duro y oscuro, ejecutado de manera brillante, con evidente influencia del sonido minimalista anglo sesentero, motor de partida para un álbum que intentaba también marcar distancia con la linea "folclórica" que había empapado a la banda en su más reciente periodo y del que ellos mismos se declaraban hartos. Dicho en simple: Los Tres querían volver a ser rock, y Fome sería la respuesta a todo aquello.

El álbum abre con 'Claus', un instrumental exquisito, casi dos minutos compuestos por Roberto "Titae" Lindl marcados por batería y órgano, que darían paso al rock directo de 'Bolsa de mareo', carta de presentación tanto en lo musical y como en letras del hastío que la banda, y particularmente Alvaro Henríquez, vivía en aquellos días ("Te di, te doy todo. No vuelvas a pedir más..."). Mención aparte por cierto al pequeño tributo en batería al 'Tomorrow never knows' de The Beatles... 


De aquí en adelante el viaje se repartirá entre metáforas personales y dolorosas tales como 'Toco fondo' ("Creo en sordos, soy del sur. No veo risas me alimento de luz..."), 'De hacerse se va a hacer' o 'Antes' ("Ahora soy un lastre de profesión. Duermo en un catre sin protección..."), las referencias al fin de una relación amorosa en 'Jarabe para la tos' ("En el servicio de salud me enamoré de ti, mi luz. En el servicio de salud, me condené por ti, mi cruz...") , 'Fealdad' ("Un aburrimiento mortal hacia ti me deja abierto...") o 'Libreta' ("Libreta, sin tu amor, sin razón. Se juntan nubes, hay vendaval...") y finalmente están las sabrosas historias, los crudos relatos de 'Olor a gas', 'La torre de babel' y la dramática 'Pancho'. Entre medio de toda la recta final suena la simpática 'Silencio' (¡imposible no amarla!), para cerrar el almacén con el desenfreno rock de 'Restoran' (una especie de versión actualizada del 'Somos tontos, no pesados' de sus inicios) y otro instrumental, 'Largo', compuesto también por Titae

El final se acercaba para Los Tres, y ellos lo tenían más claro que cualquiera. De ahí lo impresionante del álbum, un trabajo sobrio pero brillante en materia de arreglos, que dio muestras de una banda que vivía un momento crudo pero que de todas formas, en base a un profesionalismo a prueba de todo, fue capaz de reunirse en un estudio para lograr que la magia continuase viva. Nunca fueron más rock que en 1997, nunca volvieron a ser tan geniales como acá, y aquello lo recordamos con emoción veinte años después. Fome es el mejor disco en la carrera de Los Tres y, por cierto, uno de los cinco álbumes más brillantes en la historia de la música chilena. 

5.0 // Obra maestra.

Otras reseñas de Los Tres:
2015 // Por Acanga
2010 // Coliumo

miércoles, 26 de julio de 2017

Lana Del Rey : Lust For Life (2017)


No deja de sorprender el como de la mano de una cadencia sonora de inofensiva apariencia, la norteamericana Lana del Rey ha logrado sostener un camino dentro del pop actual. Aquel pretencioso personaje que ha buscado construir, empapado de tonalidades añejas, y que pareciese en cualquier momento caerá, que pasará al olvido, se las ha arreglado para de una u otra forma tras cinco álbumes continuar defendiendo su obra con buenas armas. El caso es que quienes creyeron que esta mujer no sobreviviría al fenómeno de Born to die (2012) tuvieron que morderse la lengua con la llegada del exquisitamente oscuro Ultraviolence (2014), mientras que si en 2015 pareció patinar con Honeymoon me parece con este correcto Lust for life la vocalista retoma la senda correcta, no exenta de ciertos fallos cabe decir...

Lana del Rey (o aquellos que le arman los álbumes, digámoslo), ha intentado con su quinto álbum equilibrar sus clásicas interpretaciones en tono retro con sonidos "actuales", colaborando para esto con una serie de artistas de toda índole, desde algunos raperos, The Weeknd, Sean Lennon hasta la mismísima Stevie Nicks de Fleetwood Mac. El resultado, como cabe esperar frente a tanto feat. resulta diverso, a ratos atractivo pero en otros un tanto confuso, incluso forzado.

Los mejores momentos de Lust for life se producen cuando la artista insiste sobre su personaje, visitando lugares comunes dentro de su discografía pero cumpliendo. Ahí todo aquello que suena en su primera parte logra excelentes resultados, canciones como 'Love', '13 beaches' o 'Cherry' funcionan muy bien con su estructura creciente, construyendo melodías sobre susurros para poco a poco ir ganando en fuerza y arreglo, e incluso el dueto con The Weeknd en 'Lust for life' (la canción) logra fuir sin problemas. Sin embargo, en medida que el álbum avanza tropieza por partida doble: primero aparecen los duetos poco naturales ('Summer bummer' o 'Groupie love', con A$ap Rocky y Playboi Carti) y luego los monótonos lentos predecibles ('Coachella - Woodstock in my mind' o 'God bless America'). En toda esta pasada el disco pierde fuerza aunque vuelve a recuperarse acercándose al final con 'Beautiful people beautiful problems', la excelente 'Tomorrow never came', junto a los mencionados Stevie Nicks y Sean Lennon respectivamente, o en el cierre definitivo con 'Get free', que logra levantar los ánimos de manera efectiva.

