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miércoles, 30 de octubre de 2024

David Gilmour: Luck And Strange (2024)

"Tonos opacos..."

Tras el final de Pink floyd, no ha sido particularmente prolífico lo de David Gilmour. El inglés más bien se ha mantenido en giras durante los últimos veinte años, acercándose al estudio cuando le ha parecido tiene algo relevante que mostrar, de ahí que sus discos lleguen a cuenta gotas, aunque por lo mismo son valorados con especial cariño. Dicho lo anterior, tanto On an island (2006) como Rattle that lock (2015) parecen ser discos a los que el paso del tiempo les ha sentado bien, álbumes en general de tono reposado, dueños de una elegancia singular, con uno que otro coqueteo con el rock (ahí tuvimos canciones como 'Take a breath' en el primero o la mismísima 'Rattle that lock' en el segundo). En ese sentido, este reciente Luck and strange profundiza en la oscuridad de las atmósferas expresándose sobre aguas aún más calmas, entregando así un conjunto de canciones que transmiten el sentir de un autor que sabe coquetea con la despedida. 

Para esta ocasión ha vuelto a colaborar con su esposa Polly Samson (en letras) y ha sumado tanto a Charlie Andrew en producción (quien colaboró con los dos primeros álbumes de Alt-J) como a su hija Romany Gilmour en voces de un par de temas (además del arpa), construyendo un álbum de tonos opacos que responde a la mano de Gilmour y que embriaga desde un comienzo con su nostalgia y solemnidad, de hecho, la Cara A es implacable, abriendo con una clásica y breve introducción instrumental para rápidamente entregarse a una pasada que no concesiona con el auditor, lo tomas o lo dejas. Ahí 'Luck and strange' (la canción) transmite efectivamente lo que es, una especie de jam session mejorada (es un tema original de 1990, de hecho la sesión original completa viene como bonus track en la versión extendida) pero que honestamente no es demasiado lo que nos dice, siendo 'The piper's call' con su bonito tono acústico (y buen coro además) el primer momento del álbum que conmueve. Luego, 'A single spark' centra el interés en el trabajo de percusiones por lo que funciona al cambiar un tanto el tono que traía disco, así como por el solo final de Gilmour, pero no por mucho más. Es un tema que está "bien". 

En la segunda parte llegará la delicada 'Between two points', un tema original de The montgolfier brothers que acá aparece en voz de Romany Gilmour y con una intervención final del guitarrista que la eleva respecto a la versión de 2015. Es un momento empapado de melancolía que logra conmover y se conecta bien con el acercamiento al rock de 'Dark and velvet nights'. Finalmente el álbum llegará a su fin yendo nuevamente abajo primero con la bonita 'Sings' y luego mediante 'Scattered', que cierra con otro solo extenso marca de la casa. 

Como bonus el guitarrista ha añadido la preciosa 'Yes, I have ghosts', que la conocíamos de 2020 (nuevamente en compañía de su hija en coros) y la mencionada sesión completa original de 'Luck and strange', cerrando un álbum de momentos que no propone demasiados sobresaltos ni momentos de alta intensidad si no más bien un estado de constante tranquilidad propia de un artista de casi ochenta años que sabe a estas alturas no va a venir a reinventar la rueda. Es lo que es y no queda más que agradecer.

¿Canciones? 'The piper's call' y  'Between two points'

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de David Gilmour:
2015: Rattle that lock

lunes, 28 de septiembre de 2015

David Gilmour: Rattle That Lock (2015)

"Cambia positivamente el tono..."

El éxito obtenido por el precioso On an island en 2006 entregó un nuevo aire a David Gilmour y de paso la oportunidad de recorrer parte importante del mundo promocionando dicho álbum, dejando de hecho registro oficial en dos oportunidades (acá y acá). Posteriormente, la lamentable partida de Richard Wright lo motivó a resucitar a Pink Floyd y bueno, no ha pasado demasiado y ya tenemos al genio inglés de regreso con Rattle that lock, que en estricto rigor corresponde a su cuarto álbum completamente solitario.

