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jueves, 8 de diciembre de 2022

Arctic Monkeys: The Car (2022)

"Tienen la fórmula, falta la temperatura..."

Acá están los monos de regreso, dispuestos a exasperar a sus fans. Y es que quienes creyeron que la jugada de Tranquility hotel base & casino (2018) quedaría ahí, apartada en el estante de los freakeríos, pues tendrán que tomarse otro paracetamol dado que  Alex Turner no parece dispuesto a dejar de explotar su rol de crooner y no solo eso, si no que junto a la banda ha decidido llevar un tanto más allá el sonido del antecesor mediante un álbum que luce obsesionado con el sonido sesenta/setenta, aunque nuevamente sin lograr dar en la tecla precisa. 

Es un disco agradable el que ofrecen, uno en donde el relato evidentemente es protagonista, como ocurre en la notable partida con 'There'd better be a mirrorball', con unos teclados que aportan dramatismo a la fantástica escena de post ruptura que el tema propone ("Se que te prometí no hacer esto / Ser de alguna forma el tonto romántico de antes..."). Respecto a esta, pese a que funciona, hay una evidente falta de climax, la canción pide algo más que no llega, asunto que tiende a repetirse a lo largo del disco, siendo el mejor pasaje aquel donde suenan 'Body paint' + 'The car', con unas guitarras punzantes que rompen el trámite (muy breves eso si, si nos daban un minuto más de intensidad nadie se quejaba) y logran elevarlo hacia el cierre de ambas (algo que no alcanzan a lograr en 'Big ideas', que se mueve por donde mismo pero con menores resultados). El resto, sin embargo, no escapa de medios tiempos orquestales que no están mal pero tampoco impactan, ejemplo claro es 'Mr. Schwartz'. Bonita, acústica, delicada pero no mucho más. 

Se rescatan de todas formas las juguetonas 'I ain't quite where I think I am' o 'Hello you', así como el marcado soul de 'Jet skies on the moat' pero en cosas como 'Sculptures of anything goes' o ' Perfect sense' evidentemente intentan ir por atmósferas lúgubres pero se quedan ahí, en el intento, como quien tiene la fórmula pero aún no da con la temperatura adecuada.

Segunda intentona de Turner y compañía por ampliar el sonido de la banda, esta vez demostrando que el asunto va en serio, aunque aun no dejan la sensación de haber entregado algo realmente impresionante. ¿Será para la próxima? Veremos...

¿Canciones? 'There'd better be a mirrorball', 'Body paint', 'The car.

7 /10
Muy bueno. 


Otras reseñas de Arctic monkeys:

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viernes, 1 de junio de 2018

Arctic Monkeys : Tranquility Hotel Base & Casino (2018)

"Desconcertante (y fascinante)..."

Suele ocurrir. Que el líder de una agrupación acabe devorando el proyecto. Y el nuevo álbum de Arctic monkeys habla de aquel fenómeno, un disco que, digámoslo, se percibe casi como un trabajo en solitario de Alex Turner, quien ha utilizado al resto de la banda practicamente como un mero acompañamiento frente a sus inquietudes musicales, lo cual se percibe desde el primer segundo de este valiente salto al vacío que es Tranquility hotel base & casino, disco que hace parecer tímida cualquier incursión pasada del vocalista, incluso las llevadas adelante junto a Miles Kane en The last shadow puppets, de hecho, este álbum contiene todas las agallas que se extrañaron en la edición de Everything you've come to expect en 2016...

Pero hablemos de la música. Hablemos de como Alex Turner, en plan crooner, se sienta sobre un piano y desenfunda en 'Star treatment' un monólogo soberbio ("Yo solo quería ser uno de los Strokes. Ahora mira el desastre que me hiciste hacer.." - afirma en la partida), un trabalenguas fenomenal con un coro casi imperceptible dispuesto a sentar bases de inmediato. Desde ya, caemos rendidos. No sabemos si el resto del álbum será capaz de sostener el nivel o acabará redundando en el tedio, pero si le regalamos al vocalista un merecido aplauso. 

Lo cierto es que hay un poco de ambas cosas, el álbum insiste todo el tiempo en ese sonido retro que tanto obsesiona a Turner por estos tiempos y claro, a ratos pareciese quedarse corto en cuanto a gancho, sin embargo, el exquisito puente que enlaza 'One point perspective' con 'American sports', la sensual cadencia de 'Four out of five' (lo más parecido a un single que contiene el álbum) o la fascinante oscuridad de 'She looks like fun', son por si solos momentos que hacen que la aventura valga completamente la pena. 

