viernes, 26 de abril de 2019

Devin Townsend : Empath (2019)

"Bendito descontrol..."

El genio está de regreso. Prolífico, diverso, inquieto, creativo... como siempre. Vuelve tras tres años de silencio y el anuncio de la disolución del Devin Townsend Proyect, con el que venía trabajando de manera continúa desde 2009 a la fecha. El caso es que, bajo el título que sea, siempre es todo un acontecimiento el tenerlo con nosotros, entendiendo incluso que a estas alturas del partido es altamente probable que comencemos a oírlo en piloto automático dada la cantidad de música que el hombre ha creado durante estos últimos veinticinco años. Por esta misma razón es que un álbum como Empath nos maravilla y emociona, un disco que repleto de enormes méritos y ante el cual no podemos sino rendirnos del gusto al percibir (nuevamente) a un artista completamente desatado y sin miedos de ir hacia donde le indiquen sus impulsos + talento. 

Nos encontramos en este 2019 frente a un álbum que cuenta con el sello distintivo de Townsend, que se presenta como un continuo de 74 minutos (a la antigua, ocupando el máximo de espacio posible en el disco compacto) donde el cantautor intenta abordar cuanta arista sea posible dentro del catálogo que ostenta. De esta forma el disco abre (tras una introducción en absoluta calma acompañada de coros femeninos) con sus (ya) clásicos arranques progresivos que nunca se saben hacia donde van a disparar, ahí los seis minutos de 'Genesis' son una locura y una clara demostración de por donde irá el resto del disco: Townsend quiere abarcarlo todo, quiere devorarse al planeta bajo esa producción exagerada y grandilocuente. 'Spirits will collide' es, sin embargo, la primera joya con mayúsculas que me parece entrega Empath, más controlada que 'Genesis' encuentra momentos emocionales y notables a lo largo de toda su duración, nuevamente con corales en el background que definitivamente son aporte (mención aparte el como el vocalista disco a disco entrega protagonismo a las mujeres en su música, sello distintivo del artista diferente que es).  



El tridente inicial acabará conformado por la sensacional 'Evermore', una pieza progresiva y contundente que incluso se da el gusto en su minuto final de realizar un guiño al metal desaforado de su antiguo proyecto Strapping young lad. De más está el comentar que a estas alturas, tras veinte minutos de música, Townsend nos ha atrapado completamente. 

La primera fase de Empath comenzará a cerrarse con la inquieta 'Sprite', casi siete minutos de constante exploración, seguida de 'Hear me', un nuevo momento en donde Townsend se entregará al metal caótico, dejando sobre la mesa una idea a los nostálgicos: si no vuelve a la música extrema es porque simplemente no lo necesita, para luego iniciar una cara B del álbum con la pasada por 'Why?' + 'Borderlands', donde apreciamos la faceta más teatral del artista, aquella que conecta con los discos conceptuales acerca de su personaje Ziltoid para finalmente cerrar con la tranquilidad de 'Requiem' y una nueva locura: 'Singularity', veintitres minutos (si, escribí bien, veintitres minutos) que son una obra en si misma donde nuevamente Devin Townsend se pasea a placer por cuanto estilo le da la gana. ¿Exagerado? Totalmente. ¿Necesario? Siempre. 

¿Qué más se puede decir respecto al genio de Townsend? Grandilocuente y dueño de un talento inagotable nos ha vuelto a regalar una maravilla (y ya van...) ¿Disco del año? Probablemente. 

4.5 : Brillante!


Otras reseñas de Devin Townsend:

martes, 23 de abril de 2019

Fallujah: Undying Light (2019)

"Pérdida de identidad (y grandeza)..."

