sábado, 11 de julio de 2020

Protest The Hero: Palimpsest (2020)

"Jugándose la vida en cada nota..."

Debuto aquí en el blog con Protest the hero, estos canadienses que vienen generando mixturas desde hace casi quince años entre el metalcore y el progresivo, siendo capaces (al menos durante su primera década) de triunfar en ambas latitudes. Técnicos y furiosos en dosis equivalentes, llegan hoy con su quinto álbum de estudio (sexto si consideramos los 35 minutos de Pacific myth entregados en 2016), aunque en un momento muy particular de su carrera. En ese sentido el título es revelador, un Palimpsesto es un documento que se re escribe pero aún presenta huellas del texto original, metáfora perfectamente aplicable al presente de Protest the hero, quienes acabaron pagando el costo de sus intensos primeros años, primero sufriendo en 2013-14 la partida de dos de sus miembros fundadores, después quedándose sin sello (el EP de 2016 lo lanzaron vía Bandcamp) y luego con los problemas vocales experimentados por Rody Walker, quien debió incluso someterse a cirugía y a un especial cuidado durante estos años. Todo esto obligó a la formación a re plantearse su presente tanto en términos compositivos como estilísticos, aspectos que quedan reflejados en este nuevo álbum, que claramente debería marcar el inicio de una nueva era para la banda.

Revisando el álbum, lo primero a mencionar es que en términos temáticos Palimpsest es un verdadero manjar. El disco es tremendamente político, repleto de canciones que no se dejan nada en el tintero y se enfocan principalmente en la historia de los Estados Unidos de inicios del Siglo XX (particularmente el período entre 1900 y 1940) aunque también lanzando directos dardos a su presente. Sin ir más lejos el disco abre con 'Migrant mother', una canción que aborda lo que significó para miles de personas pobres la Crisis del 29', enfocándose particularmente en el caso de Florence Owens Thompson, madre de siete hijos y que fue retratada por Dorothea Lange en 1936 en la mítica fotografía "Madre migrante". El tema de la Gran Depresión volverá a ser tratado en 'The fireside' mientras que otros personajes también serán abordados en 'The canary' , dedicada a la memoria de Amelia Earhart (la mítica aviadora), 'Gardenias', que relata la historia de la actriz Peg Entwistle, tristemente célebre por haberse suicidado a los 24 años de edad lanzándose desde el cartel de Hollywood, 'Soliloquy' y 'Reverie', que realizan menciones a George Nelson y John Dillinger, dos ladrones de bancos y asesinos que se volvieron noticia en la década del 30'. También el álbum entregará espacio a hechos históricos como la Gran inundación de Melaza de 1921 que mató a 21 personas en 'All hands' o la quema del dirigible Hindenburg en 'From the sky', como también agudizará el discurso político en 'Little snakes', que apunta directo a las cabezas (literalmente, ya que habla del Monumento Rushmore) de George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln al argumentar que a partir de ellos se construyó una historia de genocidio en los EEUU, y 'Rivet', la cual busca cerrar el disco en un tono optimista que pretende diferenciar entre el orgullo por los logros del país y el nacionalismo tóxico, realizando varias referencias al "Let's make America great again". Lo dicho por tanto, que en términos líricos el disco no puede ser más interesante, aspecto que enriquece enormemente la revisión de este.

En términos musicales el disco contiene diez canciones + tres interludios instrumentales, ahí, en los 52 minutos de álbum la banda continúa sonando tan técnica como siempre, sin embargo, el sonido esta vez no es tan frenético (o digamos, no todo el tiempo), dejando espacio para el acompañamiento de teclados y particularmente para ciertos respiros en coros reconocibles y melódicos, como ocurre de manera muy evidente en 'The canary' o 'Little snakes', o en cierres que buscan entregar otro aire a las canciones, como en el minuto final de 'From the sky'


Ahora, el álbum no cabe duda tiene como absoluto protagonista a Rody Walker, quien claramente ha sentido la presión de demostrar su estado vocal exigiéndose al máximo en cada una de las canciones e incluso en varias yendo más allá de lo necesario. Hay experimentos vocales en donde el resultado funciona, como ocurre en 'All hands', donde  de la nada aparece una estrofa gutural que pese a lucir algo forzada se disfruta, pero el trabalenguas que Walker intenta vomitar en 'The fireside' luce totalmente fuera de lugar y expone innecesariamente el "quiero pero ya no puedo" del vocalista, lo mismo en 'Soliloquy', donde intercala guturales con agudos de manera muy divertida pero entregando algo que todos sabemos en vivo jamás podrá lograr. De igual forma esas últimas líneas de 'From the sky' suben más allá de lo necesario mientras que en el cierre de 'Little skanes' o en 'Gardenias' definitivamente se dejará la vida. El resultado en todos estos casos es brutal y versátil, pero también lucen exagerados, con un Walker que evidentemente se ha tomado (demasiado) personal el asunto e intenta llegar a todos los rincones posibles, mermando a veces las interpretaciones. 