La vara estaba arriba, eso hay que mencionarlo de entrada. On an island fue un álbum que pocos se esperaban por lo que puede a muchos las expectativas les jueguen en contra a la hora de valorar este disco, uno donde el guitarrista se ha propuesto elevar la experiencia, nuevamente con Phil Manzanera en la producción, Polly Samson (su mujer) en las letras o Crosby + Nash colaborando en alguna canción, y hasta cierto punto podríamos afirmar que la jugada la ha conseguido pues Rattle that lock está lejos de ser un calco de su antecesor, sino más bien un trabajo que apuesta por la diversidad, siempre de la mano de su sello inconfundible, claro.

Dentro de lo "reconocible", encontramos acá piezas realmente preciosas, aquello es innegable. La introducción a cargo de '5 a.m' y el cierre con 'And then...' , por ejemplo, son dos momentos que se mueven en la linea clásica del autor, imponiendo su guitarra sobre ambientes melancólicos y emocionando hasta los huesos. Se agradecen también las pasadas un tanto más alegres que lo habitual, presentes en el excelente single 'Rattle that lock' (la canción) o 'Today', que inevitablemente nos recuerda los tiempos del Pink floyd en plena era Division bell, algo parecido a lo que ocurre en la tétrica 'Faces of stone', aunque esta vez en tonos muchísimo más siniestros. 

Otra en donde Gilmour hace lo que mejor sabe hacer es 'In any tongue', enorme, oscura e intensa, así como en 'A boat lies waiting' apostará por esos momentos vocales tan característicos y marca de la casa. Ahora, si bien a lo largo del álbum encontramos una serie de momentos que nos conectan con la indiscutible mano del guitarrista, habrá espacio en este para canciones que exploran fuera de la caja en términos de arreglos, como es el caso de 'Dancing right in front of me' o el coqueteo con el jazz que se vive en 'The girl in the yellow dress'. 

En definitiva, Rattle that lock entrega una fuerte dosis de David Gilmour en su esencia y completamente a gusto, no por nada el guitarrista está interpretando prácticamente la totalidad del álbum en su recién iniciada gira de promoción. Ahora, lejos de repetir el plato el guitarrista se ha propuesto elevar un tanto las atmósferas y proponernos un viaje más diverso respecto a lo que fue On an island. El resultado es un verdadero regalo, quizás no completamente redondo pero si uno que justifica el tiempo que se hizo esperar. 

¿Canciones? '5 a.m' , 'Faces of stone', 'In any tongue' y 'Today'.

7,8 /10
¡Muy bueno!

sábado, 18 de julio de 2015

Adelanto: David Gilmour, Rattle That Lock.

En septiembre próximo llegará a nosotros lo nuevo de David Gilmour: Rattle that lock. A siete años de su más reciente disco, el notable On an island, y a tan solo meses de la forzada resurrección de Pink floyd con The endless river, el genio en vida inglés ha decidido sorprendernos con un adelanto que intenta sonar (positivamente) añejo, ochentero y dinámico, un tema que se distancia bastante de lo que a estas alturas esperaríamos de él. A mi al menos me ha abierto el apetito.  



Para cerrar, una perlita en donde Gilmour explica que la canción musicalmente nació a partir de un jingle publicitario de una radio francesa que él no pudo sacar de su cabeza y que las letras del tema, como suele ser costumbre, estuvieron a cargo de su esposa Polly Samson. En septiembre entonces tendremos el disco entre nosotros aunque seguro que hasta ese entonces algún otro adelanto tendremos...

lunes, 10 de noviembre de 2014

Pink Floyd: The Endless River (2014)

Hasta siempre. Genios. 

