miércoles, 20 de noviembre de 2019

Mayhem: Daemon (2019)

“Experiencia renovadora...”

Más allá del morbo que generó la banda tras unos primeros años marcados por la tragedia, en lo musical a los noruegos de Mayhem hay que darles el haber editado un álbum fundamental en la historia del black como fue De mysteriis dom sathanas (1994) para luego dar paso a una carrera marcada por la experimentación dentro de la música extrema, no conformándose con repetir la fórmula una y otra vez (que habría sido claramente el camino seguro) sino que desde aquel Grand declaration of war (2000) intentando expandir sus límites álbum tras álbum. Sin ir más lejos, su anterior trabajo (Esoteric warfare, 2014) resultó ser un disco interesante pero pesado y difícil de digerir, y quizás esa fue la razón que motivó a la banda a entregar en este 2019 el álbum que mayores concesiones ha regalado en poco más de veinte años. 

En ese sentido, Daemon debe ser el disco de Mayhem que más se acerca al sonido de sus inicios, abordando un metal directo, afilado y sin concesiones. Nada de medios tiempos, redobles marciales ni trabajo de atmósferas, basta oír el tridente inicial que abre este álbum para comprender por donde irán los tiros esta vez. Ahí, ‘The dying false king’ acelera a fondo desde su primer segundo, con un riff demoledor para luego encontrar una breve pausa, tomar aire y volver a despegar velozmente, algo similar ocurrirá con ‘Agenda ignis’ + ‘Bad blood’ (con excelente sección de bajo en ambas), mientras que ‘Malum’ abrirá con calma para tras un minuto despertar y ‘Falsified and hated’ regala la estructura más compleja y fascinante dentro de la primera mitad del álbum. 

La cara B de Daemon entregará algunos momentos más espesos, adentrándose en pasajes oscuros como los propuestos por ‘Aeon daemonium’ o ‘Daemon spawn’, los cuales se alternarán con temas cortos, violentos y directos como ‘Worthless abominations destroyed’ , ‘Of worms and ruins’ o ‘Invoke the oath’, todos ejecutados con precisión técnica y armando un global que no tiene desperdicio, son diez canciones que cuentan con una producción nítida y que logra darle un baño de frescura a Mayhem, y no es que sus álbumes anteriores hubiesen estado mal pero esta bofetada de buen metal suena efectivamente renovadora.

8 / 10
¡Excelente!

martes, 12 de noviembre de 2019

Leprous: Pitfalls (2019)

“Sin miedo a extraviarse...”

Repasar la carrera de los noruegos de Leprous no deja de ser un ejercicio fascinante. Desde el singular coqueteo con el metal (siempre fueron diferentes claro está) en sus inicios, expresado en álbumes como Tall poppy syndrome (2009) o Bilateral (2012), pasando por el desate progresivo que significó Coal en 2013 (¿el mejor disco que nos habrá dejado el rock de esta década?) y su respectiva continuación The congregate (2015) hasta llegar a la domesticación de su sonido en Malina (2017), disco que marcó el distanciamiento (¿definitivo?) de Leprous con el metal y de paso con varios de sus seguidores, quienes acusan una pérdida de fuerza y exceso de almíbar en estas nuevas canciones, aunque al mismo tiempo trazó un camino a seguir, el cual se ve totalmente confirmado en Pitfalls.

En este sentido, el sexto álbum de Leprous no se anda con medias tintas. Y si tanto en 2015 como en 2017 tuvimos uno que otro guiño al pasado de la banda (‘Rewind’, ‘Mirage’ o ‘Coma’) en esta ocasión olvídense prácticamente del peso de las guitarras y también la velocidad, que el asunto va por otro lado. Ahora, independiente de si el camino adoptado por los noruegos conmueve a cualquier auditor, lo que nadie puede alegarles es falta de autenticidad. Que los tipos están metidísimos en lo suyo y pese a que a momentos sus canciones se pierden en medio de sus búsquedas, siempre encontramos pequeños detalles en ellas que dan muestra del enorme talento que poseen. Es lo que ocurre, por ejemplo, con ‘Below’, la dramática partida del disco que entre violines + agudos de un enorme Einar Solberg continúa regalando emoción y personalidad (“Every single fear I’m hiding / Every little childhood memory I bury...”). Posteriormente ‘I lose hope’ bajará bruscamente las revoluciones repitiendo hasta la saciedad ese susurrado “In my mind what I find / As I search every coat I lose hope” que jamás encontrará una explosión en su estructura (es evidente que tampoco la buscan) pero funcionará de igual manera en la tecla que pretende tocar.