Sobran minutos en este Lust for life, con tres o cuatro temas menos probablemente dejaría mejores sensaciones. De igual forma me parece que en general es un álbum que no acaba de despegar jamás. Ahora, mirando el vaso medio lleno habría que comentar que un puñado de gratos momentos si nos ha vuelto a entregar y que mejora la oferta en relación al discreto Honeymoon. La vocalista se mantiene en forma, cumpliendo aunque en el dilema de conservar vigencia tiende a confundirse un tanto...

3.0 // Bueno, cumple.

Otras reseñas de Lana del Rey:

domingo, 23 de julio de 2017

30 Años De... U2: The Joshua Tree (1987)


¿Con qué características debe contar un álbum perfecto? Enunciemos: dos o tres himnos, digamos, aquellas canciones absolutamente incontestables, un par de éxitos masivos e inolvidables, una medianía de canciones que dejen la sensación de jamás bajar el nivel, un conjunto de líricas que entreguen ideas interesantes, un vocalista que logre impregnar un determinado sello en sus interpretaciones, una banda en estado de gracia y una producción capaz de hacer lucir de buena forma dicho estado. Y bueno, todas estas variables se conjugaron en 1987 con U2, una banda que venía en ascenso y que en 1984 ya había golpeado fuerte la mesa con The unforgettable fire pero que tres años más tarde se metería definitivamente en la historia con The Joshua Tree, su fabulosa obra cumbre

Musicalmente The joshua tree se entiende como un álbum que aterriza la experimentación desarrollada tres años atrás en The unforgettable fire. En ese sentido, el de 1987 es un álbum que deambula entre el mesianismo y la crudeza, pero que salvo pequeños chispazos no entrega demasiado espacio a los excesos, sonando de esta forma más compacto y sólido que su antecesor. Es un álbum pensado al detalle, donde varias cabezas estuvieron detrás de lograr el sonido perfecto (Brian Eno y Daniel Lanois principalmente), el cual tras largos períodos de locura pudo conseguirse.

Pero vayamos a la música. Abre el disco, una melodía en ascenso señala el rumbo, el rasgueo de la guitarra de Dave Evans (a.k.a The Edge) comienza a pronunciarse para que tras unos cuantos segundos la banda entre en pleno. Es 'Where the streets have no names', un himno, una de las canciones más fabulosas en la carrera de los irlandeses, un tema que por si solo merecería una reseña y que por cierto, nos deja de entrada muy arriba. Curiosamente, en lugar de mantenernos en la cresta de la ola y entregarnos un tema de rock directo ('In god's country', por ejemplo), la banda a continuación opta por bajar las revoluciones, primero mediante el personal medio tiempo 'I still haven't found what I'm looking for', una canción de arreglos muy simples pero que destaca gracias a la interpretación y letra de un Bono conmovedor ("He hablado con la lengua de los ángeles / He tomado la mano del diablo / Era cálida en la noche / Yo estaba frío como una roca / Pero aún no encuentro lo que andaba buscando..."), y luego con la fabulosa balada 'With or without you', canción marcada por el bajo de Adam Clayton y que poco a poco comienza a ganar fuerza hasta acabar orgásmicamente con múltiples explosiones para nuevamente finalizar sobre la calma. Por cierto, los tres temas más contagiosos del álbum ya han sonado por lo que desde acá queda comprobar si el resto logra sostener el nivel.


Un viaje a centro américa influenciaría a Bono a escribir 'Bullet the blue sky' , uno de los temas más políticos en la carrera de la banda, con directas alusiones a la guerra y un sonido marcado (nuevamente) por el bajo de Clayton, una batería de Larry Mullen Jr. que desde los tiempos de 'Sunday bloody sunday' no era así de protagonista y, por supuesto, la fantástica guitarra de The edge, que interrumpe brusca pero acertadamente el relato del vocalista en un par de momentos. La primera parte del álbum finaliza con la sensibilidad de 'Running to stand still', que con sus referencias al mundo de las adicciones se transformaría en otra de las tantas joyas ocultas en la discografía de U2