Hay que tomar a The endless river como lo que es: el homenaje que David Gilmour y Nick Mason han querido entregar a su fallecido ex amigo y compañero Richard Wright. Cuesta entonces encajar este álbum dentro de la discografía de Pink Floyd,  un trabajo que llega a nosotros a veinte años de la extinción del dinosaurio y con solo dos de sus integrantes en ejercicio. Imaginen que Paul, George y Ringo en plenos 90's, en lugar de grabar un par de temas ("Free as a bird" y "Real love", incluidos en las antologías de descartes de la banda) hubiesen decidido lanzar un nuevo álbum de The Beatles, así de poco natural resulta en una primera mirada la edición de este Endless river. Sin embargo, no estaré yo entre los puristas que rechazarán la aventura desde un inicio. ¿Quién soy yo para juzgar las intenciones de un eterno como David Gilmour? ¡Qué el hombre haga lo que quiera con su música! Se ha ganado aquel derecho. 

El álbum supone contener los descartes de The division bell (1994), retoques que Gilmour y Mason han dado a las últimas composiciones de Wright junto a Pink Floyd, y dándole varias pasadas al trabajo lo cierto es que se respira aquel clima de respeto, comenzando por el hecho de que este sea prácticamente instrumental y que en general entrega protagonismo a los atmósferas por sobre el tecnicismo e incluso el aspecto melódico (en solo dos temas aparecen voces, y en uno es el mítico científico Stephen Hawking quien aporta). 

The endless river consta de cincuenta y dos minutos de música, divididos en dieciocho piezas, un verdadero viaje que enlaza atmósferas permanentemente, algunas muy suaves, otras un poco más cargadas al rock pero siempre con un perfume nostálgico y emocional presente. Como mencionaba anteriormente, durante todo el disco el protagonista es Richard Wright y sus teclados, esto se aprecia de inmediato en la partida a cargo de "Things left unsaid" seguida de "It's what we do", ambas con títulos muy sugerentes y que encuentran una exquisita calma en su sonido. En "It's what we do", la guitarra de David Gilmour entra muy avanzado el tema realizando un guiño evidente a los ambientes de "Shine on your crazy diamond", solo que acá las voces jamás aparecen. 

Algo que destaca muchísimo en The endless river, sobretodo en su primera mitad, es que los temas fluyen con una naturalidad impresionante. Los pasos de track en track son casi imperceptibles, ocurre con las dos primeras y también con el camino que une a "Sum" con "Skins", acá la batería de Nick Mason adopta protagonismo encontrando en la primera momentos que recuerdan a la fantástica "One of these days" y en la segunda sonidos tribales bastante interesantes. Los guiños a las viejas glorias de la banda continuarán llegando, primero con la preciosa "Anisina" que trae a la memoria a "Us and them" y más adelante en el rock de las "Allons-Y " nos encontraremos un riff que recuerda a "Another brick in the wall". Entre estas el disco caerá en algunos pozos no tan logrados a causa de una serie de piezas muy cortas, "The lost art of conversation", "On noodle street" o "Night light", cada una de ellas no supera los dos minutos de duración pero como conjunto sumergen al disco en ambientes demasiado espesos e incluso irrelevantes para lo que venía sonando. 

La recta final profundiza sobre estos pozos, insinuando una que otra idea interesante en "Talkin' Hawking" o en la pasada electro acústica que conforman "Eyes to pearls" y "Surfacing", sin embargo, luego de ambas queda rondando en la cabeza la sensación de que estos pasajes podrían haber sido desarrollados de manera más intensa, aportando un poco más al álbum. De todas formas es evidente que Gilmour/Mason quisieron dejar a The endless river así, como un collage de momentos y emociones, como un viaje centrado en las atmósferas. 

Todo llega a su fin con la bella "Louder than words", la única tradicional y que cierra un álbum que sorprende desde su planteamiento, un disco que se aleja de lo que quizás habríamos esperado de "los descartes de Division bell" pero que de todas maneras encuentra durante su trayecto varios puntos altos. Respetable la idea de rendir homenaje a Richard Wright, a quien efectivamente sentimos presente durante todo el álbum. Tan solo por eso el regreso a tono de despedida ha valido la pena y solamente nos queda el sentirnos privilegiados de poder, a estas alturas del partido, seguir disfrutando de estos genios en vida.

