miércoles, 24 de octubre de 2012

Animal Collective: Centipede HZ (2012)

"Vuela con alas propias..."

Lo nuevo de Animal Collective era para muchos (me incluyo) uno de los lanzamientos más esperados de este 2012. Y es que tras su anterior maravilla inevitablemente las expectativas quedaron arriba, para muchos Merryweather post pavillon (2009) fue una maravilla moderna, una obra de arte enorme. Por tanto, había que verificar si el colectivo animal era capaz de seguir escalando o simplemente habían tocado techo. Y bueno, tras 3 años de silencio finalmente nos han entregado un trabajo que, tal como era de esperar, mandó la presión a volar y simplemente viajó hacia donde sus autores quisieron que volase.

La primera señal positiva que entrega Centipede Hz es la de no sonar a nada esperable. Si Merryweather post pavillon utilizó la electrónica como un generador de ambientes cargados a la psicodelia acá el asunto va por las percusiones y estructuras bastante más reconocibles que las trabajadas en el pasado por la banda. Entonces, si bien la comparación entre obras es tan odiosa como inevitable, me parece que esta nueva entrega posee el mérito de lograr resaltar por méritos propios. 

Un golpeteo incesante da la partida en 'Moonjock' y notamos de inmediato que esta vez los palos van por el lado de la dinámica, de los ritmos inquietos en lugar de las atmósferas, 'Today's supernatural' y sus delirantes juegos vocales confirman esta sensación. Más adelante las excelentes 'Applesauce' (mi favorita) o 'Father time' se moverán en la misma linea mientras que 'Rosie Oh' probablemente sea lo más tradicional y melódicamente reconocible que escuchemos en el disco. La verdad es que ya con las 6 primeras canciones Centipede Hz te entrega suficiente material como para sentirte satisfecho. 

Tras el séptimo tema, cuando suelen aparecer los "descartes" o temas de relleno, en realidad lo que acá se desata es la experimentación. Se aprecia en los casi 7 minutos de 'Monkey rishes' o en la exquisita electrónica de 'Mercury man' el afán de la banda por dar rienda suelta a los juegos de sonidos y vocalizaciones.  El nivel nunca baja y el disco finaliza muy bien. 

Estamos frente a un manjar de agrupación, los Animal Collective siguen sonando creativos y no han temido el llevar su sonido hacia lugares novedosos. El tiempo colocará este Centipede Hz en su lugar, lo que si queda claro es que es un muy buen álbum, que no vive a la sompra de su glorioso antecesor.  

7 /10
Muy bueno.


Otras reseñas de Animal Collective:

lunes, 15 de octubre de 2012

Bloc Party: Four (2012)

"Al hueso, sin pensar en los resultados..."

Silent alarm de Bloc party fue uno de los discos debut más sólidos de la pasada década, sin embargo, las buenas criticas con estos británicos duraron poco ya que sus siguientes arrebatos, justa o injustamente, no fueron bien recibidos. Si a eso agregamos el que durante 2011 se hicieron públicas las disputas que existían al interior de la banda, en donde se llegó a hablar incluso del alejamiento Kele Okereke (voz), el panorama no pintaba bien para Bloc party por ningún lado.

No sabemos si los rumores de ruptura fueron reales o una mera estrategia publicitaria que perseguía generar ruido e interés, el punto es que de pronto surgió la noticia de que la banda seguía unida y que editaría Four, álbum que (como suele ocurrir) sus integrantes calificaron como "lo mejor que hemos hecho en mucho tiempo". Y bueno, la verdad es que tan lejos no andaban. Four no supera a Silent alarm pero, sin ser un disco extraordinario recupera por momentos el nivel que Bloc party había extraviado desde hace bastantes años.

La partida con "So he begins to lie" te habla de inmediato de un álbum cargado a un rock directo, sucio en su sonido y sin demasiados adornos. Más adelante "3x3", "Octopus", o "Ketting" (que con sus guitarras me recordó algo el "Where is my mind?" de Pixies) se moverán en la misma linea. El trabajo incluso encontrará momentos caóticos con "Coliseum" o en ese ruidoso (e incomprensible) cierre de disco a cargo de "We are not good people"/"Clack crown". La calma aparecerá con medios tiempos más melódicos tales como "Real talk" o "Day four" y el sonido inquieto de su primer trabajo se intentará recordar en canciones como "V.A.L.I.S" o "A Team".

El problema que se palpita en Four es que pese a ser un álbum efectivo por momentos, el el global suena desordenado. Si tuviese que definirlo en una palabra diría que se trata de un trabajo visceral, uno de esos que disparan al hueso y no se preocupan demasiado por los resultados. El álbum se mueve por diferentes estados pero en realidad no desarrolla ninguno a cabalidad, lo cual, al finalizar el disco te deja una sensación de incertidumbre. No es un mal disco pero tiene un olor a final impresionante...