Nos quedamos así con las agallas de un trabajo que roza el notable aunque también con esa extraña sensación de estar frente a un disco de Arctic monkeys ...que no es de Arctic monkeys, lo cual deja instalada una interesante incertidumbre frente a todo aquello que podría venir de ahora en adelante para los de Alex Turner. ¿Fantástico, no? 

7/10
Muy bueno.


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lunes, 18 de abril de 2016

The Last Shadow Puppets: Everything You've Come To Expect (2016)

A la sombra del debut.

Los buenos resultados obtenidos en 2008 por la dupla Turner + Kane dejaron de inmediato instalada la esperanza de un sucesor para lo que fue The age of understatement (uno de los grandes discos que oímos la pasada década), sin embargo, ambos tenían que continuar (y consolidar) sus respectivas carreras. En ese sentido, ninguno de los dos me parece en estos ocho años logró encontrar su álbum definitivo pero si desarrollar un camino sobre la media y que tras casi una década vuelve a encontrarlos dentro de un estudio. En 2008 tenían 22 años cada uno, hoy ambos cuentan con 30 recién cumplidos y este paso del tiempo se siente tras oír el segundo álbum del proyecto, una jugada más reposada en relación al debut y que entrega claras señales respecto al presente de ambos.

Alejados esta vez del desenfreno, nos entregan en 2016 un disco bastante tranquilo, en general reflexivo, marcado por medios tiempos que continúan dando muestras de las influencias sesenteras que el dúo posee, funcionando tema a tema aunque solo en contadas ocasiones explotando como corresponde, siendo este el principal defecto que carga el disco: si bien nadie podría quejarse respecto a su global (no tiene una canción mala, ninguna) se extrañan puntos marcadamente altos.

Dentro de lo destacado resalta la sensualidad (insisto, videazo!) de 'Everything you've come to expect' (la canción), el rock que propone en la partida 'Aviator' o hacia el cierre 'She does the wood', la oscuridad que entrega 'Used to be my girl' (de lo mejor del álbum para quien escribe) o las melodías retro de 'Miracle aligner' o "Dracula teeth'. En general apreciamos en ellas elementos de colaboración, a diferencia de canciones como 'Sweet dreams, TN' o 'Patterns' que parecen ser claros descartes de álbumes pasados de cada cual. Nos quedamos así frente a un disco correcto, que se deja oír sin ningún problema en el tema a tema pero que más allá de eso no va, y que además se empequeñece frente al recuerdo de The age of understatement. 

¿Será que a estos dos les pedimos demasiado? El caso es que a diferencia de 2008, siendo que nos han entregado un álbum que se encuentra sobre la media, me parece que esta vez no hemos quedado con gusto a poco... 


7/10

viernes, 6 de septiembre de 2013

Arctic Monkeys: AM (2013)

El problema está en las expectativas

Lo mío con Arctic Monkeys a estas alturas se ha vuelto costumbre:  me ilusiono con los adelantos para luego decepcionarme con el disco. Me pasó en 2011 cuando aluciné con la psicodelia de "Brick by brick" y las guitarras de "Don't sit down cause I've moved your chair" para luego quedar con gusto a poco con el normalito Suck and see it y bueno, este 2013 he tropezado con la misma piedra ilusionándome a tope con la actitud de "R U Mine?" y la exquisita "Why'd you only call me when you're high" para posteriormente encontrarme con un disco que sin ser malo solo se limita a solo cumplir.  ¿Será que los de Alex Turner acabarán (si es que ya no están) enmarcándose como una banda "de singles más que discos"? Que tampoco está mal. Queen fue una de esas y vaya que hizo historia...

Me gustan los álbumes que contienen una propuesta, esos que son más que un puñado de temas sin ton ni son y eso acá ocurre. Es decir, desde un comienzo (exceptuando la aparición de "R U mine?", que suena totalmente desubicada en relación al resto del álbum) se percibe que el álbum viene más calmo y tranquilo que los anteriores trabajos de la banda. De hecho, AM es un disco con el que cuesta enganchar en un comienzo precisamente a causa de lo lento y monocorde que tiende a sonar. Ahora, luego de unas cuantas pasadas van apareciendo los matices que permiten valorar y disfrutar de mejor forma el disco. Comencemos diciendo entonces que es un disco que requiere tiempo...