La cara B del disco abre con una dupla incontestable, dos temas aparentemente menores que vienen a demostrar la grandeza de The Joshua Tree, me refiero a la soberbia 'Red hill mining town', cuyo peso reside completamente en la emocionante interpretación de un Bono que va al límite de su registro, e 'In god's country', con unos guitarrazos inolvidables sobre los que danza una hermosa letra que consagra al Bono letrista ("Los ríos corren pero pronto se secarán / Necesitamos nuevos sueños esta noche..."). Nos acercaremos al final con 'Trip through your wires', el tema más estadounidense del trabajo y otra muy política, 'One tree hill', que es toda poesía (con cierre en tono de oración gospel incluido) para acabar definitivamente este viaje con la oscuridad de 'Exit' y el lamento 'Mothers of the disappeared', dedicada a las madres cuyos hijos o familiares desaparecieron durante distintos periodos dictatoriales ocurridos en Latinoamérica durante los años 70's. 

The Joshua Tree es U2 en estado de gracia. Un álbum perfecto en donde cada canción es un mundo, una historia y que en materia de composiciones encontró a una banda inspirada, capaz de conjugar potentes melodías, cargadas de carácter, con momentos igual de crudos. El disco marcaría por cierto un antes/después para los irlandeses, quienes a partir de acá abrazarían una vocación masiva, de grandes estadios, que hasta el día de hoy los ha marcado. Encuentran así el reconocimiento definitivo y la consagración, desde acá les tocaría re inventarse en el éxito, lo cual no sería fácil tarea, en 1989 tropezarían con Rattle & Hum, aunque aquello será motivo de una futura reseña...

5.0 // Obra maestra 

Otras reseñas de U2:

miércoles, 19 de julio de 2017

Decapitated : Anticult (2017)


En 2004, con la salida de The negation, los polacos Decapitated se consolidaban como una realidad potente dentro del death técnico, cierto giro comenzó a evidenciarse en Organic hallucinosis (2006) pero fue el lamentable accidente de 2007 y la muerte de Witold "Vitek" Kieltyka (baterista y creador junto a su hermano Waclaw "Vogg" Kieltyka de la banda) aquello que evidentemente marcó un punto de no retorno para la agrupación, la cual hoy funciona más bien como un proyecto en solitario de Vogg en lugar de un colectivo creativo. El retorno en 2011 con Carnival is forever así lo hizo ver y las dos entregas posteriores han refirmado aquel camino, el de un metal mucho más cercano al groove de Sepultura y en general más simple en términos compositivos, con estructuras reconocibles y un sonido tan violento como directo. Nada de lo mencionado por cierto debería mover a engaño: Anticult es, en lo suyo, un gran disco, solo que deja la sensación de solo ser "un (muy buen) disco más". 

A destacar el que sean solo ocho canciones. Insisto en la idea de que los buenos discos de música extrema no deberían sobrepasar dicha cifra, más de 50 minutos de complejidad (en cualquier estilo dicho sea de paso) solo produce redundancia. El caso es que Anticult al ser un trabajo preciso logra apuntar a la médula con cada una de sus piezas, comenzando por 'Impulse', seis minutos que entran de a poco, con una intro oscura e instrumental como era de esperar para luego incorporar cambios estructurales, bastante velocidad y gancho. 'Impulse' posee elementos progresivos interesantes, sin embargo, esta dará paso esta a una seguidilla de temas que funcionan en una linea bastante monotemática entre si, es decir, un metal absolutamente desenfrenado y bestial, ni más ni menos. Ahí 'Deathvaluation', 'Kill the cult', 'Anger line' o 'Earth scar' no regalan segundo de tregua con un blast beat incesante, interpretaciones vocales notables por parte de Rafael "Rasta" Piotrowski y guitarras afiladísimas que mantienen vivo el legado del eterno Dimebag Darrell. Cabe destacar acá la producción del álbum que permite disfrutar del sonido a mucho gusto marcando un importante punto a favor. 

Algunos matices en términos de dinámica y estructura marcaran 'One-eyed nation', 'Never' o el exquisito cierre instrumental a cargo de 'Amen', pero nada fundamental, las cartas acá han sido lanzadas sobre la mesa, estamos frente a un muy buen álbum de metal inyectado directo a la vena pero que aleja definitivamente a la banda de las lineas experimentales y técnicas de sus inicios. 

3.5 // Muy bueno!

domingo, 16 de julio de 2017

20 Años De... The Cure : Wild Mood Swings (1996)


(21 en realidad, pero que más da!)

Debería crear una nueva categoría en mi blog, la de los "discos despreciados". Y es que, ¿habrá algún grande de la música que no tenga uno de aquellos álbumes en sus filas? Aquel disco odiado en su momento por fans y/o crítica y, con el paso del tiempo, ignorado incluso por la propia banda. Ciertamente los años noventa se prestaron para lanzar "bichos raros", fue una década en donde la experimentación estuvo permitida y los fantásticos The Cure no quisieron ser menos realizando malabares en el aire sin malla de protección bajo ellos. El resultado fue injustamente crucificado, calificado de comercial y vacío. El caso es que el mundo no le perdonó a Robert Smith que, tras un álbum como Wish (1992), decidiese sonreír. Y es que los íconos de la tristeza y la melancolía no tienen derecho a ser felices ni a sonar livianos, no?  

