miércoles, 25 de julio de 2012

Fiona Apple: The idler wheel is wiser than the driver on the screw and whipping cords will serve you more than ropes will ever do (2012)

"Absolutamente íntegra..."

El eterno título o el que Fiona se haya tomado 7 años para componerlo, hablan en primer lugar de un álbum muy pensado y en segundo de una artista que a estas alturas hace lo que quiere y como quiere, postura más que digna considerando los años que vivimos. Ahora, todos estos elementos pasarían a un olvidado plano si es que la música no estuviese a la altura, sin embargo, The idler wheel... posee todos los componentes para meterse desde ya entre los mejores discos del año. 

Personal, íntimo, emotivo, desgarrado por momentos, instrumentalmente exquisito, lo que Fiona ha logrado con su cuarto disco es notable. Un disco de piano, que sostiene todas sus canciones (como suele ser costumbre en ella) sobre el instrumento y con un componente relevante en materia lírico, siendo claro: si eres de esos que "no le interesan las letras", pues quizás Fiona no sea lo tuyo, porque aquí las letras juegan y conectan claramente con todo lo que la vocalista intenta transmitir en sus composiciones, tanto en materia de arreglos como de vocalizaciones. 

 "Cada una de mis noches es una lucha con la mente" nos canta en la partida a cargo de la sensacional 'Every single night' (efectivamente el único tema "vendible" del disco) y percibimos de inmediato que esto se viene en serio. A partir de ahí el piano de Fiona marcará los momentos y distintos pasos a seguir. En una golpeada 'Daredevil' , donde juguetea a antojo con las percusiones, o en mis momentos favoritos del álbum, la hermosa pasada por "Valentine"  (romántica a tope.) + "Jonathan", 

Pero lo cierto es que cuesta no disfrutar las distintas estaciones que nos presenta está particular mujer, aunque siempre asociadas al piano, siendo la notable aceleración de 'Left alone' o el desgarro de 'Regret' (¡cómo se deja esa garganta!) los momentos más altos en una segunda parte que si bien puede volverse algo espesa siempre expele honestidad y franqueza de parte de una artista que continúa siendo única en su especie. 

No es su mejor disco (a ratos se vuelve muy espeso e insiste en teclas similares) pero el regreso ha valido la pena. Cuando nos encontramos frente a una artista así de completa, que se mueve y compone a antojo lo que le nace de los ovarios en pleno 2012, no podemos sino tomar asiento y disfrutar...

7,5 / 10 
¡Muy bueno!

miércoles, 18 de julio de 2012

Gaz Coombes : Here Comes the Bombs (2012)

"Grato regreso..."

Supergrass fue una de esas bandas que la historia trató injustamente. Les tocó competir a mediados de los 90's con el fenómeno brit pop Oasis/Blur y sucumbieron en popularidad, sin embargo, basta escuchar el debut I should coco (1995) para notar que diez años antes de que existiesen bandas como The strokes, The hives, o Franz Ferdinand estos ingleses ya habían trabajado el rock de garage sucio, juvenil, hiperquinético y sesentero que tantos dividendos dejó a varios durante la pasada  década. Hoy tenemos en plan solista a su vocalista  y pienso que la historia se repite, tengo la sensación de que el álbum pasará inadvertido por este 2012 siendo que tiene méritos para que el mundo le de una oportunidad.

Here comes de bombs es un disco sólido por donde se le analice. Se sostiene tanto canción por canción como en el conjunto, se pasea por diversos estilos y tiempos, cuenta con temas directos, fáciles de digerir y que son rock & roll puro ('Hot fruit', 'Whore', 'Simulator') así como con otros más cargados a la atmósferas etéreas ('Sub divider'), desde psicodelia ('Universal cinema') hasta incluso algunos guiños a la electrónica ('Fanfare') pasando por medios tiempos realmente atractivos y emocionales ('White noise').

Evidentemente no descubre la pólvora pero logra en menos de una hora sacarte a pasear de la mano de un sonido cargado a las guitarras pero que suena moderno y fresco. ¿Vale la pena? Claro que si. 

¿Canciones? 'Hot fruit' y 'Sub divider'. 
7 / 10
Muy bueno

martes, 10 de julio de 2012

Prong : Carved into stone (2012)

"Rock and roll a la vena..."