Una lástima. Tan esperado como decepcionante ha resultado la más reciente entrega de Fallujah, banda que tan solo cinco años atrás nos deslumbró con aquel fantástico The fresh prevails (2014) para en 2016 haber estirado la fórmula con un correcto Dreamless, marcando cierto descenso creativo, el cual definitivamente acaba por confirmarse con la llegada de Undying light. Y es que más allá del cambio de vocalista (si, que ahora cuentan con Antonio Palermo en las voces, quien posee un rango menos death que el anterior) y la pérdida de un guitarrista, apreciamos en esta ocasión el que la banda abandona la generación de atmósferas para lanzarse con fuerza en la búsqueda de un sonido absolutamente bestial y que conecta por momentos mucho más con el metalcore que el death progresivo que alguna vez fue característica primordial de Fallujah. Nos encontramos así con un álbum que desde sus primeros acordes vomita ira, chillidos por montón y violentas ejecuciones pero que al mismo tiempo nada entre temas que suelen tocar la misma tecla, con estructuras muy similares (comienzos enfervorizados que tras un par de minutos marcarán pausas por lo general poco aprovechadas) donde se extrañan esas vueltas de tuerca que alguna vez nos deslumbraron en Fallujah

Undying light se muestra entonces como un álbum brutal pero plano, a ratos aburrido y predecible. Para muestra, los diez minutos iniciales a cargo de 'Glass house' + 'Last light', que son energía desbocada que únicamente se detiene unos segundos a tomar aire pero en absoluta carencia de magia. De igual forma los redobles iniciales de 'Ultraviolet' ilusionan con una mejor pasada pero no es así, la banda inevitablemente acaba cayendo en la monotonía. 'Dopamine' es otro trámite, ejecutado de manera impecable, pero trámite al fin y al cabo siendo recién la llegada de 'The ocean above' el primer momento (tras veinte minutos de música) donde aparecen las guitarras que por la espalda juegan a generar algo interesante para luego entre los susurros y chillidos (que por momentos curiosamente me trajeron a Deftones a la cabeza) de 'Hollow' + los ambientes generados por 'Sanctuary' encontrar el que probablemente debe ser el momento más grato que vive el álbum. Y si, curiosamente lo mejor de Undying light se encuentra en el comienzo de su segunda mitad. 

En la recta final el disco redundará, también dejando la sensación de que (por si fuese poco) sobran minutos al trabajo. 'Eyes like the sun' en su estructura habitual no está mal y perfectamente podría haber cerrado esto, sin embargo la banda ha decidido entregar una experimental 'Distant and cold' (que no se entiende que pinta acá) y un cierre de lo más soso que hay en 'Departure' (el álbum se abre entre gritos y se cierra entre gritos). 

¿Aspectos positivos del disco? La producción, mucho más limpia que en sus antecesores y ciertos pasajes durante el nudo del álbum, insuficientes de todas formas como para levantar un trabajo que no escapa de lugares comunes dentro del metal actual y que jamás alcanza niveles de profundidad en su sonido. Estos nuevos Fallujah suenan como cualquier otra banda, una lástima.

2.5 : Nada muy especial...
 

Otras reseñas de Fallujah:

jueves, 18 de abril de 2019

Foals: Everything Not Saved Will Be Lost. Part 1 (2019)

"Maravilla de banda ..."

Una de las buenas bandas de la presente década está de regreso. Vuelven con su quinto álbum dividido en dos, es decir, con una primera parte que ha visto la luz en marzo del presente año y otra que llegará a nosotros unos meses más adelante. En este sentido, y en palabras de la propia banda, Everything not saved will be lost es un disco marcado por el peso de sus canciones las cuales intentan reproducir la energía que Foals derrocha en sus directos. Y bueno, con el álbum entre nosotros no podemos sino estar de acuerdo con dichas afirmaciones además de confirmar el ascendente camino que la banda continúa sosteniendo entrega tras entrega. 

Nos encontramos así con un álbum repleto de puntos a favor, nueve canciones + una intro que no poseen desperdicio (nada huele a relleno en esta ocasión), estructuras bien pensadas que no apuestan por la inmediatez sino más bien se ayudan de una sucia producción para lanzarse en la búsqueda de ambientes oscuros e inquietos de la mano de un sonido marcado por baterías que golpean duro y teclados que en todo momento están ahí, tanto en el background como en un primer plano. Para muestra la partida a cargo de 'Moonlight', que funciona como la clásica introducción que poco a poco emerge hasta desembocar en los seis reveladores minutos de 'Exits', que con sus percusiones + elementos electrónicos se muestra tan áspera como interesante.  Posteriormente, en una linea más contagiosa se mueve la pasada por 'White onions' + 'In degrees', las cuales apuestan por un sonido más dinámico/bailable/pop que evidentemente pretende restarle densidad a lo que veníamos oyendo, para cerrar la primera parte con 'Syrups', otra que bajará las revoluciones para poco a poco ir encontrando fascinantes explosiones. 

En el nudo del trabajo 'On the luna' nos volverá a regalar un par de minutos de pura energía para luego dar pie a la juguetona 'Cafe D'Athens', que conquista entre percusiones y electrónica. En la recta final 'Sunday' comenzará en plan balada para luego regalar exquisitos pasajes de intensidad y (nuevamente) electrónica desatada para acabar cerrando el boliche con 'I'm done with the world', la verdadera balada del disco, sensible y delicada. 

A estas alturas del partido cabe la reflexión: a día de hoy Foals no han sido capaces de entregar un mal disco (ni siquiera del montón) y muy por el contrario, no paran de crecer. Con Everything not saved will be lost (Part 1) se han anotado con el que probablemente debe ser el mejor disco de su carrera y sin lugar a dudas uno de los grandes álbumes que habremos oído en este 2019. Que decir, una maravilla de banda. Estaría bueno que el mundo comenzase a darse por enterado...

8,5 / 10
¡Excelente!


Otras reseñas de Foals:
2015 : What went down
2013:  Holy fire 

martes, 9 de abril de 2019

Marina : Love (2019)

“Exceso de almíbar..."

No hay más Marina & the diamonds. Nos lo anunció ella misma meses atrás vía redes sociales comunicando que ahora sería simplemente Marina quien en 2019 volvería a nosotros con un álbum doble titulado Love & Fear, cuya primera parte acaba de llegar a nosotros hace unos días pero del que tuvimos adelanto meses atrás mediante el lanzamiento de ‘Baby’, aquel tema con aires caribeños que Marina interpretó junto a (believe it or not) Luis Fonsi y que en algunos de nosotros sembró más dudas que certezas. Desde aquel instante las intenciones fueron declaradas: se nos venía encima un giro evidente hacia la radio fórmula, alejándose del elegante pop trabajado en álbumes como Froot (2015) o Electra heart (2012), asunto que se ha acabado por confirmar con Love entre nosotros. 

Nos encontramos de esta forma con ocho canciones que optan por estructuras y arreglos mucho más simples que lo habitual pero que curiosamente no poseen el efecto adictivo que si encontrábamos en sus discos anteriores además de dar señales de cierta confusión a la hora de armar el listado de temas. Y es que el disco abre con 'Handmade heaven', una excelente balada que logra equilibrar ese sonido moderno que supongo Marina buscaba en 2019 con una composición e interpretación sensible e intensa, sin embargo tan pronto esta acaba aparecerá una seguidilla de temas pop pasados por almíbar que sin ser un desastre carecen totalmente de la elegancia de viejas glorias de la vocalista como 'Primadonna', 'How to be a heartbreaker' o la mismísima 'Froot', me refiero a la pasada por 'Superstar', la veraniega 'Orange trees' y la ya mencionada 'Baby'

Posteriormente el álbum dará un pequeño giro de arrepentimiento dando paso a 'Enjoy your life' + 'True', breve paréntesis de buen pop que en el global acaba siendo lo mejor que contiene el disco, aunque insisto: cualquiera de estas dos sería un tema de relleno en Froot. Finalmente (si, que el disco es cortísimo) nos encontraremos con la apuesta sensible del álbum, que es 'To be human', la cual jamás se acerca siquiera a las cotas emocionales que la artista alcanzó alguna vez en 'I'm a ruin' o 'Happy', para cerrar con el relleno insustancial que es 'End of the earth'

La jugada de Marina Lambrini Diamandis en Love es comprensible, no la vamos a juzgar, que la ambición de cualquier artista de pop es sonar hasta la verdulería de la esquina y aquello Marina, por más talentosa que haya demostrado ser hasta ahora, no lo ha logrado. Sin embargo, en la idea de volver más accesible su sonido la vocalista ha perdido identidad, además de no encajar ningún gancho realmente potente. No queda más que esperar que Fear (que verá la luz dentro de un mes) mejore la experiencia... 

