miércoles, 25 de octubre de 2017

The Horrors: V (2017)


Tras diez años de existencia podríamos perfectamente afirmar que la trayectoria de The horrors ha resultado fascinante. Y es que hablamos de una banda que definitivamente debería gozar de mayor crédito y popularidad. Lo intentaron por cierto, tres años atrás con la salida de Luminous, un álbum que marcó diferencias en relación a lo realizado en Primary colours (2009) o Skying (2011), dos discos centrados en ambientes densos, ruidosos y oscuros, a diferencia de lo trabajado en 2014, que apuntó a un sonido más limpio y dinámico, con canciones en general fáciles de recordar. No voy a negar acá mi adicción por Luminous, un trabajo que al día de hoy continúo disfrutando como un niño, sin embargo, me resulta comprensible el paso que han dado con V, su más reciente disco, uno que pretende recular hacia donde habían quedado las cosas en 2011...

En ese sentido, el quinto álbum de The horrors congenia nuevamente con un sonido de difícil digestión, que no regala concesiones al auditor pero que, a diferencia de lo realizado en cualquiera de sus primeros discos, posee el mérito de no entramparse con el paso de sus minutos. La sensación que desprende V por tanto es la de ser un disco trabajado al detalle, donde cada canción es un mundo propio pero que logra conectar de alguna manera (siempre grata) con el resto del conjunto. Dicho en simple: el disco es denso pero no cansa. 

Entre sintetizadores abre 'Hologram' (con un galope que por segundos me ha recordado el clásico 'Army of me' de Bjork) y de inmediato las armas se muestran: teclados, ambientes envolventes y guitarras muy sutiles que recién en el minuto final comenzarán a generar estridencia. Partida notable, hay que decirlo. Le sigue la exquisita elegancia de 'Press enter to exit', una donde si podemos reconocer un coro pero donde la banda saca credenciales con dos valientes minutos finales que rozan el exceso para posteriormente golpear la mesa con la maquinal y contundente 'Machine', uno de los singles más fascinantes que habremos oído en este 2017 sin lugar a dudas...

De acá en adelante el disco deambulará entre paisajes diversos, por lo general pesados pero que darán muestras del momento particularmente brillante que viven los liderados por Faris Badwan. La introspección que proponen 'Ghost' + 'It's a good life' o la espesura de 'Weighd down' se contrapondrán a la buena vibra que desprenderán piezas cargadas al pop tales como 'Point of no reply' o la excelente 'Something to remember me by' (con seguridad el tema más contagioso del disco y que curiosamente lo han dejado como cierre de este, toda una curiosidad que descoloca por completo), mientras que en 'Gathering' abordaran la única balada acústica del disco o en 'World below' abrazarán nuevamente un sonido sucio y mecánico. Lo dicho, el trabajo apunta hacia distintas aristas del sonido Horrors pero siempre se manera cohesionada y con sentido sonoro.

En definitiva, entre electrónica y guitarras The horrors han entregado en V un buen compendio de lo que mejor saben hacer, equilibrando estilo y excesos bien llevados con una madurez notable. Entregan así un disco que no cuenta (fuera de una o dos canciones) con singles particularmente llamativos pero consigue el efecto de jamás agotar. Como sea, el resultado es brillante. Se han anotado (una vez más, como en 2011 y 2014) uno de los mejores discos que oiremos en el año.

4.0 // Excelente ! 

Otras reseñas de The horrors:

sábado, 21 de octubre de 2017

Beck : Colors (2017)

“Triunfa fuera de sus límites...”

No se a ustedes, pero a mi la gente diferente y creativa me inspira. Y en materia musical, Beck debe ser uno de los artistas más diversos e inquietos que hemos tenido el placer de disfrutar durante las últimas décadas. Un tipo que, roto, fue capaz de componer en 2002 un maravilloso Sea change (con seguridad uno de los álbumes más dolorosos de este siglo) para luego, diez años más tarde, cerrar el círculo con el excelente Morning phase. Entre estos existió el rock en tono retro de Modern guilt (otro disco fabuloso de Beck , y ya van...?) y cuando sentíamos que realmente eran pocos los tópicos donde el cantautor podría sorprendernos, el tipo se mete de lleno en el pop y entrega un álbum que ya se lo quisiesen Maroon 5 o similares. Y es que el que sabe, sabe... 