6/10
Bueno, cumple.

lunes, 8 de octubre de 2012

Muse : The 2nd law (2012)

"Continuismo más consolidado..."

Genio moderno para algunos, un pomposo pedante para otros. Lo cierto es que a estas alturas, Matthew Bellamy es un personaje que a nadie deja indiferente. El líder de Muse generó buenas críticas y aceptación masiva tras la edición de Absolution (2004) y Black hole and revelations (2006) pero en 2009 cayó en la auto complacencia con The resistance, un disco en donde el tipo se cantó a si mismo todo el tiempo y las direcciones fueron poco claras. Hoy lo tenemos de regreso junto a su banda y un álbum dispuesto confirmar el camino, es decir, insistir sobre la misma tecla aunque con un conjunto más consolidado que el entregado tres años atrás.

Todos los discos de Muse (excepto The resistance) comenzaron con uno de esos temas colosos y The 2nd law retoma aquella tradición de la mano de 'Supremacy', una partida imponente que llega para poner las cosas en su lugar con tiempos que varían y arreglos orquestales imponentes, algo que más adelante en el disco volverá aparece en una canción exageradísima como 'Survival' y junto con ella toda la rimbombancia (muy Queen una vez más...) que suele desatar Bellamy, y de la cual abusó en The resistance. 

El alma del disco, sin embargo, estará puesta en su espíritu romántico. Porque si, The 2nd law es, salvo excepciones, una verdadera declaración de amor. Aspecto que rápidamente se insinuará en la preciosa 'Madness' (temazo, de aquí a la eternidad),  una maravilla que comienza entre susurros a lo Prince para terminar reventando, recordando a unos U2 en los agudos y melódicos coros finales. Un single espectacular que toca una vibra que se retomará más adelante en la pasada por 'Follow me', donde coquetean con el dubstep, luego Animals' con un teclado muy Radiohead da la partida y finalmente en 'Explorers' + Big freeze', la primera muy delicada y la segunda recuperando con fuerzas las guitarras. Mención aparte merece una canción como 'Panic station' , donde Bellamy y compañía encuentran pop del bueno, un tema lleno de sabor que vuelve a reinventar el sonido de Muse con un bajo muy funk que pasaría perfectamente por Red hot chili peppers , un riff de guitarra que recuerda a INXS y un solo a lo John Frusciante, todo aquello adornado por la inspiradísima voz de Bellamy. 

Sin embargo, no todo será positivo en The 2nd law y los errores no forzados aparecerán todos en la recta final. Ahí, nos llegan de sorpresa dos composiciones de Chris Wolstenholme (bajista de la banda), que ciertamente no están nada mal, sobre todo la atmosférica 'Save me', pero... ¿qué pintan acá puestas al final del disco de manera forzada? ¿No habría sido mejor incorporarlas en algún lugar del álbum donde tuviesen mayor sentido? Por si fuese poco, el trabajo cerrará con dos instrumentales que definitivamente aportan cero al conjunto y lucen más bien como capricho de Bellamy (uno más...), quien insiste en tratar de demostrar sus dotes de compositor cuando nadie ni nada se lo pide, salvo él mismo. 

Fuera del cierre lamentable, estamos frente a un disco efectivamente mejor logrado que The resistance, un trabajo que derrocha diversidad y encuentra momentos individuales fabulosos. No está ni cerca de sus mejores tiempos pero al menos repuntan...

7/10
Muy bueno.

miércoles, 3 de octubre de 2012

The Killers: Battle born (2012)

"No aporta, tampoco desagrada..."

Tras un comienzo de carrera comercialmente exitoso, el momento de la verdad para The Killers ha llegado y tal parece que la banda no tiene intención alguna de ir muy lejos con su sonido. Hasta ahora se habían conformado con mantener y estirar la fórmula del coro pegajoso, asunto que por cierto trabajan bastante bien y esta vez, con Battle born, lo han vuelto a hacer sin vergüenza alguna.  En ese sentido este disco me recordó muchísimo al de Keane (también editado este 2012) ya que me vuelvo a encontrar con una banda que pareciese tener potencial para entregar algo más pero que termina conformándose con presentar lo obvio. 

Ahora, siendo igual de claro, Battle born es un disco que tras repasarlo canción a canción resulta imposible odiar. Tenemos temas muy dinámicos como la pegajosa partida a cargo del combo "Flesh & bones"/"Runaways" (esta última destinada desde ya a convertirse en un neo clásico de la banda), o el auto plagio descarado de "A matter of time" (una copia calcada de "Somebody told me", un viejo hit de la banda), así como aparecen los medios tiempos en "The way it was" e incluso las baladas como "Here with me". Todo esto muy bien arreglado en donde cada cosa se encuentra en su lugar. El disco es claramente comercial, sin embargo, no es un mal álbum, los temas defienden bien la propuesta que suele ofrecer The Killers. El problema es que, tras 10 años de carrera, sentir que la banda recurre al auto plagio una y otra vez tiende a cansar. 

