viernes, 16 de noviembre de 2018

Andrés Calamaro: Cargar La Suerte (2018)

"Retorno en buen nivel de un histórico..."

Tocaba el que tras un álbum tan incorrecto y desafiante como fue Volumen 11 (2016) llegase a nosotros una versión más reposada y elegante del argentino Andrés Calamaro, en ese sentido, este Cargar la suerte conecta a la perfección mucho más con Bohemio (2013) que con su antecesor inmediato. Nos encontramos así frente a un álbum de rock correcto, contenido y en general optimista, un conjunto de doce temas que cumplen y sin duda agradarán al fan tradicional del cantautor pero de ese lugar no escaparán.

En lo musical no hay demasiadas sorpresas con el disco, partiendo por esas guitarras tímidas que acompañan el simpático relato de 'Verdades afiladas', la cual nos deja una que otra frase marca de la casa ("Y lo prohibido es una forma de vida...") y da paso a una serie de medios tiempos, como es el caso de 'Tránsito lento' + 'Cuarteles de invierno', donde el argentino saca de la manga su principal talento: el saber lograr demasiado con muy poco. De igual manera el álbum encontrará su mejor momento llegando 'Diego Armando canciones', una que funciona a la perfección con cada linea que seduce y danza sobre una delicada guitarra. Es el mejor Andrés Calamaro y la prueba de que aún hay fuego en su pluma llega con 'Las rimas' ("Lo bueno de estar solo es que la soledad no miente..."), otra pequeña joya que nos dejará este trabajo. 

En una segunda mitad se lanzará al rock de lleno en 'Siete vidas' y luego en 'Falso LV' mientras que bajará las pulsaciones con la cruda 'Mi ranchera' ("Mejor hubiese sido despedirte de mi con un balazo..."). La recta final, sin embargo, bajará un tanto el nivel con cosas más tradicionales como 'Adán rechaza' o 'Egoístas', aunque cerrará de manera impecable con la reflexiva 'Voy a volver'

Sabemos que la carrera de Andrés Calamaro ha deambulado entre verdaderas obras maestras, discos notables y experimentos fallidos. En esa linea Cargar la suerte nos regala varios momentos dignos de ser recordados y un nivel en general destacado. No quedará entre sus más grandes glorias pero si nos entrega el presente de un artista que aún tiene algo que decir, lo cual no es poco considerando la longeva carrera que ostenta. Cabe la reflexión de hecho, ¿existe otro artista de su generación que aún exhiba este nivel? Pocos, muy pero muy pocos.

3.5 * Muy bueno!

Otras reseñas de Andrés Calamaro:

martes, 13 de noviembre de 2018

Disturbed : Evolution (2018)

"De evolución ... nada"

Disturbed fue una banda que nació a comienzos de este Siglo XXI de la mano del llamado nu metal, movimiento que por aquel entonces comenzaba a dar sus últimos coletazos. A partir de ahí, sin embargo, hay que darles el haber podido sobrevivir al síndrome de los dos primeros álbumes y defender mediante discos cómo Ten thousand fists (2005) o Indestructible (2008) un estilo que, nos podrá gustar más o menos, pero al menos gozaba de cierta identidad. Y en esa linea han venido moviéndose desde hace al menos una década, desarrollando una fórmula de rock cada vez más sencilla, tradicional y melódica, marcada por la raspada garganta de David Drainman y un sonido que pretende lograr bastante con poco. La sensación, sin embargo, de que esta fórmula viene en claro desgaste se ha ido marcando álbum tras álbum, y si con Immortalized (2015) parecieron agotar los cartuchos es con Evolution donde definitivamente han acabado por dar su peor paso a la fecha.

Nos encontramos así con un álbum que trabaja las mismas fórmulas de siempre aunque esta vez han filtrado un tanto más los instrumentos (además de incluir una serie de baladas), buscando sonar algo más sofisticados (?) o modernos pero fallando básicamente a causa de una evidente falta de ideas. Y si bien el álbum no abre del todo mal con una efectiva 'Are you ready' tan pronto llega a nosotros la predecible 'No more' identificamos que el asunto no pinta bien. Y es que si bien siempre Disturbed se ha caracterizado por ser una banda que compone con manual en mano en esta ocasión el asunto les ha quedado en exceso evidente, para muestra la intrascendente balada 'A reason to fight', sin garra, alma ni pasión. En adelante las cosas no levantarán, y es que al cuarto tema Evolution ya se ha quedado sin argumentos ni armas, regalando una seguidilla de temas tan intrascendentes como aburridos ('Hold on to memories', otro claro ejemplo de lo que menciono), donde cada uno de ellos no escapa del estrofa/puente/coro clásico pero sin un solo gancho que valga la pena recordar.  

Cuesta entender por tanto el concepto de evolución que Disturbed maneja ya que no se aprecia en este conjunto de inofensivas canciones un solo paso hacia adelante, sino más bien todo lo contrario. 

1.5 // Pésimo!

sábado, 3 de noviembre de 2018

Steve Perry : Traces (2018)

"Honesto regreso que sabe a poco..."

Tras 22 años de retiro voluntario, la mítica voz de Journey está de regreso. Sabido es que entrando en los años 90 el vocalista perdió inspiración, sus ganas de cantar y digámoslo también: su característico y privilegiado registro. Sin ir más lejos hace poco ha declarado, en relación a dicho período que "me encantaba componer grandiosas melodías, sin embargo, de un momento a otro ellas dejaron de aparecer". Todo confabuló por tanto para que no supiésemos de Steve Perry por más de dos décadas, período donde este decidió dejar de cantar hasta en la ducha y enfocarse más que nada en sus procesos personales. En ese camino fue que conoció a Kellie Nash, una joven mujer que luchaba en ese entonces contra el cáncer, se enamoró y aferró a ella, al punto de encontrar tras su muerte la motivación para enfrentar sus fantasmas y volver a escena. 

Llega así a nosotros Traces ("Huellas"), un disco de bajo perfil, compuesto basicamente por una serie de sentidas baladas centradas todas, como era de esperar, en el concepto de la pérdida y el seguir adelante con el recuerdo a cuestas. Ahí, nos encontramos con puntos altos, concentrados principalmente en la primera mitad del álbum, y otros no tanto. Entre lo positivo cabe destacar el tridente inicial, compuesto por el medio tiempo 'No erasin', la emocional 'We're still here' y 'Most of all', en todas ellas percibimos a un Steve Perry quebrado vocalmente pero que consigue conmover pese a las evidentes limitaciones que actualmente presenta. Más adelante, sin embargo, el disco se entrampará entre una serie de baladas que insisten en tocar la misma tecla al punto de agotar. Ahí temas como 'No more cryin' (que parece ser un refrito del clásico 'Lights') , 'In the rain' o 'You belong to me' acaban cansando y el rock de 'Sun shines gray' suena tan de manual que no alcanza a levantar el asunto.

Nos quedamos entonces frente a un álbum honesto de comienzo a fin (que cuenta además con una portada sencillamente espectacular) pero que francamente, más allá de la emoción que pueda provocarnos el oír nuevamente a Steve Perry, es poco lo que tiene que entregar en materia de canciones. 

2.5 // Nada muy especial. 

martes, 30 de octubre de 2018

Soreption : Monument Of The End (2018)

"Tino, precisión y perfección..."

El death técnico tiene de regreso a uno de sus buenos exponentes en la actualidad. El camino ascendente que la banda inició ocho años atrás continúa dando buenos frutos de la mano del que seguramente será considerado por muchos como uno de los grandes álbumes que habremos oído en este 2018, y si bien es cierto es que con su tercer largo estos suecos no pretenden inventar la pólvora y desenfundan un conjunto de temas dispuestos a impactar con potencia + precisión quirúrgica el mentón del oyente, también lo es el que hay mucho que agradecer en este Monument of the end

Un primer aspecto a destacar es la ejecución, que jamás baja del notable, con un trabajo de guitarras y batería realmente extraordinario. Para muestra, la dinámica incesante de canciones como 'Nothingness becoming' + 'A mimic's ignorance' , las notables progresiones de 'King of undisputed nonsense' o la sección intermedia de 'Architects of the apocalypse', con quince segundos de un incesante y endemoniado blast beat seguido de las impresionantes vocales de Friedig Soderberg y las cuerdas de Mikael Almgren, todo un conjunto que no entrega momento de tregua a quien oye. 

Ahora, ciertamente, más allá del deleite técnico, lo interesante en cada una de estas canciones se encuentra en el trabajo de estructuras que presentan, con constantes cambios que permiten disfrutar del disco sin jamás bajar el nivel, entregando en este espacio incluso para pasadas muy melódicas con coros reconocibles y adictivos, como es el caso de 'The anti-present' + 'Children of the automaton'. En el mismo sentido, cabe mencionar lo atinado que resulta el que tras cuatro años de silencio la banda regrese con un álbum de tan solo ocho temas (insisto, el número perfecto para mi cuando de música compleja hablamos), entendiendo muy bien aquella idea de que en ocasiones menos es más, asunto que en esta ocasión se verifica plenamente. De esta forma cuando el disco cierra en la absoluta perfección de 'Virulent well' + 'The entity' nos quedamos con la sensación de haber disfrutado de una dosis intensa pero adecuada de un death metal técnico de primer nivel. 

De lo bueno poco y así continúa desarrollándose la carrera de los suecos de Soreption, una joya del metal actual y que en Monument of the end han vuelto a encontrar un trabajo tremendo, de lo mejor que habremos oído en este 2018.

4.5 // Brillante !

domingo, 28 de octubre de 2018

Babasónicos: Discutible (2018)

"Tímido en exceso"

Venían cuesta abajo. Sin ir más lejos, Anoche (2005) fue lo último donde algo interesante dijeron y desde ahí: el abismo, la conformidad y estancamiento. La triada conformada por Mucho (2008) + A propósito (2011) + Romantisísmico (2013) dio muestras de una agrupación carente de fuerza donde fue poco y nada lo realmente rescatable. Supongo que por todo esto, un adelanto como 'La pregunta' me movió el piso como no me ocurría hace demasiado tiempo con Babasónicos. Un tema oscuro y valiente, que inevitablemente me ilusionó con un álbum que recuperase el hambre extraviada tras tanto tiempo, sin embargo, con Discutible entre nosotros debo decir que esas esperanzas se fueron un tanto abajo, básicamente porque 'La pregunta' funciona como una isla dentro del disco, donde ninguna de las otras nueve que lo componen conecta con los ambientes ni el atrevimiento que la mencionada ostenta. ¿Vuelve esto de inmediato a Discutible en un mal disco? En absoluto, pero cabe destacar de entrada ese elemento de desconexión que la partida provoca. 

El caso es que avanzando tras 'La pregunta' nos encontramos con una seguidilla de canciones que danzan sobre el sonido que Babasónicos viene trabajando desde hace una década, con estructuras simples y líricas en primera persona que coquetean con el atrevimiento (aunque rara vez transgreden lo correcto) pero que cuentan con ideas suficientemente interesantes (aunque generalmente mal acabadas) como para mantenernos ahí, atentos. 

Es así como la pasada por 'Ingrediente' , 'Bestia pequeña' o 'Trans-algo' suena atractiva y a ratos nos cautiva gracias a ese romanticismo ácido que Adrian Dárgelos suele interpretar pero falla en la concreción. Todos son temas que jamás explotan, que se conforman con encontrar un buen coro y repetirlo hasta la saciedad. Algo falta claramente. Un ejemplo clarísimo de lo que menciono es 'Adios en Pompeya', que hacia su cierre desata las guitarras para acabar con un insípido fade out, como si la banda se hubiese esforzado por matar la intensidad en cuanto esta apareciese. De todas formas, la crítica a los sabelotodo de internet (como yo) en 'Teóricos' y el rock de 'Cretino' + 'Orfeo' saben bien cerrando así un álbum corto (poco más de treinta minutos en diez canciones) que parece querer ir en la dirección correcta pero de manera demasiado tímida

Quizás en un siguiente álbum Babasónicos acaban por despeinarse en serio y no solo insinuar las ganas. Por ahora, siguen sonando extraviados pese a que nos han dejado un álbum que al menos supera con creces lo realizado en cualquiera de sus tres álbumes anteriores. 

3.0 // Bueno, cumple. 

Otras reseñas de Babasónicos:
1997 // Babasónica 
1996 // Dopádromo 

lunes, 22 de octubre de 2018

Satan : Cruel Magic (2018)

"La vieja guardia viva y presente..."

Es comprensible que gran parte del planeta no conozca a los ingleses de Satan, mal que mal, tras haber sido parte relevante de la fundación de aquello que hoy conocemos como heavy metal y cambiar su nombre unas cuantas veces (encarnando diferentes proyectos hasta fines de los años 80), la agrupación (demasiado) pronto se retiró, dejando solo dos álbumes entre nosotros y cediendo el crédito + éxito a bandas como Iron Maiden, Saxon o Motorhead. Lo cierto es que tuvieron que pasar más de veinte años para que Brian Ross sintiese que el ambiente estaba para un regreso a las pistas de Satan por lo que en 2013 los tuvimos de vuelta mediante el fantástico Life sentence (si no lo has oído debes hacerlo), discos que dio claras muestras de un filo intacto por parte de la banda a la hora de componer metal con aires clásicos, sensación que se vio confirmada dos años más tarde con la edición de Atom by atom (2015) y nuevamente se ve reafirmada en este 2018, de la mano por cierto del que debe ser el mejor diseño de portada del año. 

Lo primero que llama la atención en Cruel magic es la apuesta en materia de producción, aspecto que seguramente dividirá agua entre los auditores, habrán quienes no conecten en absoluto con el sonido retro que Satan nos presenta, carente de aderezos, mientras que otros celebrarán el que la banda intente impactar unicamente mediante el peso de sus canciones, sin engaños ni efectos. Ahora, en esa materia, nos encontraremos con un disco dinámico, compuesto por diez canciones de heavy metal de corte clásico, con estructuras que varían constantemente generando constante interés en quien escucha. De esta forma, el álbum se debatirá entre medios tiempos tales como la dupla que abre 'In the mouth of eternity' + 'Cruel magic' (la canción) o la oscura 'Ophidian' y temas que van directa a la médula de los amantes de la velocidad como 'The doomsday clock', 'My prophetic soul' , Death knell for a king', los excelentes seis minutos de 'Who among us' o la brillante 'Legions hellbound', con toda esa exquisita sección media que la convierte en la mejor canción del disco.

Cruel magic se percibe sobre cualquier otro adjetivo como un álbum honesto, y si bien se encuentra un peldaño por debajo de cualquiera de sus dos antecesores (basicamente porque el factor sorpresa ya no se encuentra presente), en el canción a canción no baja su estandar de calidad. Satan continúa siendo apuesta segura... benditos sean porque aquello.

4.0 // Excelente !

martes, 16 de octubre de 2018

20 Años De... The Smashing Pumpkins: Adore (1998)

"La revolución electrónica y emocional de los pumpkins..."

En 1995 (si, como pasa el tiempo...) The Smashing pumpkins se transformaban en todo un suceso. El lanzamiento de un impresionante álbum doble titulado Mellon collie and the infinite sadness (al cual le debo reseña, lo se) le entregó a la banda un estatus absolutamente inimaginable unos años atrás y consagró ciertamente a William "Billy" Corgan como uno de los compositores más talentosos de su generación (si es que no el más), situación que ciertamente impactó en el ego del vocalista. Se sumaría al éxito obtenido una extenuante gira de promoción no exenta de dificultades, siendo la más importante de ellas el episodio de sobredosis experimentado por Jimmy Chamberlin y Jonathan Melvoin (tecladista de la banda) que desembocó en el arresto del primero y la muerte del segundo. Tras este suceso Chamberlin fue despedido de la banda, la cual debió finalizar su gira con baterista alternativo y ciertamente replantear su futuro inmediato. El escenario se prestaba por tanto para una temprana reconversión, la cual llegaría en 1998 de la mano de un álbum completamente revolucionario dentro de lo que fue la carrera los estadounidenses: Adore, la aventura electrónica y emocional de los Pumpkins.

Un 2 de junio de 1998 Adore veía la luz. Meses previos a su lanzamiento llegó a nosotros su adelanto promocional, 'Ava adore', tema que entregaba evidentes señales de cambio. Elementos electrónicos en las percusiones (asunto quizás esperable, considerando la partida de Chamberlin) y una lírica romántica/erótica/adulta ("Tu siempre serás mi puta porque eres la única a quien adoro...") inédita hasta ahora en la agrupación. Posteriormente, con el disco entre nosotros confirmaríamos por donde irían los tiros. Adore llegaba a nosotros como un álbum decidido a romper absolutamente con el pasado inmediato de los pumpkins. Ahora, mirado con el lente que entrega el paso del tiempo cabe mencionar el que este, analizado canción a canción, resulta ser una experiencia fantástica, repleta de matices exquisitos que seguían dando cuenta de un talento enorme, sin embargo, constata de igual forma el comienzo del fin para la banda, la cual desde 1998 comienza a ser "la banda de Billy Corgan". 