Buena dosis de rock para el día de hoy, sin desperdicio alguno. Probablemente no exista rockero noventero al que no le resulte familiar aquel añejo "Snap your finger snap your neck". Eran los años post glam metal, en donde el rock duro se reinventaba lejos de los chillidos agudos ochenteros. En medio de aquel contexto Prong fue una banda que aportó con su cuota de oscuridad para luego incluso apostar por la experimentación en 1996 con un álbum de corte industrial como fue Rude awakening. Los tiempos daban para aquello. 

Las bajas ventas (en tiempos donde la venta de discos en físico importaba) , sin embargo, provocaron el fin de la banda, la cual volvió en 2002, tanteando terreno un año más tarde con la edición de Scorpio Rising (2003). Poco y nada se ha sabido de ellos desde entonces salvo que desde 2009 a la fecha se transformaron en un proyecto de Tommy Victor (guitarra y voz), quien ha intentado revivir a la banda con nuevos integrantes al punto de hoy, a diez años de su último trabajo tenerlos de regreso con un disco que sorprende desde todo punto de vista posible. Como quien se propone reivindicar un género, los nenes (ya no tan nenes) de Prong nos han entregado un disco solido de comienzo a fin y que respeta fielmente el metal que en sus inicios trabajaron. 

Desde el glorioso doble pedal que da la partida con "Eternal heat" las cosas marchan bien. Y de ahí en adelante es un viaje sin desperdicio. Mucho riff heavy que recuerda un tanto a Pantera, temas de variadas dinámicas y una energía dispuesta a levantar muertos. Un disco directo y que no agota en ningún momento. "Revenge... best served cold" o "Put myself to sleep" son temas que en "época de radios" habrían sido éxitos seguros, mientras que "List of grievance", "State of rebellion" o "Carved into stone" (entre otras) nos recuerdan que el rock and roll está vivo y siempre lo estará mientras corra sangre por nuestras venas.

Grata sorpresa por tanto con Prong y un álbum que revitaliza su sonido gracias a la frescura que ostenta.. Esta vez al menos, el regreso ha valido la pena. 

7 / 10
Muy bueno.

jueves, 5 de julio de 2012

Fear factory: The industrialist (2012)

"La misma efectiva idea de siempre..."

Durante los 90's se convirtieron en pioneros del metal industrial. Comenzando el nuevo milenio quisieron ponerse a tono con la moda del momento y (aunque usted no lo crea) jugaron a ser Slipknot para hacer nu metal. Se extraviaron un tanto (o más que un tanto!) al punto de producir el quiebre entre sus integrantes. El caso es que tras 10 años de vivir una serie de alteraciones en la formación de la banda, Dino Cazares decidió regresar y junto a la agrupación publicaron el soberbio  Mechanize (2010). Y bueno, dos años después los tenemos de vuelta con The industrialist, un álbum conceptual que en 10 canciones busca darle continuidad al éxito de su antecesor.

La idea sigue siendo la misma, mucha rapidez y la constante intención de reventar tus tímpanos con ese sonido maquinal, casi robótico, que combina un incesante doble pedal de baterías programadas, veloces y pesadas guitarras, teclados y combinaciones de gritos guturales con coros melódicos. De esta forma, en todo el tridente inicial aceleran a fondo mediante las excelentes 'The industrialist', 'Recharger' + 'New messiah', para recién en 'God eater', que trae todo un rollo oscuro marcado por sus punzantes guitarras e incursiones electrónicas, entregar una pausa y respiro. 

El resto del álbum quizás redundará un tanto en un sonido a estas alturas absoluta marca de la casa pero que cumple de sobra en cuanto a nivel. The industrialist no trae nada nuevo al mundo pero al menos suena bien. Si no conoces bien a Fear Factory me parece que este es el álbum indicado para llegar a ellos.


7 / 10 
Muy bueno.

lunes, 25 de junio de 2012

The Smashing Pumpkins: Oceania (2012)

"Paso adelante..."

Los Smashing Pumpkins solo editaron cinco discos en su carrera, sin embargo, dejaron en el aire la sensación de haber sido grandes, muy grandes. Su gran obra maestra fue Mellon collie and the infinite sadness (1995), un monumental álbum doble con el cual Billy Corgan demostró al mundo el carácter de tremendo compositor que era aunque también elevó el ego del artista a niveles estratosféricos. Tras la edición de ese disco el hombre se sintió amo y señor de la banda al punto de acabar disolviéndola en el año 2000. Han pasado doce años desde entonces y a Corgan lo hemos visto intentando brillar por diversas vías aunque siempre con resultados discretos, más allá de que un puñado de buenas canciones nos dejó en Zeitgeits de 2007, aquello hay que dárselo. Por tanto, ante tanta irregularidad, no era demasiado de lo que se esperaba ante un nuevo lanzamiento, sin embargo, contra toda expectativa al vocalista hay que darle el que nos ha sorprendido gratamente con Oceania, sin duda lo mejor que nos ha entregado en largo tiempo. 

