lunes, 26 de febrero de 2018

Adelantos: Editors + Ihsahn + Judas Priest


¡Qué meses se nos vienen! Y que gratas sorpresas nos hemos llevado con algunos de los adelantos recibidos en estas semanas, entre los cuales quisiese destacar particularmente a tres: Editors, al noruego Ihsahn y a los británicos de Judas priest. Basicamente por ser aquellos que mayor ansiedad han generado en mi persona.

El primer lanzamiento que verá la luz entre estos será el de Editors, cuyo sexto álbum verá la luz muy pronto, el 9 de marzo. Se titulará Violence y de este hemos conocido dos temas, tremendas canciones ambas por cierto. La primera de ellas fue 'Magazine', tema que sorprende (gratamente) por el sonido juguetón que contiene, sin embargo, la que me ha volado los sesos ha sido 'Hallelujah (so low)', que con sus guitarrazos, estructura, arreglos e interpretación se cuela desde ya entre lo más destacado que oiremos en materia de canciones durante 2018. 

Pues lo dicho, 9 de marzo el nuevo disco y desde ya contamos los días...


Otra que ha llegado para movernos el piso es la nueva de Ihsahn, quien ya dejó el listón alto dos años atrás con la edición del notable Arktis (2016) y en este 2018 volverá en Mayo con nuevo disco. El adelanto, que está muy pero muy bien, es 'Arcana imperii' y desde ya nos deja con ganas de más...


Finalmente, no quiero despedir esta reseña sin realizar un guiño cariñoso hacia los británicos de Judas priest, quienes se han despachado un afilado 'Firepower', que destaca por ese sonido demoledor que inevitablemente recuerda los tiempos más poderosos de la banda (esos marcados por la dupla de álbumes 'Ram it down' + 'Painkiller'). También el próximo 9 de marzo tendremos entre nosotros este nuevo trabajo que esperamos redima a la banda tras su mediocre anterior entrega (lo siento, es que a mi 'Redeemer of souls' me sigue pareciendo malísimo).

sábado, 24 de febrero de 2018

MGMT : Little Dark Age (2018)

"En constante búsqueda..."

La compleja jugada realizada por MGMT en 2012 mediante su álbum homónimo debería entenderse como una genuina y honesta declaración de principios por parte de una banda que no pretende ajustarse a los moldes de nadie más que el propio, la cual por cierto ya se había insinuado tres años atrás con la edición de Congratulations (2010). Sin embargo, llegaba la hora de que los estadounidenses se reconciliasen con el pop, momento que ha llegado en la edición de Little dark age, cuarto disco de MGMT y que llega a nosotros tras cinco años de silencio. 

Retoman por tanto estructuras clásicas y la afición por coros gancheros aunque claro, lo hacen en sus términos, abrazando en este caso la cultura musical ochentera y volcándose al trabajo de teclados  + sintetizadores + voces filtradas, aspectos que abundan a lo largo del trabajo. Ciertamente lo mejor de este se concentra en su primera mitad, cuando el contagioso dinamismo de 'She works out too much' se enlaza con la fantástica oscuridad de 'Little dark age' (la canción), un buen exponente del uso de coros como principal arma. Más adelante sonará 'When you die', una jugada psicodélica que incorpora guitarras de palo entre teclados generando gratos resultados, un meloso medio tiempo titulado 'Me and Michael' y una excelente crítica al tiempo que pasamos frente a nuestros teléfonos en 'TSLAMP' , y por cierto, otra que coloca al coro como protagonista. 

La segunda parte del disco poseerá, sin embargo, un tono más lúgubre. Un oscuro relato titulado 'James' seguido por el instrumental 'Days that got away' dará paso a un cierre de bajas revoluciones a cargo de las baladas 'When you're small' + 'Hand it over'. Esta tendencia más apagada será unicamente interrumpida por la invitación a la pista de baile que encarna la contagiosa 'One thing left to say', que funciona pero claramente no conecta en absoluto con todo lo que suena en esta recta final del viaje.

Little dark age en su global deja gratas sensaciones. Es un disco en donde MGMT recupera su (buen) gusto melódico y entrega arreglos + coros a destacar, eso además de sostener elementos complejos, inquietos y experimentales en su sonido. No alcanza eso si el esfuerzo como para sacar aplausos, hay momentos en exceso espesos y cierta regularidad que se pierde hacia el cierre. A destacar el que el dúo mantenga su identidad y siga mostrándose creativo, digamos, en constante búsqueda de horizontes sonoros, lo cual siempre desde acá resultará elogiable. 

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de MGMT:

lunes, 19 de febrero de 2018

Saxon: Thunderbolt (2018)

"Leyenda en absoluto presente..."