El mismísimo Corgan ha reconocido en años recientes que Adore fue incluso cuestionado al interior de la banda, mencionando que la bajista D'arcy Wretzky insinuó que este debía ser más bien el primer álbum en solitario del cantautor, sin embargo, el ego de Corgan pudo más, su espalda sostenía el éxito de Mellon collie and the infinite sadness y frente a aquello, ¿quién se atrevería a negarle algo? Había que dejarlo, que el hombre hiciese su disco a antojo y lo presentase como quisiese, de hecho, armó una banda con dos percusionistas + un tecladista, que se sumaron a los fijos D'arcy y James Iha, todo un exceso claramente en busca de lograr reproducir en vivo el sonido del disco. El caso es que Corgan actuó como quiso y bueno, la ruptura fue total: el disco no calzaba en absoluto con lo que se esperaba de "un nuevo disco de Smashing Pumpkins" por lo que no fue aceptado por el público, la crítica lo catalogó como un capricho experimental del vocalista y la venta de discos (en tiempos donde estas realmente importaban) fueron bajas. 

Pero abordemos el contenido. Temáticamente Adore es un álbum que gira en torno al concepto de la pérdida. La partida de Chamberlin, el fin de su matrimonio y la reciente muerte de su madre mantienen a Corgan dentro de un torbellino emocional, lo cual se manifiesta a lo largo del disco. Abrirá de manera tierna mediante la desnuda 'To Sheila' para a partir de ahí desenfundar un camino marcado por el sentir, con referencias clarísimas. 

Dialogará dolorosamente con su madre en la acústica 'Once upon a time' ("Madre, estoy cansado / Ven a rendirte hijo mío / El tiempo ha desvastado mi alma / No hay planes para partir pero igualmente me iré"), en la intensa 'Behold! The nightmares' ("No puedo seguir cavando rozas de tu tumba") y le dedicará explícitamente 'For Martha' ("Si te tienes que ir no te despidas / Yo seguiré adelante / Te veré en el otro lado"),  abordará el contradictorio deseo post ruptura mediante el rock de 'Ava Adore' + 'Pug' ('Deséame fuertemente/ Dréname y pateame con fuerza / Susúrrame secretos al oído / Intenta irte muy lejos"), desatará la ira por la pérdida en la contundente 'Tear' ('"Y por primera vez el cielo se volvió insano"), la sensible 'Crestfallen' ("Y todo lo que pido es otra oportunidad...") y en la impresionante 'Blank page' ("Una página en blanco fue toda mi rabia..."). 

En una arista más experimental navegaran 'Perfect' y 'Apples + oranges' , dos que se sostienen sobre baterías electrónicas y por esto mismo lucen algo desencajadas respecto al resto e incluso conectan con mayor claridad con The future embrace, el debut en solitario de Billy Corgan que años más tarde vería la luz (2005 para ser más exacto). 'Daphne descends' es una donde la mixtura maquinitas + guitarras funciona a la perfección (el trabajo de James Iha en esta es perfecto) mientras que la pasada por 'The tales of Dusty and Pistol Pete' + 'Annie-dog' + 'Shame' brilla a causa de su simpleza y naturalidad, permitiéndonos disfrutar de la banda (batería, bajo, guitarra y voz) sin aderezos ni exceso de producción. 

En definitiva, a poco más de veinte años de su salida Adore sigue pareciendo un álbum osado y rupturista, contundente y minucioso. Un disco incomprendido en su momento debido al violento contraste que marcó frente a su antecesor pero que de cualquier forma se sostiene en base a un conjunto de canciones enormes a las cuales es de esperar el tiempo coloque en su merecido lugar. 


4.0 // Excelente!

Otras reseñas de The Smashing Pumpkins:
2015 // Adore (Versión de lujo)
2014 // Monument to an elegy
2012 // Oceania