6,5 /10
Cumple y algo más...



Otras reseñas de PINK FLOYD: 

martes, 21 de octubre de 2014

20 Años De... Pink Floyd: The Division Bell (1994)

Para Alvaro, un viejo amigo. Azul y floydiano. 

En distintas ocasiones de mi vida he oído habla de "la mejoría de la muerte", un mito que ronda en torno a las personas que sufren alguna larga enfermedad, se dice que estas antes de morir presentan algún signo de mejoría, casi a modo de despedida, para posteriormente fallecer. Y bueno, The division bell fue la mejoría de la muerte de Pink floyd. El entonces trío inglés venía enfermo de varios años, su última gloria databa de 1979 (el mítico The Wall), a partir de ahí sólo se habían observado coletazos de parte de una banda que se transformó demasiado pronto en un dinosaurio del rock. La partida de Richard Wright, la edición del fallido The final cut (1983), posterior salida de Roger Waters (con demandas incluidas), luego un discreto A momentary laps of reason (1987) y por si fuese poco un David Gilmour que vivía por aquellos años una serie de crisis personales (adicciones, un divorcio, etc) que lo tenían más fuera que dentro de la música. Lo cierto es que todo hacía presagiar el fin, el cual inevitablemente llegó en 1994 pero no sin antes regalarnos una perlita: The division bell, un álbum que en su momento obtuvo un frío recibimiento por parte de la crítica y al que el mismísimo Roger Waters trató de "una basura sin sentido" (¡como si él hubiese sido capaz durante estos treinta años de crear algo mejor!) pero al que el paso del tiempo le ha hecho muy bien. 

Todo lo que dicen del disco es cierto: que es pomposo hasta decir basta, que mientras en los años 90's todos intentaban sonar modernos ellos aparecieron con un álbum que miraba hacia atrás o que no llega ni a los talones de grandes obras de la banda tales como Dark side of the moon o Animals, sin embargo, con todo, The division bell es un gran disco, el mejor de Pink Floyd desde The Wall y un trabajo que se cuela sin problemas entre las buenas entregas que nos regalaron estos eternos de la música. Tiene sus ripios, claro que si, pero el nivel en general va de regular hacia arriba.

Richard Wright regresa a la banda como miembro estable y participa en la creación de cuatro temas, Gilmour encarga a Polly Samson (su pareja y cómplice hasta el día de hoy) la mayor parte de las letras mientras que él junto al gran Bob Ezrin,  se encargaron de la producciíon, y el resto fue inspiración que fluyó. ¡Y como fluyó! The division bell es, por sobre todo, un álbum hermoso, un disco que equilibra piezas instrumentales, con baladas cargadas de nostalgia más uno que otro tema de rock más directo. Todo esto re cubierto por la voz y guitarra del siempre único David Gilmour, un hombre a quien este álbum lo encuentra en un claro momento de inspiración. 

El equilibrio del álbum se traduce en los distintos momentos que este vive. Los instrumentales "Cluster one" o "Poles apart" aportan dosis importante de melancolía, también hay baladas en todos los tonos, "Marooned" o "A great day for freedom" son preciosas, "Lost for words" posee un tono más optimista que acaba dando paso a ese cierre increíble y eterno a cargo de "High hopes" (una de las canciones más increíbles que ha compuesto Gilmour en su carrera). En una esquina más accesible y que conecta con el sonido de aquel clásico ochentero titulado "Learning to fly" aparecen las excelentes "What do you want from me" (¿Alo, Roger?), "Take it back" o "Coming back to life", y finalmente en una estación algo más experimental suenan "Keep talking" o "Wearing the inside out", que está compuesta e interpretada por Richard Wright. 

