martes, 2 de enero de 2024
Resumen Blog 2023 + 10 Grandes Canciones + Playlist
miércoles, 27 de diciembre de 2023
King Gizzard & The Lizard Wizard: PetroDragonic Apocalypse... (2023)
"Únicos y excesivos..."
Habrán cosas inmediatas en el álbum, sin embargo, como es el caso de 'Gila monster', single evidente del disco. Esta con seguridad es la más digerible del conjunto (es la más breve además, 4:35), efectiva en sus coros y divertida también en su tono, acaba funcionando a la perfección gracias a su dinámica contagiosa. En esa línea también convencerá la pasada por 'Converge' + 'Witchcraft', algo más densa en sus formas pero que de igual manera entregan una buena muestra de aquello que funciona en el disco: un trabajo de riffs + batería interesante y dinámico, sumado al simpático relato simpático del siempre carismático Stu Mackenzie (quien acá también ha hecho de productor). Hay peso en las canciones que suenan pero estas desprenden esa sensación de jugarreta constante por parte de la banda y el que los tipos continúan divirtiéndose con nosotros. Dicho en simple: nunca se lo toman tan en serio, y aquello es todo un acierto.
De hecho, cuando alargan el asunto es cuando dejan cierto aroma a complicación. Ocurre en la apertura con 'Motor spirit' y en el cierre del álbum en 'Dragon' + 'Flamethrower'. Todas ellas están bien, trabajan siempre a alta velocidad y sobre esta van armando interesantes vueltas de tuerca, el tema es que estas vueltas son demasiadas, al punto de agotar por momentos e inevitablemente caer en la monotonía, dejando el experimento con la sensación de que con un poco más de tijera habrían vuelto la experiencia algo más agradable.
Estamos hablando de King Gizzard, por supuesto. La banda es sinónimo de completa libertad y dar rienda suelta a lo que salga. Acá se las arreglado para entregar un conjunto que suene con identidad y cohesión, el disco es un viaje de casi cincuenta minutos donde todo parece conectado. Habrán pasajes que les han quedado algo excesivos pero al fin y al cabo esto viene con la banda, la verborrea es lo suyo y benditos sean por aquello.
¿Canciones? 'Converge', 'Gila monster' y 'Dragon'.
lunes, 25 de diciembre de 2023
Horrendous: Ontological Mysterium (2023)
viernes, 22 de diciembre de 2023
Mon Laferte: Autopoiética (2023)
"Ecléctica, heterogénea y valiente..."
Los temas que componen Autopoiética son tan disímiles entre si que queda la sensación de que el orden podría haber sido cualquiera, pues no existe un sentido estético de la obra si no más bien todo lo contrario, pareciese ser que el objetivo era el de una pintura distorsionada, caótica incluso. Sin embargo, hay algo que no podía ser distinto: el disco debía comenzar con 'Tenochtitlán', que por derecho propio es la gran joya del álbum. En ella Mon Laferte se atreve a sonar oscura, pausada y profunda, en el sonido coquetea con el trip hop, en la interpretación busca sonar cercana y coloquial mientras se marca una letra empapada de feminismo reivindicativo con algo de auto referencia ("¿Cuánto le costó? / ¿Quién se la cogió? / Si es una puta sudaca tercermundista / Nadie le parió / ¿De dónde apareció? / La mina se cree artista...") . ¿Escribí que era la gran canción del disco? Si no, acá queda, pero también el que al mismo tiempo es el gran lastre de Autopoiética, porque el tema no representa el sonido general del álbum, el cual desde acá disparará hacia todos lados.
