jueves, 18 de julio de 2019

Memoriam : Requiem For Mankind (2019)

“En la cómoda línea del auto tributo...”

En las reseñas que escribí años anteriores, tanto para el debut For the fallen (2017) como para The silent vigil (2018), realicé mención al carácter de auto tributo que poseía la conformación de Memoriam, la banda compuesta por ex miembros de los míticos Bolt thrower. En ese sentido, la llegada de un tercer disco en un tercer disco año de existencia no debería cambiar demasiado el rumbo de los hechos, y así se ha confirmado. Fieles a su metal old school, con Requiem for mankind (vaya maravilla de portada por cierto) la banda sostiene lo trabajado durante estos años aunque si, mejoran la experiencia respecto a su antecesor. 

El asunto se debate por tanto entre temas que meten acelerador mediante un machaque incesante (muy bien ejecutado por cierto, que la experiencia se nota) como en la partida a cargo de ‘Shell shock’ + ‘Undefeated’ y temas que optarán por el peso bajando las revoluciones, como toda la pasada por ‘In the midst of desolation’ (que con su oscuridad figura como lo más interesante del álbum) + ‘Refused to be led’ + ‘Veteran’ . El resto es relleno, aunque del bueno. Una seguidilla de temas bastante dinámicos aunque claro, repiten las fórmulas una y otra vez (‘Never the victim’ con ‘Austerity kills’, por ejemplo, parecen ser la misma canción).

No hay sorpresas por tanto en este correcto Requiem for mankind aunque si cabe mencionar el que esta vez se han mostrado bastante más inspirados que en The silent vigil, entregándonos diez canciones completamente fieles a lo que son y que se dejan oír sin problemas.

3.0 : Bueno, cumple.


Otras reseñas de Memoriam:


lunes, 15 de julio de 2019

The Black Keys : Let’s Rock (2019)

“La guitarra (inofensiva) como protagonista...”

Al grano: no me vengan con el cuento de que Let’s rock es “la vuelta a las raíces” de The black keys,  que no me lo trago, por más que los tipos nos lo traten de vender así, portada, promoción y título incluido. 

Y si, que es cierto que no encontraremos en estos casi cuarenta minutos de música arranques psicodélicos o edulcorados como los trabajados cinco años atrás (‘Weight of love’  o ‘Turn blue’, claros ejemplos) y que la guitarra ha vuelto a ser protagonista durante gran parte del trámite que esta vez nos proponen, pero vuelta a lo básico esto no es. Si quizás un grato punto medio entre los primeros álbumes de la banda y los afanes exploratorios alcanzados en 2014 con Turn blue.

Es así como nos encontramos acá con un conjunto de en su mayoría muy directas, con evidente sentido comercial (claro que si) y que pretenden generar gancho inmediato con el auditor. De esta forma ‘Shine a little light’ luce por su coro, ‘Eagle bird’ por su adictiva dinámica, en ‘Lo/hi’ disfrutamos ese exquisito subidón que aparece tras el puente, en ‘Get yourself together’ percibimos un clon de ‘Lonely boy’ mientras que el ‘Go’ esos “Ohhh ohh oh oh” no son otra cosa que una búsqueda de manual por el hit. De esta forma, ‘Let’s rock’ se construye como un álbum realmente disfrutable, donde las guitarras y sus riff dirigen constantemente el asunto y los temas más melódicos,  como ‘Walk across the water’ o ‘Sit around and miss you’ (con claros perfumes al clásico ‘Stuck in the middle with you’ de Steeler wheel) únicamente sirven como enlace entre aquellas canciones directas y otras más oscuras como ‘Tell me lies’ o ‘Breaking down’.

Ahora, si bien nadie podría negar que el álbum cumple en su afán de regalar un trámite ameno, este en su global se transmite en exceso inofensivo, con canciones que fluyen adecuadamente pero carecen de garra o explosión (‘Every little thing’, ‘Under the gun’ o ‘Fire walk with me’, casos patentes donde esta situación se evidencia), donde habitualmente se incluyen aplausos en los coros y los solos son en general tímidos, dando muestras de que el dúo se ha quedado a medio camino, como quien si hubiesen querido arriesgar pero sin que esto implique perder la popularidad ganada. 

La sensación final por tanto frente a Let’s rock es que este cumple pero se no posee la crudeza de los primeros álbumes de la banda, tampoco encuentra la lucidez compositiva de El camino (2011) y abandona las atmósferas íntimas de Turn blue (2014). Es decir, deja a la banda en tierra de nadie y en medio de todo.

3.0: Cumple 

Otras reseñas de The black keys:


sábado, 13 de julio de 2019

Abbath: Outstrider (2019)

“El buen metal no afloja...”