Hasta aquí, todo bien, aunque será en la sección media donde Pitfalls encontrará sus principales traspiés. Los primeros bostezos sin ir más lejos llegarán con ‘Observe the train’, que insiste sobre la absoluta calma, y si, que suenan demasiado domesticados. Entrando en el nudo del álbum ‘By my throne’ intenta recuperar la energía introduciendo tímidas guitarras y repitiendo un incesante “Ie ie ie ie ie ie” pero vuelve a caer a causa de la ausencia de un momento realmente relevante durante sus cuatro minutos. Ese momento intentará llegar en la pasada por ‘Alleviate’ + ‘At the bottom’, ambas emergerán entre alzas de intensidad aunque cabe mencionar que la magia únicamente aparece a cuenta gotas.

No hay relleno, sin embargo, en Pitfalls, siendo este su principal mérito, el de ser un disco trabajado al detalle y con tremenda honestidad. De ahí que entrando en su recta final, y cuando podríamos haber creído que todo estaba perdido, nos encontremos con ‘Distant bells’ que tras cuatro minutos de agudos y calma encontrará su particular belleza entre violines para luego incorporar guitarras y explotar con grandeza en su minuto final. Esta conectará a la perfección con el rock de ‘Foreigner’, el primer tema del álbum que se lanza directamente sobre las guitarras y velocidad. Y bueno, se agradece.

La aventura cerrará con los once minutos de ‘The sky is red’, un notable paseo que trae al presente los afanes progresivos de la banda aunque en versión 2019, dando muestras de la madurez alcanzada por una banda que no teme el continuar explorando e incluso estar dispuesta a extraviarse en el camino, asunto que ocurre a ratos en Pitfalls, el disco "menos bueno" de Leprous a día de hoy, un trabajo que comienza y acaba muy bien pero en su sección media se pierde en medio de sus propias texturas. 

6,8 / 10
Cumple, y algo más...



Otras reseñas de Leprous:

lunes, 11 de noviembre de 2019

Nile: Vile Nilotic Rises (2019)

“Brutalmente vigentes...”

Tras la partida de Dallas Toler Wade, quien fue guitarra por más de veinte años en Nile, la banda acaba por confirmarse como el proyecto de Karl Sanders, quien en base a su convicción (e indudable talento) ha decidido mantener en pie el buque y vaya de que forma. Llega así a nosotros un nuevo álbum de la agrupación, el cual sostiene la esencia de Nile a tope con los mismos elementos que tan característicos resultan en el sonido de los norteamericanos: me refiero a las temáticas egipcias, el death técnico y la brutalidad de un sonido que ya es marca de la casa a estas alturas, aunque en esta ocasión matizando la velocidad y bajando las revoluciones en varias ocasiones.

En una arista más caótica, con un George Kollias en batería que es una verdadera locura, aparece un tema como ‘The Oxford handbook of savage genocidal warfare’, claro ejemplo del desenfreno que aún Nile puede regalar. Una brutalidad de canción. Igual de soberbios sonarán los casi nueve minutos de ‘Seven horns of war’, conjugando velocidad con una técnica depurada y una vehemencia en el sonido que tras dos décadas continúa impresionando, incluso dándose el gusto de quebrar la canción a los tres cuartos de su duración y regalar un pasaje de relativa calma, mientras que canciones como ‘Long shadows of dread’, ‘Shake pit mating frenzy’ o la tribal ‘Where is the wrathful sky’ apuntan directo a la médula acelerando a fondo.

Más densas aparecerán piezas como ‘Vile nilotic rites’ (la canción), ‘That which is forbidden’ o ‘Revel in their suffering’, las cuales proponen una cabalgata más lenta a ratos pero de igual forma enorme en su peso y nivel técnico. Ahora, si hubiese que encontrar un “pero” al álbum este sería su extensión, que perfectamente podría haber cerrado con la brutal ‘Where is the wrathful sky’, ya que durante sus últimos diez minutos únicamente redunda con un par de temas que no están a la altura del resto. 

Con todo, Vile nilotic rises se encumbra como el mejor álbum que la banda haya entregado en largo tiempo, una violenta demostración de vigencia. 

7,8 / 10
¡Excelente!