Como vemos, el álbum funciona en distintas direcciones pero en cada una de ellas el denominador común es la belleza. The division bell merece reconocimiento, es un disco tremendamente emocional y que puesto además en el lugar de despedida que ocupó dentro de la discografía de Pink Floyd adopta una carga sentimental mayor aún. Aquellas preciosas lineas finales que suenan en "High hopes", seguidas por ese inolvidable solo de Gilmour que quisiésemos nunca acabase, ponen los pelos de punta y funcionaron como una despedida perfecta para una banda que siempre vivirá entre nosotros....

"The grass was greener
The light was brighter
The taste was sweeter
The nights of wonder
With friends sorrounded

The dawn mist glowing
The water flowing
The endless river

Forever and ever..."

8 / 10
Excelente.

domingo, 4 de julio de 2010

Discos 2006

Los mejores discos de la década
Año 2006

Probablemente uno de los mejores años de la década. ¡Qué buenos discos fueron editados este año! Revisaré algunos de ellos a continuación. ¡No olviden pinchar los enlaces a canciones y descargar los discos que les interesen!

Enero 2006
Yeah yeah yeahs - Show your bones
Tras un interesante debut en 2003 de la mano de "Fever to tell" la irreverencia sonora de la banda liderada por Karen O da su segundo zarpazo. Ahora, si bien "Show your bones" mantiene la linea sonora de su predecesor, marcado básicamente por un rock de garage muy sucio en donde predominan influencias punk, esta vez el trabajo muestra avances importantes. Hay cambios de ritmo importantes en el álbum. Es así como si bien tenemos un magnífico comienzo a cargo de "Gold lion" , seguida de una muy melódica "Way out", pasamos de pronto a algo más oscuro de la mano de la excelente "Fancy". De esta manera estamos frente a un álbum que no agota y que se da incluso el tiempo de cerrar de manera magistral gracias a la bipolar "Warrior" y "Turn into", uno de los grandes temas en la carrera de Yeah Yeah Yeahs. En síntesis, los cambios sonoros a lo largo del disco se repiten sin a la vez abandonar la crudeza particular de la banda. El trabajo se aprecia y agradece.

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Enero 2006
Mutemath - Mutemath (DISCO DEBUT)
El mejor disco que he oído en el último tiempo. Los ingleses de Mutemath debutan en la escena mundial con un álbum que combina a la perfección el talento compositivo e instrumental con melodías y arreglos que suenan interesantes sin caer en la incomprensión ni el sobrecargo. Si bien la partida a cargo del excelente single "Typical" seguida de la alucinante "Chaos" entregan la sensación de estar frente a una banda que recuerda un tanto el sonido explorado en el pasado por bandas tales como The Police, con el correr de los minutos el álbum se interna en una dimensión más íntima y experimental gracias a canciones como "Stare at the sun" u "Obsolete" . Un gran disco debut que sorprendió gracias a una apuesta inteligente y atrevida dentro de lo que normalmente oímos en bandas jóvenes.

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Febrero 2006
Sepultura - Dante XXI
Tras dos discretos y poco convincentes discos editados en 1998 (Against) y 2001 (Nation), la nueva formación de Sepultura (liderada vocalmente por Derrick Green) edita un excelente trabajo del que lamentablemente muy poco se supo. "Dante XXI" es un trabajo conceptual que se encuentra inspirado en la obra "La divina comedia" de Dante Alighieri. Tal como en la obra, el álbum divide sus temáticas en el Infierno, Purgatorio y Paraíso. Ahora, musicalmente nos encontramos frente a un disco que destaca por sus trabajos instrumentales (¡que bien suena la batería de Igor Cavalera en este disco!) y la consistencia que muestra el trabajo en su conjunto, equilibrando de gran manera un sonido agresivo en esencia pero dejando espacios a la indagación sonora. Buenos temas encontramos en "Convicted in life" , "City of dis" o "Screaming for vengeance" (cover de Judas Priest incluído sólo en la versión japonesa del álbum) sin embargo el disco se debe disfrutar como una obra completa. "Dante XXI" es con seguridad el mejor disco editado por esta segunda etapa de Sepultura, el problema es que el álbum llegó un poco tarde y apareció cuando muy pocos confiaban en el poder compositivo de esta formación. Nunca es tarde en todo caso para recordar y homenajear buenos discos así que acá se los dejo para que le den una oportunidad y lo disfruten.