Es notable por tanto lo que Beck ha logrado en Colors. Y es que álbumes divertidos del norteamericano habíamos tenido en el pasado (Guero o el mismísimo Odelay son buenos ejemplos) pero nunca lo habíamos oído tan fuera de sus límites como acá ha aparecido, y sin embargo, lejos de sonar ridículo o forzado, el producto acá ha vuelto a convencer gracias a una frescura que sigue dando cuentas de un Beck en estado de gracia. 

El álbum abre con 'Colors' (la canción) y de inmediato notamos por donde irán los tiros esta vez. Electrónica que emerge con estilo, filtros vocales en los coros y una melodía contagiosa marcan un single de presentación impecable. 'Seventh heaven' con su dinámica adictiva no decaerá el nivel mientras que en 'I'm so free' o 'Dear life' reconoceremos a un Beck más tradicional, en la primera metiendo un puente rapeado que desembocará en un coro plagado de guitarras para en la segunda danzar sobre una melodía marcada por un juguetón piano. En el nudo del álbum, la pasada por 'No distraction' + 'Dreams' da muestras de un sonido arreglado al detalle, de un pop muy cuidado que esconde exquisitos secretos en su producción, entregándole categoría al resultado. 

Los "peros" del álbum (que los tiene), sin embargo, comienzan a aparecer entrando en la segunda mitad de este. Ahí 'Wow', que funciona más bien como un freakerío del artista, mucho no nos dice, mientras que 'Up all night', pese a ser un temazo contagioso a rabear, lamentablemente suena a refrito descarado de 'Can´t stop the feeling!' de Justin Timberlake, por lo que para mi pierde puntos. En el cierre, 'Square one' y la balada 'Fix me' , sin estar mal, se me hacen en exceso livianas por lo que el disco acaba innegablemente con menos fuerza de la que venía trayendo hasta su sexto tema.

La sensación evidente que Colors nos deja al finalizar es que esta vez Beck se la ha querido pasar de maravillas pero que, fiel a su espíritu creativo, se ha esforzado por entregar un producto igualmente contundente y que no sacrificase identidad. Visto desde ese punto de vista el resultado es un éxito. Ahora, en materia de canciones, la aventura a ratos ha funcionado a la perfección (primera mitad del álbum) y en otros momentos simplemente "bien". Como sea, el global es positivo y continúa dando muestras de un artista único en su especie. Bendito sea por aquello y benditos nosotros por tenerlo...

8 / 10
¡Excelente!


Otras reseñas de Beck:

lunes, 16 de octubre de 2017

Marilyn Manson : Heaven Upside Down (2017)


De que la carrera de Marilyn Manson viene dando tumbos desde hace rato, no es secreto para nadie. De que en 2009 y 2012 lo intentó centrado en la típica "vuelta a las raíces", tampoco. Que luego en 2015 probó suerte reinventándose en lo musical con un The pale emperor valiente pero falto de la inspiración precisa, menos. El caso es que a la luz del tiempo dos conclusiones podemos obtener respecto a la carrera de Manson: la primera es una reflexión en torno a su espíritu auto destructivo, el cual lo ha llevado a aislarse en aspectos creativos y por ende, a acertar y errar en idénticas proporciones durante todos estos años, la segunda sin embargo, nos obliga a reconocer que, independiente de los fallos que podamos observar en cada uno de sus discos, estos siempre "algo tienen", nos gustarán más o menos pero todos cumplen y entregan algún plus en determinados temas. Por ende, y quiero volver a ser enfático en esto: en el global, disco a disco el saldo con Manson suele ser positivo.  Y acá con Heaven upside down lo ha vuelto a hacer mediante un disco que, a diferencia de The pale emperor, funciona como un compendio mucho más directo y que resume de cierta forma lo mejor que el artista puede entregarnos en este momento de su carrera. 