Otras reseñas de Nile:

martes, 5 de noviembre de 2019

Foals: Everything Not Saved Will Be Lost , Part 2 (2019)

“Complemento que quedó corto...”

Tras un excelente álbum editado en marzo del presente año (con seguridad uno de los más sólidos que habremos oído en 2019) y que vino a confirmar el ascenso de una carrera notable por parte de Foals, cabía la incógnita respecto a este lanzamiento: ¿Por qué una segunda parte? ¿Era necesaria? ¿Llegaría a nosotros algo diferente? Y es que tras un disco tan notable como el mencionado, el riesgo de quedar por debajo en cuanto a nivel no era menor por lo que solo cabía cruzar los dedos y esperar a ver si la banda lograba mejorar lo que a simple vista parecía inmejorable. 

Ahora, considerando el que la primera parte de Everything not saved will be lost sonó bastante limpia (para ser Foals, digamos), con un enfoque por momentos centrado en dinámicas contagiosas y bailables, más uno que otro tema introspectivo, era de esperar que en esta entrega llegasen a nosotros los temas más rockeros del global, aquellos que conectan con cosas como What went down’ (la canción) y no tanto con ‘Mountain at my gates’ (por mencionar dos ejemplos del pasado de la banda). Y así ha sido. Basta oír la partida a cargo de ‘The runner’ para confirmar que el asunto esta vez viene más sucio, directo y golpeado, incluso entregando espacio para un fresco solo de guitarra en el cierre de la canción. Más adelante cosas como ‘Black bull’ o ‘Like lightning’ insistirán con su energía desbordante sobre el mismo concepto, con un Yannis Philippakis dejándose la garganta en cada estrofa o coro. Los ripios, sin embargo, no tardarán demasiado en aparecer. Entre las mencionadas oiremos dos que perfectamente podrían haber entrado en la primera parte de marzo aunque entendemos quedasen fuera ya que poseen un nivel más bajo, me refiero a ‘Wash off’ o ‘Dreaming of’

Entrando en el nudo del álbum, este ir y venir comienza a dar muestras de (temprano) agotamiento y a hacer realidad nuestros temores previos: que las canciones no acaban de estar a la altura. Lo cual se confirma con ‘10.000 feet’ o ‘Into the surf’, relleno absoluto que además no conecta en absoluto con aquello que el disco prometió durante su primera mitad, simplemente son canciones corrientes de Foals. Tampoco los diez innecesarios minutos de ‘Neptune’ mejoran la experiencia por lo que nos quedamos finalmente frente a un disco que roza el “correcto” y queda enano al lado de su primera parte, un complemento que queda corto. 

6/10 
Correcto, cumple.


jueves, 31 de octubre de 2019

La Bien Querida : Brujería (2019)

“Oda al enamoramiento...”

Desde un buen tiempo a la fecha que esta española viene transitando un camino bastante singular y que contrasta hasta cierto punto, abordando temáticas melosas y románticas hasta el hartazgo pero adornándolas al mismo tiempo con arreglos más que interesantes, abrazando en ocasiones el electro pop bailable y en otras sonando muchísimo más oscura, aunque generalmente coqueteando con la electrónica. De esta forma, su globales han resultado atractivos y encontraron su punto en 2015 gracias a la edición de Premeditación, nocturnidad y alevosía, el cual encontró una adecuada continuación en Fuego (2017)

En este sentido, Brujería (gran portada por cierto) se presenta como un álbum que continúa hablando del amor (del enamoramiento más bien, de esa ilusión tan rica que se genera por alguien en el inicio de una relación) pero en materia de arreglos marca diferencias respecto a sus antecesores, entregando por lo general medios tiempos acústicos, jugando con la electrónica pero centrándose en ambientes íntimos y no tanto en el pop bailable. Para muestra, la gloriosa partida a cargo de ‘La verdad’, un tema tierno y precioso que nada sobre delicados arreglos, los cuales conectarán elegantemente con las campanadas y guitarras de ‘Te quiero’ (repetitiva a más no poder... pero la verdad es que convence). Posteriormente las revoluciones irán hacia arriba con el folk de ‘Déjame entrar’ (haciendo dúo con una voz masculina, lo cual suena perfecto) y ‘¿Qué?’, el primer tema declaradamente pop del álbum y con tributo incluido en su letra a Héroes del silencio (“No distingo lo complicado de lo simple...”). 