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Febrero 2006
Arctic Monkeys - Whatever People Say I Am, That's What I'm Not (DISCO DEBUT)
Títulos eternos (partiendo por el nombre del álbum), melodías muy inquietas y un sonido directo caracterizan a uno de los grandes discos debut de la década. Gracias a un álbum marcado por guitarras limpias, una batería acelerada y un vocalista que domina los fraseos agitados sin abandonar la interpretación, los Arctic Monkeys no tardaron en hacerse un nombre dentro de la escena joven europea. Y es que frente a canciones tan imponentes como "I bet that you look good on the dancefloor" o "Dancing shoes" es imposible no rendirse y aceptar la propuesta sonora de esta buena banda. Insisto, este es uno de los buenos debut de la década y uno álbum que definitivamente tienes que escuchar y disfrutar.

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Marzo 2006
David Gilmour - On an island
Por si fuese poca la cantidad de música que este tremendo artista y genio en vida nos entregó junto a Pink floyd, nos encontramos en 2006 con la edición de esta joya de disco: "On an island", un hermoso viaje de 50 minutos de duración en donde Gilmour nos pasea a su antojo por pasajes marcados por la calma y la reflexión tanto lírica como sonora. Abundan en el álbum ambientes de tranquilidad adornados por ese inconfundible "sello Gilmour" y si bien gloriosos instantes se viven gracias a canciones como " On an island", "The blue" o la maravillosa "A pocketful of stones" hay que dejar muy en claro que estamos frente a un disco que se debe disfrutar en su totalidad, como una unidad compacta. Se trata realmente de un viaje. Lo de "On an island" no tiene lugar a discusión, es un disco absolutamente bello.

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Abril 2006
Pearl Jam - Pearl Jam
Casi 10 años habían transcurrido desde la edición de su último gran disco (Yield, 1998) y luego de dos irregulares discos (Binaural en 2000 y Rioc Act en 2003) los rumores en torno a la separación de Pearl Jam iban en aumento. Sin embargo todas las dudas se disiparon tras la edición de este álbum. Un disco directo, efectivo pero creativo a la vez. Rockeros a rabiar en el comienzo a cargo de la tripleta "Life Wasted", "World wide Suicide" y "Comatose", algo más exploratorios en el rock de "Several hand" ó "Marker in the sand" y definitivamente cargados a la emotividad y la reflexión en "Gone" , "Army reserve" o en ese impresionante cierre con "Inside job" (Lo mejor del disco en mi humilde opinión). "Pearl Jam" es un disco que cuenta con el mérito de retomar de cierta manera las raíces agresivas del sonido original de la banda pero sin mirar hacia atrás sino que apuntando los dardos en todo momento hacia el futuro y la posteridad. Fue un gusto tenerlos de vuelta y a este nivel. Excelente disco, uno de los imperdibles de la década.

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Mayo 2006
Red hot chili peppers - Stadium Arcadium
Por segunda vez en su carrera los "Red Hot" se deciden a componer un disco en serio (la primera vez fue en 1996 cuando en las guitarras estuvo Dave Navarro). No es que "Californication" (1999) o "By the way" (2001) fuesen malos discos, el tema es que cuando oyes "Stadium Arcadium" es imposible no sentir que todo lo hecho en el pasado por la banda palidece absolutamente frente a este excelente trabajo. Estamos frente al mejor disco de Red hot chili peppers por paliza. Su producción (¡que bien suena!), sus canciones (cuantas buenas composiciones suenan acá, imposible ponerse a citarlas una a una), su sonido (nunca me imaginé que John Frusciante fuese capaz de sonar de esta manera ni que un mal vocalista como Anthony Kiedis pudiese interpretar como acá lo hace), su contundencia (¡es un disco doble y no te cansas nunca de oírlo!) y su carácter exploratorio (el disco apunta en cada canción a un sector diferente de los sentidos y todo de manera notable) lo transforman en otro de los tremendos discos que tuvimos el placer de oír en esta pasada década. Sencillamente perfecto.