Retoma la suciedad, las guitarras y los gritos desgarrados. Comencemos por ahí. Basta darle play al disco y pasar por 'Revelation #12' + 'Tattooed in reverse' para notar que el asunto viene cargado a la agresividad, en la primera de manera muy visceral y en la segunda con cierto glamour, realizando un guiño a los buenos tiempos de Mechanical animals (esa joya de 1998). Más adelante nos encontraremos con algunos golpes sencillos pero directos, algunos funcionarán debido a la contundencia de sus coros, como es el caso de 'We know where you fuckin' live' + 'Say10', mientras que otras quedarán a medio camino, quizás pidiendo alguna vuelta de tuerca que les sacara mayor provecho, me refiero a la bailable (?) 'Kill4me' o la efectista 'Je$u$ Cri$i$'

En una pasada más experimental aparecen los oscuros ocho minutos de 'Saturnalia' mientras que toda la triada final, compuesta por 'Blood honey' , 'Heaven upside down' (la canción) y 'Threats of romance' retoman la veta más emocional de Manson, esa que inevitablemente aparece álbum tras álbum y nos recuerda cuanta humanidad brota desde su música. 

Puede que haya quienes lamenten el que Manson haya dado un aparente paso hacia atrás con este álbum, en lugar de profundizar las directrices esbozadas en su anterior trabajo. A aquellos habría que, en parte, darles la razón ya que Heaven upside down es un álbum convencional de Marilyn Manson, que más allá de sus particulares aciertos no propone nada realmente novedoso. Sin embargo, ¿hace falta realmente? ¿Es necesario que tras 25 años sigamos pidiéndole al artista la creación de un nuevo Antichrist superstar o estaría bueno que comenzáramos a disfrutar de su presente, que por cierto esta vez ha estado lejos de decepcionar? 

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Marilyn Manson:

sábado, 14 de octubre de 2017

Liam Gallagher : As You Were (2017)


Por allá por 2010 la duda estaba instalada: ¿podría haber vida musical para Liam Gallagher más allá de Oasis? Y la verdad sea dicha, el breve paso del vocalista por el proyecto Beady eye, fuera de una que otra buena canción, mucho no nos dejó y, lejos de clarificar el asunto, incluso incrementó las dudas. El caso es que tras cuatro años de silencio lo tenemos de regreso con un álbum que huele a revancha. Puede que el propio Liam haya comprendido que con este trabajo se jugaba buena parte del prestigio que aún le quedaba por lo que ha decidido entregarlo todo en este puñado de canciones. En ese sentido As you were desprende la sensación de ser lo mejor que Liam Gallagher puede entregarnos a día de hoy, un álbum donde cada tema se oye trabajado al detalle y las letras suenan tremendamente personales. Aunque claro, las ganas muchas veces no bastan como para entregar algo que realmente nos mueva el piso...

¿Con qué nos encontramos entonces en As you were? Con un álbum bien producido y pensado, compuesto por un conjunto de baladas y medios tiempos que cumplen pero que cuentan con muy poco de sorpresa a la hora del recuento. ¿Malas canciones? En absoluto. Alguna quizás me ha aburrido (la balada 'Paper crown', por ejemplo) pero en general estamos frente a un álbum que por lo bajo resulta satisfactorio y que incluso durante la mitad de su trámite encuentra pasajes destacados, aunque insisto, muy cómodos todos ellos. 

Liam se mueve por tanto donde todos sabíamos que se movería. Por el soft rock melódico de 'Wall of glass' o 'Come back to me', la aceleración de 'Greedy soul', 'I get by' o 'You better run' (excelentes estas tres por cierto) y la balada sentida tipo 'Bold', 'For what it's worth' o 'When I'm in need'. Todas estas están bien pero se mueven en un formato bastante clásico (digamos, canciones que al llegar al coro ya mostraron todo lo que tenían que mostrar) y musicalmente no escapan de los arreglos tradicionales que le hemos escuchado componer a Liam, tanto fuera como dentro de Oasis.

Nos quedamos así con un disco agradable, de un nivel individual que supera a cualquiera de los dos álbumes realizados junto a Beady eye pero donde se extrañan dos o tres canciones realmente grandes en el álbum, así como un sonido algo más afilado. Ahora, como punto inicial para una carrera en solitario me parece que el resultado cumple, las canciones al menos esta vez han estado.

6 / 10
Bueno, cumple



Otras reseñas de Liam Gallagher:
2013 // Beady eye : BE
2011 // Beady eye : Different gear, still speeding
1995 // Oasis : What's ths story (Morning glory)

viernes, 13 de octubre de 2017

Video: Deep Purple // The Surprising


En abril estuve comentando Infinite, lo más reciente de las leyendas de Deep Purple, y con seguridad uno de los grandes álbumes que habremos disfrutado en este 2017. El caso es que en noviembre próximo Infinite verá la luz en una edición limitada por lo que la banda ha decidido presentar un tercer sencillo promocional con un atractivo video animado, me refiero a 'The surprising', tema que llega a complementar lo ya mostrado con las sensacionales 'All I got is you' y 'Time for Bedlan'.

