VIDEOS DAVID BOWIE

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jueves, 16 de febrero de 2017

Overkill : The Grinding Wheel (2017)

Vitalidad que no sabe de tiempo.

Con treinta años de trayectoria y (con este) dieciocho álbumes bajo el brazo, lo de Overkill no para de sorprender. ¡Tantos años y que aún suenen con este nivel de potencia! Lo cierto es que, pese a no gozar de la popularidad de un Megadeth o Slayer, los de Bobby "Blitz" Ellsworth vienen demostrando desde hace rato que poseen características de leyenda, sobretodo tras 2010, año donde gracias al iracundo Ironbound lograron volver a oídos de muchos. Posteriormente confirmaron el interés con un par de excelentes álbumes para en 2017 regresar con The grinding wheel, un disco que baja un tanto las revoluciones en relación a sus antecesores pero no necesariamente por esto el nivel.

Efectivamente esta vez la cabalgata de Overkill se aleja por momentos del thrash sin concesiones que enmarcó álbumes como The electric age (2012) o White devil armony (2014) y se mueve sobre tiempos un tanto más lentos, aunque igual de convincentes. Abren por ejemplo con 'Mean, green, killing machine', que pretende ser la 'Master of puppets' de este álbum. Siete minutos y una estructura que tras dos estrofa/coro posee un quiebre que manda al tema hacia otro lado para durante los últimos dos minutos volver. El resultado es excelente. Se verá corroborado con la pasada por 'Goddamn trouble' + 'One finest hour', más dinámica y veloz aunque algo excesiva en su duración (ambas rondan los seis minutos y tienden a repetirse en demasía). Donde si logran ser efectivos e impecables de comienzo a fin será con el contagioso "Come on, come on!" de 'Shine on' y 'Let's go to hades', ambas van directo al hueso y demuestran que la banda aún es capaz de invitarnos a rockear con buenas armas. 

Ahora, si algo tuviese que criticarle al disco es su exceso de duración. Canciones como 'The long road', 'The wheel' y sobretodo 'Come heavy' me parece podrían habérselas ahorrado más que nada por reiterativas e insistir sobre algo que ya se había entregado de mejor forma. Sesenta minutos de álbum entorpecen el que incluso se pueda disfrutar al cierre de temas como 'Red white and blue' o 'The grinding wheel' , que si son notables y enmarcadas en un álbum más corto habrían lucido de mejor forma. 

Nadie podrá quitarles de todas maneras restarle méritos a lo que Ellzworth y Verni han sido capaces de sostener tras todo este tiempo. Overkill se mantiene en vida con dignidad de la mano de un sonido que por sobretodo suena auténtico y que aún goza de una frescura envidiable.

3.5 // Muy bueno!

martes, 14 de febrero de 2017

30 Años De... Judas Priest : Turbo (1986)

Tres décadas atrás varias leyendas del heavy metal vivían sus mejores momentos, comercialmente hablando. Eran otros tiempos, cosas como 'Final countdown' o 'Jump' estaban sonando, Iron Maiden se metía en la onda con Somewhere in time e incluso Ozzy intentaba subirse al carro, por lo que Judas Priest no tardaría en entregar su propuesta glam/metal/pop

Los británicos venían de dos álbumes fenomenales que esculpieron de cierta forma el heavy de aquellos años, me refiero a los imprescindibles Screaming for vengeance (1982) y Defenders of the faith (1984) pero en 1986 los tiros iban por otros lados, había que suavizar un poco las formas para ver que pasaba ahí. El resultado, que en un inicio se pensó como un álbum doble (uno suave y uno más agresivo), acabó tomando forma en las nueve canciones que componen Turbo, el disco más comercial en la carrera de Judas Priest.

El manual de un disco comercial afirma que el primer single debe abrir, y así hizo la banda, dejando para más adelante la apertura natural que era 'Out in the cold' (que de hecho fue usada durante la gira como opener para cada show) y dando la partida con 'Turbo lover', que fuera de contar con una estructura muy contagiosa (el tiempo les daría la razón con ella ya que rapidamente se transformó en un clásico) cargaba con la particularidad de incluir un nuevo juguete: unas guitarras que sonaban como sintetizadores. El resto del disco deambulará entre dos veredas, una cargada al speed metal donde 'Locked in' y 'Rock you around the world' se lucen con buenas armas, fuera de mostrar a un Rob Halford en plena madurez vocal, con un manejo de los agudos que ya eran marca de la casa, y una serie de irregulares medios tiempos, donde destaca 'Hot for love' mientras que otras como 'Private property' o 'Parental guidance' más allá del coro contagioso no logran llegar. 

