lunes, 20 de mayo de 2019

North Jones: Begin Again (2019)

"Grato punto medio"

En 2012, y tras diez años de carrera, la norteamericana Norah Jones nos sorprendió a muchos con su quinto álbum: una sólida oda pop a los corazones destrozados titulada Little broken hearts. Cuatro años más tarde, sin embargo, la artista retomaba su habitual cadencia frente al piano y su marcada influencia jazz con un correcto Day breaks. Cabía por tanto la incógnita frente a una nueva entrega y en ese sentido, resulta justo mencionar que Begin again se posiciona como un grato punto medio entre sus dos antecesores, regalando calma durante toda su extensión pero coqueteando a ratos con melodías que cierto gancho poseen. 

Abre, por ejemplo, en plan oración con 'My heart is full', donde la artista declara su momento personal con una voz que es absoluta protagonista sobre una serie de sutiles arreglos que apenas acompañan para luego entrar de lleno a las canciones con la pasada por 'Begin again' (la canción) + 'It was you', ambas situando al piano en un primer plano y regalando exquisitos momentos con esos vaivenes que Norah tan bien sabe manejar. Una marcada pausa aparecerá con 'A song with no name', la primera que se sostiene sobre dulces guitarras, para rapidamente subir con 'Uh oh' , que es en plan full band y debe ser el tema más pop (?) del álbum.

Finalmente Begin again decide acabar cuando podría haber comenzado a agotar las fórmulas, lo cual termina siendo un completo mérito. De esta forma no se comete el mismo error de Day breaks, álbum que se extendió demasiado durante su segunda mitad entre lugares comunes sino más bien cierra de manera sobria en medio de la tranquilidad de 'Wintertime' + 'Just a little bit'.

En 2019 Norah Jones vuelve a nosotros con media hora de música cargada de honesta sensibilidad. No es lo mejor que ha hecho ni está cerca, no encontramos en estos siete temas quiebres demasiado notables sino más bien melodías sobrias pero delicadamente adornadas, lo cual nos sigue bastando para continuar a su lado. 

3.0 : Bueno, cumple.
 

Otras reseñas de Norah Jones:
2016 : Day breaks
2012: Little broken hearts

miércoles, 15 de mayo de 2019

Amon Amarth: Berserker (2019)

"Vuelven a cumplir dentro de su comodidad..."

Se ha visto bastantes veces en la historia del metal el que bandas que comenzaron su carrera dentro de la música extrema poco a poco fueron “suavizando” su sonido hasta encontrar y acomodarse en un lugar de mayor accesibilidad dentro la industria y en ese sentido el caso de Amon amarth es uno más que se suma a la lista. Estos afamados suecos iniciaron su carrera en un lejano 1997 (joder, como avanza el tiempo inclemente) editando tres discos de un death cargado de brutalidad (a los melómanos curiosos les recomiendo el ejercicio de ir a esos álbumes y realizar el contraste con lo que luego vino) para lentamente ir dando pasos hacia un metal más melódico y de estructuras reconocibles. En 2006 la banda comenzó a dar señales de cambio con la edición de With orden no our side pero fue definitivamente Twilight of the thunder god (2008) el álbum que marcó el antes/después para Amon Amarth ya que desde ese entonces es que hemos obtenido una seguidilla de álbumes muy similares,  algunos mejores (Surtur rising, 2011) y otros más monótonos (Jomsviking, 2016) pero todos en la misma línea. Y bueno, Berserker no ha llegado para ser la excepción...

Nos encontramos de esta forma frente a un disco típico de Amon amarth, donde cada cual encontrará sus favoritas. A mi me ha entrado totalmente en gracia la dinámica partida de 'Fafner's gold' o la cabalgata que propone la pasada por 'Shield wall' + 'Valkyria' + 'Raven's flight' , que para cualquier amante de esta última etapa de Amon amarth resultará manjar sin lugar a dudas, pero claro, todo esto se mueve en la zona de confort de la banda, quienes jamás arriesgan una nota siquiera y continúan moviéndose en la comodidad de quien ha encontrado una fórmula que asegura seguir llenando lugares al rededor del mundo. De hecho, toda la segunda parte del álbum es en completo piloto automático (a excepción del cierre a cargo de 'Into the dark', una isla en medio de la monotonía) con minutos que corren sin ninguna propuesta novedosa o particularmente atractiva cerrando así "un disco más" en la carrera de los suecos, el cual nos ha dejado tres o cuatro buenos temas para degustar en vivo y no mucho más.

En lo positivo por tanto, Berserker mejora un tanto la experiencia entregada por cualquiera de los dos antecesores del disco, y con eso hay que quedarse ya que todo parece indicar que los riesgos continuarán siendo cosa del pasado para la banda.

3.0: Bueno, cumple.

Otras reseñas de Amon Amarth:

jueves, 9 de mayo de 2019

The Cranberries: In The End (2019)

"Emotivo regalo..."

A poco más de un año del maldito accidente que nos arrebató para siempre a Dolores O'riordan, el resto de The cranberries ha acabado por editar el mejor homenaje que podrían haberle realizado: un álbum compuesto por material inédito que cuenta con su característico registro vocal. El caso es que la banda trabajó durante varios meses, posteriores al fallecimiento de Dolores, con un montón de grabaciones que ella había enviado para adelantar el que sería el octavo álbum de la banda. En palabras de sus compañeros: "estas grabaciones se supone que eran meras maquetas pero ella era tan buena cantante que sus demos estaban buenísimos", al punto de que bastaron y sobraron para armar este disco póstumo.

Nos encontramos así con once canciones, todas muy bien armadas aunque en general en exceso correctas e inofensivas, a causa seguramente de la falta de vueltas que pudo darle Dolores a cada una de las interpretaciones. En este sentido In the end funciona basicamente por lo exquisito que resulta el volver a oírla, un ejercicio nostálgico que cumple en canciones como 'All over now' o 'Catch me if you can', te rompe en mil y un pedazos en 'Lost' (lo mejor del álbum sin duda alguna) y enternece enormemente en 'A place I know' pero que en lo musical y en materia de arreglos no pareciese decir demasiado, ahí temas como 'Illision', 'Crazy heart' o 'Summer song' se pierden a causa de lo predecibles que suenan todo el tiempo.

Con todo, el regalo se agradece enormemente. Imaginar un álbum a la altura de viejas glorias, considerando las circunstancias, evidentemente era un sin sentido (más aún considerando el que la banda venía ya de un débil Roses en 2012). In the end no deslumbra pero está bien, dejando bien parado el registro de una Dolores O'riordan que sin lugar a dudas se nos fue demasiado pronto...

3.0 : Bueno, cumple.


sábado, 4 de mayo de 2019

Marina : (Love &) Fear (2019)

"Cuando dos no hacen uno..."

Para este 2019 Marina (ahora sin sus diamantes) llegó a nosotros con toda una estrategia comercial bajo el brazo. Fuera del cambio de nombre nos encontramos con un álbum doble lanzado por partes, una mirada distinta respecto a su música y un trabajo enfocado hacia tener mayor llegada con las masas. De ahí la colaboración con Luis Fonsi que nos encontramos en Love + una serie de temas bastante ligeros y, digámoslo, carentes de absoluta identidad. Restaba, sin embargo, verificar si Fear mejoraba la experiencia o acababa por corroborar la decepción, asunto que ha acabado por dilucidarse con este nuevo conjunto de ocho temas entre nosotros. 

En este sentido, la primera sensación que deja Fear es la de tanto en términos de coherencia como en cuanto a canciones propiamente tal superar ampliamente lo entregado en Love, sin que esto signifique por cierto el que estemos necesariamente ante un paso adelante para la vocalista. Y es que si bien el pop de temas como 'Life is strange' o 'Too afraid' (las cuales conectan a la perfección con el sonido trabajado años atrás en Froot) convence y regala gratos momentos, ninguno de estos jamás alcanza cotas alcanzadas en el pasado por Marina. Algo similar a lo que ocurre con el acústico/latino de 'Karma' o las livianas 'You' + 'Emotional machine' + 'No more suckers', ninguna está mal pero suenan demasiado simples como para llegar mucho más allá de la impresión inicial. Finalmente las baladas 'Believe in love' o 'Soft to be strong' cometen el mismo pecado mencionado en la crítica de Love: no emocionan. 

Tras oír completo este Love & Fear resulta imposible no ir a darle play a Froot (2015) y verificar como el sencillo piano + voz de 'Happy' se come con patatas a estas dieciséis canciones. Y es que en ocasiones menos es más y basta una hermosa melodía o una convincente interpretación para tocar corazones, asunto que acá no ha ocurrido, por más trabajo que hayan puesto en el procesamiento de las capas exteriores del álbum. 

3.0 : Bueno, cumple.


Otras reseñas de Marina:

viernes, 26 de abril de 2019

Devin Townsend : Empath (2019)

"Bendito descontrol..."

El genio está de regreso. Prolífico, diverso, inquieto, creativo... como siempre. Vuelve tras tres años de silencio y el anuncio de la disolución del Devin Townsend Proyect, con el que venía trabajando de manera continúa desde 2009 a la fecha. El caso es que, bajo el título que sea, siempre es todo un acontecimiento el tenerlo con nosotros, entendiendo incluso que a estas alturas del partido es altamente probable que comencemos a oírlo en piloto automático dada la cantidad de música que el hombre ha creado durante estos últimos veinticinco años. Por esta misma razón es que un álbum como Empath nos maravilla y emociona, un disco que repleto de enormes méritos y ante el cual no podemos sino rendirnos del gusto al percibir (nuevamente) a un artista completamente desatado y sin miedos de ir hacia donde le indiquen sus impulsos + talento. 

Nos encontramos en este 2019 frente a un álbum que cuenta con el sello distintivo de Townsend, que se presenta como un continuo de 74 minutos (a la antigua, ocupando el máximo de espacio posible en el disco compacto) donde el cantautor intenta abordar cuanta arista sea posible dentro del catálogo que ostenta. De esta forma el disco abre (tras una introducción en absoluta calma acompañada de coros femeninos) con sus (ya) clásicos arranques progresivos que nunca se saben hacia donde van a disparar, ahí los seis minutos de 'Genesis' son una locura y una clara demostración de por donde irá el resto del disco: Townsend quiere abarcarlo todo, quiere devorarse al planeta bajo esa producción exagerada y grandilocuente. 'Spirits will collide' es, sin embargo, la primera joya con mayúsculas que me parece entrega Empath, más controlada que 'Genesis' encuentra momentos emocionales y notables a lo largo de toda su duración, nuevamente con corales en el background que definitivamente son aporte (mención aparte el como el vocalista disco a disco entrega protagonismo a las mujeres en su música, sello distintivo del artista diferente que es).  



El tridente inicial acabará conformado por la sensacional 'Evermore', una pieza progresiva y contundente que incluso se da el gusto en su minuto final de realizar un guiño al metal desaforado de su antiguo proyecto Strapping young lad. De más está el comentar que a estas alturas, tras veinte minutos de música, Townsend nos ha atrapado completamente. 

La primera fase de Empath comenzará a cerrarse con la inquieta 'Sprite', casi siete minutos de constante exploración, seguida de 'Hear me', un nuevo momento en donde Townsend se entregará al metal caótico, dejando sobre la mesa una idea a los nostálgicos: si no vuelve a la música extrema es porque simplemente no lo necesita, para luego iniciar una cara B del álbum con la pasada por 'Why?' + 'Borderlands', donde apreciamos la faceta más teatral del artista, aquella que conecta con los discos conceptuales acerca de su personaje Ziltoid para finalmente cerrar con la tranquilidad de 'Requiem' y una nueva locura: 'Singularity', veintitres minutos (si, escribí bien, veintitres minutos) que son una obra en si misma donde nuevamente Devin Townsend se pasea a placer por cuanto estilo le da la gana. ¿Exagerado? Totalmente. ¿Necesario? Siempre. 

¿Qué más se puede decir respecto al genio de Townsend? Grandilocuente y dueño de un talento inagotable nos ha vuelto a regalar una maravilla (y ya van...) ¿Disco del año? Probablemente. 

4.5 : Brillante!


Otras reseñas de Devin Townsend:

martes, 23 de abril de 2019

Fallujah: Undying Light (2019)

"Pérdida de identidad (y grandeza)..."

Una lástima. Tan esperado como decepcionante ha resultado la más reciente entrega de Fallujah, banda que tan solo cinco años atrás nos deslumbró con aquel fantástico The fresh prevails (2014) para en 2016 haber estirado la fórmula con un correcto Dreamless, marcando cierto descenso creativo, el cual definitivamente acaba por confirmarse con la llegada de Undying light. Y es que más allá del cambio de vocalista (si, que ahora cuentan con Antonio Palermo en las voces, quien posee un rango menos death que el anterior) y la pérdida de un guitarrista, apreciamos en esta ocasión el que la banda abandona la generación de atmósferas para lanzarse con fuerza en la búsqueda de un sonido absolutamente bestial y que conecta por momentos mucho más con el metalcore que el death progresivo que alguna vez fue característica primordial de Fallujah. Nos encontramos así con un álbum que desde sus primeros acordes vomita ira, chillidos por montón y violentas ejecuciones pero que al mismo tiempo nada entre temas que suelen tocar la misma tecla, con estructuras muy similares (comienzos enfervorizados que tras un par de minutos marcarán pausas por lo general poco aprovechadas) donde se extrañan esas vueltas de tuerca que alguna vez nos deslumbraron en Fallujah