Cabe reconocer el que la banda colaboró con la tirria que muchos le agarraron a Wild mood swings al decidir trolear a sus fans con 'The 13th', la extraña pero fascinante carta de presentación con que contó el álbum. Debemos recordar que veinte años atrás el mundo de la música era otro. Las aguas no se movían como en la actualidad, donde las bandas presentan sus discos a goteos adelantando una canción cada dos semanas vía YouTube. No. En los noventas el single llegaba con bastante anticipación al lanzamiento del álbum, el tema rotaba en canales de videos, en radios y aquello era todo lo que teníamos por tres o cuatro meses. De ahí que una canción donde sonaban trompetas e incorporaba ritmos latinos en su sonido, eso además de contar con una letra juguetona que entregaba un carisma inédito a un alegre Robert Smith (?), dejase a muchos en modo poker face. ¿Es que el nuevo álbum de The Cure será un disco de bachata? - se preguntaron espantados algunos. Lo cierto es que el adelanto promocional del nuevo álbum de The Cure exigía cierta apertura de mente. Pronto descubriríamos que, si bien 'The 13th' es la única canción que coquetearía con el cha cha cha, otras también se moverían en los mismos tonos optimistas.


El título del álbum ('Salvajes cambios de ánimo') me parece resume de manera perfecta el constante vaivén que nos encontramos en los catorce temas que lo componen. El principal ingrediente del disco es el optimismo, de eso no hay duda, ahí temas como 'Mint car' ("El sol está arriba, estoy tan feliz que podría gritar..."), la romántica 'Strange atracttion', 'Round, round & round' o 'Return' se enmarcan (junto a 'Friday I'm love' por supuesto) entre lo más dulce y alegre que ha compuesto Robert Smith en toda su carrera. 

Sin embargo, junto a estas conviven ciertas alusiones al mundo de las adicciones, excesos y la depresión, en esa linea funcionan la extraordinaria 'Want' (una de las canciones más viscelares en la carrera de The cure), 'Gone' , la contundente 'Club America' o 'Numb' ("Cansado de todo eso, irremediablemente hecho pedazos, él finalmente cae..."). Todo este ir y venir es amenizado (?) por una serie de baladas marcas de la casa, como 'This is a lie', 'Jupiter crash', 'Treasure' o 'Bare', cada una de ellas impecables y embalsamadas de melancolía.

Quizás el principal fallo con que cargó Wild mood swings fue el de proyectar cierto grado de confusión en su linea compositiva. El álbum danza entre temas densos y otros en exceso livianos, los cambios son bruscos y aquello probablemente no acabó de convencer a gran parte de los auditores. Sin embargo, dejando los prejuicios fuera, me parece que el puñado de canciones que The cure acá entregó funciona, el experimento se deja escuchar sin problemas y nos regaló de paso canciones únicas en la discografía de la banda. A más de veinte años de su lanzamiento vale la pena volver a darle una oportunidad a un disco que brilla por su singularidad. 

4.0 // Excelente!

lunes, 10 de julio de 2017

Stone Sour: Hydrograd (2017)


Entre matrimonio y amante se ha estado moviendo Corey Taylor durante la última década. Y es que cuando todo pareció indicar que la llama de Slipknot se había consumido por completo (digamos, pasando 2008), el destacado vocalista decidió volcar sus energías sobre su proyecto de hard rock melódico, es decir, Stone Sour. En ese contexto que llegaron a nosotros los volúmenes 1 & 2 de House of gold and bones (en 2012 y 2013 respectivamente), los cuales entregaron uno que otro momento agradable pero siendo francos, más allá de poder disfrutar del tremendo desplante vocal de Taylor, el asunto no llego. El caso es que tras cuatro años de silencio vuelve Stone sour , precedido (¡era que no!) de una serie de declaraciones en donde el buen Corey aseguraba estaríamos frente a su mejor álbum desde el debut de Slipknot , lo cual, evidentemente no ha ocurrido...

Tiene sus momentos este Hydrograd, sin embargo, continúa pecando en su falta de sorpresa. Stone sour es Corey Taylor deambulando constantemente en el agresivo/melódico, enmarcando su música en estructuras tradicionales (estrofa/puente/coro), y de ahí no sale. Funcionan los aires a Metallica con que cuenta 'Taipei person /Allah tea', la oscuridad de 'Knievel has landed' o 'Hydrograd' (la canción), probablemente mi favorita álbum, pero entrando en el cuarto o quinto tema la verdad es que el álbum se entrampa en un rock & roll predescible y que pese a su diversidad (se suceden temas muy veloces como 'Fabuless' con medios tiempos agradables como 'The witness trees'), la sensación que tengo todo el tiempo es la de estar frente a un disco trabajado en un laboratorio. 