La historia de la música nos ha demostrado que no siempre el todo corresponde a la suma de las partes. Así, en innumerables ocasiones hemos  presenciado como la voz de una agrupación no es capaz de brillar en solitario así como tampoco una banda logra superar la traumática salida de su líder (¿Max Cavalera y Sepultura el caso más emblemático de todos?). El caso es que algo así era lo que esperábamos que ocurriese tras la ruptura entre Olve Eikemo (Abbath) e Immortal. Sin embargo, y para sorpresa de todos, el quiebre ha generado una sana (?) competencia entre las partes que en esta ocasión ha desembocado en una seguidilla de excelentes álbumes de grandioso black. Y si bien en 2016 tuvimos a Abbath debutando de manera correcta, fue la aparición de Northern chaos gods (2018) de Immortal la que “obligó” al buen Olve a tomarse el asunto en serio y situarse a la altura de las circunstancias. El resultado se resume en los casi cuarenta minutos de música que dan cuenta de un nivel de altísimo por parte del guitarrista y compositor.

Nos encontramos de esta forma con un álbum violento y extremo, nueve canciones dispuestas a no dejar títere con cabeza. Dicho en simple: si te gusta el black y su mal rollo, este disco lo vas a gozar. Basta de hecho darle play a ‘Calm in ire (of a hurracane)’, con sus épica partida y estructura creciente que se enciende segundo a segundo, para verificar que el asunto viene en serio. De ahí en adelante nos encontraremos con una pasada de temas veloces y afilados como ‘Brigde of spasms’ (con esos singulares graznidos de Eikemo), ‘The artiflex’ y el (brillante) single ‘Harvest pyre’ (desde ya, una de las grandes canciones que nos dejará 2019). Pasando por el nudo del álbum, ‘Land of Khem’ comenzará a marcar ciertas pausas las cuales se volverán carne en ‘Outstrider’(la canción), que sus aires setenteros y stoner es la única canción del álbum que escapa a la regla, para prontamente retomar la velocidad en la efectiva recta final.

Claramente Outstrider no llega para inventar la rueda ni nada parecido sino más bien para volver a dar señales respecto a lo cómodo que Abbath se encuentra fuera de Immortal y donde no parece entregar señal alguna de agotamiento. 

3.5: Muy bueno!


Otras reseñas de Abbath:




lunes, 8 de julio de 2019

Thom Yorke: Anima (2019)

"Reincide y triunfa categóricamente..."

En la línea de lo que vienen siendo sus trabajos desde hace un buen tiempo a la fecha, Thom Yorke vuelve en este 2019 con el que oficialmente cuenta como su tercer álbum en solitario, aunque el hombre ha colaborado en múltiples proyectos durante esta década además del par de discos editados en Radiohead. El caso es que si unos años atrás lo oímos muy alejado de las melodías y entregado por completo al uso de la electrónica + maquinitas varias en el monótono Tomorrow's modern boxes (2014), álbum que en lo personal me aburrió soberanamente y me llevó a temer lo peor ante esta nueva entrega, grata ha sido mi sorpresa al constatar el buen nivel que exhibe Anima, un disco por sobre todas las cosas: atinado. Y es que si bien nos encontramos a lo largo de estos casi 50 minutos de música con los (ya) clásicos pasajes de Yorke centrados en ambientes regulares también logramos identificar un crecimiento enorme en el trabajo de cada una de las piezas aquí entregadas, como si todos los errores cometidos en su antecesor hubiesen sido corregidos en esta ocasión.

Uno de los desafíos a la hora de componer música electrónica es el que esta no suene fría y distante, que emocione y transmita pese a no contar con instrumentos en sus arreglos. Aquel escollo el mismo Yorke supo en algún momento de su carrera junto a Radiohead enfrentar de manera brillante, me refiero obviamente a ciertos pasajes desarrollados en la era Kid A / Amnesiac, para luego en discos posteriores ir experimentando cada vez más, siendo The king of limbs probablemente el trabajo más Thom Yorke en toda la carrera de los británicos. A estas alturas del partido no resulta una locura el afirmar que el vocalista maduró sus influencias y fascinaciones electrónicas primero al interior de su banda madre para poco a poco ir exportándolas hacia su carrera en solitario. 

Y de todo aquello nos habla musicalmente Anima. La estructura regular de 'Traffic' que lentamente avanza hasta desencadenar una descarga final que nos la imaginamos gustosos en vivo, los característicos juegos vocales que se desarrollan en medio del caos que regala 'Last I heard (... he was circling the drain)' o los loops constantes de 'Twist' dan cuenta de una claridad enorme por parte de Yorke para trabajar su ya característica electrónica con toques hipnóticos. 