El giro para Protest the hero es inevitable. Que nadie puede vociferar como este hombre lo ha hecho por tantos años sin sufrir un daño. Habrá que ver si la banda adopta una dirección similar a la tomada por Leprous (que vivió un síntoma similar con su vocalista) o decide explorar otras latitudes. Con Palimpsest, sin embargo, no hay quejas, un disco ambicioso, que explota la contundencia del sonido de la banda, de gran producción y ejecución, tremendamente interesante en los textos y donde cada miembro de la banda ha interpretado como si se le fuese la vida en ello. De los grandes discos que habremos oído en este 2020.

8,5 / 10
¡Excelente!

martes, 7 de julio de 2020

25 Años De... Bjork : Post (1995)

En memoria de mi primo Piero. 

"Vanguardia pop..."

Hay artistas que debutan muy pero muy arriba, Bjork fue una de aquellas. La islandesa rompió los esquemas con sus dos primeros álbumes, fascinantes ambos y dueños de una identidad impresionante. En ese sentido tanto Debut (1993) como Post (1995) pueden entenderse, pese a sus particularidades, como un paso en una misma dirección, esto a diferencia de su tercer disco Homogenic (1997), una obra maestra de la que ya tocará escribir y que marcó un quiebre creativo importante respecto a sus antecesores. Hoy, sin embargo, estoy acá para escribir respecto a Post, el segundo disco de una artista que en tan solo dos años fue capaz de dictar cátedra respecto a lo que se podía lograr en el mundo del pop y que en 1995 logró mejorar la oferta respecto a lo entregado dos años atrás, y vaya que la tenía complicada...

En este sentido un primer aspecto a mencionar respecto a Post es que este, en la comparación con Debut logra presentar un conjunto (aún) más diverso pero tremendamente efectivo a la vez. Son once canciones las que componen el disco y que entregan una experiencia exquisita que se extiende por cuarenta y dos minutos, un trabajo que suena compacto, que se puede oír de comienzo a fin sin saltarse un solo tema y donde cada uno de ellos brilla con luces propias. Sin ir muy lejos, basta oír la primera mitad del álbum para que tu cabeza explote con el cóctel propuesto, acá encontramos secciones industriales y oscuras en el singlazo 'Army of me' o la extraordinaria 'Enjoy', pasajes más cargados a la electrónica en 'Hyperballad' (que si me preguntan, debió cerrar el álbum y no sonar en segundo lugar) o 'Modern things', que de cierta manera anticipa un tanto los caminos exploratorios e introspectivos que la artista tomaría en el posterior Homogenic, un refrito en tono retro de 'It's oh so quiet' de Betty Hunton (una vieja canción de 1951 pero que Bjork hace totalmente propia con su versión) y un pasaje íntimo como 'You've been flirting again' donde la artista vocaliza únicamente sobre arreglos de violines. El disco es todo contundencia, talento puro y rebosante que incluso a veinticinco años de distancia sigue emocionando como si fuese el primer disco. Porque si, Post es un disco que, por si fuese poco, ha sobrevivido muy bien al paso del tiempo gracias a su vanguardista producción.

En la cara B del trabajo continuará navegando por distintos sonidos, con una singular 'Isobel' que apostará por la grandilocuencia entre orquestas y tribales, un bicho  experimental raro difícil de clasificar como 'I miss you', mientras que canciones como 'Possibly maybe', 'Cover me' o 'Headphones' desde diferentes esquinas sonoras abordarán tranquilas atmósferas que más adelante en su carrera Bjork acabaría por profundizar. 

Al disco se le podrían colocar dos "peros", digamos... por buscarle algo, el primero se encuentra en estos últimos temas mencionados que contrastan demasiado respecto al resto del conjunto al lanzarse a experimentar en un disco que hasta su recta final era eminentemente pop y el segundo es que el álbum, para bien y para mal, tantea todo pero jamás se queda quieto. De hecho, el posterior Homogenic si centraría sus esfuerzos en una búsqueda particular con un genial resultado. 