En adelante, el giro será brusco, al punto que inmediatamente terminada 'Tenochtitlán' la chilena se lanzará a la cumbia en 'Te juro que volveré' (con plagio descarado al fraseo de 'Amigo' del brasileño Roberto Carlos) y en la villera 'Metamorfosis', no sin antes haber bajado las revoluciones (que no la intensidad) en la oscura 'Préndele fuego' con líneas tan explícitas ("Me gusta que estés como roca / Extraño tanto con la cola taparte la boca...") como eróticas ("Te quiero como en Buenos Aires, metiéndome los dedos en el salón de baile..."), o pasado por el reggaetón sucio de 'No+Sad' (muy en plan Rosalía de 'Saoko', verdad sea dicha), nuevamente yendo al choque con las letras ("Que es comunista, es masoquista / Yo no le creo, es capitalista / Que es una zorra, que es demoniaca / Terrible flaite la pinche naca / Que es feminazi esa maraca / Está más vieja, ya no está flaca...") en otro de los grandes momentos del álbum
Este ir y venir constante explotará en locura en el nudo del álbum en 'Autopoiética', que es un desate electrónico que sitúa esta vez a la música + atmósfera por sobre el mensaje (que se limita a la repetición de cuatro palabras), y no cesará en la Cara B del disco, pasando por la guitarra acústica de 'Levítico 20:9', nuevamente los coqueteos trip hoperos de '40 y MM' (con explosión salsera en el cierre eso si), nuevamente definiéndose en las líneas ("Soy una mina pop / Y cualquier carretera me sirve de colchón..."), ese extraño intento de bolero que es 'Pornocracia' o la salsera 'Amantes suicidas', si me apuran, estas dos últimas suenan a temas menores al lado de las grandes cosas que regala el disco. Finalmente este retomará la senda electrónica, primero en la curiosa 'Mew shiny', que entrelaza líneas en español e inglés, metiendo incluso un exquisito solo de guitarra por ahí, y cerrando definitivamente con 'Casta diva', una cosa realmente inclasificable con la que Mon Laferte se viste de la Björk más incomprensible y lleva su sonido tan lejos como puede, tanto en materia de estructura como arreglos.
Autopoiética acaba imponente con una orquestación seguida de cuatro segundos de ovación. Pareciese ser que la artista se aplaude a si misma, anticipando quizás la incomprensión de un público al que seguro le resultará complejo lidiar con una lista de canciones tan heterogénea. El álbum parece estar dividido entre dos almas, una con arraigo popular (cumbia, salsa, boleros) y otra completamente experimental (trip hop, electrónica, reggaetón). Es complejo que cosas tan diferentes entre si convivan en un mismo disco, el riesgo de descolocar al auditor es alto. De hecho, Mon Laferte podría haber creado dos álbumes a partir de este, sin embargo ha decidido mezclarlo todo y mostrarse así, tal cual es. Es una artista en mayúsculas, una que no para de crecer. Bendita sea por eso...
¿Canciones? 'Tenochtitlán', 'Préndele fuego', 'No+Sad' y '40 y MM'.
miércoles, 20 de diciembre de 2023
Carly Rae Jepsen: The Loveliest Time (2023)
"No encuentra identidad..."
Encontramos acá entonces un conjunto dinámico, bien armado, que efectivamente mejoran la experiencia respecto al antecesor pero que no deja de mostrar a una versión rosa de cualquier artista con más estilo. Una especie de Taylor Swift (que ya es bastante rosa) pero con aún menos carácter. Sus temas no están mal, la producción incluso suena contundente y efectivamente el asunto no parece ser tan extremadamente light como en sus inicios ('Call me maybe' y similares), pero sigue siendo light y ese es el problema. No encuentra identidad, no suena suficientemente sexy, ni potente, ni oscuro. Y si bien hay insinuaciones de crecimiento en cosas como 'Kollage' (la única con algo de drama suficiente como para arquear ceja), en la electrónica de 'Put it to the rest' o en ese cierre entre percusiones que entrega 'Weekend love', es muy poco como para sostener más de cuarenta minutos en donde gran parte de los temas suenan similares, correctos, dinámicos pero faltos de garra, de fuerza, de desgarro, y se nota lo está buscando (es cosa de mirar la portada del disco) pero no lo encuentra, sus canciones siguen siendo tan amigables como olvidables.
Hay algo peor a que lo que haces sea malo, y es que sea intrascendente. Y ahí sigue Carly...