El sexto álbum de Stone sour no está mal, nos deja dos o tres canciones destacadas más un puñado de correctas melodías, en términos individuales superar a cualquiera de los dos anteriores discos de la banda pero en el global continúa sin sostenerse completamente, eso además de reiterar lugares comunes una y otra y otra y otra vez...

3.0 // Bueno, cumple.

Otras reseñas de Stone Sour:

viernes, 7 de julio de 2017

Roger Waters : Is This The Life We Really Want ? (2017)


Si hilamos fino y analizamos lo ocurrido con Pink Floyd (o sus restos) en la etapa post The wall (1979), me parece no existe comparación alguna entre lo realizado por Roger Waters y David Gilmour. Mientras este último prácticamente no ha parado de crear y regalarnos momentos tras momentos, Waters se dedicó durante tres décadas a vivir del recuerdo, a jactarse de su condición (auto impuesta) de genio (?) y discursear verborrea política por distintos lugares del mundo. Pero de música, poco y nada. De hecho, cuando se le acabaron las palabras comenzaron las giras forzadas de aniversario (Dark side of the moon y The wall), y los intentos descarados de reunir a Pink Floyd unicamente con fines comerciales. Agradezcamos el que David Gilmour conoce la palabra dignidad, ya que, si de Waters unicamente hubiese dependido, seguramente la marca Floyd habría sido prostituida al nivel de lo realizado por Brian May y Roger Taylor con Queen

De mi párrafo inicial se desprenderá la idea de que Roger Waters no es un personaje que me resulte particularmente agradable, sin embargo, nobleza obliga: su nuevo disco es extraordinario. Y no hay más. ¿Qué recurre al auto plagio en varias ocasiones? Claro. ¿Qué hay temas que utilizan elementos Floyd casi en un copiar/pegar? Si. Pero seamos francos, ¿vamos a negar que la música hoy en día no es más que un constante refrito de ideas desarrolladas en el pasado? Y en esa linea, Waters no ha hecho más que recurrir a lugares comunes de su ex banda, condimentar con reflexiones actuales y dotar a la música de su clásica teatralidad para entregar así un producto que se mueve entre el soberbio y el notable todo el tiempo.

Nos encontramos así frente a un disco de tono tranquilo, a ratos dulce, a ratos triste y a ratos rabioso. El caso es que en todo momento funciona. Abre muy abajo en revoluciones con la preciosa 'Deja vu' + 'The last refugee' para luego explotar con la fantástica 'Picture that', el primer momento rock del álbum, el primero también que inevitablemente lleva a pensar que junto a la guitarra y voz de David Gilmour esto podría haber abarcado proporciones históricas. Bajará el álbum (las revoluciones, no el nivel) nuevamente con las acústicas 'Broken bones' + 'Is this the life we really want?' (la canción) para luego abrazar la psicodelia en 'Bird in a gale'. En la recta final aparecerá la dulzura de 'The most beautiful girl' seguida por los teclados + bajo que marcan la pasada por 'Smell the roses', otro momento absolutamente brillante del disco, para cerrar este viaje en calma con 'Wait for her' y 'Part of me died'. 

Veinticinco años se tomó Roger Waters para entregar un trabajo inédito. Tal parece que el escenario mundial actual, elección de Donald Trump incluida, lo han motivado finalmente para dar que hablar desde lo musical, lo cual en lo personal me pone feliz, creo que la figura de Waters se merecía un álbum de este nivel, un disco que lo vuelve a re ubicar como un compositor relevante. Is this the life we really want?, por su nivel tanto lírico como musical estará sin ninguna duda entre lo mejor que oiremos en este 2017, y ojo que lo afirma un declarado "no fan" del artista. 

4.0 // Excelente !

viernes, 30 de junio de 2017

Alt-J : Relaxer (2017)


En ocasiones las expectativas impiden ver el bosque, y algo así es lo que puede que esté ocurriendo con Alt-J. Y es que claro, cuando te hablan de estar frente a "los sucesores de Radiohead" (algo que por cierto también se dijo en su momento de bandas como Arcade fire, por mencionar una), inevitablemente las expectativas frente al sonido de este trío cambian. El tiempo dirá si daba para tanto, lo cierto es que como suele ocurrir en todo, el asunto no es ni tan blanco ni tan negro como algunos intentan hacer ver y tal parece que los mismos Alt-J han intentado con su tercer álbum aterrizar un tanto el asunto entregándonos un disco corto y preciso, que en tan solo ocho canciones y media hora de duración (nos olvidamos esta vez de los interludios innecesarios que adornaron sus anteriores trabajos) busca dar muestras del momento creativo que los ingleses atraviesan.