2.5 : Nada muy especial...

Otras reseñas de Marina:

martes, 2 de abril de 2019

20 Años De... R.E.M: Up (1998)

“El emotivo comienzo de un fin... ”

Curiosa década vivieron R.E.M durante los noventa, período donde la banda vivenció su propia montaña rusa. Y es que tras varios años moviéndose dentro del mundo alternativo encontraron la popularidad gracias a álbumes como Out of time (1991) y Automatic for the people (1992) para posteriormente encontrarse de golpe con un forzado punto de no retorno tras el abandono de Bill Berry (histórico baterista de la agrupación) en 1997. De esta forma, posterior a la edición soberbio (y sub valorado) New adventures in hi-fi (1996) la banda debió re plantearse todo al punto de incluso cuestionar su continuidad. ¿Seguir o no seguir?, era el dilema. Y también el como seguir. El caso es que el resultado de toda esta revolución emocional y musical fue Up, con seguridad el disco más controvertido en la carrera de R.E.M aunque también uno de los más singulares, sabrosos y elegantes que nos dejaron.

En Up nos encontramos con una nueva banda, una que de abandona el rock and roll y las estructuras directas para centrarse en la generación de hipnóticos ambientes así como en materia de percusiones, como era de esperar al haber perdido a su baterista, se lanza a experimentar en la electrónica. Basta oír la partida a cargo de los cuatro extensos minutos de ‘Airportman’, donde Michael Stipe apenas susurra sobre un mar de teclados para comprender que este no sería un álbum cualquiera de R.E.M y mucho menos uno tradicional. Este trabajo enfocado en las atmósferas se volverá columna vertebral de Up, apareciendo en temas claves como ‘Hope’ (donde desatan la exploración electrónica mediante una dinámica creciente) y más adelante en los desaforados guitarrazos de ‘Why not smile’. Entre estas se abrirá un abanico diverso que toca varias de las aristas más extremas que encontraremos en la carrera de R.E.M, por un lado aparecerán canciones realmente desoladoras y dolorosas como ‘Sad professor’ o toda esa pasada final por ‘Diminished/ I’m not over you’ + ‘Parakeet’ + ‘Falls to climb’ mientras que en otros momentos nos encontraremos con gloriosas melodías como ‘Suspicion’, ‘Daysleeper’ o la absolutamente hermosa ‘At my most beautiful’. En medio de este ir y venir rastros de rock verán la luz en 'Lotus', en 'The apologist' o en esa maravilla de canción que es 'Walk unafraid', otra gema escondida que nos regaló un disco que se caracteriza por funcionar como un paseo tan lúgubre como mágico, un paseo por un pantano mediante el cual la banda lograba enfrentar su crisis existencial. 

Mirado a distancia resulta evidente el que Up simboliza el comienzo del fin para R.E.M. El disco marcó un antes y un después para ellos, desde aquí no volverían a ser los mismos, sin embargo, a poco más de dos décadas de distancia cabe mencionar el que la experiencia sobrevive absolutamente al paso del tiempo. Honesto y visceral, con varias de las melodías más desgarradoras de su carrera y un conjunto de letras que dieron muestras de un Michael Stipe inspiradísimo, Up fue un disco poco comprendido en su momento e incluso despreciado por sus incursiones electrónicas pero que sin lugar a dudas merece ser revisitado. Una joya oculta de estos dinosaurios de la música.  

4.0 : Excelente!

Otras reseñas de R.E.M:
2011: Collapse into now
1996: New adventures in Hi-Fi