Battle born no aporta nada nuevo a la carrera de The Killers salvo unos cuantos buenos puentes y coros que en una pasada rápida no desagradan. Probablemente los fans de la banda quedarán satisfechos mientras que el resto masticaremos un rato estas canciones para rapidamente dejarlas en el olvido.

6 / 10
Bueno, cumple.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Green Day: Uno! (2012)

"Grata vuelta a lo básico..."

Durante los 90's brillaron gracias a una fórmula sencilla pero eficaz, un punk melódico directo y de garage. Comerciales pero con el peso suficiente como para no caer en la intrascendencia. Discos como Dookie (1994) e Insomniac (1996) fueron gratos exponentes de aquel sonido y por lo mismo acabaron convirtiéndose en verdaderos neo clásicos. Luego llegó un confuso Nimrod (1998), con el que oscilaron entre el agote de una fórmula y uno que otro elemento donde experimentaban, por lo que decidieron reinventarse con Warning (2000), al álbum de corte más acústico.

El caso es que hay una historia para Green Day que cerró con aquel Warning, pues lo de 2004 con American idiot es otra cosa, el nacimiento de un segundo aire para la banda en una especie de disco conceptual que tuvo llegada con la juventud, con la adolescencia y logró posicionar a la banda dentro de lo más vendible de la industria. Green Day se transformó de pronto en una banda de estadios y nada volvió a ser igual para ellos. Las puertas del mercado se abrieron para la banda, estos se entusiasmaron e intentaron repetir la gracia con 21th century breakdown (2009), sin embargo, bien sabemos que chiste repetido sale podrido por lo que la jugada comercialmente no resultó como ellos esperaban. Y bueno, tal parece que la agrupación sintió el golpe, el que se estaban poniendo demasiado serios por lo que anunciaron para este 2012 la edición de una trilogía titulada Uno! Dos! Tre! 

Tanto el título de los álbumes como las portadas desprendían una sola idea: los tipos se la querían pasar bien, reírse un rato. Digamos, la clásica "vuelta a lo básico". Asunto que tras oír esta primera entrega se ratifica. Con Uno! han intentado recuperar un tanto la esencia y frescura extraviada en sus últimos trabajos, por lo que el álbum sin brillar demasiado resulta agradable al oído. Se siente efectivamente a la banda disfrutar y darle rienda suelta a la música.

De cierta forma, puedes oír este Uno!, cerrar los ojos e imaginar perfectamente el que no existieron American Idiot ni 21th century breakdown, y que esta fue la continuación para Warning. Es más, hay canciones acá como 'Stay the night' o 'Carpe diem' que perfectamente podrían haber entrado en aquel trabajo de 2000, pues traen de regreso ese sonido electro acústico, limpio, cristalino y contagioso. 

El resto del álbum aumentará un tanto la intensidad pero insistirá sobre fórmulas sencillas. En ese sentido, no te encontrarás en este conjunto con nada sesudo ni pretencioso, lo cual se transforma tanto en su principal virtud como defecto. La producción es sencilla, las melodías reconocibles, los temas cortos (todas sobre los dos a tres minutos) y el sonido no demasiado ruidoso. Esto se aprecia de inmediato cuando abren con algo como 'Nuclear family', dueña de un sonido contagioso y jovial, marcado por los característicos redobles de Tré Cool. Más adelante acelerarán encontrando los mejores momentos en la pasada por 'Let yourself go' , 'Kill the DJ' o 'Loss of control'. 

Tomando en consideración desde donde venía la banda, se agradece un álbum como Uno!. Nos regalan un buen momento, gratos coros + un puñado de canciones dignas de su repertorio. Ahora, hilando fino, al menos medio disco se limita a cumplir por lo que tampoco el álbum da para lanzar cohetes al aire. Habrá que esperar ahora la segunda entrega y ver si con Dos! la trilogía avanza o simplemente se pega en este sonido.

¿Canciones? 'Carpe Diem', 'Let yourself go' , 'Kill the DJ' y 'Loss of control'.

