"Las musas están de vuelta..."
De ahí que el álbum abra de manera tierna mediante un tema acústico como 'Full of stars' y gire bruscamente hacia algo más golpeado y frenético en 'Punching the flowers', generando un contraste evidente de entrada, esto para luego en 'Pep talk' estar casi narrando un episodio depresivo ("Mi pasado es un vaso de whiskey cayendo por la garganta de un borracho / No puedo decir que alguna vez me sentí avergonzado por beber el antídoto / Pero ahora me encuentro despertando al amanecer y quedándome en cama / Escuchando una charla de Pep para sobrevivir al día..."), esto en medio de arreglos amenos y absolutamente amables. Parte de esta ambivalencia se expresa literalmente en una canción como 'I built you a tower', que aparece en el álbum en dos versiones (a y b) absolutamente diferentes entre sí, la primera es un medio tiempo grato que se deja sonar sin problemas mientras que la segunda (la cual cierra el álbum además) es pura distorsión y oscuridad, ambas abordan eso si el desamor como eje y la retorcida necesidad del ser humano por aferrarse a los recuerdos de una relación rota ("Te construí una torre en mi mente / Un lugar que nadie jamás podría encontrar / Dabas vueltas en círculos en mi cabeza / Hasta que ya no podía pensar en ninguna otra cosa...").
Fuera del contraste mencionado, otro de los grandes méritos con que cuenta este álbum es su segunda línea, digamos, esas canciones "menores" que son precisamente las que acaban por iluminar al álbum. En el nudo, por ejemplo, sonará una notable 'Envy the birds' que se encuentra marcada por la batería de Jason McGerr (tal como la ya mencionada ''Punching the flowers') y una producción de John Congleton que ha sabido sacarle partido al sonido orgánico de la banda, mientras que más adelante la pasada por 'How heavenly a state' (todo el espíritu de Radiohead en esta) + 'Trap door' (más enfocada en los teclados y atmósferas) acabarán por entregar el momento más intenso en todo el álbum, esto para complementar con temas más tradicionales (aunque en ningún caso malas canciones) como 'Stone over water' o 'Riptide'.
Es realmente una pena que el presente de Death cab for cutie sea ignorado por gran parte del planeta. La banda vive un renacer rebosante en talento y con I built you a tower marcan una seguidilla de dos discos realmente excelentes e inspirados. Considerando quizás lo poco que hay que perder podría ser que para una siguiente entrega Ben Gibbard se atreviese a extender un tanto más las estructuras, digo yo, aprovechando que las musas están de vuelta...
¿Canciones? 'Punching the flowers', 'Envy the birds', 'How heavenly a state' y Trap door'.

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