Relaxer tiene sus momentos, algunos de ellos rememoran su debut de 2012, como es el caso de 'In cold blood', 'Deadcrush' o 'Hit me like that snare', que se mueven entre percusiones muy presentes, teclados y los clásicos juegos vocales de la banda, mientras que otros nadan sobre la calma absoluta, ahí la declaración de amor que es '3ww' funciona a la perfección, así como la preciosa 'Adeline' (la mejor del álbum para quien escribe). Completan el cuadro una irreconocible 'House of the rising sun' (el clásico de 1964 de los Animals) y dos que honestamente bastante poco aportan en el cierre, me refiero a 'Last year' y 'Pleader'. 

El álbum funciona porque es corto y posee pasajes agradables, eso es innegable, sin embargo, este Alt-J sin aderezos deja la sensación de que comienza a perder fuerza, se agradece el que entregasen un disco más directo que el anterior pero aquella maravilla que varios anticipaban venir me parece disco a disco ha acabado quedando en un espejismo más que otra cosa. Se confirma por tanto que Radiohead hay, y siempre habrá ,uno solo.

3.0 // Bueno, cumple.

Otras reseñas de Alt-J:
2014 // This is all yours

sábado, 24 de junio de 2017

Solstafir : Berdreyminn (2017)


El quinto álbum de Solstafir, Otta (2014), fue un trabajo fantástico que sacó a los islandeses del anonimato. No faltarán seguramente aquellos sesudos puristas que frente a mi afirmación exclamarán molestos un "¡Ey, yo los conocía desde antes! ¡Desde el Masterpiece of bitterness o Kold!". Y si, que bueno por ti. Pero no nos engañemos, el antes/después, le guste a quien le guste... lo marcó Otta, un disco que bajó las revoluciones respecto a trabajos pasados y se enfocó en un sonido marcado por la generación de intensos ambientes. Tres años más tarde, la banda regresa en una linea similar con un álbum denso, espeso y que se cuece a fuego lento pero que sin duda hilando fino encuentra más de algún momento notable.

Se ha comentado pero lo reiteraré, el que Solstafir se manifiesten en su lengua materna (lo que no ocurre con otros islandeses como Of monsters and men o Bjork, pero si con Sigur ros), en este caso se vuelve una ventaja pues, al no comprender una palabra de lo que los tipos comunican, estamos obligados a centrarnos en las estructuras, instrumentalizaciones e interpretaciones, siendo todos estos precisamente los fuertes de la banda.

Hablando de la música en si misma. 'Silfur-refur' abre y declara intenciones de la mano de siete minutos que van directo al alma de la banda, deambulando entre muros de guitarras y una desgarrada interpretación. La partida es notable. Más dinámica es 'Isafold', que abre con un bombo que marca el paso para ir creciendo poco a poco hasta encontrar en sus dos minutos finales esa alza de intensidad característica de la banda (esta estructura se repetirá bastante a lo largo del disco), de igual forma en la absoluta calma del teclado que controlan la melodía de 'Hula', Solstafir vuelven a mostrar de que están hechos: emocionalidad pura. En el nudo del álbum nos encontramos con 'Naros' y 'Hvit saeng', dos que funcionan en la misma dirección, armando paisajes de calma para luego encontrar una serie de explosiones, mientras que llegando al cierre aparece la joya escondida de Berdreyminn, me refiero a 'Ambatt', ocho intensos minutos que por si solos ya valen este álbum.

Solstafir han encontrado una fórmula y se muestran cómodos en ella. En lo suyo continúan regalando paisajes y arreglos que conmueven aunque, buscándole la quinta pata al gato, habría que mencionar el que en esta ocasión me parece se han vuelto algo predecibles, lo cual algo le resta a un disco que de todas maneras se encuentra por sobre la media. 

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Solstafir:

martes, 20 de junio de 2017

Adelantos : Arcade Fire


Tras un excesivo Reflektor (que de todas maneras dos o tres joyas nos dejó) , los canadienses de Arcade Fire vuelven a la carga. Lo hacen mediante dos singles potentes, que por si solos abren el apetito. 'Everything now' se mueve sobre guitarras acústicas y teclados, rememorando un tanto ese sonido que tan buenos créditos dejó a la banda en The suburbs (2010) mientras que 'Creature comfort' se lanza a la electrónica mediante una melodía tan repetitiva como explosiva. El caso es que, dada la diversidad que muestran ambos temas, todo parece indicar que la banda no pretende estancarse, lo cual siempre huele bien. 