En la comparación con sus antecesores inmediatos y posteriores sucesores (recordemos que al disco le seguiría la implacable dupla Ram it down + Painkiller) un disco como Turbo queda inevitablemente mal parado. A tres décadas de su lanzamiento constatamos que el experimento solo nos dejó dos o tres canciones divertidas, sin embargo, situado en su contexto histórico el álbum brilla con alas propias (es Judas priest , no una imitación de alguna otra banda). A 31 años de su lanzamiento lo valoramos con cariño y respeto, el que se le debe guardar a una leyenda de la magnitud de los enormes Judas Priest

3.0 // Bueno, cumple.

Otras reseñas de Judas Priest:
2014 // Redeemer of soul

sábado, 11 de febrero de 2017

Japandroids : Near To The Wild Heart Of Life (2017)

Excavando en su singularidad.

Suenan los primeros acordes de 'Near to the wild heart of life' (la canción) y todo pareciese indicar el que estamos frente a un álbum continuista de los canadienses de Japandroids. Los elementos presentados en Celebration rock (2012) se mantienen: energía desmedida y contagiosa, melodías adolescentes y mucha potencia en el sonido. Con 'North east south west' (otro himno de estadio) el asunto va por el mismo camino, sin embargo la llegada de 'True love and a free life of free will' nos invita a abrir bien los sentidos. Hablamos de un medio tiempo reflexivo que si bien mantiene el espíritu del dúo, se desmarca en tiempos y arreglos de lo que veníamos oyendo. Y a partir de acá, el asunto comenzará a explorar... 

Efectivamente estamos frente al álbum más singular de Japandroids a la fecha, uno donde no han temido bajar a ratos las revoluciones de manera magistral como en 'I'm sorry (for not finding you sooner)', dejándonos eso si con cierto gusto a poco (el tema exigía un reventón mayor previo al cierre) e incluso perderse durante siete minutos en un loop adictivo como es 'Arc of bar'. En 'Midnight to morning' unas guitarras acústicas anticipan un tema aparentemente inofensivo pero que tras dos minutos aumenta la dinámica y vuelve sorprender. A estas alturas el trabajo ha conseguido su objetivo por lo que el cierre a cargo de 'No known dring or drug' + 'In a body like a grave' llegan únicamente para cerrar de manera correcta el asunto. 

La energía sigue ahí, los himnos también e incluso se han dado el gusto de excavar dentro de su propio sonido para regalar un par de joyas de tono introspectivo, todo esto sin perder esencia ni sonar como unos completos desconocidos. El tiempo dirá si con Near to the wild heart of life han tocado techo o más bien estamos frente a uno de esos álbumes puente para una banda que comienza a mostrar deseos de crecimiento. Lo interesante es que, sea como sea, avanzan sin ceder calidad e incluso dejándonos con gusto a poco. 

3.5 // Muy bueno !

miércoles, 8 de febrero de 2017

Raphael: Infinitos Bailes (2017)

Gracias maestro.

En medio de una cantidad impresionante de compilados, grandes éxitos y álbumes en vivo, el que un artista de la talla de Raphael se decida a editar material inédito se valora y atesora como agua en el desierto. Vuelve entonces el español con un puñado de canciones compuestas por una serie de artistas jóvenes, con arreglos en formato full band y una producción exquisita que rejuvenece y saca partido a su voz, encontrando así un álbum en general ameno y que incluso encuentra uno que otro momento brillante.

Infinitos bailes es por sobretodo un disco diverso y jovial. Abre con 'Aunque aveces duela', con un Raphael que es absoluto protagonista sobre un piano, sin embargo, entrando al coro llega la primera (y agradable) sorpresa: entra la banda y el asunto gana en fuerza. Ahora, si la partida cumple, es con la energía y contundencia de la dupla 'Infinitos bailes' + 'Carrusel' cuando el álbum comienza a vivir con alas propias. Las líricas reflexionan respecto al paso del tiempo desde una mirada siempre optimista por lo que Raphael suena convincente y, digámoslo, en su salsa.

