"Viaje sensorial..."
Pues lo dicho, que de entrada Madonna ha decidido que la música hable, con unos veinte minutos iniciales que funcionan como un trance electrónico dispuesto a calar hondo en quienes ansiaban volver a oír a la vocalista de Erotica (1992), porque ojo al dato: si bien este álbum se ha planteado como una continuación evidente del Confessions de 2005, lo cierto es que estas canciones en todo sentido cruzan bastantes más límites, sonando mucho más desatadas, íntimas e incluso sexuales que las de aquel disco. Para muestra, todo lo que aparece en la Cara A del álbum, desde 'I feel so free' (una línea que Madonna se encarga de susurrar hasta el cansancio en esos minutos iniciales) hasta la impecable pasada por 'Bring your love' (excelente colaboración con Sabrina Carpenter) + 'Danceteria', dinámica que encontrará más adelante exquisita continuidad en cosas como 'Love sensation', 'Love without words' y sobre todo en la contagiosa 'Bizarre', todos momentos en donde la electrónica se toma las atmósferas generando esa sensación de estar experimentando un viaje sensorial imposible de no disfrutar.
Lo interesante, sin embargo, es que lejos de estancarse en dichos ambientes, el disco es capaz de mostrarse siempre curioso, en constante búsqueda. Irá hacia lugares más oscuros y físicos tanto en 'School' como en la absolutamente exquisita 'My sins are my savior' (¿dije que el álbum recupera a la Madonna de Erotica, no?), así como sabrá encontrar necesarias salidas a respirar que amenizan de buena forma el continuo. Ocurrirá en la juguetona y latina 'Read my lips', así como más adelante en momentos que lentamente van transformando al disco en algo bastante más reflexivo y profundo, me refiero a la emotiva 'Fragile' (en otros tiempos, esto habría sido un HI-TA-ZO), sin lugar a dudas el tema en donde Madonna mejor canta en todo el disco (por lo mismo, permítanme el dudar respecto al origen de estas tomas vocales), la balada 'Betrayal' (una que incluso podría haber sido parte de un Ray of light allá por 1998), o ese cierre increíble que regala mediante 'L.E.S girl', una pieza delicada y dulce que recupera a la Madonna capaz de sensibilizar en base a sencillas melodías junto a una guitarra, esto sin mencionar lo especial que es oírla despedir el álbum repitiendo aquella sentida línea: "Todo se desvanece..."
En definitiva, si hubiese que encontrarle un problema a Confessions II este sería únicamente su título. Y es que un conjunto así de sólido no merecía el vivir a la sombra de un álbum de veinte años atrás, con el cual además es poco lo que comparte más allá del "espíritu de baile". Lo que tenemos acá es una hora de música que navega por distintos estados sin jamás renunciar a su coherencia. Grandes atmósferas y grandes canciones conviven dentro de una lista que sorprende desde todo sentido. Y si, que este es el disco que todos nos merecíamos de Madonna, pero por sobre aquello, este es el disco que ella misma se merecía publicar...
¿Canciones? 'Danceteria', 'My sins are my savior' y 'Fragile'.

No hay comentarios:
Publicar un comentario