Como sea, esto promete, y agosto comienza a transformarse en el mes más esperado del año... 


domingo, 18 de junio de 2017

Adelanto: Foo Fighters // Run


Seré honesto: no los creía capaces. No me imaginé que a estas alturas del partido los de Dave Grohl estarían en condiciones de componer algo con este nivel de energía, pero acá están, regalándonos el que con seguridad debe ser el mejor video del año (uno de los mejores en la carrera de Foo Fighters, que no es poco decir) y una de las grandes canciones que oiremos en este 2017. Si ellos me aseguran que el disco vendrá en esta linea, es que pago desde ya por ese álbum... 

Mención aparte por cierto a los últimos 50 segundos de video. No pude sino pararme a aplaudir tras finalizar de verlo. Notable es poco. Simplemente genial. 

sábado, 17 de junio de 2017

Adelanto: Leprous // From The Flame


Segunda patita de adelantos acá en mi querido blog. Y que mejor que con lo nuevo de Leprous: 'From the flame'. Estos noruegos vienen desde hace una década mostrándose como la nueva maravilla del metal progresivo, y si bien han ido "suavizando" su sonido, disco a disco continúan dando que hablar gracias a un sonido que equilibra gloriosas melodías e interpretaciones vocales tremendas con una serie de arreglos instrumentales impecables. El caso es que suelen arrancar la promoción con temas cortos y de enganche fácil (en 2013 fue 'The cloak' y en 2015 'The price') , por lo que 'From the flame' no ha sido la excepción, casi cuatro minutos de canción que se sostiene completamente en su contagioso coro. 

En agosto los tendremos de regreso. Esperaremos ansiosos...

jueves, 15 de junio de 2017

Adelanto: Queen Of The Stone Age // The Way You Used To


¡Habemus adelanto! Se trata de Queen of the stone age, quienes en agosto regresarán tras cuatro años de silencio y han comenzado a calentar motores por partida doble, primero con un divertido teaser promocional en donde vemos a Josh Homme someterse a la prueba del polígrafo y adelantar tres asuntos: que el nuevo álbum se llamará Villains, que este ha sido producido por Mark Ronson (Adele, Amy Winehouse, Bruno Mars, entre otros) y que, al parecer, el disco viene en onda disco. De hecho se oye en el teaser un extracto de 'Feet don't fail me', un tema nuevo que aparecerá en Villains y suena con una dinámica bastante novedosa (y agradable por cierto).



Además, hemos conocido el primer adelanto oficial del álbum: 'The way you used to'. No matan del gusto pero tampoco decepcionan estos cuatro minutos. 'Feet don't fail me' la verdad es que me generó mayor ilusión que este tema pero aún así el asunto hasta ahora promete. Como sea, esperamos ansiosos la llegada de agosto para disfrutar de lo nuevo de estos grandes del rock actual...

viernes, 9 de junio de 2017

Gepe : Ciencia Exacta (2017)


Tras una década de carrera, el chileno Gepe ha llegado a ese complejo momento en que la búsqueda del "éxito" obliga a mantenerse en el ruedo editando discos cada dos o tres años, por lo que la inspiración debe fluir con cierta rapidez. En 2015 lo tuvimos insistiendo sobre el folclor, el pop y la balada en un más que correcto Estilo libre, disco que pese a entregar ciertas señales de estancamiento en lo musical, se las ingenió para regalarnos varias de las mejores canciones que Gepe ha compuesto a la fecha ('Invierno' o 'Punto final', claros ejemplos). Sin embargo, aquella vitalidad característica del cantautor no se aprecia con igual claridad en Ciencia exacta, un disco que desprende la sensación de haber sido compuesto sobre la marcha por lo que presenta un escaso nivel de sorpresa en los temas que lo componen.

El sexto álbum de Gepe visita entonces una serie de lugares comunes del artista, algunos de ellos funcionan de buena forma, como la balada 'Hoy', los aires andinos de 'Flor del canelo' o el pop de 'Hablar de ti', mientras que la dinámica de 'Abrir la puerta' u 'Ojos que no ven' resulta grata. El problema es que el resto huele a refrito descarado, ahí el charanguito de 'Solo' seguro a más de alguien resultará contagioso pero de novedad, cero, lo mismo con 'Las flores', el clásico de Café Tacuba, que acá es versionado sin realizar ningún aporte respecto a la original. 

Ciencia exacta parece ser entonces un álbum pragmático, digamos, un disco que pretende mantener a Gepe en activo mientras prepara un trabajo realmente creativo y que se encuentre a la altura de aquello que venía haciendo. Por el bien de todos, esperemos que así sea, ya que acá, más allá de dos o tres canciones agradables... poco.