Con 'Cada Septiembre' y 'La carta' el disco muestra sus primeros ripios de irregularidad, ambas  suenan muy tradicionales y no logran sostener el nivel, el cual de golpe vuelve a subir con la que con seguridad es la gran canción de este disco : 'Igual (loco por cantar)', una donde el vocalista logra sacar lo mejor de si y, pletórico, demuestra su condición de leyenda. Similar es lo que ocurre con 'La duda desnuda' (escrita por Enrique Bunbury, quien una vez más le regala una pequeña joya) + 'Por ser tú' , que son pura intensidad, y 'Semilla o flor', que conmueve con su sencillez pero potente interpretación. El álbum vive en el nudo (como tiene que ser) sus mejores momentos y acaba por convencer de que el retorno ha sido tremendamente provechoso. 

Entrando en la recta final, como el disco ya ha cumplido, se disculpa el nuevo bajón que vive. En toda esta pasada lo mejor aparece con la excelente 'Del principio hasta el fin' (notables esos "Oooohh OoooOoh" a la Coldplay) mientras que el resto sólo se limita a acompañar, cerrando así un disco que todo el tiempo huele a regalo, con un Raphael entregado al máximo y que da muestras de unas capacidades que, pese al evidente e innegable paso del tiempo, aún logran conmover y emocionar.

3.5 // Muy bueno !

sábado, 4 de febrero de 2017

The Flaming Lips : Oczy Mlody (2017)

En su propia liga.

Desde hace un tiempo bastante largo que los de Wayne Coyne han ido encerrándose en atmósferas cada vez más lúgubres e introspectivas. (Muy) Atrás ha quedado la luminosidad melódica de álbumes como The soft bulletin (1999) o Yoshimi battles the pink robots (2002), hoy la invitación de los Flaming lips apunta en una dirección diferente (será la edad?), en plan "lo tomas o lo dejas" y sin medias tintas.

En esa linea, Oczy mlody ("ojos de los jovenes" en polaco, el término se extrae de un libro que ha inspirado a Coyne) continúa el camino iniciado en 2009 por Embrionic y que cuatro años más tarde vio continuación en The terror, entregándose a los teclados y la psicodelia, aunque marcando esta vez algunas diferencias en el tono del relato. Si en The terror todo fue desesperanza en esta ocasión la locura se encuentra encaminada hacia sonidos más optimistas, 'Sunrise (Eyes of the young)' es un claro ejemplo de lo que menciono. 

De todas maneras hay espacio en el álbum para la melancolía. Ahí este encuentra un acierto notable en los siete minutos que abren con 'Oczy mlody' + 'How?', esta última probablemente la gran joya que nos dejará el trabajo, aunque en general el disco irá en otra dirección, una que funciona más bien en plan viaje, es decir, hay que olvidarse un tanto de las estructuras (ojalá fumarse uno bueno) y entregarse a la experiencia que proponen piezas como 'There should be unicorns' o 'Nigdy nie (Never no)', entre otras. ¿Qué hay temas que se alargan demasiado, sumado a uno que otro exceso? Si, de hecho pasando 'Galaxy I sink' el disco se vuelve pesado y es solo llegando al cierre cuando el álbum retoma una linea melódica más accesible, ahí la excelente 'The castle' y 'We a fmily' (con Miley Cyrus una vez más acompañando en las voces) son un completo acierto. 

Pese a toda esta aparente irregularidad, es de agradecer el que The flaming lips insistan con el jugar en su propia liga, entregando álbum tras álbum propuestas tan únicas como poco amigables. Hay que quererlos así, sin más. 

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de The flaming lips:

jueves, 2 de febrero de 2017

Cloud Nothings : Life Without Sounds (2017)

Esta vez va en serio. 

Con tres discos bajo el brazo, los norteamericanos de Cloud nothings lograron ganarse un espacio en el mundo del indie gracias a un sonido sucio y desenfrenado, que incluso fue capaz de entregarnos una de las mejores canciones que oiremos durante la presente década (click acá!). Sin embargo, a todos les toca crecer, así lo ha entendido Dylan Baldi, quien se ha decidido con Life without sounds el llevar a su banda un peldaño arriba. 