Undying light se muestra entonces como un álbum brutal pero plano, a ratos aburrido y predecible. Para muestra, los diez minutos iniciales a cargo de 'Glass house' + 'Last light', que son energía desbocada que únicamente se detiene unos segundos a tomar aire pero en absoluta carencia de magia. De igual forma los redobles iniciales de 'Ultraviolet' ilusionan con una mejor pasada pero no es así, la banda inevitablemente acaba cayendo en la monotonía. 'Dopamine' es otro trámite, ejecutado de manera impecable, pero trámite al fin y al cabo siendo recién la llegada de 'The ocean above' el primer momento (tras veinte minutos de música) donde aparecen las guitarras que por la espalda juegan a generar algo interesante para luego entre los susurros y chillidos (que por momentos curiosamente me trajeron a Deftones a la cabeza) de 'Hollow' + los ambientes generados por 'Sanctuary' encontrar el que probablemente debe ser el momento más grato que vive el álbum. Y si, curiosamente lo mejor de Undying light se encuentra en el comienzo de su segunda mitad. 

En la recta final el disco redundará, también dejando la sensación de que (por si fuese poco) sobran minutos al trabajo. 'Eyes like the sun' en su estructura habitual no está mal y perfectamente podría haber cerrado esto, sin embargo la banda ha decidido entregar una experimental 'Distant and cold' (que no se entiende que pinta acá) y un cierre de lo más soso que hay en 'Departure' (el álbum se abre entre gritos y se cierra entre gritos). 

¿Aspectos positivos del disco? La producción, mucho más limpia que en sus antecesores y ciertos pasajes durante el nudo del álbum, insuficientes de todas formas como para levantar un trabajo que no escapa de lugares comunes dentro del metal actual y que jamás alcanza niveles de profundidad en su sonido. Estos nuevos Fallujah suenan como cualquier otra banda, una lástima.

2.5 : Nada muy especial...
 

Otras reseñas de Fallujah:

jueves, 18 de abril de 2019

Foals: Everything Not Saved Will Be Lost. Part 1 (2019)

"Maravilla de banda ..."

Una de las buenas bandas de la presente década está de regreso. Vuelven con su quinto álbum dividido en dos, es decir, con una primera parte que ha visto la luz en marzo del presente año y otra que llegará a nosotros unos meses más adelante. En este sentido, y en palabras de la propia banda, Everything not saved will be lost es un disco marcado por el peso de sus canciones las cuales intentan reproducir la energía que Foals derrocha en sus directos. Y bueno, con el álbum entre nosotros no podemos sino estar de acuerdo con dichas afirmaciones además de confirmar el ascendente camino que la banda continúa sosteniendo entrega tras entrega. 

Nos encontramos así con un álbum repleto de puntos a favor, nueve canciones + una intro que no poseen desperdicio (nada huele a relleno en esta ocasión), estructuras bien pensadas que no apuestan por la inmediatez sino más bien se ayudan de una sucia producción para lanzarse en la búsqueda de ambientes oscuros e inquietos de la mano de un sonido marcado por baterías que golpean duro y teclados que en todo momento están ahí, tanto en el background como en un primer plano. Para muestra la partida a cargo de 'Moonlight', que funciona como la clásica introducción que poco a poco emerge hasta desembocar en los seis reveladores minutos de 'Exits', que con sus percusiones + elementos electrónicos se muestra tan áspera como interesante.  Posteriormente, en una linea más contagiosa se mueve la pasada por 'White onions' + 'In degrees', las cuales apuestan por un sonido más dinámico/bailable/pop que evidentemente pretende restarle densidad a lo que veníamos oyendo, para cerrar la primera parte con 'Syrups', otra que bajará las revoluciones para poco a poco ir encontrando fascinantes explosiones. 

En el nudo del trabajo 'On the luna' nos volverá a regalar un par de minutos de pura energía para luego dar pie a la juguetona 'Cafe D'Athens', que conquista entre percusiones y electrónica. En la recta final 'Sunday' comenzará en plan balada para luego regalar exquisitos pasajes de intensidad y (nuevamente) electrónica desatada para acabar cerrando el boliche con 'I'm done with the world', la verdadera balada del disco, sensible y delicada. 

A estas alturas del partido cabe la reflexión: a día de hoy Foals no han sido capaces de entregar un mal disco (ni siquiera del montón) y muy por el contrario, no paran de crecer. Con Everything not saved will be lost (Part 1) se han anotado con el que probablemente debe ser el mejor disco de su carrera y sin lugar a dudas uno de los grandes álbumes que habremos oído en este 2019. Que decir, una maravilla de banda. Estaría bueno que el mundo comenzase a darse por enterado...

4.0 : Excelente!

Otras reseñas de Foals:
2015 : What went down
2013:  Holy fire