2.5 // Nada muy especial

Otras reseñas de Gepe:
2015 // Estilo libre
2012 // GP

martes, 30 de mayo de 2017

Linkin Park : One More Light (2017)


Nunca me agradó Linkin park, me parecieron siempre una banda del montón que intentó subirse al carro del nu metal a comienzos de siglo con meras intenciones comerciales. Ahora, ¡mal no les fue! Independiente de que musicalmente jamás hayan sido un aporte, más allá de ser unos malos clones de Korn, los tipos generaron venta e incluso continúan girando en base a los hits que metieron durante el par de años en que su manoseada fórmula voz chillona + voz melódica + coros contagiosos funcionó. Sin embargo, cual chicle de fresa, la banda a muy poco andar se quedó con poco y nada que decir, por lo que sus últimas entregas no han resultado sino trabajos predecibles y olvidables. Pero una cosa es que un álbum sea malo y otra vergonzoso...

El caso es que alguien dentro del especial universo de la banda debe haberles recomendado el pasarse al pop dado que con las guitarras el asunto no estaba yendo bien y ellos, muy obedientes acá están, superándose a su mismos y entregándonos el que con seguridad será el disco más espantoso de 2017. Y no es que en lo personal no disfrute con un disco de pop (basta revisar un rato mi blog para constatar que acá yo comento de casi todo) pero lo de One more light no resiste análisis, hablamos de un conjunto de temas sin alma, sin gancho, ridículamente vacíos. Baterías electrónicas, un Chester Bennington que intenta re inventarse cumpliendo su sueño húmedo de ser un boy band pero fracasa rotundamente por la sencilla razón de que los temas que componen el disco son aburridísimos, sin siquiera un coro rescatable. 

Experimentos fallidos en la historia de la música hay cientos pero muchos de ellos contaron con intenciones nobles, lo de Linkin park es una burla, yo al menos después de esto espero no volver a regalarles un minuto más de mi vida. No lo valen.

1.0 // Espantoso

Otras reseñas de Linkin Park:
2014 // The hunting party

viernes, 26 de mayo de 2017

Cafe Tacuba : Jei Beibi (2017)


Hablar de Café Tacuba es hablar, entre muchas iluminadas cualidades, de diversidad. Basta oír el sensacional Re (su mítico álbum de 1994) para constatar que desde siempre estos mexicanos se mostraron inquietos, haciendo convivir canciones tan disímiles como 'La ingrata', 'El ciclón', 'Esa noche' o 'El borrego' en menos de veinte minutos. Más adelante las cosas no cambiaron demasiado, Avalancha de éxitos (1998) y Revés/Yo soy (1999) bailaron sobre la misma irreverencia y no fue sino hasta la llegada de Cuatro caminos (2003) y su continuación Sino (2007) en que por primera vez pudimos oír a una banda relativamente acomodada/domesticada en un determinado estilo. En ese sentido, El objeto antes llamado disco (2012) no hizo sino retomar aquella cualidad innata de la banda, la de danzar a gusto sobre cuanto estilo les pareciese necesario. 

Tranquilos, que tengo un punto, y este es que nadie debería criticar a Jei beibi por su falta de dirección ya que esta ha sido, salvo excepciones, la principal cualidad de estos mexicanos desde sus inicios. Que hoy los tipos componen por separado y se reúnen cada cuatro o cinco años únicamente a realizar pequeños aportes sobre aquellas composiciones es también sabido, lo cual no hace más que confirmar el punto, y si este, el octavo álbum de Café tacuba falla es básicamente a causa de que las canciones que esta vez encontraron no suenan tan inspiradas como en otras ocasiones. 

El primer problema con que cuenta Jei beibi es la falta de highlights marcados. Si, que está la sensacional 'Disolviéndonos', por paliza el mejor tema del álbum, pero esta no encuentra relevo de su nivel en el resto del disco. Encontramos momentos altos en el pop de '1-2-3', la introspección de 'Matando' o los ambientes que generan 'Resolana de luna' (¡una lástima lo corta que es!) o 'Diente de león' pero ninguno de estos te vuela la cabeza (como si hacían 'Pájaros', 'De este lado del camino', 'Olita de altamar' o la mencionada 'Volcán' en su anterior trabajo). Tampoco la linea media sorprende demasiado, ahí 'Automático',  'Futuro', 'Me gusta tu manera' y 'Que no' algo tienen, cada una en lo suyo, pero no alcanzan a impactar o emocionar, mientras que 'Enamorada' , 'El mundo en que nací', 'Vaivén' o 'Celebración' derechamente suenan faltas de chispa ...

El octavo álbum de Café tacuba (horrible portada por cierto, y peor título), el primero lejos de una trasnacional (100% producido y promocionado por ellos mismos), funciona a ratos pero en general del cumple no pasa. Mantiene así la tradición de la banda de continuar un gran álbum con uno de menor peso, y no pasa nada en admitirlo, que el recorrido que los mexicanos han llevado durante estos 25 años, sacando adelante una fantástica, humilde y honesta carrera, no se los quita nadie. 

3.0 // Bueno, cumple.


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