Hablando de las canciones, "Do I wanna know" es una apertura tremenda, muy íntima y bien arreglada, erótica hasta decir basta en su sonido y dispuesta a ser una de las grandes joyas que nos dejará el álbum, que comienza desnuda para ir creciendo poco a poco y conectando muy bien con las guitarras de "R U mine?". Ojalá el disco hubiese tenido más de estos pasajes pero lamentablemente esto no se volverá a lograr con la misma fuerza, de hecho el álbum a partir del tercer tema suena muy irregular, te agarra en un par de temas para luego soltarte bruscamente. "One for the road" y "Anabella" por ejemplo, parecen una sola y juntas se hacen un tanto pesadas, aunque cabe reconocer que ese riff tan Black Sabbath sabe bien y logra por momentos levantar al tema. El tiempo de las dos mencionadas será reiterado a lo largo del álbum, porque "Why'd you only call me when your high" en su cadencia sigue el mismo patrón, aunque funciona. No así el par de baladas "N°1 party anthem" y "Mad sounds" que perfectamente podrían haber estado en cualquiera de los dos discos anteriores de la banda. Es relleno descarado. 

Aporta frescura el rock de "I want it all", la dinámica semi acústica de "Fireside" , sin embargo, la tibieza de canciones como "Snap out of it" o "Knee socks" vuelve a cero el asunto y es que para temas retro mejor le damos play al último de Miles Kane, donde encontramos canciones muchísimo mejor logradas que estas. Finalmente, el cierre a cargo de "I wanna be yours" vuelve a lograr esa agradable atmósfera llena de intimidad que el inicio del álbum había anunciado pero a estas alturas la verdad es que la suerte está tirada.

En lo personal sigo esperando el gran disco de Arctic Monkeys, aunque a estas alturas quizás lo mejor sea dejar de esperar algo y simplemente disfrutar de sus correctos pero irregulares trabajos. Al menos algo hay que reconocerle a la banda de Alex Turner: disco a disco siguen sonando inquietos y jamás se han estancado en un solo sonido. También el que gracias a sus singles (acá hay 5 o 6 grandes canciones) este álbum suena a lo mejor que han hecho desde el debut. 

7/10
Muy bueno.

miércoles, 25 de enero de 2012

Discos esperados 2012 - Parte 2 : Regalones

***Los discos más esperados para 2012. Parte 2 : Los regalones***

Seguimos revisando los discos que se esperan para este 2012. Esta vez me centraré en bandas que gracias a una buena cuenta de ahorro han hecho esperar a sus fans por un nuevo disco pero este año les toca si o si... ¡ya no lo pueden dilatar más el cuento! Revisemos:

Con este van a ser 5 años desde su último lanzamiento, Era vulgaris, disco con el que Queens of the stone age terminó de consolidarse como una de las bandas más interesantes de la década. El tema es que se han dejado querer, se han tomado un tiempo para probablemente no lanzar cualquier cosa. Al parecer no quieren repetirse, Josh Homme declaró que lo que han grabado suena "...jodidamente asesino". ¿Será tan así? Ya veremos...

Ahora, si queremos hablar en serio de brutalidad deberíamos necesariamente detenernos en los próximos lanzamientos de  Cannibal Corpse y Soulfly (ambos deberían aparecer en marzo). Siendo franco, demasiadas expectativas no tengo con ellos. No son bandas que se caractericen precisamente por inventar la pólvora (menos a estas alturas de su carrera), sin embargo, de algo estoy seguro: acción garantizada tendremos.


Noctourniquet (¡que título!), el sexto disco de The Mars Volta ya tiene fecha: 27 de Marzo. Es uno de los discos más esperados del año. 

De igual manera, otros que prometieron lanzamiento para 2012 (aunque aún no hay fecha tentativa) son The Killers, quienes vieron interrumpida su carrera por ahí por 2007. Les tengo poca fe eso si... Creo que The killers vive como banda una especie de "ahora o nunca". O despegan o se quedan para siempre en la canción pop intrascendente.

Donde si pongo fichas es en el segundo disco de The Last Shadow Puppets, duo británico compuesto por Alex Turner (Arctic Monkeys) y Miles kane. En 2008 editaron un muy buen disco debut y desde entonces esperábamos el momento en que se confirmase su regreso, pues bien, hace poco lo hicieron y se supone que en algún momento de este año los tendremos de vuelta. ¡Que bien!