6,8 / 10
Cumple y algo más...

viernes, 21 de septiembre de 2012

Pet Shop Boys: Elysium (2012)


A estas alturas, los ingleses de Pet shop boys, no tienen nada que demostrarle a nadie. Dentro del llamado synth pop estos tipos se han paseado por donde han querido y como el buen vino han sabido soportar muy bien el paso de los años. Han sido pop puro (Actually, 1986), exquisitamente melódicos (Very, 1992) , experimentales (Bilingual, 1996), oscuros (Nightlife, 1999), nuevamente experimentales (Release, 2002), políticos (Fundamental, 2006) y nuevamente luminosos (Yes, 2009). Dueños de un pop elegante con sello propio, resulta difícil criticar a una banda que ha entregado tan buen material durante sus casi 30 años de existencia.

Hoy los tenemos de regreso con Elysium (un lugar sagrado donde descansaban los héroes y hombres virtuosos según la antigua mitología griega), un álbum de tiempos calmos que en general te deja algo frio y no logra ubicarse a la altura de su anterior entrega (la tenían difícil eso si, Yes fue un tremendo disco). No es un mal trabajo, los arreglos andan bien pero es un disco algo falto de chispa. No cuenta con temas que individualmente destaquen y en el global el disco tiende a agotar pasando la mitad.

Me agradó mucho la partida con "Leaving" e "Invisible". Muy íntima y elegante. El single "Winner" sin brillar demasiado aumenta un poco los tiempos y más adelante "A face like that" tampoco anda mal, el problema es que a partir de ahí el disco cae en un pozo que cuesta demasiado digerir. "Breathing space", "Hold on" y "Give it a go" terminan cansando y a las últimas 3 del disco solo se llega por respeto a la banda.

No es uno de los mejores trabajos de Pet shop boys, sin embargo, discos así se le perdonan a los grandes.

5 / 10
Nada muy especial.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Norah Jones: Little broken hearts (2012)

"Enormes cancioncitas..."

Norah Jones nació de pie. La conocimos diez años atrás gracias a aquel exitoso disco debut titulado Come away with me (2002), encajando un sonido dulce y refrescante que abordaba una especie de jazz popero digno de toda nuestra atención. Posteriormente la vimos moviéndose más o menos en la misma dirección durante unos cuantos trabajos. Hoy, a 10 años de aquel álbum y cuando costaba imaginársela en otro registro, la estadounidense ha regresado para poner las cosas en su lugar entregándonos no solo un disco que reinventa por completo su sonido si no que de paso entregándonos lo mejor que ha grabado en toda su carrera. Así, tal cual. 

El trabajo podemos analizarlo desde dos aristas: la linea temática y la musical. En la primera habría que comentar que Little broken hearts (el título anticipa) nos relata historias en torno a un corazón roto, digamos, el clásico álbum donde la artista se desangra frente a nosotros (muy en plan Sea change de Beck). De esta forma, percibimos a una Norah viviendo una constante catársis, extrañando a su ex y preguntándose si él sentirá lo mismo en "Good morning" y "Say goodbye", ardiendo en celos en "She's 22" ("Ella te hace realmente feliz?" - le consulta) y desatando sus deseos de venganza en "Miriam" (¡el video está increíble!). El álbum es una montaña de emociones y en ese sentido todo aquel que ha vivido el abandono de un ser amado me parece que conectará perfecto con los diferentes estados de ánimo que el disco visita a lo largo de sus cuarenta y cinco minutos de duración.

Musicalmente el álbum es dinámico (escapa de su clásico "sonido de plumillas") y no agota pese a moverse generalmente entre baladas y medios tiempos. Los arreglos son atinadísimos (Danger Mouse realizó un gran trabajo acá en la producción) y las interpretaciones no dejan espacio al error, Norah hace lo que quiere con sus sensuales susurros y diversas tonalidades. Acá convive la desnudez de "Good morning", "Travellin' on" "She's 22" con los coqueteos poperos de "Say goodbye" o "Happy pills", al mismo tiempo "Take it back" , "After the fall" o "4 broken hearts" son ejemplos de lo bien que se puede adornar una hermosa melodía sin caer en los excesos, encontrando impecables momentos de intensidad que no necesitan de ningún artificio para emocionar e impactar desde el sonido. 

Pese a que Little broken hearts se plantea en un inicio como un álbum sencillo y corriente, este termina logrando muchísimo con poco, todo gracias al puñado de excelentes melodías que posee, todas muy bien trabajadas. Probablemente estemos frente a uno de esos trabajos que dentro del mundo indie y alternativo sacará aplausos, que logrará captar buena cantidad de nuevos seguidores (me incluyo ahí) pero que a la vez pasará relativamente desapercibido por las masas. Da igual, sea como sea estamos frente al mejor disco en la carrera de Norah Jones y uno de grandes álbumes de desamor que seguro nos dejará la década. Por cierto, mención aparte para la portada con tributo incluido... genial!. 

¿Canciones? "Take it back" , "After the fall" y "4 broken hearts".


8,8 /10
Brillante.