Post fue un trabajo tan inmenso que marcó completamente la vida de Bjork, a quien el éxito le vino encima con tremendas consecuencias personales, las cuales fueron desde desequilibrios emocionales profundos (con episodios de violencia incluido) hasta intentos de asesinato por parte de un obsesivo fan. Todo esto marcaría un antes/después en materia musical, quien hasta el día de hoy jamás ha vuelto a grabar un álbum de pop. En el recuerdo y la historia quedará por tanto este disco que en su momento llegó para marcar pauta al mundo.

9/10
Brillante. 


Otras reseñas de Bjork:

sábado, 4 de julio de 2020

Norah Jones : Pick Me Up Off The Floor (2020)

"Elegancia y detalles que marcan diferencia..."

En completa calma y silencio, como viene siendo desde hace un buen rato, ha llegado a nosotros el octavo álbum de Norah Jones. Artista que no cabe duda ha tenido que convivir durante toda su carrera con el cara y sello que implica el haber metido veinte años atrás canciones como 'Come away with me', 'Don't know why' o 'Sunrise' en el inconsciente colectivo para luego rapidamente haber quedado relegada al cajón del olvido por gran parte del planeta. También no es menos cierto que parte importante de este fenómeno se debe a las direcciones que la misma Norah ha decidido tomar, caminos bastante alejados de fórmulas inmediatas y donde la única excepción a la regla estuvo en la edición del exquisito Little broken hearts (2012), de los grandes discos que nos dejó la década pasada y uno que sin duda mereció mayor reconocimiento, sin embargo, la generalidad de los trabajos de la compositora han ido en otra dirección, una que se mantiene fiel a la mixtura entre el blues y el jazz tan características de la artista. En esta linea, tras luego de un álbum muy purista como Day breaks (2016) y otro más cargado a delicadas baladas como Begin again (2019) no deja de sorprender el que tan pronto Norah Jones esté de regreso con un disco del nivel de Pick me up off the floor, compuesto y producido prácticamente en su totalidad (salvo dos canciones) por la vocalista, y un verdadero manjar para quienes venimos siguiéndola.

En materia temática la Norah Jones una vez más circula en torno a las pérdidas, la soledad y melancolía, entregando así un álbum de tonalidades oscuras pero que se encuentra muy lejos de perderse en si mismo, principalmente gracias a los inspirados arreglos con que cuenta, que están muy lejos de apostar por lo obvio. De esta forma, Pick me up off the floor funciona como un disco precioso de comienzo a fin, donde cada canción aporta un matiz en lo musical. Un álbum en donde los detalles marcan la diferencia. 

Abrirá susurrando en la delicada 'How I weep' para pronto pasar a 'Flame twin', una pieza más golpeada con un piano como protagonista, ahí donde el registro vocal de Norah no puede llegar si lo hará la música, asunto que vuelve a darse en la excelente 'Heartbroken, day after'. Muy personal sonará 'Hurts to be alone', donde habla de la necesidad de crecer en medio de la soledad, sin embargo, uno de los puntos más altos del disco llegará en el nudo de este gracias a la enorme 'Say no more', con ese sincero relato que oscila entre la decepción y resignación ("No digas más / Todas las mentiras se lavarán en la orilla / Quédate conmigo / Yo fingiré que eres todo lo que necesito..."), con un piano que se suelta a media canción encontrando momentos de intensidad. 

Mucho más blusera sonará la pasada por una profética 'This life' ("Esta vida como la conocemos ha terminado...", que fue escrita antes del confinamiento y la pandemia) + 'To live' mientras que 'I'm alive' revitalizará el álbum con sus coqueteos folk (se nota la participación en letras y producción de Jeff Tweedy de Wilco). Finalmente la recta final soltará los temas más espesos del trabajo, 'Were you watching?' + 'Stumble on my way' , aunque estos conectarán con el cierre definitivo en tono acústico de 'Heaven above' (la segunda colaboración de Jeff Tweedy en el álbum), que destaca por sus delicados arreglos de cuerdas + piano.  

De esta forma Norah Jones se ha vuelto a anotar con un álbum fabuloso, rico en matices y arreglos, un trabajo que funciona a contra corriente de lo que la vida nos pide hoy en día, un álbum para escuchar, disfrutar en calma y apreciar al detalle. Bendita sea por eso. 

8 / 10
Excelente.