Acercándose al nudo del disco aparecerá 'Down chorus', un relato emocional de aquellos que Yorke incluso ha entregado junto a Radiohead (muy a lo 'Daydreaming') para luego retomar el trabajo de ambientes, centrado en las percusiones primero en 'I am a very rude person' para así encontrar el momento más brillante del álbum, aquel compuesto por la maquinal 'Not the news' y la bailable (a la Yorke claro está) 'The axe', en lo que me parecen los diez minutos mejor logrados del trabajo y si es que no de la carrera en solitario del compositor (quizás comparables con el nivel exhibido en las tres primeras de Eraser, su debut en solitario de 2006). En el cierre aparecerá 'Impossible knots' que va muy bien guiada por un bajo + platillos y la robótica 'Runwayaway', la única que se percibe como un exceso de monotonía en un disco que creo podría haber cerrado perfectamente cinco minutos antes de manera impecable. 

Si en 2006 Thom Yorke debutaba en solitario con un sólido y reconocido The eraser, el cuál olía a Radiohead en todos sus rincones (de ahí las buenas críticas recibidas), hay que darle el que casi quince años después acabe por entregarnos un álbum que funciona en direcciones absolutamente opuestas. Sin la presión de tener que meter melodías reconocibles en sus discos el inglés ha sabido valientemente salirse con la suya, porque donde cinco años atrás nos hizo dudar esta vez ha triunfado absolutamente. 

4.0 : Excelente!

Otras reseñas de Thom Yorke:
2014: Tomorrow’s modern boxes
2013: Amok (Atoms for peace)

Otras reseñas de Radiohead:
2016: A moon shaped pool 
2011: The king of limbs
1995: The bends

jueves, 4 de julio de 2019

Darkthrone: Old star (2019)

“Fórmula probada pero efectiva...”

¡Pero que gusto! Que buen disco han sacado estos noruegos, aunque claro, siempre ubicando este Old star en el contexto de lo que viene siendo Darkthrone desde hace un buen tiempo a la fecha. Lejos, muy lejos de sus inicios (y que hicieron historia) ligados al black metal, lo de este dúo desde más de una década atrás fue mutando hacia un metal mucho más directo, con elementos ligados al punk y un sonido que tiende a centrar su machaque en torno a un riff constante, envolvente y repetitivo. En ese sentido, las seis canciones que entregan en esta ocasión sostienen la dirección marcada en su anterior entrega, Arctic thunder (2017), y si bien no sorprenden en absoluto, si dan muestras de un sonido manejado a antojo a estas alturas por Fenriz y Nocturno culto. 

De esta manera, desde un comienzo el asunto muestra con claridad por donde irán los tiros. ‘I muffle your inner choir’ es un verdadero murallón de guitarra + batería incontestable que recién tras tres a cuatro minutos regala una pausa para dar dinámica a la estructura. La jugada es notable. Más adelante esta fórmula se repetirá de manera casi idéntica en ‘Duke of gloat’, obteniendo resultados similares y siendo estas dos las únicas del conjunto que apostarán directamente por la velocidad. 

Mucho más oscura se percibirá ‘The hardship of the scots’ aunque en esta ocasión la estrategia funcionará a la inversa, el tema abrirá sobre un tiempo lento para a los cuatro minutos acelerar, esto a diferencia de ‘Old star’ que es totalmente monótona y regular (más corta en su duración por tanto). El factor común, sin embargo, será siempre el peso de un sonido que todo el tiempo gira en torno a un riff marcado y reconocible. Entrando en la recta final nos encontraremos con ‘Alp man’ es puro doom. Densa, setentera incluso, sostiene prácticamente toda su estructura y relato sobre una guitarra que pesa toneladas, para finalmente cerrar con los siete minutos de ‘The key is inside the walls’, otra donde la fórmula se hace evidente con un dúo que juega a placer con los tiempos. 

En contra podríamos afirmar el que para quienes vengan siguiendo desde tiempo atrás la carrera de Darkthrone, esté buen Old star no representa nada realmente nuevo en relación a lo entregado dos años atrás en Arctic thunder, sin embargo, a favor cuenta el que si bien la fórmula es similar, esta ha sido pulida y mejorada para esta ocasión,  y donde su antecesor se volvía algo difícil de seguir acá han sabido incorporar temas veloces y acortar la cantidad de canciones a modo de volver más llevadero el asunto. Nada falta ni sobra en estos 38 minutos de música, lo cual tras treinta años de carrera no es poco decir.

4.0 : Excelente !


miércoles, 3 de julio de 2019

Firespawn : Abominate (2019)

“Víctimas de las expectativas ...”