Y quiero seguir destacando este trabajo con su respectiva promoción, principalmente por el nivel que muestran pero también por el respeto y cariño que siento por la agrupación. Deep Purple es historia, por lo que tenerlos en activo en este nivel es un verdadero privilegio...



lunes, 9 de octubre de 2017

Grizzly Bear : Painted Ruins (2017)


En un mundo donde todo está tan fríamente calculado, conmueve el encontrarse con bandas que aún funcionan sin presiones y se mueven a su propio ritmo. Grizzly bear es una de ellas, una agrupación que privilegia el fondo por sobre la forma, una banda que agrupa cancioncitas, aparentemente sencillas e inofensivas, que arman un buen todo, y que a juzgar por su nuevo álbum, no pretenden por ahora escapar de ahí. En ese sentido Painted ruins, su quinto disco, pese a que se aleja un tanto del sonido acústico de su antecesor (el accesible y correcto Shields), sostiene el espíritu inquieto de la banda, trabajando cada canción al detalle, no dejando escapar ideas y regalándonos (nuevamente) un disco contundente por donde se mire. 

La esencia la conservan, eso queda claro desde un comienzo, cuando tras esa exquisita introducción de tres minutos que es 'Wasted acres' aparece el bajo de 'Mourning sound' marcando el paso y regalando dinámica. Posteriormente sonarán unas mucho más oscuras, 'Four cypresses' o 'Three rings' (una maravilla de canción) se sostienen sobre las atmósferas que crean las percusiones mientras que 'Losing all sense' volverá a elevar los ánimos de la mano de guitarras y un rock más tradicional. De acá en adelante, los lugares comunes se sucederán. La oscuridad de 'Aquarian' +  'Neighbors' o los arreglos inquietos de 'Cut- out' + 'Glass hillside' terminarán marcando un álbum de exquisitos matices en donde cada pequeña e inofensiva canción aparece como un mundo propio. 

Por tanto, mediante un álbum que constantemente experimenta, Grizzly bear aborda un amplio abanico de estilos, sonando siempre convincentes y completos, pese a no caer en efectismos ni excesos de ningún tipo. Una banda para seguir teniendo en cuenta. 

4.0 // Excelente!

Otras reseñas de Grizzly Bear:
2012 // Shields

sábado, 7 de octubre de 2017

Septicflesh : Codex Omega (2017)


A estas alturas del partido, con un camino importante recorrido durante ya casi tres décadas de ejercicio, los griegos Septicflesh son apuesta segura. Fue en 2008 cuando en Communion decidieron expandir sus fronteras, incorporando elementos sinfónicos en su característico death metal y desde ahí únicamente han ido puliendo la fórmula, la cual pareció encontrar la perfección en 2014 con el fabuloso Titan, sin embargo, a tres años de dicho lanzamiento han regresado y la verdad sea dicha: lo han vuelto a hacer.

En Codex Omega, décimo álbum en la carrera de Septicflesh, la fórmula se sostiene. Vuelven a componer en primer lugar los segmentos sinfónicos, con la Filarmónica de Praga a sus pies, para a partir de ahí construir las secciones de metal. El resultado es contundente y me parece se resume muy bien en la pieza que abre el álbum: 'Dante's inferno'. Acá nos encontramos con una introducción de minuto y medio que abre con suaves juegos de cuerdas para luego incorporar a la banda en pleno, con afiladas guitarras, los característicos blast beat y un peso endemoniado. El tema es perfecto y resume de gran forma todo aquello que involucra el presente de Septicflesh

De acá en adelante se sucederán una serie de temas que insistirán sobre ese equilibrio entre lo sinfónico y lo extremo, generando ambientes grandilocuentes y realmente enormes en donde cada pieza logra funcionar como un propio universo. En ese sentido, el disco no cansa e incluso logra generar un interés especial en quien escucha. Dicho en simple: uno quiere saber que dicen las letras o te interesas por el arte que rodea el álbum, lo cual viniendo de una banda veterana a estas alturas no deja de ser meritorio. 