Otras reseñas de Norah Jones:

martes, 30 de junio de 2020

Lamb Of God: Lamb Of God (2020)

"Cómoda furia..."

Todo parece indicar que tras más de dos décadas en el cuerpo y ocho álbumes publicados como Lamb of god (ya que antes la banda lanzó dos álbumes siendo Burn the priest) los norteamericanos liderados por Randy Blythe no tienen intención alguna de darle una vuelta a su sonido, al menos no por ahora. Tampoco es que haya quejas al respecto, a estas alturas la banda posee un metal consolidado marcado por ese groove que por momentos los emparenta bastante con Pantera y ciertamente cuando una fórmula funciona resulta ilógico el pensar en modificarla, salvo que tengas algo mejor que presentar. El caso es que ya son varios discos en donde el sonido de Lamb of god se ha vuelto genérico, pasando por el sólido Wrath (2009), luego Resolution (2012), siendo VII: Sturm und druns (2015) lo más reciente que habíamos oído de ellos, un álbum veloz, furioso y excelente en lo suyo. Cinco años han transcurrido, período donde la banda sufrió la partida de su baterista fundador Chris Adler (sustituido por un joven Art Cruz), asunto que supongo los llevó a imaginar esta nueva entrega como un álbum homónimo, digamos, un disco dispuesto a definir el actual sonido de la agrupación. 

Lo curioso es que, para bien y para mal, Lamb of god (el álbum) suena como siempre. Desde la partida en 'Memento mori' nos encontramos con riffs duros, la batería con sus redobles jugando un rol preponderante y un coro potentes en donde Blythe cumple de sobra en un recordable "Wake up! Wake up! Wake up!". Todo marca de la casa, ameno y reconocible. Durante el primer tramo del álbum por tanto se sucederán lugares comunes de la banda con piezas como 'Checkmate' o 'Gears' (¡cuanto Phil Anselmo hay en estas vocalizaciones!) que recurren a estructuras típicas (estrofa/coro un par de veces + quiebre + coros finales) que seguro dejarán satisfechos a sus fans. Se extraña, sin embargo, algo de la frescura en el sonido que la banda lució en su anterior trabajo, la cual recién aparece con fuerza en 'Resurrection man', que con esas punzantes guitarras tan Sepultura y sus vueltas estructurales se transforma en la pieza más atractiva del disco por paliza. 

Posteriormente, en la recta final el disco retomará la fuerza del sonido clásico de Lamb of god aunque inevitablemente dejará la sensación de que todo esto ya lo hemos oído antes en su misma discografía, cerrando así un disco que si bien cumple suena a pérdida de novedad en muchos sentidos. En palabras simples: si quiero escuchar un gran disco de Lamb of god, representativo de su sonido, yo iría a buscar alguno anterior. Simple y claro.

6/10
Bueno, cumple.



Otras reseñas de Lamb of god:

sábado, 27 de junio de 2020

Woods : Strange To Explain (2020)

"A contra corriente..."

A tan solo seis años del lanzamiento del mejor álbum de su carrera y uno de los grandes discos que nos habrá dejado la pasada década (me refiero obviamente al sensacional With light and with love de 2014) los norteamericanos de Woods vuelven con la responsabilidad de consolidar definitivamente su propuesta, la cual quedó relegada a un segundo plano tras el cómodo City sun eater in the river of light (2016), un álbum que si bien pagó el costo de suceder a un trabajo brillante también pecó en cuando a falta de garra y riesgo. Tampoco da para decir que durante estos recientes años, los tuvimos tanto en 2017 como 2018 entregando pinceladas de su sonido en proyectos de carácter más alternativo, sin embargo, Strange to explain es su regreso formal en plan larga duración. Así lo ha entendido la agrupación por lo que en estos casi cincuenta minutos de música han intentado re conectar con sus raíces y atmósferas melódicas características, no sin antes dejar claro que las ansias exploratorias se mantienen ahí, intactas. 

En general Strange to explain es un álbum inquieto en cuanto a ambiciones pero tranquilo en materia de sonido y que claramente funciona a contra corriente de lo que la industria de la música hoy pide. Un disco que lejos de lanzarse sobre melodías directas y adictivas apuesta por ambientes calmos que se cuecen lentamente, con una producción que en lugar de potenciar percusiones o sonar explosiva está marcada por la sencillez y arreglos electro acústicos que suelen estar enlazados con dulces incursiones de teclados. Sin ir más lejos, el tridente inicial habla bastante bien del diverso cóctel musical que el álbum propondrá, con un loop melódico introductorio como 'Next to you to see' que dará paso a los oníricos seis minutos de 'Where do you go when you dream', con esos exquisitos dos minutos finales que son un regalo y ojalá se hubiesen extendido por más, para posteriormente abordar directamente lo melódico y las guitarras acústicas en 'Before they pass by'. 

