lunes, 21 de enero de 2019

Fischerspooner: Sir (2018)

"Regreso que sabe a poco..."

He tardado con esta reseña pero más vale tarde que nunca. El caso es que con un año de retraso ha llegado a mi lo más reciente de Fischerspooner, una de las buenas promesas que la electrónica de este siglo en su momento entregó pero cuya carrera de forma curiosa acabó entrampándose tras sus lanzamientos iniciales. Nueve años de hecho pasaron entre el fallido Entertainment (2009) y este (ya no tan) nuevo álbum, el cual ciertamente mejora la experiencia respecto al antecesor y encuentra puntos interesantes dentro de su propuesta pero no logra cautivar del todo dejando a la banda nuevamente en tierra de nadie.

Bajo la tutela de Michael Stipe en la producción (dato curioso: el ex R.E.M fue pareja sexual de Casey Spooner cuando este tenía 18 años), con una temática abiertamente gay que aborda las relaciones esporádicas y fugaces que se consiguen hoy en día vía app, Sir mantiene vigente la esencia de Fischerspooner entregando un álbum dividido dos partes, una primera muy atractiva donde el dúo se debate entre guiños a Nine inch nails ('Stranger strange'), interesantes colaboraciones ('Togetherness' junto a Caroline Polachek de Chairlift) o canciones más pegajosas que apuestan por la efectividad y el gancho (lo logran de manera impecable en 'Have fun tonight' pero se quedan cortos en 'TopBrazil'), y una segunda parte tan introspectiva como monótona que peca de monótona además de inevitablemente recordar la etapa más reciente de Depeche mode ('Strut', clarísimo ejemplo de lo que menciono). Lo mejor del trabajo por tanto se concentra en su primera mitad para luego perder demasiada fuerza en medida que el trámite avanza.

La sensación final por tanto es la de estar frente a un disco que se ha quedado a medio camino entre la exploración y la efectividad no funcionando en ninguno de los dos aspectos. Sir no es del todo un mal álbum, tiene sus momentos, pero tras sus 45 minutos de música jamás acaba de hacer pie y menos justifica una ausencia tan prolongada por parte del dúo. 

2.5 // Nada muy especial

lunes, 14 de enero de 2019

Greta Van Fleet: Anthem Of The Peaceful Army (2018)

"La crisis de las ideas..."

Dentro de la industria musical y cinéfila, definitivamente las nuevas ideas están en crisis. Lo vemos a diario mediante el alzamiento de una serie de productos que no hacen sino mirar constantemente hacia atrás, al punto de que hoy no nos sorprende el culto a lo retro (el fenómeno Stranger things dio cuenta de esto) o que el cine meta mano una y otra vez a viejos clásicos en lugar de invertir en nuevas creaciones. Este fenómeno, sin embargo, tiene (aunque no lo parezca) algo positivo: debería servir de puente para las nuevas generaciones. Y es que si gracias a Lady Gaga o Bruno Mars los niños logran acercarse a Madonna o Michael Jackson, pues benditos sean estos. Algo similar me ocurre con Greta van fleet, criticados con fuerza por los doctos de la música a causa de la evidente similitud (que roza el plagio descarado) entre el sonido de estos y el de Led Zeppelin, y si... ¡que suenan igual!, pero insisto, si esto servirá para que chicos y chicas de dieciocho años lleguen a oír Physical graffiti, no me molesta su existencia. 

Ahora, de que el plagio resta méritos a Greta van fleet, no cabe duda, al punto de que canciones como 'The cold wind' , 'When the curtains falls' o 'Lover, leaver' no pueden ser tomadas en serio considerando el que la banda no aporta nada al sonido de Led Zeppelin, sino más bien se limitan a emular viejas glorias de los ingleses. Cosa diferente ocurre en temas como 'Age of man' o 'Watching over', las cuales si cuentan con propuesta dejando la sensación de que a la hora de bajar las revoluciones y trabajar temas más introspectivos Greta van fleet si puede lograr que la experiencia sea algo más disfrutable. Mención aparte por cierto a la interpretación de Josh Kiszka, quien durante todo Anthem of the peaceful army imita a Robert Plant aunque en una versión pasada por altas sobredosis de helio. 

El tiempo dirá si estos estadounidenses logran encontrar algo de identidad o quedan unicamente en la anécdota. Por ahora nos dejan un álbum debut disfrutable aunque en general, salvo pequeñas pinceladas, carente de novedad. 

2.5 // Nada muy especial

lunes, 7 de enero de 2019

John Grant: Love Is Magic (2018)

"Imponiendo términos sin concesiones..."

Nadie que venga siguiendo la carrera en solitario de John Grant debería verse sorprendido por los caminos que el inglés ha transitado en Love is magic, su más reciente trabajo. Que el hombre ha encontrado en su música, cargada de ironía y un buen humor cada vez más indescifrable (¡que clase de portada de álbum es esa!), un canal de desahogo para sus depresiones y miserias personales no es secreto para nadie. Tampoco el que en materia de arreglos el vocalista se haya sumergido entre teclados y sintetizadores. Y es que si en Grey tickles, black pressure (2015) la electrónica funcionaba como un elemento de apoyo a los divertidos/amargos contextos que se buscaban generar, dos años más tarde nos encontramos frente a un álbum donde las maquinitas son absoluto protagonista y en donde también las estructuras tradicionales han sido completamente dejadas de lado. Love is magic es, en ese sentido, un álbum experimental donde Grant ha soltado las riendas y ha dejado fluir el río sin reparo alguno. Para bien y para mal.

De esta forma nos encontramos frente a un conjunto de canciones extensas (gran parte de ellas superan los seis minutos de duración), marcadas por el uso de teclados y no aptas para un público inmediatista. Aquí las letras siguen funcionando, las temáticas son diversas (palos a Trump, a un ex, a todos) pero la música se descubre lentamente. 'Metamorphosis', por ejemplo, es una que comienza con un tiempo marcado para a medio tema sumergirse entre las tinieblas, 'Love is magic' (la canción) debe contener una de las melodías más atractivas de todo el álbum (es un temazo, digámoslo) y una letra en donde Grant vuelve a reírse magistralmente de sus desgracias ("¿Dejaron todos de amarte y eres el único que aún no lo nota?") pero entrando al cierre, y de manera intencionada, la canción se desvía hacia otro lado. 'Tempest' es una locura, maquinitas todo el tiempo mientras que 'Preppy boy' es la primera que eleva la dinámica y vuelve a entregar algo digerible. Y así, el disco constantemente se debatirá entre experimentaciones constantes con los ambientes ('Smug cunt'), uno que otro guiño melódico (la notable 'Is he strange', de las pocas en donde suena un piano y conectan con sus primeros álbumes) y cosas que apuestan a ser más divertidas ('Diet gum'), entregando así un disco tan honesto y valiente como personal. 

Lo mencionaba en un comienzo, todos los caminos lo han llevado hacia Love is magic, su disco más experimental a la fecha. Un álbum que sin duda dividirá aguas entre quienes admirarán la osadía de Grant y quienes sentirán que se le ha ido la mano. Como sea, da igual. Benditos sean aquellos artistas que imponen sus propios términos y estamos frente a uno de aquellos. 


3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de John Grant:
2015: Grey tickles, black pressure

domingo, 6 de enero de 2019

20 Años De... Garbage : Versión 2.0 (1998)

"Explosiva expansión ..."

Si hay algo que extraño en la actualidad es a bandas lideradas por mujeres enormes. Y es que claro, como viví mi adolescencia durante los años noventa, crecí mirando el como diversos personajes femeninos se incrustaban en la industria entregándole un tono completamente diferente a la escena. Shirley Manson, al frente de Garbage, fue uno de aquellos casos. La escocesa fue capaz de liderar un curioso proyecto formado por distintos productores (siendo Butch Vig, el hombre a cargo del Nevermind de Nirvana o Siamese dream de The smashing pumpkins, el más renombrado de todos) y golpear fuerte en 1995 con un debut homónimo que a día de hoy sigue pareciendo un álbum de enorme calidad, oscuro y desafiante. Ahora, tras un paso inicial exitoso que dejó dos o tres hits en el aire ('Only happy when it rains' , 'Queer' y 'Stupid girl'), una gira de promoción que se extendió por más de un año y cinco millones de discos vendidos, lo lógico era lanzar un álbum en la misma linea al año siguiente, sin embargo, el caso de Garbage es curioso, la banda se tomaría finalmente tres años para entregarnos Version 2.0, en la intención de, si bien no reinventar el sonido de la banda, expandir hacia nuevos límites aquello trabajado en 1995. Y así fue. 

Sin ir más lejos, el álbum abre con una batería electrónica marcando el tiempo en 'Temptation waits', clara insinuación respecto a por donde irían los tiros durante el trámite. Más adelante aparecerán las guitarras y la lúgubre voz de Shirley Manson que acabará el tema entre susurros (notable recurso de la vocalista y del que hará uso en otros momentos del disco) generando así exquisitos ambientes marcados por la oscuridad. Cabe mencionar el hecho de que veinte años atrás herramientas digitales como pro tools eran toda una novedad, lo cual sin duda enloqueció a Butch Vig y cia. en el estudio al punto de querer explotar el nuevo juguete durante practicamente todo el álbum. De hecho, esta tendencia a colocar la electrónica en un primer plano para luego desenfundar guitarras y voces se mantendrá a lo largo del disco, encontrando en las explosivas 'Hammering  in my head' o 'Dumb' sus mejores exponentes aunque de igual forma el trabajo sabrá bajar a las profundidades de manera elegante en las increíbles baladas 'Medication' , 'The trick is to keep breathing' o 'You look so fine'. No olvidará la banda, sin embargo, su veta comercial por lo que toda esta experimentación se equilibrará con temas directos, potentes y golpeados como 'I think I'm paranoid', 'Push it', 'Sleep together' o 'Wicked ways', además de canciones como 'When I grow up' y 'Special', dos que desatan el sobrecargo de arreglos pero que como sencillos promocionales funcionaron muy bien.  

El segundo álbum de Garbage llegaría en 1998 para confirmar el éxito del debut. La fórmula volvería a instalar al menos cuatro hits en las radios pero de igual forma daba muestras de un talento enorme a la hora de equilibrar experimentación con arreglos explosivos y un tino melódico impecable. Con Version 2.0 la banda mostraba los dientes pero cosa curiosa: esto sería lo último de real nivel que entregarían ya que tres años más tarde comenzaría el declive para ellos. Mirado a distancia, Garbage quedará en la historia como una banda de tremendo potencial que acabó quedándose únicamente en la promesa (algo similar a lo ocurrido con No doubt y el fenómeno de Gwen Stefani), sin embargo, tanto el debut de 1995 como este Version 2.0 son discos a los que a causa de su enorme nivel vale la pena de vez en cuando volver.

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Garbage:
2016 // Strange little birds

lunes, 31 de diciembre de 2018

14 Discos Para 2018


Eso. Sin demasiados preámbulos vamos a revisar rápidamente catorce álbumes que dejaron huella durante este 2018. Un gran año para el mundo del metal por cierto...

14. Primordial: Exile amongst the ruins
"Black épico cargado de fuerza, dramatismo e identidad, pero que en esta ocasión se ha trabajado con un tino particularmente exquisito, lo cual sitúa desde ya al trabajo por sobre cualquiera de las más recientes entregas de la agrupación"
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13. U.D.O : Steelfactory
"En la linea de lo que vienen realizando otros históricosSteel factory da muestras de una leyenda que se niega a bajar la guardia desenfundando un conjunto de temas que apuntan directo a la vena de cualquier amante del heavy metal"
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12. Haken: Vector
"El quinto álbum de Haken desenfunda de lleno todo el armamento progresivo que estos ingleses tan bien manejan y los trae "de regreso" hacia una zona donde logran moverse como pez en el agua encontrando enormes momentos y un conjunto donde cuesta encontrar ripios (aunque los hay)"
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11. Soulfly: Ritual
"un álbum preciso de exquisito death que encuentra durante su trayecto enormes momentos que dan muestra de un estado de inspiración no menor por parte de un Max Cavalera que parece haber encontrado en estos años el filo que por más de una década estuvo buscando"
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10. Satan: Cruel magic
"un disco dinámico, compuesto por diez canciones de heavy metal de corte clásico, con estructuras que varían constantemente generando constante interés en quien escucha"
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9. Immortal: Northern chaos gods
"Bajo la conducción en pleno de Demonaz(quien en esta ocasión ha asumido las voces además de composición + guitarras) y contrario a lo que se podría haber asumido, Northern chaos gods da muestras de enorme frescura y ciertos aires de renacimiento para Immortal"
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8. Gaz Coombes: World's strongest men
"Lejos por tanto de la dinámica inmediata y adictiva de ex banda Supergrass, lo de Coombes hoy en día viaja en otra dirección, una que se concentra mucho más en los ambientes que en el efectismo, además de atreverse en aspectos instrumentales y estructuras"
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7. Judas Priest: Firepower
"Necesitaban por tanto un álbum como Firepower, disco que no solo los revitaliza, sino que los vuelve a colocar en un nivel que se condice con su historia"
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6. Christina Rosenvinge: Un hombre rubio.
" Y es que a estas alturas del partido la española realiza lo que le da la regalada gana, compitiendo (como debe ser) únicamente consigo mismo y, por cierto, entregando discos cada vez más maduros en lo musical. Y en esta ocasión, y como reza el título, la oímos dedicando su álbum primero a su padre y luego a nosotros, a nuestras amarras..."
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5. Obscura: Diluvium 
"En esta nueva entrega Obscura vuelve a regalar un producto impresionante en materia técnica, marcado por notables ejecuciones, sin embargo, Diluvium no se queda ahí, y lejos de centrarse en aspectos meramente técnicos o lucimientos personales apuesta por un sonido más directo que el abordado en Akroasis, con estructuras reconocibles que explotan gratamente una serie de elementos que a estas alturas son característicos de Obscura"
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4. Soreption: Monument of the end
"Si bien es cierto es que con su tercer largo estos suecos no pretenden inventar la pólvora y desenfundan un conjunto de temas dispuestos a impactar con potencia + precisión quirúrgica el mentón del oyente, también lo es el que hay mucho que agradecer en este Monument of the end"
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3. Suede : The blue hour
"Si algunos creyeron que con este último habían tocado techo, cometieron un error: en este 2018 la experiencia ha sido mejorada con creces mediante un álbum tan oscuro como contundente. Un disco de aquellos que ya no se componen. Tal cual"

2. Rivers of Nihil: Where owls know my name 
"Nos encontramos así con un álbum de death metal progresivo desatado, ejecutado con una precisión digna de un conjunto de músicos notables pero que en esta ocasión, independiente del nivel interpretativo que acá ostentan, destacan principalmente por las composiciones logradas, las cuales han elevado el sonido de la banda a otra categoría, a otro nivel"

¡DISCO DEL AÑO!
1. Janelle Monae: Dirty computer
"El álbum es potente y contundente, directo y necesario, personal y valiente. Tiene todos los condimentos para pararse a aplaudir a esta pequeña gran mujer que avanza en su carrera, hasta ahora, sin temer a nada"

Y bueno, un año más de música, un año más de reseñas y experiencias. No queda más que agradecer la oportunidad de poder escribir y compartir ideas con quienes pasan por acá de vez en cuando. Y esperar que se nos venga un 2019 cargado de novedades... 

lunes, 24 de diciembre de 2018

The Smashing Pumpkins: Shiny And Oh So Bright, Vol 1 / LP : No Past. No Future. No Sun. (2018)

"Triste caricatura de un pasado brillante..."

Son difíciles las reuniones. Te juntas con viejos amigos pero tan pronto comienzas a compartir notas que más allá de las risas en torno a viejas anécdotas hay poca química en el presente, y del futuro mejor ni hablemos. Algo así supongo es lo que les debe ocurrir  a las bandas cuando de manera forzada se reúnen con algún fin (normalmente comercial). Existirá una que otra idea trabajada por separado que intentarán hacer cuajar en el estudio hasta finalmente rendirse frente a la cruda evidencia y asumir que "esto es todo lo que hay". Lo mencionado viene a colación a propósito del regreso de The Smashing Pumpkins, o más que regreso, la inclusión tras dos décadas de distanciamiento de James Iha a la formación que Billy Corgan ha venido trabajando durante la última década, participación que inevitablemente ilusionó a muchos con el regreso de la inspiración o al menos de una voz disidente al interior de la formación. Pero no. Shiny and oh so bright ... (¡vaya pomposidad de título!) continúa la linea de sus predecesores, con un Billy Corgan al mando de todo lo que se oye, lo cual no necesariamente sería negativo si el disco al menos mantuviese el nivel de cualquiera de sus antecesores, asunto que ni por asomo ocurre.  

Inofensivo y cómodo creo son los adjetivos que mejor pueden definir un álbum que en ningún pero ningún momento se inclina por alguna linea. Cuando quiere trabajar la épica en 'Knights of Malta' no alcanza a emocionar, cuando apuesta por el pop y los medios tiempos en 'Silvery sometimes (ghosts)', la terrible 'Travels' o 'Alienation' aburre, cuando desenfunda guitarras en 'Solara' o 'Marchin' on' solo constata que la ira y el filo han desaparecido por completo, y así, durante el trayecto de (tan solo) ocho temas que estos descafeinados Pumpkins nos proponen encontramos muy poco desde donde afirmarse y eso sin siquiera referirse a la cruel comparación con cualquier disco de la primera época de la banda. 

El décimo álbum de The smashing pumpkins es el peor que ha editado la agrupación en cualquiera de sus formaciones. Incluso al lado de discos "menores" de Corgan y cia., como Zeigeist (2007) u Oceania (2012) luce pálido, y la participación de James Iha no hace sino completar el chiste de mal gusto. ¿Alguien lo ha oído en el álbum? Yo en ningún momento. Si no me lo cuentan no me creo que participó. 

2.0 // Malo.

Otras reseñas de The Smashing Pumpkins:
2014 // Monument to an elegy
2012 // Oceania
1998 // Adore

jueves, 20 de diciembre de 2018

U.D.O: Steelfactory (2018)

"Amor e infinito respeto por el género..."

No hay disco malo de U.D.O. Tomas cualquiera de sus álbumes y algo encuentras, lo cual no es poca cosa considerando que en poco más de treinta años este pequeño gran alemán ha editado dieciséis trabajos, es decir, su ritmo de producción a partir su salida de Accept ha sido impresionante, pero insisto, lo realmente destacable en su caso es el buen estado creativo que continúa mostrando pese al paso evidente de los años. Y si bien en 2015 habíamos tenido un correcto álbum como Decadent, tras oír este potente Steelfactory es inevitable sentir que su conexión más directa es con el excelente Steelhammer (2013), otro disco que en su momento nos maravilló. El caso es que en este 2018 tocaba regreso (tres años sin disco de U.D.O es cosa extraña) y que decir, nos hemos encontrado frente a un trabajo contundente y efectivo, que da muestras de un filo absolutamente vigente por parte de un vocalista que continúa derrochando un amor impresionante por el género.

En la linea de lo que vienen realizando pares tales como Saxon, Judas Priest o los mismísimos Accept, Steel factory da muestras de una leyenda que se niega a bajar la guardia desenfundando un conjunto de temas que apuntan directo a la vena de cualquier amante del heavy metal. Canciones potentes, con una producción exquisita, riffs + bombos demoledores (por cierto, la batería está a cargo de Sven Dirkschneider, hijo de Udo) y un trabajo de estrofa/puente/coro realmente enorme donde cuesta destacar algún tema por sobre otro considerando lo regular del álbum. En lo personal la lograda oscuridad de 'Keeper of my soul' (imposible no imaginarla en vivo) seguida de la melódica 'In the heat of the night' representan parte de lo mejor que contiene el disco, sin embargo, no mencionar el peso de 'Raise the game', con notables juegos de cuerdas, el machaque incesante de 'Blood on fire' o la velocidad de 'Rising high' (¡heavy metal en estado puro!) sería injusto, y es que insisto: Steelfactory realmente no regala segundo de tregua. 

¿Y ahora qué? Parece ser la pregunta que ha quedado en el ambiente. ¿Qué nos queda tras un disco así de contundente? Solo disfrutar del presente de este pequeño gigante y no pensar en nada más. Que el rock and roll te bendiga Udo...
4.0 // Excelente!

Otras reseñas de U.D.O:
2015 // Decadent
2013 // Steelhammer