Hasta 2006 iban de maravillas. La salida de Black holes and revelations los dejó muy bien parados en todo sentido. Sin embargo, muchos tenemos la sensación de que se apuraron un tanto en editar The resistance en 2009, disco que sembró dudas en torno al futuro de Muse. El álbum simplemente no estuvo a la altura esperada. Y bueno, a 3 años de aquel lanzamiento la banda liderada por el siempre carismático Matt Bellamy estará de regreso. Si todo anda bien, en Octubre los deberíamos tener de vuelta, ojalá con algo que valga la pena. 

Luego de un receso forzado por la muerte de Layne Staley en 2002, Alice in Chains reapareció con nuevo vocalista en 2009 de la mano de un correcto Black way gives to blue. Mal no les ha ido por lo que este año se supone deberíamos tener la segunda entrega de la nueva formación. Siempre estará presente por supuesto el debate entre quienes habrían preferido que Alice in chains nunca volviese y quienes respetan estas nuevas entregas. Yo prefiero que la música hable por si sola... 

Gracias como siempre por pasar por acá y no se pierdan la última entrega de los discos esperados para 2012, la cual he decidido titular : "Tengo miedo, tengo miedo..." Ya entenderán el porqué. 

Saludos =)

sábado, 23 de julio de 2011

Arctic Monkeys: Suck it and see (2011)

"Para otra vez será..."

No quería esperar demasiado de lo nuevo de Arctic Monkeys. La decepción que sufrí con Foo Fighters y Radiohead me bastó y sobró para el resto del año. Sin embargo, estamos hablando de una de las bandas más interesantes de la última década, liderada por Alex Turner, un tipo inquieto y creativo a rabiar, por lo que frente a un nuevo lanzamiento de la banda es sencillamente imposible no esperar algo de calidad. 

La ilusión tomó un color más interesante aún cuando se dieron a conocer dos adelantos (con videos incluidos) del disco. Primero se trató de la fabulosa "Brick by brick" y luego vino la psicodelia inmejorable de "Don't sit down cause i've moved your chair". Ambas canciones cargaban con un componente de riesgo importante y nos hablaban de un disco que ambicionada a llevar el sonido de la banda a un lugar no visitado en el pasado. ¿Se vendría al fin el salto cualitativo para Arctic monkeys? Había que esperar...

Por si esto fuese poco, conocimos luego la portada del álbum, la cual en tonalidad clara solamente mostraba el título del disco (¡y vaya título!) en el centro. ¿Qué ya se ha hecho antes? ¡Claro! Y he ahí precisamente lo arriesgado de la movida. Y es que hay que tenerse mucha fe para imitar al mismísimo White Album de The Beatles y esperar salir vivos de la movida. Y bueno, finalmente desde un par de meses atrás el disco convive con nosotros por lo que se acabaron las especulaciones y ha sido lo realmente importante, la música, quien ha hablado por si misma. 

Y precisamente hablando de música fue donde el disco se me quedó algo corto. Suck it and see me parece en el global un buen álbum, quizás el más maduro de la agrupación si quieren, pero como conjunto ni por asomo posee la grandeza o la genialidad que derrochaban las canciones que en un inicio se adelantaron y que mencione anteriormente.   Hablando claro, el disco es una especie de compendio que resume de buena forma lo que la banda ha realizado hasta ahora en su carrera y en general podríamos decir que funciona bien, pero deja gusto a poco el factor innovación. Y es que fuera de las dos canciones mencionadas no hay nada en el disco que suene novedoso, todo parece ser un refrito de los tres discos anteriores de la agrupación. 

El álbum ilusiona en su partida con las guitarras de "She's thunderstorms" y sus atmósferas ascendentes, sin embargo, (demasiado) rápido te trae a terreno con el rock melódico, sesentero, predecible y soso de "Black treacle", lo mismo con la simpática "The hellcat spangled shalalala" o más adelante "Suck it and see" (la canción). Sabe bien el desenfreno de "Library picture" y la continuidad del sonido reflexivo de Humbug (2009) en "All my own stunts" o "That's when you're wrong" pero lo dicho, nada nuevo bajo el sol, el disco en su segunda parte continúa moviéndose por los sonidos sesenteros ("Piledriver waltz") que tan en boga ha estado visitar por estos años. 

En definitiva, Suck it and see es un álbum que cumple pero no sorprende. Con chispazos de excelencia pero que en general muestra muy poco de novedad. Un disco correcto pero que deja pendiente el desafío para la banda de entregar su obra maestra, el disco que definitivamente los sitúe entre los más grandes. Seguimos confiando en ellos.  

6,5 /10
Cumple y algo más...