Más adelante el disco continuará oscilando en materia de atmósferas, en 'Can't get out' o 'Fell so hard' apostando por la dinámica, en la preciosa 'Strange to explain', en la esperanzadora 'Light of day' o en la sencillamente hermosa 'Be there still' regalando emociones mientras que en las instrumentales 'The void', 'Weekend wind' o en 'Just to fall asleep', que destaca por sus notables acordes acústicos en guitarra española, dando muestras de total libertad creativa. 

Con este nuevo disco Woods han sido capaces de entregar un álbum en su linea: reflexivo, exploratorio y emocional. No cabe duda de que Strange to explain está destinado a ser una de esas obras que seguramente muy pocas personas querrán sentarse a disfrutar. Da igual, que estos tipos juegan en su propia liga. Aunque el mundo no se entere...

8/10
Excelente.


Otras reseñas de Woods:
2016: City sun eater in the river of light
2014: With light and with love

martes, 23 de junio de 2020

Vivo Recomendado: Inti Illimani (Santiago de Chile, 2002)


En tiempos de pandemia quiero recomendar este pedazo de concierto realizado por los históricos Inti Illimani un 13 de diciembre de 2002 en Santiago de Chile, en el marco de promoción del excelente Lugares comunes (disco que esta noche fue interpretado completo). Esta presentación fuera de ser un concierto realmente hermoso resulta especial en varios sentidos. En primer lugar por el contexto de la banda, la cual había sufrido años atrás la partida de Horacio Salinas y José Seves (miembros importantes en la historia de la agrupación) e inicia tanto con el lanzamiento de Lugares comunes como con este recital un nuevo ciclo, y también por la participación de personajes emblemáticos de la música chilena como Max Berrú (quien participó en Inti Illimani hasta 1997) y Patricio Manns

El repertorio escogido para esta noche está muy bien estructurado y cuenta con las siguientes fases:
Inicio dinámico: Tarantella / Un son para Portinarí / Polo doliente / Sensemayá, canto para matar una culebra / San juanito / El tinku
Promoción Lugares comunes: Sobre tu playa / A la caza del ñandú/ El surco / Salmo de la rosa verdadera 
Homenaje a Victor Jara y Violeta Parra: La partida / Arriba quemando el sol (con Max Berrú en el escenario)
Promoción Lugares comunes: Mañana quizás / Q'apac chunchu / Tu no te irás / Malagueña
Sección histórica: Danza di Calaluna / Cándidos
Participación de Patricio Manns: Los amantes del camino de Taverney / Llegó Volando
Promoción Lugares comunes: Vino del mar / Caro nino 
Cierre dinámico: Mi chiquita / Carnaval / Samba landó / La fiesta de San Benito

La formación está increíble, con Jorge y Marcelo Coulón + Horacio Durán como ejes centrales, Juan Flores adoptando protagonismo en diversos momentos y (en ese entonces) unos jóvenes Efren Viera, Christian González y Manuel Meriño. En definitiva, un conciertazo enorme y que siempre valdrá la pena recordar por parte de una de las bandas más importantes en la historia de la música chilena y latinoamericana.

sábado, 20 de junio de 2020

25 Años De... Alanis Morissette: Jagged Little Pill (1995)

"Fenómeno histórico..."

Ojalá me equivoque pero creo es altamente probable que gran parte de los y las menores de treinta no tengan idea de quien es Alanis Morissette. No les culpo, mal que mal la carrera de la canadiense fue diluyéndose con los años, y en tiempos donde la radio fórmula acabó por desaparecer, cada uno de sus álbumes terminó por ser menos trascendente que el anterior. Su último disco data de 2012, un más que correcto Havoc and bright lights del que pocos se enteraron, pero para mencionar alguna canción de la vocalista que efectivamente haya tenido rotación debemos ir diez años más atrás, a los tiempos de Under rug swept (2002) y a temas como 'Hands clean' o 'Precious illusions'. Ciertamente la carrera de Alanis Morissette acabó perdiendo fuerzas de manera inusitada, y puede que la razón de esto haya estado en la presión que con la que siempre debió convivir a causa del éxito y el fenómeno histórico que significó Jagged little pill, disco que la catapultó bruscamente a  la cima con tan sólo veintiún años de edad.