El álbum abre con 'Up to the surface' y de inmediato notamos que esta vez el asunto va en serio. Un piano que da paso a un medio tiempo muy controlado, una producción muy cuidada que se suma a una estructura que genera ambientes crecientes y que incluso deja con gusto a poco. La partida es potente e invita a ir por más. A partir de acá el disco visitará distintos lugares, algunos conectan con el pasado de la banda, ya sea en forma de claro single ('Things are right with you') o recuperando el alma caótica que en sus inicios desarrollaron ('Darkened rings', de lo mejor del álbum), otras pasadas melódicas inevitablemente recuerdan al mejor de los Weezer ('Internal world' o 'Enter entirely') mientras que llegando al cierre la banda recupera el filo con la tremenda dupla 'Strange year' + 'Realize my fate', un cierre lleno de ira que corrobora la tesis inicial: trabajaron al detalle este disco, desde su primer hasta último segundo de duración.

Dos años atrás, en este mismo lugar, finalizaba la reseña de Here and nowhere else (2014) afirmando que "otro disco en esta dirección no se resiste". Siendo consecuente con aquello debo corroborar mi punto con satisfacción. Con una producción menos sucia que en el pasado, Cloud nothings han sacrificado con Life without sounds el desenfreno en la búsqueda de un disco más equilibrado. Han dejado atrás la adolescencia mostrándose como una banda adulta, lo cual les ha sentado muy pero muy bien.

4.0 // Excelente!

Otras reseñas de Cloud Nothings:
2014 // Here and nowhere else
2012 // Attack on memory

domingo, 29 de enero de 2017

Foxygen: Hang (2017)

De extremo a extremo.

Desde sus inicios Foxygen se mostró como una banda diferente, dinámica e incluso caótica (varias veces se han disuelto para luego volver al ruedo). Lo del dúo estadounidense a estas alturas es casi una forma de vida, lo cual se ve claramente expresado en la música que nos han entregado durante sus años de existencia. En 2012 entregaron un loquísimo Take the kids off brodway , un álbum marcado por la psicodelia sesentera y el sonido de los primeros stones, para luego encontrar el equilibrio melódico en We are the 21st century ambassadors of peace & music (2013), con seguridad uno de los mejores discos que oiremos en la presente década (si no lo has oído, te estás perdiendo de mucho). Un año más tarde, y cuando parecían haber encontrado el camino, ...And star power llegó para romper todo con de 24 canciones tan especiales como excesivas. El caso es que, sea como sea, en tres años Foxygen fue capaz de desatar admiración, sorpresa e incertidumbre en idénticas proporciones, lo cual considerando lo poco comercial del sonido del dúo resulta ser todo un mérito. 

Casi tres años han pasado desde ... And star power y han vuelto con todo, aunque esta vez han intentando condensar todo en una obra corta y compacta, lo cual juega a favor y en contra, es decir, el disco no logra cansar precisamente por ser breve pero entrega sorbos que son verdaderos concentrados de azúcar. Abren por ejemplo con dos temas bastante accesibles, 'Follow the leader' + 'Avalon', la primera es un single sensacional, interpretado de manera notable por un contagioso Sam France mientras que la segunda entrega las primeras pistas respecto a donde irán los dardos del resto del álbum: un sonido de cantina alegre, simpático y sobrecargado (mención aparte para el plagio al 'Waterloo' de Abba en los coros). Con 'Mrs. Adams' aparecerá un disco un tanto más teatral, con claras influencias del Bowie setentero, lo cual se verá reafirmado por la exageradísima 'America', digna del Meat Loaf más molesto de todos. 

Igual de sobre actuada suena la pasada por 'On Lankershim / Upon a hill / Trauma', aunque esta si encuentra momentos notables, sobretodo en la última. Cerrando finalmente con 'Rise up', otra que se muestra llena de explosiones y fanfarrias varias. 

Musicalmente Hang continúa buscando influencias (que no temen mostrar) en el baúl de la nostalgia setentera aunque abandona prácticamente las guitarras y la crudeza para enfocarse en un sonido marcado por pianos, teclados y vientos, transformándose así en una especie de musical cabaretero que pese a lo sobrecargado que a ratos suena, logra sostener la inquieta linea creativa del dúo. Han pasado desde la absoluta espontaneidad de ... And star power a un álbum muy pensado y cargado de histrionismo, todo con una convicción que impresiona. Hang entonces mantiene al dúo dentro de una categoría inclasificable a estas alturas y digna de toda nuestra atención. 

3.5 // Muy bueno!



Otras reseñas de Foxygen: