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domingo, 17 de septiembre de 2017

Paradise Lost : Medusa (2017)


Tras un álbum tan notable como The plague within (2015), disco que acabó de revitalizar por completo la fantástica oscuridad de Paradise lost, el desafío para los de Nick Holmes no era poca cosa. Dos años más tarde han decidido, como era de esperar, darle continuidad a la linea musical que buenos dividendos les ha venido trayendo desde 2007 aproximadamente (desde la aparición de In requiem para ser exactos) pero, la verdad sea dicha, esta vez han fallado al entregar un disco que contiene todos los elementos clásicos de la banda pero carece de lo más importantes: canciones que vayan hacia alguna parte. 

Si alguien llegase acá a quejarse respecto a lo denso y pesado que suena Medusa, me parece sería alguien que no conoce el sonido de Paradise lost. Y es que el problema del álbum no se encuentra ahí ya que insisto, los condimentos correctos están, el problema es que esta vez no los han sabido mezclar bien, entregando así un plato con poco sabor. Los murallones de guitarras, las voces que van desde el gutural al registro limpio, el sonido áspero y afilado... todo está bien, pero las estructuras de las canciones son tan monótonas, los tiempos tan similares, la ausencia de coros o secciones que enganchen es tan marcada, que la sensación de siempre estar oyendo el mismo tema es evidente por lo que no podemos sino llegar a la conclusión de que Medusa es, por sobretodo, un disco plano.

Llama la atención positivamente la partida del disco, a cargo de los ocho minutos de 'Fearless sky', con una estructura repetitiva que pasando la mitad quiebra a lo Sabbath para luego volver y acabar en paz. Digamos que el asunto comienza bien, sin embargo, pese a que con 'Gods of ancient' sacan el manual e intentan introducir un tema más ágil y agresivo (¡que lo es!) poco a poco el álbum comienza a empantanarse en la falta de chispa o magia, llámenlo como quieran.  A destacar la dinámica de 'Blood and chaos' o ciertos pasajes al cierre de de 'No passage for the dead', pero del resto no hay mucho que decir, riffs muy pesados, un sonido oscuro pero que carece de gancho, algo que a The plague within le sobraba... 

Tampoco pasa nada. Tras casi treinta años de carrera y quince álbumes bajo el brazo resulta esperable el que la inspiración no fluya siempre de la misma forma. El camino para Paradise lost prácticamente no ha sabido de pausas y quizás, solo quizás, este sería un buen momento como para repensar mejor la siguiente jugada ya que el camino de regreso a las raíces parece haberse agotado un tanto...

2.5 // Nada muy especial

Otras reseñas de Paradise Lost:

viernes, 15 de septiembre de 2017

Leprous : Malina (2017)


Varios de los discos más esperados de estos años han visto la luz en este par de meses y hoy me siento a escribir respecto al que, dentro del mundo del metal progresivo, debe ser uno de los álbumes que más ansiosos nos tenía. Y es que había que ver si los noruegos de Leprous sostenían su lento pero claro distanciamiento con la música extrema o reculaban de alguna forma hacia el sonido de sus inicios. Lo cierto es que mirado a distancia, da la sensación de que tras Coal (aquella obra maestra de 2013 y uno de los discos más grandes que hemos oído en este siglo) la banda comprendió que en aquella dirección era imposible avanzar más por lo que The congregation (2015) no fue sino una forma de ganar tiempo (gran forma por cierto) mientras pensaban bien hacia que estación ahora debían moverse. El resultado de aquella búsqueda se resume en la hora de música que nos entregan en Malina, el quinto álbum en la carrera de Leprous.

Los adelantos entregaban señales y lo comentábamos un par de semanas atrás: todo parecía indicar que el asunto se venía esta vez más ligero y, digámoslo con todas sus letras, comercial. Sin embargo, con el álbum entre nosotros es necesario realizar la aclaración: tanto 'Stuck' como 'From the flame', dos temas relativamente inmediatos, de estructuras reconocibles y que anticipaban un The congregation en versión soft, mueven a engaño. Malina es un disco de música progresiva y en su extensión, pese a que se confirma el abandono del sonido duro por parte de la banda, resulta un trabajo cuidado, muy oscuro y por cierto, tremendamente diverso, un disco que continúa mostrando a los noruegos en estado de gracia.  

La partida de hecho, a cargo de 'Bonneville', que va desde la sutileza y el coqueteo con el jazz hasta una serie de golpeadas explosiones, habla de un álbum instrumentalmente pensado al detalle, con unos Leprous que controlan la intensidad a placer. A las inmediatas 'Stuck' + 'From the flame', que desde ya dan muestras de un Einar Solberg que tras la perdida del gutural ha logrado reinventarse de gran forma entre vocales altos y agudos, le siguen 'Captive', golpe seco al mentón, e 'Illiminate', que para mi debe ser el tema al que más cuesta entrar en el disco debido a su sonido entre cortado constante que juega entre guitarras, batería y sintetizador de manera notable. Y a partir de acá, Malina comienza a volar...

'Leashes' baja las revoluciones e se instala sobre una melodía dulce que en los coros explota aunque nuevamente conteniendo el sonido. El resultado es fenomenal. Algo similar realizarán más adelante en 'Malina' (la canción), aunque generando sensaciones intensas con un Baard Kolstad que logra sincronizarse de manera magistral con los vocales de Solberg, entregando un resultado enorme. Entre las mencionadas 'Mirage' + 'Coma' se instalan desde ya como las dos piezas del disco que realizan claros guiños al pasado inmediato de la banda (Coal y The congregation), con un sonido que continúa moviéndose en tiempos entre cortados y estructuras progresivas que no regalan tregua. 

Para el cierre, otro tema directo que golpea fuerte como 'The weith of disaster' y los casi ocho minutos de una teatral y dramática 'The last milestone', cierre que quizás se extiende demasiado y me parece no conecta de manera acertada con todo lo que venía sonando, marcándose un exceso que creo se lo podrían haber ahorrado.

En definitiva. Malina de Leprous es la demostración de que los noruegos por ahora siguen sin tocar techo. Abandonan definitivamente (?) el metal, entregan su trabajo más limpio y desnudo a la fecha pero lo realizan sin perder un segundo su esencia y calidad. Creativos a rabiar e instrumentalmente impecables. Estamos frente a otro de los discos del año. 

4.0 // Excelente !

Otras reseñas de Leprous:

jueves, 14 de septiembre de 2017

Adelanto: Marilyn Manson // We Know Where You Fucking Live


Ha vuelto el reverendo. Y ha vuelto como nos gusta que vuelva... lleno de ira. Vuelve en un tono que hace mucho no le oíamos, uno más agresivo y que inevitablemente trae el recuerdo del Manson de dos décadas atrás, lo cual sorprende y digámoslo, incluso emociona. 

Octubre 6 es la fecha en que verá la luz Heaven upside down, el álbum número once en la carrera de Marilyn Manson. Esperaremos ansiosos...

martes, 12 de septiembre de 2017

Adelanto: U2 // You're The Best Thing About Me


Aclaración: Días atrás publiqué una mini reseña a propósito de 'The blackout', un adelanto del que será el nuevo álbum de U2. Sin embargo, dado que han eliminado dicho adelanto de la red, para publicar oficialmente 'You're the best thing about me' como el primer single promocional de Songs of experience, eliminaré dicha reseña y la actualizaremos mediante esta. 

¿Y qué había dicho respecto a 'The blackout'? Pues que no estaba del todo mal. Que si bien el coro era algo débil, musicalmente dejaba la sensación de "algo aportar". Al menos un bajo + guitarra interesante ahí había. Sin embargo, con 'You're the best thing about me' vuelven los lugares comunes, el sonido Coldplay y el absurdo de el maestro imitando al aprendiz...

Independiente de que U2 ha sido, por esencia, siempre una banda "emocional", nunca pero nunca debemos dejar de lado que desde sus inicios tuvieron una inclinación por la masividad y la gestación de singles. En esa linea nacieron himnos como 'Pride (in the name of love)', 'With or without you', 'One', 'Discotheque', 'Beautiful day' o 'Vertigo'. Y si, que también los tipos tuvieron la grandeza de conjugar dichos hits con cosas como 'The unforgettable fire', ' Red hill mining town', 'The fly' o 'Numb', pero insisto: U2 desde siempre ha buscado sonar hasta en la cocina. Y 'You're the best thing about me' llega para confirmar aquello de la mano de un sonido fácil, que pretende sonar jovial pero que francamente como single aporta muy poco dentro de la discografía de la banda. 

Musicalmente acá no hay nada, una canción bonita y sería. A rescatar las intervenciones de The edge, tanto con su guitarra en el coro como en ese quiebre casi al cierre, pero en general el tema insiste en aquello de conservar vigencia sacrificando espíritu y esencia. Pero bueno, U2 desde hace rato nos viene acostumbrando a esta irregularidad, y así como 'The blackout' aportaba... este, el primer single oficial de Songs of experiencie, se queda únicamente en el intento.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Bomba Estéreo : Ayo (2017)


Primer disco colombiano del que escribo en mi blog. ¡Salud por eso! Y es un honor debutar con este (ahora) dúo, quienes en 2015 lograron dar que hablar gracias al fabuloso Amanecer (álbum al que le quedé debiendo una reseña) y un sonido que entrelazaba de manera magistral la electrónica con elementos folclóricos y ritmos latinos (reggaetón incluso) de la mano de una producción moderna, lo cual por cierto ya se había manifestado en 2013 con el sub valorado Elegancia tropical, disco que tal como Amanecer sigue mereciendo toda nuestra atención. Por todo esto, el desafío frente a esta nueva entrega no era menor, había que ver si la banda era capaz de reinventarse en el éxito y , sino superar, al menos mantener cierto nivel para no quedarse únicamente en el recuerdo de lo que fue un tremendo momento.

Ahora, considerando el que han pasado tan solo dos años desde Amanecer, y que la banda se la pasó buena parte de 2016 en gira de promoción, cabe el comentario de que quizás este Ayo ha llegado demasiado pronto, lo cual se evidencia con el correr del trabajo, el cual comienza muy bien pero a poco andar se enreda entre canciones de tónica muy similar y que dejan la impresión de ser sobras de su antecesor en lugar de temas efectivamente nuevos. Me explico. Si algo destacó en el de 2015 fue la capacidad extraordinaria del dúo para conjugar el sabor de temas como 'Fiesta', 'Caderas' o 'Soy yo' con piezas más dulces como 'Somos dos', 'Mar (lo que siento)' o 'Algo está cambiando'. Esa diversidad en Ayo no aparece. 

Tenemos una partida espectacular en la creciente 'Siembra', que desarrolla un mix electrónica + folclor notable (punto negativo eso si: el exagerado autotune, que le entrega a la voz de Li Saumet un efecto pito bastante molesto), seguida de las contagiosas 'Ayo' + 'Química (Dance with me)' y la excelente 'Duele', que rompe de buena forma el tono bailable que el disco traía. Hasta acá, con las cuatro primeras, nada que decir, sin embargo desde acá el álbum no levantará. Con 'Amar así' se instala la fiesta y le seguirán una serie de temas de buenas intenciones pero trabajados de manera básica, sin elegancia, volviendo al trabajo muy monótono y poco atractivo. Intentan, por ejemplo, instalar temáticas interesantes en la feminista  'Flower power' o en la americanista 'Internacionales', pero musicalmente ambas son discretas mientras que 'Money money money' o 'Taganga' son derechamente terribles... 

¿Y para cerrar? Un refrito. El álbum finaliza con 'Vuelve', que es una versión acústica (e innecesariamente larga) de 'Siembra', lo cual llega para confirmar que se quedaron sin ideas durante el período de composición de Ayo y han puesto acá "lo que tenían" con el único objetivo de no permitir que se enfriase el plato tras el éxito de Amanecer. El disco en definitiva tiene sus momentos, dos o tres, pero en el global no se acerca jamás a la magia que en 2013 o 2015 esta banda nos hizo sentir. 

2.5 // Nada especial.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Queens Of The Stone Age : Villains (2017)


Mirado a la distancia, se entiende el que tras un álbum tan oscuro como ...like clockwork (2013) el bueno de Josh Homme probase el realizar un giro hacia latitudes más optimistas. Sin embargo, el que nace chicharra... El caso es que se ha reunido para tales efectos con Mark Ronson y junto a su banda han intentado barnizar un tanto su sonido, digamos, engañarnos un poco haciéndonos creer el que acá hay una especie de re conversión cuando en realidad no la hay. Y es que no la hay, en 'Villains' están los Stone age... de siempre, manoseados por Ronson claro está, pero los de siempre.

Leeremos por ahí el que estamos frente al disco más "bailable" de la banda, y si, que ahí tenemos a las contagiosas 'Feet don't fail me', con ese comienzo notable que recuerda el 'Take me out' de los ya olvidados Franz Ferdinand, y 'The way you used to do', dos que abren el álbum y efectivamente gracias a sus adictivos jugueteos de guitarra acompañados de un sonido sucio pero tremendamente dinámico, logran el que abramos los ojos a más no poder, sin embargo, no pasará demasiado antes de que aparezcan los cables a tierra, me refiero a 'Domesticated animals', 'Fortress' o 'Un-roborn again', temas que por su tono perfectamente podrían haber entrado en ...like clockwork. Y hablando de ellas, 'Domesticaded...' se sostiene sobre un repetitivo riff que durante cinco minutos no hace más que pedir a gritos algo de explosión, la cual jamás llega, 'Fortress' en materia de estructura tampoco aporta mucho pero se salva gracias a los juegos de guitarras que esconde tras cada estrofa + coro mientras que 'Un- reborn again' claramente se extiende por demasiados minutos, cayendo en la monotonía de lo predecible. Entre estas eso si, sonó un rock & roll muy agradable y veloz, 'Head like a haunted house', que divierte con su sonido directo.  

Las sensaciones por tanto, llegando a la recta final del álbum (si, es un disco corto, lo cual se agradece), son diversas. Tenemos tres temas dinámicos, que marcan un camino que habría sido interesante que la banda desarrollada con mayor fuerza, y otros tres que traen a la banda de siempre, realizando uno que otro guiño interesante (algún solo o guitarras que suenan por ahí) pero en general cayendo en la monotonía. En esa linea, 'Hideaway' es otro medio tiempo que funciona en piloto automático (y ya van...), a diferencia de 'The evil has landed' que nos regala un subidón en el minuto final que en conciertos seguramente funcionará muy bien. El bar se cierra con la llegada de la que probablemente es la canción mejor lograda en todo el disco: 'Villains of circumstance', una de esas que comienza al desnudo para poco a poco ir creciendo en intensidad.

¿Con qué nos quedamos finalmente? Dos o tres canciones de nivel, un puñado de temas bastante tradicionales dentro de la carrera de Queens of the stone age y una producción interesante que logra por momentos engañarnos y ocultar lo evidente, que Villains no es más (ni menos) que la sucesión lógica tras ...like clockwork. De re invención, nada. 

3.0 // Bueno, cumple.

Otras reseñas de Queens of the stone age:
2013 // ... like clockwork

domingo, 27 de agosto de 2017

Steven Wilson: To The Bone (2017)


Para Marcela, fanática de Gabriel y melómana. Gracias por el cariño siempre sincero...

"El último de los genios" (como me gusta llamarlo), está de regreso. Vuelve tan solo un año después de haber editado 4 1/2, un álbum de "descartes" que contuvo material no incluido en el fantástico Hand.cannot.erase de 2015. Hablamos por tanto de un prolífico de la música actual, un tipo que no ha parado de crear durante la última década y que increíblemente ha logrado equilibrar cantidad con calidad en proporciones similares. La linea del progresivo deprimente, sin embargo, pareció agotarse un tanto con sus últimos trabajos, digamos, que en esa dirección era difícil ya que pudiese avanzar sin comenzar a repetirse de manera descarada. Así lo ha entendido el mismo compositor por lo que en 2017 vuelve a nosotros con un disco que contiene buenas dosis de lo que mejor le conocemos pero donde también donde se regala una serie de gustos, demostrando una vez más que juega en ligas propias. Dicho en simple: el tipo hace lo que le da la gana, y bendito sea por aquello.

En términos generales, To the bone me ha parecido un álbum luminoso, que deja espacio por supuesto a momentos íntimos marca de la casa, como la brillante pasada por 'Pariah', la sensible 'Blank tapes' (en ambas Wilson vuelve a colaborar con la fantástica Ninet Tayeb) o la desnuda 'Song of I' (con aires a Portishead y donde participa la cantante de jazz suiza Sophie Hunger) , pero que en general danza sobre ambientes que derrochan energía y entusiasmo, tanto en actitud como en arreglos. 

Desde el comienzo, de hecho, cuando se entrelazan las notables 'To the bone' (la canción) y 'Nowhere now', el disco se muestra como un álbum de rock dinámico, que funciona con estructuras tradicionales (estrofa/coro todo el tiempo) pero que incorpora cada ciertos momentos exquisitos quiebres musicales que siempre, insisto: siempre, son aporte. Ejemplos claros de lo que menciono son 'The same asylum as before' (¡maravillosa la sutil referencia a Tears for fears en este tema!), donde Wilson se da el gusto de jugar con sus agudos para meter unos guitarrazos tremendos de vez en vez, 'Refuge' con todo su rollo a lo Peter Gabriel en el uso de teclados + percusiones y la directa 'People who eat darkness', tras la cual confirmamos las intenciones del cantautor a la hora de realizar este álbum: escapar un tanto de los tonos melancólicos e intentar acelerar un poco el asunto. Y bueno, aunque el costo sea recibir palos por canciones como 'Permanating', donde el buen Steven comete el crimen de pasarse un gran rato y reconocer sus influencias dentro del mundo del pop, la jugada le ha resultado (una vez más) de maravillas. 

Recién en la recta final pareciese que el guitarrista ha buscado dejar tranquilos a sus fans regalando una pieza extensa como 'Detonation', donde abre la llave del progresivo y se despacha un tema realmente increíble de muchas idas y venidas en cuanto a intensidad y arreglos, mientras que todo cerrará con los cuatro minutos de 'Song of unborn', para mi, el único punto bajo con que cuenta el disco, una canción muy apagada que no encaja por ningún lado con el resto del álbum y que, me parece, podría perfectamente habérsela ahorrado, cerrando de manera apoteósica con 'Detonation'

Como sea y en definitiva, con una producción exquisita y limpia que permite disfrutar de cada instrumento con alta precisión, Steven Wilson se (y nos) regala un álbum de corte más accesible, donde expone sus influencias dentro del pop ochentero (Peter Gabriel, Tears for fears o Kate Bush entre otros), pero que sostiene una valentía admirable y un talento que sigue mostrándose a estas alturas inagotable. Que decir, un extraordinario de la música moderna ...

4.5 // Brillante !

Otras reseñas de Steven Wilson:
2016 // 4 1/2
2015 // Hand.cannot.erase
2013 // The raven that refused to sing