En materia de canciones, las estrategias acá se suceden, algunas de ellas generan interesantes diálogos entre voces limpias y guturales, como es el caso de 'Portrait of a headless man' o 'Dark art', otras apuestan por arreglos monumentales, ahí la sensacional 'Martyr' o 'Enemy of truth' se muestran como las más intensas del álbum, mientras que algunas abordarán un sonido más directo en donde el metal se impone por sobre lo sinfónico, como ocurre en los tres minutos de '3rd testament', en 'Our church below the sea' o en el cierre a cargo de 'Trinity'. 

Quizás algunos temas redundan demasiado sobre la misma idea ('Faceless queen' o 'The gospels of fear', por ejemplo) y también se oye muy cómodo a Septicflesh en esta forma de trabajar (se extraña algún tema que supere los cinco minutos) pero de todas formas resulta imposible no rendirse frente a una propuesta tan sólida y contundente, que disco a disco sigue sin mostrar fisuras. Atención por cierto a la versión extendida del álbum, que contiene tres piezas únicamente con arreglos sinfónicos y que se extienden por diez minutos cada una. Un manjar. 

4.0 // Excelente!

Otras reseñas de Septicflesh:

miércoles, 4 de octubre de 2017

The War On Drugs : A Deeper Understanding (2017)


The war on drugs, la banda de Adam Granduciel, está de regreso con su cuarto álbum y un desafío no menor, el de estar a la altura de las expectativas. Y es que aún permenece vivo en nuestros oídos el sonido de Lost in the dream, el mejor álbum que oímos en 2014 según quien escribe y probablemente uno de los discos más exquisitos que habremos recibido en esta década. Era por tanto uno de los trabajos más esperados de este 2017, el cual vive entre nosotros desde hace un tiempo por lo que me he tomado unas cuantas semanas antes de lanzarme a escribir respecto a el. ¿Y con qué me he encontrado? Ante todo, frente a un digno sucesor de una idea, un álbum continuista en el amplio sentido de la palabra, un trabajo que cuenta con grandes canciones y sostiene aquellos matices exquisitos en materia de arreglos que lograron atraer nuestra atención sobre Granduciel pero que, pese a sus méritos, cuenta carga con un pequeño dato: estanca por primera vez el sonido de la banda. 

Ahora, siendo claros, A deeper understanding es un álbum que funciona, que se sostiene por lo general sobre un tono melancólico que conecta de manera de manera perfecta con la música que propone y ahí, el mérito vuelve a mantenerse intacto. Abre, por ejemplo, de manera dinámica y contundente con la notable 'Up all night', una donde poco a poco, sobre un redoble + piano van entrando las maquinitas + guitarras, generando un clima cálido que de entrada sorprende. Posteriormente, una pasada impecable protagonizada por el medio tiempo 'Pain', donde la guitarra vuelve a ser protagonista, la preciosa 'Strangest thing', que entre guitarras y teclados genera unos climas increíbles, la melancólica 'Knocked down', que realiza un guiño al clásico 'Loving you' de Minie Riperton y dos temas más dinámicos donde Granduciel vuelve a recurrir a Dire straits como gran influencia (cosa que ya ocurrió en Lost in the dream), me refiero a 'Holding on' y 'Nothing to find'. A estas alturas hemos constatado lo dicho, que el disco pese a estas muy bien ejecutado, no presenta demasiadas novedades en relación a su antecesor.

Entrando en la recta final aparecen los diez minutos soberbios de 'Thinking of a place', una donde el compositor se pasea por donde le da la gana entre guitarras + sintetizadores y los siete de 'In chains', otra donde Granduciel pareciese sacar el manual (esta vez con Bruce Springsteen como mentor) para componer una gran canción (que lo es). Para el cierre, 'Clean living' + 'You don't have to go', dos que redundan un tanto y dejan la sensación de que el álbum se podría haber cerrado un poco antes.  

En definitiva, canción a canción el disco muestra grandes momentos y en su conjunto cuenta con un trabajo de arreglos de gran precisión, además de una producción exquisita. Como detalle queda el estancamiento y la sensación de que A deeper understanding debe entenderse más bien como una segunda parte de lo que fue Lost in the dream, una más depurada incluso, pero continuación al fin y al cabo. Por ahora, sin embargo, esto no cuenta como defecto, mientras las canciones y la magia estén... 

4.0 // Excelente!

Otras reseñas de The war on drugs:
2014 // Lost in the dream