viernes, 28 de agosto de 2026

Deep purple: Splat! (2026)

 "Un exquisito hábito..."

A estas alturas del partido nadie podría catalogar de sorpresa el que Deep purple continúen lanzando álbumes tan contundentes como este Splat! que acaban de publicar, digamos, discos que gozan de una jovialidad incluso superior a la alcanzada veinte o treinta años atrás. Suena increíble considerando el inevitable paso del tiempo y el que estos caballeros rondan los ochenta años de edad, pero insisto, que nos traen bien acostumbrados al este nivel desde hace al menos quince años por lo que el volver a oírlos en plena forma no es novedad si no más bien un exquisito hábito. 

En Splat! volvemos por tanto a disfrutar de una banda inspirada que se niega a bajar el telón mostrándose activa e inquieta, incluso tras seis décadas de carrera. Esto lo verificamos de entrada cuando abran mediante 'Arrogant boy', una que es pura dinámica y velocidad con unos duelos notables entre la guitarra de Simon McBride y el teclado de Don Airey (la sección instrumental del 1:40 en adelante, una maravilla), asunto que será constante a lo largo del disco pues si bien todas estas canciones remiten a estructuras bastante tradicionales (estrofa/puente/coro enmarcado en estructuras de tres a cuatro minutos), la magia aparece en cada momento instrumental que la banda regala, ya sea en sólidos medios tiempos como 'Diablo' + 'The rider' o más adelante cuando le metan peso al asunto en la excelente 'The lunatic', en 'Sacred land', 'Scriblin' gib'rish'.

Los talentosos arreglos a lo largo del álbum serán por tanto una constante, volverán a llamar la atención en los exquisitos solos de la curiosísima 'Guilt trippin' (donde se huele eso si un manoseo a la voz de Ian Gillan, quien en toda la canción va metiendo unos agudos propios de Rob Halford que cuesta creer los haya hecho en realidad), e incluso en aquellas canciones que huelen a mero relleno dentro del disco ('Jessica's bra' o 'Third call' en la recta final, por ejemplo) encontramos alguna cosita llamativa, algún detalle, un solo de teclado o guitarra interesante que inevitablemente invita a seguir con el disco. 

De todas formas puede que al disco le sobren temas, con dos o tres menos seguro habría funcionado mejor ('The only horse in town', 'The beating of wings' o 'My new movie' son de lo menos llamativo en el conjunto), así como también se le podría criticar el que no corre demasiados riesgos, sin embargo, con todo estamos ante otro nuevo álbum de Deep purple que en diferentes momentos carga con el peso de la leyenda, con un nivel de producción impecable (Bob Ezrin una vez más a cargo) que ha sabido sacar brillo a una alineación que no da muestras de agotamiento alguno. 

¿Canciones? 'Arrogant boy', Diablo' y 'The lunatic' 

7,2 / 10
Muy bueno.


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