Entendiendo que este NO es un disco de los Smashing Pumpkins, solo posee la marca. Se trata de Corgan acompañado de tres músicos contratados para ejecutar su obra, sin embargo, ciertos elementos característicos del sonido de los primeros discos de la banda (Gish y Siamese dream basicamente) si están presentes en el trabajo y vaya que se agradecen. Oceania suena fresco, potente y no tan cerebral como los anteriores trabajos de Corgan. El álbum comienza con todo. A "Quasar" y "Parnopticon" le sobra energía y fuerza, y donde la voz de Billy ya no logra llegar es suplido con un trabajo de arreglos más que sólido. Como mencionaba anteriormente, las guitarras recuerdan muchísimo los primeros discos de la banda. "The celestials" juega a ser la canción himno de este disco y mal no le va. Comienza acústica para crecer con los minutos en instrumentos y formas. Bello tema. Posteriormente la dupla "Violet rays" / "My love is winter" logran que el disco vuele alto (para mi este es el mejor momento), Corgan logra emocionar como hace mucho no lo hacía gracias a un trabajo de arreglos impecable. 

El nudo del disco llega con los teclados que marcan el paso de "One diamond, one heart", buen tema pero algo frío y mecánico en relación a lo que venía sonando. En la misma linea sonora se mueve "Pinwheels" aunque con mejores resultados gracias a su excelente trabajo instrumental. "Oceania" es una de esas canciones largas que Corgan disfruta componer de vez en cuando. Muy personal e íntima, me recordó a The Cure por instantes gracias a esos teclados que arman muy bien el ambiente de fondo. Gran momento que se ve rematado con la calma de "Pale horse", una canción que perfectamente podría haber sido incluida en Adore (1998), el álbum más sentido de los Pumpkins.

Corgan no quiso agotar esta vez, de ahí que para la recta final del álbum se retoman las guitarras. "The chimera", "Glissandra" e "Inkless" traen de regreso la energía y renuevan el alma de este disco, el cual se cierra en paz con "Wildflower". 

Lo de Billy Corgan es una lucha constante con su pasado. Tiende casi a renegar de sus obras noventeras y se encargó durante la promoción de Oceanía de repetir una y otra vez que el disco no sonaría como aquellos discos. Tenía razón, este no es un álbum nostálgico y en ese sentido me saco el sombrero por el compositor, quien insiste en mirar hacia adelante, en otras ocasiones no le había apuntado pero acá hay que reconocer que logró armar un trabajo sólido en general y con momentos particularmente brillantes. 

7,5 / 10 
¡Muy bueno!

jueves, 7 de junio de 2012

Cloud Nothings: Attack on memory (2012)

"Juventud, divino tesoro..."

Si bien la movida post punk revival de la pasada década trajo a las guitarras de regreso, estas carecían de un elemento no menor: el desgarro. Dicho en simple: no hubo banda post 2000 fuese capaz de abandonar el buenrollismo y prácticamente todas abrazaron el pop amigable como bandera. Por esto, una banda como Cloud nothings nos viene de maravillas, agrupación liderada por Dylan Baldi y que acá con su tercer disco han sabido conjugar en dosis precisas el filo del punk, guitarras punzantes, un sonido sucio + atmósferas desoladoras en el que no solo es su mejor trabajo a la fecha si no uno que seguramente recordaremos a futuro gracias a la frescura que logra transmitir. 

En Attack on memory estos jóvenes estadounidenses han sabido conjugar un ida y vuelta impecable que oscila entre melodías livianas/adolescentes y atmósferas realmente dolorosas llenas de desesperanza, esto en tan solo ocho canciones que superan apenas la media hora de música. 

Para muestra, lo que hacen en la primera parte del disco, abriendo con los aires densos y pesimistas de 'No past / No future', repitiendo únicamente cuatro conceptos en una dinámica ascendente que va desde el Radiohead más deprimente hasta el Nirvana más desgarrado (así, como suena), para luego desenfundar la gran obra maestra del disco: 'Wasted days', casi nueve minutos en donde la banda explota todo su potencial desarrollando un torbellino que irá mutando mientras se desarrolla. Es la gran canción del álbum y sin lugar a dudas de lo mejor que habremos oído este año. Luego, sin embargo, y de manera brusca, el trabajo bajará revoluciones yendo hacia sonidos más amigables tanto en 'Fall in' como en 'Stay useless', en un movimiento que descoloca pero resulta de igual forma fascinante e incluso necesario considerando lo denso que había comenzado el álbum.

La Cara B del disco abrirá con la veloz e instrumental 'Separation', toda una exquisitez que juega a placer con sus guitarras limpias y una dinámica acelerada para luego pasar a la punzante 'No sentiment' y volver a cerrar muy light con 'Our plans' + 'Cut you', dejándonos así una montaña rusa que si bien por momentos pareciese no ambicionar demasiado acaba ejecutando a la perfección eso de lograr muchísimo con poco. 

El tiempo dirá hasta donde serán capaces de llegar Cloud nothings, por ahora nos quedamos con esta pequeña gran joya que sorprende e impacta por el descaro que ostenta, propio de una juventud que evidentemente tiene poco que perder por lo que no ha temido el dejarlo todo en la pista. Benditos sean por esto.

¿Canciones? 'No past / No future', 'Wasted days y 'Separation'.


8,8 / 10
¡Excelente!

miércoles, 30 de mayo de 2012

Beach House : Bloom (2012)

"Tan simple y hermoso que asusta..."

¡He pecado! Pero acá estoy para reparar mis culpas. Y es que hasta hace unos meses atrás jamás había oído hablar siquiera de esta banda, sin embargo, pese a que no soy muy dado a idolatrar algo por el mero hecho de ser "alternativo", cuando algo tiene encanto no hay nada que hacer salvo rendirse y disfrutar. Y así estoy, rendido a los pies de este magnífico dúo. 

Beach house tiene algo que por estos días está resultando muy difícil de hallar en el mundo de la música: magia. La habían encontrado en su anterior Teen dream y con Bloom, su cuarto disco, han acabado por dar con la tecla precisa. Atmósferas maravillosas que impactan con enormes melodías y arreglos tan simples como bellos. Bueno, aquello que a algunos les gusta llamar dream pop y acá luce de manera extraordinaria en la hora de música que nos regala una banda que encuentra la perfección en un sonido que deambula todo el tiempo entre lo delicado y lo sofisticado.

Bloom es uno de esos discos que funcionan como un continuo sonoro que crece y crece con el paso de los minutos y en donde cada pieza busca enriquecer un conjunto. En este caso, el álbum vuela alto desde un comienzo gracias a las bellísimas ´Myth´ y ´Wild´, aunque tras estas las guitarras y teclados continuarán envolviéndote sin problema. Y es que lo de este álbum es tan simple que asusta, son arreglos de teclados, trabajo de sintetizadores en la búsqueda de ciertas atmósferas, una batería sutil que meramente acompaña y melodías, preciosas melodías, pero ahí es donde radica el principal mérito de esta maravilla, en que lejos de perderse en la frialdad (algo que le ocurre a muchas bandas que se lanzan a los teclados), Bloom es un trabajo que te atrapa gracias a las armonías que el dúo encuentra canción a canción, donde realmente cuesta destacar alguna en particular. Pero si hay que mencionar, pues vamos: se alcanza un nivel altísimo en "The hours" (con bonito homenaje en el inicio al 'Because' de The beatles) o "Troublemaker", encuentran un coro impecable en la adictiva 'Other people', para terminar desatando el climax absoluto con la increíble y orgásmica "Wishes" (para mi, la mejor del disco). Por si todo esto fuese poco, "On the sea" e "Irene" dan cierre al trabajo en medio de una muy disfrutable calma, en un viaje que definitivamente acaba en paz, donde quizás el único defecto que podría encontrarse (por buscar algo) es que la última parece ya ser demasiado y redunda algo en ideas y sonido.

Hace mucho que un disco no me dejaba corto el formato mp3. Es decir, Bloom me hizo necesitar el álbum en un formato de mejor sonido para disfrutarlo más aún. ¿Caben ya más argumentos para justificar lo maravillado que he quedado con este trabajo? Desde ya queda anotado como serio candidato para  disco del año y uno de los grandes discos que seguro nos habrá dejado esta década.

¿Canciones? 'Myth', 'Wild', 'Other people', 'Wishes'.

9,5 /10
¡Brillante!