¿Canciones? 'Kollage' y 'Put it to the rest'.
lunes, 18 de diciembre de 2023
Slowdive: Everything Is Alive (2023)
"¿Quién necesita cambiar...?"
No se andan con medias tintas y desde un comienzo te dejan claro por donde irán los tiros. 'shanty' es una que abre en medio de la distorsión, de un trabajo de guitarras sólido que conjuga capas inmersivas con cuerdas acústicas que aportan un elemento de exquisita delicadeza , a lo cual se sumará el reflexivo relato de Rachel Gozwell en torno a la muerte y los cambios que esta conlleva ("El tiempo avanza una vez más / Otro fantasma nace / Siento que los cambios vendrán / Cuando venga la noche..."). A esta le seguirá el melancólico instrumental 'prayer remembered', tras la cual intentarán subir un tanto las vibras mediante 'alife', que conectará perfecto con el single adolescente 'kisses' no sin antes volver a bajar en 'andalucia plays', con unos oscuros aires que rememoran al The cure de Disintegration.
Ya con las cartas completamente sobre la mesa la banda encarará la recta final mediante un tridentecompletamente hipnótico donde se jactarán de lo bien que se manejan en este ámbito. 'skin in the game' seguida de los seis minutos de 'chained to a cloud' funcionarán en una línea similar bastante triste y en piloto automático, mientras que 'the slab' cerrará de manera magistral en un alza de la distorsión y también la velocidad. En contra del álbum estará la poca/nula evolución que muestran, el que si no has conectado antes con Slowdive difícilmente lo harás con este álbum, sin embargo, ¿quién necesita crecer cuando se muestra tamaño nivel de maestría a la hora de construir atmósferas? Everything is alive es la captura precisa de una emoción, llevada a un sonido a momentos incluso angustiante. En pleno 2023 lograr algo así es mérito enorme.
¿Canciones? 'shanty', 'kisses' y 'the slab'.
sábado, 16 de diciembre de 2023
Wilco: Cousin (2023)
"Falto de un mayor desangre..."
Ahora, siendo claros, tampoco es que el disco llegue demasiado lejos, se extrañan acá momentos emocionalmente grandiosos con que el antecesor si contaba, siendo este conjunto uno que se enfoca más bien en sus arreglos y ambientes a generar. Esto se aprecia con claridad en la partida a cargo de la ambiciosa 'Infinite surprise', que abre el álbum entre sonidos sucios, una estructura que va emergiendo lentamente mientras se pasea por lúgubres escenarios y una exquisita oscuridad que llama positivamente la atención. Es el tema más largo del disco (se acerca a los seis minutos) y alcanza cotas que hubiésemos querido el álbum abordase con mayor fuerza, sin embargo el global este tema será excepción más que una regla. Y si bien algo interesante hay en la depresiva 'Ten dead', con esa suciedad en el sonido que inunda su minuto final, así como en la dulce calma del delay en 'Sunlight ends', la golpeada 'Cousin' (la canción) o en las guitarras de 'Pittsburgh', parte importante del disco abordará baladas electro acústicas bastante menores que sumergen al disco en un pozo donde resulta complejo conectar. Los temas son ásperos pero bonitos a la vez ('Soldier child'), delicados y agrios ('A bowl and a pudding'), sin embargo, falta algo de mayor desangre, ese punch necesario en un disco para querer seguir ahí sumergido sin posibilidad de respirar. Porque si, hay discos capaces de mantenernos a gusto en la angustia, pero este no es uno de aquellos.
Sin duda la pasada por Cruel country + Cousin está muy por encima respecto a lo que fue Star wars (2015) + Schmilco (2016), lo cual marca un avance para Wilco. A algunos con aquello les bastará mientras que otros les mantendrán a la banda en el olvido y la indiferencia. En lo personal me parece que acá hay cositas más que disfrutables pero no suficiente como para sentir que los nuevos buenos aires están definitivamente de regreso.
¿Canciones? 'Infinite surprise' y 'Pittsburgh'.