En este próximo 2019 se cumplirán cuarenta años del álbum debut de los británicos de Saxon. Cuatro décadas de carrera durante las cuales estos ingleses nos han regalado, contando esta nueva entrega, veintidos discos practicamente sin interrupciones entre si. Para no creerlo. Si a esto agregamos el que la banda viene sosteniendo un nivel altísimo desde un buen tiempo a la fecha, no puede si no emocionarnos la edición de un álbum como Thunderbolt, el cual mejora lo que en discos como Sacrifice (2013) o Battering ram (2015) parecía inmejorable. 

Y es que once canciones en poco más de cuarenta minutos de música bastan para verificar el envidiable momento que continúa viviendo Saxon, una leyenda del heavy metal que se niega a ceder incluso frente a la naturaleza. Nos desafían por tanto con un puñado de temas cargados de energía y velocidad, riffs endemoniados y exquisitos redobles dispuestos a conmover a todo amante del género. De esta forma, gran parte del álbum apostará por la efectividad, ahí canciones como 'Thunderbolt', la exquisitamente melódica 'The secret of the flight' 'They played rock and roll' (que conmemora las primeras giras de Saxon junto a Motorhead) o 'Sniper' funcionarán a la perfección aunque también encontraremos en el disco bajadas de revoluciones más pesadas como aquella que se carga a las orquestaciones en 'Nosferatu (The vampire's Waltz)''Predator' (que cuenta con un atractivo duelo vocal entre el incombustible Biff Byford y Johan Hegg de Amon amarth que intercala agudos con guturales) o 'Sons of Odín', que se cuece a fuego lento entre un marcado bajo y un denso riff. 

No deja de impresionar el como Saxon continúa dando muestras de un talento creativo inagotable y si bien es cierto que con cada disco continúan insistiendo sobre fórmulas clásicas también lo es el que en Thunderbolt se percibe a una banda yendo mucho más allá de lo evidente e incluso necesario, como lo que realizan en 'A wizard's tale', tema que podría haber cerrado en un cómodo fade out pero al que le han dado una vuelta de tuerca durante su minuto final demostrando que el filo aún se encuentra allí, vivo y presente. O el solo a dos guitarras de 'Speed merchants', bien pensado y ejecutado haciéndonos olvidar el que estamos frente a un tema supuestamente dispuesto a "rellenar" en el cierre del álbum. 

Todos estos detalles no pueden sino conmover y generar un profundo respeto en torno al presente de Saxon, una leyenda del heavy que continúa escribiendo su historia en presente.  

4.0 // Excelente!

Otras reseñas de Saxon:

sábado, 17 de febrero de 2018

Simple Minds : Walk Between Worlds (2018)

"Acertado instinto de supervivencia..."

Conscientes de la buena acogida que recibió su anterior entrega, el refrescante Big music (2014), los escoceses de Simple minds han optado por repetir la fórmula, entregándonos un trabajo que vuelve a sostener su sonido sobre bases programadas + múltiples capas de teclados y guitarras. El resultado en su global cumple y logra mantener en buen pie a una banda que a estas alturas del partido poco tiene por demostrar pero que continúa arreglándoselas para sostener el presente con dignidad y frescura.

Pruebas de lo mencionado hay varias, la primera está en la partida que cuenta con dos ganchos incontestables: 'Magic' y 'Summer', temas potentes que logran encontrar un grato equilibrio entre arreglos modernos y una estructura contagiosa. Ciertamente el disco no se apartará de esta tendencia sonora durante sus 50 minutos de duración, aveces se centrará en los ambientes, como es el caso de la susurrada 'Utopia' (le está faltando algo de fuerza en las interpretaciones a Jim Kerr, que el tiempo no pasa en vano), otras veces pondrá en primer plano a los murallones de arreglos, ahí 'The signal and the noise' se lucirá, en 'In dreams' insistirá sobre el coro pop o en 'Barrowland star' entragará protagonismo a las guitarras.  

Durante su segunda mitad el álbum no variará fórmulas, desarrollando un buen coro en 'Walk between worlds' (la canción), emulando el clásico fraseo de 'Alive and kicking' en 'Sense of discovery', danzando sobre teclados en 'Silent kiss' y volviendo a las guitarras en 'Angel underneath my skin', otra donde los arreglos tapan la voz de Jim Kerr, lo cual me parece resta aunque no lo suficiente como no valorar el presente de unos Simple minds que en silencio continúan sobreviviendo con armas propias y disco a disco revitalizando su legado.

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Simple minds:
2014 // Big music

martes, 13 de febrero de 2018

Franz Ferdinand : Always Ascending (2018)

"Singles, más no discos..."

Están presos. Y no hay más. Es el drama de aquellas bandas que encuentran el éxito en un primer o segundo disco, que les es muy difícil (salvo casos excepcionalmente geniales) escapar de aquella sombra. Ahora, en el caso de los escoceses existió un intento en 2009, el poco comprendido Tonight: Franz Ferdinand, pero al alcanzar escasa repercusión (más allá de un buen single como fue 'Ulysses') no tuvieron más opción que recular (demasiado pronto) hacia los inicios en 2013 con un correcto pero predecible Right thoughts, right words, right action. Ahora, cinco años más tarde, tal parece que se han vuelto a envalentonar con un disco de producción exquisita y que incorpora elementos interesantes en su sonido (algo de esto ya nos habían insinuado en 2015 con FFS, el proyecto que encararon junto a Sparks), entregando protagonismo a los teclados por sobre las guitarras, aunque lamentablemente han vuelto a fallar donde ya es tradición que fallen: al armar un conjunto que al menos durante treinta minutos logre sonar atractivo.

En ese sentido, Always ascending (que debe contar desde ya con la portada de peor gusto que veremos en este 2018) no escapa a la realidad que Franz Ferdinand viene entregando desde hace 2009, es decir, tres o cuatro buenas canciones acompañadas de un constante "quiero pero no puedo". A destacar acá los singles 'Always ascending' (la canción) + 'Lazy boy' que logran contagiar con su sonido y coros, además de la balada 'The academy award' , que con su crítica social hacia la falsedad de las redes sociales genera un gancho interesante. Se agradece la frescura de temas como 'Lois Lane' (de lo más interesante del disco) o 'Glimpse of love', cuyo fuerte se encuentra en el uso de teclados o el saxofón que por ahí suena en la dinámica 'Feel the love go'. Sin embargo, algo falla, gran parte del disco no logra generar atractivo suficiente como para sostener el interés por parte de quien escucha por lo que el álbum acaba quedando a medio camino entre correctos arreglos pero canciones con poco gancho o en casos como los de 'Finally' o 'Huck and Jim', cayendo en predecibles lugares comunes.

Tomarse cinco años de pausa para entregar estas diez canciones sabe a poco. Y no es que Always ascending sea de plano un mal disco pero si es uno que continúa mostrando a la banda como armadora de correctos singles pero no así de discos. Esta vez hay que darles el que efectivamente han intentado crecer en lo musical pero el resultado global continúa quedándose solo en la iniciativa. Y ya van... 

2.5 // Insuficiente

sábado, 10 de febrero de 2018

Monster Magnet: Mindfucker (Adelanto!)

Este es un notición. Lo esperábamos con ansias y al fin, tras cinco años de relativo silencio (tuvimos un par de discos de remezclas en este período), Dave Wyndorf de la mano de sus fantásticos Monster magnet está de regreso. Tendremos nuevo álbum (el sucesor al genial The last patrol de 2013) finalizando marzo y al rock de 'Mindfucker' como adelanto de este. Wyndorf luce saludable además, a sus 62 años de edad ha perdido peso lo cual no deja de ser una excelente noticia...

miércoles, 7 de febrero de 2018

Django Django : Marble Skies (2018)

Aumentando las expectativas...

Tras un auspicioso debut en 2012, los escoceses de Django Django intentaron en 2015 expandir un tanto su sonido, ignorando incluso el éxito alcanzado años atrás. El resultado tuvo sus momentos pero ciertamente no logró cuajar del todo por lo que finalmente, pese a ser un buen disco, Born under saturn se sumó a la lista de álbumes (inevitablemente) opacados por su antecesor. 

El caso es que tres años más tarde vuelven a nosotros instalando la sensación de haber aprendido de la experiencia, de la mano de la energía y convicción que los caracteriza, con otro disco que los muestra creativamente inquietos y que me parece, independiente de que tanto gusten los resultados, los sitúa en una linea correcta. Con Marble skies han intentado entregar un álbum con personalidad propia y que si bien mantiene elementos reconocibles de su característico sonido, no pretende depender del pasado para conquistar al auditor y se da el gusto de mirar hacia adelante. Todo un mérito digno de reconocer, alentar y alabar. 

Hay temas por supuesto que sostienen la linea desarrollada en Born under saturn, ahí canciones como 'Champagne', 'Further' o 'Tic tac toe' continúan generando dinámica sobre percusiones tradicionales, guitarra y bajo, sin embargo, existen largos momentos donde la banda se desmarca de este formato para lanzarse de lleno a la pista de baile, con la electrónica y sintetizadores como principales herramientas, funcionando de maravillas en 'Marble skies' (la canción) o en la contundente pasada por 'Beam me up' + 'In your beat'. Este ir y venir, desde estructuras tradicionales para Django Django a exploraciones electrónicas, hacen creer que Marble skies ha vuelto a plantearse como un disco de transición para la banda, un tanteo de terreno para ganar tiempo frente a un nuevo lanzamiento.

El tiempo dirá si efectivamente este álbum funcionará como nexo entre dos momentos marcados para la agrupación o estos finalmente recularán hacia sus inicios, como tantas otras bandas han hecho. Esperaremos por tanto ansiosos ese siguiente paso.

3.5 // Muy bueno!

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sábado, 3 de febrero de 2018

Fito Paez : La Ciudad Liberada (2017)

Un acto de coraje .

Diez años, diez discos. Así de productivo estuvo el asunto para Fito Páez entre 2005 y 2015, aunque claro, cantidad no siempre es calidad (menos tras tantos años de carrera) por lo que nobleza obliga a reconocer el que haciendo el suma y resta no es demasiado lo que nos ha dejado esta etapa final del argentino. Sin embargo, a los grandes no hay que jamás darlos por muertos mira que en cualquier momento sacan un gancho y vuelven a impactar, y eso es La ciudad liberada, el vigésimo álbum en la carrera de Fito Páez y con seguridad uno de los más interesantes que ha entregado en largo tiempo.

La ciudad liberada es un riesgo por donde se mire. Un acto de valentía. Desde su desafiante portada, pasando por su diverso contenido y extensión. Son 18 canciones lo cual desde suena a descaro y habla de un tipo que, para bien y para mal, no cuenta con medios de contención frente a su obra, aunque en esta ocasión hay que darle el mérito ya que, pese a uno que otro ripio, en general ha acertado regalándonos de paso varias de las canciones más brillantes y desatadas que ha compuesto en al menos veinte años.

Pero hablemos de las canciones, ya que ahí tenemos de todo, lo cual evidencia la intención por parte de Páez de no enmarcarse en un solo registro ni tono. Es así como conviven en la partida del álbum los alegatos feministas color fresa de 'Aleluya al sol' (para mi, la más débil y forzada de todo el disco) con los ambientes oníricos de 'Wo wo wo', el romanticismo de la absolutamente genial 'Tu vida mi vida' (con claro perfume a Charly García en sus teclados) y una pasada más cruda en la política 'Islamabad' ("Lo más fuerte es resistir el máximo dolor..."), primera invitación a las guitarras y al rock que realiza el registro. De acá en adelante el disco continuará danzando sobre la diversidad, con mucho tino en la alegre y acústica 'Bohemia internacional', en la fantástica y explosiva 'La ciudad liberada' (la canción), en la fenomenalmente arreglada 'Soltá' (una canción menor en este disco pero que en sus detalles contiene magia) o la exquisitamente dinámica 'Nuevo mundo'. Cabe mencionar por cierto que el disco, además de destacar por su movilidad en términos estilísticos goza de un carácter importante, entregando contenido y actualidad durante varios pasajes. 


La primera parte del disco cierra con Fito al piano en la tradicional 'La mujer torso y el hombre cola de ameba' y la segunda abre con la iluminada 'Otra vez el sol', digna de sus mejores tiempos en Circo beat (su joya de 1994), la cual dará paso a la folclórica 'El secreto de su corazón' seguida de la crítica social pop (con piano de cantina incluido) de 'El ataque de los gorilas' ("La gente está perdiendo la ilusión de vivir..."). Entrando en la última curva del álbum llegará 'Navidad negra', probablemente la más oscura y desatada del disco (con una intensidad digna del más genial Fito Páez) que lamentablemente convivirá con dos que me parece (junto con 'Aleluya al sol') no alcanzan a estar a la altura del trámite general del álbum, me refiero a las melosas 'Chica mágica' y 'Los cerezos blancos'. ¿Único defecto del disco? Si, que sobran tres a cuatro temas. 

Finalmente nos encontraremos con el tributo a la música que es 'Plegaria' (refrito descarado de 'Buena estrella', una vieja canción de 1999),  otra que danza sobre un dinámico piano como 'Se terminó' ("Perdieron todas las apuestas los cantores de protestas, al final el reggaeton mueve el mundo...") y el instrumental '5778' que llega para cerrar un álbum no redondo pero si brillante. 

La ciudad liberada es el disco de Fito Páez que todos necesitábamos, que trae de vuelta al presente al creador inquieto que no percibíamos desde los tiempos de Abre (1999). Un álbum como para no volver a dudar de él...


8 / 10
¡Excelente!


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