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Junio 2006
Keane - Under the iron sea
Si bien fue con su disco debut "Hope and fears" y grandes canciones como "Somewhere only we knows" o "Bedshaped" que Keane maravilló al mundo, en lo personal me parece que "Under the iron sea" es un mucho mejor disco. Las fórmulas se mantienen pero esta vez el excelente sentido melódico de la banda se encuentra muchísimo mejor equilibrado y condimentado a lo largo de estos 55 minutos de música. El pop se mantiene en canciones como "Crystal ball" o "Put it behind you" , mientras que baladas de muy buen estilo aparecen con "Try again" o la excelente "Bad dream" (de lo mejor en la carrera de Keane sin duda alguna). Hay espacio para un rock algo más directo en temas como "Is it any wonder" (cualquier semejanza con el sonido noventero de U2 no es mera coincidencia) o "Let it slide" (muy buen tema incluído sólo en versiones limitadas del disco) y la exploración en ese gran comienzo a cargo de "Atlantic" o la instrumental "Iron sea". En definitiva un disco correcto, bien armadito y con suficientes variantes como para no defraudar tanto a quienes aún se mantenían encandilados por el buen debut de "Hope and fears" como a quienes esperaban de este álbum algo más del sonido de la banda.

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Julio 2006
Kasabian - Empire
Otra banda interesante que merece ser destacada. Si bien debutaron en 2003 fue con la edición de "Empire" que me parece alcanzan una madurez digna de mencionar en este recuento. El rock de Kasabian es sencillo en su estructura pero se encuentra totalmente enriquecido gracias a una producción cargada a la psicodelia . Acá encuentran un muy buen nivel en canciones como "Empire", "Shoot the runner" o "Apnoea" pero donde definitivamente vuelan es en temas como "Sun rise light flies" o "By my side". Esta claro que Kasabian no descubre nada con su rock. Las influencias de Oasis y por tanto de The Beatles son evidentes (si admiras las composiciones de George Harrison, tienes que oír a esta banda) sin embargo los elementos que logran conjugar en "Empire" terminan por potenciar un disco que se sostiene en el peso de excelentes arreglos y composiciones. Insisto: interesante.

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Julio 2006
Muse - Black holes and revelations
Nadie puede venir a desconocer a estas alturas el hecho de que Muse debe ser una de las bandas más interesantes e innovadoras que produjo la última década. Sin embargo, las obsesiones de su lider y compositor Matt Bellamy suelen abusar de la paciencia del auditor. Los discos de Muse tienden a caracterizarse por un sobrecargo de las fórmulas trabajadas por la banda y terminan por agotar a cualquiera. He ahí quizás el principal mérito de "Black holes and revelations", un álbum que al fin encuentra el equilibrio perfecto entre ese rock puro y directo, expresado en tremendas canciones como "Map of the problematique" o "Knights of Cydonia", la experimentación y el juego de sonidos que suele caracterizar a la banda ( "Take a bow", gran ejemplo ) y el encuentro de la masividad y popularidad gracias a sencillos tremendamente efectivos tales como "Supermassive black hole" o la exquisita "Starlight". En definitiva, un discazo de comienzo a fin y que definitivamente encumbró a Muse a otro nivel en la historia de la música.