Estaba difícil. Y es que el nivel exhibido por este supergrupo sueco en The reprobate (2017) dejó las expectativas tan arriba que el desafío previo a este Abominate no era menor. En ese afán la banda ha intentado estar a la altura, entregando sin duda un álbum correcto y que es fiel a la fórmula death que ta bien supieron desarrollar en su anterior entrega, sin embargo, en esa misma línea cabe mencionar el que esta vez han sucumbido ante la inevitable comparación.

Basta dar play a la partida a cargo de ‘The gallows end’ para sentir que algo aquí no acaba de cuajar. La fiereza del sonido está pero por más que escuches y escuches el tema, falta el gancho. Y si bien el asunto tiende a mejorar con ‘Death and damnation’, la cual mete el pie en el acelerador y regala buenas dosis de brutalidad, rápidamente el asunto volverá a bajar los tiempos y caer en la monotonía en la pasada por ‘Abominate’ + ‘Heather blood’. De esta forma el disco continuará un andar que en ciertos momentos acertará (‘The great one’, por ejemplo, se luce con esa exquisita aceleración que vive pasando el minuto y medio) pero en general funcionará de manera irregular, centrándose demasiado en aspectos técnicos y no tanto en que las canciones entreguen algo fuera de lo esperado. En la recta final el asunto no cambiará mucho su corriente, regalando un buen momento en ‘The hunter’ pero empantanándose en el galope de ‘Godlessness’ + ‘Blind kingdom’, temas que sin estar mal entregan un marcado “más de lo mismo” con una banda en total piloto automático.

No está mal Abominate, el tercer álbum de Firespawn entrega a goteos gratas dosis de metal, sin embargo, durante parte importante de su trámite el disco no ha estado a la altura esperada y le ha faltado algo de inspiración.

3.0 : Bueno, cumple.

Otras reseñas de Firespawn:


lunes, 1 de julio de 2019

Madonna : Madame X (2019)

"Elegancia incontestable..."

Tiene sentido el que tras un álbum tan correcto (en un buen sentido) como Rebel heart, donde Madonna se concentró en la búsqueda de buenas melodías (y vaya que las encontró), regalándonos varias de sus mejores canciones e interpretaciones en años ('Living for love', 'Ghosttown', 'Heartbreak city', 'Wash all over me', claros ejemplos), la polifacética vocalista decidiese en este 2019 situarse en otro lugar, uno mucho más político y ácido, uno que musicalmente sacrifica estructuras amigables en pro de un mensaje dicho fuerte y claro. Y si bien lo primero que conocimos de este Madame X fue la extraña colaboración de Madonna con el colombiano Maluma en 'Medellín' (que en una primera instancia provoca arcadas pero superado dicho impacto inicial hay que decir que la experiencia se logra tolerar), rapidamente el disco girará hacia otro lugar, ahí 'Dark ballet' + 'God control' + 'Future' emergen como focos claros dentro del álbum, con una Madonna empapada en auto-tune (protagonista absoluto también en el disco, hay que decirlo) que lanza mensajes directos hacia el poder político ("todos saben la maldita verdad / el Estado mintió, perdimos el respeto / cuando despertemos, ¿qué haremos?"). 

Con nuestra atención ganada el disco encontrará su mejor momento entrando en su nudo, ahí la mixtura entre sonidos tribales y bases electrónicas de 'Batuka' convencen (aunque el abuso de auto-tune me tiende a matar la magia), el acústico y las delicadas/atinadas lineas en portugués de 'Killers who are partying' maravillan y se conectan sin problema alguno con el momento melódico por excelencia del álbum: la pasada por 'Crave' + 'Crazy', de lo mejor del disco sin lugar a dudas. Hay que darle por tanto a Madonna el que haya sido capaz de construir un disco que pese a lo arisco que se muestra en un inicio logre ir creciendo al punto de ponernos de rodillas tras seis o siete piezas. Vamos, que esta mujer lo ha vuelto a hacer...


No bajará en absoluto el nivel con la delicadas 'Come alive' + 'Extreme occident', marcadas por el sutil trabajo de percusiones y mejorará más aún con la pasada latina que entrega la sabrosa 'Faz gostoso' (donde colabora con la brasileña Anitta) seguida de 'Bitch, I'm loca', una nueva (y otra vez poco lograda) colaboración con Maluma. En el cierre, el pop con aires a 'Vogue' de 'I don't search I find' , la plegaria que es 'Looking for mercy' y el cierre a cargo de 'I Rise', una canción más de superación por parte de una Madonna que con Madame X acaba de encajar otro álbum absolutamente incontestable. 

Si cuatro años atrás muchos pensamos que con Rebel heart la vocalista había tocado techo, pues a callar, que las ansias de expresar y reinventarse han podido más...

4.0 : Excelente !

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