Entrando en el nudo del álbum se retomará la intimidad con la absolutamente adolescentes ‘Miedo’ y ‘Nubes negras’, la primera funciona a la perfección pero la segunda redundará ya demasiado sobre el mismo concepto, marcando desde ya el único defecto que se le puede achacar al disco: la constante reiteración en torno a la declaración de amor. Lo mismo ocurrirá de hecho con ‘Domingo escarlata’ , que con su “porque cuando me besabas el cielo se abría...” ya nos lleva a mirar el techo, y ‘Morderte’ únicamente se rescata gracias a los explosivos arreglos que entrega en su coro. Destacan en la segunda parte, sin embargo, lo contagiosas que suenan ‘Me envenenas’ (el único tema adulto del álbum) y ‘La fuerza’. 

A destacar los excelentes arreglos y producción que Brujería ostenta durante toda su duración, además de haber encontrado tres o cuatro temazos más un conjunto que se sostiene sin problema alguno. Queda, sin embargo, el desafío para La bien querida de poder salir del “te quiero, te amo, me encantas, te necesito”. Vamos, que ya son demasiados discos en lo mismo y existe vida más allá de las relaciones. 

7,5 / 10
¡Muy bueno!

martes, 29 de octubre de 2019

The Darkness: Easter Is Cancelled (2019)

“Desesperado intento por convencer...”

Ok. Vamos de vuelta, que el rock & roll me salvará una vez más...

Tras un comienzo de carrera auspicioso (recomiendo a todo quien no ubique a The Darkness se dirija de inmediato a sus dos primeros álbumes de 2003 y 2005) cargado de irreverencia y hard rock, los de Justin Hawkins vivieron un parón importante que recién en 2012 pudo quebrarse con la llegada de un correcto Hot cakes. Y desde ahí no han podido/sabido generar consensos, discos de uno que otro tema rescatable pero en general irregulares han marcado su paso durante esta década por lo que este Easter is cancelled (que ha ido al choque desde su portada) llega a nosotros con la responsabilidad de consagrar el camino de la banda. No lo logran, sin embargo, pese a que nos regalan un álbum marcado por su diversidad y que intenta meter mano a la experiencia que la banda ha adquirido durante todos estos años para abarcar así un grato abanico musical, aunque claro, constantemente huele a refrito. 

Todo comienza de manera muy teatral con ‘Rock and roll deserves to die’, donde entre guitarras acústicas emerge Justin con su agudo imposible para dar paso a una sección de más peso, todo bien armado y cocido, así como también ocurre con la melódica pero contundente ‘How can I lose your love’, con seguridad el tema mejor construido del disco, aunque por momentos parece ser canción de Foo fighters, a ratos suena a Muse, a veces a Queen, y en ocasiones a todo eso revuelto. Ahora, si bien en sus primeras dos piezas el disco logra convencer, rápidamente comenzaremos a arquear la ceja con ‘Live ‘til I die’ + ‘Heart explodes’, dos canciones muy melosas que sin estar mal no alcanzan a llegar más allá del simpático coro para luego entrar de lleno a la sección declaradamente Queen/Muse del álbum: primero en tono balada con ‘Deck chair’ y luego en versión rock con ‘Easter is cancelled’ (con riff prestado ‘Tie your mother down’). A estas alturas, llegando al nudo del álbum, cabe mencionar que este si bien goza de buen ánimo no pasa la prueba a causa de su falta de identidad y ganchos relevantes. 

No alcanzará tampoco con el buen humor de ‘Heavy metal lover’, que da demasiadas vueltas sobre el mismo estrofa/coro y mucho menos con ‘In another life’, calco del ‘Free fallin’ de Tom Petty. Será recién en la recta final del álbum cuando el rock simple pero efectivo de ‘Choke on it’ y las acústicas ‘We are the guitar man’ + ‘Laylow’ logren regalar un nuevo momento agradable y creativo, aunque este llega demasiado tarde como para recuperar a un disco que vuelve a dejar a The darkness lejos del consenso y a demasiada distancia de sus primeros álbumes, a los cuales tendremos que seguir recurriendo cuando queramos ir por un rock que, sin tomarse demasiado en serio, lograba sonar divertido y fresco. 

5 / 10
Nada muy especial. 

lunes, 21 de octubre de 2019

Comunicado


Debido a la tragedia que en estos días como sociedad estamos viviendo en Santiago de Chile, informo que este sitio estará temporalmente fuera de servicio. No se cuanto, un par de semanas quizás. 

No hay cabeza ni corazón para oír música.