Respecto a esto último cabe el contextualizar el lanzamiento. Sabido es que la primera mitad de la década de los 90 fue un período marcado por la oscuridad pero también que para 1995 el masculino fenómeno grunge ya daba sus últimos coletazos, sin embargo, espacio para mujeres casi no existía dentro de la escena. Vocalistas e interpretes femeninas habían, más mujeres que compusieran y cantaran respecto a lo que les diese la gana, pocas. De ahí la relevancia de una canción como 'You oughta know', la cual se dio a conocer un 7 de julio de 1995, impactando de inmediato en el público a causa de la ira que transmitía tanto su sonido como la interpretación de una joven y desconocida Alanis Morissette. En materia de arreglos la canción es dura, con marcadas guitarras y una recta final endemoniada (a mencionar la participación de Dave Navarro y Flea, en ese entonces ambos miembros de Red hot chili peppers). También impacta el mal rollo del tema, una canción que vomita ira a partir del despecho (Alanis la escribió con 19 años edad) y que lanza líneas explícitas del tipo "¿Es ella pervertida como yo? ¿Irá ahí abajo en el cine?" o aquel mítico "¿Piensas en mi cuando te la coges?". Enorme, ¿no? 

    
Y si bien 'You oughta know' abrió el camino, la canción estuvo lejos de ser un one hit wonder. Con el interés instalado ya sobre el álbum el mundo pudo comprobar que este poseía un potencial enorme, no por nada este contó con seis sencillos promocionales, los cuales se encuentran repartidos a lo largo de casi cincuenta minutos. En este sentido, un primer aspecto que llama la atención en Jagged little pill es lo equilibradas que suenan sus caras A y B (no olvidemos que el álbum aparece en años donde el formato cassette aún se encontraba plenamente vigente), intercalando temas crudos con otros más dulces pero con un claro elemento común: la intensidad.

De esta forma, el trabajo se muestra en todo momento introspectivo y personal, en un disco donde la artista no teme en exponerse. Musicalmente la guitarra eléctrica y la oscuridad serán protagonistas en la ya mencionada 'You oughta know' pero también en la apertura a cargo de la soberbia 'All I really want', una intensa declaración de principios por parte de una joven Alanis que entre exquisitas fluctuaciones vocales expresa la necesidad de encontrar calma y paciencia en su vida, de igual forma destaca la excelente 'Right through you' sitúa a la revancha como eje central o la enorme 'Forgiven', donde explora su relación con el catolicismo y la fe. 

En una arista más amena, y que por razones comerciales fue la que se mostró del álbum, aparecen la hermosa 'Head over feet' (seguramente la mejor canción de amor en toda la carrera de Alanis y una de las baladas notables que nos dejó aquella década), medios tiempos como 'Hand in my pocket', 'You learn' o la increíble e histórica 'Ironic', un clásico de clásicos que a estas alturas no necesita descripción, además de baladas acústicas como 'Perfect' o 'Mary Jane'. El disco es tan potente en materia individual que cuando llegamos a la recta final a cargo de 'Not the doctor' + 'Wake up' inevitablemente sentimos que lo mejor ha pasado, siendo estas excelentes canciones, lo cual habla del carácter del album y un nivel suficiente como para hacer historia. 

Pese a lo mencionado, en su momento la crítica se ensañó con Alanis Morissette. Acusada de ser un fenómeno liviano la artista tuvo que lidiar con el peso de ser una compositora mujer inmersa en una industria tremendamente machista, presión que la artista resintió en sus posteriores álbumes, todos ambiciosos y, por sobretodo, adultos (quizás demasiado). La importancia de Jagged little pill, sin embargo, en materia de género no fue menor, el disco acabó por abrir puertas a una serie de solistas femeninas que en los siguientes años azotaron la escena (tras ella vinieron Fiona Apple, Meredith Brooks, Joan Osbourne, Paula Cole, Natalie Imbruglia, Jewel, Dido y tantas más) mientras que en cuanto a números el álbum figura como el 13° más vendido de la historia y el cuarto si hablamos solo de voces femeninas (superado por Whitney houston, Fleetwood mac y Shania Twain), todo un fenómeno que equilibró cantidad y calidad en proporciones equivalentes. Un neo clásico en toda regla. 

8,5/10
¡Excelente!