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Agosto 2006
Iron Maiden - A matter of life and death
¿Qué se le puede pedir tras casi 30 años de carrera a una leyenda del metal como Iron Maiden? El dilema debe ser eterno previo a la grabación de un disco ¿Más de lo mismo para así conformar a los viejos fans ó un disco que arriesgue el pellejo? En ese sentido los últimos dos discos de la banda, Brave new world (2000) y Dance of death (2003) habían ido más por la primera opción. De ahí que con esta nueva producción la banda jugase más al extremo de sus capacidades y desease poner a prueba la paciencia de sus fanáticos. "A matter of life and death" es un disco que derrochó osadía y me parece que desde "Factor X" (1995) la banda no componía algo tan complejo. Un álbum cargadísimo a la instrumentación y a los arreglos extensos y a un sonido más cargado al rock progresivo que al heavy metal clásico. Cabe destacar el hecho de que nunca habían aprovechado de manera tan brillante las tres guitarras que poseen dentro de su formación y el resultado del trabajo por momentos es sencillamente demoledor. No es un disco perfecto eso si, en lo personal me parece que sobran dos canciones ("Different world" y "The pilgrim" sin ser malos temas desentonan absolutamente con el sonido del resto del álbum) pero lo que logran a partir de la mitad del álbum con canciones como "Longest day" , "Lord of light" o "The legacy" es impresionante. Mención aparte para la monumental "For the greater good of god" un tema que eleva a Iron Maiden a una categoría completamente por encima de lo antes trabajado por la banda. Grandioso trabajo el de Iron Maiden en "A matter of life and death" , un disco de emociones intensas sin duda alguna. ¡Up the irons!

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Septiembre 2006
Audioslave - Revelations
El tercer y definitivo disco de Audioslave (tras este lamentablemente se separaron) tiene el mérito de haber encontrado por fin un sonido propio para la banda. No era tarea fácil. La carga de tener en un mismo conjunto a ex integrantes de Rage Against The Machine y a Soundgarden era demasiado potente, sin embargo en "Revelations" por primera vez se palpita una identidad clara dentro del sonido de la banda. Tenemos canciones acá cargadas al rock tales como "Revelations" o "Somedays" conviviendo con la calma de "Until we fall" y la intensidad de las sensacionales "Shape of things to come", "Wide awake" (una de las grandes de este disco) o ese cierre absolutamente perfecto y emotivo de "Moth". Es probable que "Revelations" no sea el mejor disco que Audioslave nos dejó pero si al menos funcionó como un tremendo cierre para una corta carrera que no podemos sino agradecer. Gran banda, grandes músicos.

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Octubre 2006
Deftones - Saturday night wrist
El quinto disco de Deftones atrapa al conjunto en un momento interno complicado, repleto de diferencias y desmotivaciones por parte de sus integrantes (en especial su vocalista Chino Moreno, quien con el tiempo ha reconocido que atravesaba el peor momento de su adicción a las drogas) . Supongo que habrá sido todo este clima el que confabuló para que el sonido de "Saturday night wrist" adoptara una faceta particularmente emotiva. Se metieron al estudio a grabar lo que supuestamente sería su mejor álbum pero en medio de la grabación los conflictos se desataron y terminaron editando lo que tenían estuviese como estuviese. Lo curioso es que el resultado es notable. Se conjugan acá de gran manera la energía vomitada en canciones como "Rapture" , "Rats!, rats! , rats!" o la excelente "Mein" con el lamento que conmueve en temas tales como "Beware" o "Xerces". Probablemente el mayor mérito de este álbum sea el evidente desgarro que contiene su sonido, aspecto que finalmente termina por entregarle una imperfección exquisita a "Saturday night wrist". Gran disco.

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Y bueno, resultó para mi un verdadero gusto poder escribir acerca de los increíbles discos que se editaron en 2006. Hubieron muchos que se me quedaron en carpeta: "The eraser" de Thom Yorke, "Kill" de Cannibal Corpse, "Fundamental" de Pet Shop Boys o "Ta dah" de Scissor Sisters, lo que habla de un año realmente nutrido en cuando a lo musical.

Muchas gracias a quienes leen las reseñas y recuerden que cualquier comentario es bienvenido. ¡¡¡No olviden votar por su favorito y ahora que se venga el 2007!!!

Saludos!